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Angola

Danza: ¨Jazz e Vinho de Palma¨ -Cap Congo-

Danza: ¨Jazz e Vinho de Palma¨ -Cap Congo-

Con motivo del Día Mundial de la Danza, Alliance Française en Luanda presentaba el espectáculo ¨Jazz e Vinho de Palma¨, de la compañía de danza contemporánea ¨Cap Congo¨, de Brazzaville, en la República del Congo. El espectáculo principal iba a ser el jueves 2 de mayo en el teatro Elinga de Luanda. Pero tres días antes tuvimos el privilegio de ver a este grupo en acción en el gimnasio del colegio. ¡Espectacular!

 

En esta página Web se explica (en portugués y en inglés) de que iba el espectáculo:

 

Dança - Cap Congo "Jazz e Vinho de Palma" (Brazzaville)

quinta-feira, 2 de maio de 2019

19:00 20:00

Elinga Teatro

 

Em alusão ao Dia Mundial da Dança, a Alliance Française apresenta o espectáculo “Jazz e Vinho de Palma”, da companhia de dança contemporânea “Cap Congo” de Brazzaville (República do Congo). Adaptado da obra epónima do escritor congolês Emmanuel Dongala, o espectáculo evoca a situação do Congo, suas rupturas, crises, convulsões, seus sonhos e fulgurâncias, sua sede de vida. O questionamento fundamental é: como ser um jovem artista no Congo actual? Além do espectáculo, os artistas irão ministrar oficinas de dança e percussões para artistas de Luanda.

Sobre o espetáculo:

Em Novembro de 2017, o Instituto Francês do Congo convidou o coreógrafo holandês Herman Diephuis para ministrar ateliês de danças para dezanove jovens e dançarinos locais.

Como ponto de partida para os ateliês, Herman Diephuis apresentou inúmeras imagens aos participantes que puderam em seguida trabalhá-las. As imagens iam das maiores pinturas da história da arte à imagens de anúncios contemporâneos. Os elementos evocados pelas imagens: movimento, emoção e humor foram traduzidos em seguida pelos dançarinos através de interpretações e improvisações, que levaram à construção de fragmentos coreográficos. Estes fragmentos, foram arranjados por Herman Diephuis, conduziram à uma restituição de meia hora e encerrou esta fase do trabalho. Logo após esta restituição, os participantes do projecto exprimiram o desejo em prosseguir o trabalho com Herman Diephuis. Foi assim que, cinco dançarinos, acompanhados por Cleo Konongo, técnico de luz, criaram o colectivo “Cap Congo” dirigido por Herman Diephuis e guiado pela obra do escritor congolês Emmanuel Dongala, Jazz e vinho de Palma.

Duração do espectáculo: 50 minutos.

Entradas Pagas

Preço: 2000 AKZ (normal) e 1000 AKZ (estudantes).

Ingressos a venda no local.

 

In reference to World Dance Day, the Alliance Française presents the "Jazz and Wine of Palma" show by the contemporary dance company "Cap Congo" of Brazzaville (Republic of Congo). Adapted from the eponymous work of the Congolese writer Emmanuel Dongala, the show evokes the situation of the Congo, its ruptures, crises, convulsions, its dreams and fulguracies, its thirst for life.

The fundamental question is: how to be a young artist in the Congo today? Besides the show, the artists will give dance and percussion workshops to artists from Luanda.

About the show:

In November 2017, the French Institute of Congo invited the Dutch choreographer Herman Diephuis to minister dance workshops for nineteen young people and local dancers. As a starting point for the studios, Herman Diephuis presented numerous images to the participants who could then work on them. Images ranged from the greatest paintings in the history of art to images of contemporary advertisements. The elements evoked by the images: movement, emotion and humor were then translated by the dancers through interpretations and improvisations, which led to the construction of choreographic fragments.These fragments, arranged by Herman Diephuis, led to a half-hour restitution and ended this phase of work. Shortly after this reinstatement, project participants expressed their desire to continue work with Herman Diephuis. Thus, five dancers, accompanied by Cleo Konongo, light technician, created the group "Cap Congo" directed by Herman Diephuis and guided by the work of the Congolese writer Emmanuel Dongala, Jazz and Palma wine.

Duration of the show: 50 minutes.

Paid Tickets

Price: 2000 AKZ (normal) and 1000 AKZ (students).

Tickets for sale on the spot.

Santa Rita de Cássia Futebol Clube (Uíge, Angola)

Santa Rita de Cássia Futebol Clube (Uíge, Angola)

En 15 minutos dará comienzo el partido de fútbol Petro de Luanda vs. S.R.C.F.C. correspondiente a la vigesimoséptima jornada de la liga angoleña Girabola.

S.R.C.F.C. es el acrónimo de Santa Rita de Cássia Futebol Clube, que tiene este escudo tan molón.

Es el club de la ciudad de Uíge (a unos 350k de Luanda). En estos momentos van en undécima posición (de 16 clubs), pero siendo Santa Rita patrona de los casos difíciles y desesperados no descartéis una remontada espectacular al triunfo en la liga.

 

Voto rogado – Voto robado – Elecciones Generales, 28 de abril de 2019 – No me han llegado las papeletas.

Voto rogado – Voto robado – Elecciones Generales, 28 de abril de 2019 – No me han llegado las papeletas.

¨¿Lo escuchan?¨ Es el silencio¨. Es el silencio de los miles de españoles residentes en el extranjero que no podemos votar en las Elecciones Generales. Somos 2.093.977 los españoles inscritos en el censo electoral de residentes ausentes (CERA). De los cuales, 182.545 (8,7%) solicitamos el voto dentro de la fecha límite, 30 de marzo de 2019. En mi caso mediante fax a la Delegación provincial de la Oficina del Censo Electoral de Álava el 18 de marzo. A partir de este miércoles me podía pasar por el consulado en Luanda (Angola) a depositar el voto en urna. He pasado todos los días por mi buzón, hasta hoy a última hora, pero las papeletas no han llegado. Por un sistema ineficiente me quedo sin votar. Y la verdad: me jode. #sinvoznivoto #votorogadovotorobado

Recepción a bordo de la corbeta Serviola (P-71) de la Armada Española – Luanda, 23 de abril de 2019.

Recepción a bordo de la corbeta Serviola (P-71) de la Armada Española – Luanda, 23 de abril de 2019.

36 fotos aquí.

 

Con motivo de la llegada del patrullero Serviola al puerto de Luanda, la Embajada Española ha organizado esta tarde una recepción a bordo.

 

Armada Española – Patrullero Serviola (P-71)

 

Despliegue del patrullero ¨Serviola¨ en el golfo de Guinea

Kanjonde y Monte Loizunga (2.574 m.) (Serra do Moco, Provincia de Huambo, Angola). 19-20 abril 2019.

Kanjonde y Monte Loizunga (2.574 m.) (Serra do Moco, Provincia de Huambo, Angola). 19-20 abril 2019.

149 fotos

 

Video 1 – Kanjonde (2´26¨)

 

Video 2 – Serra do Moco (3´53¨)

 

Video 3 – Tormentón (1´15¨)

 

Video 4 – Ruta Ussoque-Kanjonde en moto (6´17¨)

 

Video 5 – Vuelo Luanda-Huambo-Luanda (1´25¨)

 

Blog de un montañero que subió a Morro do Moco

(fue nuestra referencia)

 

Ruta GPS que siguió el montañero anterior

 

Ruta GPS que hicimos nosotros

 

Ruta GPS de Ussoque a Kanjonde

 

MountMoco.org – Web de referencia

 

En las escuelas internacionales a veces nos coinciden las vacaciones de Semana Santa con España, otras veces no. Este curso el Spring Break lo tuvimos del 23 de marzo al 7 de abril, dos semanas antes de la Semana Santa. Pero sí que tuvimos fiesta el Viernes Santo, 19 de abril, con lo que disfrutamos de un fin de semana de tres días.

 

El plan para ese finde largo era subir Morro do Moco, con sus 2.621m el más alto de Angola. A priori no contaba con demasiada información al respecto, en este país el senderismo todavía no es una actividad muy popular. Preguntando por la escuela y a mis contactos solo di con una estudiante de 1 de Bachiller que lo había subido con los padres, pero tampoco me pudo proporcionar demasiada información al respecto.

 

Una de las cosas que más me sorprendía era lo siguiente. Mirando información en Internet, en imágenes, normalmente aparece un monte que salvando las distancias se asemeja al Cervino (igual os suena más Matterhorn). Eso salvando mucho las distancias, porque esa imagen del supuesto Morro do Moco tiene vegetación, es mucho más pequeño y está a mucho menos altura que el Cervino suizo. Pero la similitud viene porque los dos parecen cuñas de piedra en las que son necesarias cuerdas para escalarlos, o estar dispuesto a andar bastante expuesto.

 

Aquí podéis ver algunas imágenes que me aparecían:

 

Imagen 1 (Morro do Moco – Luzaya Turismo)

 

Imagen 2 (Morro do Moco – Primera imagen que aparece en Internet – Jornal de Angola)

 

Imagen 3 – (Cervino – Matterhorn)

 

Tenía en la cabeza esa imagen y cuando le pregunté a mi estudiante cómo lo había subido, con cuerdas, si era difícil, la alumna no le dio más importancia, dijo que había sido largo pero no difícil, lo que me dejó un poco confuso. ¿Cómo habrían llegado a esa cima tan empinada?

 

Posteriormente di con un blog ganador que me sacó de dudas. Este mendizale tiene dos entradas refiriendose a dos montañas diferentes:

-Morro do Moco.

-Monte Lubiri.

 

Este segundo, Monte Lubiri, es el que aparece en muchas fotos cuando buscas Morro do Mocco. Está en la zona, pero no es Morro do Moco. Y la ascensión a Morro do Moco no tiene mayor dificultad, aparte de la distancia. No hay que usar cuerdas ni estás expuesto durante la ruta.

 

La Imagen 1 que me encontré en la página de Facebook de Luzaya Turismo ya la han corregido (Imagen 4 e Imagen 5). Cuentan ahí la siguiente historia de donde procede el nombre Morro do Moco:

 

¨O Morro do Moco é o ponto mais alto de Angola, com 2620 m de altitude, e está situado a Sul de Luimbale, na província do Huambo. A designação Moco deriva da expressão Umbundu “Omoko”, que significa faca. A lenda conta que um dia um caçador perdeu a sua única faca (omoko) no monte durante a caça e que de regresso à aldeia convidou alguns homens para o ajudarem a encontrar-la.

Aconteceu que, todos os homens que o acompanharam ao morro no dia seguinte à procura da faca acabaram desaparecidos e nunca mais regressaram à aldeia, incluindo ele próprio.

Os moradores da aldeia, preocupados com a situação do desaparecimento dos homens e do caçador no morro, perguntavam-se sobre o que teria levado o caçador e os homens ao monte. Os que sabiam respondiam: “Foram à procura da faca (omoko) na montanha. E assim o morro tomou o nome de Moko, ou Moco em português¨.

 

Traduzco del portugués:

 

¨Morro do Moco es el punto más alto de Angola, con 2.620 m. de altitud. Está situado al sur de Luimbale, en la provincia de Huambo. El nombre de Moco deriva de la expresión umbundu ¨Omoko¨, que significa cuchillo. La leyenda cuenta que un día un cazador perdió su único cuchillo (omoko) en el monte durante la caza, y de regreso a la aldea invitó a algunos hombre a ayudarle a encontrarlo. Sucedió que todos los hombres que lo acompañaron al cerro al día siguiente en búsqueda del cuchillo acabaron desaparecidos y nunca más regresaron a la aldea, incluyendo el cazador. Los habitantes de la aldea, preocupados por la situación de la desaparición de los hombres y del cazador en el cerro, se preguntaban sobre lo que habría llevado al cazador y a los hombres al monte. Los que sabían respondían: ¨Fueron en busca del cuchillo (omoko) a la montaña¨. Y así la colina tomó el nombre de Moko, o Moco en portugués¨.

 

Morro en portugués es colina. Así que la colina del cuchillo.

 

Para acceder tanto al monte Lubiri como a Morro do Moco hay que volar primero a Huambo, que es la segunda ciudad más grande a Angola. Un vuelo diario conecta Luanda con Huambo y viceversa. Tenía los billetes comprados, me iba a ir solo, y no lo había comentado con colegas porque entre otras cosas la última semana pasó por mi mente el posponer el viaje al curso siguiente, pagando una pequeña penalización en el billete. No me había dado tiempo a preparar casi nada. Entonces esta frase se volvió a cruzar en mi camino e inclinó la balanza: iba.

 

“Porque al final no recordarás el tiempo

que pasaste en una oficina

o cortando el césped.

Escala esa maldita montaña”.

-Jack Kerouac-

 

El viernes 19 de abril volaba y me piraba solo. Sin embargo hablando el jueves 18 a la hora de comer con Annabelle -la colega de Zambia que también vino a Namibia- se lo comenté, tenía ella también ganas de subir ese monte, le dije que si quería estaba a tiempo y un par de horas más tarde había comprado el billete. Esta es la crónica:

 

VIERNES 19 DE ABRIL – VIERNES SANTO

 

Tocaba madrugar. El único vuelo diario de Luanda a Huambo es el siguiente, con TAAG:

DT0311: Luanda (06:05 a.m.) - Huambo (07:10 a.m.)

 

A las 3:30 a.m. tenía reservado el coche que nos iba a llevar al aeropuerto.

Ojo, que una vez cometí la conejada. Los extranjeros estamos acostumbrados a utilizar el aeropuerto internacional. Sin embargo la terminal doméstica es otra. Está cerca de la internacional, las pistas están conectadas por dentro, pero por fuera está lejos para ir andando. Así que tened en cuenta que ese vuelo sale de la terminal doméstica.

 

Llegados a Huambo nos tocaba ir a la aldea desde la que se accede a la montaña, llamada Kanjonde. Para ello si no tienes reservado un coche esto es lo que hay que hacer:

 

1.- Coche del aeropuerto a Alto Hama (unos 74k)

2.- Coche de Alto Hama a Ussoque (unos 55k)

3.- Moto de Ussoque a Kanjonde (unos 13k)

 

La información la saqué del blog indicado anteriormente:

Spectacular Mountains – Morro do Moco&Monte Loizunga

Es una muy buena referencia para este viaje (está en inglés).

 

En el aeropuerto, mientras esperábamos a que salieran las maletas, me puse a hablar con un policía para ver cuál era la mejor manera de llegar a Alto Hama.

Dos opciones:

-Coger un taxi fuera que nos llevara a Benfica (en Huambo), de dónde salen taxis compartidos a Alto Hama.

-Coger un taxi que nos lleve directamente a Alto Hama.

 

Nos decantamos por la primera opción, y me acompañó fuera para hablar con uno de los taxistas, que el policía conocía personalmente. Muy amable el poli, y de hecho me pasó su número de teléfono y me dijo que le llamara si tenía algún problema (ese número luego me fue útil).

 

Cuando hablo de taxistas no penséis en un taxi bien limpito con la señal de taxi arriba. Los que cogimos eran sin más coches particulares, bastante viejos y cascados. Negociamos el precio (yo soy bastante malo en eso) y quedamos en que le pagábamos 8.000 Kwanzas hasta Alto Hama (al cambio oficial son 22 euros).

 

De camino a Alto Hama nos pararon en un control de policía. El policía un poco coñazo. Yo iba delante y tenía la cámara conmigo. Por supuesto no había sacado ninguna foto al control, porque no se puede.

-¿Por qué llevas una cámara?

-Porque me gusta sacar fotos.

-¿A qué sacas?

-A paisajes. Y no he sacado al control, lo puede ver.

-Pasaporte por favor.

-Aquí tiene.

 

Después de un rato nos dijo al conductor y a mí que saliéramos del coche y nos llevó a la garita que tenían.

-¿Tienes el permiso para ir a Serra do Moco?

-No. Porque en el pasaporte puede ver mi visado, y no necesito ningún permiso para moverme por Angola. Cuando llegue a Kanjonde hablaré con el jefe de la aldea para pedirle permiso para subir a Morro do Moco.

 

La conversación siguió, yo no estaba dispuesto a ceder dándole pasta por ningún motivo, y finalmente acabó hablando con el poli que me había dado el teléfono en el aeropuerto y nos dejó seguir, diciéndonos que teníamos que presentarnos más tarde en una oficina de policía que estaba de camino entre Alto Hama y Ussoque para decir que andábamos por la zona. Al marchar me pidió dinero para una tarjeta de teléfono. Le contesté diciendo que no, que había llamado desde mi móvil.

 

En Alto Hama nuestro conductor nos dejó en la zona donde se cogen los taxis compartidos, y ahí negociamos otro coche hasta el siguiente destino: Ussoque. Esta vez el precio fue de 4.000 Kwanzas, al cambio oficial unos 11 euros. El conductor del primer tramo le dijo al segundo que tenía que parar de camino en esa comisaría para que dijéramos dónde íbamos, etc. Y eso hizo. Pero cuando estábamos ya aparcando, después de haber hecho migas con él durante unos kilómetros le pregunté: ¨¿Es eso absolutamente necesario? Tenemos visado para movernos libremente por Angola, en el aeropuerto hemos presentado los pasaportes y nos han tomado nota en el control de llegadas. Me da la sensación de que entrando en comisaría lo único que va a pasar es que me van a hacer perder el tiempo hasta que pague nosequé permiso para andar por la provincia de Huambo que no necesito¨. Y el conductor me dijo ¨sí, no creo que tengas por qué hacerlo, así que tú mismo, si quieres entramos, si quieres tiramos¨. Así que tiramos hace Ussoque sin hacer esa sospechosa parada en comisaría.

 

En Ussoque paramos en un lugar donde había unas cuatro motos-taxis aparcadas. Les dijimos que queríamos ir a Kanjonde, y solo una de ellas accedió a llevarnos. El resto dijeron que la carretera estaba mal y que no querían ir. Éramos dos personas, así que tocaba esperar que pasara otra moto. Finalmente llegó uno que accedió a llevarme.

 

Esta página Web -MountMoco.org- es un buen recurso para conocer el área.

Ahí, en la sección ¨Getting there¨ te puedes descargar la ruta de GPS de Ussoque a Kanjonde.

Yo no tengo un Garmin para rutas GPS, así que la descargué en mi ordenador y la subí a Wikiloc para poder acceder a ella desde el móvil.

 

La ruta de Ussoque a Kanjonde es un mal camino, que si ha llovido puede estar en bastantes malas condiciones. Un coche normal no puede acceder a Kanjonde. Un 4x4 podría, pero a no ser que lo conduzcas tú porque hayas accedido a ese área con él, va a ser bastante difícil encontrar un 4x4 por la zona. Así que no te va a quedar otra que:

-andar unos 13km hasta Kanjonde o

-hacer el recorrido de paquete en una moto.

 

Son 13 km que llevan tiempo, porque por los baches, las piedras y demás hay que ir bastante despacio. 5 veces me bajé de la moto: tres de ellas porque tuve que saltar al ponerse mal la cosa para no caernos, las otras dos porque el motorista me dijo que bajara porque estaba mal el camino, o era cuesta arriba. En el caso de Annabelle dijo que no se bajó ninguna vez, ni a la ida ni a la vuelta. No llevaba yo casco y eso tampoco tranquilizaba. Pero bueno, a la velocidad que íbamos en los tramos malos -muy despacio- hubiera sido como caerte de una bici. Afortunadamente no lo tuve que probar.

 

Habíamos acordado un precio de 1.500 kwanzas por moto (4.2 euros al cambio oficial). Al final del trayecto les dimos 2.500 kwanzas (7 euros a cada uno) porque se lo merecían de sobra, una ruta difícil para ir conduciendo con una mochila y un tío de 100 kg. detrás.

 

Video de la ruta en moto (6´17¨)

 

Video de Kanjonde (2´26¨)

 

Kanjonde es una pequeña aldea sin electricidad, con casas de barro, a los pies de la Serra de Moco. Los motoristas nos dejaron en la casa del soba. Soba es la palabra que se utiliza para referirse al jefe de la aldea. La costumbre es pedirle permiso para subir al monte, dejar algún regalo y hacer alguna donación. De regalo llevamos 5 kilos de arroz, y unos 20 cuadernos y material escolar. El problema era que el soba no estaba en la aldea:

-algunos nos dijeron que se había ido a trabajar las tierras, otros que había ido a misa a Ussoque por ser viernes santo, otros que no sabían donde estaban.

-unos nos dijeron que vendría para las 1 p.m., otros que para las 6 p.m.

-unos nos dijeron que no nos preocupáramos, que fuéramos al monte para aprovechar y que le viéramos al día siguiente al bajar, otros nos recomendaron que esperáramos a que llegara.

 

Estuvimos esperando y dándole vueltas a la cabeza durante más o menos una hora: ¿esperamos? ¿nos vamos? ¿si nos vamos se lo tomará a mal? Finalmente dejamos los regalos que llevábamos en su casa y emprendimos la ascensión. Mientras esperábamos estuvimos jugando un rato con los chavales. Uno de ellos me preguntó a ver si tenía otras gafas que le pudiera dejar, porque él no veía bien. Una madre me dijo que su hijo nunca había visto un blanco, que era la primera vez. Estábamos a unos 15 kilómetros de una carretera asfaltada, pero daba la impresión de estar mucho más remotos.

 

El paisaje es una verdadera belleza, son montañas preciosas y disfrutamos mucho del paseo. Ese día llegamos hasta el llamado Monte Loizunga, que lo subimos ¨por error¨. Me explico.

 

Del blog que he mencionado antes me había descargado la ruta que había seguido este montañero, y la había subido en Wikiloc. En Kanjonde nos ofrecieron un guía para acompañarnos, pero teniendo la ruta a mano preferimos ir a nuestro aire, más tranquilos.

 

Al final de día nos encontramos con tres subidas consecutivas, bastante empinadas. Me llamó la atención la ruta, porque había un sendero más claro que tiraba hacia abajo, pero estábamos subiendo a través, sin ningún sendero por medio. Una vez llegados arriba tocó otra vez una bajada muy empinada, bajamos lo que habíamos subido y un poco más, hasta conectar la pista que había visto que bajaba. Luego leyendo el blog del montañero he visto que lo que hizo -y nosotros por seguir su ruta- fue subir y bajar el monte Loizunga, antes de continuar con la ruta a Morro do Moco. Si lo hubiéramos sabido, o si vuelvo alguna vez, ese tramo me lo saltaré.

 

Vamos a verlo en estas imágenes:

 

Imagen 6

 

Según mi ruta en Wikiloc, llevamos 5.9k y estamos a 2.511m.

Veo una ruta hacia abajo, pero la ruta que sigo del montañero me manda para arriba.

 

Imagen 7

 

Cima de Monte Loizunga. Wikiloc me indica 6.4k, y estamos a 2.580 m.

En 500 metros hemos subido 69 metros de desnivel. Tramos bastante empinados.

 

Imagen 8

 

Bajamos y nos cruzamos con la ruta que había visto que bajaba.

Wikiloc indica 6.6k, y estamos a 2.502 m.

En 200 metros hemos bajado 70 metros, bajada muy empinada.

 

Lo que hicimos nosotros quedó reflejado en Wikiloc en esta ruta.

Kanjonde - Monte Loizunga (2.574m) - Kanjonde. (Serra do Moco, provincia de Huambo, Angola)

(Mi móvil me marcaba el Monte Loizunga a 2.580 metros, el Garmin del blog del montañero lo marca a 5.574, y por eso he dejado el suyo, pienso que será algo más exacto).

 

Entonces, si el objetivo es Morro do Moco y tomáis esta ruta, saltaros Monte Luizunga puede ser una buena idea, ahorraréis tiempo y energía.

 

Llegamos a este punto eran casi las 6 de la tarde y se acababa de poner el sol (a las 17:45 en esta época el año). Así que tocaba montar la tienda. La temperatura fuera era bastante agradable. De hecho incluso pensé en dormir un rato fuera hasta que empezara a hacer frío. Pero a eso de las 18:30 empezó a llover, y hasta las 21:00 nos cayó la de Dios es Cristo, el diluvio. Sí que durante nuestra ruta habíamos visto nubes y tormentas en zonas cercanas, pero esta la teníamos justo encima. La tienda que llevaba era de verano, de baja calidad, y enseguida empezó a calar. Habíamos puesto la tienda en algo de pendiente, porque no había en los alrededores ni una zona plana. También la habíamos puesto sobre algunos agujeros, porque no encontramos ningún sitio mejor. El agua empezó a entrar por las paredes de la tienda, pero también por el lado que daba a la pendiente. En nada estábamos dentro de una piscina. Todo mojado, frío, y tiritando esperamos a que llegara el amanecer, que iba a ser sobre las 6 a.m. Para las 7 de la tarde, ya completamente calados y sin ropa para cambiarnos -porque TODO estaba mojado- sabíamos que iba a ser una noche muuuuuy larga. Y así fue.

 

Video de la tienda por la noche (1´15¨)

 

SÁBADO 20 DE ABRIL – SÁBADO DE GLORIA

 

Por la mañana tocaba tomar la decisión: seguir hacia Morro do Moco (todavía nos quedaban 5 kilómetros con bastante desnivel) o volver a Kanjonde. Optamos por lo segundo:

-por la noche no habíamos dormido, y la noche anterior a esa poco (a las 3:30 a.m. estábamos en el coche al aeropuerto).

-estábamos calados después de pasar la noche en un gran charco, y todo en la mochila estaba calado.

-de seguir a Morro do Moco íbamos a llegar más tarde a Kanjonde, y todavía tendríamos que hacer los 13+55+74 kilómetros de vuelta a Huambo, ya que nuestro avión salía el domingo de vuelta a Luanda muy temprano, a las 07:50 a.m.

 

Como decía el gran Iñaki Ochoa de Olza:

 

"La cima es la guinda del pastel.

Si no llego, por lo menos me he comido un gran trozo del pastel".

 

Estábamos disfrutando del monte, de las vistas, y hacer o no cima en esos momentos no era ninguna prioridad. Con lo volvimos a Kanjonde. En el camino de vuelta, con la luz y el calor, empezamos a recuperar buenas sensaciones.

 

Video de la ruta por Serra do Moco (3´53¨)

 

En el último descenso antes de llegar a Kanjonde nos encontramos con un grupo de chavales, que al vernos bajar subieron. Les dimos la comida que llevábamos, entre otras cosas chocolate, galletas saladas, frutos secos, … La reacción fue increíble. Miraban lo que les dimos, lo olían, pero no se atrevían a comerlo. Estaba claro que no habían visto ese tipo de comida procesada nunca, nos llamó mucho la atención.

 

Al bajar a Kanjonde el soba nos estaba esperando a la sombra. Me invitó a su casa y estuvimos charlando, un tío muy majo que mostró comprensión total por el hecho de que el día anterior hubiéramos subido al monte sin hablar con él. Hablando de la donación que es costumbre hacer nos pidió 7,000 kwanzas por los dos (20 euros), más luego 1,000 kwanzas (2,8 euros) para las motos que nos trajeron el día anterior. Eso sí que me sorprendió.

 

El día anterior hablamos con los motoristas de cómo podríamos volver al día siguiente, y nos dijeron que no os preocupáramos, que habría motos en Kanjonde. Sin embargo no fue el caso. Hablando con el soba nos dijo que la gente estaba trabajando en el campo, y que luego volverían. Que teníamos dos opciones:

-empezar a caminar de vuelta, y cuando volviera alguna moto nos la enviaba.

-esperar a que llegara alguna moto.

 

Nos decantamos por la primera opción, pero al empezar a caminar llegó un chaval con una moto. Llevó a Annabelle, y yo seguí caminando a mi aire, esperando a que llegara otra o a que el motorista que llevaba a Annabelle volviera de Ussoque. Finalmente eso es lo que pasó, después de que yo llevara caminado 5.5 kilómetros (por eso esta gráfica es asimétrica, la paré cuando me recogió el motorista que había dejado a Annabelle).

 

A la ida habíamos pagado 4.000 kwanzas de Alto Hama a Ussoque.

A la vuelta pagamos 1.000 kwanzas cada uno por un taxi compartido. Acabé llevando a un chavalín en mis piernas.

 

A la ida habíamos pagado 8.000 kwanzas de Alto Hama a Huambo.

A la vuelta pagamos 1.000 kwanzas cada uno por un taxi compartido con más gente, que nos llevo al hotel.

 

En ambos casos la gente que iba en el taxi pagaba menos.

 

La incógnita en la ruta de Alto Hama a Huambo era ver si estaba el control policial que vimos el viernes, y si estaba el mismo poli. Y así fue. Estaba el control, estaba el mismo poli, ¡y nos paró! Afortunadamente esta vez yo iba a atrás, y en cuanto nos paró el conductor salió del coche para ir a hablar con él, y yo creo que el poli no me vió. Si no igual hubiera preguntado por qué no entramos en comisaría.

 

El hotel donde nos alojamos fue el IU Huambo. Esta es una cadena de hoteles que está por todo Angola, y casualmente tengo uno enfrente de casa en Luanda, que veo desde la terraza. Cenamos en el hotel y al sobre.

 

DOMINGO 21 DE ABRIL – DOMINGO DE RESURRECCIÓN O DE PASCUA

 

Vuelo de vuelta en el vuelo e TAAG DT0312 Huambo (07:50) – Luanda (08:55).

Sobre las 6:00 a.m. Habíamos reservado un taxi para llevarnos del hotel al aeropuerto. Fueron 2,000 Kwanzas para 9 kilómetros.

 

Un fin de semana fantástico,

hemos disfrutado a tope de las montañas y recargado las pilas.

 

 


FIBA Africa Basketball League: Petro de Luanda 57 – 1 Agosto 70.

FIBA Africa Basketball League: Petro de Luanda 57 – 1 Agosto 70.

48 fotos aquí

 

FIBA Africa Basketball League sería el equivalente, salvando las distancias, a la Euroleague. Es la competición continental de clubes de baloncesto de África.

En la fase final participan 16 equipos, dividos en 4 grupos. Los dos primeros de cada grupo se clasifican para los playoff. El cuadro de Elite 8 ha quedado de la siguiente manera:

1º Grupo A vs. 2º Grupo B
ASS = Association Sportive de Salé (Marruecos)
Vs. 
DEF = Civil Defenders Basketball (Nigeria)

1º Grupo B vs. 2º Grupo A
ESR = Etoile Sportive de Radès (Túnez)
Vs. 
JSK =JS Kairouan (Túnez)

1º Grupo C vs. 2º Grupo D
AGO = Clube Desportivo 1° de Agosto (Angola)
Vs. 
PET = Atlético Petróleos (Angola)

1º Grupo D vs. 2º Grupo C
SMO = Smouha Sporting Club (Egipto)
Vs. 
ASC Al Ahly (Egipto, actual campeón)

Curioso que en tres de los cuatro partidos hay derbies: se enfrentan dos equipos de Angola, dos equipos de Egipto dos equipos de Túnez.

El derbi angoleño es entre el 1º de Agosto y Atlético Petróleos, los dos de Luanda, y sería el Real Madrid y Barcelona de Angola, los club más potentes.

Los partidos de ida se juega el 22 de marzo –ahí hemos estado, en sillas de pista-, los de vuelta el 14 de abril.

Welwitschia mirabilis.

Welwitschia mirabilis.

Esta planta es la Welwitschia mirabilis. Crece en los desiertos de Angola y Namibia y pueden llegar a vivir 1.000 años, e incluso 2.000. La foto está tomada de camino a Flamingo Lodge (Angola).

 

Mi próximo viaje es a Namibia, en 9 días. Leyendo un poco sobre ese país me he encontrado con esto: ¨The Namibian rugby team is named after a truly weird plant, the welwitschia. It survives only in the arid wasteland of the Namib Desert. This plant grows a sturdy central trunk and a pair of floppy green leaves. The leaves creep sideways and continue to enlarge throught the plant´s life –which can last more than one thousand years. The leaves are constantly ripped by the desert winds, giving the appearance of a massive, braided tangle of vegetation. The biggest welwitschias grow to 4 feet (1.2 m) high and 12 feet (3.7 m) in diameter¨.

 

¨El equipo de rugby de Namibia lleva el nombre de una planta realmente extraña, la welwitschia. Sólo sobrevive en las áridas tierras del desierto de Namib. Esta planta se compone de un tronco central robusto con un par de hojas verdes flexibles. Las hojas se arrastran hacia los lados y continúan creciendo a lo largo de la vida de la planta, que puede durar más de mil años. Las hojas son constantemente rasgadas por los vientos del desierto, dando la apariencia de una inmensa maraña vegetal trenzada. Las welwitschias más grandes crecen hasta 1,2 metros de alto por 3,7 de diámetro¨.

 

¡Qué buena! Los Leones, los All-Blacks, los Springbooks, los Wallabies… Los Welwitschias. ¡Pregunta de Trivial!

 

Por cierto, en el último encuentro internacional de Namibia los Leones les dieron cera en Madrid. Sin embargo ellos estarán en el mundial de Japón 2019 y España no, por un último partido perdido contra Bélgica por controvertidas decisiones arbitrales. Nos quedamos por lo menos con el buen sabor de boca de la primera victoria ante los All Blacks el finde pasado en el 7´s de Canadá.

Ilha dos Tigres – Traducción de artículo publicado en inglés.

Ilha dos Tigres – Traducción de artículo publicado en inglés.

307 fotos aquí.

 

El 4 de marzo de 2019 viajé a Ilha dos Tigres, en la provincia de Namibe, en el sur de Angola.

En esta entrada en mi blog cuento ese viaje.

 

Pero aquí he querido traducir del inglés este fenomenal artículo aparecido en la revista Drive Out en septiembre de 2014. Cuenta de manera fantástica el pasado y presente de esta isla:

 

¨ISLA FANTASMA

 

Una isla enfrente de un tramo árido de la costa angoleña fue abandonada por sus habitantes cuando estalló la Guerra Civil Angoleña hace unos 40 años. Aquí un reportaje sobre la abandonada ¨Ilha dos Tigres¨.

 

Texto y fotos: Dolf Els

 

Foto: Mansión. Un puñado de casas en la ciudad abandonada de São Martinho dos Tigres son notablemente más grandes y elegantes que el resto. Pertenecían al personal directivo de las empresas pesqueras.

 

La niebla es espesa y cada ola empuja un chorro de espuma blanca sobre la proa de la barca neumática. En la neblina brumosa, una torre de iglesia amarilla se materializa y luego más edificios a medida que nos acercamos. Los colores pastel se hacen más brillantes. Parece un espejismo flotando sobre la superficie del mar.

 

Incluso cuando el barco atraca en las aguas poco profundas, tengo la sensación de que podría parpadear y descubrir que era una ilusión óptica, por lo irreal que es esta ciudad desierta con su imponente edificio de la iglesia y sus casas de la pasada época colonial portuguesa salpicando la amarilla arena del desierto.

 

Todos los que bajan del barco están callados, el único sonido es el zumbido de las olas. El silencio es lo que saluda al visitante de esta ciudad desierta con el nombre de São Martinho dos Tigres. Su una vez activa comunidad de pescadores abandonó sus hogares un mes de octubre, hace 40 años, y nunca regresó.

 

No hay mucha gente que visite la isla, ya que es remota y difícil de encontrar. Tienes que conducir a través del notorio Doodsakker, un tramo traicionero a lo largo de la costa en el sur de Angola que solo es accesible en marea baja, y tienes que remolcar un bote mientras lo haces.

 

Rico Sakko, el propietario de Flamingo Lodge, al sur de Namibe, ha estado en la isla varias veces. Esta vez nos muestra a nosotros este lugar desolado.

 

Lejos de la civilización

 

La estrecha isla de 37 km de largo se encuentra paralela a la costa, a unos 10 km. Una vez fue una lengua conectada a tierra firme, adentrándose en el mar hacia el norte, hasta que se separó hace unos 52 años cuando parte de la arena fue barrida. La ciudad más cercana es Tombua, en la provincia de Namibe en Angola, a 100 km al norte. A unos 90 km al sur se encuentra el pequeño asentamiento de Foz do Cunene en la desembocadura del río Kunene, que forma la frontera con Namibia.

 

La isla crea una bahía protegida entre ella y el continente, llamada Baía dos Tigres, o Bahía de Tigre, debido a las rayas negras contra las altas dunas de arena amarilla. El agua más cálida de la bahía atrae a una rica vida marina, y los pescadores lo saben desde 1860.

 

La falta de agua dulce en la isla era un problema, y tenía que traerse en barco o por la peligrosa ruta a lo largo de la costa. El asentamiento comenzó a florecer a fines de la década de 1950 después de que se construyera una estación de bombeo en Foz do Cunene, en el río Kunene, y se instalara una tubería en la isla para canalizar agua dulce. En 1960, más de 1500 personas vivían en la isla, entre ellas unos 300 portugueses.

 

En 1962, una fuerte tormenta eliminó la conexión con la costa de Angola y destruyó la tubería que traía agua dulce. De la noche a la mañana, São Martinho dos Tigres pasó a ser una ciudad en una isla.

 

En el extremo sur de la ciudad no puedes dejar de notar el edificio de la iglesia católica romana, una vez adornado en un amarillo soleado con una gran cruz de cemento carmesí en el frente. Las palabras latinas "Hic Domus Dei" (Casa de Dios) están inscritas en un arco blanco sobre la entrada.

 

El amarillo soleado se ha desvanecido y se ha pelado en muchos lugares. Por todas partes alrededor de las ventanas arqueadas adornadas de blanco el yeso se asoma. La antigua cruz de colores ahora es un cemento oscuro; justo en el pie todavía se puede ver la pintura carmesí.

Sin embargo, no estropea la dignidad con la que esta Casa de Dios cuida el pueblo.

 

Las huellas de los vándalos.

 

En el interior, los vándalos han dejado su huella. Rico dice que cuando estuvo aquí por primera vez hace 15 años, la iglesia todavía tenía bancos oscuros y relucientes. Y cuando tocabas la campana de la torre, el sonido resonaba en la ciudad.

 

Alguien ató una cuerda a la campana, la arrancó con su remolque de pesca y la vendió como chatarra. Los bancos de la iglesia fueron enviados y vendidos. En la aguja, la veleta todavía está allí, un velero de vela portuguesa.

 

La calle principal de la ciudad, notablemente ancha, es en realidad una pista de aterrizaje, construida con bloques de hormigón en 1957 para que aviones ligeros pudieran aterrizar y despegar en la isla.

 

Divide el pueblo en dos. Por un lado está la iglesia, un cine, un edificio con tanques de aceite de pescado y una torre de agua. En el otro lado hay una escuela, un hospital, una oficina de correos, una panadería y edificios administrativos. Desde la franja aérea, una calle pasa por el cementerio con su pequeña capilla hasta las fábricas en el punto más alejado de la isla.

 

Foto: Los estragos del tiempo (arriba y arriba a la derecha). La veleta en la aguja de la iglesia es una carabela, un velero portugués utilizado en viajes de exploración en los siglos XV y XVI. La iglesia ha sido vandalizada.

 

Foto: No más tráfico por carretera o aéreo. (abajo). La amplia calle principal de la ciudad es una pista de aterrizaje construida con bloques de hormigón. Una vez a la semana, un avión aterrizaba en ella con suministros como carne fresca.

 

Foto: Espejismo (izquierda). La ciudad con su prominente iglesia se extiende sobre la larga y estrecha isla. Desde lejos parece como si estuviera flotando en el mar.

 

Foto: Comunidad de pescadores. Los escudos de armas de colores todavía son visibles en algunos de los edificios (abajo). Estas fueron probablemente las oficinas de las compañías pesqueras que tenían fábricas en la isla. En la calle de atrás hay una hilera de casas pequeñas en pilares altos, de color gris azulado (abajo a la izquierda), los hogares de los pescadores y sus familias.

 

Caminando por la ciudad, pronto queda claro dónde vivían los ricos jefes de la compañía: en grandes casas amarillas y rosadas con verandas y restos de árboles y arbustos. Los pescadores y sus familias vivían en una calle trasera en una larga hilera de casas de campo, una vez pintadas de amarillo mantequilla. Todos se parecen, colocados sobre pilares gris azulados y con unas escaleras empinadas que conducen a la puerta principal.

 

Hay un edificio rosado de techo bajo con una hilera de puertas, probablemente las viviendas de los trabajadores solteros.

 

La oficina de la policía está en la calle de la iglesia, pero la pequeña cárcel con sus dos celdas se construyó a la sombra de la Casa de Dios. Para los reclusos, el toque de la campana debe haber sido un castigo ensordecedor por sus pecados.

 

En su apogeo, los cálidos tonos de la ciudad de color rosa brillante, amarillo, azul y verde deben haber contrastado a la perfección con la arena del desierto. Todavía hay una belleza descolorida, pero la pintura se está pelando y en el lugar de las coloridas puertas y marcos de ventanas hay agujeros en las paredes.

 

 

Todavía se puede ver dónde la gente cultivaba plantas a pesar de la escasez de agua. En un lugar hay decenas de árboles ya muertos en filas ordenadas: ¡alguien debe haber plantado un huerto!

 

Frente a las casas y a lo largo de las calles hay restos marchitos de arbustos ornamentales y, aquí y allá, las ramas secas de un árbol alto sobresalen alguna casa, testimonio de la perseverancia de los residentes en mantener a los árboles vivos durante mucho tiempo.

 

El niño que creció en la isla.

 

¿Cómo era vivir en una isla tan árida y desierta? En Internet encuentro a Carlos Relva, que vivió aquí con sus padres hasta los 12 años. Ahora vive en Sine, en la costa portuguesa, a unos 130 km al sur de Lisboa.

 

Carlos escribe en un correo electrónico que la isla era un paraíso para un niño, y que esos fueron años sin preocupaciones. Todos los domingos él, su hermano y sus padres asistían a misa en la gran iglesia amarilla. En las tardes, él y sus amigos cazaban cangrejos en la playa, jugaban con su perro crestado rodesiano (Rhodesian Ridgeback) y trepaban a los árboles. A menudo veían películas en el cine.

 

El padre de Carlos, Antonio Simao Lopes, que ahora tiene 73 años, fue el capitán del barco de pesca Star Dalva. Sus capturas iban a las tres fábricas de la isla, de las cuales dos hacían harina de pescado y una pulpo en lata. Aquí también se secaban toneladas de pescado.

 

Las pocas calles de la ciudad estaban selladas con una mezcla de aceite de pescado y arena, dice Carlos. Recuerda que solo había cuatro antiguos Land Rovers en la isla, que pertenecían a las compañías pesqueras. Una vez a la semana, había una gran emoción cuando una aeronave llegaba desde Moçâmedes (ahora Namibe) con correos y suministros, deteniéndose cerca de la escuela.

 

Foto: Nave de enfermos (arriba). Los pacientes eran ingresados en este hospital, donde una enfermera los atendía. Un médico venía a la isla una vez a la semana y los que estaban gravemente enfermos regresaban con el médico a Moçâmedes (ahora llamado Namibe).

 

Foto: Chimeneas (derecha). Las fábricas donde se producían miles de toneladas de harina de pescado se encuentran en la parte norte de la isla. Sus chimeneas largas y delgadas son visibles desde lejos.

 

Foto: Almacenamiento. El aceite de pescado que se producía en la isla se mantenía en tanques grandes en este edificio cerca de la playa, desde donde se enviaba. El aceite se calentaba en los tanques para hacerlo menos viscoso y más fácil de bombear a los tanques de los barcos.

 

La vida en la isla

Carlos dice que un domingo el piloto estaba conversando con un pasajero cuando llegó a tierra y se olvidó de bajar el tren de aterrizaje. Afortunadamente la gente en el suelo lo notó y gritó y gesticuló. A metros sobre el suelo el piloto se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y levantó la nariz de nuevo. Aterrizó a salvo poco después.

 

Una de las cosas más importantes que traía el avión era un suministro de carne fresca. De lo contrario, los isleños comían pescado y otros mariscos, dice Carlos. Había una tienda donde podían comprar bebidas frías, bocadillos y fruta, así como una panadería.

 

La isla tenía una escuela primaria, y en 1973 Carlos tuvo que trasladarse a una escuela en Moçâmedes, a unos 230 km de distancia. Recuerda que la escuela tenía un estanque en el jardín delantero, en el que una vez una foca hizo de él su casa.

 

El estanque sigue ahí. En una época Carlos se sentó en una de estas aulas, mirando a su maestra escribir en la pizarra que todavía está allí. La primera vez que Rico caminó por esa escuela dice que los libros escolares estaban tirados por ahí.

 

En diagonal frente a la iglesia se encuentra el hospital, con sus paredes rosadas, su larga veranda y su distintiva cruz roja en el hastial.

 

El médico venía una vez a la semana en avión, pero había una enfermera permanente en el hospital, una buena amiga del padre de Carlos. Si había un caso médico grave, el médico acompañaba al paciente a Moçâmedes.

 

Como los otros edificios de la isla, el hospital también se posa sobre pilares gris azulados que forman arcos.

 

En Kolmanskop, Namibia, los alemanes construyeron las casas a nivel del suelo, y fue una lucha constante evitar que la arena cubriera los edificios. Aquí, los portugueses construyeron todos los edificios a unos 2 m del suelo sobre pilares para que la arena pudiera pasar por debajo.

 

Más tarde para crear más cuartos se incluyeron espacios debajo de la hilera de cabañas donde vivían Carlos y las otras familias de pescadores. Cuando el viento soplaba fuerte, dice Carlos, los bancos de arena contra su casa la hacían parecer una cara con doble mentón si la mirabas de frente.

 

En el extremo norte de la isla, las chimeneas de las fábricas se levantan como dedos largos y delgados sobre los techos. Aquí se producía y exportaba harina de pescado a países como Japón. Los edificios con habitaciones pequeñas cercanas probablemente eran viviendas de obreros.

 

Es el punto más alejado de la isla y también el más ancho: casi 11 km. Una vez hubo un faro aquí, llamado el faro de Ponta da Marca, pero fue demolido hace años. En el extremo sur más estrecho hay grandes lagunas con colonias de flamencos, pelícanos y cormoranes.

 

Carlos dice que los grandes barcos que venían a recoger harina de pescado no podían atracar en la isla porque no había un puerto. Las pesadas bolsas de harina de pescado se cargaban a mano en barcos de pesca y se llevaron a los grandes barcos, donde se cargaban con grúas. A menudo acompañaba a su padre en el Star Dalva cuando cargaban harina de pescado.

 

A finales de los años 50 y principios de los 60, hasta 25 barcos por año acudían a Ilha dos Tigres para recibir cerca de 9000 toneladas de harina de pescado para la exportación.

 

La madre de todas las tormentas.

 

Esta costa inhóspita al norte de la Costa de los Esqueletos de Namibia, conocida por su clima tempestuoso en marzo, no es fácil de domar. Os podéis imaginar lo aterrorizados que debieron estar los habitantes de la isla cuando una feroz tormenta, impulsada por un fuerte viento del noroeste, golpeó el brazo de arena el 14 de marzo de 1962 con olas de 10 m de altura. Se refugiaron en sus casas, impotentes contra la naturaleza, y algunos imaginaron que el mar embravecido se tragaría todo el banco de arena.

 

La tormenta destruyó la tubería de agua en el extremo final del banco de arena, cerca del continente. Casi de la noche a la mañana, el mar pasó a través y desconectó la ciudad del continente. Hoy en día, hay una brecha de 10 km y sigue creciendo.

 

Esto fue un desastre para esta ya remota comunidad pesquera. Ahora no solo estaban más aislados sino también sin agua dulce ... otra vez.

 

La única solución era transportar el agua desde la estación de bombeo, llevándola a la isla en barcazas y almacenándola en grandes tanques. Esto hizo la vida en la isla aún más difícil.

 

El final de São Martinho dos Tigres llegó repentinamente. En 1974, cuando estalló la Guerra Civil Angoleña después de que Portugal se distanciara de su antigua colonia, había unos cientos de personas en la isla, entre ellos 50 portugueses de Olhão en la región del Algarve, recuerda Carlos.

 

Junto con otros miles de portugueses en Angola, la comunidad lusa empacó rápidamente ese octubre y se llevó todo lo que pudo a Portugal.

 

Incluso tuvo que dejar atrás a su perro Sultán, dice Carlos.

 

Los portugueses que vivían en la estación de bombeo de Foz do Cunene también huyeron y todo se detuvo.

 

Sueños.

 

El gobierno de Angola ha tenido en mente varios planes de desarrollo en la isla. En 2002 quiso construir una prisión allí. Rico dice que uno de los helicópteros en los cuales una delegación era llevada a la isla se estrelló en el mar. El ministro del interior, su adjunto y el director de servicios penitenciarios murieron en el accidente.

 

Después, en 2009, el gobierno anunció planes para un gran puerto pesquero, un aeropuerto, una planta de desalinización y una planta para la generación de energía eólica, pero nada de eso salió.

 

Hubo también sugerencias más descabelladas. Hace unos 10 años, el gobernador de la provincia de Namibe dijo que este lugar remoto podría convertirse fácilmente en una especie de Las Vegas angoleñas o en un complejo turístico de lujo.

 

Por ahora, si miras más allá de la dilapidación y la desolación, aún verás el esplendor de São Martinho dos Tigres y desearás que no lo estropeen construyendo un complejo moderno. El pueblo fantasma es un monumento a las agallas de sus antiguos habitantes.

 

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