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Basurde Xiao Long

Turismo por las provincias de Cuanza Norte, Cuanza Sul y Malanje (Angola). 9-11 noviembre 2019.

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369 fotos aquí.

 

Video (3´50¨)

 

Relieve: Luanda – Malanje (9-10 noviembre, 836k)

Relive: Malanje – Luanda (11 noviembre, 578k)

 

El 11 de noviembre se celebra el Dia da Independēncia en Angola. A efectos lúdicos decir que caía en lunes, lo que significaba fin de semana de tres días.

 

El principal objetivo era visitar las cataratas de Kalandula, en la provincia de Malange. Google Maps dice que se encuentran a 379 kilómetros de mi casa en Luanda, unas 4h45´. Dependiendo de las fuentes, estas cataratas son las segundas o terceras más grandes de África. Definir el tamaño de una catarata no es fácil: ¿te basas en la altura y Kerepakupai Merú (a.k.a. El Salto del Ángel) en Venezuela es la más grande, con sus 979m ? ¿O te basas en la anchura y Khone Phapheng en Laos serían las más grandes, con 10k de anchura –pese a solo tener una caída de 21 metros-? El caudal que llevan también debería ser un factor a considerar. En el caso de las Cataratas de Calandula, sus 105 metros de altura y 400 metros de anchura, con un caudal en temporada de lluvias muy considerable hacen que sea una visión es-pec-ta-cu-lar.

 

La catarata #1 en África no tiene vuelta de hoja: Las cataratas de Victoria, entre Zambia y Zimbaue (108 metros de altura, 1,7km de altitud, un caudal de 1 088 m³/s, pudiendo llegar a un máximo de 7 079 m³/s). ¿La siguiente en el ranking? Pues tantas opciones como fuentes consultes. En algunas de hecho no aparece ni Calandula, pero creo que es más por el desconocimiento que existe sobre Angola como lugar turístico.

 

Antes del viaje estuve leyendo guías y blogs para planificar el viaje, principalmente:

-Guía Bradt Angola, escrita por Oscar Scafidi.

-Este blog, que tiene buenísima información.

 

Con esas fuentes me creé mi plan de tres días que podéis consultar aquí.

Está en inglés porque lo quería compartir con Belle, mi compañera de viaje.

 

ALOJAMIENTO

 

Una de las opciones es ir acampando en el camino. Pero lo descartamos, porque siendo temporada de lluvias era bastante probable que lloviera. Y así fue las dos noches.

 

Una de las opciones era pasar una noche en Pousada Calandula, que es el único hotel que se encuentra justo al lado de las cataratas. Abres la ventana y ahí mismo las tienes. Sin embargo, cuando contacté con ellos me dijeron que no tenían disponibilidad esos días.

Pousada Calandula no tiene una página Web, puedes encontrar la información en Facebook.

Les escribí un mensaje en Messenger, pero nunca lo llegaron a contestar.

Cuando les escribí por WhatsApp al número que aparecía en la página de Facebook (+244 923 300 543) sí que respondieron rápidamente, de una manera eficiente. Así que si queréis contactar con ellos no os liéis con otras formas de contacto y escribidles directamente un WhatsApp.

 

Cerca de las cataratas –a unos 6k, en el pueblo de Calandula- hay otro hotel, Hotel Yolaka, pero las referencias en Trip Advisor no eran nada buenas.

 

Así que al final nos decantamos por el hotel Palanca, en Malanje.

 

Durante el viaje vimos un par de alojamientos más que pueden estar bien, Fazenda Tchemutalula y Fazenda Tchitogo.

 

Este fue nuestro itinerario:

 

SÁBADO 9 DE NOVIEMBRE DE 2019

 

Salimos de Talatona (en Luanda) sobre las 6 a.m. (aquí para esa hora ya es de día, y anochece sobre las 6 p.m. por lo que hay que aprovechar la luz). Nuestra primera parada fue el Jardín Botánico de N´dalatando, en la provincia Cuanza Norte, que se encuentra a unos 231k (3h08´) de mi casa en Luanda.

 

JARDÍN BOTÁNICO DE N´DALATANDO (Cuanza Norte)

 

En Google Maps lo podéis encontrar como Horto-botanico de N’dalatando.

Es el único jardín botánico de Angola. Originariamente fue un centro de investigación botánico portugués. En él se muestran plantas de diferentes países, con algunos carteles que indican su nombre y procedencia. La señalización no es abundante, pero es un buen lugar para darse un paseo y disfrutar de la naturaleza.

 

En el lugar donde aparcamos el coche había unos artesanos trabajando el bambú. Les compré dos jarras, algo que podría ser un paraguero y una cuchara enorme de madera, para cocinar. Todo hecho ahí mismo, de manera artesanal.

 

Visto el jardín botánico seguimos nuestra ruta, a los

 

RÁPIDOS DEL RÍO KWANZA (Cuanza Sul)

 

Para llegar a este lugar hay que pasar la ciudad de Malanje, tomar un desvío al sur al pueblo de Cangandala y a unos 22 kilómetros se encuentra los rápidos. En Google Maps lo encontraréis como Rápidos do Kwanza.

 

Es un lugar que teniendo la oportunidad merece la pena visitar. Quedándose en la ciudad de Malanje es fácil, ya que se encuentran solo a 55 kilómetros. Sin embargo de Malanje a las cataratas de Kalandula hay otros 82 kilómetros, ya pilla un poco más a desmano.

 

Cuando llegamos nos vinieron un par de angoleños, uno de los cuales llevaba un anorak naranja que decía Administraçao Municipal de Cangandala. Nos dijeron que era guías. Les comentamos que nos gustaría verlo a nuestro aire, pero nos dijeron que ellos conocían el camino, que mejor ir con alguien, así que accedimos. Y la verdad no nos arrepentimos, gente maja. Y yendo con guías te ahorras también tener que decir ¨no, gracias¨ a muchos posibles candidatos a guiarte el camino, al final consigues más paz que yendo a tu aire. Uno de ellos era bastante radical en ese sentido, porque cuando se acercó algún chaval le soltó una petaca para que se alejara.

 

En el río había un montón de gente, mujeres lavando y secando ropa al sol, niños jugando, niños cuidando de niños más pequeños, que es una imagen que no deja de sorprenderme pese a que se ve continuamente.

 

Llegamos a un puente de madera sobre las piedras y una persona que había allá nos cobró el pontazgo. Era un puente muy artesanal y poniéndote cabezón se podía haber evitado el paso por ese puente simplemente saltando entre otras piedras que había cerca. Pero poco sentido hubiera tenido, si la otra opción es echar un cable a alguien que se está ganando allá la vida. Estuve charlando un rato con él y me dijo que este puente en unas semanas dejaría de existir, porque con las lluvias el río Kwanza sube mucho su nivel. Que lo desmontará y lo volverá a montar al año siguiente. También me contó que era su contribución al turismo, el tío se sentía orgulloso de su trabajo. Se extendía en sus explicaciones y el guía me hacía señas con la cabeza como ¨¡vamos, déjalo que nos tiene aquí toda la mañana!¨

 

Nos acercamos a los rápidos, que forman allá unas potentes cataratas. Los vimos desde arriba y los guías nos dieron la oportunidad de bajar, a pie de agua. Yendo a tu aire hubiera sido más complicado encontrar cómo bajar, así que se agradeció ir acompañado.

 

Volvimos donde teníamos aparcado el coche. Ahora, en la orilla más tranquila de río vimos a niños jugando, bañándose, familias pasando el día y puestos de comida, de pescado. Mientras Belle se entretenía con los niños yo me di una vuelta y me pasó lo que me suele suceder muchas veces, creo que tengo un imán. El borracho de turno se me juntó a contarme su vida. Belle volvió, se compró un pescado asado para comer y yo mientras de cháchara con mi nuevo amigo. Je, je, ahí se dio una situación curiosa. Cuando compramos el pez de Belle nos dijeron los precios, que iban de 500 a 800 kwanzas, según el tamaño (al cambio oficial hoy sería entre 1 euro o un euro y medio). Preguntando a los guías sobre el borrachín (que llevaba un vaso de whisky con hielo en la mano) me dijeron que no trabajaba. Que ellos estaban en una asociación local de guías, que en su día le ofrecieron entrar pero que dijo que no. Que pescaba de vez en cuando y listo. Bien, en una de estas mientras comíamos se quedaba mirando la comida y le dije ¨¿quieres un pez?¨, dijo que sí y le compré uno. Pero lo gracioso es que después de comerlo montó barullo. Vino y me preguntó cuánto le había pagado a la que había vendido el pez. Le dije que 800, y creo que por ser precio de turista él se volvió a la mujer para intentar recuperar la diferencia de pasta que él hubiera pagado, siendo local. ¡Qué vivo! Me acerqué y le dije que dejara a la pescatera tranquila, que yo le había invitado a un pez, pero no a pasta. Igual se había pasado con la priva, pero tonto no era.

 

Dejamos los rápidos y nos fuimos en coche a la carretera general, al puente sobre el río Kwanza. De ahí se ven los rápidos a los lejos y también en las orillas a muchas mujeres y niños bañándose. Solo, al otro lado del puente, vimos al único hombre aseándose desnudo.

 

Vuelta a Cangandala. Cerca del puente la policía nos pidió los pasaportes. Con todo en regla nos dejaron seguir sin problemas. Como teníamos tiempo intentamos acceder al

 

PARQUE NACIONAL DE CANGANDALA (Malanje)

 

Es el parque nacional más pequeño de Angola, pero pese a su reducido tamaño tiene mucha importancia porque fue creado para proteger a la palanca negra gigante, como se llama aquí en portugués al antílope sable gigante, nombre como conoceríamos al Hippotragus niger Variani en español.

 

Es un animal endémico de Angola, está en peligro crítico de extinción y es un símbolo en Angola. Lo puedes ver en los pasaporte angoleños, en el logo de la compañía aérea nacional TAAG, y así como a la selección española de fútbol se le llama La Roja a la angoleña se le llama Los Palancas Negras.

 

Las probabilidades de entrar al parque eran muy escasas. En el blog que he mencionado arriba como fuente decía que ellos lo intentaron, pero que tuvieron que hablar con el soba (=jefe) de Cangandala, quién les dirigió al administrador del parque, quien les dijo que era mala época para visitarlo porque la hierba era muy alta, la extensión del terreno grande –pese a ser un parque pequeño- y haber muy pocos ejemplares. En cualquier caso nos apetecía darnos una vuelta.

 

Preguntamos aquí y allá y unos nos dijeron que hasta el lunes no nos podrían dar permiso, porque no trabajaban. Otro nos dijo que esa mañana había habido un grupo de escolares, uno había robado una tortuga y por eso habían cerrado el parque. Cada uno una aventura. El caso es que fuimos hasta la entrada del parque, allá no había nadie pero un cartel nos invitaba a no seguir adelante. Decía:

 

¨Parque Nacional da Cangandala.

Proibido o acesso de pessoas e viaturas não autorizadas¨.

 

Así que vuelta a Malange.

 

Llegamos al hotel Palanca Negra sobre las 6 p.m. Estuvimos esperando para hacer el check-in hasta las 6:45, más o menos. Por alguna razón el sistema no estaba funcionando. De hecho, cuando nos dieron la habitación una empleada nos acompañó y antes de abrir la puerta llamó, lo que no deja de sorprender. Y había razón para ello, ya que una chica que se encontraba en el interior abrió la puerta y la empleada se dio cuenta –ya lo sospechaba, si no no nos hubiera acompañado- de que la habitación que nos iban a dar ya estaba asignada. Nos dijo que esperáramos ahí, en el pasillo, que iba a buscar otra habitación. Después de un rato vino y ya nos llevo a otra habitación. Del grifo del baño no salía agua, así que llamamos para que lo arreglaran. Entre una cosa y otra, desde que llegamos al hotel para hacer el check-in hasta que subimos a cenar pasaron tres horas y media. Upps. Nuestra habitación daba a la piscina, donde había un gran fiestón a todo volumen. Menos mal que llevaba tapones y conseguir dormirme. En el tema de turismo y atención al cliente todavía Angola está despertando.

 

DOMINGO 10 DE NOVIEMBRE DE 2019

 

Plan para hoy: visitar las majestuosas cataratas de Kalandula. Pero no fuimos directos, antes visitamos un par de lugares más:

 

CATARATAS DE MUSSELEJE (Malanje)

 

Estas cataratas se encuentran a unos 20 kilómetros del pueblo de Calandula.

En Google Maps las podéis encontrar como Quedas do Musseleje.

Sin embargo Google Maps no os va a marcar la ruta, porque se accede a través de una pista de parcelaria, que no estaba en mal estado. Un coche normal podría acceder sin problemas.

El punto en el que hay que coger esa carretera de parcelaria es el siguiente:

(-9.048638, 15.907856)

Introduciéndolo en Google Maps os indicaría la pista en la que tenéis que coger el desvío a la izquierda. Se pasan tres pueblitos, un giro a la izquierda y daríais con ellas.

 

Cuando llegamos nos las encontramos sin nadie. Después llegaron un grupillo se chavales que inmediatamente se metieron al agua y se pusieron a jugar, disfrutando del chapuzón. Un lugar muy bonito para visitar.

 

Dejamos estas cataratas y volvimos al pueblo de Calandula. Antes de ir a las cascadas visitamos

 

LA IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 

En Google Maps la encontraréis como Igreja Sao Miguel Archanjo. Fue construída en 1958.

 

CATARATAS DE CALANDULA (LADO OESTE)

 

Y por fin llegamos al destino principal del viaje, las cataratas de Calandula.

Se notaba que era fin de semana largo porque el aparcamiento estaba lleno de coches y había mucha gente por los alrededores. Yendo entre semana dicen que te las puedes encontrar vacías, pero entre semana toca currar.

Nada más bajar del coche se nos acercaron unos guías. Estuvimos hablando y accedimos a hacer la visita con ellos. Son guías oficiales, en el sentido de que la gente del pueblo está organizada. Hay 15 guías, se organizan en grupos de dos y solo un número determinado trabaja cada día. Por ejemplo los que nos acompañaron trabajan ese domingo, pero no podían hacerlo el sábado o al día siguiente, que era fiesta.

 

En primer lugar fuimos al mirador desde el que tienes una magnifica visión de la grandiosidad de estas cataratas. Se ven desde lo alto, y nuestro siguiente paso era visitarlas a pie de agua.

 

La verdad es que el hecho de bajar a las cataratas me producía cierta inquietud. Todas las fuentes que había leído lo ponían como una actividad casi de riesgo. Traduzco:

 

Guía Bradt de Angola:

 

¨Para los más aventureros, guías locales te llevaran abajo, a los pies de las cascadas, por un sendero muy empinado y resbaladizo. La pista está descuidada y se necesita mucha precaución para evitar una caída. No vayas si ha estado lloviendo, y si está seca ve solo si tienes buenas botas de monte con soporte para el tobillo. Recuerda, si te tuerces un tobillo o peor estás solo, ya que no hay cobertura de móvil para pedir ayuda. El descenso lleva 20-25 minutos y el ascenso 35-45 minutos. Bajar es sin duda más dificil ya que tratas de no resbalarte hasta abajo¨.

 

Blog de referencia:

 

¨Los primeros 10 minutos de bajada fueron fáciles, pero después las cosas empezaron a ponerse serias. Primero te internas en la profundidad del bosque y entonces desciendes de forma abrupta. Tienes que bajar más o menos 100 metros, casi vertical y puede ser muy físico. Sin guías nos hubieramos perdido rápidamente en medio del denso bosque.

Cuando llegamos a la orilla del río tuvimos que remontarlo, pero no había pista. Simplemente un pequeño sendero, que se fundía con el río.

Recuerda, es temporada de lluvias y el río está bastante alto. Rápidamente se convirtió en el lugar más embarrado en el que hemos estado. Tuvimos que caminar sobre barro, subir rocas, pasar por encima y por debajo de enormes raíces de árboles… fue my divertido¨.

 

Una amiga, Janete, había estado un mes antes. Le pregunté cómo fue y me respondió:

 

¨El viaje fue fantástico, descendimos las cataratas de Calandula, ¡qué aventura, Dios mío! Tuve mucho miedo pero lo conseguimos¨.

 

Belle también había estado, con su hija y otros chavales más pequeños, hacía 4 años. Bajaron, pero por los críos no llegaron en su día al pie de las cataratas.

 

Así que con todos esos comentarios que había leído, la verdad es que estaba un poco nerviosete por tener que bajar. Hablando con el guía le pregunte: ¿esto de bajar es peligroso? El tío me aseguró que no y de hecho el bajó en chanclas.

 

Ahora que ya he bajado y he subido os puedo decir que en ningún momento me pareció nada difícil. Vamos, si no hubiera leído esos comentarios antes, creo que ni siquiera hubiera escrito en este blog sobre la bajada. Hubiera puesto algo como ¨la bajada puede ser empinada, resbaladiza, pero hay lugares para asentar los pies y simplemente hay que bajar con cuidado si ha llovido¨.

 

Todo depende de la experiencia de cada uno, y los comentarios anteriores seguro que son verdad en ese momento. Imagino que habrán arreglado la bajada, pero vamos, no presentaba mayor dificultad para cualquiera que haya andado un poquito por monte. Si vais a las cataratas no dudéis en bajar.

 

Esa mañana sí que llovió un poco, temprano. En una parada en la ruta a Calandula toqué la hierba y por los comentarios anteriores pensé ¨mal día para intentar bajar a las cataratas¨. Pero luego, entre visitar Quedas de Musseleje, la iglesia y el buen día que hizo se secó todo.

 

En el video podéis echar un vistazo a cómo era la aproximación a los pies de la cascada. Llegar allá es una maravilla, sientes su potencia en la piel.

 

Subimos y nos acercamos otra vez a la zona del mirador y alrededores. Y allá coincidimos, casualidad, con otro grupo de profesores de la escuela: Linda, Hadrian, Richard, Genevieve, Portia y su madre que estaba de visita. Les comentamos que bajaran, lo hicieron, y el lunes Portia me dijo que su madre se cayó y se dio un coscorrón. Si antes hablo…

 

CATARATAS DE CALANDULA (LADO ESTE, POUSADA CALANDULA)

 

Las cataratas se pueden ver de los dos lados. Con la diferencia de que uno es público, el otro es privado y pertenece al hotel Pousada Calandula. Había estado en contacto con ellos por el tema de alojamiento, pero ya me dijeron que estaba completo. Al llegar a Pousada Calandula había una valla con un empleado de seguridad franqueando el paso. Nos preguntó dónde íbamos y le dije que a comer al restaurante. No tenía mucha intención de dejarnos pasar, me dijo que llamara para confirmar que tenía una reserva. Le llamé a la persona con la que había estado en contacto por WhatsApp, le conté la situación, le pasé el teléfono al segurata y nos dejó pasar después de que el nuestro hombre en Pousada le diera el OK. Pero el segurata muy borde, parece que el acceso a Pousada Calandula no es tan fácil como se puede suponer, pero imagino que sería así por ser un fin de semana de tres días, estar el hotel completo y querrían evitar que hordas de turistas que no se alojaban allá fueron a visitar el hotel sin más.

 

Había oído que Pousada Calandula es caro, pero ya se sabe, ¨solo un necio confunde valor con precio¨. La localización será una de las mejores del mundo, en cuanto a vistas. Estás justo al lado de la cascada, es el único hotel ahí y lo demás es naturaleza. Te sales a la terraza a tomar un café y estás oyendo la fuerza y la potencia del agua. ¡Un lugar precioso, muy recomendable!

 

Así como del lado público (oeste) de las cascadas hay que bajar a la piscina a pie, desde este lado este se puede hacer en coche, y eso hicimos. No te acercas tanto, pero sí que estás bastante cerca.

 

Vuelta a Malanje. De camino cayó la del pulpo, pero todavía se veía a gente por la carretera caminando sin más problema. Para muchos es su día a día, kilómetros y kilómetros a pie para trasladarse de un sitio a otro.

 

De regreso al hotel Palanca. Habían limpiado la habitación, pero no había ni toallas ni papel higiénico. El hotel abrió el año pasado y todavía necesitarán un tiempo para que toda la maquinaria esté bien engrasada. Experiencia gastronómica incluida.

 

LUNES 11 DE NOVIEMBRE DE 2019

 

Tocaba volver a Luanda, pero antes íbamos a visitar un par de atracciones más:

-Piedas Negras de Pungo Andongo

-Presa de Capanda.

 

Para llegar allá teníamos que ir al pueblo de Cacuso y de ahí dirigirnos al sur. Pero antes, en Cacuso nos dirigimos al norte, para hacer otra visita:

 

SAFARI EN FAZENDA TCHEMUTALULA

 

Nuestros colegas del colegio se habían alojado allá y nos dijeron que el sitio estaba bien, que había cebras y la posibilidad de hacer un safari. Así que allá nos acercamos.

En Google Maps la encontraréis como Fazenda Thimutalula. Por lo visto pertenece a un general. Es un Eco Lodge con piscina que tiene pavos reales, patos, avestruces y otros animales, en un entorno muy bonito. Preguntamos si podíamos hacer el safari y nos dijeron que sin problemas. Nos montamos en el coche y vimos cebras, ñus, antílopes, impalas… También hay jirafas y avestruces. Las jirafas no las vimos, avestruces Bella los vio en el lodge pero yo no. Un paseo bonito, algo interesante para visitar no lejos de las catararas de Calandula.

 

Al lado de esta fazenda hay otra, llamada Fazenda Tchitogo. Un gran cartel que se ve desde la carretera anuncia que tienen leones y búfalos, además de cebras y otros bichos más comunes. Buenas opciones de alojamiento también, sin tener que volver a Malanje.

 

PEDRAS NEGRAS DE PUNGO ANDONGO (Malanje)

 

De ahí nos dirigimos a Pungo Andongo, para ver las famosas Pedras Negras. Son unas formaciones rocosas que destacan por surgir en medio de una planicie. Entre ellas se encuentra el pueblo de Pungo Andongo. Hay dos escuelas abandonadas, y el pueblo en sí parece un pueblo fantasma. No vimos a nadie a excepción de dos policías mayores, que se encontraban viendo la vida pasar en el porche de dos edificios, uno enfrente del otro, a ambos lados de la carretera. Cuando paramos el coche vino uno charlar, más que nada porque creo que poco tenían que hacer allá. Nos invitaron a su oficina, una vieja habitación con dos máquinas de escribir. Uno de ellos comentó que había estado en Cuba, lo cual puede ser verdad, pero su español no me impresionó demasiado. Soltaba alguna palabra en castellano aquí y allá, pero principalmente era portugués. Daba la sensación que se había arrimado al frasco. Después de charlar un rato con ellos continuamos nuestra visitar por el pueblo. Después, tomamos el coche y fuimos a un lugar desde al que a través de unas escaleras se accede a un sendero que da a una peña desde el que se tiene un bonito panorama. Pungo Andongo queda a los pies, al norte, pero también se puede ver el pantano de la presa de Capanda al sur y otras peñas girando 360º. El contraste del verde con el gris o negro de la roca y el azul del cielo es precioso.

 

PRESA DE CAPANDA (Cuanza Sul)

 

La última visita antes de volver a Luanda era la Presa de Capanda, que se puede ver en los billetes de 5.000 kwanzas. Se encuentra a unos 30 kilómetros de Pungo Andongo, y la idea era ir allá y volver a Luanda por una carretera más secundaria. Pero finalmente descartamos la idea:

-porque no teníamos demasiada gasolina, y hubieramos tenido que volver a Cacuso (45k) para respostar.

-no sabíamos en qué condiciones nos encontraríamos esa carretera para volver por ahí a Luanda.

 

Habiendo tenido gasolina hubieramos ido, pero no nos queríamos arriesgar a hacer 60 kilómetros (30 ida y vuelta a Pungo Andongo) más luego los 45 hasta la gasolinera de Cacuso. Así que dejamos algo para la vez siguiente.

 

En Cacuso comimos algo en un restaurante y vuelta a Luanda.

 

Un fin de semana fantástico, Angola tiene lugares preciosos que mostrar.  

16/11/2019 16:59 basurde Enlace permanente. Angola

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