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Reunión familiar – Guineas: 15 de febrero de 2010

Reunión familiar – Guineas: 15 de febrero de 2010

El pasado 15 de febrero quedamos miembros de la familia Guinea para vernos y aportar cada uno un poco de lo que supieramos de la historia mexicana. El punto de reunión fue el Restaurante Arana, casi enfrente de Fadura en Algorta , cuyo propietario Pedro Arana es miembro del clan :-) Fue un placer volver a ver a familiares que no había visto hacía mucho tiempo, y a otros que ni recordaba.

 

Tras cambiar impresiones nos fuimos a dar un paseo por la Torre de Basagoiti, en Berango. Aquí es donde se fueron a vivir Irene Guinea con su marido Santiago Arana cuando volvieron de México y se casaron. El grueso de la familia se quedó en La Puebla, pero ellos se mudaron a Vizcaya. Una hermana de Santiago vivía en la primera planta y ellos ocuparon el primer piso. Mi madre me ha contado que en verano solían ir allá de pequeños, porque mi abuelo ayudaba con algunas tareas de la temporada, y se lo debían pasar muy bien. A día de hoy lo ocupan sus descendientes. 

 

Esta foto la saqué enfrente del caserío. De izquierda a derecha están:

Juantxu Guinea (hijo de Juan Jesús Guinea López),

Jose Luis Castro (mi padre, yerno de Javier Guinea López),

Pedro Arana (nieto de Santiago Arana e Irene Guinea López),

Eduardo Guinea (mi tío, hijo de Javier Guinea López),

Ascensión Gutierrez (nuera de Santiago Arana e Irene Guinea López),

Conchi Elorriaga (mi tia, esposa de Eduardo Guinea),

Ana Zaldibar (esposa de Juantxu Guinea),

Yolanda Marquínez (hija de Pablo Marquínez y Elvira Guinea López), con su inseparable perro

Pablo Marquínez (viudo de Elvira Guinea López),

Gonzalo Guinea (hijo de Juan Jesús Guinea López) y

Pili Guinea (mi madre, hija de Javier Guinea López).

 

Por la tarde fuimos a Bilbao y se unió Itxaso al encuentro, otra biznieta de Don Marcelino Guinea a la que no había visto desde que estudiando en Deusto coincidí con ella en el metro. Como siempre muy maja, tan maja que acabó pasando por caja invitando a todos, así que estamos en deuda con ella porque pagar lo de todos fue una sobrada, especialmente porque el local no tenía pinta de ser barato.

 

El intercambio de información entre unos y otros fue muy interesante, y me facilitaron datos y documentos que me están ayudando a tirar p´alante. Pablo Marquínez me pudo dar mucha información, al ser el viudo de Elvira –que se volvió con 18 años- y el único vivo de esa generación. Con 89 años está como un chaval. Dice que Guinea dormía con la pistola debajo de la cama, y que les avisaban cuando iban a venir los revolucionarios para que no les pasara nada, y escaparan. Que volvió con un Colt del 45 con las cachas de nácar. Que la bisabuela se quería volver porque pensaba que se iba a quedar sin hijos, porque andaban todo el día con pistolas, aparecía gente colgada en los caminos, y que quería volver a su tierra. Sin embargo comentan que murió al año de volver de pena, porque extrañaba la tierra mexicana.

 

Le comenté que estaba en contacto ahora con un tal Berecochea, por si le sonaba el apellido, y me dijo ¨sí, allá dicen que se quedó un navarro, también había un valenciano…¨.

 

Quedamos en que se repetirá el encuentro este verano en San Martín, y espero que así sea, porque la verdad es que no nos juntamos nunca, y ahora tenemos una buena excusa.

 

Al día siguiente quedé con el Doctor en Historia Jesús Ruiz de Gordejuela y Urquijo, miembro de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País y autor del libro ¨Los Vascos en el México Decimonónico, 1810-1910¨. Aparte de regalarme un par de ejemplares de su estudio –uno para mi, otro para Berecochea- que no pude conseguir en ningún sitio por estar agotado, me dio un montón de información útil e interesante. Me sugirió que una de las razones por las que mi abuelo pudo emigrar a Mexico fue escapar del servicio militar. Tras la segunda guerra carlista se pierden los Fueros vascos –en la primera fueron los navarros- y con ello vino la obligatoriedad del servicio militar, al que hasta el momento estaban exentos los nacidos en las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. Menciona el doctor Ruiz de Gordejuela en su libro:

¨La duración del servicio militar varió a lo largo del siglo XIX y XX, oscilando entre dos y cuatro años de servicio activo y otros tantos en la reserva. Así, entre 1856 y 1882 la duración fue de ocho años, repartidos en cuatro activos y cuatro de reserva. Posteriormente, el tiempo total se incrementó hasta los doce años, aunque se redujo a tres el servicio activo, situación que perduró hasta 1912.

La larga duración del servicio militar, las condiciones de especial dureza de este, la elevada posibilidad de fallecer o resultar malherido en un periodo de continuos enfrentamientos (Cuba, Marruecos), y la posibilidad de ser nuevamente reclamado a servir en armas después de terminado el servicio militar, provocó la resistencia de la España más humilde¨.

 

Por lo tanto esa pudo ser una de las razones, pero será difícil llegar a saberlo con certeza. ¿Se fue por evitar el qué dirán, después de casarse con su mujer embarazada? ¿Por la aventura? ¿Para hacer fortuna? ¿Por evitar la mili?...

 

Junto con Josu vino su mujer, colaboradora en sus estudios, y pasamos un rato muy agradable al calor de unos vinos, hablando de México. Espero repetir en verano.

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