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Basurde Xiao Long

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Libros: ¨Lo mejor que le puede pasar a un cruasán¨-Pablo Tusset-

Libros: ¨Lo mejor que le puede pasar a un cruasán¨-Pablo Tusset-

Sin más escribiendo el título de esta reseña, ¨Lo mejor que le puede pasar a un cruasán¨, se me dibuja una sonrisa. Es un libro que leí ya hace 10 años y me acuerdo de reírme a carcajadas. Concretamente tengo un recuerdo grabado en la memoria, y es estar en un hostel en Irán –andaba por allá de vacaciones mientras lo leía- y en la sala común escapárseme una carcajada en la escena en la que el protagonista está en la oficina de correos. Pensé ¨la gente que me esté viendo riéndome solo van a pensar que estoy tarao¨. Y es que es un libro de reírte a carcajadas, como me ha pasado con muy pocos.

 

Reseña del libro en enero de 2008

 

Así que en verano me dio por encargarlo en Elkar para leerlo otra vez, y la sensación ha sido la misma: hay partes en las que no puedes dejar de reírte, buenísimas.

 

Dice así la contraportada:

 

¨Pablo Miralles es el hijo gandul, procaz y gordo de una familia bien barcelonesa. Una mañana, su hermano pijo y políticamente correcto le hace un encargo aparentemente fácil: localizar al propietario de una misteriosa casona del barrio que ha sobrevivido a la especulación inmobiliaria. Sin embargo, nada más empezar la pesquisa, su hermano desaparece sin dejar rastro, y Pablo, la oveja negra de la familia, se verá en la enojosa obligación de investigar qué ha sido de él. Es así como Pablo interrumpe a su pesar las borracheras en el bar de Luigi, las disquisiciones filosóficas con los miembros del Metaphysical Club y los escarceos eróticos por los bajos fondos, para embarcarse en una demencial aventura que lo llevará a conocer el lado más oculto de la ciudad¨.

 

Biografía:

 

¨Pese a ser un autor esquivo para los medios de comunicación convencionales, Pablo Tusset (Barcelona, 1965) se ha revelado como una de las voces más sólidas y originales del panorama literario europeo a través de las más de veinte traducciones que se han hecho de su obra. Hasta el momento ha publicado Lo mejor que le puede pasar a un cruasán (2001), En el nombre del cerdo (2006), Sakamura, Corrales y los muertos rientes (2009) y Oxford 7 (2011)¨.

 

Posteriormente bajo otro pseudónimo, David Cameo, publicó otra novela, Franz y Greta, y acabo de ver que en 2017 ha publicado otra vez bajo Pablo Tusset ¨Sakamura y los turistas sin karma¨, con lo que en cuanto vuelva a España en navidades lo tendré en mis manos.

 

Así que si queréis reíros, no lo dudéis. 

Libros: Eva (Serie Falcó) –Arturo Pérez-Reverte-

Libros: Eva (Serie Falcó) –Arturo Pérez-Reverte-

Terminada la segunda entrega de Falcó, Eva.

 

Dice así la contraportada:

 

¨Marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta Tánger, turbulenta encrucijada de espías, tráficos ilícitos y conspiraciones, con el encargo de conseguir que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Espías nacionales, republicanos y soviéticos, hombres y mujeres, se enfrentan en una guerra oscura y sucia en la que acabarán regresando peligrosos fantasmas del pasado¨.

 

¨Tras el éxito internacional de Falcó, realidad y ficción vuelven a enlazarse magistralmente con el talento literario de Arturo Pérez-Reverte en esta asombrosa novela de lectura fascinante¨.  

 

Sobre el autor:

 

¨Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años. Con más de quince millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, varias de sus novelas han sido llevadas al cine y a la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española¨.

 

Otro exitazo de Reverte. Os dejo a continuación fragmentos que me han llamado la atención:

 

¨Cuando te adentras en el corazón de una mujer,

te expones a un peligroso viaje¨.

-Hans Hellmut Kirst, Richard Sorge-

 

¨-¿Lleva usted algún arma más?

-Mis manos. Pero sobre ellas nada pueden decir los funcionarios de aduanas¨.

-W. Somerset Maugham, Ashenden-.

 

¨Fumaron mientras llegaba la cena. El dolor de cabeza de Falcó había desaparecido. Brita hablaba de su trabajo, del éxito de la taquilla, del contrato para la nueva revista que se pondría en cartel de allí a un par de meses. De un proyecto cinematográfico que le habían ofrecido. Falcó seguía la conversación con aire interesado y cortés, mirando todo el tiempo a los ojos de la mujer con aparente atención; formulando en los momentos precisos, como si de cumplir con un guión se tratara –y eso era, a fin de cuentas-, comentarios adecuados o preguntas oportunas. Uno de tus más perversos encantos, le había dicho en cierta ocasión el Almirante, consiste en que sabes escuchar como si lo que te dicen resultara decisivo para tu vida y tu futuro. Lo más importante del mundo. Y cuando al fin la víctima advierte el truco, es demasiado tarde, porque ya le has robado la cartera o dado un navajazo en la ingle. O, si es mujer, te has metido en su cama¨.

 

¨-Eh –dijo.

Su aliento olía a whisky inglés de buena calidad y malas consecuencias. Se detuvo Falcó un instante. El individuo era casi un palmo más alto que él.

-Dígame, amigo.

-No soy su amigo –masculló el otro-. Y le voy a partir la cara.

Suspiró Falcó, resignado. Casi conciliador.

-Me asusta usted –dijo.

Después siguió su camino tras la mujer, que se alejaba. Cogieron el abrigo de ella y el sombrero de él en el guardarropa –Falcó iba a cuerpo- y salieron a la calle¨.

 

¨El otro le dirigió una mirada torva. Parecida, pensó Falcó, a la que debía de tener mientras uno de cada diez detenidos e interrogados por él –ese era el rumor estadístico que circulaba sobre el capitán Vasco Almeida, feroz anticomunista- se le moría en las manos, entre alaridos, o se arrojaba de modo espontáneo por la ventana. Después el portugués miró brevemente alrededor, sombrío.

-Esta mañana –dijo bajando la voz- mi presidente Salazar me la trae floja.

Hizo una pausa y dio una chupada tan larga al cigarrillo que casi lo consumió.

-Además –añadió-, mi gobierno sigue sin reconocer al tuyo.

Falcó permanecía inmóvil, observándolo con expresión amistosa.

-¿Y qué quieres de mí?

Movía Almeida la cabeza.

-Una guerra civil para cambiarle el color a una bandera es mucha guerra. Los españoles estáis majaras. Lleváis veneno en la leche.

-No me encajan tantos plurals –sonrió Falcó-. ¿A quién te refieres?

-Da igual. A los rojos y a los fascistas –el policía suspiró mirando el cigarrillo, malhumorado, como alguien a quien le discutieran una evidencia-. Como ya no podéis jodernos a los portugueses, ahora os dedicáis a joderos entre vosotros… Siempre necesitáis a alguien a quien joder¨.

 

¨Un camarero de cabello entrecano acudió en el acto, obsequioso.

-Quédese el cambio.

-Gracias, señor.

-Y arriba España.

Lo miró confuso el otro, intentando establecer si aquello era provocación o simple guasa. Era difícil relacionar a Falcó con quienes paseaban por la ciudad con pistola y correaje, camisa azul o boina roja, llevándose la mano a la visera de una gorra o alzando el brazo en saludo falangista. Para los ojos escarmentados del camarero, aquel individuo apuesto, vestido con elegante traje de color castaño, corbata de seda y pañuelo asomando por el bolsillo superior de la americana, no encajaba en el perfil patriótico a la moda.

-Arriba, claro –respondió prudente, tras un breve titubeo.

Quizá había visto encarcelar o fusilar a compañeros menos precavidos. El gato escaldado, pensó Falcó, hasta del agua fría huye. Observando la cautela del camarero, se preguntó cuántos rencores de clase habría acumulado aquel veterano de chaquetilla blanca en años de servir vermut a señoritos sevillanos o clientes con dinero. También se preguntó si conservaba el trabajo y la vida, casi ocho meses después de la sublevación militar, por haber roto a tiempo un carnet sindical y vitoreado oportunamente al bando ganador. Quizá hasta había delatado a alguien, que era la forma más sencilla de asegurarse uno mismo en una ciudad como aquélla, donde la represión nacionalista en los barrios obreros y en los círculos republicanos había sido brutal: tres millares de fusilados desde el 18 de julio. Y es que Falcó no podía evitarlo. Siempre que se cruzaba con un superviviente –de algo, de lo que fuera-, se preguntaba qué clase de bajeza habría cometido para sobrevivir¨.

 

¨-(…) Aquí todo cristo conspira, calumnia y delata para situarse bien… ¿Crees que así hay forma de ganar una guerra?

-Peor lo tienen los otros, señor. Socialistas, comunistas, anarquistas…

-Lo mejor de cada casa, sí. Y los rusos dando por saco. Una república con cada uno de su padre y de su madre… Y es que sólo se puede ser liberal en Inglaterra y republicano en Suiza. Si lo nuestro es un drama, lo de los rojos es un sainete. De Arniches.

-Es que ésos fusilan sin método, Almirante. Al buen tuntún. No como nosotros, que ponemos sacerdotes para salvar las almas.

-No te pases –una mirada feroz-. Cierra el pico.

-A la orden.

-Estoy de tus chistecitos tontos hasta los huevos.

-Lo siento.

-Tú que vas a sentir –el otro había sacado el reloj de un bolsillo del chaleco-. Invítame al aperitivo, anda. Que es la hora.

-Siempre invito yo, señor –protestó Falcó.

-Te pago bien, así que es lo de menos. Invitarme a una manzanilla.

-Dicho con todo respeto, Almirante, gasta usted menos que los rusos en catecismos.

-No veo el respeto por ninguna parte.

-Iba en metáfora.

-Métete las metáforas por el ojete.

-A la orden.

-Yo ahorro para la jubilación, y tú eres joven –una risa entre dientes-. Además, es probable que no te jubiles nunca. Te matarán antes.

- Negativo, señor. No pienso dejarme.

-Nadie se deja. Y ya ves.

Dicho eso, el almirante canturreó en falsete cuatro estrofas de una copla:

 

La vida del bandolero,

saltar tapias y bardales,

dormir en camas ajenas,

morir en los hospitales.

 

-Me encanta su delicadeza, señor –dijo Falcó-. Repito, es usted mi padre.

Soltó el otro una carcajada guasona.

-Que me invites, te digo. Es una orden. Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos. O sea, yo. Para eso me trajino a Domínguez con tus notas de gastos.

-Bonito refrán, el de los gusanos. ¿Es gallego, de su pueblo?... ¿De Betanzos?

-Yo qué coño sé. Me lo acabo de inventar¨.

 

¨Había un timbre de admiración en su tono. Quizá hasta de afecto.

-Vives a tus anchas –concluyó- en lo que los griegos detestaban: la incertidumbre.

Falcó miró su copa con indiferencia. Aquella clase de reflexiones se las dejaba al Almirante. Alguna vez había leído en algún sitio, de pasada, o tal vez se lo oyó decir a alguien, que el análisis excesivo de las cosas acababa por alterarlas o destruirlas. Empezabas analizando lo de matar o no matar, morir o seguir vivo, y terminabas usando profilácticos con una mujer como Brita Moura. Y eso, o lo que simbolizaba, era imperdonable. Para Falcó, el mundo era un lugar sencillo: un equilibrio natural de adrenalina, riesgos, fracasos y victorias. Una larga y excitante pelea. Una breve aventura entre dos noches eternas¨.

 

¨-No me gusta –concluyó.

-A mí tampoco, pero no hay otra.

-¿Y qué opina Tomás Ferriol?

-Él no se mete en esas cosas. Le da lo mismo jota que bolero¨.

 

¨Falcó ignoraba lo que llevaba su perseguidor en las manos o los bolsillos, y no era cosa de dar facilidades. De llevarse un navajazo en la tripa, por las buenas. Con un tajo en la femoral –puñalada del torero, la llamaban los habituales- no había torniquete posible, ni presión que lo tapara. Era un hola y un adiós. Y no su final favorito.

Al fin escuchó pasos, ya muy cerca de la esquina. Tres metros, dos, uno. La bolita saltaba por las casillas de la ruleta en movimiento. Estaba a punto de salir el número: rojo o negro, par o impar. Viejas sensaciones. Un día perderé, supongo, y me vaciarán sin piedad los bolsillos o el pellejo, pensó fugazmente antes de olvidar esa imagen y concentrarse en lo que hacía. Mejor no distraerse¨.

 

¨-Ahora que lo pienso, no sé si fumar kif te sentará bien.

-Me sienta de maravilla.

La llama de su encendedor le iluminó las facciones duras. La máscara cotidiana. Inhaló una bocanada profunda, llenándose los pulmones de distancia respecto al mundo y a sí mismo¨.

 

¨-¿No tienes suficiente?... ¿No tienes miedo de que te maten?

Sonrió él, sin palabras, aspirando el humo de nuevo.

-No, no lo tienes –concluyó Moira-… Siempre fuiste de esos que creen saber cuándo llegará el momento de dejar de beber, dejar a una mujer o dejar la vida… y a veces se equivocan.

-Bonita frase.

-La leí no sé dónde. O lo mismo no la leí. Igual es de Clive, mi difunto. O mía… O tuya¨.

 

¨-saber que la vida –dijo muy despacio- es una broma de mal gusto, llena de azares, enemigos y payasos que saltan con su resorte al abrir la caja, es lo único que proporciona temple suficiente para burlarse de todo (…)¨

 

¨-No podéis hacerlo… Tengo familia… Tengo una familia…

Todos tienen algo, pensó Falcó: hijos, una esposa, una madre. Todos tienen a alguien por quién vivir. Todos creen ser necesarios, y eso los hace más vulnerables todavía. A fin de cuentas, es un privilegio pasar por la vida sin otros afectos. Sin nada que perder. Pasar como yo lo hago, hasta que llegue el momento de que un Paquito Araña, sea quien sea, se incline a su vez sobre mi espalda. Llegar hasta la orilla oscura sin otras posesiones que las necesarias para sobrevivir hasta entonces en campo enemigo. Sin otros bienes que mi sable y mi cabello.

Una vez, de jovencito, Falcó había leído aquello en un libro de aventuras, y le gustaba. No lo había olvidado nunca. Su sable y su caballo¨.

 

¨No le cabía la menor duda de que el mensaje que estaban a punto de transmitir llegaría de forma simultánea a manos del Almirante y a manos de su rival político. En el sucio mundo de los espías, todos mojaban en la misma salsa. Aquel chico era tan peligroso como cualquiera¨.

 

¨Al terminar, sacó la pitillera y se puso un Players en la boca. Villarrubia señaló el cigarrillo.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Depende.

-¿Por qué los enciendes siempre por el lado opuesto?

-Para quemar la marca, y que no se quede en la colilla. Pueden identificarte por cosas como ésa.

El joven lo contemplaba, admirado.

-Joder –dijo¨.

 

¨Lo miró largamente, con extrema fijeza. Parecía considerar si valía la pena prolongar aquella parte de la conversación.

-La democracia es una forma camuflada del capitalismo, y el fascismo, su forma declarada –dijo al fin-. La paradoja es que para luchar contra ellos hay que vivir entre ellos… ¿Comprendes?¨.

 

¨Volvería a Moscú, a Valencia, a donde la enviaran sus jefes y su propia fe racional, fría e intolerante. Revestidos de esa fe, los hombres y mujeres como ella no malgastaban sus últimos minutos interrogando al Padre sobre por qué los había abandonado¨.

 

¨-Que le eches el guante y lo traigas a este lado de la frontera.  Queremos conversar con él.

-¿Secuestrado?

-Los adjetivos son cosa tuya.

Relucieron los colmillos depredadores, húmedos de hupa-hupa.

-¿Cuándo me voy?

-Ayer.

-Sólo llevo dos días en Salamanca.

-Pues ya son demasiados –el Almirante probó su copa y pareció complacido-. Después de tu desastre en Tánger, no sé cómo tienes el cuajo de pasearte por aquí.

-No salió tan mal, señor. Hice lo que pude.

-Pues pudiste bien poco.

-Es la ruleta de la vida –golpeó suavemente con un dedo el cigarrillo sobre el cenicero-. Ya lo dice el tango… A veces se pierde, y a veces se deja de ganar.

-¿El tango?

-Claro. Ese de Gardel, ya sabe.

Tatareó unas notas. El ojo sano del Almirante lo perforaba, asesino.

-Un día te voy a dar yo a ti tango. En una trinchera de la Ciudad Universitaria, con una manta llena de piojos y un Mauser. A ver si distingues un tango de una guerra.

-Hombre, Almirante. En realidad, Gardel…

-Que cierres el pico, coño.

-A la orden de vuecencia.

-Exacto¨.

 

El final de la novela asigna a Falcó una nueva misión, esta vez en Biarritz, buscando a un tío de pasta vinculado al PNV. No le auguro un buen futuro al jeltzale, ya lo veremos…

 

Todos los lunes me meto en el XL Semanal a leer lo que el Gran Maestro tiene que contarnos en su Patente de Corso. Y casualmente esta semana hablaba de Tánger, de la novela Falcó, y de los escenarios que han dado vida a diferentes obras literarias. (¨Regreso a Tánger¨). 

 

Libros: ¨Origen¨ -Dan Brown-

Libros: ¨Origen¨ -Dan Brown-

Sinopsis:

 

¨Robert Langdon, profesor de simbología e iconografía religiosa de la universidad de Harvard, acude al Museo Guggenheim Bilbao para asistir a un trascendental anuncio que «cambiará la faz de la ciencia para siempre». El anfitrión de la velada es Edmond Kirsch, un joven multimillonario cuyos visionarios inventos tecnológicos y audaces predicciones lo han convertido en una figura de renombre mundial. Kirsch, uno de los alumnos más brillantes de Langdon años atrás, se dispone a revelar un extraordinario descubrimiento que dará respuesta a las dos preguntas que han obsesionado a la humanidad desde el principio de los tiempos¨.

 

Esta novela es la última de la saga del profesor Robert Langdom y Dan Brown nos ha hecho esperar unos añitos:

 

-Ángeles y demonios (2000)

-El código Da Vinci (2003)

-El símbolo perdido (2009)

-Inferno (2013)

-Origen (2017)

 

En su línea, una novela muy entretenida y recomendable.

 

Aquí os dejo unos extractos que me han llamado la atención:

 

¨Debemos estar dispuestos a renunciar a la vida que hemos planeado

para poder disfrutar de la vida que está esperándonos¨.

-Joseph Campbell-

 

¨-Como les dije a mis colegas, los devotos siempre pueden beneficiarse de escuchar a los no creyentes. Es al oír la voz del diablo cuando mejor podemos apreciar la de Dios¨.

 

Describiendo Puppy, del museo Guggenheim:

 

¨El profesor Robert Langdon levantó la mirada hacia el perro de doce metros de altura que había en medio de la plaza. El pelaje del animal estaba formado por un tapiz orgánico de hierba y flores aromáticas.

            «Estoy haciendo un esfuerzo por apreciarte –pensó-. De veras.»

Langdon permaneció un rato examinando la criatura y luego siguió adelante por una pasarela suspendida. Ésta desembocaba en una extensa escalinata cuyos desiguales escalones parecían querer impedir que el visitante recién llegado pudiera mantener su ritmo y su zancada habituales¨.

 

¨Estoy llorando con fuerza… Había sangre…

Nadie me lo dijo

 

Se acercó y rodeó los paneles.

-Se trata de una obra provocadora –declaró de repente la audioguía-. Se titula Instalación para Bilbao y fue creada por la artista conceptual Jenny Holzer. Consiste en nueve paneles verticales de doce metros de altura que reproducen citas en vasco, español e inglés sobre los horrores del sida y el dolor sufrido por aquellos que se han quedado atrás¨.

 

¨Se trataba de un símbolo que Langdon conocía bien, pero que nunca había visto en una gorra. No hacía muchos años que esa estilizada letra «A» se había convertido en el símbolo universal de uno de los grupos demográficos que más estaba creciendo en el mundo y que asimismo más se hacía oír: el de los ateos. Éstos habían comenzado a denunciar cada vez más enérgicamente lo que consideraban los peligros de las creencias religiosas¨.

 

 ¨Langdon permaneció impasible hasta que, al final, permitió que una amplia sonrisa le invadiera el rostro.

-El gran Edmond Kirsch siempre tiene que hacer una entrada triunfal.

-Sólo hay una oportunidad de causar una primera impresión –respondió Kirsch afablemente-.¨

 

¨La sede de la archidiócesis de Madrid se encuentra en la catedral de la Almudena, un robusto edificio neoclásico situado junto al Palacio Real. Construida en el emplazamiento de una antigua mezquita, la catedral de la Almudena toma su nombre de la palabra árabe al-mudayna, que significa «ciudadela».

            Según la leyenda, cuando en 1802 Alfonso VI reconquistó Madrid y expulsó a los musulmanes se obsesionó con encontrar un valioso icono de la Virgen María que siglos atrás había sido escondido entre los muros de la ciudadela para que estuviera a buen recaudo. Incapaz de localizar la figura perdida, Alfonso VI se entregó a la oración hasta que una sección de los muros se derrumbó y dejó a la vista el icono que se encontraba dentro, todavía iluminado por las velas ardientes con las que había sido sepultado siglos atrás.

            Hoy, la Virgen de la Almudena es la santa patrona de Madrid, y tanto peregrinos como turistas asisten en masa a la catedral para disponer del privilegio de poder orar ante su efigie. La sensacional localización de la iglesia, al otro lado de la plaza que comparte con el Palacio Real, proporciona un atractivo añadido a los visitantes: la posibilidad de ver a algún miembro de la realeza entrando o saliendo del palacio¨.

 

¨En tanto que monarca parlamentario, el rey de España contaba con un poder oficial muy limitado, pero la influencia que ejercía sobre los corazones y las mentes de sus súbitos seguía siendo enorme. Para algunos españoles, la Corona todavía era símbolo de la rica tradición religiosa de los Reyes Católicos y el Siglo de Oro español. Para ellos, el Palacio Real de Madrid se alzaba como un compás espiritual y un monumento a una larga historia de férreas convicciones religiosas.

            Langdon lo había oído en español: «El Parlamento gobierna, pero el rey reina».¨

 

¨El joven se levantó una de las perneras del pantalón del chándal para dejar a la vista una extremidad prostética.

-Sé que ha pasado por un infierno, pero yo jugaba al fútbol semiprofesional, así que no espere demasiada comprensión por mi parte. Creo más bien que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos¨.

 

¨Franco, que se consideraba defensor de la «España católica» y enemigo del comunismo impío, ostentaba una mentalidad rigurosamente machista que excluía de manera oficial a las mujeres de cualquier posición de poder en la sociedad y apenas les daba derechos académicos, judiciales o bancarios, además de impedirles incluso el derecho a abandonar a un marido abusivo. Prohibió todo matrimonio que no se celebrara de acuerdo con la doctrina católica y, entre otras restricciones, declaró ilegales el divorcio, la contracepción, el aborto y la homosexualidad.

            Afortunadamente, ahora todo había cambiado.

            Aun así, a Garza le sorprendía la rapidez con la que el país había olvidado uno de los periodos más oscuros de su historia.

            El «pacto del olvido» español (un acuerdo político nacional para «dejar atrás» todo aquello que había tenido lugar bajo el vil mando de Franco) había supuesto que a los niños se les enseñara muy poco en la escuela sobre el dictador. Una encuesta llevaba a cabo recientemente en el país había revelado que a los adolescentes les resultaba más fácil reconocer al actor James Franco que a Francisco Franco¨.

 

¨En la actualidad, a pesar de que la reinstaurada monarquía estaba considerada una democracia liberal, muchos progresistas seguían acusando al rey de ser un vestigio obsoleto de un pasado religioso-militar opresivo, así como un recordatorio diario de que a España todavía le faltaba un trecho para llegar a formar parte completamente del mundo moderno.

            Los comunicados que Mónica Martín había emitido durante ese último mes habían incluido los habituales retratos del rey como un apreciado símbolo sin poder real. Por supuesto, eso resultaba difícil de vender cuando el soberano era jefe de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas¨.

 

¨-Es de Churchill –dijo Ambra-. Edmond lo citaba siempre.

            «Churchill». Langdon necesitó un momento para darse cuenta de que la mujer no se refería a otro que al mismísimo Winston Churchill, el celebrado estadista inglés que, además de héroe militar, historiador, orador y escritor ganador del premio Nobel, también había sido pintor de talento destacable. El profesor recordó entonces que, en una ocasión, su amigo había citado al primer ministro inglés en respuesta a un comentario que alguien hizo sobre el hecho de que la gente religiosa lo odiara: «¿Tienes enemigos? Bien. ¡Eso significa que has defendido algo!»¨.

 

¨Nadie inventa nada, porque todo está escrito en la naturaleza.

La originalidad consiste en volver al origen¨.

-Antoni Gaudí-

 

¨El único cuadro que parecía haber sido añadido por Edmond era un texto caligrafiado y enmarcado que había colgado en el cabecero de la cama. El profesor sólo tuvo que leer las tres primeras palabras para saber quién era el autor.

 

            Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo vamos a consolarnos, asesinos de todos los asesinos?

                                                Nietzsche

 

«Dios ha muerto» era las tres palabras más famosas escritas por Friedrich Nietzsche, el célebre filósofo alemán del siglo XIX, conocido por su ateísmo y sus mordaces críticas a la religión, pero también por sus reflexiones sobre la ciencia –en particular, sobre la teoría de le evolución de Darwin-, que en su opinión había llevado a la humanidad al borde del nihilismo, es decir, a la convicción de que la vida carece de sentido o de propósito superior, y no ofrece ninguna prueba de la existencia de Dios¨.

 

¨-Muchos nos resistimos a definirnos como «ateos» -decía Kirsch en tono sereno ante los estudiantes-. Y sin embargo, el ateísmo no es una filosofía, ni una visión del mundo, sino un simple reconocimiento de lo obvio.

            Se oyeron aplausos dispersos entre los estudiantes.

-El término «ateo» -prosiguió Kirsch- ni siquiera debería existir. Nadie necesita definirse como un «no astrólogo» o un «no alquimista». No tenemos una palabra para designar a los que dudan que Elvis haya muerto, o a los que no pueden creer que los extraterrestres atraviesen toda la galaxia para venir a molestar al ganado. El ateísmo no es más que la reacción de las personas razonables ante unas creencias religiosas sin fundamento¨.

 

¨-Memento mori –le dijo-. «Recuerda que vas a morir.» Incluso para aquellos que ostenta un gran poder, la vida es breve. Sólo hay una manera de derrotar a la muerte: convertir nuestra vida en una obra maestra. Debemos aprovechar cada oportunidad de ser compasivos y de amar plenamente. Veo en tus ojos que tienes el alma generosa de tu madre. Tu conciencia será tu guía. Cuando haya oscuridad en tu vida, deja que el corazón te señale el camino¨.

 

¨-Aunque soy ateo –dijo Edmond-, voy a pedirles, antes de despedirme, que me permitan recitarles una oración que escribí hace poco.

«¿Edmond escribió una plegaria?»

-La he titulado Oración por el futuro. –Cerró los ojos y comenzó a hablar despacio con una convicción asombrosa-: «Ojalá nuestra tecnología nunca deje atrás nuestra filosofía. Ojalá nuestro poder nunca supere nuestra compasión. Y que el motor del cambio no sea el miedo, sino el amor»¨.

 

¨En el comienzo, el hombre creó a Dios¨.

 

¨Con el talón del zapato, procedió a trazar ante ella varias líneas en el suelo de grava.

-¿Verdadero o falso= -preguntó.

Intrigada, Ambra miró los trazos, que componían una sencilla igualdad expresada en números romanos.

 

I + XI = X

 

«¿Uno más once es igual a diez?»

-Falso –respondió de inmediato.

-¿Ves alguna manera de que pueda ser verdadero?

La mujer negó con la cabeza.

-No, tu afirmación es falsa. No me cabe ninguna duda.

Con delicadeza, Langdon le tendió un brazo, la cogió de la mano e intercambiaron posiciones. Entonces, al bajar la vista, la mujer vio los trazos desde la perspectiva que tenía antes el profesor.

La igualdad se había vuelto del revés.

 

X = IX + I

 

Sorprendida, levantó la mirada.

-Diez es igual a nueve más uno –dijo Langdon con una sonrisa-. A veces, basta con cambiar de perspectiva para ver la verdad del otro¨.

 

¨En calidad de profesor cuyo primer amor era la enseñanza, Robert Langdon sólo había podido sonreír:

«El debate siempre es más importante que el consenso»¨.

 

¨«Abnegado, audaz, compasivo». Eran las palabras que él mismo había elegido en el instituto para calificar uno de los actos de amistad más famosos de la literatura: la impresionante culminación de la novela De ratones y hombres, donde el protagonista mata por compasión a su amigo más querido, para salvarlo de un final horrible¨.

 

¨Esa tarde, sin embargo, en el interior de ese templo extraordinario, Langdon se vio rodeado de personas de todas las creencias, colores, lenguas y culturas, y observó que todas ellas levantaban la vista al cielo con una sensación común de admiración y maravilla, para contemplar, fascinadas, el más simple de los milagros:

«La luz del sol sobre la piedra»

El profesor vio mentalmente un torrente de imágenes: Stonehenge, las grandes pirámides, las cuevas de Ajanta, Abu Simbel, Chichén Itzá…, lugares sagrados de todo el mundo donde los antiguos se congregaban para contemplar ese mismo espectáculo.

            En ese instante, sintió un temblor casi imperceptible bajo sus pies, como si el mundo acabara de alcanzar un punto de inflexión…, como si el pensamiento religioso hubiera pasado ya por el punto más alejado de su órbita y comenzara a volver atrás, cansado del largo viaje, para regresar finalmente al punto de partida¨. 

Libros: ¨El alquimista impaciente¨ -Lorenzo Silva-

Libros: ¨El alquimista impaciente¨ -Lorenzo Silva-

Recientemente me he metido con un par de libros que no he conseguido terminar:

 

-¨Una breve historia de casi todo¨, de Bill Bryson. Mi tío abuelo tuvo el detallazo de enviármelo recientemente por correo a Yakarta, porque a él le fascino. Este libro trata de acercar la ciencia al público en general, pero aun así me ha parecido demasiado científico. Con lo que tras leer unos cuantos capítulos lo he dejado en standby.

 

-¨La aventura del Muni¨, de mi paisano explorador Miguel Gutiérrez Garitano. Trata sobre sus aventuras por Guinea Ecuatorial, en cierta manera siguiendo los pasos de otro paisano ilustre, el explorador Manuel Iradier. Está bien escrito, sin embargo leer sobre viajes de otras personas me aburre bastante. Hay gente a la que eso le fascina y no hay más que ver el éxito que tiene Javier Reverte, especialista en esos menesteres, pero que a mí me costó poco borrarlo de mi lista.

 

Ninguno de los dos libros era de ficción, que es lo que me apetece leer al llegar a casa después de currar. Así que después de este par de intentos decidí asegurar la jugada y me descargué en mi Kindle ¨El alquimista impaciente¨, de Lorenzo Silva. Jugaba sobre seguro, porque anteriormente me había leído otras novelas de la serie Bevilacqua y Chamorro, dos guardias civiles encargados de resolver homicidios, y las disfruté como un enano:

 

¨La marca del meridiano¨

¨Los cuerpos extraños¨

¨Donde los escorpiones¨

 

¨El alquimista impaciente¨ había además recibido el Premio Nadal en el año 2000.

Otra novela de ¨El cartero¨ del XLSemanal que me había leído es ¨Música para feos¨, así que es un autor conocido que sé que no va a defraudar.

 

Recientemente, con el lío de Cataluña, le he visto además varias veces en la tele dando su opinión sobre el conflicto y da gusto oírle hablar, como ya comprobé en la presentación en Bilbao de su novela ¨Donde los escorpiones¨.

 

Al lío, novela negra muy entretenida que os recomiendo. No pasará seguro mucho tiempo antes de que me ponga con las que me quedan de Bevilacqua y Chamorro:

 

-El lejano país de los estanques.

-La niebla y la doncella.

-Nadie vale más que otro. Cuatro asuntos de Bevilacqua.

-La reina sin espejo.

-La estrategia del agua.

 

Aquí os dejo unos extractos que me han llamado la atención:

 

¨La situación era comprometida. Allí estábamos, con la cabeza caliente y los pies fríos, sin saber muy bien a dónde apuntar. Había llegado al fin el momento terrible, ése en el que uno se da cuenta de que la caja de cerillas está vacía y se pregunta con qué demonios va a prender la lumbre¨.

 

¨-No importa –aseguré-. En realidad es una especie de técnica. Las mujeres tienden a relajarse con los hombres a los que creen que atraen sexualmente. Los consideran inferiores y no se protegen lo bastante. Prefiero que una mujer a la que debo sacarle información me crea atontado por sus encantos. Nunca se imagina que lo que me inspira es otra cosa.

-¿Otra cosa?

-Curiosidad. Pura y simple. Eso es lo que me produjo la viuda nada más verla. Mucha curiosidad, no lo niego. Pero la curiosidad es el sentimiento más volátil. Sólo dura mientras quede algo por descubrir. Cuando apartas el último velo, antes incluso, se agota y necesitas otro enigma. Las mujeres no deberían sentirse demasiado halagadas por los hombres curiosos. Y me temo que casi todas tienen propensión a incurrir en ese error¨.

 

¨Podía hacer tres o cuatro días que no se afeitaba, como mínimo, y en el meñique lucía un sello engastado en una argolla de oro de buen espesor. Su despacho parecía haber sido montado por uno de los hermanos Marx, y luego desordenado por otro¨.

 

¨Tiene abiertos varios procesos, algunos desde hace años. Diligencias interminables, recursos y más recursos, montañas de papel, pruebas periciales, humo que se va cubriendo de polvo en las estanterías de los juzgados correspondientes.

            Me impresionó aquella metáfora casi conceptista de Valenzuela. Su tupé un poco rojizo estaba demasiado bien peinado, y siempre me cuesta prever que un hombre demasiado bien peinado pueda ser ingenioso¨.

 

¨Trinidad era un hombre con la cabeza en su sitio. No me hizo soportar las niñerías que me he tenido que comer con otros. Si se acaba, pues se acaba. Nada de no puedo vivir sin ti y gilipolleces por el estilo. Todos podemos vivir solos. Todos vivimos solos.

            Patricia constató aquella verdad terrible con especial indiferencia, y tras hacerlo quedó en silencio, contemplando su árbol¨.

 

¨-¿A qué esperamos? –preguntó Pereira.

-A su abogado.

Pereira se cruzó las manos a la espalda. Suspirando, dijo a Egea:

-¿De qué cree que le va a servir el abogado? Si es para que no le demos, aquí no le damos a nadie, hombre. Y si es para que le salve, a quien debería llamar es a su mago, si también tiene uno. Ande, no sea fantasma y no nos haga perder el tiempo, que aquí nadie ha comido todavía.

Y dicho eso, se largó, sin darle a Egea opción a responderle. Ésa era una de las más finas técnicas de Pereira. No quedarse a ver los efectos¨.

 

¨Era uno de esos tipos que se jactan de haber salido de la miseria y de haber ido subiendo peldaños sin ayuda de nadie, de un modo estrictamente autodidacta. El que se enseña a sí mismo carece de términos de comparación, y corre por ello el peligro de valorar demasiado lo que es y piensa. Al parecer, Ochaita había sucumbido a ese riesgo. A los que cuestionaban sus actitudes o sus procedimientos los despechaba sin más como idiotas o cagados, cuando no con ambas etiquetas¨.

 

¨-¿A qué clase de fuerza se refiere?

-A la de un hombre que podía empeñar su mente y su voluntad en algo y perseguirlo sin tregua. Sobre todo, sin darse tregua a sí mismo. Eso es lo más difícil. Todos nos queremos demasiado y tendemos a condescender con nuestras flaquezas al primer contratiempo. Trinidad no. Era implacable consigo mismo. Tanto que quizás se le iba la mano, a veces¨.

 

¨Sin embargo, el investigador es, ante todo, un gestor de probabilidades. Por mucha capacidad y mucho entusiasmo que se tenga, no puede correrse en todas direcciones a la vez. La única técnica factible consiste en desperdiciar la menor cantidad posible de esfuerzo, sin dejar de sondear todas las pistas que ofrecen alguna perspectiva¨.

 

¨Sería, quizá, una tara adquirida a fuerza de indagar la vida de quienes mordían el polvo, pero lo cierto era que cada día me sentía más ajeno a los triunfadores y más próximo a los humillados. No sólo era que casi siempre me cayeran mejor; también tenía un aspecto práctico. Quien busca el trato del opulento a menudo no saca nada de ello, o cosecha frutos agrios y dudosos¨.

 

¨No era aquélla la forma en la que había previsto que terminaría la entrevista: con Blanca Díez recordándome mi obligación, entera y desafiante. Pero uno ha de aceptar con deportividad que se incumplan sus expectativas, porque en el fondo eso es lo único que le da chispa a la existencia¨.

 

En una conversación del sargento Bevilacqua con el jefe de operación de la central nuclear:

 

¨-Me alegro, porque auguro que la campaña irá a peor –le advertí-. Al dueño de esos periódicos puede interesarle ponerles en medio a ustedes. Con fundamento o sin él, eso da igual. Ya sabe que quien invierte el dinero controla el producto, sea el que sea. Y si se monta bien, comprarse un periódico es como comprarse una fábrica de verdades a medida.

-Eso sí que es un lujo, y no un yate –opinó Dávila.

-Desde luego –coincidí-. El problema es que nosotros estamos atados por el secreto del sumario. No podemos ayudarles.

-Ya se moverán mis jefes donde tengas que moverse. Tampoco hay que preocuparse más de la cuenta. Al final, la gente quiere seguir encendiendo la luz, y poniendo el vídeo, y cocinando en la vitrocerámica. Incluso los de las pancartas. Por eso existimos y seguiremos insistiendo.

-A lo mejor algún día encuentran una alternativa –dudé.

-Ahora está de moda el gas natural –se rió Dávila-. Efecto invernadero a lo bestia y reservas limitadas. Y el sol y el viento y todas esas cosas sirven para poner una guinda verde, pero poco más. Si le soy sincero, la energía nuclear me intimida como a cualquiera, pero no veo otro camino. No la que tenemos ahora, porque lo de los residuos es un berenjenal. O inventan reactores limpios o nos vamos al cuerno. Han enseñado a la gente a necesitar demasiadas fruslerías. Me temo que el noventa y cinco por ciento de la población de Europa occidental aceptaría la destrucción del planeta a cien años vista si ése fuera el precio de poder seguir teniendo lavadora¨.

 

¨-Voy a hacerle una pregunta un poco peculiar, sargento, si me permite que invierta por un momento los papeles –dijo, dejando bien claro que el permiso se lo daba por concedido-. ¿Ha leído usted Guerra y Paz?

-¿Cómo dice?

-Guerra y Paz, de mi tocayo León Tolstói.

-No –repuse, sin comprender a qué venía aquello-. Lo empecé, pero lo dejé a la cuarta batalla o a la cuarta fiesta, no recuerdo bien.

-Una lástima –opinó-. Siempre pregunto esto, porque tengo la pequeña manía de dividir a la gente entre quienes han leído y quienes no han leído ese libro. Hay una raya divisoria entre quienes soportan mil quinientas páginas de sabiduría continua y quienes se rinden a medio camino. Estaba esperando sinceramente que usted estuviera al otro lado de la raya.

-Lamento defraudarle. Sólo termino los libros que me mantienen la curiosidad. Y con eso no digo que Guerra y Paz sea malo.

-Sería muy osado por su parte –ponderó-. En cualquier caso, la frase que quería citarle debe de estar por la página veinte, así que seguramente la leyó, aunque acaso no la recuerde. La pronuncia el príncipe Andréi: Querido, no puede decirse en cualquier parte lo que uno piensa¨.

 

¨-No le condene, ni se condene usted tampoco –le aconsejé-. Trinidad se metió en un lío demasiado complicado. Ésas cosas se sabe cómo empiezan, nunca por dónde salen. Y no todo el mundo es igual de fuerte.

-Trinidad era muy fuerte, se lo aseguro.

-A veces eso es aún peor que ser débil. En el límite, todo se convierte en su contrario. La virtud en defecto, la fuerza en debilidad.

-Ya. Lástima que la filosofía china nunca haya acertado a consolarme. Ni a mí ni a nadie, me huelo –se mofó Blanca, forzando una amarga sonrisa.

-La intención era buena –me justifiqué¨.

 

¨Los dos rottweilers seguían atados, aunque luchaban furiosos por romper sus cadenas. Causaba cierto nerviosismo mirarlos. Como bien señaló alguien, ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil¨.

 

He visto en Internet que hay peli de esta novela. Pero tras ver un pequeño fragmento de tres minutos he decidido que no la voy a ver, porque prefiero seguir viendo al sargento Bevilacqua y a la guardia Chamorro -en la última novela que me leí de ellos ya habían ascendido a brigada y sargento respectivamente- como me los imagino.

 

También he visto que el autor ha publicado recientemente otra novela, ¨Recordarán tu nombre¨, ambientada en una historia real de la Guerra Civil. En cuanto me termine ¨Origen¨, de Dan Brown, tendré que decidir si me pongo con esa o con la segunda de Falcó, que está al caer y también está ambientada en ese conflicto bélico. 

 

Libros: ¨El regreso del Catón¨ -Matilde Asensi-

Libros: ¨El regreso del Catón¨ -Matilde Asensi-

Dice así la contraportada:

 

¨¿Qué pueden tener en común la Ruta de la Seda, las alcantarillas de Estambul, Marco Polo, Mongolia y Tierra Santa? Eso es lo que los protagonistas de El último Catón, Ottavia Salina y Farang Boswell, tendrán que averiguar poniendo de nuevo sus vidas en peligro para resolver un misterio que arranca en el siglo I de nuestra era¨.

 

¨Escrita con rigor, con un ritmo que mantiene en vilo a los lectores página tras página y capítulo tras capítulo, El regreso del Catón es una combinación magistral de aventura e historia con la que Matilde Asensi nos atrapa de nuevo para no dejarnos escapar hasta la última palabra¨.

 

De esta autora me había leído anteriormente tres novelas: ¨Todo bajo el Cielo¨, ¨El origen perdido¨ y ¨La conjura de Cortés¨.

 

Dice sobre la autora:

 

¨Matilde Asensi es una escritora con más de veinte millones de lectores en todo el mundo. En 1999 publicó su primera novela, El Salón de Ámbar, y en el año 2000 con Iacobus, empezó a conquistar un territorio de lectores que hasta entonces copaban sólo algunos grandes escritores extranjeros. Fue con su tercera novela, El Último Catón (2001), cuando llegó al gran éxito internacional que le acompaña desde entonces. Luego apareció El origen perdido (2003), en el cual Asensi combina hábilmente los secretos de la historia de la Humanidad con los de los hackers informáticos, y Todo bajo el Cielo (2006), donde lleva a sus lectores a la China del Gran Emperador. Sus últimas novelas, Tierra firme, Venganza en Sevilla y La conjura de Cortés, conforman la exitosa trilogía de Martín Ojo de Plata, que cuenta con más de un millón de lectores. Dicha trilogía ha sido publicada también en un único volumen, Trilogía Martín Ojo de Plata, con un nuevo prólogo y documentos utilizados por la autora. Las novelas de Matilde Asensi han sido traducidas a quince idiomas¨.

 

Leyendo ¨El regreso de Catón¨ hablé con una compañera del departamento de español y me dijo que ya se lo había leído. Me pareció muy raro porque dijo que se lo leyó hace tiempo, y este había sido publicado hace poco. Luego es cuando mirando en Wikipedia me enteré de que había uno anterior a este, ¨El último Catón¨.

 

La historia es muy interesante. Trata sobre la posibilidad de que Jesucristo no hubiera resucitado, y de que sus huesos se encontraran en un sepulcro, escondidos en algún lugar del mundo. Es ahí donde un grupo de arqueólogos e historiadores se pone en marcha para investigar el tema. ¿Darán con ese sepulcro? En caso de existir, ¿cambiaría las bases del cristianismo?

 

Mientras leía esta novela vi una película algo relacionada, también muy interesante. Se llama ¨The case for Christ¨, y está basada en una historia real, de un periodista que trata de demostrar si realmente Jesucristo existió o no.

 

Transcribo aquí un par de extractos del libro que me han llamado la atención:

 

Página 314:

-Ojalá vivas en tiempos interesantes –murmuró Kaspar, mirando el amanecer por la ventanilla del avión.

Acabábamos de quedarnos solos en aquel lujoso salón volador.

-¿Qué has dicho? –le pregunté, alzando los ojos de mi tablet.

-Repetía una antigua maldición china: Ojalá vivas en tiempos interesantes.

-Creía que esa frase era una invención de Terry Pratchett, el autor de la saga Mundodisco –comenté sorprendida.

-Pues no –repuso él, sin volverse-. Es una antigua maldición china de verdad, y nosotros tres, Farang, tú y yo, tenemos la inmensa suerte de haber sido maldecidos con ella. Míranos, doctora. Mira todo lo que hacemos. Mira lo que ya hemos hecho y lo que hemos sido. Piensa en lo que aún haremos y seremos. Tenemos vidas extrañas y complicadas porque vivimos siempre en tiempos interesantes.

-Pues yo preferiría tiempos más aburridos, la verdad –afirmé, rotunda.

-Pues, para ti, los tiempos aburridos –dijo, y rió con esa risa suya que ni era risa ni era nada-, y, para nosotros, los tiempos interesantes.

 

Página 318:

Empecé a verle tras una cortina borrosa de lágrimas.

-En cierta ocasión, hace muchos años y en una situación como ésta –declaró con una leve sonrisa y una voz que parecía querer consolarme-, te comenté algo que sabía sobre la vida. ¿Lo recuerdas?

Negué con la cabeza.

-Te dije que todo es relativo, todo es temporal y todo es mudable. Y que siempre, siempre, tenemos la oportunidad de cambiar. Nosotros dos somos el ejemplo.

-¡Pero yo no quiero cambiar mi fe! –susurré ahogadamente. Me sentía desconsolada y terriblemente culpable por mis dudas.

-En aquella ocasión que no recuerdas, tú me preguntaste: «¿Por qué creemos que vivimos nuestras vidas cuando son nuestras vidas las que nos viven a nosotros?». Hay cosas sobre las que no tenemos control, doctora. Aunque queramos con todas nuestras fuerzas.

 

Página 320:

-Hay un cuento escrito por el jesuita indio Anthony de Mello –comentó- que se llama «El gato del gurú». En ese cuento se narra cómo, cada día, cuando el gurú practicaba el culto, había un gato rondando por allí que distraía tanto a los fieles que, al final, tuvieron que atarlo. Mucho tiempo después de que hubiera muerto el gurú, seguían atando al gato durante el culto. Luego, murió el gato, y llevaron otro para poder atarlo. Por fin, siglos más tarde, se escribieron doctos tratados sobre el importante papel que desempeñaba el gato en la realización del culto¨.

 

«Sin embargo, a poco que nos armemos de valor, demos un paso atrás y, como ejercicio, miremos el mundo desde puntos de vista diferentes al nuestro, descubriremos y aprenderemos la más importante de las lecciones: la incertidumbre. La verdad os hará libres, dijo Jesús. Sí, pero la verdad la escriben los vencedores, así que, para ser realmente libres, sólo tenemos la incertidumbre, la desconfianza y la duda.» 

Libros: ¨Cinco esquinas¨ -Mario Vargas Llosa

Libros: ¨Cinco esquinas¨ -Mario Vargas Llosa

Entre los pedidos de la biblioteca del colegio del curso pasado estaba esta última novela de Vargas Llosa, que no había leído todavía. Al premio Nobel tuve el gusto de verlo en una conferencia que impartió en junio de 2011 en China, titulada ¨Testimonio de un escribidor¨, en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái. Me encantó como hablaba. Recientemente de él leí ¨Travesuras de la niña mala¨ y ¨El héroe discreto¨.

 

Dice así la contraportada del libro:

 

«Él había pensado que, después de todo, un periodista puede ser a veces útil. ¨Y también peligroso¨, concluyó. Tuvo el presentimiento de que nada bueno saldría de esta visita».

 

«La idea de esta novela comenzó con una imagen de dos señoras amigas que de pronto una noche, de manera impensada para ambas, viven una situación erótica. Luego se fue convirtiendo en una historia policial, casi en un thriller, y el thriller se fue transformando en una especie de mural de la sociedad peruana en los últimos meses o semanas de la dictadura de Fujimori y Montesinos. Me gustó la idea de que la historia se llamase Cinco esquinas como un barrio que, de alguna manera, es emblemático de Lima, de Perú y también de la época en la que está situada la historia».

-Mario Vargas Llosa-

 

¨Sobre el autor Mario Vargas Llosa

(Arequipa, Perú, 1936), Premio Nobel de Literatura 2010, es uno de los maestros indiscutibles de la literatura universal, con una obra extensa y poderosa, que abarca todos los géneros e intenta señalar las zonas luminosas y oscuras del alma humana, tanto individual como colectiva¨.

 

La historia no ha conseguido atraparme. De hecho al principio me ha parecido bastante aburrida, y sí que es verdad que luego sube un poco de intensidad. Por lo que puede ser interesante es por conocer un poco la situación de Perú en los años 90, bajo el mandato del presidente Fujimori, el toque de queda que existía por el terrorismo de  Sendero Luminoso, el amarillismo en la prensa y la corrupción.

 

El libro consta de 22 capítulos. El 20 se titula ¨Un remolino¨ y verdaderamente es un remolino porque entre las páginas 252 y 262 se entremezclan conversaciones entre diferentes personas, en distintos lugares y en distintos periodos de tiempo, sin ninguna transición. Se dan conversaciones entre:

-       Quique y Luciano.

-       Quique y Marisa.

-       Ingeniero Cárdenas (Quique) y el Señor Rosut y Licia.

-       Juan Peineta con el Inspector y Fiscal.

-       Juan Peineta con los enfermeros.

-       Chabela con Marisa.

-       La Retaquita con Ceferino.

-       La Retaquita con el Doctor.

Pero lo que ha hecho el autor es mezclar estas conversaciones, así que tienes que estar muy pendiente para saltar en tu imaginación de un contexto al otro. Algo diferente. 

 

Libros: ¨Trilogía del Baztán¨ -Dolores Redondo-

Libros: ¨Trilogía del Baztán¨ -Dolores Redondo-

En la lista de libros para leer estaban los de la Trilogía del Baztán, así que en Amazon me descargué el pack y me leí los tres del tirón:

 

¨El guardián invisible¨

¨Legado en los huesos¨

¨Ofrenda a la tormenta¨.

 

Novela negra interesante ambientada en Basqueland, con mucha información sobre mitología vasca.

 

Ahí os van algunas citas extraídas:

 

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¨Y algunas de esas costumbres antiguas han perdurado hasta nuestros días. Hay una iglesia en el sur de Navarra, en Ujué, a la que las mujeres peregrinan con una piedra que llevan desde su casa; allí la depositan sobre un gran montón de guijarros y le rezan a la Virgen del lugar, pues el hecho es que hay datos de que las mujeres ya peregrinaban a ese mismo lugar antes de levantarse la ermita y por aquel entonces arrojaban la piedra a una gruta natural, una especie de pozo o mina muy profunda. Es famosa la eficacia del ritual. Dime, ¿qué tiene de católico, de cristiano o de lógico llevar una piedra desde tu casa y pedirle a la señora que te dé un hijo? Muy probablemente la Iglesia católica, ante la imposibilidad de acabar con ese tipo de costumbres tan arraigadas en la población, decidió que era mejor poner allí una ermita y convertir un rito pagano en católico, como ya se había hecho en los solsticios en San Juan y Navidad¨.

 

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¨          -Es preciosa –dijo James admirando la moto- ésta no la había visto.

-Es una Lube, la LBM, iniciales de su creador, con motor de dos tiempos, 99 centímetros cúbicos y tres velocidades –aclaró Víctor, emocionado al tener la oportunidad de hablar de su moto-. La acabo de terminar; restaurarla me ha llevado bastante tiempo, porque faltaban algunas piezas y ha sido una odisea encontrarlas.

-Las motocicletas Lube son de fabricación vizcaína, ¿verdad?

-Sí, la fábrica se abrió en los años cuarenta en Lutxana, en Barakaldo, y se cerró en el año 67… Una pena, porque eran unas motos realmente bonitas¨.

 

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¨ «No hay que creer que existen, no hay que decir que no existen» –dijo Engrasi citando la antigua defensa contra las brujas que fuera tan popular apenas un siglo atrás.¨

 

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¨          -Su familia es originaria de Baztán, ¿verdad?

-Mi madre era de Ziga; mi padre pertenece a una familia de empresarios muy conocida en Neguri. Mi madre venía a Getxo de vacaciones y así se conocieron¨.

 

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¨Salió hacia Braulio Iriarte. Al pasar frente a la puerta del Trinkete vio que aún había luz en el interior, aunque el bar se veía vacío y parecía cerrado; seguramente un par de parejas jugaban a pala en el frontón. La afición en el Baztán no decaía y las nuevas generaciones parecían seguir la tradición. Aunque algunos no opinaban así. En una ocasión, el pelotari Oskar Lasa, Lasa III, le había dicho que «la mano» ya no volvería a ser lo que había sido, porque los jóvenes ahora no tenían cultura del dolor. «He intentado enseñar a muchos jóvenes, algunos bastante buenos, pero en cuanto les duele se rajan como damiselas. ¨Me duele mucho¨, dicen y yo les digo: ¨Si no duele, no lo estás haciendo bien¨.»

            Cultura del dolor, aceptar que dolerá, saber que la mano se hinchará hasta que los dedos parezcan salchichas, que el dolor, ese ardor salvaje con que la mano parece asarse entre brasas, trepará por el brazo como el veneno hasta el hombro, que la piel en la palma de la mano se cuarteará con el próximo golpe y comenzarás a sangrar, no mucho. Aunque a veces uno de esos terribles golpes contra la pelota producía la ruptura de una vena que sangraba sin salida, formando un cúmulo duro y terriblemente doloroso que no drenaría la sangre ni pinchándolo y que habría que operar por su peligrosidad.

            Cultura del dolor, saber que dolería, y sin embargo… Pensó en Dupree y en lo que Johnson le había dicho: «El silencio aquí es una condena».

-También aquí –susurró¨.

 

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¨          -Maldita puta –bramó.

Ella sonrió; era un viejo chiste de chicas que solían contar las policías en la academia: «Cuando un idiota te llama puta es precisamente porque no te ha podido joder».¨

 

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¨          La mujer se le acercó caminando torpemente con sus botas de goma verdes, pero Amaia contuvo el impulso de ayudarla, sabiendo que le molestaría. Esperó inmóvil y, cuando la mujer la alcanzó, le tendió la mano.

-       ¿Con quién hablaba? –dijo haciendo un gesto hacia el campo abierto.

-       Con las abejas.

Amaia compuso un gesto de extrañeza.

 

Erliak, erliak

Gaur il da etxeko nausiya

Erliak, erliak,

Eta bear da elizan argia.

 

Recordaba habérselo oído mencionar a su tía.

En Baztán, cuando alguien moría, la señora de la casa iba al campo hasta el lugar donde tenían las colmenas, y mediante esta fórmula mágica les comunicaba a las abejas la pérdida y la necesidad de que hicieran más cera para los cirios que debían alumbrar al difunto durante el velatorio y el funeral. Se decía que la producción de cera llegaba a multiplicarse por tres.

Le conmovió su gesto, casi le pareció oír las palabras de Engrasi: «Regresamos a las viejas fórmulas cuando todas las demás fallan».

-       Lamento su pérdida –le dijo¨.

 

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¨          Se solía recitar una fórmula mágica antes de dormir para protegerse de este demonio, decía algo así como: «Inguma, no te temo»; empezar así era muy importante, como con las brujas, estableciendo de antemano que aunque se creía en ellas no se les tenía miedo. Y continuaba:

 

Inguma, no te temo.

A Dios, a madre María tomó por protectores.

En el cielo estrellas, en la tierra hierbas,

en la costa arenas, hasta haberlas contado

todas, no te me presentes.

 

»Es una preciosa fórmula de sometimiento, en la que se obliga al demonio a realizar un ritual que le llevará una eternidad cumplir, muy parecida a la de la eguzkilore para las brujas, que deben contar todos sus pinchos antes de poder entrar en casa, de modo que amanece antes de que puedan cumplirlo y deben correr a esconderse¨.

 

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¨          -Vale, ¿y qué obtienen de ese sacrificio?

-Salud, vida, riquezas materiales.

-¿Y hay gente que cree en eso? No me refiero al siglo XVII, sino a ahora mismo, ¿hay gente que cree poder obtener alguno de esos beneficios con un sacrificio humano?

            Sarasola suspiró cansado.

-           Inspectora, si quiere entender algo de cómo funciona todo esto deje de plantearse si es lógico o no, si encaja o no con un mundo informatizado o con sus perfiles de comportamiento, deje de plantearlo en los términos de cómo alguien puede creer eso en estos tiempos.

-Es imposible no planteárselo.

-Y ése es su error, y el de todos los necios que se plantean su concepto del mundo filtrado a través de lo que para ellos es lógico y probado por la ciencia conocida; y, créame, ese error no se diferencia mucho del de los que condenaron a Galileo por defender la teoría heliocéntrica. «Según lo que conocemos y la comprensión del cosmos sostenida durante siglos, sabemos que la Tierra es el centro del universo», adujeron entonces. Piénselo antes de responder, ¿sabemos o creemos que lo sabemos porque es lo que nos han contado? ¿Acaso hemos sometido a pruebas a cada una de las leyes absolutas que tan convencidos aceptamos porque llevan siglos repitiéndonoslas?

-Bueno, lo mismo podríamos aplicar a la existencia de Dios o el demonio que durante siglos ha defendido la Iglesia…

-Pues sí, y hace bien en someterlo a juicio, aunque no según lo que cree saber. Experiméntelo, busque a Dios y busque al Maligno, búsquelos y llegue a su conclusión, pero deje de juzgar lo que creen los demás. Millones de personas viven su vida en torno a la fe, la fe en lo que sea, en Dios, en una nave que vendrá a llevárselos a Orión, en que deben inmolarse con una bomba para ir al paraíso, donde las fuentes manan miel y las vírgenes estarán a su servicio, ¿qué más da? Si quiere entender algo, deje de plantearse si es lógico y empiece a admitir que es real, que tiene consecuencias reales y que hay gente dispuesta a morir y a matar por lo que cree, y ahora vuelva a plantear su pregunta¨.

 

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¨          -El fluido se asemeja a saliva y podría pertenecer, en efecto, a un animal, aunque con ese nivel bacteriano lo normal es que estuviera muerto. No soy un experto en zoología, pero sólo se me ocurre que sea el fluido salivar de un dragón de Komodo.

Amaia abrió los ojos sorprendida.

-Sí –reconoció el doctor-. Ya sé que es del todo absurdo, y como le digo tampoco tenemos la saliva de un varano de Komodo para compararla, pero es la primera idea que se me ha ocurrido cuando he visto la proliferación de bacterias, suficientes para provocar septicemia a cualquiera que se pusiera en contacto con ella¨.

 

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¨          La tía era la cabeza de familia, una mujer que durante toda su vida había puesto de manifiesto su opinión y su postura, había vivido su vida según sus propias normas y seguía haciéndolo. Esa clase de mujer que respeta que hagas lo que te venga en gana siempre que asumas las consecuencias y no pretendas decirle que ella haga o piense como tú¨.

 

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¨          Él estaba contando que había asistido a un funeral irlandés en una ocasión, hablaba de lo triste y emotivo que había sido ver a toda aquella gente celebrar la vida del difunto, de la antigua tradición de que los funerales durasen tres días porque, según las leyendas locales, si al fallecido le podía quedar un resquicio de vida, si sufría catalepsia o estaba fingiendo su muerte, ésta sería la prueba definitiva, porque ningún irlandés resistiría tres días de bebida, fiesta y amigos disfrutando a su alrededor sin levantarse de su ataúd¨.

 

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¨          -Cuando uno decide que ama a otro tanto que renuncia a todos los demás no se queda ciego ni se vuelve invisible, sigue viendo y le siguen viendo. No tiene ningún mérito ser fiel cuando lo que vemos no nos tienta o cuando nadie nos mira. La verdadera prueba se presenta cuando aparece alguien de quien nos enamoraríamos de no tener pareja, alguien que sí da la talla, que nos gusta y nos atrae. Alguien que sería la persona perfecta de no ser porque ya hemos elegido a otra persona perfecta. Ésa es la fidelidad, inspectora. No se preocupe, lo está haciendo muy bien¨.

 

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¨          Había leído en alguna parte que no se debe volver al lugar donde se fue feliz, porque ésa es la manera de comenzar a perderlo, y suponía que el autor de aquella frase tenía razón. Los lugares reales o imaginarios, idealizados entre la rosada niebla de la imaginación, podían resultar escabrosamente reales, y tan decepcionantes como para acabar de un plumazo con nuestro sueño. Era un buen consejo para quién tenía más de un lugar al que volver¨.

 

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¨          No hay memoria tan precisa, tan vívida y evocadora como la que se recupera a través del olfato, y va tan unida a las sensaciones que se experimentaron junto al olor, que es sobrecogedor lo que se llega a recordar, incitada la mente por unas pocas notas de aroma¨.

 

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¨          De todos los derechos que tiene un hombre, el más importante es el derecho a equivocarse, a ser consciente de ello, a ponerlo en valor y a que eso no sea una condena de por vida¨.

 

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¨          No hace falta que lo hayas vivido antes para reconocerlo, no es necesario. Hay un instante, un hecho, un gesto, una llamada, una palabra que lo cambia todo. Y cuando ocurre, cuando llega, cuando es pronunciada, rompe el timón con el que habías creído gobernar tu vida y arrasa los ilusos planes que habías ideado para el mañana mostrándote la realidad. Que todo lo que parecía firme no lo era, que todas las preocupaciones de la existencia son absurdas, porque lo único absoluto y total es el caos que te obliga a doblegarte sumiso y humillado bajo el poder de la muerte¨. 

 

Libros: ¨Los ritos del agua¨ -Eva García Sáenz de Urturi-

Libros: ¨Los ritos del agua¨ -Eva García Sáenz de Urturi-

Terminado ¨Los ritos del agua¨, segunda parte de la Trilogía de la Ciudad Blanca. La primera, ¨El silencio de la ciudad blanca¨ fue un bombazo editorial, y tenía muchas ganas de leer esta segunda, que salió a la venta el 4 de abril.

 

Como anticipo, la autora Eva García Sáenz de Urturi, muy activa en las redes sociales, escribió el 23 de enero lo siguiente en su cuenta de Facebook:

 

¨Confirmado:

El 4 de abril se publicará la segunda parte de la Trilogía de la Ciudad Blanca. Llevará por título:  "Los ritos del agua".

Estará ambientada en Álava y Cantabria y continuará con un nuevo caso para Unai -Kraken–, Alba y Estíbaliz, esta vez centrado en unos ritos de la antigua cultura celta.

¡Comparte si te mola!¨

 

Después de leer eso escribí el siguiente comentario: ¨¿Aparecerá de personaje Iago del Castillo? ¿Lyra tendrá algo que ver con esos ritos de la antigua cultura celta? ¡Ganas de que salga esa segunda parte de Kraken, seguro que para San Prudencio leído!¨

(comentario al que por cierto la escritora le dio ¨like¨ :-)

 

Para San Prudencio no lo pude leer, porque le había dejado mi Kindle a un compañero. Pero en cuanto me lo devolvió me puse con él. Y una vez terminado –di con él en Sri Lanka-, puedo confirmar que mis sospechas no iban descaminadas. Efectivamente aparece un personaje de ¨La saga de los longevos¨, novelas a las que me refería en ese comentario (¨La vieja familia¨ y ¨Los hijos de Adán¨). No hay que para nada haber leído ¨La saga de los longevos¨ para ponerse con este, pero sí que es un guiño muy divertido a los lectores que la han leído. El personaje al que me refiero es Héctor del Castillo, al que Kraken hace algunas consultas en ¨Los ritos del agua¨.

 

Extraigo estos fragmentos de ¨Los ritos del agua¨:

 

¨Cruzaba ya frente al monumento de la Batalla de Vitoria, rumbo a mi portal, cuando recordé que tenía una llamada pendiente que hacer a Héctor del Castillo¨.

 

¨En todo caso, paseábamos por el Santander más aristocrático, y las coordenadas que me envió Héctor del Castillo nos llevaron a los pies de una vieja casona con vistas a la playa de los Peligros¨.

 

A continuación responde el historiador Héctor del Castillo:

 

¨-¿Desapareció?

-Alguien lo robó. En el museo, de eso está seguro. Y al igual que nos ocurrió en el MAC con el Caldero de Cabárceno, era un museo pequeño, sin medidas de seguridad ni cámaras¨.

 

¨Introduje en el GPS los datos del MAC, el Museo de Arqueología de Cantabria, a cuyos dueños conocía. Quería acercarme para hablar Héctor del Castillo, el historiador que gestionaba aquella iniciativa privada¨.

 

A continuación extractos de la novela ¨La vieja familia¨:

 

¨Sal de Santander por la autovía en dirección a Torrelavega y una vez que pases Santa Cruz de Bezana, toma la primera rotonda hacia el barrio del Portío. En cuanto lo dejes atrás, te encontrarás en plena Costa Quebrada. No te desvíes y verás la señal de entrada al Museo de Arqueología de Cantabria. Aunque el personal solemos llamarlo el ¨MAC¨. A los jefes, por su nombre de pila. Son hermanos: Héctor y Iago del Castillo, el subdirector y el coordinador técnico¨.

 

¨En cuanto bajé a la calle, escarbé en mi bolso y saqué el móvil.

-       Héctor, soy Adriana. Necesito hablar contigo, dime dónde estás.

-       Saliendo de mi casa, iba hacia el museo ahora mismo –respondió, con un matiz de sorpresa en la voz.

-       Prefiero que nos veamos en otro sitio, espérame en el mirador frente a la Playa de los Peligros –le dije y colgué, sin darle tiempo a poner objeciones.

Hector era demasiado considerado como para no acudir a una cita, así que me monté en mi coche y crucé Castelar¨.

 

¡Sospechas confirmadas!

 

Como ya escribí en el comentario que hice en este blog sobre ¨El silencio de la ciudad blanca¨, la escritora es alumna de San Viator, mi colegio en Vitoria, y me saca un par de añitos. En la novela hace un guiño a nuestra vieja escuela una vez más:

 

¨(…) se presentó en Cabezón de la Sal, una villa cántabra cercana a la costa, el primer día de las colonias estivales donde Lutxo, Asier, Jota y yo –el núcleo duro de la cuadrilla de San Viator- habíamos decidido pasar el mejor mes de julio de nuestras cortas y todavía inciertas vidas¨.

 

Extraigo otros extractos que me han llamado la atención:

 

¨Llevaba una bruma permanentemente cosida a su estado de humor, era vaga en sus respuestas, todos sabíamos que le fascinaba más su salvaje mundo interior que nuestra anodina edad de paso a la vida adulta. Le importaba mucho su soledad y la mimaba como algunos viudos a sus gatos de angora: con dedicación y dándoles lo mejor del día¨.

 

¨-¿De verdad no tienes frío? –se preocupó Germán.

Beatriz se rio, quitándole importancia.

-A mí siempre me han sobrado kilos, fui una niña y una adolescente muy gordita. Supongo que el sobrepeso da ciertas ventajas, porque no soy friolera –comentó feliz y risueña.

Los observó en silencio. Qué bonito. El amor naciendo tímidamente¨.

 

 

¨- También hemos venido a preguntarle por el suicidio de su otra sobrina, Gimena.

Una mueca de dolor estuvo a punto de romperle el gesto duro con el que nos castigaba. De ese dolor que no se finge. De ese.

-       Lo de Gimena fue morir bajo pecado mortal: nunca le perdonaré que se suicidara. Era una buena niña, muy estudiosa, de los mejores expedientes de Historia, ¿saben? Moral intachable, jamás nos mancilló la reputación familiar con un novio¨.

 

¨(…), por su parte, se pasaba por mi portal sin horarios ni avisos, nos dejábamos ver por el centro y acabábamos jadeando bajo las sábanas.

En resumen, la vida a veces podía ser un buen lugar en el que quedarse¨.

 

¨Contempló a Marian, estaba inconsciente y tenía un corte abierto en la cabeza. Desesperado fue la primera vez que pensó que iba a morir, bajo la atenta y pasiva mirada de sus amigos, su recién estrenada novia y su aplicado profesor¨.

 

¨-¿Tú sabes por qué este rincón se llama La Malquerida? –comentó distraída-. Por un ilustre antepasado tuyo, Pedro López de Ayala, el comunero.

-       También tiene algo tuyo –le recordé-, fue conde de Salvatierra.

-       Tengo entendido que fue un auténtico pieza, pleiteó hasta con su madre, María Sarmiento, allá por el siglo XV, por unas tierras, y su segunda mujer se separó de él, pese a que tenían descendencia, y tuvo que buscar refugio con su mayor rival, el diputado general de Álava. Y aquí, en el callejón que da a la puerta de San Miguel, es donde dicen que vivió la Malquerida –dijo con cierta amargura en la voz¨.

 

Aparte de ser una novela muy entretenida, me encanta porque a través de sus libros siempre aprendes algo de historia, y en muchos casos cosas de Vitoria, mi ciudad natal. De hecho, en este libro electrónico hay una sección llamada ¨Los escenarios mágicos de El Silencio de la Ciudad Blanca¨, en el que se explican misterios y hechos históricos de Álava.

 

-       Álava, tierra de misterios.

-       Treviño y el misterio de San Vicentejo.

-       El Sacamantecas, el primer asesino en serie de la historia.

-       El misterio del cerro del Santo Cristo.

-       La Legión Tebana.

-       Sorginetxe, la casa de la bruja.

-       Ochate, entre templarios y fantasmas.

-       Vitoria, una ciudad con demasiada historia.

-       La catedral de Santa María.

-       El juramento del machete.

-       El orfanato de María Sarmiento.

-       El fantasma de Andresito.

-       Han quemado a Sánchez Bilbao.

-       Los Celedones.

-       El tesoro de Ducasse.

-       El cruel negrero.

-       La lengua del judío.

 

WhatsAppeando con una amiga con la que fui a la presentación de ¨El silencio de la ciudad blanca¨ en Gasteiz, me pidió que sin desvelar nada en absoluto, definiera ¨Los ritos¨ con una sola palabra. No es fácil. Iba a decir Falcon Crest, pero eso son dos, así que me vino a la cabeza la palabra ¨culebrón¨, por el enredo de personajes y lo cercanos que están siempre a la vida de Kraken. Pero hasta ahí puedo llegar.

 

Ahora ya solo queda esperar que la tercera parte de la trilogía llegue tan pronto como esta segunda.