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Basurde Xiao Long

Angola

Paneles solares en la Escuela Internacional de Luanda (Angola).

Paneles solares en la Escuela Internacional de Luanda (Angola).

45 fotos aquí.

 

Esta semana, del 20 al 27 de septiembre, se están produciendo en más de 150 países las Manifestaciones por el Clima 2019. Son una serie de protestas y huelgas internacionales para reclamar acción para afrontar el cambio climático. Muy celebrado ha sido el discurso de Greta Thunberg el pasado lunes 23 en la apertura de la cumbre del clima en las Naciones Unidas. El pasado domingo 20 de septiembre jóvenes angoleños también se movilizaron y protestaron por las calles de Luanda.

 

Pese al gran pesimismo reinante hay chispas de optimismo. Vivo justo enfrente de mi escuela y veo los edificios desde la terraza. La grata sorpresa al volver de las vacaciones de verano fue que en todos los tejados se han instalado paneles solares que ya están haciendo su función. Dentro de uno de los edificios hay una televisión que va mostrando la energía producida por esas placas y la reducción de CO2 asociada.

¨El último tren a la zona verde¨ - Referencia a Luanda International School

¨El último tren a la zona verde¨ - Referencia a Luanda International School

12 fotos aquí.

 

En ¨El último tren a la zona verde¨ el escritor Paul Theroux narra el viaje que hizo en 2011 por Namibia y Angola. Llegado a la página 323 de la edición en castellano de Alfaguara me llevé la gran sorpresa de que hacía referencia a la escuela en la cual trabajo ahora:

 

¨En una Luanda disfuncional y sujeta a cortes repentinos de luz y escasez de agua, la gente con dinero –tanto angoleños como extranjeros- creaba pequeños recintos herméticos, complejos amurallados, en los que disponían de sus propios generadores, fuentes de agua y servicios: pistas de tenis, piscinas, clubes sociales y de golf y por supuesto, guardias armados y perros vigías.

La Luanda International School era uno de esos recintos seguros, un oasis detrás de un muro, al servicio de los hijos de expatriados, diplomáticos, profesionales de las petroleras y angoleños ricos. Puesto que no me querían recibir ni en los colegios del Estado ni en la Unión de Escritores, visité el colegio internacional por curiosidad, para observar cómo era una de esas comunidades. A cambio de su hospitalidad, pronuncié una charla para los alumnos.

Después de un trayecto largo y nada sencillo hasta el sur de la ciudad, a través de los barrios improvisados y los sórdidos distritos de la pobreza, la International School fue casi una sorpresa: ordenada, bien construida, espaciosa, limpia y rodeada de jardines. Niños sanos de todas las razas convivían en agradables grupos –seiscientos treinta estudiantes y noventa y un profesores-, y lo más extraordinario del colegio era la presencia de libros. Aparta del departamento de Akisha Pearman en el Instituto Superior de Lubango, en ninguna de las escuelas que había visitado había visto muchos libros. «Por favor, mándenos libros desde América», me rogaban, y mi reacción habitual era remitirles a los multimillonarios de su propio gobierno.

La biblioteca recién construida en la International School era digna de una pequeña universidad. Y los estudiantes eran brillantes, con la confianza que otorga tener buenos profesores, saber que te toman en serio y –hay que decirlo- ser rico, a salvo de los horrores de Luanda. Pronuncié mi charla y respondí preguntas, y visité la escuela guiado por los profesores, que eran gente seria y animosa. Todo parecía maravilloso, y era casi increíble que pudiera existir un lugar así en medio del lóbrego entorno.

-¿Y qué cuesta la matrícula aquí? –pregunté en tono desinteresado.

-Cuarenta y siete mil dólares al año –me dijo una profesora, que tragó saliva al pronunciar la cifra.

En esa epoca, era más o menos lo mismo que costaba la matrícula en la Universidad de Harvard. Como muchos alumnos eran hijos de empleados de las compañías petroleras, la existencia de un colegio tan bueno era un incentivo para que los profesionales extranjeros quisieran permanecer con sus familias en Luanda. Más tarde, un directivo de una de esas empresas me contó que los angoleños, sencillamente, no querían trabajar, y añadió:

-Cuarenta mil trabajadores de la industria del petróleo mantienen a veintitrés millones de angoleños.

Los complejos residenciales y otros servicios eran lo que empujaba a los extranjeros a dar la espalda a la realidad del país, aislarse del caos y sentirse seguros. En muchos aspectos, no era diferente al modelo urbanístico de Palm Springs o las comunidades cerradas en los alrededores de Phoenix y otros lugares, pero, en Luanda, lo que estaba al otro lado de esos muros eran unos barrios plagados de peligros extremos y puro horror¨.

 

Me pasé por la biblioteca a ver si teníamos este ejemplar en inglés. No estaba, pero sí que lo encontré en portugués:

 

¨Como Luanda era disfuncional e sujeita a cortes de energia súbitos e a faltas de água, as pessoas com dinheiro –tanto angolanos como estrangeiros- criavam pequenos condomínios herméticos, recintos fechados, onde tinham os seus própios geradores, nascentes de água e infraestruturas de lazer: campos de ténis, piscinas, clubes sociais e de golfe e, claro está, seguranças armados e cães de guarda.

A Escola Internacional de Luanda era um destes recintos salubres, um oásis atrás de um muro, serviços para os filhos de expatriados, diplomatas, gente do petróleo e angolanos ricos. Indesejado nas escolas do Estado e recusado pela União dos Escritores, visitei a escola por curiosidades, para observar uma comunidade fechada em atividade. Em troca da hospitalidade, fiz uma palestra aos estudantes.

Após uma ida longa e longe de ser simples ao sul da cidade, através dos bairros improvisados, dos horríveis circuitos de pobreza, a Escola Internacional foi uma surpresa: organizada, bem planeada, espaçosa, limpa e rodeada de jardins floridos. Crianças saudáveis de todas as raças estavam reunidas em grupos conviviais -630 estudantes, 91 professores-, e o que a escola tinha de singular era a presença de livros. Á parte o departamento de Akisha Pearman no Instituto Superior de Lubango, os livros não abundavam nas escolas que eu visitara. Por favor, mandem-nos livros da América, imploravam-me, e eu respondia sempre que os pedissem aos multimilionários do seu Governo.

A biblioteca recém-construída da Escola Internacional era digna de uma pequena faculdade. E os estudantes eram inteligentes, com o ar confiante de quem era bem ensinado, levado a sério e –é preciso dizê-lo- rico, protegido dos horrores de Luanda. Fiz a minha palestra e respondi a perguntas, e os professores, que eram empenhados e encorajadores, mostraram-me a escola. Parecia maravilhoso e quase inacreditável que um sítio daqueles pudesse existir no meio da tristeza envolvente.

-Então, quanto custam as propinas aquí? –perguntei naturalmente.

-Quarenta e sete mil dólares por ano –respondeu uma professora que engoliu em seco para conseguir pronunciar as palavras.

Na altura, este era mais ou menos o preço das propinas na Universidade de Harvard. Como muitos estudantes eram filhos de empregados na indústria do petróleo, a existência de uma escola tão boa constituía um incentivo para os trabalhadores estrangeiros ficarem com as suas famílias em Angola. Um executivo do petróleo dir-me-ia más tarde que os angolanos não trabalham, e acrescentou:

-Quarenta mil trabalhadores na indústria do petróleo sustentam vinte e três milhões de angolanos.

Os complexos residenciais e outras infraestructuras de lazer foram a maneira de os estrangeiros voltarem as costas à relidade local, de de afasterem do caos, de terem segurança. Em muitos aspetos, este modelo não era diferente do planeamento urbano existente em Palm Springs ou nas comunidades fechadas dos arredores de Phoenix e noutros sítios, más em Luanda o que ficava de fora dos complexos eram bairros pobres de extremo perigo e puro horror¨.

 

Quería compartir esto con colegas angloparlantes del colegio así que pregunté a otros profesores en escuelas internacionales si tenían el libro en inglés en sus bibliotecas. Mi amiga Estitxu, gasteiztarra que curra de profesora de español en la Lincoln Community School de Acra (Ghana) me envió el fragmento:

 

¨Because Luanda was dysfunctional and subject to sudden power cuts and water shortages, people with money –Angolans and foreigners alike –created small hermetic settlements, walled compounds, where they had their own generators, water sources, and amenities: tennis courts, swimming pools, golf and social clubs, and of course armed sentries and guard dogs.

The International School of Luanda was one of these salubrious compounds, an oasis behind a wall, catering to the children of expatriates, diplomats, oil people, and wealthy Angolans. Unwelcome at the state schools and rejected by the writers´ union, I visited the school out of curiosity, to observe a sealed community in action. In return for their hospitality, I gave a talk to the students.

After a long and far-from-simple drive to the south of the city, through the improvised neighborhoods, the grim precints of poverty, the International School was something of a surprise: orderly, well planned, spacious, clean, and surrounded by flower gardens. Healthy children of all races were gathered in congenial groups -630 students, 91 teachers- and what was singular about the school was the presence of books. Apart from Akisha Pearman´s department in the Instituto Superior in Lubango, books had not figured much in any of the schools I´d visited. Please send us books from America, I was implored, and my routine reply was to refer them to the billionaires in their government.

The newly built library at the International School was worthy of a small college. And the students were bright sparks, with the confident air that comes of being well taught, taken seriously, and –it must be said- wealthy, sheltered from the hideosities of Luanda. I gave my talk and answered questions and was shown around the school by the teachers, who were earnest and upbeat. It all seemed marvelous and almost unbelievable that such a place could exist amid the encircling gloom.

¨So,¨ I asked casually, ¨what´s the tuition here?¨

¨Forty-seven thousand dollars a year,¨I was told by a teacher, who gulped as she managed to utter the words.

At the time, this was roughly the cost of tuition at Harvard University. Because many of the students were the children of oil industry employees, the existence of such a good school was an incentive por foreign workers to stay with their families in Luanda. An oil executive was later to tell me that Angolans simply did no work, and he added, ¨Forty thousand workers in the oil industry support twenty-three million Angolans.¨

The residential compounds and other amenities were the foreigner´s way of turning their backs on the reality of the place, of shutting out the chaos, of being secure. In many respects this pattern was no different from the urban planning in Palm Springs or the gated communities around Phoenix and elsewhere, but in Luanda what lay outside the compounds were slums of extreme danger and pure horror¨.

 

Campamento con estudiantes de grado 10.

Campamento con estudiantes de grado 10.

66 fotos aquí

 

Ruta al campamento en Relive

 

Endomondo

 

Ayer miércoles 11 de septiembre y hoy jueves 12 hemos estado de acampada con estudiantes de grado 10, que sería el equivalente a 4º de la ESO en España. Este campamento ha sido parte del programa de educación al aire libre que tiene el colegio. Todos los alumnos del mismo curso pasan un par de días juntos en la naturaleza, conociéndose mejor, estrechando lazos y viviendo nuevas experiencias.

 

Los estudiantes de cuarto de la ESO son 34 pero tres de ellos no han podido participar, así que hemos sido 31 alumnos y 4 profesores.

 

En los minibuses del colegio hemos recorrido unos 70 kilómetros dirección sur al punto donde íbamos a empezar la ruta de senderismo, cerca de un hotel que abrirá próximamente sus puertas llamado Río Curinge Lodge y que me apunto en la lista para visitar, porque tiene muy buena pinta. De ahí teníamos que caminar unos 7 kilómetros al lugar donde íbamos a montar el campamento. Estos 7 kilómetros al final se hicieron bastante más, por la siguiente razón. Más o menos en el kilómetro 5 paramos para almorzar. Estábamos en una gran explanada en la naturaleza, con algunas colinas alrededor. El sitio donde íbamos a montar las tiendas estaba en una de esas colinas.

 

Este año, a nivel de toda la escuela secundaria, estamos trabajando tanto estudiantes como profesores esta temática: ¨We Are Part of a Larger Something¨, que se traduciría como ¨Somos parte de algo más grande¨. La idea es superar las individualidades y trabajar como un equipo, a nivel de toda la escuela.

 

Para reforzar esta idea se creó la siguiente actividad. En un momento de despiste uno de los profesores se fue de donde estábamos comiendo y fue marcando la ruta al campo base con harina, echando montones cada 50 o 100 metros. Ahora iban a ser los estudiantes los que encontraran el camino. Hubiera sido sencillo si se hubieran organizado bien, 31 estudiantes peinando una zona buscando marcas. Por ejemplo haciéndo una línea y separándose 10 metros podrían andando ir cubriendo zonas de 300 metros. Esa era la idea, trabajar como un equipo. Pero no fue así. Les dijimos que buscaran las marcas y salieron como gallos sin cabeza, en grupillos, buscando las marcas especialmente donde veían un sendero. Veías que continuamente cubrían las mismas zonas, que uno buscaba las marcas y sus 4 amigos le seguían detrás… ¡un desastre! Con lo que al final tardaron 2 horas y media, bajo un sol africano, en encontrar el campamento. Algunos nos rogaban que les dijéramos dónde estaban las marcas, otros se frustaban con nosotros por lo que les estábamos haciendo pasar, pero la pelota estaba en su tejado. Tenían que organizarse y dar ellos con las pistas. Finalmente y tras alguna concesión por nuestra parte –algunos estaban ya reventados- conseguimos que llegaran al campamento.

 

Lo siguiente fue que montaran las tiendas. Un rato de descanso y preparamos unos juegos. Más descanso, y ahora les tocaba a cada grupillo de tres o cuatro preparar su cena. Les dimos a cada grupo un hornillo y con eso tenían que cocinar los ingredientes que habían traído. Puesta de sol, reflexiones y a planchar la oreja.

 

Al día siguiente desayuno y otra vez lo mismo, con marcas de harina a encontrar el camino de vuelta, que era diferente. Esta vez sí que se organizaron mucho mejor y salieron del grupo algunos líderes.

 

Llegamos a los autobuses y mi móvil marcaba que en los dos días había hecho 25 kilómetros. En teoría eran 7k de ida y 7k de vuelta al campamento, pero entre lo que anduvieron perdidos –y los profes detrás de grupillos de estudiantes echando un ojo-, actividades y demás pues hicimos algunos kilómetros. Antes del campamento andaba en duda de si hacer la ruta de senderismo o no por la operación del Aquiles que tuve a finales de junio, pero ha respondido bien.

 

Un placer estar en la naturaleza. Me encanta esta época del año en Angola en la que los baobabs (aquí los llamamos imbondeiros, palabra portuguesa) están desnudos. Y una gozada compartir un par de días con estos adolescentes fuera de las clases, con la energía y vitalidad que transmiten.

Oscar Scafidi (Expedición Río Kwanza 2016 + Bradt Guide Angola) en Luanda International School

Oscar Scafidi (Expedición Río Kwanza 2016 + Bradt Guide Angola) en Luanda International School

Fotos aquí

 

Hoy Oscar Scafidi ha estado en Luanda International School hablando a nuestros estudiantes sobre su expedición navegando el río Kwanza (Angola), de las fuentes a la desembocadura. Esta expedición llevada a cabo en 2016 tenía un fin solidario, que era concienciar y recaudar fondos para la eliminación de minas antipersonales en Angola. Para ello él y su compañero de viaje se marcaron el objetivo de recaudar 10.000$. Para el final de su aventura habían llegado a los 25.000$, que donaron a la fundación Halo Trust.

 

Estoy leyendo ahora ¨El último tren a la zona verde¨, de Paul Theroux, y hace muchas referencias a este problema de las minas en Angola. Aquí van un par de ellas:

 

¨Con los años, el Ferrocarril de Benguela se convirtió en blanco de saboteadores, hasta quedar totalmente destruido durante la larga guerra civil. La reconstrucción se encontró con el problema de que toda la línea estaba llena de minas. Hacía poco, en un periodo de diez años, se habían encontrado dos mil minas en el corredor ferroviario, que se encargó de eliminar una organización benéfica británica llamada The HALO Trust (en toda Angola esta valiente organización ha desactivado sesenta y ocho mil minas, y todavía se siguen encontrando más). Los chinos, con un préstamo de trescientos millones de dólares al gobierno angoleño y la aportación de mano de obra tanto cualificada como de presidiarios, contribuyeron a la eliminación de parte de las minas, vovieron a colocar las vías, levantaron nuevas estaciones y reconstruyeron las infraestructuras tierra adentro, hasta Huambo, con la intención de llegar a la frontera con el Congo¨.

 

¨Algunas casas estaban destruidas porque sus habitantes habían huido o habían sido expulsados cuando se aproximaba la independencia, en los años setenta. Pero la zona, como todo el sur de Angola, había sido escenario de guerra durante décadas. En 1983, entre Cahamar y Xangongo, el ejército sudafricano, en una ofensiva importante (Operación Askari), había luchado contra las guerrillas namibias de la SWAPO que se concentraban allí para tratar de cruzar la frontera y liberar a su país, África del Sudoeste. En muchas de aquellas casas habían puesto bombas, y los campos estaban llenos de minas. Se calcula que durante el largo conflicto, entre todos los bandos, se colocaron en Angola veinte millones de minas¨.

 

Sobre HALO Trust ya tenía conocimiento. El año pasado vino a la escuela a hacer una demostración in situ del problema otra organización (MAG), y también tres estudiantes de primero de bachiller hicieron un proyecto para recaudar fondos para HALO, dándoles mucha visibilidad.

 

Tristemente, muchas de estas minas salieron de Vitoria-Gasteiz, mi ciudad, fabricadas por Explosivos Alaveses (Expal). ¡Qué vergüenza!

 

La presentación de Oscar estuvo genial, dando a conocer cómo un proyecto de esta embergadura no se prepara de la noche a la mañana y contando en detalle la planificación, dificultades, logros, etc. Por cierto, esa expedición entró en el libro Guinness de los records, con la descripción ¨Tiempo más rápido en navegar el río Kwanza en kayak o canoa en equipo – 32 días y 12 horas¨. Habían intentado entrar antes con estos dos records: ¨distancia más larga recorrida en kayak en el río Kwanza¨ y ¨primera vez que la parte navegable del río Kwanza ha sido navegada¨. Para certificar un record hay que presentar muchísima documentación y para estos dos records no se puede probar que no haya habido otra persona, con lo que se los rechazaron. Pero a la tercera fue la vencida.

 

Esa expedición dio lugar al documental Kayak the Kwanza, que se puede ver gratis en Youtube (51´30¨), así como a la publicación del libro homónimo. Parte de los beneficios de su venta se dedican a desactivar minas.

 

Aparte de escribir ese libro Oscar Scafidi ha escrito la única guía de Angola que existe en inglés. Lonely Planet todavía no tiene su edición de este país y la única que se puede encontrar es la de Bradt. Cuando vine aquí en 2018 me traje la segunda edición, ahora a la vuelta del verano me he traído la tercera edición que ha visto la luz en julio de 2019. Dice en la presentación del autor:

 

¨Oscar Scafidi es originario del Reino Unido y de Italia y pasó cinco años viviendo y trabajando en Luanda, entre 2009 y 2014, como profesor de historia, escritor de viajes y asesor de riegos políticos. Antes estaba instalado en Jartum, Sudan. Cuando no enseña Oscar también escribe periodismo de viajes centrándose en destinos difíciles como Somalia, Afganistán, Liberia o Timor Este. En julio de 2016 Oscar y su amigo Alfy Weston completaron la primera navegación completa del Río Kwanza, un viaje de más de 1.300 kilómetros. Su libro y su documental sobre la expedición, titulado Kayak the Kwanza, se puede encontrar en https://unbound.com/ y http://kayakthekwanza.com/ ¨

 

Esos años que pasó de profesor de historia en Luanda lo hizo en esta escuela y todavía quedan colegas suyos de aquella época. Hablando con uno de ellos, David, me dijo que enseñaba humanidades con él. Unas vacaciones se fue este Oscar a Somalia, a entrevistar piratas. Otras vacaciones a Irak. Así que con eso veis que tipo de persona es.

 

Esta semana se le ha visto bastante por la escuela. Aparte de esta presentación de hoy a los estudiantes hizo otra presentación a profes y padres ayer a las 7 p.m. en el teatro de la escuela, y mañana también presentará su libro y viaje en el Vikings Club de Luanda. Lo cual está genial, porque es un tío que nos inspira a hacer cosas y a cuantas más personas llegue mejor.

Parque Nacional do Quiçama (Angola)

Parque Nacional do Quiçama (Angola)

134 fotos aquí

 

Ruta en Relive aquí

 

Wikipedia – Parque Nacional de Kissama

 

No lejos de Luanda se encuentra el Parque Nacional de Quiçama y esta mañana lo hemos visitado.

 

He grabado la ruta con el teléfono y esta es una orientación sobre kilómetros y precios.

-Hemos salido de Luanda International School, en el sur de Luanda.

-De ahí a la entrada del Parque Nacional han sido 70km (1 hora).

-La entrada al parque se encuentra poco después de cruzar el puente sobre el río Kwanza, a la izquierda. Antes de llegar a ese puente hay que pagar un peaje de 315 kwanzas por coche.

-En la entrada del parque hay que pagar entrada = 2.500 kwanzas/persona.

-De la entrada del parque son unos 35 kilómetros por una carretera sin asfaltar (pero en buen estado) a la recepción del parque, donde se coge el camión que hace el safari.

-En esa recepción hay que pagar 4.000 kwanzas/persona para hacer el safari (es decir, para tener un asiento en el vehículo).

-Llegamos más o menos a la recepción a las 8 a.m., pero el primer camión para hacer el safari no salió hasta las 9 a.m. Depende de que se llenen y se llenan con 15 personas (3 filas de 5 asientos).

-La ruta en el camión fue de 35 kilómetros y la hicimos en unas 2 horas.

 

-El parque abre todos los días del año.

-Pregunté sobre los horarios de los vehículos que hacen los safaris y me dijeron que el primero sale a las 7 a.m. (lo que depende de que se llene con el número mínimo de personas), el último sale a las 12:30 del mediodía.

-No tuvimos que hacer ninguna reserva.

-No hay mínimo de personas, podría ir uno solo y hacer el safari en ese vehículo de 15 personas con otros pasajeros.

 

Fuimos pronto por la mañana porque la probabilidad de ver animales es más alta. Vimos tres jirafas, dos elefantes, monos, ñus y antílopes. También hay muchas aves.

 

No es un parque que se pueda comparar con Kruger en Sudáfrica o con Etosha en Namibia, por ejemplo, donde tienes garantizado ver animales... y muchos. Aquí dependes mucho de la suerte. De hecho después estuve hablando en Mupas Beach con una amiga que había estado más tarde y me dijo que solo habían visto un elefante y ninguna jirafa. Que era su sexta visita al parque y que nunca había visto muchos animales. Un factor importante es el de madrugar, si vas tarde es menos probable que los veas. En cualquier caso por la experiencia, los paisajes y por estar en la naturaleza merece la pena, estando tan cerca de Luanda. Es una mañanera.

 

Después de Kissama (así se escribe también) hay varias opciones:

-Seguir hacia el sur a las playas de Sangano o Cabo Ledo.

-Comer y echar un rato en Kwanza Lodge.

-En nuestro caso volvimos a Luanda y paramos a comer en Mupas Beach Resort, un sitio muy recomendable con preciosas vistas al mar.

 

Para mis colegas anglosajones he escrito esto en inglés, por si les sirve para planificar su viaje.

Campeonato africano de culturismo y fitness.

Campeonato africano de culturismo y fitness.

73 fotos aquí.

 

Desde la terraza de casa en Luanda puedo ver el Centro de Convenciones de Talatona y hoy se ha celebrado allá el Campeonato africano de culturismo y fitness. Nos hemos dado una vueltilla para ver los espectaculares cuerpos de los participantes, con más horas de gimnasio que el Barón Rojo de vuelo.

"Toy Limpa Chão", un auténtico fenómeno.

"Toy Limpa Chão", un auténtico fenómeno.

En Facebook están promocionando un partido de baloncesto que se celebrará mañana en Luanda. Será entre diferentes celebridades angoleñas y para acceder al estadio el público tiene que llevar productos no perecederos, que serán recaudados y entregados a las víctimas de la sequía en el sur de Angola. Un buen evento por una gran causa.

 

La sorpresa ha sido cuando hoy en visto esta entrada -en portugués-:

 

¨O ÁRBITRO

 

Chama-se "Toy Limpa Chão" com muitos anos de experiência, é um verdadeiro especialista na limpeza de pavimentos desportivos com reconhecimento internacional!

 

Agora imagine, o Toy a limpar o chão e a arbitrar o jogo das estrelas.

 

Você não pode perder amanhã(domingo) a partir das 09h00 no Pavilhão Professor Victorino Cunha!

 

Entrada: Donativos, bens não perecíveis para as vítimas da seca no Sul de Angola¨.

 

Viene a decir que el árbitro del partido será ¨Toy Limpa Chão¨. ¡Y este tío es un auténtico FENÓMENO, con mayúsculas¨. ¨Limpa Chão¨ quiere decir ¨limpio el suelo¨ y de esto es de lo que se encargar en los partidos de baloncesto, hockey, etc.: de limpiar el parqué con la mopa. Pero lo hace de una manera que es un espectáculo, no puedes dejar de alucinar con cómo lo hace. Algo que parece simple, pasar la mopa al parqué, él lo ha elevado a una categoría superior.

 

Una imagen vale más que mil palabras, así que aquí os dejo unos videos para que lo veáis en acción:

 

Video 1 - ¨Portero¨ en el Angola vs. Camerún de diciembre 2018 (7¨)

 

Video 2 (1´15¨)

 

Video 3 (1´46¨)

 

Video 4 (2´49¨)

 

Video 5 (2´08¨)

 

He tenido la ocasión de verlo en acción un par de veces y me encanta. Pasión por su trabajo, que es lo que todos deberíamos tener.

 

Si estuviera en Luanda no me perdía ese partido, ver a "Toy Limpa Chão" arbitrando tiene que ser impresionante. ¡A ver si consigo ver luego algún video del partido!

 

¡Ánimo "Toy Limpa Chão", a darlo todo como siempre!

BTT @Campo de Golfe de Benfica (Luanda, Angola)

BTT @Campo de Golfe de Benfica (Luanda, Angola)

65 fotos aquí.

 

Video de la carrera con la GoPro (8´08¨)

 

Mi ruta en Wikiloc.

 

Ruta en Relive (pero se paró en el km 18)

 

Este domingo se ha celebrado en el campo de golf de Benfica (Luanda) la segunda prueba BTT (carreras con bicicleta de montaña) del 6 Circuito BTT Allstars. Normalmente las carreras suelen ser fuera de Luanda, pero esta vez corríamos en el sur de la ciudad.

 

El circuito consistía de una vuelta, de unos 19 kilómetros, con unos 300 metros de desnivel positivo. Y con esa ruta tres categorías:

-Mini / Prueba femenina = 1 vuelta.

-Media maratón = 2 vueltas.

-Maratón = 3 vueltas al circuito.

 

La salida de la maratón se dio a las 8:30 a.m., 8 minutos después la media, y 8 después la prueba mini y femenina. Siempre he corrido la mini, nunca me he animado a la media porque no entreno nada. Este 2019 esta es la tercera vez que cojo la bici. Pero me apetecía probar la media, así que salí con los de la media. Llegué bien a la meta, en unas dos horas, y podría haber seguido una segunda vuelta. Pero sí que la segunda hubiera tocado sufrir, ya me hubiera plantado en meta en las 4h30´, pegaba el sol y no me apetecía. Así que lo de completar una media sigue en la to-do list.

 

En la carrera como siempre muy buen ambiente, caras familiares de otras carreras. Coincidí con una alumna mía, Jenna, que fue con sus padres. Su madre ganó la prueba femenina, y su padre corría la maratón, 3 vueltas. No sé cómo terminaría.

 

Esta alumna a la que me refiero -está en 1 de Bachillerato- es la estudiante que todo profesor quiere tener en clase: trabajadora, respetuosa, motivada. Un placer tenerla en clase. Fuera de clase también ha logrado impresionarme muchísimo. Con dos compañeras puso en marcha una iniciativa para concienciar sobre el problema de las minas antipersonales en Angola, y están recaudando fondos para un proyecto en el que se forma a mujeres angoleñas para desactivar estos artefactos. De esta manera se empodera y da recursos a estas mujeres, que así se pueden ganar la vida. A día de hoy llevan recaudados 4 800 dólares, que es una cosa seria.

 

Página Web de Halo Trust, en el que explica el proyecto con el que colaboran.

 

Página de Facebook del proyecto Trek4Aid, en el que las alumnas informan sobre su iniciativa.

 

Campaña GoFundMe, para recaudar fondos para su proyecto. Si estáis interesados, todavía estáis a tiempo de colaborar.

 

La carrera tenía muchas subidas y bajadas. En uno de los pósters de la promoción de la carrera aparecía una montaña rusa, y era un poco lo que era. ¡Muy divertida! Eso sí, había que andar con cuidado, porque no era difícil meter la rueda en un agujero o resbalar e irte al suelo. Con la GoPro grabé un par de esas caídas. En el video de arriba las podéis ver en el 2´30¨ y 6´35¨. Vi más, pero la batería solo me dura una hora y paso de cambiarla en carrera.

 

Una de las caídas que vi fue al bajar una cuesta bastante pronunciada, ya casi acabando la primera vuelta. El que iba delante mío se metió un buen leñazo. Estaba la bici en el suelo, el tío sentado, y otro y yo viendo a ver cómo estaba. Y en esto llegaron los dos primeros (no sé si de la maratón o de la media) que nos estaban doblando, y me quedé fli-pa-dí-si-mo viendo cómo bajaban esa cuesta. Los mortales la bajamos tirando de freno, estos la bajaban completamente a tumba abierta. Llevaban ya casi dos vueltas y parecía que iban esprintando. Así que en la cabeza de carrera sí que hay nivel.

 

La ruta de la carrera era bastante laberíntica. Estaba bien señalizada, pero en un punto hubo un grupillo que nos perdimos. Después de un kilómetro o dos tocó volver lo andado, para recuperar la ruta correcta. La organización insiste en llevar la ruta metida en alguna aplicación GPS del móvil. Yo la llevaba con Wikiloc, me pitó diciendo que no era la ruta correcta, paré a mirar el móvil, pero como me empezaron a pasar peña muy seguros de por dónde iban les seguí, lo cual no fue buena idea.

 

Cerca de la meta (mismo lugar que la salida) hay armamento militar abandonado, que se utilizaría en la larga guerra angoleña. Cuatro piezas de material pesado de artillería. No he hecho el servicio militar por lo que no os puedo decir de qué se trata, pero parecen baterías antiaéreas.

 

Eso fue todo. Ahora en verano la temporada sigue, pero con pena me voy a perder las próximas tres carreras:

-22 de junio: Prueba de resistencia nocturna urbana en Luanda. Esta prueba inicialmente se iba a celebrar el 27 de abril y estaba apuntado, pero por problemas ajenos a la organización hubo que posponerla.

-7 de julio: Barragem da Quiminha.

-28 de julio: Balacende.

 

Estaremos para la siguiente, el domingo 1 de septiembre de 2019.

¿Dónde? No lo sabemos, ya que la organización la ha descrito como ¨lugar sorpresa a revelar¨.

 

¡Con ganas!