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Basurde Xiao Long

Libros: ¨Hermanos Iñurrategi – Un latido en la montaña¨. Ramón Olasagasti & César Llaguno.

Libros: ¨Hermanos Iñurrategi – Un latido en la montaña¨. Ramón Olasagasti & César Llaguno.

Dice así la contraportada:

 

¨La cordada formada por Felix y Alberto Iñurrategi ha sido singular dentro del montañismo vasco: un vínculo sólido, un modo de hacer, un compromiso leal hacia los compañeros y hacia quienes les han acompañado en su trayectoria, una mirada que ha sabido entender la montaña en toda su extensión. Para ellos lo importante no ha sido solo la cumbre, sino el modo de abordar la montaña, el camino, jalonado por pueblos y gentes. Eran dos pero al mismo tiempo eran uno. La ecuación de su cordada es una paradoja matemática: uno no llega a uno, dos, dos y medio. Esa simbiosis hizo que pronto se convirtieran en grandes, no solo por sus logros, sino por esa manera suya de hacer y entender la montaña.

La inflexión llegó tras alcanzar la cima del Gasherbrum II, su duodécimo ochomil. En el descenso, Félix perdió la vida, y el trágico accidente dejó sin latido a toda Euskal Herria. ¨Mañana también amanecerá¨, solía decir Felix, y quizá fue esa forma de ver la vida, ese latir, que les impulsaba a la montaña, lo que hizo que el pulso reviviera, que Alberto recuperase la ilusión por la montaña y sus gentes. Hoy, ese latido sigue vivo, y la Fundación Baltistán, creada tras la muerte de Felix, busca en las alturas más humildes cumbres más complicadas, como procurar mejorar la forma de vida de los habitantes del valle de Hushe¨.

 

Fundación Baltistán. Desconocía esa cultura hasta la semana pasada que hice un viaje por la zona de Ladakh, en el norte de India. Pasé a una zona que desde la partición de India y Pakistán había pertenecido a Pakistán pero que en 1971 India la ¨recuperó¨, según sus palabras. Un cartel decía lo siguiente:

 

¨¡¡Atención compatriotas!!

Ahora estáis entrando en el área capturada por los valientes soldados de Ladakh Scouts durante las operaciones realizadas en diciembre de 1971. En 1947, Pakistán anexó a traición grandes extensiones de territorio indio. En 1971, el ejército indio dirigido por el valiente comandante (luego coronel) Chewang Rinchen Bar de Mahavir Chakra, Sena Medal llevó a cabo audaces ataques nocturnos, desafiando temperaturas por debajo de los 27 grados bajo cero, liberando así un área de aproximadamente 804 kilómetros cuadrados de la ocupación ilegal paquistaní.

Ahora estáis entrando en el área desde donde se hizo retroceder a Pakistán. ¡Viva India!¨.

 

Este cartel lo encontré en la ruta de Diskit a Turtuk. Y así lo relata la guía Lonely Planet:

 

¨El valle del Shayok, entre Hunder y Turtuk son 80km de grandiosidad paisajística solo afeada por algún esporádico convoy o avión militar. Este valle de roca desnuda se angosta momentáneamente cerca del pueblecito de Changmar, límite occidental de la cultura budista de Ladakh. Por lo tanto, los raros manchones verdes de los pueblos son cultural y lingüísticamente baltistaníes y musulmanes, fiel fotocopia del norte de Pakistan. En verano se ven lugareños con enormes fardos de paja de cebada entre los albaricoqueros.

El alto Turtuk brinda unas vistas inolvidables de los picos dentados de Pakistán que marcan la Línea de Control, a solo 7 km; de hecho, Turtuk perteneció a Pakistán hasta la guerra de 1971¨.

 

Sobre la Fundación, esto es lo que dice el libro:

¨Montaña y solidaridad – Baltistan Fundazioa

La meta es hermosa. ¿A quién no apasiona el sueño de alcanzar las cumbres más altas de la tierra, esos límites a los que solo llegaban los dioses? Hay quien consigue realizar ese sueño, cientos, miles ya, pero también hay quienes como Félix, Alberto, Jon, Juanjo, Jose Carlos… no se conforman con la meta, sino que viven y apuran el camino.

Ese tramo de tierra es el hogar de hombres que ayudan, acompañan, cocinan y guían; de mujeres pobres, analfabetas y sin derechos que cuidan tierras, casas, familias y animales. Es la casa de niños y niñas desnutridos, sucios, que se levantan al alba helada para ir a una escuela que no existe. Eso, los niños, las niñas, ni eso. Su único sueño es formar parte de las expediciones de los europeos, americanos, coreanos… donde cambian sus espaldas por unas pocas rupias. Eso los niños, las niñas ni eso. Las niñas no tienen sueños.

De esa mirada a las personas del camino, hombres y mujeres, niños y niñas, a los efectos del cambio climático en los glaciares con sus secuelas de sequías, aludes, desprendimientos de barro y piedra que arrasan vidas y casas de adobe, de esa mirada profunda, inquieta y empática surge Baltistan Fundazioa en 2001, un año después de la muerte de Felix. ¨La montaña vínculo solidario¨ decimos. Lo único que nos une es la montaña. Tdoo lo demás no sabemos si nos une o nos separa, nunca nos lo hemos preguntado, pero la montaña y la solidaridad con el pueblo baltí del valle de Hushé sí, eso sí nos une.

De ahí sale la escuela de escalada y rescate, el sistema de regadío de Machulo, las diez escuelas del valle, el acceso, antes vedado, de las niñas a la enseñanza, los bonos para garantizarlo, la mejora de las infraestructuras educativas, la formación permanente del profesorado, los comités de padres y madres de las escuelas, las becas para el acceso a la universidad, también para las chicas, la construcción reciente de un centro de secundaria, la incorporación de mujeres al patronato de nuestra contraparte, las mejoras en el cultivo,  recolección, secado y comercialización del albaricoque, los seis centros de formación de la mujer, las campañas de alfabetización de mujeres adultas, la primera asociación de mujeres en el valle, los dos ecógrafos que han reducido a cero la mortalidad materno-infantil, la reconstrucción de Kande y Talis, el abastecimiento de agua potable en tres poblados, la escolarización de niñas y niños sordomudos…

Estamos satisfechos de lo que hemos logrado pero no lo consideramos suficiente, hemos cometido errores, claro que sí, sabemos qué errores hemos cometido, les damos mil vueltas y hemos decidido que ha llegado el momento de entregar a la comunidad todo el poder de decisión sobre sus vidas. Ya no vale que desde aquí, con nuestra infinita inteligencia y superior cultura, decidamos lo que conviene a aquellas pobres gentes ignorantes.

Para ello hemos identificado y patrocinado la formación de quienes consideramos capaces de liderar el cambio en su comunidad, de generar un movimiento comunitario que aliente la creación de una plataforma de innovación social, en la que desde las necesidades reales y las aspiraciones sentidas por la población identifiquen y pongan en marcha proyectos que les den solución y generen un desarrollo humano sostenible en toda la comunidad del valle de Hushé.

En eso estamos y, sobre todo, en eso está Basharat, con los equipos de Naciones Unidad (PNUD) sobre el terreno y de Agirre Lehendakari Center desde Euskadi.¨

 

Me ha gustado que este cómic no se centra solo en la trayectoria y en los excelentes logros montañeros sino también en este trabajo altruista.

 

¨En el amanecer de la noche más larga, aparece un grafiti en la pared de este glaciar vasco: «Bixer be argittuko dau egunak». Mañana también amanecerá¨.

 

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