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Basurde Xiao Long

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Libros: ¨Detrás de la lluvia¨ -Joaquín M. Barrero-

Libros: ¨Detrás de la lluvia¨ -Joaquín M. Barrero-

Dice la contraportada:

 

¨Madrid, 1941. Un hombre acusado de cuatro asesinatos se alista en la Legión y luego en la División Azul. Coincidente con la orden policial de captura, un implacable asesino le persigue para matarle. Su rastro desaparece en los helados frentes de Rusia.

 

Lena, Asturias, 1928. Un niño se escapa de casa para buscar, en una cueva de las cumbres de la cordillera cantábrica, un fabuloso tesoro rastreado durante siglos y que nunca existió. A finales de 1937, ya adulto y terminada la guerra civil en Asturias, es echado del hogar. Nunca regresará, ni volverá a saberse de él.

 

Dos vidas diferentes, dos destinos perdidos en el misterio que el detective Corazón Rodríguez, en el año 2005, debe encontrar, indagando de nuevo en tiempos desvanecidos.

 

Detrás de la lluvia es una novela conmovedora, policíaca e histórica a la vez, que el lector no olvidará, no sólo por la fuerza de sus personajes, su maestría narrativa y la seducción de su prosa, sino por su asombroso final y el impresionante trabajo de documentación del autor para acompañar su envidiable memoria¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Joaquín M. Barrero nace en Asturias ya iniciada la Guerra Civil pero se cría en Madrid, adonde se trasladan sus padres. Analista químico, fue emigrante en Venezuela antes de introducirse en los campos de la fabricación de maquinaria y el comercio internacional, lo que le llevó a viajar por gran parte del mundo. Su primera novela, El tiempo escondido (2005, Ediciones B), fue Premio de los Libreros en la colección Libros con Huella y finalista del Premio Semana Negra de Gijón. Su aparición fue celebrada por la crítica como una innovación en el arte de la narrativa. Su segunda novela, La niebla herida (2007, Ediciones B), tuvo un gran éxito y le consagró como escritor de historias de emoción. Una mañana de marzo (2009, Ediciones B) consolidó su prestigio de novelista singular. Las tres obras citadas, así como Detrás de la lluvia, son thrillers pero tienen como fondo nuestra convulsa historia de la primera mitad del siglo XX y apuntan datos verídicos, algunos desconocidos u olvidados. De todas ellas se han hecho varias y continuadas ediciones¨.

 

La novela son 588 páginas, con 65 capítulos y un epílogo. Al comienzo de cada uno de ellos suelen aparecer citas, muchas de ellas en latín traducidas también al español, lo que siempre me ha gustado y parecido interesante.

 

¿La recomiendo? Es interesante, especialmente en mi caso para aprender un poco más sobre el papel que tuvo en la historia la División Azul. Aparecen muchos personajes, la novela se cuenta en tres épocas distintas, y por ello me ha costado un poco hacerme con todos los nombres que aparecen en el libro. Al final se desvela una de las claves que tienen al lector pendiente durante los primeros compases, y creo que fue esa incógnita la que me hizo llegar al final.

Libros: ¨Angola, la guerra innecesaria¨ -Carlos E. Pedre Pentón-

Libros: ¨Angola, la guerra innecesaria¨ -Carlos E. Pedre Pentón-

En agosto de 2018 empezaré a trabajar en Angola, así que me puse con este libro.

 

Dice la contraportada:

 

¨Angola, la guerra innecesaria es un libro valioso por tres razones: interesa al lector desde la primera página; está bien escrito y cuenta un fragmento central de la historia contemporánea cubana. Me refiero a esas guerras africanas tan deseadas por Fidel Castro y rechazadas por la mayor parte de los cubanos, incluido el autor de la obra, un ingeniero cubano al que una noche de 1975 sacaron de su lecho y pocos días después amaneció en Angola como combatiente en una guerra ajena y lejana por designio de un señor que se creía Napoleón y, sin duda, cada vez que pudo se comportó como el corso.

 

-Carlos Alberto Montaner-¨

 

En la introducción se resume el libro:  

 

¨Cuando el veinticinco de abril de mil novecientos setenta y cuatro se produce la sublevación militar en Portugal conocida como la Revolución de los Claveles que le dio fin a la dictadura fascista que gobernaba el país desde mil novecientos treinta y tres, quedó abierto el camino para la independencia de las últimas colonias portuguesas en África.

 

Guinea Bissau y Mozambique obtuvieron sus independencias sin mayores contratiempos pues la lucha contra el colonialismo fue llevada por sendos movimientos de liberación.

 

En Angola era distinto, pues había tres grupos luchando por tomar el poder una vez alcanzada la independencia. Constantemente enfrentados entre sí cada uno de los dirigentes de esas agrupaciones beligerantes quería ser el jefe del futuro estado.

 

Agostinho Neto acudió a su amigo Fidel Castro recabando ayuda para lograr que su Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) estuviera afianzado en Luanda el once de noviembre, día cuando se proclamaría la independencia de los colonialistas portugueses y estos abandonarían Angola.

 

La ayuda brindada por Castro se convirtió en una operación descomunal que involucró a casi medio millón de hombres, durante dieciséis años, desangrando aún más la maltrecha economía cubana.

 

En este libro se narran los avatares de los integrantes de una batería de seis cañones de 85mm que llegó a Angola con los primeros dos o tres mil hombres. Se narran combates que fueron muchos. Pero lo más importante es la dimensión humana del relato, la interacción de los simples soldados, entre ellos y con los distintos mandos; los sentimientos de esos hombres ante la posibilidad de una muerte inminente o ante la estupidez; cómo fluye la adrenalina haciéndote actuar y responder como un héroe en situaciones de peligro extremo.

 

La Guerra de Angola es una herida que no cerrará jamás, por el sacrificio de nuestras familias, por el recuerdo de nuestros compañeros, por aquellos que quedaron para siempre en un campo desconocido.

 

Las vidas que costó esta odisea es uno de los secretos mejor guardados por la tiranía castrista. El siete de diciembre de mil novecientos ochenta y nueve, en un entierro al unísono en todo el país, Cuba daba sepultura a sus muertos, que según el gobierno eran dos mil ochocientos ochenta y nueve. Años después, el escritor Michel Porcheron escribiendo en el periódico Granma sobre el documental Cuba, una odisea africana de la cineasta francesa Jihan El-Tahri dijo: «Dos mil cubanos ofrendaron sus vidas en aquel continente». Sin embargo, en el propio material se plantea que los historiadores estiman los caídos en unos diez mil.

 

Cada día, cada vez, la cifra se reduce y quizás llegue el momento en que digan, los excelsos defensores del comunismo a ultranza, que solo perecieron unas pocas decenas de combatientes. No importa, no podrán borrar el estigma de una guerra que, por demás de cruel, fue innecesaria.

 

-Carlos E. Pedre Pentón-¨

 

Sobre el autor:

 

¨Carlos E. Pedre Pentón, Sagua la Grande, Las Villas, Cuba, 1945.

Es Ingeniero Mecánico graduado en la Universidad de La Habana. Fue profesor de diversas Instituciones Tecnológicas e ingeniero de empresas de la Industria Azucarera. Ha publicado cuatro libros sobre el Diseño de Máquinas. Actualmente reside en Miami, EUA¨.

 

El prólogo escrito en Miami el 2 de julio de 2017 por Jorge Hernández Fonseca nos da una clara visión de lo que nos vamos a encontrar:

 

¨El libro que se presenta a continuación nos adentra en el drama humano de un hombre de familia convertido de la noche a la mañana en soldado. El protagonista es arrastrado a la Guerra de Angola, una contienda ajena, innecesaria que responde a las mismas circunstancias dictatoriales que empujó a otros miles de cubanos a esa conflagración y que ha conducido al empobrecimiento económico, político y social de la sociedad cubana.

 

El lector encontrará aquí el relato de un hombre en plena campaña. En el texto prevalece la mirada humana sobre el enfoque propio de las guerras y sus secuencias de desplazamientos estratégicos y combates tácticos. Es una inmersión en la psicología y actuación de la típica carne de cañón detrás de la cual siempre hay familia, esposa, hijos pequeños y multitud de sueños postergados.

 

De las páginas de este libro sobresale el trauma de los horrores de una guerra ajena, impuesta a los cubanos por un líder de mentira cuyo propósito siempre fue satisfacer su vanidad, su ego desmedido y su afán de mando.

 

La trama se sitúa en la década de los años setenta del siglo pasado cuando las grandes potencias luchaban por imponer su marca en los países que se liberaban del yugo colonial en África. Angola, que se había independizado de Portugal, enfrentaba una lucha interna entre tres facciones rivales que se disputaban el poder. África del Sur, por su parte, buscaba acuñar su influencia política en el área. Los frentes internos contaban con apoyos diversos. Sin embargo, el peso de la guerra fría, muy marcado en la época, influyó decisivamente en aquella disputa. Fidel Castro decide mandar hombres, mientras la antigua Unión Soviética garantiza armas y recursos materiales. Por obra y gracia de las circunstancias, el autor de esta obra fue uno de esos hombres. A la distancia de cuarenta años, curado de sus secuelas traumáticas, Pedre Pentón, decide asomarse de nuevo al pasado.

 

El testimonio del autor, a pesar de narrar los avatares de una guerra particularmente cruenta, no solo se aleja de narraciones sangrientas sino que contiene pasajes de la descontracción propia del espíritu humano sometido a situaciones extremas, que en las peores circunstancias muestra un rostro optimista a veces, jocoso en otras ocasiones, haciendo abstracción de ese contexto hostil casi siempre, momento en el que el espíritu positivista del hombre aflora de manera nítida para entregarnos un relato más potable, ligero y fluido.

 

Fue en una reunión de amigos, donde todos recordábamos anécdotas de nuestras ya largas vidas, que el autor comienza a narrar un pasaje vivido por él en la Guerra de Angola y de pronto nos pregunta: «¿No creen ustedes que se podría escribir un libro distinto, sobre esta guerra? ¿¡Alejandro lo hacemos!?». Y así el autor y su amigo y escritor Alejandro Marrero decidieron escribir el drama traumático que nunca había querido recordar en detalle.

 

Para la nomenclatura cubana la Guerra de Angola representa un gran «mérito» que posibilitó la independencia de Namibia. Sin embargo, para la población de Angola fue una confrontación fraticida y sangrienta, típica de las luchas por el poder, ganada por una de las facciones en pugna, pero, sin consecuencias sociales importantes para la nación. Para la Unión Soviética fue una conquista que afianzó su influencia política y económica en el continente. Para los cubanos que participaron en la misma –y que aportaron más de diez mil muertos- fue una guerra innecesaria¨.

 

Estos son algunos fragmentos que me han gustado y me han llamado la atención del libro:  

 

¨Al regresar al cuarto mi esposa me preguntó quién era:

-Son los comemierdas del ejército. Quieren jugar esta noche a los soldaditos.

-No hagas ruido, que los niños se despiertan.

Me vestí, di un beso en su ya abultado vientre, con mi tercer hijo, y salí. Maite era el nombre que queríamos ponerle de haber sido niña, lo que significa «amor» en eskerra, pero fue varón y se llama Alejandro. Ni por un instante se me pasó por la mente que pasaría meses sin volverlos a ver¨.

 

¨El primer error que cometen muchos es decir que lo de Angola fue una ¨guerra civil¨. ¡Ni por asomo! Lo de Angola fue el enfrentamiento de dos potencias, los soviéticos y los sudafricanos.

Quien no conozca Sudáfrica podría pensar que es un país más del continente africano y que solo producen leones y cebras para los zoológicos del mundo. Nada más ajeno a la verdad. Sudáfrica es la primera economía de África (acapara un veinticinco por ciento de todo el PIB africano). Es una economía de mercado emergente con abundantes recursos naturales, con sectores legales, de comunicación, energía y transportes bien desarrollados¨.

 

¨Sin embargo, la historia la escriben los hombres con omisión o exageración. El historiador sudafricano Richard Allport describe las acciones de ese día como la victoria de un soldado portugués, el sargento Danny Roxo, que venía en el tanque de reconocimiento que yo había visto del lado opuesto del puente, donde dice haber matado once soldados enemigos, entre ellos cuatro cubanos. Este soldado murió poco después al volar en una mina. Para terminar esa historia de súper héroe el señor Allport describe la muerte de Roxo, recostado a un árbol fumándose un cigarrillo en espera de los médicos o de la muerte. Esta llegó primero¨.

 

¨Yo también le escribía, pero desde luego, la censura militar era muy estricta y más o menos le contaba lo bien que me sentía y cuánto los extrañaba. Las cartas en la guerra son como la luz de las estrellas, que pueden llegar cuando la estrella ya no existe. Ese era el miedo¨.

 

¨Pero «ya vendrán tiempos mejores» decía Artazar, profesor de un tecnológico habanero; hombre serio y trabajador que en los ratos de ocio relataba cuentos y declamaba poesías. En una ocasión me dijo: «Si después de esto algún hijo de puta del Comité Militar viene a citarme para otra misión le voy a hacer el cuento del ratón tuerto».

No paré hasta que me relató la historia de un perro y un gato que se pusieron en combinación para que el gato se hiciera pasar por muerto y así dejar entrar al velorio a los ratones. Pero un ratón viejo y con un parche en un ojo que se asomó a la puerta del velorio no quiso pasar a lo que el perro lo invitó, pero este le respondió: «Este ojo lo perdí en el velorio del abuelo de ese que está ahí muerto».

-Moraleja –concluyó Artazar- a mí no me engañan más¨.

 

¨Continuamos la marcha hacia el Sur. Cada vez los encuentros con el enemigo eran menos y había una euforia generalizada. Sentíamos con los huesos que estábamos ganando. Desde luego la pregunta rebotaba del cerebelo al lóbulo frontal: ¿Ganando qué? En la guerra no hay ganadores, todos perdemos. Perdemos los vencedores cuando dejamos de estar en el parto del hijo querido, perdemos la oportunidad de saborear la entrega del título universitario al hermano entrañable o las refrescantes vacaciones pendientes con la familia en las finas arenas de una playa del este de La Habana. Perdemos cuando nuestra salud se resiente y un simple dolor de muela se convierte en la extracción de una bicúspide aún sana, salvable. Y así me sucedió a mí. Un dolor de muela, que se convirtió en una odisea que aún hoy en día, solo de recordarlo, me crispa el vello púbico y siento la retracción magnificada del escroto¨.

 

¨Chucho y el Pinto empezaron a trastear de nuevo en el motor ahora con mucho más interés pues el lugar no era como para estar tranquilos. Desarmaron el carburador con un destornillador de paleta y una llavecita de extensión. La necesidad hace parir hijos varones, diría mi madre. Cuando armaron el carburador y trataban de arrancar el motor, sonó un disparo¨.

 

¨Mi plato era una lata de conservas a la que había puesto unos alambres a modo de asa para evitar el calor, aunque casi siempre la comida nos llegaba fría. La lata era entonces el útil más preciado junto con la cuchara, que siempre guardaba en el bolsillo derecho de mi pantalón. Instintivamente, tocaba la cuchara para saber que no la había perdido. Recordaba un refrán muy utilizado por mi madre: «Qué buena es la cuchara, sobre todo a la hora de comer»¨.

 

¨Esa noche, estuvimos muy atentos en las guardias pues había muchos enemigos dispersos y desesperados, no hubo incidentes salvo la tremenda pendejería de Ortega. Cuando llegó repetía como papagayo el lema de los comunistas: «Los hombres mueren el Partido es inmortal»¨.

 

¨En los días en que estuve reponiéndome, paseaba por las afueras del hospital y pude sentir la belleza de la naturaleza africana. En febrero las flores crecen estallando en un verdadero maremágnum de colores. Nunca vi un framboyán tan rojo ni unas gardenias con tanto olor. África no solo es minerales y animales salvajes, es también color y olor a yerba; es un mundo maravilloso con una campiña que estremece de tanta belleza¨.

 

¨No teníamos ideales de grandeza ni veíamos perspectivas razonables para pensar que aquel pueblo llegaría a ser nuestro amigo y apoyo. La vida nos dio la razón. Ni Angola es mejor hoy ni nunca vi en Cuba un saco de frijoles que diga: producto angolano¨.

 

¨En esos días comencé a sentir molestias en el pecho, al lado de la tetilla derecha, donde me había picado un insecto en uno de los emplazamientos en la marcha hacia Gago Coutinho. No sé qué animal fue, pero en aquellos días me aprieto la picada y sale un gusanito. El susto fue tremendo y el asco mayor aún. Con razón decía Negro Bueno que en este país no ganábamos para sustos. Me desinfecté y le puse un antibiótico, sin embargo, continuó dándome problemas, entonces, sin mencionar nada, volví a ponerme antibióticos y alcohol. Tenía miedo de que a la hora de irnos aquello se complicara, pero todo quedó en eso. Quiero decirles que actualmente, después de más de cuarenta años, tengo una mancha roja en ese lugar¨.

 

Libros inacabados: ¨Como la sombra que se va¨ -Antonio Muñoz Molina- / ¨El club Dumas¨ -Arturo Pérez-Reverte-

Libros inacabados: ¨Como la sombra que se va¨ -Antonio Muñoz Molina- / ¨El club Dumas¨ -Arturo Pérez-Reverte-

En agosto empezaré a trabajar en Angola, y por casualidad mirando libros en la biblioteca apareció este, que en la contraportada decía:

 

¨El 4 de abril de 1968 Martin Luther King fue asesinado. Durante el tiempo que permaneció en fuga, su asesino, James Earl Ray, pasó diez días en Lisboa tratando de conseguir un visado para Angola. Obsesionado por este hombre fascinante y gracias a la apertura reciente de los archivos del FBI sobre el caso, Antonio Muñoz Molina reconstruye su crimen, su huida y su captura, pero sobre todo sus pasos por la ciudad¨.

 

Me planto en la página 98/531, simplemente quería olisquearlo un poco.

 

Aquí van algunos extractos del libro:

 

¨En los despachos del Ministerio de Ultramar había viejos mapamundis de hule colgados de las paredes. Había preguntado con dificultad cuánto tardaría un visado para Angola y el funcionario se lo había quedado mirando por encima del volumen negro de su máquina y se había quitado el cigarrillo de la boca y lo había depositado en el filo de la mesa, que tenía un rastro de quemaduras anteriores. Angola es el nombre de una colonia portuguesa en África y de una prisión en el Sur¨.

 

¨Olía a mar en todo caso. Un buque de carga con alta proa roma y casco recién pintado de negro pasaba ahora a menos distancia de la orilla. En la cubierta había grúas pintadas de amarillo, altas como palos mayores. En el costado había pintado un nombre: Jakarta. Jakarta es la capital de Indonesia. Kuala Lumpur es la capital de Malasia. La capital de Mongolia es Ulán Bator. En la escuela a la maestra le sorprendía que él supiera nombres de países y de capitales y de fechas de acontecimientos históricos y alturas de montañas¨.

 

¨La capital de Rhodesia es Salisbury. La capital de Angola es Lourenço Marques. En Angola también había guerra y hacían falta mercenarios blancos. Brasil no tiene tratado de extradición con Estados Unidos. Volvió un día de la escuela y su madre había usado la mitad de las páginas del libro de geografía para encender la hornilla de la cocina. Las otras acabaron colgadas de un gancho en la caseta del retrete¨.

 

¨Si le daban a tiempo el visado para Angola se marcharía en ese barco parecido al Jakarta que aún estaba amarrado en el puerto.

 

La palabra Angola es excitante, como la palabra Rhodesia o la palabra Moçambique. En las portadas en color de la revista Men´s Real Adventures hombres curtidos y atléticos salvaban a mujeres casi desnudas de los peligros que las acechaban: nativos emplumados, leopardos de fauces abiertas, serpientes que se les enroscaban a las mujeres en los muslos. En las calles umbrías a la espalda del puerto los bares de marineros y de putas tenían nombres de ciudades de países lejanos, o de estados de América. La lista diaria de nombres de barcos que llegaban al puerto o zarpaban de él y la de lugares de destino y puertos de tránsito desataban su imaginación como cuando intentaba pronunciar los nombres en los viejos mapas de hule cuarteado de la escuela: Moçambique, India, Beira, Sofala, Angola, Luanda, Veracruz¨.


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¨El club Dumas¨ -Arturo Pérez-Reverte-

 

Este es uno de los pocos de Reverte que no me había leído. Me he quedado en la página 120/493. No me ha enganchado demasiado, así que a otra cosa mariposa.

 

Libros: ¨Tantos lobos¨ -Lorenzo Silva-

Libros: ¨Tantos lobos¨ -Lorenzo Silva-

Dice la contraportada:

 

¨Hay tantos lobos hambrientos en el bosque…

El curtido investigador Bevilacqua, con la inestimable ayuda de su compañera Chamorro, se enfrenta de manera implacable a la mayor crueldad posible: la capacidad de dañar a personas que, por edad y condición, son las más indefensas del mundo. Cuatro son las chicas que aparecen muertas: jóvenes, adolescentes o niñas que han sido cazadas por el depredador, por ese lobo astuto que, quizá disfrazado de amigo, acabó comiéndose a Caperucita.

 

En un ambiente marcado por el bochorno del verano, Bevilacqua y Chamorro se ven obligados a utilizar el talento y la perspicacia que los caracteriza para lidiar con unos casos en que los nuevos paradigmas de nuestra sociedad representan el terror que se esconde en cada esquina, detrás de cada árbol del bosque por donde paseán nuestros pequeños¨.

 

¨Con su prosa siempre trepidante, atrapando al lector desde la primera línea, Lorenzo Silva construye en este libro unos relatos francamente conmovedores que más allá de las peripecias de las investigaciones, muestran que el mundo está cambiando pero que el lobo sigue acechando ahí fuera¨.

 

Sobre el autor:

 

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), La sustancia interior, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), El blog del inquisidor, Niños feroces, Música para feos, Recordarán tu nombre y la «Trilogía de Getafe» (Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París). Es autor de los libros de relatos El déspota adolescente, El hombre que destruía las ilusiones de los niños y Todo por amor y otros relatos criminales, del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos y de Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Suya es también la serie policíaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, de la que Donde los escorpiones (2016) es la última entrega, tras El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La marca del meridiano (Premio Planeta 2012) y Los cuerpos extraños (2014), entre otras. Desde noviembre de 2010 es guardia civil honorario.

 

Me encanta como escribe Lorenzo Silva y estoy enganchado a las investigaciones de Vila y Chamorro. Así que cuando mi compi me pasó este libro que se había traído de España en Navidades me hizo mucha ilusión. He dado con él en tres días y lo he disfrutado, pero no tanto como cualquiera de las novelas propiamente dichas que protagoniza esta pareja de la guardia civil. La razón es que ¨Tantos lobos¨ es una recopilación de 4 relatos breves:

-¨574 amigos¨,

-¨Antes de los dieciséis¨

-¨Cuatro novios¨

-¨La hija única¨

Y dada esa brevedad, no tiene el autor líneas suficientes para engañar al lector con quién ha podido ser el posible asesino, despistarle, o ir resolviendo la trama poco a poco, encontrándose diferentes pistas. Más parece que estás leyendo simplemente la crónica de cómo la guardia civil ha resuelto cuatro casos. Los investigadores van tirando del hilo y al final o reciben un soplo o el autor del crimen canta al ver que hay pruebas en su contra. Pero no te llega a meter en la historia, porque en las 40 páginas que tiene cada relato es muy difícil hacerlo.

 

Cuatro relatos entretenidos, para los fans de esta pareja de investigadores. Pero si os queréis poner con algo de Lorenzo Silva, os recomendaría que lo hicierais con cualquier otro título. 

 

Libros: ¨Bosque¨ -Endika Urtaran-

Libros: ¨Bosque¨ -Endika Urtaran-

Llevaba esperando que Endika Urtaran sacara algo nuevo desde que allá por 2012 leyera su primera novela, ¨Huida al Tibet¨, premio Desnivel de Literatura 2011. El libro me encantó, y se dio la circunstancia de que me puse en contacto con él para felicitarle por la novela y desde entonces hemos estado de vez en cuando en contacto, aunque todavía tenemos pendiente conocernos en persona. Siendo los dos de Gasteiz no tendría que ser difícil, pero entre una cosa y otra…

 

Una cosa curiosa fue que en ¨Huida al Tibet¨ aparece la siguiente frase:

 

¨Entró en la tienda dando tumbos, soltó sobre el mostrador un billete arrugado de 1.000 yuanes y señaló unas botellas de licor transparente¨.

 

Me llamó la atención en su día porque viviendo en China sabía que no existían billetes de 1.000 yuanes (aunque quizás los introduzcan en el futuro). Me puse a enredar y vi que sí que existieron en el pasado, hasta 1955. Seguí tirando de la madeja, conseguí un billete antiguo de 1.000 yuanes y lo diseccioné, experimento que apareció publicado en la revista Hola China en mayo de 2012. Ese billete posteriormente se lo remití al autor.

 

Han tenido que pasar 5 años para que Endika publicara algo nuevo, nos ha hecho esperar bastante. Dice así la contraportada de ¨Bosque¨:

 

¨Sebas, un traficante de poca monta y urbanita recalcitrante, despierta en pleno Bosque sin recordar lo que le llevó hasta allí.

 

Intenta escapar desesperadamente del laberinto de árboles, pero no le queda más remedio que luchar por sobrevivir en un medio hostil para él.

 

En completa soledad, descubre una nueva forma de vida en las antípodas de la anterior, que le lleva a replantearse todo lo vivido.

 

Bosque combina tres géneros dentro de una misma historia, saltando del thriller psicológico, a la novela bucólica e incluso al terror en unas pocas páginas.

 

Endika Urtaran cuenta, con la maestría y el ritmo trepidante que ya demostró en Huida al Tíbet, una historia de supervivencia, misterio y dolor que engancha desde la primera hasta la última página¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Endika Urtaran (Vitoria-Gasteiz, 1972)

 

Sus primeros pasos fueron por los montes vascos, en la adolescencia llegaron otras cimas más lejanas.

 

Le encantaban los mapas, según cuenta puede ser porque su sentido de la orientación siempre fue bastante malo.

 

Estudió Ingeniería Técnica en Topografía en Madrid y más tarde en Valencia Ingeniería en Geodesia y Cartografía.

 

Intentando vencer sus miedos, se enroló en varias expediciones montañeras (Andes Bolivianos, Cho-Oyu, Manaslu, Everest, Polo Norte, Nanga Parbat).

 

Como cartógrafo ha trabajado en Marruecos e Indonesia y más tarde en varias instituciones cartográficas (Institut Cartogràfic Valencià, Servicio de Cartografía del Gobierno Vasco, Instituto Geográfico Nacional).

 

Con sus compañeros de aventuras escribió el manual Expediciones (Barrabes, 2003). También participó en el libro de relatos de varios autores Inquietos Vascones, (Desnivel, 2013).

 

En 2011, Huida al Tíbet, ganó el Premio Desnivel de Literatura y ya va por su cuarta edición.

 

Bosque es su esperada segunda novela¨.

 

Lo primero que me ha sorprendido de Bosque es su tamaño. Es una novela negra breve, de solo 127 páginas, que en dos o tres horas te puedes leer del tirón. En mi caso di con ella ayer en el vuelo de Yeda a Yakarta, y de ahí la foto que ilustra la entrada. El libro empieza al tran-tran, ¨despasito¨, pero poco a poco va ganando en intensidad con unas cuantas sorpresas que te van levantando del asiento y hacen que tengas que continuar leyéndolo hasta el final. En la contraportada hablan de thriller psicológico y es una perfecta manera de describirlo. El escritor ha elegido uno de los muchos finales que podría haber tenido la novela, y estoy seguro de que cada lector irá pensando muchas otras posibilidades mientras se acerca el final.

 

Una novela entretenida, de las de ir atando cabos al final. 

 

Libros: ¨Experiencias de un caminante¨ -Marina Hervás Muñoz-

Libros: ¨Experiencias de un caminante¨ -Marina Hervás Muñoz-

Uno de esos días en los que fui a revisar el buzón de la escuela en Yakarta me encontré con la agradable sorpresa de un paquete con este libro. Me lo había enviado desde España Ana, una amiga a la que conocí en los tiempos de profesor visitante en Carolina del Sur allá por el 2001, y con la que posteriormente seguí en contacto. De hecho, fue organizadora de una experiencia muy bonita en marzo de 2011: alumnos de mi escuela en China, Shanghai American School, y estudiantes de la escuela de Carlos Jerez en Muriedas (Cantabria), caminamos juntos los últimos 100 kilómetros del Camino de Santiago. El libro venía con dedicatoria y carta, lo que le da mucho más valor al envío.  

 

Dice la contraportada:

 

¨Ernesto reflexiona en silencio, observa mucho, con ojos inteligentes y ya dióptricos, y aprende de todo lo que le rodea. Sabe muy bien que sólo lo que se plasma se conserva en la memoria, por eso tenemos hoy un retrato fiel de sus vivencias a través de sus viajes. Su costumbre es fotografiar y documentar por escrito el contenido de cada uno, tanto en grupo como los que hacía él solo. Para él, era y es fundamental mostrar lo aprendido a través de las diapositivas que genera a partir de sus fotografías. De esta manera, ha sido capaz de llevar a muchos pueblos y muchas gentes casi el mundo entero. Ha trabajado entre mineros, obreros, marineros, campesinos, indígenas y sin-tierra, ha vivido la cárcel y las matanzas latinoamericanas, la cara oscura del mundo del bienestar. Ha sido albañil, pastor y muchas otras cosas en Cantabria, donde ha sabido dinamizar colectivos sociales ignorados por las instituciones que no quisieron callarse y mirar para otro lado. Es un caminante infatigable, creando caminos al caminar. Ernesto es vecino y sacerdote, que entiende que la liturgia no solamente comienza y termina dentro de la Iglesia, sino que se produce también cerca de la gente y de sus costumbres. Aquí contamos un fragmento de su historia, que es la de muchos otros al mismo tiempo¨.

 

Sobre la autora, Marina Hervás Muñoz:

 

¨Nació en Tenerife exactamente tres días antes de la caída del muro de Berlín. Nacer allí fue una casualidad, ya que su familia se distribuye entre Madrid y Cantabria: por eso aspira las eses pero pronuncia la ¨cé¨ y la ¨zeta¨. Con el corazón así ¨partío¨ vivió en Tenerife 22 años, cuando cogió las maletas, cuyo contenido –casi siempre más libros de los que debería- ha desparramado entre Barcelona y Alemania. Es licenciada en Filosofía y Musicología y actualmente está terminando su doctorado. La escritura académica le acompaña a diario, la divulgativa la practica en diferentes revistas (sobre todo en su proyecto, la revista digital Cultura Resuena), la no académica pertenece más bien al espacio de su intimidad. Si ha decidido compartir este texto con ustedes es porque cree que la fuerza de la vida de Ernesto (que, aparte de ser el protagonista es su tío abuelo y su ejemplo) podrá superar cualquier imperfección de la escritura¨.

 

También la solapa posterior dice:

 

¨Este libro no tiene ánimo de lucro: ha sido escrito de forma voluntaria y se ha sufragado con dinero privado. No ha recibido ninguna donación o subvención de ninguna entidad política, religiosa o de otra índole. Las ganancias de la venta del libro se destinarán en su totalidad a cubrir los gastos que conlleva su edición y, una vez cubiertos, a los proyectos de la ONG Brezo.

 

Si estás interesado en ampliar la información sobre Ernesto, su vida, obra o su actual actividad en el albergue visita:

 

www.alberguedeguemes.com

 

Este Ernesto protagonista del libro nació en 1937, con lo que en la actualidad cuenta con 80 tacos de almanaque. Se divide el libro en los siguientes capítulos y secciones:

-Introducción.

-Primera etapa. (Emigración y primer contacto con el pastoreo. Universidad académica).

---Niñez y juventud. Entre Güemes y Cataluña.

---Formación académica.

-Segunda etapa. (La cultura de los que no tienen cultura oficial).

---Treviso. Naturaleza, pastores y minas.

---Somahoz. Movimiento juvenil y obrero.

-Tercera etapa. (Barrio San Francisco. El poder del pueblo está en su unión y organización).

-Cuarta etapa. (Viaje a la Universidad de la vida). (19 abril 1979 – 19 julio 1981)

---Preparación del viaje.

---África: la dureza del desierto, los tuaregs, la piratería.

---Venezuela: inmigración y minas.

---Centroamérica: Nicaragua y El Salvador: lucha campesina.

---Colombia, Ecuador, Perú: los Andes y sus pobladores.

---Chile: dictadura y minas de cobre.

---Argentina: dictadura, inmigración y regreso.

-Quinta etapa. (Años 80 y 90. Viajes e inicio del albergue).

-Sexta etapa. (La locura de caminar. Actualidad: el albergue de Güemes).

-Epílogo. (La escoba y la utopía).

-Colofón. Nota de la escritoria.

-Fotos (casi unas 150)

 

Soy muy poco de leer libros de no-ficción, no me suelen enganchar. Sin embargo la historia de este hombre es sin duda excepcional, y es muy interesante leer su trayectoria vital. El libro está lleno de citas, una de las cuales me ha parecido muy interesante:

 

¨El acto más difícil es aquel que consideramos más simple:

percibir con una mirada despierta las cosas que se presentan ante nuestra vida¨.

-Goethe-

 

Todos podemos ver lo mismo: un accidente de coche, un hombre pidiendo en la calle o un partido de baloncesto. Pero es la reflexión sobre lo que vemos y cómo nos involucramos lo que hace a la gente diferente. Y este Ernesto, que tiene un impresionante bagaje viajero, no se ha conformado únicamente con ir sacando fotos –más de 80.000 se conservan en el albergue-, sino que ha tomado parte activa en lo que vivía para tratar de mejorarlo. A nivel de barrio -organizando a sus vecinos para luchar por objetivos que beneficiaban al conjunto-, y a través de sus viajes. Ernesto, por cierto, es cura. Y en algún momento me ha recordado, salvando las distancias, la novela ¨Los curas comunistas¨, del ex jesuita José Luis Martín Vigil, en cuanto a que en su vida ha combinado su actividad pastoral con experiencias laborales en diferentes trabajos. De sus viajes por Latinoamérica documenta encuentros con el movimiento que se llamó Teología de la Liberación. Curiosamente el clero (lo podemos ver en Latinoamérica o en España durante la dictadura) estaba más asociado a las clases pudientes que a los necesitados. Y Ernesto pronto se dio cuenta de que su trabajo como pastor (en este caso de almas, aunque también lo fue de ovejas) debe estar cerca de los trabajadores y de los más necesitados.

 

Su inquietud le llevó a viajar por diferentes partes del mundo, y esos viajes los iba documentando en su diario y a través de diapositivas, que luego compartía dando a conocer sus experiencias.

 

Me parece genial que se haya documentado su historia para dejar registrado el trabajo de una persona en muchos ámbitos excepcional.  

 

Libros: ¨Lo mejor que le puede pasar a un cruasán¨-Pablo Tusset-

Libros: ¨Lo mejor que le puede pasar a un cruasán¨-Pablo Tusset-

Sin más escribiendo el título de esta reseña, ¨Lo mejor que le puede pasar a un cruasán¨, se me dibuja una sonrisa. Es un libro que leí ya hace 10 años y me acuerdo de reírme a carcajadas. Concretamente tengo un recuerdo grabado en la memoria, y es estar en un hostel en Irán –andaba por allá de vacaciones mientras lo leía- y en la sala común escapárseme una carcajada en la escena en la que el protagonista está en la oficina de correos. Pensé ¨la gente que me esté viendo riéndome solo van a pensar que estoy tarao¨. Y es que es un libro de reírte a carcajadas, como me ha pasado con muy pocos.

 

Reseña del libro en enero de 2008

 

Así que en verano me dio por encargarlo en Elkar para leerlo otra vez, y la sensación ha sido la misma: hay partes en las que no puedes dejar de reírte, buenísimas.

 

Dice así la contraportada:

 

¨Pablo Miralles es el hijo gandul, procaz y gordo de una familia bien barcelonesa. Una mañana, su hermano pijo y políticamente correcto le hace un encargo aparentemente fácil: localizar al propietario de una misteriosa casona del barrio que ha sobrevivido a la especulación inmobiliaria. Sin embargo, nada más empezar la pesquisa, su hermano desaparece sin dejar rastro, y Pablo, la oveja negra de la familia, se verá en la enojosa obligación de investigar qué ha sido de él. Es así como Pablo interrumpe a su pesar las borracheras en el bar de Luigi, las disquisiciones filosóficas con los miembros del Metaphysical Club y los escarceos eróticos por los bajos fondos, para embarcarse en una demencial aventura que lo llevará a conocer el lado más oculto de la ciudad¨.

 

Biografía:

 

¨Pese a ser un autor esquivo para los medios de comunicación convencionales, Pablo Tusset (Barcelona, 1965) se ha revelado como una de las voces más sólidas y originales del panorama literario europeo a través de las más de veinte traducciones que se han hecho de su obra. Hasta el momento ha publicado Lo mejor que le puede pasar a un cruasán (2001), En el nombre del cerdo (2006), Sakamura, Corrales y los muertos rientes (2009) y Oxford 7 (2011)¨.

 

Posteriormente bajo otro pseudónimo, David Cameo, publicó otra novela, Franz y Greta, y acabo de ver que en 2017 ha publicado otra vez bajo Pablo Tusset ¨Sakamura y los turistas sin karma¨, con lo que en cuanto vuelva a España en navidades lo tendré en mis manos.

 

Así que si queréis reíros, no lo dudéis. 

Libros: Eva (Serie Falcó) –Arturo Pérez-Reverte-

Libros: Eva (Serie Falcó) –Arturo Pérez-Reverte-

Terminada la segunda entrega de Falcó, Eva.

 

Dice así la contraportada:

 

¨Marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta Tánger, turbulenta encrucijada de espías, tráficos ilícitos y conspiraciones, con el encargo de conseguir que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Espías nacionales, republicanos y soviéticos, hombres y mujeres, se enfrentan en una guerra oscura y sucia en la que acabarán regresando peligrosos fantasmas del pasado¨.

 

¨Tras el éxito internacional de Falcó, realidad y ficción vuelven a enlazarse magistralmente con el talento literario de Arturo Pérez-Reverte en esta asombrosa novela de lectura fascinante¨.  

 

Sobre el autor:

 

¨Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años. Con más de quince millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, varias de sus novelas han sido llevadas al cine y a la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española¨.

 

Otro exitazo de Reverte. Os dejo a continuación fragmentos que me han llamado la atención:

 

¨Cuando te adentras en el corazón de una mujer,

te expones a un peligroso viaje¨.

-Hans Hellmut Kirst, Richard Sorge-

 

¨-¿Lleva usted algún arma más?

-Mis manos. Pero sobre ellas nada pueden decir los funcionarios de aduanas¨.

-W. Somerset Maugham, Ashenden-.

 

¨Fumaron mientras llegaba la cena. El dolor de cabeza de Falcó había desaparecido. Brita hablaba de su trabajo, del éxito de la taquilla, del contrato para la nueva revista que se pondría en cartel de allí a un par de meses. De un proyecto cinematográfico que le habían ofrecido. Falcó seguía la conversación con aire interesado y cortés, mirando todo el tiempo a los ojos de la mujer con aparente atención; formulando en los momentos precisos, como si de cumplir con un guión se tratara –y eso era, a fin de cuentas-, comentarios adecuados o preguntas oportunas. Uno de tus más perversos encantos, le había dicho en cierta ocasión el Almirante, consiste en que sabes escuchar como si lo que te dicen resultara decisivo para tu vida y tu futuro. Lo más importante del mundo. Y cuando al fin la víctima advierte el truco, es demasiado tarde, porque ya le has robado la cartera o dado un navajazo en la ingle. O, si es mujer, te has metido en su cama¨.

 

¨-Eh –dijo.

Su aliento olía a whisky inglés de buena calidad y malas consecuencias. Se detuvo Falcó un instante. El individuo era casi un palmo más alto que él.

-Dígame, amigo.

-No soy su amigo –masculló el otro-. Y le voy a partir la cara.

Suspiró Falcó, resignado. Casi conciliador.

-Me asusta usted –dijo.

Después siguió su camino tras la mujer, que se alejaba. Cogieron el abrigo de ella y el sombrero de él en el guardarropa –Falcó iba a cuerpo- y salieron a la calle¨.

 

¨El otro le dirigió una mirada torva. Parecida, pensó Falcó, a la que debía de tener mientras uno de cada diez detenidos e interrogados por él –ese era el rumor estadístico que circulaba sobre el capitán Vasco Almeida, feroz anticomunista- se le moría en las manos, entre alaridos, o se arrojaba de modo espontáneo por la ventana. Después el portugués miró brevemente alrededor, sombrío.

-Esta mañana –dijo bajando la voz- mi presidente Salazar me la trae floja.

Hizo una pausa y dio una chupada tan larga al cigarrillo que casi lo consumió.

-Además –añadió-, mi gobierno sigue sin reconocer al tuyo.

Falcó permanecía inmóvil, observándolo con expresión amistosa.

-¿Y qué quieres de mí?

Movía Almeida la cabeza.

-Una guerra civil para cambiarle el color a una bandera es mucha guerra. Los españoles estáis majaras. Lleváis veneno en la leche.

-No me encajan tantos plurals –sonrió Falcó-. ¿A quién te refieres?

-Da igual. A los rojos y a los fascistas –el policía suspiró mirando el cigarrillo, malhumorado, como alguien a quien le discutieran una evidencia-. Como ya no podéis jodernos a los portugueses, ahora os dedicáis a joderos entre vosotros… Siempre necesitáis a alguien a quien joder¨.

 

¨Un camarero de cabello entrecano acudió en el acto, obsequioso.

-Quédese el cambio.

-Gracias, señor.

-Y arriba España.

Lo miró confuso el otro, intentando establecer si aquello era provocación o simple guasa. Era difícil relacionar a Falcó con quienes paseaban por la ciudad con pistola y correaje, camisa azul o boina roja, llevándose la mano a la visera de una gorra o alzando el brazo en saludo falangista. Para los ojos escarmentados del camarero, aquel individuo apuesto, vestido con elegante traje de color castaño, corbata de seda y pañuelo asomando por el bolsillo superior de la americana, no encajaba en el perfil patriótico a la moda.

-Arriba, claro –respondió prudente, tras un breve titubeo.

Quizá había visto encarcelar o fusilar a compañeros menos precavidos. El gato escaldado, pensó Falcó, hasta del agua fría huye. Observando la cautela del camarero, se preguntó cuántos rencores de clase habría acumulado aquel veterano de chaquetilla blanca en años de servir vermut a señoritos sevillanos o clientes con dinero. También se preguntó si conservaba el trabajo y la vida, casi ocho meses después de la sublevación militar, por haber roto a tiempo un carnet sindical y vitoreado oportunamente al bando ganador. Quizá hasta había delatado a alguien, que era la forma más sencilla de asegurarse uno mismo en una ciudad como aquélla, donde la represión nacionalista en los barrios obreros y en los círculos republicanos había sido brutal: tres millares de fusilados desde el 18 de julio. Y es que Falcó no podía evitarlo. Siempre que se cruzaba con un superviviente –de algo, de lo que fuera-, se preguntaba qué clase de bajeza habría cometido para sobrevivir¨.

 

¨-(…) Aquí todo cristo conspira, calumnia y delata para situarse bien… ¿Crees que así hay forma de ganar una guerra?

-Peor lo tienen los otros, señor. Socialistas, comunistas, anarquistas…

-Lo mejor de cada casa, sí. Y los rusos dando por saco. Una república con cada uno de su padre y de su madre… Y es que sólo se puede ser liberal en Inglaterra y republicano en Suiza. Si lo nuestro es un drama, lo de los rojos es un sainete. De Arniches.

-Es que ésos fusilan sin método, Almirante. Al buen tuntún. No como nosotros, que ponemos sacerdotes para salvar las almas.

-No te pases –una mirada feroz-. Cierra el pico.

-A la orden.

-Estoy de tus chistecitos tontos hasta los huevos.

-Lo siento.

-Tú que vas a sentir –el otro había sacado el reloj de un bolsillo del chaleco-. Invítame al aperitivo, anda. Que es la hora.

-Siempre invito yo, señor –protestó Falcó.

-Te pago bien, así que es lo de menos. Invitarme a una manzanilla.

-Dicho con todo respeto, Almirante, gasta usted menos que los rusos en catecismos.

-No veo el respeto por ninguna parte.

-Iba en metáfora.

-Métete las metáforas por el ojete.

-A la orden.

-Yo ahorro para la jubilación, y tú eres joven –una risa entre dientes-. Además, es probable que no te jubiles nunca. Te matarán antes.

- Negativo, señor. No pienso dejarme.

-Nadie se deja. Y ya ves.

Dicho eso, el almirante canturreó en falsete cuatro estrofas de una copla:

 

La vida del bandolero,

saltar tapias y bardales,

dormir en camas ajenas,

morir en los hospitales.

 

-Me encanta su delicadeza, señor –dijo Falcó-. Repito, es usted mi padre.

Soltó el otro una carcajada guasona.

-Que me invites, te digo. Es una orden. Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos. O sea, yo. Para eso me trajino a Domínguez con tus notas de gastos.

-Bonito refrán, el de los gusanos. ¿Es gallego, de su pueblo?... ¿De Betanzos?

-Yo qué coño sé. Me lo acabo de inventar¨.

 

¨Había un timbre de admiración en su tono. Quizá hasta de afecto.

-Vives a tus anchas –concluyó- en lo que los griegos detestaban: la incertidumbre.

Falcó miró su copa con indiferencia. Aquella clase de reflexiones se las dejaba al Almirante. Alguna vez había leído en algún sitio, de pasada, o tal vez se lo oyó decir a alguien, que el análisis excesivo de las cosas acababa por alterarlas o destruirlas. Empezabas analizando lo de matar o no matar, morir o seguir vivo, y terminabas usando profilácticos con una mujer como Brita Moura. Y eso, o lo que simbolizaba, era imperdonable. Para Falcó, el mundo era un lugar sencillo: un equilibrio natural de adrenalina, riesgos, fracasos y victorias. Una larga y excitante pelea. Una breve aventura entre dos noches eternas¨.

 

¨-No me gusta –concluyó.

-A mí tampoco, pero no hay otra.

-¿Y qué opina Tomás Ferriol?

-Él no se mete en esas cosas. Le da lo mismo jota que bolero¨.

 

¨Falcó ignoraba lo que llevaba su perseguidor en las manos o los bolsillos, y no era cosa de dar facilidades. De llevarse un navajazo en la tripa, por las buenas. Con un tajo en la femoral –puñalada del torero, la llamaban los habituales- no había torniquete posible, ni presión que lo tapara. Era un hola y un adiós. Y no su final favorito.

Al fin escuchó pasos, ya muy cerca de la esquina. Tres metros, dos, uno. La bolita saltaba por las casillas de la ruleta en movimiento. Estaba a punto de salir el número: rojo o negro, par o impar. Viejas sensaciones. Un día perderé, supongo, y me vaciarán sin piedad los bolsillos o el pellejo, pensó fugazmente antes de olvidar esa imagen y concentrarse en lo que hacía. Mejor no distraerse¨.

 

¨-Ahora que lo pienso, no sé si fumar kif te sentará bien.

-Me sienta de maravilla.

La llama de su encendedor le iluminó las facciones duras. La máscara cotidiana. Inhaló una bocanada profunda, llenándose los pulmones de distancia respecto al mundo y a sí mismo¨.

 

¨-¿No tienes suficiente?... ¿No tienes miedo de que te maten?

Sonrió él, sin palabras, aspirando el humo de nuevo.

-No, no lo tienes –concluyó Moira-… Siempre fuiste de esos que creen saber cuándo llegará el momento de dejar de beber, dejar a una mujer o dejar la vida… y a veces se equivocan.

-Bonita frase.

-La leí no sé dónde. O lo mismo no la leí. Igual es de Clive, mi difunto. O mía… O tuya¨.

 

¨-saber que la vida –dijo muy despacio- es una broma de mal gusto, llena de azares, enemigos y payasos que saltan con su resorte al abrir la caja, es lo único que proporciona temple suficiente para burlarse de todo (…)¨

 

¨-No podéis hacerlo… Tengo familia… Tengo una familia…

Todos tienen algo, pensó Falcó: hijos, una esposa, una madre. Todos tienen a alguien por quién vivir. Todos creen ser necesarios, y eso los hace más vulnerables todavía. A fin de cuentas, es un privilegio pasar por la vida sin otros afectos. Sin nada que perder. Pasar como yo lo hago, hasta que llegue el momento de que un Paquito Araña, sea quien sea, se incline a su vez sobre mi espalda. Llegar hasta la orilla oscura sin otras posesiones que las necesarias para sobrevivir hasta entonces en campo enemigo. Sin otros bienes que mi sable y mi cabello.

Una vez, de jovencito, Falcó había leído aquello en un libro de aventuras, y le gustaba. No lo había olvidado nunca. Su sable y su caballo¨.

 

¨No le cabía la menor duda de que el mensaje que estaban a punto de transmitir llegaría de forma simultánea a manos del Almirante y a manos de su rival político. En el sucio mundo de los espías, todos mojaban en la misma salsa. Aquel chico era tan peligroso como cualquiera¨.

 

¨Al terminar, sacó la pitillera y se puso un Players en la boca. Villarrubia señaló el cigarrillo.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Depende.

-¿Por qué los enciendes siempre por el lado opuesto?

-Para quemar la marca, y que no se quede en la colilla. Pueden identificarte por cosas como ésa.

El joven lo contemplaba, admirado.

-Joder –dijo¨.

 

¨Lo miró largamente, con extrema fijeza. Parecía considerar si valía la pena prolongar aquella parte de la conversación.

-La democracia es una forma camuflada del capitalismo, y el fascismo, su forma declarada –dijo al fin-. La paradoja es que para luchar contra ellos hay que vivir entre ellos… ¿Comprendes?¨.

 

¨Volvería a Moscú, a Valencia, a donde la enviaran sus jefes y su propia fe racional, fría e intolerante. Revestidos de esa fe, los hombres y mujeres como ella no malgastaban sus últimos minutos interrogando al Padre sobre por qué los había abandonado¨.

 

¨-Que le eches el guante y lo traigas a este lado de la frontera.  Queremos conversar con él.

-¿Secuestrado?

-Los adjetivos son cosa tuya.

Relucieron los colmillos depredadores, húmedos de hupa-hupa.

-¿Cuándo me voy?

-Ayer.

-Sólo llevo dos días en Salamanca.

-Pues ya son demasiados –el Almirante probó su copa y pareció complacido-. Después de tu desastre en Tánger, no sé cómo tienes el cuajo de pasearte por aquí.

-No salió tan mal, señor. Hice lo que pude.

-Pues pudiste bien poco.

-Es la ruleta de la vida –golpeó suavemente con un dedo el cigarrillo sobre el cenicero-. Ya lo dice el tango… A veces se pierde, y a veces se deja de ganar.

-¿El tango?

-Claro. Ese de Gardel, ya sabe.

Tatareó unas notas. El ojo sano del Almirante lo perforaba, asesino.

-Un día te voy a dar yo a ti tango. En una trinchera de la Ciudad Universitaria, con una manta llena de piojos y un Mauser. A ver si distingues un tango de una guerra.

-Hombre, Almirante. En realidad, Gardel…

-Que cierres el pico, coño.

-A la orden de vuecencia.

-Exacto¨.

 

El final de la novela asigna a Falcó una nueva misión, esta vez en Biarritz, buscando a un tío de pasta vinculado al PNV. No le auguro un buen futuro al jeltzale, ya lo veremos…

 

Todos los lunes me meto en el XL Semanal a leer lo que el Gran Maestro tiene que contarnos en su Patente de Corso. Y casualmente esta semana hablaba de Tánger, de la novela Falcó, y de los escenarios que han dado vida a diferentes obras literarias. (¨Regreso a Tánger¨).