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Basurde Xiao Long

Viaje Yakarta-Ubud (Indonesia) en Honda Vario 125 cc. 23-29 marzo 2018 - 1.483km

253 fotos aquí

 

Video del viaje aquí (1h33´28¨)

 

Video del viaje por etapas:

 

Día 0 – Intro (1´21¨)

 

Día 1 (Jakarta-Cikampek) 87 km (3´14¨)

 

Día 2 (Cikampek-Pemalang) 278 km (7´01¨)

 

Día 3 (Pemalang-Rembang) 266 km (14´50¨)

 

Día 4 (Rembang-Prigen) 246 km (16´28¨)

 

Día 5 (Prigen-Bromo) 118 km (14´25¨)

 

Día 6 (Bromo-Pejarakan) 289 km (16´39¨)

 

Día 7 (Pejarakan-Ubud) 172 km (19´26¨)

 

Estas han sido mis últimas vacaciones en Indonesia por un tiempo. El 7 de junio es el último día del curso escolar 2017-18, y el 9 de junio subiré a un avión con un billete Yakarta-Madrid solo de ida. Pasaré el verano en España y en agosto empezaré una nueva aventura, enseñando español en Luanda International School, en Angola.

 

Estoy enamorado de este país y la escuela en la que trabajo ahora, Jakarta Intercultural School, es una maravilla. Soy feliz aquí, no hay duda. Pero siempre hay un ¨pero¨. Y mi ¨pero¨ es que la rutina es uno de mis peores enemigos. Me gusta ver cambios, cosas nuevas, y eso después de cinco años en un país es cada vez más difícil, las cosas dejan de sorprendente. Y es por eso que me autoimpongo una regla de 5 años máximo en un país.

 

Leí hace tiempo unas palabras de Eduardo Mendoza, en una intervención en el Hay Festival de Segovia en septiembre de 2015, y en el que sobre el tema catalán decía lo siguiente:

 

¨Para bien o para mal, soy un hombre descreído. Quiero creer que tengo principios, pero no creo en ninguna religión ni en ninguna patria. Siempre he procurado vivir fuera de mi país. Y cuando finalmente consigo echar raíces en mi nuevo hogar, busco otro a donde ir. Me gusta ser extranjero y creo estar libre del lastre de la nostalgia¨.

 

Me sentí identificado con estas palabras. Cuando finalmente consigo echar raíces en mi nuevo hogar, busco otro a donde ir, me gusta ser extranjero.

 

Lo que ya no estoy tan seguro es de estar libre del lastre de la nostalgia, y sé que voy a echar Indonesia mucho de menos. La gente de este país es la mejor del mundo, siempre con una sonrisa en la boca, con una filosofía de vida en la que continuamente se relativizan los problemas. Y es por esta razón por la que quería pasar estas últimas vacaciones aquí, despidiéndome del país y de la gente.

 

Una de las cosas que me gusta hacer en Yakarta es andar con la moto. En mi caso un scooter, una Honda Vario de 125 cc. Te da libertad y te permite acercarte más a la vida de un indonesio y ver más cosas. Ya me había hecho algunos viajes, unos más largos –Yakarta (Java) – Kalianda (Sumatra)-, otros más cortos –Pelabuhan Ratu (Java)-.

 

Con motivo de la maratón de la Antártida en noviembre de 2016 estuve en contacto con dos ONGs españolas que hacen un trabajo excelente en Indonesia, y gracias a la colaboración de muchas personas conseguimos recaudar unos 3.000 dólares para cada una.

-Proyecto Harapan trabaja en la isla de Sumbawa, y Carlos Ferrándiz su fundador ha sido recientemente premiado con el galardón ¨Héroe de Indonesia¨ por su maravillosa labor.

-Fundación Kupu-Kupu opera en Bali, y Begoña Fernández lleva ya 15 años ayudando a niños con discapacidad.

 

Mezclando todos los ingredientes pensé: ¨la mejor despedida que puedo tener de Indonesia es un viaje en moto, de Yakarta a Ubud, donando la moto a la ONG Kupu-Kupu cuando llegue a Bali¨.

 

DÍA 1 – JAKARTA – CIKAMPEK (87 km)

 

Viernes 23 de marzo de 2018, último día de curro antes de las vacaciones. Mi última clase terminaba a las 3 p.m., y poco después de las 4 p.m. ya estaba en marcha. Había reservado un hotel en Cikampek, a unos 90 kilómetros de mi casa en Yakarta, para forzarme a salir ese viernes. No sabía cuánto me llevaría hacer esos 1.300 kilómetros hasta Ubud, si tendría algún problema mecánico, etc, y el lunes 2 de abril a las 7:30 a.m. tenía mi primera clase después de las vacaciones. Con lo que para mi tranquilidad mejor salir cuanto antes.

 

En Cikampek me alojé en el Hotel Grand Pangestu. Ese Grand es más pretencioso de lo que realmente es el hotel, pero estaba bien. A las 4: 30 a.m., ¡cómo no!, me despertó la llamada a la oración desde una mezquita muy cercana. Esa es probablemente la única cosa que no voy a echar de menos cuando me vaya de este país, el ruido de los altavoces de las mezquitas. De hecho, ahora estoy escribiendo esta entrada a las 6 de la tarde, y desde casa puedo oír otra de las llamadas a la oración. Creo que todos tenemos derecho al descanso, y ese derecho ha sido violado rutinariamente durante mis cinco años de estancia aquí. Más de la mitad de las noches me han despertado esas llamadas a las 4:30 a.m., y he tenido que ponerme tapones para poder seguir durmiendo. Creo que no tiene nada que ver con religión, sino con respeto. Y si la tradición dice que tiene que ser así, pues que hagan como en la antigüedad y pongan a un tío gritando desde el minarete, que seguro que serán menos decibelios que los que tienen ahora.

 

DÍA 2 – CIKAMPEK – PEMALANG (278 km)

 

Antes de comenzar el viaje había leído algún foro sobre ir en moto de Yakarta a Bali. Los indonesios lo desaconsejaban, diciendo que era muy peligroso, y que habían muchos accidentes. Ese día vi tres –a toro pasado- y pensé, ¡madre mía, como sea toda la ruta así…!

-El primer accidente fue el de un camión, que estaba conduciendo escoltado por la policía con la cabina completamente deformada. Ni idea de cómo había podido aplastarse el techo de la cabina, pero el camión seguía circulando delante de las luces de la policía.

-En otro momento vi otro camión en el agua, en un canal a la izquierda de la carretera, con un montón de testigos alrededor. Había sucedido hacía poco. No me podía explicar cómo el camión había podido caer al agua.

-El tercer accidente fue el de una minivan que estaba volcada a la derecha de la carretera. También había pasado hacía poco. Y tampoco me podía explicar cómo había sucedido.

 

Así que ese primer día completo pensé ¨madre mía, esto es territorio comanche¨. Afortunadamente son los únicos accidentes que vi en todo el viaje. Y nunca tuve la sensación de que hubiera peligro o de que los vehículos circularan mal. Creo que fueron tres casualidades que se pusieron en mi camino para decirme ¨Castro, ándate muy al loro¨. Y ahora, mientras las imágenes de los accidentes vienen a mi cabeza sigo pensando ¨¿cómo pudieron ocurrir?¨. Porque eran difíciles de explicar.

 

En otro momento de la ruta me paró la policía, en un control rutinario. Pensé ¨Castro, prepárate para untar al guardia por cualquier cosa¨, pero no. Le enseñé el carné de conducir indonesio, los papeles de la moto, y amablemente me permitió seguir. También fue el único control de la policía que tuve, exceptuando el control rutinario tras bajar del ferry Java-Bali, que ya sabía que lo iba a tener.

 

Además los tres primeros días cayeron fuertes tormentas, de dejarte calado. Tenía dos opciones:

-parar y esperar a que escampara (lo que podría llevar horas).

-ponerme el poncho, una funda para la mochila y seguir.

 

Elegía siempre la opción 2. Cuando llueve aquí en Indonesia, siendo tropical, llueve con muchas ganas. Vamos, ¡muchas ganas! La pantalla del casco la rompí a propósito hace años, porque se bajaba sola y me molestaba. Así que conducía en la lluvia sin la pantalla del casco, y los gotones llevaban a hacerme daño en la piel de la cara. Caía tanta agua que de vez en cuando tenía que escupir todo el agua que me entraba por la boca.

 

En Pemalang pasé la noche en el hotel Airy, en Jenderal Sudirman Timur 5.

El único hotel que reservé con antelación en casa fue el del día 1 en Cikampek. Los demás los iba reservando sobre la marcha, bien el día anterior o el mismo día, con la aplicación Traveloka en mi móvil. Mi hotel no tenía restaurante, pero uno enfrente sí –Sentana Mulia Hotel- así que ahí cené y desayuné al día siguiente.

 

DÍA 3 – PEMALANG – REMBANG (266 km)

 

Por la mañana estuve dando un paseo por la playa de Pemalang, que siendo domingo estaba a tope. Me pasé también por un mercado de pájaros que había.

 

De ruta hacia Rembang pasaba por Semarang, la ciudad más grande del centro de Java, y ahí había un lugar en el que quería parar: Kampung Pelangi. Es un barrio muy colorido que se ha convertido recientemente en una atracción turística. El ayuntamiento de la ciudad invirtió unos 22.500 dólares en pintar 232 casas, de diferentes colores –cada casa con al menos tres colores-. El efectivo visual de ver un barrio así es muy interesante. El tiempo no me acompaño, y en Semarang pasé por auténticas piscinas en la carretera, zonas inundadas, donde si ponía el pie seguro que el agua cubría 15-20 centímetros. Todo el mundo las pasaba con la moto –están acostumbrados a las inundaciones-, y yo también las pasé, muy preocupado por que la moto se parara. No hay fotos, porque además caía la del pulpo.

 

El destino esa noche fue Rembang y me alojé en el hotel Fave.  

 

DÍA 4 – REMBANG – PRIGEN (246 km)

 

El hotel estaba cerca de la playa, así que antes de desayunar me acerqué a pegarme un baño. Pero la playa me engañó y no era de arena –no estaba pidiendo arena blanca paradisiaca, solo arena- sino lodo, barro. Salté de un palafito y acabé enterrado en barro hasta las rodillas. En los videos (ver minuto 2:12) y en las fotos podéis ver de lo que hablo. Cerca del hotel estaba el puerto con el mercado de pescado y me di una vuelta para ver la actividad.

 

El siguiente plan era ir acercándome a Bromo, pero me quedaba a más de 300 kilómetros y tenía que hacer una escala intermedia, que fue en Prigen.

 

El hotel allí era muy chulo, Inna Tretes Hotel, en la montaña y con buenas vistas en un día claro. Pero yo no las pude disfrutar, porque salió bastante nublado. Tenía ilusión por ver la silueta de los volcanes Arjuno y Arjuna desde allá, como indicaba la Web, pero no pudo ser. Habíamos subido de la costa a unos 820 metros, y ya se respiraba aire de montaña.

 

En el viaje solo llevaba unas zapatillas. Los primeros días llovió a baldes y las tenía caladas. Esa mañana salté a la playa con ellas y las tuve que lavar porque se quedaron llenas de barro. Por la noche cuando llegaba a los hoteles metía periódicos para que se secaran. Esa noche, cuando me quité las zapatillas, los pies los tenía como cuando te has pasado todo el día metido en una piscina, con algunas grietas profundas en la piel.

 

DÍA 5 – PRIGEN – BROMO (118 km)

 

Desde el hotel mismo se veía una cascada en la distancia, y mirando el mapa vi que había alguna otra cerca. En el viaje no llevaba guía de viajes, Lonely Planet o similar, todo lo iba mirando en Google Maps o en Internet. Me cogí la moto y visité una cascada llamada Air Terjun Putuk Truno (air terjun es cascada en indonesio).

 

Poco a poco fui tirando para el Bromo. Andaba un poco despistado y me colé en la ruta, esta vez no cogí el camino más corto como podéis ver en esta foto. Pero ningún problema, hacía ya bueno, no llovía y estaba disfrutando del camino. En una de las ciudades más grandes, Bangil, pasé por delante de un taller de Honda. Había hecho una revisión a la moto antes de salir y el aceite hay que cambiarlo cada 2.000 kilómetros. Solo había hecho 900, pero pensé ¨vamos a cambiar el aceite, que es barato y mejor prevenir que lamentar¨. Así que la Honda Vario se llevó un masaje por su excelente respuesta en carretera. Otra de las cosas de las que estaba pendiente cada día es de mirar la presión de las ruedas. Las ruedas no llevan cámara, llevan un líquido –aquí lo llaman tubeless- que tiene la ventaja de que si se mete un clavo o pinchas, la rueda no se deshincha. Tiene esa ventaja, pero el inconveniente de que si baja mucho la presión, el líquido se puede salir (lo que ya me ha pasado en el pasado). Y si te pilla en medio de la nada puede ser un problema.

 

Con la revisión pasada, listo para ir a uno de los volcanes más famosos de Indonesia, el Bromo. Fue muy curioso, porque en las paradas leía información y estaba dando vueltas a cómo visitarlo al día siguiente. Sin embargo no fue necesario romperse mucho la cabeza, porque metí la dirección de mi hotel en Google Maps… ¡y la ruta me llevó directamente por delante del Bromo! Para los que hayáis estado allá sabréis que hay una zona que se conoce como ¨El mar de arena¨ que rodea el volcán. Por ahí pasan los jeeps y los caballos que hacen la visita. Y yo, con la moto, porque Google Maps me llevó por ahí. Así que pensaba visitar el volcán al día siguiente, pero dejé la moto aparcada, me subí en caballo hasta las escaleras, y pude disfrutar del Bromo por la tarde. Cuando llegué había gente que se iba, y después me quedé bastante tiempo totalmente solo en el cráter. Ventajas de tener tu propio transporte combinado con una gran casualidad. En el volcán Kelimutu en Flores me pasó lo mismo, fui con una moto alquilada, por la tarde –casi la noche- y no había nadie, en un lugar que por la mañana para el amanecer está hasta la bandera.

 

En el Bromo me alojé en Udin Homestay, muy cerca del acceso al Bromo. Al lado está Java Café, un restaurante donde se juntan muchos turistas para cenar. Había entre ellos un grupo de cuatro españoles, dos chicos y dos chicas, pero permanecí de incógnito.

 

DÍA 6 – BROMO – PEJARAKAN (289 km)

 

Al día siguiente me levanté pronto para ver el amanecer sobre el Bromo. A las 4:30 a.m. estaba listo con la moto, y me fui a uno de los puntos altos desde el cual se divisa el amanecer. Dejé la moto en el llamado Punto Sruni, y de ahí subí un kilómetro andando hasta el mirador, con dos chicas con las que me crucé y estaban hablando español. Lo que era curioso es que hablaban español de maravilla, pero ninguna de ellas era nativa: una era brasileira y había vivido en Argentina, la otra era belga y había pasado tiempo en España.

 

Vuelta al hotel, desayuno, y en ruta a Bali. De camino me puse a mirar la presión de las ruedas, pero se había fastidiado la válvula de la rueda trasera. Pasé por otro concesionario Honda que vi de camino, pero me dijeron que o cambiaba la rueda, o iba a otro sitio donde un tío arreglaba estas cosas, que ahí no lo arreglaban. Se puso a darme explicaciones, y cuando me vio bastante inseguro sobre el destino cogió su moto y me llevó directamente. En el taller ese me arreglaron la válvula por 50 céntimos.

 

Llegué a Banyuwangi que es el puerto en el Este de Java desde el cual se cruza a Bali. Ya había cruzado ese estrecho anteriormente, cuando fui de Bali a ver el volcán Kawah Ijen en Java. También había cruzado en moto de Java a Sumatra, con lo que sabía de que iba el tema, y no tenía mayor complicación. El trayecto en ferry (pasajero y moto) costaba 24.000 rupias (1,42 euros) y duraba unos 45 minutos.

 

Al bajar del ferry tuvimos que pasar un control en el que se revisaba la licencia de conducir y los papeles de la moto. Algo muy rápido. En el caso de tener una moto alquilada sí que habría que prestar atención a esto, estar seguro de que el propietario o la compañía permite sacar la moto de la isla, y tener un papel que lo demuestre.

 

Me quedé a unos 20 kilómetros del puerto al que llegué en Bali, en un hotel muy bonito cerca del mar llamado White Sandy Beach. Para cenar me solía pedir algo de comer y una cerveza grande (aquí son tan comunes las de 330 ml como las de 620 ml). Y era curioso que siempre la cerveza era más cara que la comida. Mirando los recibos que tengo delante:

 

Grand Pangestu: Arroz frito (32.500 rupias) – Cerveza Angker 620 ml (50.000 rupias)

Hotel Fave: Hamburguesa (37.190 rupias) – Cerveza Prost (49.587 rupias)

Inna Tretes: Arroz frito (31.000 rupias) – Cerveza Bintang 620 ml (90.000 rupias)

Café Lava: Fideos singapurenses (28.000 rupias) – Cerveza Bintang 620 ml (50.000 rupias)

 

y llegando a White Sandy Beach, Menjangan Restaurant: Arroz frito (52.000 rupias) – Cerveza Bintang (50.000 rupias).

 

Único restaurante en el que la comida ha sido más caro que la cerveza.

 

DÍA 7 – PEJARAKAN – UBUD (172 km)

 

El plan para ese día era llegar a Ubud. Pero antes, una paradita en el norte, en la zona de Tedjakula para visitar a un colega australiano que tiene casa allí. Cuando le llamé estaba en un club cercano, Villa Boreh Beach Resort $ Spa, así que por allá me pase y nos echamos unas birras. Luego estuvimos un rato en su casa, que está cerca, y camino de Ubud.

 

De camino a visitar a mi colega australiano, en uno de los numerosos templos que hay en Bali, paré a echar una foto. Puse la pata de cabra en un lugar en el que había un agujero, y nos fuimos la moto y yo al suelo. No pasó nada, solo se me rompió el espejo izquierdo. Paré en un sitio a repararlo, y dentro del taller –que era enorme- se estaban celebrando peleas de gallos, algo que en teoría es ilegal, pero ni se esconde ni se penaliza.

 

En Ubud quedé con Begoña, de la ONG Kupu-Kupu, y me llevó a los bungalows que tiene la ONG allá. Son una maravilla, porque están en medio de arrozales. Una ducha y a cenar con una vieja amiga de los tiempos de Shanghai Americal School, Celia, que vi en Facebook que andaba por allá y contacté con ella.

 

DÍA 8 - UBUD

 

Al día siguiente me pasé por la ONG y vi de primera mano el excelente trabajo que están haciendo. Lo podéis ver en este video.

 

ONG Kupu-Kupu (28´39¨)

 

Está dividido en varias secciones:

-la tienda (minuto 02:02)

-los bungalows (minuto 07:45)

-el centro de la ONG y charla con Begoña (minuto 10:30)

 

Les dejé la moto, me llevaron al aeropuerto y vuelta a Yakarta, con catarrazo por los días que me ha tocado estar bajo la lluvia.

 

Ha sido una experiencia fantástica. ¡Voy a echar mucho de menos este país!

 

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Una curiosidad, a posteriori. Al hacer el papeleo para transferir la moto, me he dado cuenta de que no he pagado los impuestos correspondientes de los últimos 4 años. Aquí lo cuento Todo bien


ONG Kupu-Kupu (Ubud, Bali, Indonesia)

El 30 de marzo de 2018 estuve en Ubud visitando la ONG Kupu-Kupu.

 

https://www.youtube.com/watch?v=bBOjZMc6tcA&feature=youtu.be

 

En este video podéis ver el fantástico trabajo que hacen y familiarizaros con la tienda donde se vende el trabajo de personas con discapacidad, y con los bungalows en los que os podéis alojar. Si un día acabáis por Bali no dudéis en pasaros por allá.

 

Si queréis colaborar con la ONG en la página Web se explica cómo hacerlo: 

 

http://ongkupukupu.org/

Libros: ¨Detrás de la lluvia¨ -Joaquín M. Barrero-

Libros: ¨Detrás de la lluvia¨ -Joaquín M. Barrero-

Dice la contraportada:

 

¨Madrid, 1941. Un hombre acusado de cuatro asesinatos se alista en la Legión y luego en la División Azul. Coincidente con la orden policial de captura, un implacable asesino le persigue para matarle. Su rastro desaparece en los helados frentes de Rusia.

 

Lena, Asturias, 1928. Un niño se escapa de casa para buscar, en una cueva de las cumbres de la cordillera cantábrica, un fabuloso tesoro rastreado durante siglos y que nunca existió. A finales de 1937, ya adulto y terminada la guerra civil en Asturias, es echado del hogar. Nunca regresará, ni volverá a saberse de él.

 

Dos vidas diferentes, dos destinos perdidos en el misterio que el detective Corazón Rodríguez, en el año 2005, debe encontrar, indagando de nuevo en tiempos desvanecidos.

 

Detrás de la lluvia es una novela conmovedora, policíaca e histórica a la vez, que el lector no olvidará, no sólo por la fuerza de sus personajes, su maestría narrativa y la seducción de su prosa, sino por su asombroso final y el impresionante trabajo de documentación del autor para acompañar su envidiable memoria¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Joaquín M. Barrero nace en Asturias ya iniciada la Guerra Civil pero se cría en Madrid, adonde se trasladan sus padres. Analista químico, fue emigrante en Venezuela antes de introducirse en los campos de la fabricación de maquinaria y el comercio internacional, lo que le llevó a viajar por gran parte del mundo. Su primera novela, El tiempo escondido (2005, Ediciones B), fue Premio de los Libreros en la colección Libros con Huella y finalista del Premio Semana Negra de Gijón. Su aparición fue celebrada por la crítica como una innovación en el arte de la narrativa. Su segunda novela, La niebla herida (2007, Ediciones B), tuvo un gran éxito y le consagró como escritor de historias de emoción. Una mañana de marzo (2009, Ediciones B) consolidó su prestigio de novelista singular. Las tres obras citadas, así como Detrás de la lluvia, son thrillers pero tienen como fondo nuestra convulsa historia de la primera mitad del siglo XX y apuntan datos verídicos, algunos desconocidos u olvidados. De todas ellas se han hecho varias y continuadas ediciones¨.

 

La novela son 588 páginas, con 65 capítulos y un epílogo. Al comienzo de cada uno de ellos suelen aparecer citas, muchas de ellas en latín traducidas también al español, lo que siempre me ha gustado y parecido interesante.

 

¿La recomiendo? Es interesante, especialmente en mi caso para aprender un poco más sobre el papel que tuvo en la historia la División Azul. Aparecen muchos personajes, la novela se cuenta en tres épocas distintas, y por ello me ha costado un poco hacerme con todos los nombres que aparecen en el libro. Al final se desvela una de las claves que tienen al lector pendiente durante los primeros compases, y creo que fue esa incógnita la que me hizo llegar al final.

Visita a Neil y Ferdi en Cipinang

Visita a Neil y Ferdi en Cipinang

Hoy 20 de marzo he tenido la oportunidad de visitar en la prisión en la que están recluidos a Neil y Ferdi, dos profesores de mi colegio. Más adelante escribiré una entrada más detallada explicando su situación y la visita en la cárcel de Cipinang (Yakarta, Indonesia). Pero esta semana me pilla un poco liado y por ahora os dejo solo este enlace:

 

http://freeneilandferdi.org/

 

Está en inglés, pero con el traductor de Google podéis ver de qué va el tema.

 

Espero que pronto estén en la calle.

Pelabuhan Ratu (Pantai Citepus + Pantai Karang Hawu) – Java, Indonesia, 10-11 marzo 2018

Pelabuhan Ratu (Pantai Citepus + Pantai Karang Hawu) – Java, Indonesia, 10-11 marzo 2018

VIDEO AQUÍ (8´20¨)

130 FOTOS AQUÍ

 

Los últimos 6 fines de semana he estado un poco pinchado en Yakarta porque me había apuntado a un curso on-line de esa duración para renovar mi certificado de profe en Carolina del Sur, y entre eso y otras historias he andado ocupado. Pero el finde pasado le di carpetazo a ese asunto y el cuerpo pedía escaparse de Yakarta.

 

El destino elegido esta vez ha sido Pelabuhan Ratu, que está en el sur de la isla de Java, a unos 130 kilómetros de Yakarta. Lo describe así la guía Lonely Planet:

 

¨Situado al fondo de una enorme bahía en forma de herradura, a unos 90 km al sur de Bogor, es un popular retiro costero para los habitantes de Yakarta. La ciudad es bastante monótona, salvo por su larga playa de arena negra y las vistosas embarcaciones de pesca que llenan la bahía. Mucha gente viene por las playas de surf que hay al oeste.

Cuenta la leyenda que Pelabuhan Ratu (cuya traducción es ¨Puerto de la Reina¨) fue testigo de la creación de Nyai Loro Kidul, la maligna diosa que se lleva a los pescadores y bañistas mar adentro, a su reino acuático. No hay que llevar nada verde a la playa o en el agua (es su color). En el Hotel Indonesia Samudra hay una habitación reservada para los místicos que deseen contactar con la Reina de los Mares del Sur¨.

 

Salí el sábado por la mañana con la moto (Honda Vario 125cc) y tardé en llegar, por paradas, atascos y yendo al tran-tran casi 6 horas (5h48´ de la puerta de casa a la puerta del hotel). La vuelta fue más rápida. Salí el domingo al amanecer, y entre que era muy temprano y que era domingo se notaba que había mucho menos tráfico. Aun así tarde 4 horas.

 

La ruta en moto tiene tramos muy buenos, sobre todo los últimos 20-30 kilómetros antes de llegar a Pelabuhan Ratu. Vas por una carretera de montaña de dos carriles que está bien asfaltada, y las subidas, bajadas y curvas son una gozada si no hay mucho tráfico, como me pilló a mí.

 

Me alojé a unos kilómetros al oeste de Pelabuhan Ratu, en la playa de Citepus. El alojamiento se llama Wisma Pantai Citepus y está en primera línea de playa. Después de pegarme un baño me cogí la moto y fui costeando y parando donde me apetecía. Finalmente llegué a Pantai Karang Hawu -¨pantai¨ en indonesio es ¨playa¨- y también tiene su historia. Dice Lonely Planet:

 

¨Pantai Karang Hawu, 13 km al oeste de Pelabuhan Ratu, es un altísimo acantilado con cuevas, escollos y piscinas creado por una gran corriente de lava. Según cuenta la leyenda, fue desde las rocas de Karang Hawu que Nyai Loro Kidul saltó al inmenso océano para recobrar su belleza perdida y nunca regresó. Una escalera conduce hasta un pequeño kramat (santuario) en lo alto¨.

 

La lengua nativa en esta parte del país es bahasa sunda, pero claro, todo el mundo habla bahasa indonesio.

 

El domingo madrugué para ir a ver el mercado de pescado en Pelabuhan Ratu, y de ahí vuelta a Yakarta, con las pilas cargadas.

Libros: ¨Angola, la guerra innecesaria¨ -Carlos E. Pedre Pentón-

Libros: ¨Angola, la guerra innecesaria¨ -Carlos E. Pedre Pentón-

En agosto de 2018 empezaré a trabajar en Angola, así que me puse con este libro.

 

Dice la contraportada:

 

¨Angola, la guerra innecesaria es un libro valioso por tres razones: interesa al lector desde la primera página; está bien escrito y cuenta un fragmento central de la historia contemporánea cubana. Me refiero a esas guerras africanas tan deseadas por Fidel Castro y rechazadas por la mayor parte de los cubanos, incluido el autor de la obra, un ingeniero cubano al que una noche de 1975 sacaron de su lecho y pocos días después amaneció en Angola como combatiente en una guerra ajena y lejana por designio de un señor que se creía Napoleón y, sin duda, cada vez que pudo se comportó como el corso.

 

-Carlos Alberto Montaner-¨

 

En la introducción se resume el libro:  

 

¨Cuando el veinticinco de abril de mil novecientos setenta y cuatro se produce la sublevación militar en Portugal conocida como la Revolución de los Claveles que le dio fin a la dictadura fascista que gobernaba el país desde mil novecientos treinta y tres, quedó abierto el camino para la independencia de las últimas colonias portuguesas en África.

 

Guinea Bissau y Mozambique obtuvieron sus independencias sin mayores contratiempos pues la lucha contra el colonialismo fue llevada por sendos movimientos de liberación.

 

En Angola era distinto, pues había tres grupos luchando por tomar el poder una vez alcanzada la independencia. Constantemente enfrentados entre sí cada uno de los dirigentes de esas agrupaciones beligerantes quería ser el jefe del futuro estado.

 

Agostinho Neto acudió a su amigo Fidel Castro recabando ayuda para lograr que su Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) estuviera afianzado en Luanda el once de noviembre, día cuando se proclamaría la independencia de los colonialistas portugueses y estos abandonarían Angola.

 

La ayuda brindada por Castro se convirtió en una operación descomunal que involucró a casi medio millón de hombres, durante dieciséis años, desangrando aún más la maltrecha economía cubana.

 

En este libro se narran los avatares de los integrantes de una batería de seis cañones de 85mm que llegó a Angola con los primeros dos o tres mil hombres. Se narran combates que fueron muchos. Pero lo más importante es la dimensión humana del relato, la interacción de los simples soldados, entre ellos y con los distintos mandos; los sentimientos de esos hombres ante la posibilidad de una muerte inminente o ante la estupidez; cómo fluye la adrenalina haciéndote actuar y responder como un héroe en situaciones de peligro extremo.

 

La Guerra de Angola es una herida que no cerrará jamás, por el sacrificio de nuestras familias, por el recuerdo de nuestros compañeros, por aquellos que quedaron para siempre en un campo desconocido.

 

Las vidas que costó esta odisea es uno de los secretos mejor guardados por la tiranía castrista. El siete de diciembre de mil novecientos ochenta y nueve, en un entierro al unísono en todo el país, Cuba daba sepultura a sus muertos, que según el gobierno eran dos mil ochocientos ochenta y nueve. Años después, el escritor Michel Porcheron escribiendo en el periódico Granma sobre el documental Cuba, una odisea africana de la cineasta francesa Jihan El-Tahri dijo: «Dos mil cubanos ofrendaron sus vidas en aquel continente». Sin embargo, en el propio material se plantea que los historiadores estiman los caídos en unos diez mil.

 

Cada día, cada vez, la cifra se reduce y quizás llegue el momento en que digan, los excelsos defensores del comunismo a ultranza, que solo perecieron unas pocas decenas de combatientes. No importa, no podrán borrar el estigma de una guerra que, por demás de cruel, fue innecesaria.

 

-Carlos E. Pedre Pentón-¨

 

Sobre el autor:

 

¨Carlos E. Pedre Pentón, Sagua la Grande, Las Villas, Cuba, 1945.

Es Ingeniero Mecánico graduado en la Universidad de La Habana. Fue profesor de diversas Instituciones Tecnológicas e ingeniero de empresas de la Industria Azucarera. Ha publicado cuatro libros sobre el Diseño de Máquinas. Actualmente reside en Miami, EUA¨.

 

El prólogo escrito en Miami el 2 de julio de 2017 por Jorge Hernández Fonseca nos da una clara visión de lo que nos vamos a encontrar:

 

¨El libro que se presenta a continuación nos adentra en el drama humano de un hombre de familia convertido de la noche a la mañana en soldado. El protagonista es arrastrado a la Guerra de Angola, una contienda ajena, innecesaria que responde a las mismas circunstancias dictatoriales que empujó a otros miles de cubanos a esa conflagración y que ha conducido al empobrecimiento económico, político y social de la sociedad cubana.

 

El lector encontrará aquí el relato de un hombre en plena campaña. En el texto prevalece la mirada humana sobre el enfoque propio de las guerras y sus secuencias de desplazamientos estratégicos y combates tácticos. Es una inmersión en la psicología y actuación de la típica carne de cañón detrás de la cual siempre hay familia, esposa, hijos pequeños y multitud de sueños postergados.

 

De las páginas de este libro sobresale el trauma de los horrores de una guerra ajena, impuesta a los cubanos por un líder de mentira cuyo propósito siempre fue satisfacer su vanidad, su ego desmedido y su afán de mando.

 

La trama se sitúa en la década de los años setenta del siglo pasado cuando las grandes potencias luchaban por imponer su marca en los países que se liberaban del yugo colonial en África. Angola, que se había independizado de Portugal, enfrentaba una lucha interna entre tres facciones rivales que se disputaban el poder. África del Sur, por su parte, buscaba acuñar su influencia política en el área. Los frentes internos contaban con apoyos diversos. Sin embargo, el peso de la guerra fría, muy marcado en la época, influyó decisivamente en aquella disputa. Fidel Castro decide mandar hombres, mientras la antigua Unión Soviética garantiza armas y recursos materiales. Por obra y gracia de las circunstancias, el autor de esta obra fue uno de esos hombres. A la distancia de cuarenta años, curado de sus secuelas traumáticas, Pedre Pentón, decide asomarse de nuevo al pasado.

 

El testimonio del autor, a pesar de narrar los avatares de una guerra particularmente cruenta, no solo se aleja de narraciones sangrientas sino que contiene pasajes de la descontracción propia del espíritu humano sometido a situaciones extremas, que en las peores circunstancias muestra un rostro optimista a veces, jocoso en otras ocasiones, haciendo abstracción de ese contexto hostil casi siempre, momento en el que el espíritu positivista del hombre aflora de manera nítida para entregarnos un relato más potable, ligero y fluido.

 

Fue en una reunión de amigos, donde todos recordábamos anécdotas de nuestras ya largas vidas, que el autor comienza a narrar un pasaje vivido por él en la Guerra de Angola y de pronto nos pregunta: «¿No creen ustedes que se podría escribir un libro distinto, sobre esta guerra? ¿¡Alejandro lo hacemos!?». Y así el autor y su amigo y escritor Alejandro Marrero decidieron escribir el drama traumático que nunca había querido recordar en detalle.

 

Para la nomenclatura cubana la Guerra de Angola representa un gran «mérito» que posibilitó la independencia de Namibia. Sin embargo, para la población de Angola fue una confrontación fraticida y sangrienta, típica de las luchas por el poder, ganada por una de las facciones en pugna, pero, sin consecuencias sociales importantes para la nación. Para la Unión Soviética fue una conquista que afianzó su influencia política y económica en el continente. Para los cubanos que participaron en la misma –y que aportaron más de diez mil muertos- fue una guerra innecesaria¨.

 

Estos son algunos fragmentos que me han gustado y me han llamado la atención del libro:  

 

¨Al regresar al cuarto mi esposa me preguntó quién era:

-Son los comemierdas del ejército. Quieren jugar esta noche a los soldaditos.

-No hagas ruido, que los niños se despiertan.

Me vestí, di un beso en su ya abultado vientre, con mi tercer hijo, y salí. Maite era el nombre que queríamos ponerle de haber sido niña, lo que significa «amor» en eskerra, pero fue varón y se llama Alejandro. Ni por un instante se me pasó por la mente que pasaría meses sin volverlos a ver¨.

 

¨El primer error que cometen muchos es decir que lo de Angola fue una ¨guerra civil¨. ¡Ni por asomo! Lo de Angola fue el enfrentamiento de dos potencias, los soviéticos y los sudafricanos.

Quien no conozca Sudáfrica podría pensar que es un país más del continente africano y que solo producen leones y cebras para los zoológicos del mundo. Nada más ajeno a la verdad. Sudáfrica es la primera economía de África (acapara un veinticinco por ciento de todo el PIB africano). Es una economía de mercado emergente con abundantes recursos naturales, con sectores legales, de comunicación, energía y transportes bien desarrollados¨.

 

¨Sin embargo, la historia la escriben los hombres con omisión o exageración. El historiador sudafricano Richard Allport describe las acciones de ese día como la victoria de un soldado portugués, el sargento Danny Roxo, que venía en el tanque de reconocimiento que yo había visto del lado opuesto del puente, donde dice haber matado once soldados enemigos, entre ellos cuatro cubanos. Este soldado murió poco después al volar en una mina. Para terminar esa historia de súper héroe el señor Allport describe la muerte de Roxo, recostado a un árbol fumándose un cigarrillo en espera de los médicos o de la muerte. Esta llegó primero¨.

 

¨Yo también le escribía, pero desde luego, la censura militar era muy estricta y más o menos le contaba lo bien que me sentía y cuánto los extrañaba. Las cartas en la guerra son como la luz de las estrellas, que pueden llegar cuando la estrella ya no existe. Ese era el miedo¨.

 

¨Pero «ya vendrán tiempos mejores» decía Artazar, profesor de un tecnológico habanero; hombre serio y trabajador que en los ratos de ocio relataba cuentos y declamaba poesías. En una ocasión me dijo: «Si después de esto algún hijo de puta del Comité Militar viene a citarme para otra misión le voy a hacer el cuento del ratón tuerto».

No paré hasta que me relató la historia de un perro y un gato que se pusieron en combinación para que el gato se hiciera pasar por muerto y así dejar entrar al velorio a los ratones. Pero un ratón viejo y con un parche en un ojo que se asomó a la puerta del velorio no quiso pasar a lo que el perro lo invitó, pero este le respondió: «Este ojo lo perdí en el velorio del abuelo de ese que está ahí muerto».

-Moraleja –concluyó Artazar- a mí no me engañan más¨.

 

¨Continuamos la marcha hacia el Sur. Cada vez los encuentros con el enemigo eran menos y había una euforia generalizada. Sentíamos con los huesos que estábamos ganando. Desde luego la pregunta rebotaba del cerebelo al lóbulo frontal: ¿Ganando qué? En la guerra no hay ganadores, todos perdemos. Perdemos los vencedores cuando dejamos de estar en el parto del hijo querido, perdemos la oportunidad de saborear la entrega del título universitario al hermano entrañable o las refrescantes vacaciones pendientes con la familia en las finas arenas de una playa del este de La Habana. Perdemos cuando nuestra salud se resiente y un simple dolor de muela se convierte en la extracción de una bicúspide aún sana, salvable. Y así me sucedió a mí. Un dolor de muela, que se convirtió en una odisea que aún hoy en día, solo de recordarlo, me crispa el vello púbico y siento la retracción magnificada del escroto¨.

 

¨Chucho y el Pinto empezaron a trastear de nuevo en el motor ahora con mucho más interés pues el lugar no era como para estar tranquilos. Desarmaron el carburador con un destornillador de paleta y una llavecita de extensión. La necesidad hace parir hijos varones, diría mi madre. Cuando armaron el carburador y trataban de arrancar el motor, sonó un disparo¨.

 

¨Mi plato era una lata de conservas a la que había puesto unos alambres a modo de asa para evitar el calor, aunque casi siempre la comida nos llegaba fría. La lata era entonces el útil más preciado junto con la cuchara, que siempre guardaba en el bolsillo derecho de mi pantalón. Instintivamente, tocaba la cuchara para saber que no la había perdido. Recordaba un refrán muy utilizado por mi madre: «Qué buena es la cuchara, sobre todo a la hora de comer»¨.

 

¨Esa noche, estuvimos muy atentos en las guardias pues había muchos enemigos dispersos y desesperados, no hubo incidentes salvo la tremenda pendejería de Ortega. Cuando llegó repetía como papagayo el lema de los comunistas: «Los hombres mueren el Partido es inmortal»¨.

 

¨En los días en que estuve reponiéndome, paseaba por las afueras del hospital y pude sentir la belleza de la naturaleza africana. En febrero las flores crecen estallando en un verdadero maremágnum de colores. Nunca vi un framboyán tan rojo ni unas gardenias con tanto olor. África no solo es minerales y animales salvajes, es también color y olor a yerba; es un mundo maravilloso con una campiña que estremece de tanta belleza¨.

 

¨No teníamos ideales de grandeza ni veíamos perspectivas razonables para pensar que aquel pueblo llegaría a ser nuestro amigo y apoyo. La vida nos dio la razón. Ni Angola es mejor hoy ni nunca vi en Cuba un saco de frijoles que diga: producto angolano¨.

 

¨En esos días comencé a sentir molestias en el pecho, al lado de la tetilla derecha, donde me había picado un insecto en uno de los emplazamientos en la marcha hacia Gago Coutinho. No sé qué animal fue, pero en aquellos días me aprieto la picada y sale un gusanito. El susto fue tremendo y el asco mayor aún. Con razón decía Negro Bueno que en este país no ganábamos para sustos. Me desinfecté y le puse un antibiótico, sin embargo, continuó dándome problemas, entonces, sin mencionar nada, volví a ponerme antibióticos y alcohol. Tenía miedo de que a la hora de irnos aquello se complicara, pero todo quedó en eso. Quiero decirles que actualmente, después de más de cuarenta años, tengo una mancha roja en ese lugar¨.

 

Actividad para la clase de español: Kahoot - ¨El día en que desaparecí¨, de Miguel E. Kelly.

Actividad para la clase de español: Kahoot - ¨El día en que desaparecí¨, de Miguel E. Kelly.

Cada cierto tiempo aparecen nuevas aplicaciones que revolucionan en cierta manera el mundo de la educación. Hace unos años por ejemplo estudiantes y profesores nos volvimos locos con Quizlet, ahora lo que está pegando fuerte es Kahoot. Es una plataforma en la que los profesores preparan preguntas y los estudiantes las responden en clase desde sus ordenadores o teléfonos, compitiendo en el momento con el resto de compañeros. Pueden los estudiantes estar hibernando, que si mencionas la palabra Kahoot vas a salir de su estado de aletargamiento para ponerse a competir como fieras con sus compays.

 

El padre de uno de mis estudiantes me comentó un día que había escrito un relato en español –él es yankee- que había sido publicado en una revista on-line:

 

http://margencero.es/almiar/miguel-eduardo-kelly/

 

Leí la historia y me gustó, así que este fin de semana he preparado una actividad para mis estudiantes de nivel más alto.

 

En primer lugar, he leído el cuento en alto, editando el siguiente video:

 

https://www.youtube.com/watch?v=nudF2ZuzeQA

 

(lo siento, no es la voz de un rapsoda y sé que las ¨rr¨s me patinan, pero a falta de pan buenas son tortas).

 

Posteriormente he preparado 38 preguntas en Kahoot:

 

https://play.kahoot.it/#/?quizId=c2b0f3b8-13ad-4023-a772-164c6d075da2

 

Y por último, he preparado esta lección para compartir con mis colegas profesores de español:

 

https://docs.google.com/document/d/1UuYyVI6fYHJJoCQ0f1Ju-ETDOa4XQGcx5vEVuwsTVaU/edit

 

¡Espero que tanto mis chavales como mis colegas lo disfruten y aprovechen!

 

La ONG Proyecto Harapan necesita tu ayuda – Carlos Ferrándiz nominado a ¨Héroe de Indonesia 2018¨.

La ONG Proyecto Harapan necesita tu ayuda – Carlos Ferrándiz nominado a ¨Héroe de Indonesia 2018¨.

A muchos de vosotros os sonará la ONG ¨Proyecto Harapan¨, que trabaja en la isla indonesia de Sumbawa mejorando las condiciones de vida de la comunidad de Hu´u, especialmente en lo referente a la educación de los niños y mejoras en las condiciones sanitarias. Gracias a vuestro apoyo, cuando corrí la maratón de la Antártida pudimos donar a esa ONG 3.085 €.

 

Carlos Ferrándiz continua incansablemente con su trabajo, y gracias a sus esfuerzos ha sido merecidamente nominado al galardón ¨Héroe de Indonesia 2018¨.

 

http://m.metrotvnews.com/play/2018/03/01/838552

 

Eso en sí es ya un reconocimiento muy importante, pero para poner la guinda al pastel y llevarse el título necesita de nuestros votos. Podéis darle vuestro apoyo aquí:

 

http://www.kickandy.com/heroes/

 

Bajáis y buscáis su nombre: ¨Carlos Ferrándiz¨.

Hacéis clic en su foto, donde dice ¨baca profile¨, que quiere decir ¨leer perfil¨.

Bajáis, le dais a ¨vote Heroes¨, e introducís vuestra info:

Nama lengkap: tu nombre

Alamat : dirección

Kota: ciudad

Provinsi: provincia

Nomor hp: número telef

Email =

 

Y hacéis clic en ¨vote¨.

 

¡Listo! Ya habréis hecho vuestra buena acción del día.

 

Si queréis conocer más sobre lo que hace esta ONG, aquí tenéis un documental fantástico de una hora en español:

https://www.youtube.com/watch?v=y4-cFHGI2OY&t=193s

 

Y esta es su Web:

http://proyectoharapan.org/es

 

¡Gracias!