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Basurde Xiao Long

«Si...», de Rudyard Kipling.

VIDEO AQUÍ (2´02¨)

 

Despidiéndome de algunos rincones de Yakarta con este poema que me encanta.

Una semana más y terminamos el curso escolar 2017-18, cerrando así una etapa de 5 años en Indonesia. Próximo destino Angola, donde empezaré a trabajar en agosto.

 

A este poema de Kipling le añadiría una línea al respecto:

 

¨Si puedes dar un golpe de timón cuando la rutina se va instalando en tu vida¨. 

 

Respecto a mis dotes de rapsoda, me aplico lo que Don Antonio Machado atribuía a Juan de Mairena:

 

«Cuando leía versos –o prosa- no pretendía nunca que se dijese: ¡qué bien lee este hombre!, sino ¡qué bien está lo que este hombre lee!, sin importarle mucho que se añadiese: ¡lástima que no lea mejor!»

 

 

¨Si...¨ -Rudyard Kipling (1865-1936)-

 

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor

la pierdan y te culpen a ti.

Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,

pero también aceptas que tengan dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;

o si, siendo engañado, no respondes con engaños,

o si, siendo odiado, no incurres en el odio.

Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

 

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;

Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;

Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,

y tratar a esos dos impostores de la misma manera.

Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,

tergiversada por villanos para engañar a los necios.

O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,

y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

 

Si puedes apilar todas tus ganancias

y arriesgarlas a una sola jugada;

y perder, y empezar de nuevo desde el principio

y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.

Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,

a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,

y así resistir cuando ya no te queda nada

salvo la Voluntad, que les dice: "¡Resistid!".

 

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.

O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.

Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.

Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.

Si puedes llenar el implacable minuto,

con sesenta segundos de diligente labor

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,

y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!

 

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