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Basurde Xiao Long

111 días en India – Tarde o temprano caes con ¨Delhi belly¨.

111 días en India – Tarde o temprano caes con ¨Delhi belly¨.

El 21 de abril aterrizó en Nueva Delhi mi colega Kolibria. Se ha cogido un par de años de excedencia en su empresa y está dedicando ese tiempo a proyectos que le interesan. Entre otros le apetecía viajar por India, así que aquí se vino.

 

Por aquellas fechas estuvo en casa en Delhi hasta el 3 de mayo, tomando el primer contacto con India (Instituto CervantesBooks&RosesSinging BowlsCricketBorn To Be Wild). Extraigo párrafos de su blog:

 

¨Llevo ocho días en Nueva Delhi. Gente, ruido, olores de todo tipo, aire contaminado, riqueza ostentosa, pobreza indignante, clase media, regateo a cada momento, normas de tráfico que de vez en cuando se cumplen, suciedad, regateo a cada momento, muchos colores, monos, vacas, ardillas, cricket, monumentos deslumbrantes, regateo a cada momento y mucho barato, aunque no todo.

 

Un país tremendo de grande, un chico hindú que va a rezar a un templo de otra religión porque Dios no hay más que uno y da igual qué forma le pongamos…esto último resume lo que estoy empezando a sentir, y es que ante esta locura que ni siquiera me he dado la oportunidad de criticar por haber pasado del shock directamente al «me voy acostumbrando», más vale rendirse. Un tráfico que fluye sin semáforos, en direcciones contrarias, con muchos pitidos y pocos enfados. Me doy cuenta del contraste con el lugar del que provengo. Cuánta necesidad de control tenemos. Ya ni se me ocurre pensar que es la única manera correcta de ser…jeje¨.

 

Ese tres de mayo que fue a Rishikesh debió salir con prisa de casa a la estación de bus porque al volver del curro me encontré que se había dejado la puerta abierta (lo que viviendo donde vivo no es ningún problema). El 13 de mayo tiró para McLeod Ganj y Dharamsala, sede del gobierno tibetano en el exilio. Allá durante unas semanas estuvo probando la medicina ayurvédica, masajes, etc. El 22 de junio salió de la estación de McLeod Ganj en bus hacia Leh, la capital de Ladakh, haciendo una parada de un día en Manali. Así describe ese viaje de 480km, que se hacen en 15 horas:

 

¨Esta carretera es mundialmente famosa por hacer del viaje una pequeña aventura. Casi sin asfalto, estrecha, con baches, muchos, infinitos, sin quitamiedos, aunque sí, creo recordar uno, o tal vez dos; y por supuesto, pasamos por lugares ubicados «en ninguna parte».

¿No has vivido nunca experiencias que te han bloqueado la capacidad de asombro? ¿De esas que llegado un punto ya no da para más? Pues así fue la cosa¨.

 

Kolibria vino a India con un visado de turismo de un año. Pero con este visado, cada tres meses tienes que salir del país. Puedes entrar y salir las veces que quieras durante ese año, pero cada 90 días tienes que cruzar una frontera. Así que en julio se pasó por Nueva Delhi, dejó algunas cosas en el puesto de seguridad del cole para recogerlas a la vuelta -yo estaba en España- y voló a Sri Lanka. Por allá estuvo haciendo un retiro, meditación, etc. Vuelta a India por Kerala donde pasó un tiempo y el 7 de agosto nos volvimos a reencontrar en Nueva Delhi. Fuimos a cenar a un restaurante del barrio, Amour Bistro, para ponernos al día.

 

Al día siguiente fui a currar, primer día del curso escolar 2023-24 con estudiantes (la semana anterior habíamos currado solo los profes). Habíamos quedado para cenar esa noche pero cuando llegué a casa Kolibria no andaba muy fino del estómago. De hecho estaba hecho polvo y al día siguiente tenía un vuelo a Estambul, era su última noche en India. Estando como estaba pensamos que sería bueno ver a un médico y que le dijera si estaba o no en condiciones de viajar o era mejor cancelar el vuelo. Llamamos a su seguro, nos dijeron que fuéramos al Indian Spinal Injuries Centre en Vasant Kunj y ahí le pusieron suero intravenoso durante unas horas, le recetaron unas medicinas y la mañana siguiente, miércoles 9 de agosto a las 7am lo dejé en un Uber con destino al aeropuerto, ¡prueba superada! Fui a currar con tres horitas de sueño (volvimos del hospital a las 3 am) y Kolibria emprendía su ¨vuelta imaginativa¨ a casa. Ja, ja, explico lo de vuelta imaginativa. Llamando al seguro, Kolibria estaba explicando la situación: que tenía que coger un avión, y la operadora, Laura, muy maja, le preguntó a ver si ya volvía a España. Kolibría le respondió que emprendía su ¨vuelta imaginativa¨. En su cabeza tenía sentido, porque en ese momento estaba imaginando -más que planeando- como iba a ser su regreso a casa: quizás por carretera, pasando por Bulgaria y Rumanía, quizás en barco, quizás en avión… Laura la operadora al escuchar ¨vuelta imaginativa¨ pensaría que el asegurado ya estaba delirando, y yo desde un tercer plano como Goya me descojonaba con la situación porque entendía lo que quería decir Kolibria, pero imaginaba la confusión de la teleoperadora. Tema solucionado, en cualquier caso.

 

Esta entrada se titula  ¨111 días en India – Tarde o temprano caes con ¨Delhi belly¨.

Así contaba su plan Kolibria en su blog:

 

¨El 9 de agosto hará ciento once días desde mi partida de Gasteiz. Ese día regreso a casa, ya está.

Lo decidí hace un par de semanas y fue un poco como cuando Forrest Gump paró de correr en su viaje trotante; simplemente.

Eso sí, vuelvo con deleite, más despacio de lo inicialmente pensado. Vuelvo imaginando¨.

 

Más que como Forrest Gump, a estas alturas, diría que decidió parar como Laal Singh Chaddha.

 

El 9 de agosto salía de India y nos daba tiempo a hacer el último video bobo.

Kolibria el día anterior sufría de ¨Delhi belly¨. Ésta es una expresión común para referirse a la intoxicación alimentaria que se produce al consumir en India alimentos o bebidas contaminados con virus, bacterias, parásitos o químicos, especialmente entre turistas que se aventuran a comer en puestos callejeros o más populares. De hecho el diccionario Merriam-Webster recoge la expresión como ¨diarrea contraía en India especialmente por turistas¨.

¨Belly¨ en inglés se traduciría al español como tripa, estómago, vientre, panza…

¨Delhi¨ es la capital de India.

 

La idea del video fue la siguiente:

-Día 8 de agosto: estando en el hospital grabé a Kolibria en la camilla, con suero intravenoso, diciendo yo algo como ¨ya os lo dije, no se puede decir que estás libre de Delhi Belly¨.

-Día 9 de agosto: ya recuperado Kolibria y de camino a coger el Uber que lo llevaría al aeropuerto, grabamos esta toma:

-Kolibria: qué bien, 111 días en India y no he tenido problemas de estómago.

-Yo: ¡estás loco! No se puede decir eso, es mentar al diablo, ya verás, ya verás.

 

A la hora de editarlo invertimos las tomas, haciendo parecer que había dicho eso primero y que por esa razón acabó en el hospital. (video aquí, 1´32¨)

 

La primera regla del Club de la lucha es ¨nadie habla sobre el club de la lucha¨. La idea del video es que la primera regla para no sufrir ¨Delhi belly¨ es que ¨nadie menciona que está libre de Delhi belly¨. En caso contrario, asumiendo que lo puedes evitar, la espada de Damocles cae sobre tu cabeza. Aunque lleves 111 días rulando por el subcontinente, caso del gran Aitor Kolibria, ni se te ocurra mencionar que no has tenido ¨Delhi belly¨. Porque en ese caso aparece ¨el tío del mazo¨, como podéis ver en el video.

 

Kolibria achaca la gastroenteritis a un lassi (un yogur liquido típico de India) que se tomó en Kerala, antes de volar a Delhi.

 

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111 días viajando, a tu aire, son muchos días viajando a tu aire. Seguro que tienes momentos ¨high¨ en lo que todo es maravilloso y momentos más aburridos en los que dices ¨¿qué coño estoy haciendo aquí?¨. De vuelta se lleva una mochila repleta de vivencias y encuentros que creo que le llevará tiempo asimilar. No eres hasta cierto punto consciente de todo lo que te pasa hasta que pasa un tiempo y lo miras con la perspectiva de la distancia.

 

Hay muchos tipos de viajeros, o cada uno somos diferentes tipos de viajeros según las circunstancias que nos toquen o creemos. Si tienes una semana para ver India viajas non-stop: Delhi-Agra-Jaipur-Ganges donde sea y vuelta. Si viajas sin fecha límite también te lo puedes montar non-stop o ¨mi plan: no plan¨, como fue el caso de Kolibria, viajando sin ninguna prisa, slow travel. Ha sido un privilegio ir siguiendo un poco esos 111 días por el subcontinente indio, que seguro que en cierta manera le habrán marcado a él, y a mí me ha permitido ver otras inquietudes y forma de vida con la que raramente me encuentro. Un tipo especial Kolibria, sin duda.

 

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Por cierto, justo la mañana del 7 de agosto, el día que Kolibria iba a llegar a Delhi, vi lo que me pareció ser un colibrí volando en la terraza de casa. Lo comenté con una profesora a la que le gustan los pájaros y me dijo que sería un ¨sunbird¨, que en Asia no hay colibríes. Posteriormente pude sacar una foto, no sé si al mismo o a otro. Mi colega me dijo que era un ¨purple sunbird¨ hembra, que los machos son mucho más oscuros. Como la canción de Sebastián Iradier ¨La paloma¨, curioso que el día que kolibria andaba de vuelta apareciera esa ave por mi balcón.

 

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La foto que ilustra la entrada está sacada en nuestra despedida. Ahí se ve a la izquierda la cara de un tío que tiene que ir a currar, con tres horas de sueño, y un tío que pese a haber estado unas horas antes vomitando y tumbado en una cama de hospital pinchado al suero continúa su viaje :-)

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