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Basurde Xiao Long

Viajes

3 de Enero de 2009 – Moscú

3 de Enero de 2009 – Moscú

El 1 de Septiembre compré el vuelo de vuelta a España para navidades. Aparte de las razones evidentes, de estar con la familia y los ¨colegas¨ en esas fechas, la noticia de que mi hermana iba a tener un baby sobre el día de San Silvestre me puso las cosas más fáciles.

Compré el vuelo a través de Terminal A, con Aeroflot, que en aquellos días era la más barata -686 euros con tasas-. La vuelta se suponía que iba a ser el 3 de Enero, con una escala en Moscú de 2 horas. Sin embargo el 26 de Septiembre me escribieron desde Terminal A diciendo que uno de los vuelos había sido cancelado, y me proponían salir al día siguiente. Cosa que no podía hacer porque no hubiera llegado a currar el lunes. Así que la solución era salir un día antes, y estar en Moscú… 13 horas y 30 minutos. Llegar a las 6:30 a.m. a la capital rusa y salir hacia China a las 20:00.

Por un lado no me molaba la idea, porque si mi hermana se retrasaba en el parto no iba a poder disfrutar de mi sobri.

Por otro lado… la idea de darte un garbeo por Rusia molaba.

Afortunadamente, mi hermana tuvo a Ander el 27, así que he podido disfrutar a gusto de las dos cosas.

Para entrar en Rusia se necesita visado. Miré en Internet, y pedí una cita en el consulado de Madrid para el 22 de Diciembre. Me pasé con los formularios rellenos, copia del seguro médico, copia del billete de avión, visado chino, foto, y listo. En cuatro días preparado el visado de tránsito. Como yo estaba en Vitoria le pedí a mi padre que se pasara a recoger el pasaporte por Madrid. Con 34 ¨palos¨ ya y este hombre me sigue sacando las castañas –muchas- del fuego. No le metemos emplumadas a mi padre ni nada, menos mal que las hace con gusto –yo creo, ja, ja- J

Fui también a la biblioteca del colegio para sacar una guía de Moscú… y ready to go!

Afortunadamente el avión no se retrasó en la salida, y llegué a Moscú a la hora prevista. Cambié unos dólares en rublos, y al tren que conecta el aeropuerto –Sheremetyevo- con la red de metro moscovita. Lo tomé a las 7:50 y 30 minutos más tarde estaba en la estación de Savelovskaya.

Las principales atracciones –como el Kremlin- no abren hasta las 10 a.m., y hacía frío, así que pensé que una buena idea sería explorar las diferentes estaciones de metro, ya que había oído maravillas. Y no me engañaron, la arquitectura y los diferentes estilos que te puedes encontrar en ciertas estaciones es impresionante. En algunas parece que estás en un palacio más que en una red de transporte público. Fui explorando Mendeleevskaya, Novoslobodskaya, Belorusskaya, Park Kultury, para al final salirme en mi destino Biblioteka Imeni Lenina. Esta es una de las paradas que está cerca del Kremlin.

Compré una entrada para visitar el interior, pero antes me animé a cruzar el puente sobre el río Moscova para tener una visión en perspectiva de este complejo. Vamos, para ver la imagen que suelen emitir las televisiones cuando hablan de temas políticos de este país y no están en la Plaza Roja. Por cierto, el río estaba congelado.

De ahí entré a la fortaleza de los zares, y estuve dando un paseo viendo por fuera las diferentes catedrales y edificios administrativos. Entré en la Catedral del Arcángel Miguel y me quedé impresionado con sus frescos, tumbas y lápidas. Me saqué la foto de rigor con la Campana del Zar, y estuve disfrutando de las vistas del entorno. A -10ºC que marcaba un termómetro exterior.

En un momento dado unos guardias de seguridad no echaron de la plaza poniendo unas vallas. La gente se amontonó detrás de ellas, por lo que entiendo que un personaje público iba a hacer su aparición. Pero poco interés tenía en ver a personajes famosos rusos, así que caminando por la Armería del Kermlin salí del recinto.

Tomando la calle Manezhnaya Ulitsa me dirigí hacia la Plaza Roja. Afortunadamente de camino pasé por un centro comercial de tres plantas subterráneas donde pude calentarme un poco.

La Plaza Roja es espectacular. Tiene el Museo Histórico, el GUM, un bonito centro comercial acristalado, el Mausoleo de Lennin, pero sin duda lo más representativo es la Catedral de San Basilio. Pedí a tres personas diferentes que me sacaran una foto con esta bella estampa, y las tres cortaron las cúpulas acebolladas de esta construcción. Es una guerra perdida, yo alucino con la peña. ¿Es muy difícil sacar una foto y no cortar el monumento que quieres ver reflejado detrás? Yo pienso que no, pero la experiencia me dice que aproximadamente el 80% de la población mundial NO TIENE NI PUTA IDEA DE SACAR FOTOS. Y no hablo de luz, diafragma más abierto, tiempo de exposición… que son términos de los que yo tampoco me empapo. Hablo de encuadre. En fin Serafín, así son las cosas J

Compré una entrada y exploré las diferentes capillas que alberga esta catedral.

A la salida de la Plaza Roja me encontré con varios dobles de Lennin y Stalin, que por 4 dólares se hacían una foto contigo. ¿Qué quedó de aquellos rusos que cambian rublos por productos de LaToja en la Plaza Roja? Amigos, el comunismo ha muerto.

Salí de la tercera plaza más grande del mundo, pasé por el teatro Bolshoy, por el Hotel Metropol, subí Tverskaya Ulitsa alucinando con las tiendas de lujo que veía, y me cogí el metro en Okhotnyy Ryad, rumbo otra vez al comienzo, Savelovskaya.

Con tanto paseo me había entrado el hambre, así que me salí a buscar un restaurante. Comí, y a las 4 de la tarde cogí el tren de vuelta para el aeropuerto. Aeropuerto que está en el norte J

¨Cuando era más joven, viajé en sucios trenes que iban hacia el norte¨.

Pero este de sucio no tenía nada, y además moderno.

Por lo general he encontrado Moscú bastante limpio.

Aparte de los monumentos que hay que ver, estáticos, hay un montón de monumentos móviles, elegantemente vestidas en sus pieles, que te alegran la vista en un clima tan frío.

En el aeropuerto me encontré con James, un colega de la escuela en Shanghái. Sabía que estaba allá y que iba a tomar mi mismo avión, porque coincidimos a la ida. Él pasó las vacaciones en Moscú. Tomamos un Vodka –¨In Rome like the Romans¨, y rumbo a Shanghai.

He colgado unas fotos en facebook. Si ya estais dados de alta, las podéis ver sin más. Si no, en este enlace podéis echar un vistazo: http://www.facebook.com/album.php?aid=69207&id=521081734&ref=share

Cuando paséis de una foto a otra os saldrá un mensaje diciendo ¨you must be logged in to do that¨, pero haciendo clic en ¨Okay¨ podéis seguir sin problemas.

Пока camaradas!

Catedral de San Basilio

Catedral de San Basilio

En la Plaza Roja de Moscú.

Kremlin

Kremlin

Foto desde el puente sobre el río Moscova, congelado como veis.

Estación de Park Kultury - Koltsevaya

Estación de Park Kultury - Koltsevaya

VODKA – CONNECTING PEOPLE

 

Esta estación está decorada con bajorrelieves de forma circular, en los que se representan actividades de ocio de la juventud soviética. Los pilares de la estación están recubiertos de mármol gris. ¡Una belleza!

Trip to Lijiang, domingo 21 de Septiembre: Shanghai – Lijiang

Trip to Lijiang, domingo 21 de Septiembre: Shanghai – Lijiang

Quedamos en el aeropuerto dos horas antes de la salida del vuelo, a las 6:40 a.m. Allá nos encontramos los 6 monitores, los 57 estudiantes, la guía y la enfermera que íbamos a emprender el viaje a la provincia de Yunnan.

Esta provincia está en el suroeste de China. Limita con Vietnam, Laos y Birmania, además de con otras cuatro provincias chinas, incluida Tíbet. Aquí vive un tercio de las minorías étnicas de China. Existen en este país 56 grupos étnicos, pero los ¨han¨ constituyen el 92% de la población. De ahí que a los otros 55 se les llamen minorías. La estrategia del gobierno estuvo –y está- bien clara. Repoblar todas las zonas con chinos ¨han¨ para ir diluyendo las minorías. Triste –tristísimo- pero es así. No hay más que ver el conflicto con Tíbet. Afortunadamente en Yunnan, pese a los esfuerzos gubernamentales han conseguido resistir a la influencia han y muestran una fuerte identidad local; cerca del 50% de la provincia no está habitada por el grupo mayoritario.

Lo de quedar dos horas antes en el aeropuerto es para evitar posibles problemas, como alumnos que llegan tarde o estudiantes que olvidan el pasaporte. Parece mentira pero siempre pasa. Y pasó. Cuando uno de los monitores fue a recoger el pasaporte de una chavala, la cría miró a la madre, la madre a la hija, y corrieron al coche para buscar el pasaporte en casa.

Embarcamos sin problemas desde el aeropuerto doméstico de Shanghai, Hongqiao. El internacional es Pudong. Sin embargo, dada la población de esta república el doméstico parece internacional por el tamaño de los aviones y la actividad que se genera. Embarcamos digo a tiempo, sin embargo, por no sé qué motivo estuvimos sentados dentro del avión dos horas, hasta que finalmente despegamos a las 10:40.

El vuelo no fue directo, paramos en Kunming, la capital de provincia, y de ahí a Lijiang. Llegamos a las 3:30 y fuimos directos a dar una vuelta por el casco viejo, Dayan, un laberinto de calles empedradas repletas de casas de madera, cafés y talleres artesanales. Hogar del pueblo naxi, Lijiang conforma uno de los paisajes urbanísticos más agradables de China. En 1996 esta ciudad acaparó la atención internacional cuando un terremoto devastó la ciudad y murieron más de 300 personas. En 1999 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Así que tiempo libre por aquí para visitar las tiendas, subir las cuestas para tener una visión privilegiada de los tejados, canales, la noria, puentes, etc.

De ahí nos fuimos a cenar a un restaurante llamado ¨Mishi¨, y posteriormente acudimos al Palacio Dongba para ver una actuación de música naxi. Muy interesante, especialmente las imitaciones de los animales. Por ejemplo de la rana, que hasta el s. XV era el dios más importante para esta minoría.

Luego a dormir. Nada más y nada menos que en un hotelito de 4 estrellas, llamado Conifer: http://www.coniferhotels.com/ENG/index.html . Para que os hagáis una idea, contaba con ordenador en mi habitación, un buen sitio para quedarse. Leo ahora en un folleto que la habitación más barata costaba 880 RMB, es decir, unos 90 euros. El hotel está de maravilla, pero está a unos 4-5 km. del centro. Si yo hubiera ido con amigos seguro que me hubiera quedado en uno de los maravillosos albergues que hay en la parte vieja, pero no se podía hacer con un grupo tan numeroso. Lo del precio, 880 RMB, no me sorprende, ya que el 8 es el número de la suerte en esta cultura.

Trip to Lijiang, lunes 22 de Septiembre: Lijiang – Garganta del Salto del Tigre – Halfway Guest House

Trip to Lijiang, lunes 22 de Septiembre: Lijiang – Garganta del Salto del Tigre – Halfway Guest House

Entre 7:30 y 8:30 desayunamos un maravilloso desayuno continental, y al autobús. Después de dos horas -100 Kilómetros- llegamos a Qiaotou, el pueblo donde comienza ¨la Garganta del Salto del Tigre¨. Pagamos ahí las entradas –es parque natural-, montó nuestro nuevo guía en el autobús, y en marcha.

Lo de los guías en China es una broma. En el aeropuerto de Hongqiao –Shanghai- nos encontramos con Minie, una chica majísima que se había encargado de organizar el viaje –comprar billetes de avión, alojamiento, autobuses, excursiones, comidas, etc. etc. etc.-. Una guía de la agencia de viajes con la que la escuela había programado esta excursión, a cargo de todo. Sin problemas. Pero al llegar a Lijiang, en el aeropuerto, se nos unió otro guía local, de la provincia, llamado Hong. Era naxi y un chaval simpático que nos contaba historias de la zona. El problema es que aparentemente tienes la obligación de contratar un guía local. Y por lo menos Hong se lo curraba. Pero ahora viene lo sangrante. Al entrar en la garganta, en Qiaotou, se nos subió otro notas al autobús, el guía local de la garganta, que también teníamos que tener. Como éramos dos autobuses, al final teníamos a Minie (la auténtica guía contratada), más dos guías de Yunnan, más dos guías locales de la garganta (uno por autobús). Y si eres un grupo aparentemente tienes que contratarlos. Buena estrategia del gobierno para dejarles dinero. Los guías de la garganta no hicieron ABSOLUTAMENTE NADA L CERO!

La Garganta del Salto del Tigre es una de las más profundas del mundo. Tiene 16 kilómetros de largo y unos vertiginosos 3.900 metros de altura desde las aguas del río Jinsha hasta las cumbres nevadas del Haba Shan. Recibe su nombre del tigre que supuestamente huyó de unos cazadores salvando el cañón de un salto en su punto más estrecho.

Comenzamos bajando al pie de unos rápidos, espectaculares. Le pregunté a Hong a ver si era ahí donde el tigre había pegado el supuesto salto, y me dijo que sí. Más tarde leí en Lonely Planet que ese no era el punto… qué fenómeno.

Poco a poco, con unas vistas espectaculares, empezamos a subir. Siendo 57 más los monitores decidimos hacer un par de grupos. El ¨fast and furious¨, encabezado por el profesor de Educación Física y conmigo en la cola, y el grupo, llamémosle, de las fotos, con el resto de profesores y alumnos. Todo fue bien hasta que empezaron las 24 curvas. No eran ni mucho menos las 21 revueltas de Alpe d´Huez, pero empezaron a hacer mella entre nuestros jovenzuelos. El grupo se rompió y yo tuve que quedarme con los que se iban quedando. Afortunadamente metí un montón de botellas de agua en la mochila, que con el calor que hizo ese día les vinieron muy bien a los que estaban ¨sufriendo¨ más. Insistimos en que se hidrataran, pero sin estar muy acostumbrados al monte cogieron una botella o dos de agua, y para arriba. Luego pasa lo que pasa. A uno de ellos, de grado 9, le tuve que llevar la mochila prácticamente toda la subida: ¨Disfruta del paisaje, chaval! ¨ le dije. Recibí un ¨Qué paisaje? No veo ningún paisaje, no veo nada!¨ como respuesta   J  Este coreano en el último kilómetro se recuperó, me tomó la mochila y arrancó solo para arriba, en busca de los demás. Yo me quedé con un par de alumnas. Llegamos a la meta media hora antes que él, pero no le adelantamos. El pobre tomó la ruta equivocada… menos mal que no se perdió.

La meta estaba en Halfway Lodge, un albergue precioso de maravillosas vistas en medio de la ruta. Los alumnos aprendieron a hacer dumplins, y luego nos los cenamos. Después de la cena, de 7 p.m. hasta las 10 p.m., toque de queda, los jóvenes castores tenían tiempo libre. Normalmente lo utilizaban para jugar a cartas o a videojuegos. Los profesores teníamos otro plan. Dejamos un retén de 3 profes y los otros tres nos fuimos con los guías a tomar una cerveza. No había ningún bar en la zona, así que cogimos una mesa, 5 sillas, y nos fuimos a unos 100 metros del albergue, en medio de un camino. Y allá, sin ninguna luz, con nuestras birras, el cielo estrellado era una maravilla. Se podía ver el manto blanco de la vía láctea.

Volvimos para el toque de queda, y a dormir.

Me sentí mal por los montañeros que allá se alojaban. Te imaginas por ejemplo ir allá con tu novia, con la idea de hacer un poco de monte y estar tranquilos, y que de repente entre al albergue una marabunta de 57 renacuajos? J

Trip to Lijiang, martes 23 de Septiembre: Halfway Lodge – Tina´s Guest House – Lijiang

Trip to Lijiang, martes 23 de Septiembre: Halfway Lodge – Tina´s Guest House – Lijiang

Para este día tocaba lo fácil, bajar lo subido el día anterior, siguiendo otra ruta. Más espectacular que la del día anterior, porque hoy sí, íbamos por un sendero en lugar de por un camino. Tuvimos que cruzar unas cuantas cascadas, y tramos empinados que no sé como el burro que llevábamos pudo atravesarlos.

Comimos en Tina´s Guesthouse. Allá, bajando, es donde verdaderamente sucedió lo del salto del Tigre. Cogimos unas furgonetillas y en pequeños grupos de 6 volvimos a Qiaotou, inicio de la ruta.

En ese tramo nos cruzamos con un montón de BMWs X3, nuevecitos, unos 13. Estaban rodando para una aventura llamada ¨Destination X¨: http://www.bmw.com.cn/zh/index_narrowband.html?content=http://www.bmw.com.cn/zh/insights/events/pool/destination_x/2008/overview.html

Luego coincidimos en el Hotel Conifer con ellos, y una noche estuve hablando en un bar con un par de miembros de la banda.

De Qiaotou nos fuimos a visitar un poblado típico naxi. Entramos en la casa de una familia y aprendimos sobre sus modos de vida y la arquitectura típica. Toda las casas tienen un patio interior, donde secan los girasoles, las mazorcas, los chiles, o lo que necesite ser secado. Una zona para las gallinas, otra para los cerdos, la cocina con el fuego, las diferentes habitaciones y almacenes…

De ahí nos fuimos a un monasterio budista de origen tibetano, llamado Zhiyun, cerca del lago Lashi. La mayoría de monasterios de esta zona pertenece a la secta Karmapa (Gorros Rojos). En el siglo XVI el tercer Dalai Lama se puso bajo la protección del emperador mongol Altan Khan, y éste penetró con sus ejércitos en el Tíbet. Una secta rival, formada por la aristocracia tibetana y por los viejos funcionarios, denominada Karmapa –Gorros Rojos-, se opuso a esta invasión. Pero fueron derrotados y, desde entonces, los Gorros Amarillos –los del Dalai Lama- han gobernado el Tíbet. El monje nos lo intentaba explicar mientras Hong traducía, pero pese a que intenté enterarme de la historia me quedé con poco. Si con que no son seguidores del Dalai Lama actual, sino de otra institución.

Es curioso el efecto que producen los monasterios sobre la gente. Personalmente los monjes –sigan la religión que sigan- no me inspiran a mi el enorme respeto que a otra gente le pueden producir. Encender el incienso, reverencias, etc., me parece el traje nuevo del emperador. Discutía esto con una de las profesoras, muy mística ella, pero hey, lo siento I don´t get it.

Estuvimos esperando para verles hacer sus oraciones y cantos. Pero casualmente ese día el alcalde de Lijiang iba a visitarles. Con lo cual estaban esperando a que llegara para empezar. No llegaba no llegaba… así que nos fuimos. Por qué no empezaron a la hora de siempre, no están por encima de la terrenal visita de un destacado miembro del Partido Comunista? J Me parece que desde la Revolución Cultural andan con pies de plomo.

Volvimos a Lijiang. Cenamos –buffet- en el Hotel Guangfang, de 5 estrellas, y a nuestro hotel. Antes del toque de queda salí con dos profesoras a hacer algunas compras. Después del toque me fui a un bar a escribir unas postalitas.