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Basurde Xiao Long

Mi primera prueba de mountain bike – Mangais (Angola)

Mi primera prueba de mountain bike – Mangais (Angola)

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¡Qué mejor celebración de cumpleaños que debutar en las carreras de bicicleta de montaña!

 

Antes de venir a Angola estuve mirando en Facebook que clubs o actividades había para hacer en el tiempo libre y di con esta página, BTT Angola: https://www.facebook.com/BTTAngola/

Mi experiencia en mountain bike es muy escasa, se reduce a haber cogido alguna vez las bicis que hay en el pueblo para dar un paseo.

 

En el contrato que tengo con la escuela hay establecida una partida económica en concepto de gastos de sobrepeso en el avión en el primer traslado. La semana antes de venir para Angola hice un cálculo más o menos de lo que iba a llevar y vi que en esa partida me podría entrar el llevar una bici –no me pasaba de los kilos-. Con lo que tres días antes de volar a Luanda me pasé por tiendas de bicis a comprar una montura que traerme. En las dos primeras me dijeron que no tenían tiempo de embalarla antes de que cogiera el vuelo, necesitaban más tiempo. Finalmente me pasé por http://www.gamabicicletas.com/ en Gasteiz y me compré una baratilla (Monty KY19, 350 euros), que para la tarde me la tenían desmontada en el embalaje original. Guay, el chico que me atendió además majísimo. Montarla en el destino fue muy fácil, con la excepción de los pedales para los que no tenía llave, pero quedé con un colega y solucionado.

 

Me apunté a esta carrera on-line y el pago lo tenía que hacer a través de un cajero automático. Todavía no tengo cuenta de banco aquí, con lo que fui con mi tarjeta de crédito de España a hacer la transferencia. Sin embargo al meterla en el cajero éste me informó de que solo podía sacar dinero o consultar saldo, no podía hacer una transferencia. ¿Solución? Hablé con el segurata que estaba fuera –con un arma automática by the way- y le dije: ¨mire, me pasa esto, tengo que hacer una transferencia de X, pero no tengo tarjeta local. Si me la hace usted le doy la pasta en efectivo, más una propina¨. El tío accedió encantado, así que transferencia solucionada.

 

La organización muy bien antes, durante y después de la carrera. Una semana antes de la carrera enviaron coordinadas GPS de las rutas, por si alguien quería ir el fin de semana anterior a practicar en el circuito que habían montado. El dorsal se podía recoger bien en dos puntos en Luanda en los días previos, o el día de la carrera antes del pistoletazo en la zona de meta. Yo lo recogí en uno de los puntos de Luanda, en la tienda de Jeep de Talatona, porque la tengo cerca de casa. Para los nuevos con la primera inscripción nos daban un maillot.

 

Antes de la carrera solo salí con la bici un día y fue más turisteo que ejercicio. Aquí escribí sobre esa salida.

 

Mangais está a orillas del río Cuanza, más o menos a unos 60k de casa, lo que nos costó en coche menos de una hora. Reserve un 4x4 de la escuela con espacio atrás para llevar la bici, y un conductor nos llevó a una amiga holandesa de la escuela y a mí a la carrera. Ella no participaba pero le apetecía dar una vuelta. También en otro coche fue otro profesor, pero el resto del pelotón era gente de fuera del colegio.

 

A la hora de apuntarse a la prueba se podía hacer en tres distancias:

-Prueba femenina y mini maratón (unos 35k)

-Media maratón (43k)

-Maratón (52k)

 

Yo me apunté a la primera y en buena hora, porque esos 35k se me hicieron 100k.

 

Se dieron las salidas con un espacio de 5 minutos. A las 8:30 a.m. salían los de la maratón, 5 minutos después los de la media y 5 minutos después lo hacíamos los más globeros. La clasificación puede consultarse aquí y atendiendo a esos datos este es el número de participantes y tiempos:

 

35K – Prueba femenina y mini maratón.

--- 12 participantes.

--- Tiempo del ganador = 2h21´39¨

--- Yo quedé 10/12, con un tiempo de 4h48´21¨ (pero debo decir que estuve más de una hora parado echando un cable –o mejor haciendo compañía- al brasileiro).

 

43K – Media maratón

--- 54 participantes

--- Tiempo del ganador = 2h19´13¨

 

52K – Maratón

--- 16 participantes

--- Tiempo del ganador = 2h28´45¨

 

Disfruté mucho de la carrera. Empecé muy al tran-tran porque no tenía ni idea del esfuerzo que me iba a suponer. Pero ya desde el principio me encontré a gusto, así que fui yéndome de gente a la que me había pegado, al extremo de llegar a coger a algún rezagado de la media maratón. Las vistas muy chulas y el terreno muy variado. Había senderos por los que se disfrutaba a tope –sobre todo si picaban un poco hacia abajo- pero también muchas zonas que parecían desérticas por la arena y te tenías que bajar porque no había manera de superar esos tramos montado –por lo menos en mi caso-. La carrera estaba bien señalizada, pero en algún tramo tuve que tirar del GPS del móvil –había grabado la ruta en Wikiloc- para comprobar que iban por el buen camino.

 

Los kilómetros iban cayendo pero ni con la rapidez ni con la facilidad que yo pensaba que caerían. En un momento pasé a un tío que había pinchado y estaba cambiando la rueda. Más tarde me tocó a mí. La rueda delantera empezó a perder aire muy lentamente. No se llegaba a deshinchar del todo, pero sí que perdía aire. La hinchaba, tiraba unos kilómetros y tenía que volver a hincharla porque se bajaba mucho. Como llevaba una cámara me paré a cambiarla en una zona donde un rebaño se vacas se estaba buscando el sustento. Estaba listo para pirarme y justo llegó un brasileño que venía con la rueda totalmente pinchada y era su segundo pinchazo. Hablando con él me dijo que la bomba no le funcionaba, así que me quedé a echarle un cable. Llevaba parches pero eran viejos –no pegaban- y el tubo de pegamento lo tenía acabado. Así que intentaba arreglar el pinchazo, pero cuando montaba la rueda e intentábamos hincharla se demostraba que el pinchazo no estaba arreglado. Y así estuve más de una hora con él. En otras carreras por lo visto hay coche escoba pero en esta no pasaba nadie. Le ofrecí mi cámara pinchada ya que perdía muy poco aire e hinchándola cada cierto tiempo se podía continuar. Me preguntó de qué tamaño era y le dije que ni idea. No sabía que las cámaras eras de diferente tamaño. Lo miramos, la mía era de 29¨ y por lo visto no le valía. Saqué el móvil para ver si se podía llamar a la organización –él no llevaba móvil- pero en esa zona no había cobertura. Así que después de más de una hora parado con él sin poder hacer nada le dije ¨tío, aquí no pinto nada, lo mejor es que yo siga la carrera y cuando vea a alguien de la organización le diga que estás aquí¨. Marqué las coordenadas en el GPS y seguí ruta.

 

Más adelante pasé a otro tío que iba andando porque el cassette de los piñotes lo llevaba colgando. Estuve hablando con él un rato pero poco podía hacer aparte de dar el aviso, así que seguí millas. Más adelante –estábamos en medio de la nada- me encontré con unos chavales que me quisieron ayudar a subir una cuesta. Les pregunté donde vivían y me señalaron unas cabañas al lado del río. Ni electricidad, ni agua corriente.

 

Por fin me encontré un 4x4 de la organización que llevaba a unos cuantos que se estaban retirando y les di la posición de esos 2 compays que había dejado atrás. Más adelante vi a otra pareja que estaba arreglando una cadena. Uno de los eslabones se había roto. Aparte del pinchazo no hubiera sabido arreglar ninguna de esas dos últimas incidencias.

 

A esas alturas de la fiesta ya estaba bastante machacado. En las zonas en las que me tenía que bajar –porque había arena o cuestas que no podía subir- los cuadriceps me pegaban unos tirones que estaba mejor pedaleando que andando. En una de las zonas perdí la ruta, pasé por un cementerio y campo a través conseguí dar con la ruta original, al ver unas señalizaciones de ruta (el teléfono me había dejado de funcionar, en una de esas ¨él solo¨ había bajado el brillo y pensaba que había muerto por la humedad del sudor).

 

Finalmente –los últimos kilómetros pese a ser llanos y pista se me hicieron bastante largos- crucé la meta, finalizando así mi primera carrera de mountain bike. Allá me estaba esperando la pobre Gerda, horas después de lo esperado.

 

La organización muy bien. Antes y después de la carrera estuve hablando con el director, Gonzalo, que es angoleño pero ha pasado tiempo en España, con lo que hablaba español perfecto. Un tío muy majo. Colgaron en Internet un álbum con fotos muy chulas.

 

En dos semanas repito. Ya nos han enviado la ruta para la siguiente carrera, así que toca ponerse en mejor forma.


Luanda, 25 de agosto de 2018 – Explotando la burbuja

Luanda, 25 de agosto de 2018 – Explotando la burbuja

121 FOTOS AQUÍ

 

VIDEO (1´37¨) – BAUTIZO + REZOS

 

RUTA EN BICI

 

Llegué a Luanda el 30 de julio, con lo que voy a hacer 4 semanitas por aquí.

El título de esta entrada es ¨explotando la burbuja¨, porque es la sensación que tengo de estas 4 semanas, de haber vivido en una burbuja. De casa al curro, del curro a casa, visitando lugares al lado del barrio utilizando los coches del colegio.

 

El transporte público en Luanda no es fácil:

  • hay motos que te pueden llevar de pasajero, pero todavía no me he aventurado.

  • Hay ¨candongueiros¨, furgonetas azules y blancas que funcionan como autobuses.

  • Debe haber taxis, pero no son baratos.

 

Las empresas extranjeras y nuestra escuela en la misma línea ofrece un servicio de transporte para los empleados, y es muy conveniente. Tenemos en el colegio una aplicación que te descargas en el móvil -o llamas por teléfono- y las 24 horas del día hay dos furgonetas recogiendo y dejando a profes en centros comerciales para hacer compras, ir al cine o lo que sea. Si quieres salirte del barrio puedes reservar un coche o furgoneta con conductor, incluso para ir a otras ciudades. Es lo que hacen los surfers de la escuela y peña que se va a hacer mountain bike por ahí. Por ejemplo yo he reservado uno de estos coches para ir a una prueba de montain bike el próximo domingo 2 de septiembre, a unos 65 kilómetros de Luanda. Es gratis, y montándolo con un poco de tiempo fácil.

 

Está muy bien, la escuela se lo ha currado para que tengamos oportunidad de hacer lo que queramos y de forma segura, pero no puedo evitar esa sensación de dependencia. Los últimos diez años, tanto en China como en Indonesia, me he movido siempre de forma muy independiente, tanto en cuanto a medio de transporte como de compañía, evitando muchas veces ir en grupo. Aquí esto va de otra manera y no puedo dejar de sentir esa sensación de vivir en una burbuja.

 

Otro tema es que se oye mucho que Luanda no es una ciudad segura y que hay que tener cuidado de por dónde andas, y en la medida de lo posible evitar ir solo o de noche. Leyendo por aquí y leyendo por allá pareces condenado a depender del transporte de la escuela e ir siempre con gente.

 

Pero solo hay una manera de saberlo. Y es romper la burbuja y salir ahí fuera a ver lo que hay. Así que hoy he cogido copia del pasaporte, poca pasta, la bici y he salido a explorar diferentes áreas de Luanda. En total unos 37 kilómetros que me han hecho ver la ciudad de otra manera. He vuelto contento por esa sensación de hacer cosas a tu aire y por tus medios.

 

El primer objetivo era tirar hacia el mar. No estoy lejos de la costa y me apetecía verla. Las playas que se encuentran en línea recta de mi casa hacia el oeste están en barrios bastante humildes, y están llenas de plásticos y basuras. Pedaleando por ahí he visto un par de campos de fútbol en los que se estaban jugando unas pachangas.

 

He seguido vagando sin rumbo y he llegado a unos chiringuitos bastante locales. Por esos barrios saludaba a la tropa que se me quedaba mirando y respondían el ¨bom dia¨, algunos con una medio sonrisa, la mayoría con caras serias. Sin más, es su costumbre. En Indonesia era la sonrisa perpetua, aquí parece que les cuesta más.

 

Antes he pasado por casualidad por el Centro de Conferências De Belas, donde se estaba celebrando algún evento político del Movimento Popular de Libertação de Angola (MPLA), partido que lleva en el gobierno desde la independencia de Angola de Portugal en 1975. Gente ataviada con ropas con los colores del partido (rojo y negro como la bandera). Por esa zona están construyendo unas buenas infraestructuras pero todavía hay carreteras sin terminar que no están abiertas. He intentado colarme por una de esas avenidas para tirar para el norte pero el guarda de seguridad no me ha dejado pasar.

 

Tirando entonces al sur he llegado a una playa larga en la que había algunos pescando. Pedaleando por ahí he visto una señal de forma octogonal, como un stop, que decía ¨Zona Perigosa – Dangerous zone¨. Lo primero que me ha venido a la cabeza, después de leer cosas de Angola, es que era una zona minada, porque sí que hay muchas minas por el país y en ciertas zonas están indicadas. Le he preguntado a un pescador ¨¿por qué pone zona peligrosa, hay minas?¨, y me ha dicho que no, que tiene que ver con el fondo del mar (me imagino que se referiría a las corrientes). En Luanda será difícil que haya minas, están por las zonas rurales.

 

Más adelante me he parado con otros pescadores y les he preguntado que pescaban. Me han dicho que caracolillos.

 

Después de pasar esos barrios más humildes he llegado a una zona de la playa muy bien montada, con bicicarril, canchas de baloncesto y algún garito posh en el que echarse una cerveza. Al final había un puerto con yates y son las grandes diferencias que tiene esta ciudad. Apunto uno de los garitos como referencia para volver alguna vez y tener la zona localizada en Google Maps: African Restaurant Por Do Sol.

 

En la playa había un grupo y estaban bautizando a algunos de ellos, que se metían en la playa vestidos, algunos con ropa elegante. La religión aquí tiene mucha fuerza. En Yakarta me quejaba de la llamada a la oración a todo volumen de las mezquitas, aquí no les van a la zaga cuando la iglesia de al lado de casa mete watios a tope, por si Dios en el cielo anda despistado y no escucha bien.

 

He llegado a una zona de baobabs, en lo que me ha dicho un paisano que era un campo de golf. No tenía mucha pinta, era de arena roja -como suele ser por aquí-, pero cada uno juega a golf donde quiere. Lo que me ha llamado la atención es que a la sombra de esos baobabs había grupos rezando, cantando, y en uno de ellos un predicador de blanco que parecía poseído. Mucha gente elevaba sus brazos al cielo, poniendo las antenas de Dios. He llegado a una zona donde había tiendas de campaña, y hablando con uno que estaba por allá me ha comentado que ahí va la gente a rezar, y a prepararse espiritualmente para ir a misa. Que muchos vienen el sábado y pasan toda la noche rezando. Muy curioso, se veía a gente a su aire hablando sola (rezando) a voz en grito.

 

Esa zona está al lado del Condominio Bela Vista, y allá he parado a echar una cerveza. Tenía curiosidad por saber cuánto me iba a costar, al ser este país bastante caro, pero me ha costado unos 75 céntimos de euro. La cerveja aquí es barata (imagino que en según qué sitios).

 

Vuelta a casa y he pasado por un cartel con la cara de Fidel Castro. Al sacar la foto un tío me ha venido diciendo que había que pagar, que por qué sacaba la foto, blah blah blah. Le he dicho que era cubano y he seguido mi ruta. Con la cámara tenía mucho cuidado de no sacarla en sitios que no daban muy buena espina, pero en ese, con gente pasando de aquí para allá, me he permitido el lujo.

 

El plano de la ciudad en Google Maps me llamaba la atención, porque la ciudad parece que está muy bien organizada, con calles rectas en forma de cuadrícula. Me he ido metiendo por ellas y lo que no te dice Google Maps es el Cristo que te puedes encontrar. Por una había mercado con un atasco monumental. He estado parado con la bici un buen rato, intentando salir del jaleo. Una mujer me ha echado la bulla: ¨aquí no se puede venir con bici¨. Carayo dona, échale la bulla a los coches que son los que están montando el follón.

 

Otra cosa que no dice Google Maps es que muchas de las calles están sin asfaltar, con tierra y arena fina de playa (aunque ya estaba lejos de la playa). Vamos, que con un Seat Ibiza lo tendrías difícil para pasar por muchas calles, hay que tirar de 4X4. Y con la bici a veces me quedaba clavado. Para que os hagáis una idea, mirad los dos puentes que he tenido que pasar con la bici, por esos barrios.

 

Vuelta a casa con una sensación muy gratificante de haber roto la burbuja, de por fin haber podido salir a explorar un poco a mi aire. Poco a poco ya iremos conociendo más la ciudad.

 

La escuela tiene también coches que puedes reservar y llevártelos tú solo. Pero para ello tienes que tener el carné de conducir angoleño, y para sacártelo tienes que tener unos papeles que a los nuevos nos están gestionando, pero que es muy probable que no nos los den hasta octubre. Con eso vendrán nuevas posibilidades, como, quién sabe, pillarse una motillo. Ya lo iremos viendo...

Libros: ¨El día que se perdió la cordura¨ -Javier Castillo-

Libros: ¨El día que se perdió la cordura¨ -Javier Castillo-

Antes de venirme para Angola mi cuñada Sonny y mi hermano me regalaron un par de libros que me he traído para Luanda:

-¨El día que se perdió la cordura¨, de Javier Castillo.

-¨La química del odio¨, de Carme Chaparro.

 

He acabado el primero y me pondré pronto con el segundo. Pero antes quiero intercarlar un libro sobre Angola, ¨El sueño eterno de Kianda¨, escrito por el navarro Borja Monreal Gainza.

 

Dice la contraportada de ¨El día que se perdió la cordura¨:

 

«A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe».

 

¨Centro de Boston, 24 de diciembre. Un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que nos llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en la misteriosa localidad de Salt Lake diecisiete años atrás.

 

Con un estilo ágil lleno de referencias literarias -García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King- e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un thriller narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género de suspense. Amor, odio, destino, extrañas prácticas, intriga y acción trepidante inundan las páginas de una novela que se ha convertido en todo un fenómeno editorial antes de su publicación en papel¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Javier Castillejo creció en Málaga y estudió el máster en Management de ESCP Europe en el itinerario Madrid-Shanghái-París. Ha trabajado como consultor de finanzas corporativas. El día que se perdió la cordura, su primera novela, lleva vendidos más de 170.000 ejemplares, ha traspasado fronteras -Italia prepara un gran lanzamiento- y se publicará en México y Colombia. Asimismo los derechos audiovisuales han sido adquiridos para la producción de la serie de televisión¨.

 

Novela interesante que te va mantiendo en vilo capítulo a capítulo.

 

Luanda y río Kwanza (Angola) – 5 de agosto de 2018

Luanda y río Kwanza (Angola) – 5 de agosto de 2018

Hoy Día de la Blanca el lugar donde estar es Vitoria-Gasteiz. Pero si no puede ser pues algo hay que hacer para celebrar el día de la patrona de mi ciudad.

 

AQUÍ VAN 88 FOTILLOS de Luanda y del río Kwanza

 

¡Felices fiestas!

¡Ya estoy en Angola! Incidencias de mi primer vuelo a Luanda.

¡Ya estoy en Angola! Incidencias de mi primer vuelo a Luanda.

En esta entrada voy a comentar las incidencias en mi primer vuelo a Luanda.

 

Este era el plan de vuelo:

 

Sábado 28 de julio de 2018 – Vuelo de Emirates EK144 de Madrid (22:05) a Dubái (07:15+1)

Domingo 29 de julio de 2018 – Vuelo de Emirates EK793 de Dubái (09:55) a Luanda (14:40).

 

Sin embargo ese sábado 28 de julio recibí un mensaje de Emirates a las 3 de la tarde que decía que el primer vuelo EK144 se retrasaba a las 00:30, llegando a Dubái a las 09:40. Upps, estaba claro que iba a perder el vuelo de conexión a Luanda.

 

Hice varias llamadas de teléfono para intentar solucionar el asunto. En la primera, la solución que me dieron fue quedarme una noche en Dubái y volar al día siguiente, el lunes. Parecía un mal menor. Pero me metí en la Web de Emirates y vi que lo que me había dicho la operadora no era correcto, el lunes no había vuelos de Dubái a Angola. Tendría que volar el martes (habiendo salido de Madrid el sábado). Volví a llamar y tampoco me dieron ninguna solución:

-Volar el martes (a lo que dije que no).

-Recibir un reembolso por el billete (a lo que dije que tampoco, porque tenía que llegar a Luanda y es muy difícil conseguir vuelos con poca antelación).

 

Así que la solución que me dieron fue que fuera al mostrador de Emirates que estaba cerrado en ese momento. Finalmente el tema se solucionó cuando me ofrecieron un vuelo con Ethiopian Airlines el lunes:

 

Lunes 30 de julio de 2018 – Vuelo de Ethiopian ET0613 de Dubái (05:40) a Addis Ababa (09:00)

Lunes 30 de julio de 2018 – Vuelo de Ethiopian ET0851 de Addis Ababa (09:50) a Luanda (12:35)

 

Para el tiempo que pasé entre el vuelo que llegó el domingo a las 10:30 a.m. (también llegó con retraso) y el que salía el lunes a las 05:40 a.m. Emirates me puso un hotel (Millennium Airport Hotel Dubái) y un par de vales de comida y cena en el buffet del hotel. No hay queja.

 

El lunes 30 de julio fui pronto al aeropuerto. Al estar pronto, el lugar de meterme en el vuelo ET0613 que salía a las 05:40 (con una hora de conexión) me metieron en un vuelo anterior, ET601, que partía a las 04:25. Todo bien.

 

Al coger la conexión en Addis Ababa, el vuelo ET0851, volvió a ocurrir una anomalía. Embarcamos a la hora indicada, nos pasamos una hora dentro del avión, y sobre las 10:50 nos hicieron bajar del avión llevándonos nuevamente a la terminal, no sé por que razón. A las 11:15 embarcamos otra vez, y finalmente llegué a Luanda a las 2:30 p.m. del lunes 30 de julio.

 

Había facturado tres maletas, una mochila pequeña y una bicicleta de montaña. Normalmente viajo más ligero, pero la escuela me pagaba para ese primer viaje una pasta que sería equivalente a facturar 95 kilos, que es lo que llevé. Al llegar al aeropuerto de Luanda estuve esperando esos 5 bultos, pero no aparecieron por la cinta. Cuando fui a la oficina de Emirates me dieron un teléfono y me dijeron que llamara el miércoles, que probablemente llegarían en ese vuelo (los martes no vuela Ethiopian a Luanda).

 

A ver si el miércoles llega todo. En cualquier caso la escuela ya nos avisó que no era raro que se perdieran equipajes y que metiéramos ropa de recambio en el equipaje de mano. Seguí las instrucciones con lo que por lo menos tengo quita y pon, y una lavadora en casa para ir tirando.

 

Esa fue la experiencia en mi primer vuelo a Angola. El lunes poco después de llegar fui al primer encuentro de profesores nuevos, y hoy hemos tenido el primer día juntos. No soy el único que ha sufrido retrasos ni al que le han perdido las maletas. De hecho, todavía una pareja está por llegar mañana.

 

El recibimiento en Luanda ha sido fantástico, en el aeropuerto me estaban esperando para llevarme a casa y estos primeros días todo están siendo facilidades. Ya os iré contando poco a poco la experiencia por aquí, pero promete ser muy interesante y estoy muy ilusionado.

 

Verano 2018 en España.

Verano 2018 en España.

397 FOTOS AQUÍ

 

El 7 de junio acabó el curso 2017-18 en Jakarta Intercultural School. Fue un día muy emotivo para mí, ya que después de 5 maravillosos años en Yakarta dejaba Indonesia para embarcarme en una nueva aventura. El curso 2018-19 lo empezaría en un nuevo continente, África, que me apetece mucho conocer. Concretamente en la capital de Angola, trabajando en Luanda International School. Ese último día se hacen las despedidas de los profesores que se van y se divide el día en tres partes: despedidas con los estudiantes, despedidas con los colegas de secundaria, y despedida con todos los profesores, de pre-escolar a segundo de bachiller.

 

Para la despedida de los alumnos la estudiante Dana Freeman grabó un video muy divertido.

 

En la despedida de los profesores de secundaria, fue el profesor de inglés Yuichiro Hara el que declamó este poema que había escrito, basándose en el poema ¨If¨ de Rudyard Kipling del que había yo preparado el siguiente video.

 

¨If you believe anyone can habla Español

and that you can speak English likewise.

 

If you can tell jokes in four languages

that amuse yourself and sometimes others;

and in seventy countries you managed

to meet plenty of sisters and brothers.

 

If you stand like Metallica´s James Hetfield

when conversing with short people

because it relaxes them, makes them chill

while socializing with a Basque steepe.

 

If you go to Antarctica to run

a marathon but walk it instead,

helping Balinese disabled and orphans,

raising thousand of dollars with your treads.

 

If you have degrees in computer science,

taught math, and maybe history one day;

 

If you accept gifts with grace then commence

To give them generously away-

 

If to you the second half is fallacy:

that the world is ruled by give and take.

If every five years you leave a legacy

of adoring students in your wake.

 

If department colleagues insist they love you

but cannot give you farewell speech;

it´s because they can´t bear the thought of you

so far and beyong -so far out of reach.

 

If you respected the people of Indonesia

and now you set your sights on Angola-

If you are all this and even more,

You´d be amazing -and you´d be Castro¨.

 

Sin palabras, momento muy emocionante.

El pájaro de Youchiro puso primero este video hasta la parte en la que yo balbuceo ¨Or being lied about, don´t deal in lies.¨

 

La última despedida era de toda la escuela, en el salón de actos. Otros años solían mencionar los que se iban y ya estaba, así que no me preocupé demasiado, y en lugar de entrar a esa reunión me dediqué a despedirme de trabajadores de la escuela. Entré después de un rato (un poco largo) y me dijeron que habían llamado a los profes uno por uno... y yo era el único que no estaba. Uppps! Pero fue tiempo mejor empleado despedirme de los amigos indonesios que curran en la escuela sin ser profes.

 

Los días siguientes alguna despedida más y tiempo para hacer la mudanza, y el sábado 9 tomaba el vuelo de vuelta a España, con Saudia.

Sábado 9 de junio, SV817 – Yakarta (20:00) – Jeddah (01:40+1)

Domingo 10 de junio, SV227 – Jeddah (07:55) – Madrid (13:10).

 

Por cierto, Pak Paul, el que fue mi profe de Indonesio durante 3 años se ofreció a llevarme al aeropuerto, qué majo.

 

1.- MADRID (10-11-12 junio 2018)

 

Aterrizo en Madrid el domingo 10 de junio. El plan era quedarme un par de noches allá, para dejar solucionado el visado para Angola. Me alojé en el hotel Infanta Mercedes, en la C/ Huesca, cerca del barrio donde viví tres años.

 

El día anterior había puesto el siguiente mensaje en Facebook:

 

¨Colegas madrileños. Mañana domingo a las 13:10 aterrizo en el Adolfo Suárez Int´l Airport. Duchita y para las 18:30 estaré bajando una cerveza o dos en el Lamiak (Cava Baja 42). Si alguien se anima ya sabe. De tranquis 😉 Tel. 627272382¨.

 

Llegué a Madrid, duchita, me pegué una vuelta por la zona del Bernabeu y a La Latina, esperando encontrarme con alguien. Me eché un par de cañas, pero al no aparecer nadie me fui al teatro Fígaro, a ver una obra de Pedro Ruiz llamada ¨Confidencial¨. En ella contaba ¨cuatro décadas de arte y libertad¨, según sus palabras. Anécdotas de lo que había sido su vida de artista hasta entonces. Un ambiente muy relajado. Podías entrar al patio de butacas con tu cerveza, y al final hubo turno de preguntas de la audiencia a Pedro Ruiz. Me llamó la atención que en el espectáculo el artista solo declamó un poema, y una vez más fue ¨If¨ de Kipling. ¡Casualidades!

 

Al día siguiente fui al consulado de Angola a gestionar el visado. Me faltaban papeles, haber pedido cita, pero tenía esa mañana para ir solucionando cosas. Al mediodía estuve comiendo con mi tio abuelo Sebastián, su mujer Maria Teresa y su hijo Jorge. Estuvimos muy a gusto. Y ya por la tarde quedé con el que había sido uno de mis compañeros de piso en los tres años que estuve en Madrid, el gran Aitor Ruiz Cabezón. El pájaro me citó en la estación de metro de Chamberí. Me sonaba y me volví loco mirando el mapa de metro. Hasta que miré internet y caí en la cuenta de que había sido cerrada en 1966. Por la zona de Chamberí estuvimos echando unas cervezas y recordando buenos tiempos.

 

El martes tocaba volver al Consulado de Angola. Toda la gente tenía cita previa, y yo esta vez me presentaba con todos los papeles, pero sin cita previa. El funcionario de turno me echó la bronca, Castrito agachó las orejas porque era lo que tocaba y se quedaron con la documentación. Guay. Solo quedaba volver un viernes a recoger el pasaporte con el visado.

 

Después de eso me fui a dar una vuelta por el barrio en el que viví en Madrid, Estrecho. Visité nuestro mítico portal de Bravo Murillo 192, me di una vuelta por los garitos que frecuentábamos (Casa Venancio, el Garrotín, …), y me pasé por la oficina donde trabajé hace más de 17 años, durante tres años. Había un cartel que ponía ¨Delegación del Gobierno en Madrid – Oficina de Extranjeros¨, y daba la impresión de estar cerrado. Le pregunté al segurata de enfrente cuanto llevaba cerrado (me refería a mi oficina) y me dijo ¨lo de extranjeros... ¡un montón!¨.

 

De ahí a Gasteiz. Cogí el autobús de Avenida América a las 13:00, llegando a Gasteiz a las 17:30.

 

2.- VITORIA (12-22 junio 2018)

 

Las siguientes dos semanas las pasé con el campo base en Gasteiz. Un campo base un poco precario, porque justo coincidió que llegué un martes, y el lunes anterior se pusieron a cambiar el suelo de casa, lo que duró 2 semanas. Con lo que deshacer las maletas y meter cosas en los armarios... complicado.

 

El martes 12 llegué a Gasteiz, y por la tarde estuve viendo el último entrenamiento de mi sobri con el Araski infantil.

 

El miércoles 13 estuve por Pamplona, en la Universidad de Navarra, ya que tenía que hacer unas gestiones para un colega. Comida familiar con la familia (Padres, Iñigo y Paula) en el Picasso.

El jueves 14 fui con Jose Mari a Tolosa, también para gestionar una historia del colega anterior, y de paso aprovechamos para subir el monte Uzturre. Desde sus 735 metros hay una buena vista de Tolosa. Por la tarde fui a la estación a despedirme de mi sobri, que se piraba para Benidorm.

 

El sábado 16 tuvimos cena de cuadrilla, en el Amboto. Buenas risas con estos piezas.

 

El lunes 18 cafetico mañanero con mi primo Dudu en el Goliat, y por la tarde quedada con Homer y Segura.

 

El martes 19 aparecí por el pueblo, San Martín de Don, a coger unos cestos de cerezas. Fuimos mi padre, mi tío Avelino y mi tía Maite. Ir y venir.

 

El miércoles 20 repetimos comida familiar en el Picasso (con mis padres y mi hermano) y por la tarde fui a ver el Irán vs. España de la Copa del Mundo en el Txapel, garito de la Kutxi donde es camarero un colega, Gustavo. No había mucha expectación, el bar estaba completamente vacío durante el partido.

 

El jueves 21 me fui corriendo a Olárizu, lo que suele ser visita obligada estando en Gasteiz. Después anduve tomando algo con el bueno de Iñakingo.

 

El viernes 22 cogí el autobús de Gasteiz (01:45 a.m.) a Madrid (06:00 a.m.), para recoger el visado en el consulado angoleño. Me di una vuelta por el centro de Madrid y de ahí a casa de mi hermana.

 

3.- SANTA POLA (22 junio – 1 julio 2018)

 

La siguiente semana la pasé en Santa Pola con mis padres y sobris. Playa, piscina y relax.

Entre otras cosas:

-Vimos las hogueras en la playa la víspera del 24 de junio, San Juan.

-Visitamos el Museo de la Sal, el acuario, e hicimos un tour por un barco pesquero ya jubilado, el Barco Museo Esteban González.

-Visitamos el castillo de Santa Bárbara en Alicante.

-Vimos un par de partidos de España en el Mundial en la tele: el España 2-2 Marruecos del lunes 25 (fase de grupos) y el España 1-1 Rusia de Octavos. España perdió en los penalties.

 

Durante el partido de España vs. Rusia, jugando con mi sobri, me clavé un pincho de un cactus. Eso fue el 1 de julio y me dejó cojo 11 días. Estaba con un vaquero, el pincho atravesó el vaquero y se metería unos 2 o 3 cm. en el gemelo. La sensación fue ¨me he trinchado¨, notar el pincho clavado, y sacar la pierna para quitarlo.

 

4.-VITORIA (1-13 julio 2018)

 

El milagro del tomate.

 

El 1 de julio cogí el Billmanbus de Alicante (20:25) a Vitoria (5:30+1).

Lo primero que hice al llegar a Vitoria fue ir a urgencias de la Policlínica, porque el pincho que me clavé en Santa Pola me estaba matando. No podía ni caminar a casa. El médico de urgencias lo vio y dijo que en 3-4 días estaría caminando. No fue así y me fastidio bastante el verano.

 

El viernes 6, visto que prácticamente no había mejorado me fui a ver a un médico. Me dijo que abrir ahí (más o menos en el gemelo) para quitar el pincho era una barbaridad, porque iba a empezar a sangrar, no se iba a ver el pincho y tocar ahí con el bisturí podía hacer una avería. Me dio algo para tomar que en teoría sacaba pinchos.

 

El miércoles 11 estaba casi igual que el primer día. En esos 11 días no había caminado nada, porque no podía. Estaba en casa, quedando con la peña en los bares de abajo o cerca de casa. Pero no podía hacer nada. Fui a ver otra vez al médico, llamó a un cirujano amigo suyo y subimos a verle a otra planta del hospital. Corroboró lo de que abrir ahí no era una buena solución, que mejor que se enquistara y el cuerpo lo echaría o lo asimilaría. Pero como se iba acercando la fecha de ir a Angola y quería solucionar el tema, quedamos que al día siguiente me pasaría por la consulta del cirujano para que abriera un poco, a ver si daba con él. El cirujano me dijo que mientras, esa noche, me pusiera un tomate. Que tiene un ácido que puedes ser bueno. Y ¡MILAGRO! De la noche a la mañana el intenso dolor que tenía desapareció. Ver para creer. Había estado cojo 11 días, con un dolor que no remitía, y de la noche a la mañana, aplicando un tomate cortado a la zona (me lo ponía con papel film), adiós dolor. ¡Lo que es la medicina! Fue el cirujano el que lo sugirió y acertó.

 

Esos 11 días poco hice:

-Una cenita en casa de mi hermano Iñigo y Sonia el 3 de julio.

-Pincho pote con Jose Mari y Urrutia el jueves 5 de julio. Acabamos en la Feria de las Naciones, en el stand de México llamado Cielito Lindo.

-Comida con mi primo Edu el 7 de julio, San Fermín, en el Mano Lenta.

-El 8 de julio fui a estar con mi tía Maite. Después quedé con un colega, Iban, para tomar una caña -y solo una caña- y nos dieron las 2 a.m., uppps.

-Del 9 al 11 me piré al pueblo. Allá, antes que el tomate, me puse remedios caseros que me recomendaron para el pincho: un día hojas del matorral que da moras, otro día tocino. Me los ponía donde había entrado el pincho y los enrrollaba con papel film. No dio resultado.

En el pueblo estuvieron mis sobris madrileños y buenas risas con ellos. Uno de los días pegó una granizada buena, y nos estuvimos duchando en la cañería de casa :-)

-El 11 en Gasteiz tuve cena en el OhMalbec con mi hermano Iñigo, Sonny, Alfred y Teresa. Muy guay. Me vino mi hermano a recoger en coche porque no podía caminar con el pincho. Fui a la cena con el tomate puesto en la pierna. Al día siguiente se obró el milagro.

-El 12 de julio me fui a sacar el carné internacional, sorprendido con que de la noche a la mañana podía volver a andar normal. Por la tarde hubo unos potes con Javier Covo, que es el profe de Vitoria que será mi sustituto en Jakarta Intercultural School. ¡Casualidades de la vida, coge mi plaza un Javier de Vitoria, y no nos conocíamos! También quedamos en segunda convocatoria con Reyes y Gari.

-El 13 de julio tuve cita con el Dr. Jaime Oraa, del equipo de Mike Sánchez (Unidad de Cirugía Artroscópica), a ver qué pasa con el espolón que tengo en el Aquiles. Igual paso por quirófano en navidades o verano 2019.

 

Lo único bueno de estar cojo esos días es que pude dedicar tiempo a preparar una presentación que daría la semana siguiente.

 

5.- SAN MARTÍN DE DON (13-18 julio 2018)

 

El fin de semana del 13-14-15 de julio fueron las fiestas de San Martín, y como siempre buenas risas. En la txozna nos dio el alba tanto el viernes como el sábado, buen indicativo de que es hora de irse al sobre. Domingo musical, con el pasacalles (al que no me pude unir porque la noche anterior se alargó, pero me desperté cuando llegaron) y una banda de mariachis, que cantó en misa y luego en la plaza del pueblo.

 

Terminadas las fiestas aproveché para hacer algo de monte, que después de la lesión por el pincho tenía un mono de la leche.

 

El domingo 15 me fui a dar un paseito para ver si veía algún animal. Sí que vi un corzo, y estuve intentando sacar fotos de la tormenta, pero no pillé ningún rayo de los muchos que cayeron.

 

El lunes me fui por la cascajosa hasta dar con el atajo de las Fuentes, y volver por ahí.

 

El martes 17 con Braulio y Richard nos dimos una buena vuelta: Orbañanos – Peña El Aire – Flor – Orbañanos. Las botas las tengo tuneadas, porque si no con el espolón me moletaría. Tiré de tijeras y corté la parte de atrás de unas botas de monte viejas. Bajamos de estos montes con garrapatas, yo ese día me quité cinco.

 

6.- VITORIA (18-20 julio 2018)

 

El 18 volví a Gasteiz y quedé con Carasa y Ana para que me pasaran el proyector, para un par de presentaciones.

 

El jueves 19 comimos en el Basque de la Avenida Gasteiz, y por la tarde hice una presentación sobre Viajes en Indonesia, con Begoña de la Fundación Kupu-Kupu. Después unos potes con Raquel, Aitor y Ruli, para quedarme con Ruli por el casco cambiando el mundo.

 

El viernes 20 fui a hablar al programa Gran Magazine de Radio Vitoria. A las 11 en directo me entrevistaron Pilar Ruiz de Larrea y Sandra Eguiluz, sobre viajes que había hecho y mi experiencia trabajando como profe de castellano. Y de ahí, al pueblo.

 

7.- SAN MARTÍN DE DON (20-22 julio 2018)

 

Por la mañana del sábado 20 hicimos una ruta Jose, Jon y Joseba: San Martín de Don – Luanda por la Cascajosa – Plágaro – San Martín de Don. Esta vez llevé pantalón largo para no coger garrapatas, pero sí que pillé una.

 

A comer vino mi hermano en bici desde Gasteiz y después se volvió a pirar en bici a Vitoria. ¡Vaya paliza!

 

A las 7:30 p.m. Hice la presentación sobre Viajes en Indonesia.

 

El domingo 22 era mi último día en el pueblo, así que tocaba, ¡cómo no!, coronar el Humión. Me cogí el coche de mi padre, me fui a Cubilla y subía al Humión desde esa cara más fácil. Visité la Virgen del Humión y para abajo. Luego volví a Gasteiz con Tore y Sara.

 

8.- VITORIA (22-28 julio 2018)

 

Y la última semana tocaba quedarse en Gasteiz, de despedidas.

 

El lunes 23 hubo picoteo con Iñigo, Sonny, Edu, Elisa e Irati.

El martes 24 cafetico con mi prima Aitziber, y por la tarde-noche poteo y cena en la sociedad de Duri con la cuadrilla. Estuvimos el Negro, Iban, Duri (con su hermano y cuñado), Emilio y un servidor. El Negro se preparó un besugo de quitar el hipo.

El miércoles 25, Santiago, quedada con Gordejuela y Arantza, y a comer a Maestu con mis tíos y Larraitz.

El 26 despedida en el Batela con mi hermana y sobris del Foro.

El 27 despedida en casa de mi hermano.

 

Sábado 28 viaje a Angola. Autobús de Gasteiz (11:15) a Madrid T4 (15:30), y avión de Emirates a Luanda:

 

Sábado 28 – EK144 – Madrid (22:05) – Dubái (7:15 +1)

Domingo 29 – EK793 – Dubái (09:55) – Luanda (14:40).

 

Perdí ese segundo vuelo, pero es historia para otra entrada de blog.

 

Salvo el maldito pincho, otro buen verano con la familia y amigos. Como siempre liado y con la sensación de que no me ha dado tiempo a ver a todos los que quería ver. ¡Disculpas!

Lonely Planet – Indonesia - 11th edition (English, july 2016) – 4a edición (español, noviembre 2016)

Lonely Planet – Indonesia - 11th edition (English, july 2016) – 4a edición (español, noviembre 2016)

Las guías Lonely Planet son muy cómodas para moverse por cualquier país -excepto en Angola donde todavía está por publicar-. Los lectores pueden enviar sugerencias para siguientes ediciones y la editorial si les mola publica sus nombres en las últimas páginas. Así fue en Birmania, en China, y ahora he visto que Javier Guinea aparece en el mogollón de nombres de la guía de Indonesia. Quiero creer que es un servidor y se han comido el Castro pensando que era ¨middle name¨, ya que en su día les envié un par de ideas.

 

Lonely Planet Indonesia (11th edition in English July 2016, 4a edición en español noviembre 2016)

 

Lonely Planet China (12th edition)

 

Lonely Planet Birmania (11th edition)

 

Lonely Planet – Indonesia - 11th edition (English, july 2016) – 4a edición (español, noviembre 2016)

Lonely Planet – Indonesia - 11th edition (English, july 2016) – 4a edición (español, noviembre 2016)