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Basurde Xiao Long

Libros: ¨La traición de Roma¨ -Santiago Posteguillo-

Libros: ¨La traición de Roma¨ -Santiago Posteguillo-

¨La traición de Roma¨ es la tercera entrega de la trilogía sobre Publio Cornelio Escipión escrita por Santiago Posteguillo.

 

La primera novela de la serie es ¨Africanus, el hijo del cónsul¨.

La segunda es ¨Las legiones malditas¨.

 

De qué va la historia lo explica mejor que yo la contraportada del libro:

 

¨He sido el hombre más poderoso del mundo, pero también el más traicionado. Así comienza Publico Cornelio Escipión sus memorias en La traición de Roma, donde Santiago Posteguillo nos narra el épico final de la vida de dos de los personajes más legendarios de la historia: Escipión y Aníbal.

 

Tras la batalla de Zama, los eternos enemigos vuelven a encontrarse en medio de la vorágine de la guerra de Asia, que tuvo en vilo a Siria, Pérgamo, Macedonia, Rodas, Grecia, el Antiguo Egipto y la propia Roma durante una infinita mañana de combate sin redención posible para el vencido. Pero La traición de Roma es también la historia del hijo de Escipión, que lucha por estar a la altura de un padre inalcanzable; la de la joven Cornelia, la hija menor, y sus ansias de libertad en un mundo gobernado sólo por hombres; la de Marco Porcio Catón y su persecución política sin límites contra los Escipiones, junto con su aliado Graco, heredero del poder de la familia Sempronia; la de Netikerty, la de Areté, la del rey Antíoco III de Siria, cegado por las ambiciones sin límite de sus generales; la de Cayo Leilo, dispuesto a estar junto a su gran amigo Escipión más allá de la razón, o la de Emilia Tercia, digna hasta el final en medio de la mayor de las hecatombes públicas y privadas. Y es, por fin, la historia de Tito Macio Plauto, el gran dramaturgo del mundo clásico, caminando por angostas calles repletas de hombres armados, con un mensaje bajo la toga en un último intento por evitar la guerra civil. Con la electrizante prosa que lo caracteriza, Posteguillo nos transporta de nuevo a la antigua Roma para ser testigos privilegiados del ocaso de una vida tan intensa como desbordante: el final de la epopeya de Publico Cornelio Escipión y de todo su mundo en el marco incomparable de una Roma que emerge victoriosa, por encima de la historia, sin importarle arrasar en su imparable ascenso a todo y a todos, incluso a sus héroes.¨

 

Me han encantado las tres novelas y si tengo que ponerlas en orden de preferencia sería en orden inverso al de lectura. Me ha gustado más la tercera, luego la segunda y por último la primera entrega. Si estuviera disponible una cuarta sin duda me tiraría a por ella ya, pero con La traición de Roma se da fin a la trilogía.

 

En el apéndice de este tercer libro, como suele ser habitual en las novelas históricas, el autor explica que eventos y personajes están basados en la realidad y que personajes o situaciones se ha tenido que inventar para dar fluidez y más credibilidad a la historia. Se está novelando algo que pasó hace más de 2.200 años y mucha de la información se perdió –quizás adrede- en el camino.

 

En la página Web del autor Santiago Posteguillo he visto que tiene otra trilogía de otro ilustre personaje, Trajano (53-117), el que fuera primer emperador hispano de la historia y conocido sobre todo por conducir al imperio romano a su máxima extensión. En cuanto la consiga le echaré el diente, visto lo bien que es capaz de novelar la historia este autor. 


Dato curioso de la novela. En Yakarta conocí a una chica que se llama Polivia. Cuando me dijo su nombre me pareció extraño y me dijo ¨sí, como Bolivia pero con P¨. En mi ignorancia no sabía que Polivio es ¨considerado uno de los historiadores más importantes, debido a que es el primero que escribe una historia universal¨. En el libro –página 787- tiene este encuentro con Cayo Leilo.

 

- ¿Quién le busca?  -dijo Leilo levantando la voz. El visitante se detuvo, dio marcha atrás y regresó hasta situarse de nuevo a tres pasos de Leilo.

- Soy griego, aqueo. Estoy de visita en Alejandría. He venido a consultar algunos volúmenes de la gran Biblioteca. Mi nombre es Polivio. –El joven no estaba seguro de que todas aquellas explicaciones fueran entendidas, pero decidió terminarlas-. Me interesa la historia; quería conocer al hombre que fue mano derecha de Escipión. Quería hablar con él de la guerra contra Aníbal.

Leilo estudió con detenimiento la faz de aquel joven. Era el rostro de un hombre decidido, algo dorado por el sol, de pelo negro; las manos tenían dedos no demasiado gruesos, de modo que, aunque portaba espada, no parecía usarla demasiado. Parecía alguien más dedicado a las letras o a la política que a la guerra y, sin embargo, era de guerra de lo que quería hablar. Claro que quizá aquel visitante lo consideraba historia.

- Yo soy Cayo Leilo.

El joven griego contuvo la respiración un instante y luego exhaló el aire despacio.

- Es para mí un honor conocer a Cayo Leilo. He venido con una delegación comercial para negociar el transporte de grano a Grecia desde Egipto y conocí a otro romano, Casio; hablamos del pasado reciente y ante mis preguntas sobre Roma, él me informó de la presencia de un gran general romano en Alejandría. Le pregunté dónde podía encontrarte. Eso es todo. Pero si he molestado pido disculpas y me marcho.

Leilo le siguió mirando atento. Frente a donde se encontraba sentado había unos fardos de grano aún por cargar en un mercante amarrado a los muelles. Leilo hizo un gesto invitando al joven visitante a tomar asiento sobre aquellos sacos. Polibio aceptó y se acomodó sobre aquellos fardos. El veterano militar romano y el joven aqueo recién llegado quedaron frente a frente. A su lado el agua salada del mar se mezclaba con el agua dulce del Nilo.

- ¿Qué quieres saber? ¿Qué puede interesar a un aqueo el pasado de una guerra de hace años?

- Me interesa y mucho. Soy de la opinión que esa guerra fue clave para diseñar el mundo en que vivimos hoy en día. Desde la derrota de Aníbal por Escipión, Roma gobierna el Mediterráneo, desde Hispania hasta Asia y su poder sigue creciendo. Siempre me ha interesado la historia y, en especial, los hombres que son capaces de forjar la historia misma. Escipión era uno de esos hombres. Siento, si se me permite decirlo, siento una gran envidia de alguien que como Cayo Leilo ha podido permanecer tantos años junto a un hombre de ese nivel. He hecho ya algunos viajes y recopilado algunos datos sobre Aníbal, pero de Roma desconozco multitud de cosas y pensé que si Cayo Leilo estaba en Alejandría ésta era mi gran oportunidad de saber, de aprender de alguien que vivió todo aquello en primera línea, de alguien que participó en unos momentos tan importantes de la historia reciente.

Leilo inspiró con profundidad. No sabía si aquellas palabras las pronunciaba el visitante con el deseo único de adularle, pero era incuestionable que había captado su interés y se dio cuenta de que para su ánimo hablar con alguien de las heroicas campañas del pasado era algo realmente atractivo.

- No sabría por dónde empezar –se sorprendió Leilo a sí mismo al hablar-. Hay tanto que contar que parece una historia imposible de narrar. Nunca he sido bueno contando nada. Más allá de un breve informe militar carezco de la capacidad de resumir o relatar hechos con interés. –Y, de nuevo, repitió la primera frase-: No, no sabría por dónde empezar.

El joven aqueo le miraba admirado. Estaba ante uno de los mayores generales del mundo, que allí, sentado junto al Nilo, conocía todo el pasado mejor que nadie. No podía desaprovechar esa oportunidad que le brindaba el destino.

- Lo mejor es empezar por el principio –dijo Polivio-, ¿cómo conociste a Publico Cornelio Escipión?-

 

En el apéndice, en Nota Histórica, el autor Santiago Posteguillo explica qué es real y que es ficción sobre la novela. Sobre Polivio dice:

 

¨Lo que nos ha llegado de la vida de Publico Cornelio Escipión hasta nuestros días se debe, en gran medida, al historiador griego Polibio.

Es posible que Polibio se desplazara a Alejandría en las fechas indicadas en La traición de Roma en una embajada de Grecia dirigida a entrevistarse con el faraón de Egipto, aunque otras fuentes aseguran que esta embajada se canceló por la muerte del faraón Ptlomeo V Epífanes, pero lo que sí es seguro es que, años más tarde, Polibio sería tomado como rehén por los romanos por luchar por la independencia de la liga Aquea. Su elevada cultura, no obstante, le hizo acreedor de la confianza de Lucio Emilio Paulo, que lo empleó como tutor de sus dos hijos que, a la postre, serían Quinto Fabio Máximo Emiliano y Publio Cornelio Escipión Emiliano, como se explica a continuación. Con los años, Polibio se ganó el favor del círculo de los Escipiones y de esta forma, Polibio, arropado por Escipión Emiliano, tendría acceso a la biblioteca personal de Escipión el Africano, a sus escritos y, más aún, acceso directo a muchos de los tribunos y oficiales que combatieron con Publio Cornelio Escipión, Africanus, especialmente Leilo, para el que era un pasado aún muy reciente. Los textos de Polibio sobre la guerra de Iberia, sobre Aníbal y sobre Escipión son la base sobre la que tanto historiadores de la Roma Antigua como historiadores más modernos han construido las diferentes visiones que se nos han trasladado hasta nuestros días de aquel largo y épico enfrentamiento. Tito Livio, Apiano o Plutarco, entre otros, han complementado la información de Polibio con datos relevantes sobre el resto de grandes personajes involucrados en la gran historia de Escipión, eso sí, quizá con algo menos de objetividad que el griego Polibio. 

 

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