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Basurde Xiao Long

Kelimutu (Flores, Indonesia) – Tres lagos de tres colores

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Este viernes en Indonesia era festivo por ser Viernes Santo, con lo que teníamos un fin de semana de tres días que no había que desaprovechar. Mi plan era visitar Kelimutu, en la isla de Flores, un volcán en el que en sus tres cráteres se han formado lagos de diferentes colores. Estos lagos están contiguos, y hay un punto desde el que se pueden ver los tres. Curiosamente los colores de estos tres lagos cambian periódicamente y de forma impredecible debido a reacciones químicas, independientes entre los tres. Entre enero y noviembre de 2016 el color de los lagos cambió 6 veces.

 

Es un lugar turístico, y la única referencia que tenía era de una pareja de la escuela que había visitado kelimutu el año pasado. Les pregunté qué tal y me dijeron que bien, pero que no era para tanto. Y bueno, aquí estoy yo para llevarles la contraria. Es un paisaje espectacular y para los que os guste el turismo en la naturaleza lo pondría en la lista de cosas que ver. A mí me ha parecido impresionante.

 

AQUÍ PODÉIS VER 309 FOTOS DEL VIAJE

VIDEO (2´43¨)

Este fue mi plan de viaje exprés:  

 

Ida:

Jueves 13 de abril – Batik Air ID7349 – Jakarta Halim Perdanakusuma (18:10) – Kupang (22:05)

Viernes 14 de abril – Wings Air IW1831 – Kupang (06:15) – Ende (07:05)

 

Vuelta – Domingo 16 de abril:

Wings Air IW1920 – Ende (07:00) – Kupang (09:10)

Batik Air ID7348 – Kupang (13:20) – Jakarta Halim Perdanakusuma (15:20)

 

JUEVES 13 DE ABRIL – JAKARTA (JAVA) – KUPANG (TIMUR)

 

A las 3 p.m. terminaba la última clase en la escuela. Fui a casa, me pegué una ducha y tenía reservado un taxi para las 3:45 p.m. El aeropuerto Halim Peranakusuma –uno de los dos que hay en Yakarta- está a 20 kilómetros de mi casa, y pensé que en el peor de los casos con el tráfico brutal de esta ciudad tardaría 1h15´. Con lo que para estar una hora antes parece que salir a las 3:45 p.m. era suficiente. Y sí, fue suficiente, pero de milagro. El recibo de la empresa de taxis que me llegó por correo electrónico al terminar la carrera dice que me recogieron a las 3:45 p.m. y que me dejaron a las 5:26 p.m. ¡1h40´ para 20 km, esta ciudad es así! Afortunadamente cuando llegué me dijeron que no había problema para hacer el check-in, y de hecho salimos con retraso una hora.

 

Kupang está en la isla de Timur. Pegaba un salto con aviones que no tenía mucho sentido, ya que volé hacia el sudeste para al día siguiente tener que volar hacia el noroeste, pero cosas de los vuelos baratos. De Yakarta a Kupang es un vuelo de algo menos de tres horas. Hay cambio horario, en Kupang es una hora más.

 

 

Mi vuelo al día siguiente salía a las 6 de la mañana. Había pensado en reservar un hotel cerca del aeropuerto, pero después leí en Lonely Planet sobre un hostel que tenía un buen pub. Cerveza barata, abría hasta tarde, al aire libre y vistas espectaculares al mar… así que pensé que mejor me iba allá, veía el ambiente, y si se hacía un gaupasón pues no sería el primero.

 

Tomé un taxi a Lavalón y aquello era tranquilidad pura, no había nada. En esto llegó un coche que traía a dos turistas que iban a pasar la noche allá. Y casualidades de la vida, ¡eran españoles, llevan tres años en Yakarta y viven… justo enfrente de mi apartamento! Desde la ventana puedo ver el hotel donde residen, al otro lado de la calle. Una pareja muy maja. Nos bajamos una Bintang y nos fuimos a dormir. Yo no había reservado habitación pero tenían libres, así que no hubo gaupasa. Esta pareja se iba de viaje a Timor Occidental. Misma isla en la que estábamos en ese momento, pero distinto país.

 

VIERNES 14 DE ABRIL – KUPANG (TIMUR) – ENDE (FLORES) – MONI (FLORES)

 

A las 4:30 a.m. había quedado con el mismo chófer que había llevado a los españoles a Lavalón, así que ni él ni yo dormimos mucho (unas 4 horas, mejor que nada). Para entonces ya estaba despierto el propietario, Edwin, y estuvimos hablando un rato.

 

El vuelo de Ende a Moni lo hicimos en un ATR 72-600, que es un avión pequeñito de hélices con 72 asientos. Vuelo corto de 50 minutos para mí, para otros más largo porque después de bajarnos nosotros el avión continuaba a Labuanbajo (también en la isla de Flores).

 

Llegado a Ende me subí en una moto para que me llevara a la estación de autobuses para coger el bus a Moni, el pueblo base desde el que se visita Kelimutu. El de la moto, de camino al autobús pasó al lado de una ¨travel¨ que iba a Moni, así que en lugar de en autobús fui en travel. Los travel son coches particulares que van recogiendo a gente en el camino. Hacen normalmente el trayecto Ende-Maumere y Moni está de camino. Me cobró 50.000 rupias (3.5 euros) y tardamos unas 2 horas.

 

En Moni me alojé en Daniel Lodge. Después de dejar mis bártulos fui a desayunar. Cuando iba paseando buscando un garito una señora me gritó, que entrara al suyo. Entré y en buena hora. La pobre mujer me contó que tenía tres hijos, que tenía que ir mañana al médico a Ende, que no tenía dinero, que si le ayudaba… así que tocó contribuir a la causa.

 

Hecha la buena acción del día para la hora del desayuno decidí meterme al sobre unas horas, porque tenía todo el día por delante. Ya descansado y con ganas de turisteo me acerqué a un par de garitos preguntando si alquilaban motos. En Mopi´s Kopi alquilé una Honda Beat por un día, por 115.000 rupias (8 euros). Solo me preguntaron donde me alojaba. Ni me pidieron el nombre, ni carné, ni nada.

 

Ya motorizado tocaba visitar Kelimutu. A la salida de Moni hay un cruce que sube al volcán, y del cruce son unos 13 kilómetros por una carretera de montaña que es una gozada, porque vas pasando arrozales, pueblos y cruzándote con mujeres que van con el atuendo típico y gente que está trabajando en el campo. También te cruzas con furgonetas que van a tope, con gente sentada ¿cómodamente? en el techo o agarradas a barras y sacando el cuerpo por fuera.

 

Llegué a la entrada del parque, y estos eran los precios:

-       Día laborable: Turista local (5.000 rupias = 0.35 euros)

-       Día laborable: Turista extranjero (150.000 rupias = 10.6 euros)

-       Día festivo: Turista local (7.500 rupias = 0.53 euros)

-       Día festivo: Turista extranjero (225.000 rupias = 16 euros)

Presentando la tarjeta de residente en Indonesia (KITAS) que llevo encima para estos casos pasé como turista local.

 

Para el aparcamiento no hacen distinciones entre bulés (así nos llaman a los guiris) y locales:

-       Vehículo de dos ruedas: 5.000 rupias = 0.35 euros

-       Vehículo de cuatro ruedas: 10.000 rupias = 0.70 euros

-       Vehículo de seis ruedas: 50.000 rupias = 3.5 euros

 

Había leído en Internet que también se cobraba algo por llevar cámara de fotos. Pero ya no se cobra.

 

Siendo festivo ese día y yendo en moto me tocó pagar 7.500 + 5.000 = 12.500 rupias = 0.88 euros.

 

De Moni salí a la 1 de la tarde, y cuando llegué a los lagos sobre las 3 p.m. –paré bastantes veces en el camino- no había ab-so-lu-ta-men-te nadie. Normalmente la gente suele ir a ver el amanecer o durante el día, pero ya no quedaba ni el gato. El volcán Kelimutu está a unos 1.600 metros, pero se puede ir en vehículo hasta arriba. Desde el aparcamiento a los lagos es simplemente un agradable paseo.

 

La primera visión de los lagos me pareció espectacular. Hay tres lagos, dos de ellos contiguos separados por una pared de piedra. El tercero está algo más arriba, y no se ve hasta que subes al llamado Nuwamuri Ko´ofai Point, o Punto de Inspiración.

 

Estos lagos son sagrados para la gente local, y dicen que una vez muertos sus almas migran allá. El alma de los jóvenes va a Tiwu Nuwa Muri Koo Fai, que es el lago turquesa que se ve a la izquierda. El alma de los ancianos va a Tiwa Ata Polo, el lago contiguo a la derecha y que yo cuando lo visité estaba totalmente negro, pero en muchas de las fotos que he visto aparece rojo. El alma de los malvados va a ese tercer lago que está más arriba, que cuando lo visité tenía color verde.

 

Estuve deleitándome en la contemplación de esos dos lagos durante un buen rato, y posteriormente subí hacia la derecha por el borde del cráter del lago negro. Más tarde llegué a la pared que separa los dos lagos, y luego subí a Inspiration Point para ver el tercero. Cuando llegué allá ya eran las 5 p.m. y no me había cruzado con un alma. A esa hora cerraban el parque, así que a toda caña me bajé al aparcamiento.

 

Bajando con la moto me paré a charlar un rato con un hombre que venía con un machete del campo. Hablando le dije que quería volver al día siguiente, y me dijo que le vería por allá, que él trabajaba vendiendo café. Se llamaba Mateo.

 

Llegué a Moni y fui a cenar y a tomar una birra al Mopi´s Kopi. Allá había una pareja de franceses y estuvimos hablando un rato. Trabajaban en el Liceo francés de Bangkok y ahora tenían dos semanas de vacaciones, por el nuevo año tailandés.

 

Pronto al sobre, porque al día siguiente quería madrugar para volver a los lagos y ver el amanecer allá. En el hotel estuve departiendo un buen rato con el propietario.

 

SÁBADO 15 DE ABRIL – MONI (FLORES) – ENDE (FLORES)

 

Madrugué y a las 4:30 a.m. arranqué la moto para subir a Kelimutu. Puede parecer pronto, pero no fui el único con esa idea. Es lo que suelen recomendar las guías y todos los turistas entramos al trapo. Así que en la subida me crucé con unos cuantos coches y motos. Ya conocía el terreno y pasaba de ponerme en las vallas donde sabía que iba a ir más gente, así que me fui a la zona de la pared que separa los dos lagos, y estuve tranquilamente solo viendo el amanecer. Luego ya volví a la zona vallada y al Punto de Inspiración, donde había bastante ambientillo y lo pasamos bien. El lago verde esta vez no se veía, estaba cubierto de niebla. Había gente vendiendo café arriba, y estuve buscando a Mateo pero no lo vi. Sin embargo acabé dando con su hijo Marcos y su mujer, y me dijeron que les había hablado de nuestro encuentro la noche anterior. Gente maja. Saqué unas cuantas fotos y locales se sacaron unas cuantas fotos conmigo, como suele pasar de vez en cuando en Indo. Lo que está guay, porque yendo solo y con tiempo te da la oportunidad de hablar un ratillo con gente.

 

Al bajar pasé por una zona donde había restos de unas casas holandesas. Cuando llegué al parking me encontré con Mateo. Después de hablar un rato me preguntó a ver si, como iba a bajar a Moni, me importaba bajar a uno de sus hijos de paquete. Con lo que de bajada me toco hacer de ojek, que es como llaman aquí a las moto-taxi.

 

Dejé al socio en Moni, fui a desayunar al café Santiago, y de ahí fui a ver una catarata de unos 10 metros que está al lado del pueblo. Allá había gente lavando ropas, algo que se suele ver también en la carretera donde baja algún río de montaña.

 

De la catarata me fui con la moto a Wologai, a unos 20 kilómetros de Moni. Allá hay un pueblo tradicional con casas hechas de madera tallada y sobre pilotes de piedra, con techos de palma. Interesante de ver. Lo de poder falar un poco de indonesio es una gozada, porque en todos los sitios te reciben bien y puedes conversar un rato. Allá estuve charlando con un grupo de mujeres que vivían en el pueblo.

 

Vuelta a Moni, pero antes de devolver la moto me pasé por unas termas naturales al aire libre que hay de camino a kelimutu y me pegué un baño. Una suerte para los habitantes de esos pueblos de alrededor poder contar con un jacuzzi comunal gratis.

 

Devolví la moto, comí en Mopi´s Kopi y volví a coincidir allá con los franceses. Les dejé comiendo –yo había terminado cuando llegaron – y me quedé a esperar en la carretera a que pasará un autobus a Ende. Y me tocó esperar, porque no pasaba ninguno. Solo pasó un travel y venía completo. Los franceses se unieron a mi espera como una hora después de que los hubiera dejado.  Finalmente hicimos señas a una camioneta y nos paró. No era un autobús ni un travel, era una familia de Ende que estaba por allá de turismo y se volvían. En la parte de adelante iban tres personas, y detrás iban un hombre, una joven y cuatro niños. Detrás estaba abierto, no era un coche con asientos detrás sino una camioneta con barras. Ahí nos subimos los tres y nos agarramos donde pudimos. Más adelante pararon también a un alemán y a un austriaco que había conocido antes esperando, y se habían vuelto a su hotel. Todo iba bien, hasta que empezó a caer la del pulpo. Nos estábamos pegando una calada curiosa hasta que la camioneta se estropeó, y nos tuvimos que bajar. Estuvimos un rato en un refugio esperando a ver qué pasaba, y finalmente nos recomendaron que paráramos un coche para ir a Ende. Así que eso hicimos, los franceses y yo hicimos esa otra mitad del camino en el coche de un alma caritativa que nos paró. El austriaco y el alemán de ese refugio cogieron un autobús en la otra dirección de vuelta a Moni, porque uno de ellos se había olvidado el pasaporte.

 

Mientras esperábamos en el refugio vi que las niñas que iban en la parte de atrás de la camioneta estaban empapadas y heladas, tiritando. Así que saqué un par de camisetas que tenía en la mochila y se las di. Lo agradecieron mucho. Una era de Gunung Bagging, la otra la de Zarpazo a Cicatriz que compré en diciembre en el concierto de Vitoria. Ja, ja, me imagino la cara de sorpresa que puede poner algún fan si un día aparece por Ende o por Moni y se encuentra a algún paisano local llevando esa camiseta de Zarpazo.

 

En Ende me alojé en el hotel King. Llegamos calados así que lo primero fue pegarse una ducha, ropa limpia y poner todo a tender en la habitación. El dinero en la cartera, por ejemplo, lo tuve que despegar con cuidado porque había chupado bastante agua. Vamos, que nos cayó la del pulpo.

 

Del hotel me acerqué a la playa, y había muchísimo ambiente. Es una playa larguísima, de arena negra, y había tres campos de fútbol montados, en cada uno se estaba echando un 11 contra 11 como mínimo. Terminé en un embarcadero viendo la puesta de sol. De camino al hotel estaba buscando un restaurante para cenar y pasé por la catedral de la ciudad. Era Sábado Santo, y había un montón de feligreses en el exterior con velas, rezando.

 

DOMINGO 16 DE ABRIL – ENDE (FLORES) – TAMBULAKA (SUMBA) – KUPANG (TIMUR) – YAKARTA (JAVA)

 

Hoy me ha tocado visitar 4 islas. El vuelo de Ende a Kupang que tenía no era directo. Ha parado antes en otra isla, en Sumba, y allá se ha bajado y subido gente. Yo me he quedado quietico en mi asiento 1A (me tocó tanto al volver como al ir a Ende) durante el ¨stop and go¨. En Kupang tenía una escala de 4 horas. He pensado en darme una vuelta por Kupang, pero en uno de los anuncios del aeropuerto he visto que había un lounge y me he pasado a ver cómo era y cuanto costaba. Costaba 100.000 rupias (=7 euros) y había buffet, sofás, Internet… así que me he decantado por esa opción. Opción totalmente VIP, porque no he tenido que ir ni al mostrador de embarque para coger el billete. Un empleado del lounge me lo ha traído, he pasado el control de seguridad que tienen a la salida del lounge solo para los usuarios del mismo, y este empleado me ha acompañado hasta la puerta del avión. VIP service total, por 7 euros.

 

He aterrizado en Yakarta sin novedad, y esta vez los 20 kilómetros hasta casa desde el aeropuerto no han sido casi dos horas, sino 40 minutos, que es lo lógico.

 

He disfrutado muchísimo de este viaje. Flores es una isla espectacular donde todavía se puede ver el modo de vida tradicional, y la atracción de Kelimutu es algo que teniendo la oportunidad no se debe dejar pasar. 

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gravatar.comAutor: Sean Patrick Matthias Limzon

El Señor Castro sigue viajando en las islas trópicas de Indonesia, subiendo montañas y en busca de tesoros antiguos… ¡Jajaja!

Fecha: 22/04/2017 04:42.


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