Libros: ¨La casa de las puertas¨, de Twan Eng Tan.
Dice así la contraportada:
¨Penang, Malasia. 1921. Robert Hamlyn es un abogado acomodado, y Lesley, su esposa, una anfitriona de la alta sociedad. Sus vidas se reaniman cuando un viejo amigo de Robert llega de visita con su extrovertido secretario. William Somerset Maugham, pese a ser uno de los mejores escritores de su época, atraviesa una crisis creativa y personal: mantiene un matrimonio de conveniencia, su salud es frágil y acaba de perder sus ahorros en una desastrosa inversión. En Penang busca, desesperado, una historia que le permita salvar su carrera, y la encuentra a través de Leslie y su pasado¨.
Sobre el autor:
¨Tan Twan Eng nació en Penang, Malasia. Vive en Kuala Lumpur.
The Gift of Rain (El regalo de la lluvia), su primera novela, fue preseleccionada para el Premio Man Booker. Ha sido traducida al italiano, español, griego, húngaro, ruso, rumano, checo y serbio.
Su segunda novela, The Garden of Evening Mists (El jardín de las brumas), se publicó en septiembre de 2012. Fue finalista del Premio Man Booker 2012.
Su tercera novela, The House of Doors (La casa de las puertas), se publicó en el Reino Unido el 18 de mayo de 2023 y fue incluida en la lista larga del Premio Booker 2023¨.
Es una novela que me ha encantado, por desarrollarse en Penang, isla de Malasia que conozco, y por narrar episodios históricos que sucedieron allí, como la estancia de Sun Yat Sen o la los escritores Herman Hesse y William Somerset Maugham. También se narra el asesinato en el que posteriormente se basaría William Somerset para escribir ¨La carta¨, que se llevaría posteriormente al cine con Bette Davis como protagonitas. Y con toda esta trama por medio he aprendido más cosillas sobre Malasia, así que la he disfrutado mucho.
Extraigo aquí algunos fragmentos del libro que me han llamado la atención:
¨En un gran mapa desplegado en la pared de su estudio se extendían las costas bajas del Gran Karoo, unos doscientos cuarenta kilómetros al norte de Doornfontein. Sin embargo, había días en que me parecían mucho más cercanas y estaba convencida de poder sentir su silencio eterno expandiéndose desde lo más profundo del desierto; su quietud, su infinito vacío. Me vino a la mente una historia que escuché una vez sobre una pareja de exploradores, marido y mujer, que se habían perdido durante una expedición al desierto del Gobi. Para ocultar su creciente desesperación y sensación de impotencia que los embargaba, a medida que se adentraban en las profundidades del desierto dejaron de hablarse. A menudo me he preguntado qué resultó más opresivo, si el silencio del desierto o el silencio entre ellos dos¨.
¨ -[…] Bueno, ¿qué tenemos para hoy, viejo amigo? Lesley estará encantada de mostrarte los lugares de interés.
La mujer intervino antes de que pudiera responder:
-Voy a reunirme con las señoras del bazar de la iglesia y después tengo recados que hacer.
-Bueno, entonces, otro día será -dijo Robert-. Esta chica es bastante experta en la historia de nuestra isla, Willie. Conoce todo sobre el lugar. Solía ofrecer recorridos guiados por la ciudad a los amigos de fuera. Nos llevamos a ese escritor alemán de visita cuando estuvo en Penang. ¿Cómo se llamaba, querida? Era Hesse, ¿verdad? Sí, Hermann Hesse.
-Días tranquilos y apacibles en… la playa, eso es lo único que quiero -dijo Willie-. Tengo montones de… libros que leer, y Gerald aún no se ha repuesto del todo. Necesita descanso…, mucho descanso.
-El pobre chico estaba un poco paliducho anoche. -Robert miró a Willie por encima de sus anteojos-. Al igual que tú, si no te importa que te lo diga.
-Las dos últimas semanas han sido algo… difíciles. ¿Herman Hesse estuvo en Penang?
-Hace once o doce años. Nunca he leído nada suyo. ¿Y tú?
-Un par de libros. Si has terminado con el periódico, Robert…
-Robert le pasó el Straits Times; a partir de entonces continuaron con el desayuno, relajados y en silencio¨.
La historia va pegando saltos, entre 1910-11 en Penang, 1921 en Penang y termina en 1947 en Doornfontein, Sudáfrica. Este fragmento anterior ocurre en el capítulo 1, en Penang, en 1921. Me ha llamado la atención por las siguientes razones:
-Transcurre en Penang, isla de Malasia que visité en abril del año pasado. Así que las referencias que hacen a ese lugar durante toda la novela me son en cierta manera familiares.
-Mencionan dos escritores de prestigio, Herman Hesse y Willie, que no es ni más ni menos que William Somerset Maugham. El primero ganó el Premio Nobel de Literatura en 1946, el segundo fue considerado el escritor más popular y mejor pagado del mundo durante la década de 1930. Es verdad que Hermann Hesse visitó Penang durante su viaje al Este en 1911, y se alojó en el histórico hotel de George Town Eastern & Oriental Hotel (E&O). Lo describió como ¨el hotel más hermoso para europeos en las Indias Orientales¨. A día de hoy sigue en funcionamiento. William Somerset Maugham visitó Penang en varias ocasiones, siendo la más notable la de 1921. Durante sus viajes por el Sudeste Asiático se alojó en la isla, absorbiendo la atmósfera colonial y escuchando historias locales que luego transformó en cuentos y novelas, particularmente en su colección The Casuarina Tree. Ese libro consiste en 6 historias, siendo una de ellas, ¨La carta¨, parte de esta novela. Está documentado que Willie se alojó también en el hotel E&O en su estancia en Penang en 1921, así que imagino que esa estancia en casa del matrimonio Robert Hamlyn y su esposa Lesley es ficción para apoyar el argumento de la novela. Otro ilustre que también se alojó en el E&O fue Rudyard Kipling. Esta es la Web del hotel https://www.eohotels.com/ En septiembre de 2026 espero volver a Penang para este congreso de profesores de español y sin duda lo visitaré.
¨ Cogió su diario y regresó al piso de abajo. Los sirvientes ya habían recogido la mesa del desayuno. Una vez fuera, decidió seguir el camino de grava y explorar el jardín. El sendero serpenteante creaba la falsa impresión de un terreno más extenso de lo que era en realidad, una ilusión intensificada por los árboles, altos e impresionantes: una higuera plantada con firmeza gracias a la amplitud triangular de sus raíces; árboles de nuez moscada con sus frutos, supervivientes de las plantaciones de especias que, según le había contado Robert, solían ocupar esta parte del territorio; un par de arecas, especie que -recordaba haberlo leído en alguna parte- dio nombre a la isla*. Y allí estaba: el árbol de la lluvia sobre el que Robert tanto había presumido la noche anterior.
-Trescientos años, Willie. Uno de los más antiguos de la isla. Su tronco es tan ancho que se necesitan tres hombres con los brazos extendidos para abarcarlo. Walter, el director del jardín botánico, suele traer gente para verlo.
Willie apretó la palma de su mano contra la corteza dura, de apariencia reptiliana. Imaginó las grandes raíces del árbol clavadas en la tierra, manteniendo el coloso derecho. Solo el tronco trepaba hacia el cielo, casi dieciocho metros, expandiéndose en una complicada figura de ramas y hojas que le recordaban la red de bronquiolos y alvéolos de los pulmones¨.
*Así es como aparece el árbol areca en Wikipedia en español. Si cambio de idioma, a malayo, aparece como pinang, y de ahí que diera el hombre a la isla de Pinang (en malayo) o Penang (en inglés).
Se mencionan también los ¨árboles de la lluvia¨, que son los tamarindos. Como curiosidad tenemos unos cuantos en el campus del colegio en Kuala Lumpur, son muy frondosos y dan buena sombra.
¨ Hizo una pausa antes de añadir: «Las tejas de terracota se asemajan a las escamas de un pangolín».
Volvió a la entrada que había escrito una noche, algo más de un mes atrás, cuando él y Gerald acababan de regresar de Kuching desde el interior. Examinó algunos párrafos y se detuvo. Los acontecimientos aún eran demasiado perturbadores para leer sobre ellos. Ojeó las notas que había tomado sobre Penang de su ejemplar de Bradshaw´s Through Routes to the Chief Cities. En el pasado, la isla había formado parte del territorio gobernado por el Sultanato de Kedah, en la península. A finales del siglo XVIII, el capitán Francis Light obtuvo un permiso de arrendamiento del sultán a favor de la Compañía de las Indias Orientales y la bautizó con el nombre de Isla de Príncipe de Gales. Light la convirtió en un puerto libre para desviar el comercio de las colonias holandesas al otro lado de los Estrechos de Malaca. Fue el primer puesto avanzado del sudeste asiático y la capital de las Colonias del Estrecho -«la colonia de la Corona más importante de Gran Bretaña en el Extremo Oriente», según proclamaba Bradshaw-. Desde Penang los británicos se habían extendido hasta Malaca, Singapur y con el tiempo, hasta los Estados Malayos Federados y los Estados Malayos No Federados. En el siglo XVIII, las minas de estaño atrajeron culis* desde el sur de China, mientras que los indios que realizaban trabajos forzados llegaron en barcos para ocuparse de las plantaciones de caucho.
Willie estudió el mapa de Penang que había copiado en su diario. La isla ocupaba aproximadamente una tercera parte del tamaño de Singapur, y su forma le recordaba a la piel de ñu que Syrie había desplegado sobre el suelo de su sala de estar¨.
*«Culi» es un apelativo usado durante los siglos XIX y XX para designar a los trabajadores de escasa cualificación de Asia, sur de China, Filipinas o Indonesia.
¨. -¿Estás seguro? -dijo Lesley.
Deseaba que dejara de hablarle.
-Estoy bien, Lesley -repitió, con displicencia. Para distraer su atención el mostró el libro-: Mi último libro.
-¡Oh, qué maravilla! -exclamó ella-; debes de estar complacido en extremo. -Se fijo en el título que aparecía en la cubierta-: En un biombo chino. Muy sugestivo. ¿Es una novela?
-Es una selección de…notas… sobre lo que vi en China; lugares que visité y… personas a las que conocí.
Una expresión de alerta congeló el rostro femenino.
-¿Cuándo estuviste allí?
-Hace dos años.
Su mano recorrió el espacio libre del banco que quedaba a su lado. Lesley permaneció de pie
-¿Dónde estuviste? -preguntó.
-Empezamos… en Shanghái. Viajamos más de tres mil kilómetros por el Yangtsé en…una barcaza arrocera hasta el corazón de China. El Yangtsé es el río más largo…
-El río más largo de China, sí, sí, ya sé todo eso. ¿Cuánto tiempo estuviste allí?
-Cuatro o cinco meses. Viajamos hacia el interior, anduvimos hasta la extenuación.
-¿Alguna vez… -se detuvo y comenzó otra vez-: ¿Alguna vez has oído mencionar al doctor Sun Yat Sen?
-En casi todos los lugares que visitamos. Un tipo intrigante, por lo que escuché. Al parecer se expresa en inglés con fluidez. Ojalá hubiera podido conocerle y hablar con él.
-Estuvo aquí hace unos diez años.
-¿En serio? ¿Qué hacía en Penang?
-Recaudar fondos para el Tongmenghui, su partido. Planeó la revolución mientras estuvo aquí, ¿sabes?
-¿Lo conociste?
-Robert y yo, sí; nos vimos unas cuantas veces¨.
¡Otro ilustre que anduvo por Penang, el doctor Sun Yat Sen!
Viví cinco años en China, así que en su día aprendí sobre este personaje histórico.
En mayo de 2012 publiqué un artículo en la revista ¨Hola China¨ titulado ¨Diseccionando un billete de 1.000 yuanes chinos del año 1.945¨ (entrada en mi blog). Aparece en ese billete una cara que no es otra que la de Sun Yat Sen. Escribía en ese artículo: ¨La imagen 4 nos muestra el rostro de Sun Yat-sen, al que tanto en la República Popular China como en la actual República de China (Taiwán) se le considera el padre de la China moderna¨.
Uno de mis garitos favoritos en Shanghái era el restaurante Shasha´s, en la Concesion Francesa (entrada en mi blog). Desafortunadamente he visto que cerró sus puertas en 2018, al igual que Zapata´s que era otro clásico. En su día mi colega Josep me explicó la historia Shasha´s. Lo que entonces era un bar restaurante, antiguamente fue la mansión de una familia muy importante con tres hijas, las cuales se casaron ¨una con el dinero, otra con China, otra con el poder¨. En su Web lo explicaba:
¨El edificio que ahora alberga ¨Shasha´s¨ está permanentemente asociado con tres hermanas que jugaron un papel dramático en la historia de principios del siglo XX en China. Como se decía en su tiempo, una se casó por dinero, una se casó por China, una se casó por poder. Estas distinguidas mujeres fueron Ai Ling Soong, Ching Ling Soong y Mei Ling Soong. Se casaron, respetivamente, con H.H. Kung, el hombre más rico de China, con Sun Yat Sen, el primer presidente de la República China, y con Chiang Kai Shek, el ¨Generalísimo¨ del Partido Nacionalista. Sus historias están, como cita una fuente, ¨bordadas en misterio, vagas en la ficción y contradictorias en las noticias, dotadas de un tono dorado de leyenda¨…
La casa, originalmente diseñada por el Sr. J. Rosenfeld, se la entregó el Sr. Charlie Soong a su hija Mei Ling y a su marido en 1927. Fue también usada como lugar de importantes reuniones de oficiales del gobierno. Hacia 1943, el edificio fue tomado por el ejército japonés. Después de la liberación en 1950 fue devuelta al gobierno, y más tarde se convirtió en una escuela de música. Décadas después, un grupo de hombres de negocios extranjeros alquilaron la casa de la escuela, y tras una cuidadosa renovación, el 15 de enero de 1998 se convirtió en lo que hoy es uno de los más conocidos y más de moda bares de la ciudad. Fue llamado Shasha´s por el nombre de la supuesta amante rusa del padre, Charlie Soong.¨
El Dr. Sun Yat-sen estuvo en Penang, Malasia, en varias ocasiones, siendo su estancia más significativa en 1910, cuando vivió allí durante seis meses. Penang fue un centro crucial para sus actividades revolucionarias, donde recaudó fondos y organizó el Levantamiento de Guangzhou (Segunda Revuelta de Guangzhou) desde la famosa casa en 120 Armenian Street. En mi visita a Pengang escribí que había pasado por esa calle, Lorong Armenian, y la describía como ¨una calle con murales, que es además la portada de la Guía Lonely Planet¨. No conocía entonces que la casa 120 de Armenian Street en George Town funcionó como la sede de la base de Penang del Tongmenghui (Alianza Revolucionaria China) en el sudeste asiático. En 1910, Sun Yat-sen convocó la Conferencia de Penang en esta casa para planificar el levantamiento contra la dinastía Qing. Su revolución logró derrocar a la dinastía Qing, poniendo fin a más de 2,000 años de sistema imperial en China. A día de hoy esa casa es un museo, el Sun Yat-sen Museum Penang, que tendré que visitar en mi próxima estancia en George Town. También existe el Dr. Sun Yat Sen Memorial Hall en Macalister Road.
¨ -Cassowary, es un pájaro, ¿no es así? -Gerald le preguntaba a Robert-. Es un nombre un tanto extraño para una casa.
-Nadie tiene ni idea de por qué se llama así -dijo Robert-. Pero decidimos no cambiarlo cuando la compramos.
-Recibe el nombre de la casuarina, ese árbol grande junto a la valla. -Tenía la garganta irritada y tomé un sorbo de mi copa-. Los malayos los llaman kasuari porque sus hojas se parecen a las plumas del casuario.
-¿De dónde te has sacado eso? -preguntó Robert.
Desde el techo, un gecko chichak nos lanzó chasquidos de desaprobación. En gong que avisaba de la cena sonó desde el interior de la casa¨.
¨Había dado por hecho que tenían un acuerdo tácito cuando se casaron: ella quería un marido rico y famoso, y un padre para su hija; él necesitaba una esposa refinada, capaz de desenvolverse con brillantez en las fiestas y que recibiera a personas elegantes de Londres. Al principio, ambos se habían contentado, pero aquello acabó convirtiéndose en un matrimonio absolutamente inconveniente. «Al igual que muchas mujeres infelizmente casadas que he conocido -comentó Willie en una ocasión a un amigo-, Syrie ha cometido el… error de enamorarse de su marido»¨.
¨Coloqué el dedo índice en una tarjeta blanca con marco dorado y la deslicé al otro lado de la mesa hasta Willie.
-Al menos acepta esta.
Willie la cogió.
-Noel Hutton. ¿Quién es?
-Noel es el dueño de una de las empresas comerciales más antiguas de Malaya -le expliqué-. Se dice que Hutton & Sons fue fundada por uno de sus ancestros, que estuvo con Francis Light cuando recaló en Penang. Cuentan que fue Hutton quien le dio la idea a Light de disparar dólares de plata desde el cañón del barco hacia tierra adentro; una manera de instar a los hombres a despejar los bosques.
-Un cuento de hadas divulgado por los propios Hutton -apuntó Robert-. Pero Noel es un tipo digno de confianza. El pobre hombre perdió a su esposa hace unos años.
-Istana. Significa «palacio» en malayo, ¿no es así? -preguntó Willie mientras examinaba la tarjeta¨.
¨Para cenar, había pedido a Cookie que cocinara para nuestros invitados una variedad de platos locales. Ofrecí a Willie una breve descripción de todo lo que había en la mesa, sus ingredientes, la forma de cocinarlos y de comerlos: jiu hoo char, tau eu bahk, pescado assam, assam laksa, char kway teow, otak-otak. Willie se quedó con ganas de repetir del famoso choon pneah de Cookie, rollitos de primavera de cangrejo servidos con una salsa de su propia invención, es decir, una mezcla de soja, salsa Worcestershire, algo de clavo, canela, anís estrellado y pimientos rojos, muy picados.
-Mis felicitaciones a la cocinera -dijo Willie, al terminar de cenar-. Esta ha sido la mejor… comida que he probado en Oriente. Esta noche he descubierto sabores que no sabía… ni que existían.
-No encontrarás nada parecido en ningún otro lugar del planeta -dije-. A través de los siglos, Penang ha absorbido elementos de los malayos, de los indios, los chinos, los siameses y los europeos, y ha creado algo único. Es algo que se encuentra en el idioma, en la arquitectura y en la comida. -Lancé una mirada fría a Robert-. No quisiera vivir en ningún otro lugar del mundo.
Robert fingió no haberme escuchado¨.
El párrafo siguiente me ha recordado a mis malditos vecinos de arriba, que tienen dos niños pequeños y todavía no se les ha ocurrido educarlos para que dejen de meter ruido, ¡qué pesados!
¨Las imperfecciones de la sala también me resultaban acogedoras: una grieta en la pared, larga y fina, por encima del aparador, que siempre reaparecía sin importar cuántas veces la pintáramos; los accesorios de iluminación que habían empezado a salirse de sus soportes y la esquina desconchada del marco de una ventana. Alcé la vista hacia los listones blancos de madera que formaban el techo de la habitación. Mis hijos con frecuencia se ganaban una regañina cuando corrían ruidosamente en el piso de arriba mientras había visita¨.
El siguiente párrafo habla sobre un personaje muy interesante que desconocía, James Brooke (1803–1868). Fue un militar y aventurero británico que se convirtió en el primer "Rajá Blanco" de Sarawak, en la isla de Borneo. Es conocido por fundar una dinastía familiar que gobernó este territorio de forma independiente durante más de un siglo.
En 1839, Brooke llegó a Sarawak en su propio barco. Ayudó al Sultán de Brunéi a sofocar una rebelión local de tribus Dayak y malayos. Como recompensa por su ayuda, en 1841 fue nombrado gobernador y más tarde recibió el título de Rajá de Sarawak. Durante su mandato, se centró en combatir la piratería y reformar las leyes locales. Aunque fue una figura controvertida en Inglaterra por sus métodos militares, fue elogiado por naturalistas como Alfred Russel Wallace por su hospitalidad y visión.
Brooke fundó la dinastía Brooke, que gobernó Sarawak hasta 1946, cuando el territorio fue cedido a la corona británica tras la Segunda Guerra Mundial.
Se cree que su vida y sus hazañas sirvieron de inspiración para el relato de Rudyard Kipling, El hombre que pudo ser rey.
En Kuching, la capital de Sarawak, se puede visitar la Galería Brooke en Fort Margherita, que conserva parte de su legado histórico, así que me lo apunto para cuando ande por allá.
¨-Ah, sí, bueno… Escribir historias aún me atrae.
-Por no mencionar que te colma de riqueza.
-¿Sabes lo que es en realidad… el dinero? El dinero es el sexto sentido. Si no lo tienes, no puedes sacar el máximo partido… de los otros cinco.
Se encendió un cigarrillo y le ofreció otro a ella. Ella tomó la pitillera de plata y le dio vueltas, acariciando las piedras preciosas rojas engarzadas en la tapa. Las examinó más cerca.
-Dios mío, son rubíes, ¿verdad?
-Más vale que… lo sean. Sylvia, la Rani Brooke, me la dio antes de marcharnos de Kuching. -Sopesó la caja en la palma de su mano mientras se preguntaba cuánto le darían por ella en Sotheby´s. Le dolía tan solo pensar en la posibilidad de separarse de ella. -Perteneció a… James Brooke.
-Ese es un hombre sobre el que deberías escribir. El Rajá Brooke y toda su enloquecida familia -sugirió Lesley.
-No sería una historia interesante.
-¡Que no sería…! Sus ojos se abrieron de par en par con incredulidad-. James Brooke constituyó la única familia real europea de Oriente y esa familia aún sigue en el trono, setenta años después. ¡Pero, si su vida ha debido de estar repleta de aventuras y escapadas!
-Tuvo una vida memorable, sin embargo, carecía de un elemento esencial.
-¿A qué te refieres?
-En realidad es muy simple. Su vida no tenía interés amoroso. Y una historia sin amor… bueno, no funcionaría.
-Nunca se casó, ¿verdad? -Una sonrisa astuta, de complicidad, curvó sus labios-. Tampoco he oído mencionar a ninguna mujer en su vida.
Nunca se había casado, y el trono, según recordaba Willie, había pasado a un sobrino de Brooke tras su muerte.
-¿De modo que todas las historias que se han escrito -preguntó ella- tiene que ser de amor?
-Piensa en todos los libros que recuerdes haber leído, las historias que han ocupado… un lugar en tu corazón. Al final, ¿no tratan todas de amor?
Dejo que sus palabras calaran en su pensamiento durante un instante.
-Entonces, en definitiva, ¿una vida sin amor es una vida sobre la que no merece escribirse? No sé si eso te convierte en un cínico o en un romántico.
-Echó la ceniza de su cigarrillo por la barandilla.
-Nunca me han acusado de ser esto último¨.
¨Le mostré el título de El temblar de una hoja.
-Este símbolo extraño que pones en tus libros, ¿qué es?
-Se llama hamsa. Es un emblema árabe que protege contra… el mal de ojo -respondió Willie-. Simboliza una espada que abre un espacio… en la oscuridad para que entre la luz.
Hamsa. En silencio, saboreé la extraña palabra en mi lengua con una breve inspiración seguida de una rendición prolongada al aire.
-Siempre he pensado que parece una casuarina: la línea recta y larga en medio es el tronco y las dos líneas curvas por encima perfilan el follaje que cae.
-Supongo que sí, ahora que lo mencionas. -Willie se encogió de hombros-. Vemos lo que queremos ver.
-¿Cómo lo descubriste?
-Era de mi padre… lo vio en el norte de África. Tras morir mi madre, decidió construir una casa de verano a… orillas del Sena, unos kilómetros al oeste de París. Todos los domingos me llevaba río abajo para comprobar que estaba bien. Tenía este mismo símbolo grabado en… el cristal de las ventanas¨.
El siguiente comentario se produce en el año 1910:
¨Menos de ochocientos europeos vivían en Kuala Lumpur, de modo que lo más probable era que hubiera visto a William Steward en el Selangor Club en algún momento, pero, si había sucedido así, no me había dejado ni la más mínima impronta¨.
¨-¿Por qué te marchaste de Hong Kong?
-Todos habían huido de Pekín a Hong Kong cuando los bóxeres sembraron el terror -respondió-. Traían consigo historias sobre lo que hacían a los demonios extranjeros. Tal como yo lo veo, no hay mucho futuro para los blancos en China.
Tenía tan solo una ligera noción de lo que estaba explicando, pero, de cualquier manera, asentí como si estuviera al tanto de todo. Mi interés por China era prácticamente nulo, de modo que le presioné para que me hablara sobre su vida en Inglaterra.
-Desde que era una niña -dije- he querido vivir en Londres. Oh…, estar lejos, muy lejos de Penang, donde pudiera convertirme en una persona diferente, sin ataduras con el pasado ni con nadie.
Hubo un silencio. Advertí que Robert contemplaba el junco chino de nuevo, sus velas, semejantes a las alas de un murciélago, combándose por el viento. Sus ojos, tan azules y penetrantes, parecían ensombrecidos por alguna emoción cuyo sentido no pude descifrar.
-Caelum non animum mutant qui trans mare currunt: «Quienes cruzan el mar cambian de cielo, no de alma». -Me miró de nuevo-. Lo escribió un poeta romano.
Entonces, ¿por qué has recorrido medio mundo y qué parte de tu alma pretendías cambiar? Quise preguntárselo, sin embargo, no lo hice. Años más tarde, cada vez que recordaba nuestra conversación en la terraza del E&O aquella tarde, me preguntaba qué respuesta me habría dado de haber expresado yo mi curiosidad. ¿Habría cambiado en algo mi propia vida?¨.
La frase en latín es de un verso de Horacio.
¨Ninguna carretera elevada unía Penang con el archipiélago, aunque siempre me agradó que tuviéramos nuestra propia estación de ferrocarril -no podíamos quedar mal ante Kuala Lumpur o Singapur, ¿verdad? Al fin y al cabo, éramos la primera colonia británica de Oriente-. Compré el billete y crucé la carretera hasta la plataforma de desembarco para subir al trasbordador de trenes. Encontré un sitio junto a la borda; desde que era niña, siempre he preferido estar de pie en la cubierta, a la intemperie, mi espíritu siempre se avivaba al ver las actividades del puerto ruidoso y abarrotado¨.
¨El sol se había puesto tras las cúpulas de estilo árabe de la estación de ferrocarril cuando mi tren se adentró en Kuala Lumpur. La ciudad era mucho más ajetreada que Penang y tuve que hacer cola para conseguir un rickshaw. En el Hotel Empire, el conserje ceilandés salió a toda prisa desde el mostrador para darme la bienvenida en el vestíbulo de techos elevados¨.
¨Fuera del hotel, los tiradores de rickshaw, en cuclillas junto a la carretera, negaron con la cabeza cuando les dije adónde quería ir. Pudoh Gaol estaba a poco más de un kilómetro, pero fue construido sobre un antiguo cementerio chino y ninguno de ellos quería arriesgarse a que una horda de fantasmas iracundos lo persiguiese hasta su casa. Por fin, un culi accedió a llevarme, pero exigió tres veces la tarifa normal¨.
¨Alzando su rostro, Willie pronunció un conjuro mirando a las estrellas: Tempora cum causis, lapsaque sub terras ortaque signa canam.
-¿Qué significa?
-«Voy a cantar los días con sus causas y los astros que se ponen y salen bajo la tierra».
-Es precioso. ¿Lo has escrito tú?
-Más quisiera yo -Willie sonrió-. Ovidio. Es un poeta de… la Antigüedad¨.
Siempre que leo una novela me alegra llegar al punto en el que entiendo el título. Y llegó el momento en el que Lesley conoce ¨La casa de las puertas¨:
¨Arthur extensió su mano hacia mí. La cogí y pasamos por encima de un tope que me llegaba hasta la espinilla.
Dentro estaba fresco, las ventanas emplomadas proyectaban una luz blanquecina hacia el vestíbulo. Salvo por un biombo de Coromandel en el lado opuesto, la entrada estaba desprovista de muebles. Sin embargo, en las paredes colgaban puertas de madera pintadas con escenas de pájaros y flores o montañas envueltas en bruma. La mitad superior de algunas de estas puertas exhibía una decoración de complejos diseños calados de dragones y aves fénix.
-Las he conseguido en casas-tienda y en templos que estaban a punto de ser derribados -me explicó Arthur-. Siempre me había hecho sentir sihm-tnhia -utilizó el término hokienés para «dolor de corazón»- saber que iban a ser troceadas y convertidas en leña. Un día pensé: ¿por qué no las compro? Mi abuela me había dejado esta casa y estaba vacía. La utilizo para almacenarlas.
[…]
Las paredes también estaban cubiertas de puertas. Y colgando de las vigas del techo había muchas más, que mantenían entre sí un espacio calculado cuidadosamente y quedaban suspendidas por alambres tan finos que parecían estar flotando en el aire.
[…]
Contemplé las puertas; aún oscilaban de forma lánguida desde las vigas del techo.
-¿Cuántas tienes?
-Oh, treinta o cuarenta pares, -Su risa sonaba abochornada, pero también contenía el matiz orgulloso del auténtico coleccionista-. He perdido la cuenta. Estas dos de aquí -señaló un par de las que colgaban de la pared- son las más antiguas de mi colección. Las adquirí en un templo el día antes de ser derribado. Son del siglo XVIII. Fueron pintadas por un artista de un pueblo de la provincia hokienesa¨.
¨Cerca de los techos provistos de vigas se habían abierto orificios de ventilación en forma de murciélago -porque, según me explicó una vez un cliente de Robert, esta palabra en hokienés suena parecida al término «riqueza»- para facilitar que el aire circulara y enfriara la casa¨.
¨Mi hermano me clavó una mirada cautelosa, como si acabara de comprender que estaba en presencia de un animal feroz. Me gustó. Me hizo sentir poderosa, alguien con quien no se juega.
-¿Cómo te has enterado?
-Su catamita le dejo una nota. Una nota bastante dulce, por cierto.
Geoff dio un respingo.
-Preferiría que no usaras esa palabra.
-¿Qué hay de malo en la palabra «nota»?
Muy a su pesar, soltó una carcajada.
-A veces creo que madre tenía razón: una mujer no debería recibir demasiada educación ni tener un vocabulario extenso.
-Idiota.
Le golpeé con suavidad el brazo.
-Estoy conmocionado, absolutamente conmocionado de que conozcas una palabra como «catamita». ¿Qué libros inapropiados has estado leyendo últimamente, jovencita?
-He seguido el proceso de Wilde, ¿sabes?, como todo el mundo. -Robert había estado absorto en los juicios, leyendo los diarios con avidez todas las mañanas, y ahora entendía por qué-. La sola imagen de mi esposo en la cama con otro hombre… -me estremecí-, y además chino…¨.
No conocía la palabra catamita. No aparece en el diccionario de la RAE, pero lo bueno del Kindle es que pulsando en la palabra te sale una nota con la definición:
¨En la antigua Roma, un catamito (del latín: catamitus, que a su vez proviene del etrusco catamite) era un sobrenombre usado para un muchacho púber que era compañero íntimo de un hombre mayor, normalmente en una relación pederástica. Generalmente era un término de afecto, pero también se usaba como insulto cuando se dirigía a un hombre adulto¨.
¨Permanecimos sentados en silencio, ocultando cada uno ante el otro sus verdaderos pensamientos. Lo que sostenía un matrimonio, lo que permitía que durara un año tras otro, comprendí, eran las cosas que no se mencionaban, las verdades a las que, anhelando revelarlas, obligábamos, no obstante, a permanecer escondidas en nuestras gargantas, en lo más profundo, en los compartimentos más oscuros de nuestros corazones¨.
¨Una mañana de enero de 1912, bajé a desayunar y reparé en que Robert me miraba de una forma peculiar por encima de su periódico. Esperó a que me sentara antes de pasármelo.
-Ahora es el presidente Sun Yat Sen -me anunció.
Leí el artículo. La dinastía Qing estaba acabada. Ya no gobernaba China un Hijo del Cielo. Había nacido la República de China¨.
Esto lo cuenta Lesley en 1947:
¨La carta había sido llevada a cine, y Robert y yo habíamos ido a ver la película a la sala de proyecciones. Si ya me sentí turbada al leer la historia, sentarme en la oscuridad del teatro y ver a Bette Davis en el papel de Ethel me resultó desconcertante; con mi mano apretada contra la boca observé cómo disparaba a su amante en la veranda. Disparó seis balas contra su cuerpo mientras huía en la noche tropical¨.
Ahora tendré que ver esa película, ya que está basada en el relato ¨La carta¨ de William Somerset Maugham, y en esta novela Lesley el cuenta la historia.
Por último, terminada la novela, el autor en la sección de Agradecimientos incluye lo siguiente:
¨La casa de las puertas es una obra de ficción; no obstante, figuran en ella personajes y acontecimientos históricos. El juicio por asesinato contra Ethel Proudlock tuvo lugar en 1911, pero lo trasladé a 1910 para que coincidiera con la prolongada estancia de Sun Yat Sen en Penang¨.
Por cierto, también en la novela se narra como Sun Yat Sen fue expulsado de Penang.
También en la novela he aprendido algunas palabras en malayo:
¨Por las noches, Robert y yo nos relajábamos con nuestros whiskies con hielo y nuestros pahits*, y observábamos cómo se devanecía otro día tras las montañas¨
*Pahits: originado en la colonia británica de Malasia, el Gin Pahit, Bitter Gin o gin amargo, es un cóctel de ginebra y amargo de angostura; en malayo, «ginebra amarga»
¨Reanudó el paseo, saludando con un gesto al syce* que lavaba el Humber frente al garaje¨.
*Syce: Se pronuncia ¨sais¨, es un término de origen indio que se refiere al sirviente encargado de limpiar los carruajes y los caballos. Vamos, un mozo de cuadra o palafrenero.
¨-Pero ¿le conoce? No hay muchas ang mohs* aquí que puedan afirmarlo¨.
*Ang mohs, así se denomina a los blancos en Malasia y Singapur, y a veces también en Tailandia y Taiwán.
¨El chino, que respondió paciente a todas mis preguntas, se había formado en Gray´s Inn y al cabo de un mes se casaría con una chica nyonya*, una boda que le habían organizado sus padres¨.
*Los términos nyonya o peranakan se emplean para denominar a las personas descendientes de los primeros inmigrantes chinos, principalmente de etnia Han, instalados en parte del archipiélago malayo, sobre todo en torno al estrecho de Malaca, lo que corresponde en la actualidad a los países de Malasia, Indonesia y Singapur.

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