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Basurde Xiao Long

JUEVES 27 DE MARZO: AGRA – FATEHPUR SIKRI

JUEVES 27 DE MARZO: AGRA – FATEHPUR SIKRI

Esta noche los mosquitos no dieron tanto por el culo. Me levante tarde, desayuné y a las 11 ya estaba preparado para ejercer mi rol de turista. Esta vez el destino era

  

FATEHPUR SIKRI

  

Tome un motocarro hasta la estación de autobuses. Me preguntó a ver a donde quería ir luego y le dije que a Fatehpur Sikri. Por supuesto se ofreció a llevarme, por 400 rupias. El autobús costaba 22 rupias por trayecto, y también me apetecía utilizar ese medio de transporte, así que le dije que nada.

  

En el bus iban otras dos parejas de turistas. Unos suizos muy majos y otros que por el libro que llevaban parecían serbios o croatas. Estuve hablando con los suizos. Al llegar una hora después a nuestro destino los balcánicos preguntaron algo, a ver como llegar o que hacer, pero los suizos se hicieron cargo de la situación y a mi como me apetecía estar a mi bola, me piré.

  

Fatehpur Sikri es una magnifica ciudad fantasma fortificada, a 40 kilómetros de Agra. Esto fue una “cagada” de nuestro amigo Akbar, que mandó construir aquí la capital del imperio mogol después de visitar a un santo que predijo algo que después se cumpliría. Fue un error ya que no había agua en las cercanías, así que cuando Akbar “dobló” la servilleta sus sucesores la abandonaron. Cuando hablaban de una ciudad fantasma pensaba que quedarían cuatro piedras, pero que va, te das cuenta de que en su día fue algo grande.

  

Empiezo la visita quitándome de en medio los 200 guías que me salen al paso. Uno me dice que no es guía, que es estudiante, lo que me produce la risa recordando la misma frase pronunciada por un marroquí este verano en Meknes  ;-)

  

Subo las escaleras y entro a JAMA MASJID -una enorme mezquita todavía en uso- a través de una puerta de 54 metros. En el arco superior hay una cita del profeta Jesús –si, el de los cristianos  ;-)- extraída del Corán que dice “Este mundo es un puente , crúzalo pero no te quedes a vivir en el. Aquel que espera por una hora puede esperar por la eternidad”. Considerando el destino de esa ciudad parece una cita muy apropiada.

  

Dejo los zapatos fuera pensando… “que pasaría si al salir no están?”. Y cosas de la vida, al salir no estaban… pero enseguida apareció un aguililla con ellos y la mano extendida. Mejor los hubiera dejado en su sitio.

  

Dentro de la mezquita está la tumba de Shaikh Salim Christi, que es el santo Sufi que le dijo la profecía a Akbar y que luego se cumplió. La profecía… pues que iba a tener un heredero. Tampoco creo que se la jugara tanto, no? Así que la gente visita la tumba, y en las ventanas de mármol atan unos hilos para pedir descendencia.

  

Para entrar en la tumba hay que cubrirse la cabeza. Un espontáneo me pone un gorro en la cabeza. Me pongo a mirar la tumba,  y el tío dándome la paliza. Le digo que no necesito guía, y me dice que no es guía. Que es un sitio religioso y que nunca me pediría dinero, que solo quiere explicarme las cosas. Joder, aquí la gente hace las cosas por amor al arte. Finalmente sale a la superficie la razón. Quiere que le acompañe a su tienda. “Venga chaval, vete por ahí”. La tumba está a tope. Un guardia me hace un además para que eche dinero. “Ni de globo”. Al salir hay otro recogiendo los gorros de plástico que el tendero me ha puesto en la cabeza. Me extiende la mano para que le de tela, pero de otro que me escaqueo. “Que no soy La Caixa, merluzos!”.

  

Salgo, recupero mis zapatos y doy vueltas por la ciudad, que está guay aunque con demasiadas cuestas para mi gusto. Se puede entrar pagando a algunas dependencias, pero yo paso. Después de un rato, tomo el autobús de vuelta.

  

En el autobús se sienta a mi lado la única extranjera que va en el. Es alemana, muy maja. Lleva una semana en la India pero estará 8. Trabaja con ordenadores. Nos tiramos el viaje hablando, pero al llegar a Agra nos separamos, porque veo una calle de bancos y necesito cambiar dinero antes de ir a Delhi. Acción precipitada, me tenía que haber despedido en condiciones, pero necesitaba la tela y cambiar antes de que cerraran.

  

Total, que en la calle de los bancos entré a tres y me dijeron que no cambiaban dinero. Así que me cogí un motocarro, fui a la calle Fatehabab y ahí cambié pasta en un Thomas Cook. A la salida me estaban esperando unos mendigos para que compartiera mi riqueza. No es mal sitio para ponerse.

  

Sigo caminando y veo un hotel bastante elegante, “Hotel Amar”. No tengo planes más planes así que me meto a tomar una birra. En la recepción acaban de llegar un montón de vascas de mediana edad, inconfundibles por la ropa y el pelo corto  ;-)  Intercambio un buenas tardes y a la barra.

  

Vuelta al hotel, cena, ducha y a dormir.

MIERCOLES 26 DE MARZO – AGRA (INDIA)

MIERCOLES 26 DE MARZO – AGRA (INDIA)

Me levanto tarde, desayuno, y cáspita, veo que el chofer que me trajo el día anterior está en el hotel, haciéndose el encontradizo  ;-)  Negocio una tarifa por todas las atracciones que quiero ver, 450 rupias. El contento, y yo también porque ya tengo motocarro para todo el día y no me tengo que preocupar de andar buscando uno cada vez ni negociando tarifas.

  

AKBAR’S MAUSOLEUM

  

Empezamos por el mausoleo de Akbar, que os tiene que sonar a estar alturas porque os he hablado de él en lo referente al Lahore Fort. El más grande de los emperadores mogoles. Este lugar se encuentra a 10 kilómetros al noroeste de fuerte de Agra, y la construcción fue comenzada por Akbar en persona. Aparte de la arquitectura, preciosa, hay unos jardines con ciervos que transmiten una paz especial al lugar.

  

De ahí me lleva a

  

CHINI-KA-RAUZA

  

una tumba de estilo persa a orillas del río Yamuna. El cuidador del lugar me muestra con una linterna las pinturas –mal conservadas- que hay en las paredes. Las puedo ver solo y sin linterna, el tío solo lo hace por una propinilla. Me acerco al río y hay unos cuantos chavales bañándose como Dios les trajo al mundo, y echándose unas risas. Al salir un crío me pide dinero… para fumar! Y no levanta 130 centímetros del suelo el rapaz. Le doy yo la chapa diciendo que no abulta nada, que fumar es malo y que tiene que crecer!

  

Siguiente parada, ITIMAD-UD-DAULAH

  

También conocido como “El pequeño Taj”. Fue la primera estructura mogol completamente construida con mármol, y hay detalles que quitan el hipo. Pican en el mármol y con otras piedras de colores hacen diseños de flores o lo que sea. Pasas la mano por encima y son súper-lisas, un trabajo muy fino.

  

Próxima estación ESPERANZA MEHTAB BAGH

  

Es un parque justo enfrente del Taj Mahal, pero a la otra orilla del río Yamuna. No se cuánto me querían cobrar por entrar al parque para ver el Taj por detrás, pero astutamente lo rodeé y llegué a la orilla del río sin pagar nada. Primera visión del Taj, muy guapo.

  

Me eché un socio, un crío pequeño que daba paseos en camello a la gente. Me sacó unas fotos y le di una propina. Me dijo que me montará en camello, pero ya le dije que yo tenía uno en Dubai, y que estoy cansado de montar en camello. Entonces me pidió que le comprara algún libro. “Pero si ya tengo, rapaz!”.

  

Cruzamos un puente y nos plantamos en

  

AGRA FORT

  

Paso enfrente de la muralla. El conductor para, y me dice que no merece la pena entrar, que lo que voy a ver de un lado es lo mismo que lo que voy a ver de dentro, ya que están de reformas y no se puede ver casi nada. Vale tío, tampoco hay que saturarte, si tu lo dices vamos al Taj.

  

Por cierto, quién creéis que empezó la construcción del fuerte? Nuestro amigo mogol Akbar.

  

Mi idea era ir al Taj, pero el piloto tenía otros planes para mí. Ir a visitar un par de tiendas de sus colegas. Le dije que no tenía ningún interés en ir ni en comprar nada. Que seguro que no iba a comprar nada, y que si todavía me quería llevar iba porque se que parte de su trabajo es esa, y por hacerle un favor accedía. El tío lo agradeció y me llevo. Hice el paripé en una tienda de joyería, alfombras y demás, y luego me llevó a otra donde hacía cosas de mármol. La verdad es que esta segunda visita fue interesante, ya que me explicaron como se trabajaba el mármol, como insertaban distintos tipos de piedras, formas, colores, todo único en Agra, claro. Me di una vuelta por la tienda, no compré nada y al

  

TAJ MAHAL

  

La entrada para los turistas era de 750 rupias, para los locales 20 rupias. Esta proporción se mantenía en la mayoría de los monumentos anteriores en los que había que pagar.

  

Anteriormente nunca tuve gran interés en visitar el Taj Mahal. Me parecía una bobada, estar aquí básicamente por decir que has estado. Pero la verdad es que poco a poco, haciéndome a la idea de que iba a estar allí me iba ilusionando, y la visión en vivo y en directo no te desencanta. El Taj Mahal es impresionante. Quién creéis que lo construyo? NO, esta vez no fue Akbar. A la muerte de Akbar le sucedió como emperador Jehangir, y el hijo de este, emperador Shah Jahan, fue el que construyó el Taj Mahal, considerado una de las 7 maravillas del mundo moderno.

  

Es el más bello ejemplo de arquitectura mogola, que combina elementos de arquitectura islámica, persa, india e incluso turca. Es un conjunto de edificios integrados, no únicamente el mausoleo cubierto por la cúpula de mármol blanco que se ve en las postales. Por ejemplo a la izquierda hay una mezquita bastante grande.

  

El monumento ha logrado especial notoriedad por el carácter romántico de su inspiración. El emperador Shah Jahan lo mandó construir en honor a su esposa favorita que murió dando a luz a su catorceavo hijo –mejor lo hubiera pensado dos veces antes de volverla a dejar embarazada  ;-) Su mujer se llamaba Mumtaz Mahal. Que curioso, el tío de mi alumna, el que me dio alojamiento en Lahore se llama también Mumtaz, así que es nombre masculino y femenino.

  

Para describir lo que es el Taj Mahal, mejor inserto unas descripciones de personas con mayor dominio de la lengua. A estos niveles es necesario.

  

Tagore, indio y Premio Nobel de Literatura en 1913, lo definió como

  

“Una lágrima en la mejilla del tiempo”.

  

Kipling, escritor y poeta británico nacido en India, dijo lo siguiente:

  

"El Taj Mahal parece la encarnación de todas las cosas puras, de todas las cosas santas y de todas las cosas infelices. Este es el misterio del edificio".

  

Henri Micheaux, otro poeta y pintor de origen belga se refirió a el de esta manera:

  

“A pesar de sus adornos severos, puramente geométricos, el Taj Mahal flota. El fondo de la puerta es como una ola. En la cúpula, la inmensa cúpula, hay algo levemente excesivo, algo que todo el mundo siente, algo doloroso. Doquier la misma irrealidad. Porque el color blanco no es real, no pesa, no es sólido. Falso bajo el sol, falso al claro de la luna, especie de pez plateado construido por el hombre con una ternura nerviosa".

  

Ahí queda eso. Respecto a que flota… está construido de una manera muy inteligente, ya que estando bastante alto y a la orilla de un río es bastante improbable que nunca se puede ver nada detrás, aparte del cielo azul. En cuanto a verlo bajo el sol, bajo el claro de la luna… muchos son los que hacen eso, ver el Taj a diferentes horas, desde diferentes sitios, ven como la cúpula cambia de color… eso ya es mucho para mi, lo siento.

  

Hay mucho que leer sobre este complejo, historias muy interesantes. Como que las cuatro torres que lo rodean están un poco inclinadas hacia fuera para que en caso de un terremoto no caigan encima del Taj. O que se quiso construir a la otra orilla del río una réplica pero en mármol negro, que cegaban y mutilaban a arquitectos para que no volvieran a hacer cosas de igual belleza… por lo visto no dejan de ser más que bonitas leyendas.

  

Shah Jahan acabo sus días en el fuerte de Agra, viendo desde la ventana el bonito mausoleo que mandó construir para su difunta esposa.

  

Salgo y me encuentro con mi “chofer”. Aquí hemos terminado el tour. Le pido que me lleve a mi hotel, pero insiste en llevarme a una tercera tienda de sus colegas. “Venga, vamos!”. Me empiezan a enseñar pasminas, cojines, etc., pero con la excusa de que tengo todo eso en Dubai logro escaquearme. Me pregunta mi querido conductor planes para el día siguiente, pero le digo que ninguno, que me quedaría en el hotel.

  

Me voy a Sadar Bazaar, a tomar una birra en el Jaiwal Bar y a mirar un poco Internet. Caminando al hotel me encuentro un cine. En 10 minutos empezaba una película, “Raja Hindustán”. Son las 6:30, es súper-barato (25 rupias) y no hay nada mejor que hacer, así que me meto. 25 minutos después estoy fuera, que mala. Mogollón de bailes y música, y todo súper-explícito. Si el tío se enamora, se queda quieto con los ojos haciendo chirivitas mientras la cámara va lentamente del chava a la chavala durante un tiempo ridículamente largo. Por cierto, un par de veces se apagó el proyector produciendo el griterío de los cuatro gatos allá congregados.

  Cena en la tranquilidad del hotel, escribí unas postales y a dormir.

LUNES 24 DE MARZO: LAHORE (PAKISTÁN) – AMRITSAR (INDIA)

LUNES 24 DE MARZO: LAHORE (PAKISTÁN) – AMRITSAR (INDIA)

Me despierto sobre las 8 con la idea de pasar a India. Tengo dos opciones: cogerme un motocarro y probablemente dos autobuses y presentarme en la frontera por cuatro duros, como ya hice hace dos días, o llamar al taxista que me dio su tarjeta y que me lleve. Elijo la segunda opción, más cara pero más cómoda. Le pregunté el precio anteriormente, analizando las posibilidades, y costaba 1000 riales, 60 dirhams, lo cual tampoco era descabellado.

  

Intenta coger un atajo, pero hay vayas en la carretera. Es una zona militar, y no nos dejan pasar. El tío insiste e insiste, pero al final desiste en su intento. Personalmente me alegro  ;-)  Llego a la frontera. Soy el único tío cruzándola. Cambio dinero allí mismo. Están los típicos puestos ambulantes vendiendo historias: Coca-Cola, Fanta, … ¡cerveza! Cono, cerveza! Me voy a meter una. Me siento y me la traen. Se llama Kingfisher strong, y es de 650cc. Bastante grande para esas horas  ;-) En la etiqueta dice un par de cosas curiosas:

 

- Porcentaje de alcohol: Más de 5.25% pero menos de 8.25%. Vaya, que aproximación.

- For sale in Punjab. Vaya, que no la pueden vender en otra provincia?

  

Las dos provincias al lado de la frontera se llaman Punjab. La razón es bien clara, a la hora de diseñar la frontera India-Pakistán… cortaron por la mitad.

  

La gente de los puestos muy maja. Se sientan conmigo y me dan conversación. Se ve una alegría que echaba de menos en Pakistán. Son unos kilómetros pero la sensación es diferente, y gran parte de eso es sentirte al 100% seguro en India, que no te sientes en el país vecino.

  

Les pregunto como puedo llegar a Amritsar y me indican un taxi. Me cobra unos 12 dólares por 30 kilómetros. Le digo que me lleve a la estación, ya que quiero cerrar el tren para el día siguiente. Sale uno a las 6:25 a.m. así que compro el billete, de segunda, y busco un hotel cerca de la estación. Me alojo en el Grand Hotel, un establecimiento muy guapo con un jardín interior. Dejo la mochila, y a investigar.

  

MATA TEMPLE

  

Cerca del hotel esta el Templo Mata. Es un laberíntico templo hindú, con forma de cueva. Pero artificial, todo hecho en un edificio. Pregunto a un tío en una moto como llegar allí, y me dice “monta, te llevo”. Así que me acerca.

  

El templo es unas risas. Me quito los zapatos, entro, y empiezo a seguir la ruta indicada. Pasas por galerías donde tienes que ir de rodillas, otras llenas de agua donde te tienes que remangar los pantalones… esto no es serio  ;-)  Hay un montón de estatuas representando divinidades hindúes. Mujeres que desean quedarse embarazadas acuden a este lugar.

  

GOLDEN TEMPLE

 

De ahí al “Templo Dorado”. Para ir puedo coger un motocarro, o un bicicarro. Hay un tío pedaleando, y tú vas cómodamente sentado atrás. Sobre esto siempre he tenido dudas. Ir ahí arriba me parece súper burgués, tu sentado y un tío delante pedaleando. Pero si no lo coges, el ciclista se muere de hambre. Que hacer? Lo cojo.

  

Se que el precio por estos trayectos son 20 rupias. El tío me pide 100, y yo le digo que 50. Al final le doy 75, porque el tío se pego buena paliza. Ya estoy en el Templo Dorado, que tiene mucha historia.

  

Esta ciudad está llena de Sikhs, seguidores del Shikhismo. Es una religión monoteísta que fue fundada por un gurú en el siglo XV. La intención de este hombre era llegar a una realidad más allá de las diferencias superficiales entre hindúes y musulmanes. La idea me parece cojonuda. Pero bueno, luego ya empiezan con sus preceptos sin sentido. Por ejemplo no se pueden cortar el pelo ni la barba, deben llevar un pequeño peine para recogerse el pelo, ropa interior larga, un brazalete metálico y una pequeña daga. De eso ya me acuerdo cuando trabajé en Londres. Pasábamos un detector de metales al principio y fin de la jornada, y los sikhs que allí trabajaban se quitaban la daga que llevaban al pasar. Yo flipaba!  ;-)

   

El Templo Dorado es el más sagrado para los sikhs, y deben peregrinar aquí una vez en la vida. Dejo los zapatos, cojo un pañuelo para cubrirme la cabeza –son requisitos- y entro al recinto. Para ello debo pasar por un par de lavapies, donde me mojo los pinrreles. Simbólicamente me los he lavado. Dentro impresiona, ya que se ve una gran piscina con el Templo Dorado en medio. Dicen que la cúpula tiene 750 kilos de oro puro. Algunos sikhs se despojan de sus atuendos y se acercan al agua en sus largos calzones. Se ven pequeños cuartos con religiosos leyendo un libro, sin levantar la vista de el. Voy hacia el puente para ir al Templo, pero la cola es inmensa. No es lo mismo hacer cola en España que en India, y después de poco tiempo se me agota la paciencia y me voy sin ver el interior. Si subo sin embargo al museo, con un montón de cuadros de escenas bélicas, mayormente.

  

Hablando de violencia…en 1984 un grupo de militantes nacionalistas sikhs, que reclamaban un estado propio que se llamaría Khalistan, se refugiaron en este templo. Indira Gandhi ordenó al ejército indio asaltar el templo, provocando más de 500 muertos. Esta actuación fue considerada un ultraje por muchos sikhs, y los propios guardaespaldas de la presidenta, que eran sikhs, la asesinaron. Tras el asesinato de Indira Gandhi, los ataques contra los sikhs se cobraron varios miles de muertos.

  

JALLIANWALA BAGH

  

Salgo y voy a otro lugar con otra historia igual de triste. La independencia de la India fue en 1947, pero no fue flor de un día. Se estuvo luchando por ella muchos muchos anos. En 1919 la situación estaba bastante tensa. En Amritsar la cosa estaba calentita, tras pasar los británicos una ley que permitía encarcelar a indios sospechosos de sedición, sin ningún juicio previo. Se organizaron protestas. El 13 de abril de ese ano unos 20.000 indios se encontraban en este parque, en una manifestación pacífica. Es un lugar abierto pero con altos muros alrededor. Un general inglés llegó con 150 soldados y sin previo aviso ordenó a sus soldados abrir fuego. Seis minutos más tarde, más de 400 personas morían dejando también 150 heridos. En la película Gandhi de Richard Attenborough este suceso se describe perfectamente, poniéndote los pelos de punta.

  

Se puede visitar el parque, han hecho un monumento y lo han dedicado a la memoria de las victimas. Señales te indican por donde entró el ejército, desde donde dispararon, y en una pared todavía se pueden ver los agujeros dejados por las balas. Bastante triste pensar en lo que fue aquello.

  

Vuelto al hotel en un motocarro y ceno en el jardín del hotel pollo con cerveza. Mi intención era beberme una Coca-Cola, pero en serio, me dijeron que solo cerveza o vino. Que extraño. Voy a dormir. Pongo la tele y no funciona. Al día siguiente voy a ducharme, pero la ducha tampoco va.

MARTES 25 DE MARZO: AMRITSAR – DELHI – AGRA (INDIA)

MARTES 25 DE MARZO: AMRITSAR – DELHI – AGRA (INDIA)

Madrugo ya que mi tren sale a las 6:25. Tarde o temprano si estás en India vas a coger un tren. El viaje transcurre sin novedad, sentado al lado de unos sikhs y una pareja con un crío pequeño. La lectura se va interrumpiendo por los diferentes vendedores de comida, bebida, bolígrafos, gente pidiendo, que va pasando de andén a andén con cierta frecuencia. Ah, también aparecieron unos travestís vestidos con el traje tradicional indio. Se veía claramente que eran hombres. Había leído sobre ellos en mi guía. Se llaman Hijras. Algunos son gays, otros hermafroditas, otros lo suficientemente desafortunados para haber sido secuestrados y raptados. En esta sociedad no se acepta a los gays, pese a que ves a un montón de indios de la mano ;-) Es cultural. Sin embargo, estas hijras están vistas como un tercer sexo y se pasean por ahí “alegremente”.

  

Después de ocho horas llegamos a una parada y la mayoría de la gente se baja. Yo me bajo también, le pregunto a uno si eso es Delhi y me dice que si, pero que una estación pequeña, y que yo probablemente quiero ir hasta Nueva Delhi. Uppps, vuelta al tren.

  

En ese trayecto desde las afueras de Delhi hasta Nueva Delhi se me sientan dos tíos bastante “sospechosos”, que logran inquietarme. Me empiezan a hacer preguntas que contesto con monosílabos, en un tono correcto pero a la vez que indica “venga chavales, dejadme tranquilo”. Uno de ellos es bastante grande y no deja de tocarme la pierna. Lo cual puede ser simplemente cultural, ya que la distancia interpersonal es bastante más corta –tirando a inexistente- en este país. Afortunadamente se bajan antes que yo. Creo que saltaron automáticamente todas mis alarmas por acercarme a una ciudad de más de 13 millones de habitantes.

  

Bajo en Nueva Delhi y eso es el gran caos. Ahora quiero conseguir un billete hasta Agra, para hacer todo el viaje de un tirón y ver esta ciudad a la vuelta. Pero no parecen fáciles las cosas. Pregunto en una taquilla oficial y la tía me manda a no se qué mostrador. Voy y me viene el primer tío a dar la chapa. Le esquivo con elegancia. Me pongo a mirar el cartel que informa de los destinos y horarios y aparece el segundo “aguililla”, de pintas más o menos respetuosas, que me dice que mejor vaya a la compañía de turismo, y se accede a acompañarme. Pensaba que era un tío que también estaba esperando un tren, así que accedo. Pero el cabrón era un comisionista. Me lleva a lo que se supone que es una agencia oficial del gobierno, pero no es más que una agencia de viajes. Pregunto precios. En primera 1000 rupias, en segunda 750. Joder, si el billete de Amritsar aquí me ha costado 135 riales y era un trayecto mucho más largo de 8 horas! Mira uno a las 3:30 y me dice que está lleno. Mira otro a las 5:30 y me dice lo mismo, pero que me puede reservar uno para mañana. Después de unos días ya ves como funciona este sub-mundo. Lo reservas para mañana, el tío te busca el hotel de un colega, y al final entre unos y otros ni haces lo que quieres, ni llegas a tu destino y te sacan la pasta.

  

Pregunto a ver si sale algún autobús hacia Agra. Como no, me dice que imposible, que la estación está a 18 kilómetros y que los autobuses solo salen por la mañana. Menudo pirata, no cuenta más que mentiras así que me largo. Quién está esperando fuera? El comisionista, ja, ja.

  

A la salida me voy del tercero. El cuarto chapas es más astuto. Subo por las escaleras hasta los andenes, y el tío me para y me dice ”Solo se puede pasar por aquí con billete”. Joder, si alguien te dice eso piensas que trabaja en la estación. Bien, le digo “Vale, y donde lo compro”. “No problem, yo te llevo”. Baja las escaleras y se dispone a ayudarme. Pero entonces una luz se enciende en mi cabeza. “O sea, yo no puedo pasar sin billete, y este maricón se va de su puesto y todo Cristo sin billete está ahora pasando?” Comisionista! Le digo que creo que no es un trabajador oficial, y que gracias pero me busco la vida solo. La reacción del tío… abrir la cartera y sacar un carné de identidad donde no decía absolutamente nada. Como si yo le saco el carné de la biblioteca. Aplaudo la iniciativa y le mando a tomar por culo.

  

Más tíos me dan la chapa. Por fin voy a unas taquillas y consigo que me atiendan. Me venden un billete –por 57 rupias- en clase gualtrapa. Le pregunto a que hora sale y me dice que no sabe, que vaya a información. Eh????

  

Mientras estaba en la cola apareció el quinto “pesao” oficial que me decía que no podía ir en esa clase, que era de pie, y que yo tenía que ir en segunda. Venga, bien, pero lárgate chico.

  

Voy a los andenes y pregunto a ver a que hora sale mi tren, y de donde. Me contestan que en 5 minutos, uppss. Llegué a Delhi a las 2:25 p.m. y soy capaz de salir hacia Agra una hora más tarde. Good job, no era una misión facil  ;-)

  

El clase “gualtrapa” estamos hacinados. En un primer momento pensé que había entrado en un coche-capa, porque había gente arriba. Pero era gente sentada en el porta-equipajes. No tengo asiento, así que tengo que ir de pie. Poco a poco según vamos tragando kilómetros consigo abrirme un hueco en plan Ramón Rivas y sentarme encima de la mochila, donde termino el libro que empecé la noche anterior. “Abierto toda la noche” de David Trueba. Muy bueno. Por lo menos no se me borra la raya del culo, porque con las 8 horas anteriores… he terminado con el culo “baldao”. Junto a mi se sienta en el suelo un místico con la cara pintada, pelos largos y un traje naranja. Después entablo conversación con un chaval que habla inglés. Le pregunto que pasa con este tío, y me dice que se dedica a ir de un lado a otro dando bendiciones a la gente. Joder, si te pagan por ello un curro cojonudo, no?

  

Llegamos al destino sin más novedad que los continuos empujones en cada una de las paradas. Al bajar ya tengo al típico taxista en mis morros preguntándome donde voy. Pues mira, voy al kiosco prepago de motocarros donde me va a salir el viaje la mitad de lo que me vas a pedir. Compro el billete ahí, y el conductor me lleva al Tourist Rest House, hotel donde pasaré tres noches. Lo he elegido un poco apartado y con jardín, ya que conviene desconectar un poco, leer, … El único problema es que en este no tienen cerveza. Ceno al aire libre en el hotel, y a dormir.

  

El piloto que me llevó al hotel quería quedar conmigo para el día siguiente, pero le dije que no sabía a que hora me iba a levantar, que duermo mucho y que paso de quedar. Por la noche entre los mosquitos –tengo 200 picaduras-, los pájaros que cantaban y los perros que ladraban… difícil dormir.

DOMINGO 23 DE MARZO: LAHORE (PAKISTÁN)

DOMINGO 23 DE MARZO: LAHORE (PAKISTÁN)

Estuve dándole vueltas a lo de quedarme en Pakistán e ir hacia Peshawar, desde donde tengo el avión de vuelta, o cruzar la frontera y seguir mi viaje por la India. La familia de la alumna en Pakistán me recomendó no ir a Pakistán. Dijeron que está demasiado cerca de Afganistán, y la guerra siempre salpica. Mi idea de ir a las montanas tampoco parece muy buena, ya que existen tribus fuera del control del gobierno paquistaní –tienen como fueros-, que no son nada hospitalarias con los visitantes. Vamos, que no somos bienvenidos. Después de ver tanto segurata armado, tanta poli, hablar con el boxeador sonado, y ver las caras –no muy amigables- en el bus de vuelta de Wagah, decido investigar la opción India.

  

Leo en mi guía que hay un autobús que va a Delhi, directo. Sale de un hotel que se llama Faletti’s. Me acerco allí a preguntar y unos soldados me dicen que el hotel está cerrado hace tiempo, que pregunte en el Holiday Inn. Voy, saludo al guarda armado y pregunto en la recepción. Me dicen de donde sale, me llaman a un taxi y allá me dirijo. Preguntando me dicen que hay que reservarlo con un montón de antelación, tres o cuatro días.

  

En el Holiday Inn había una librería, pero no encontré ninguna guía de India. Por el Mall también entré en tres o cuatro librerías, e imposible encontrar la Lonely Planet. Lo cual es un poco rollo, ya que iría a India a ciegas. Me olvido de todo eso por un rato y voy a hacer turismo.

  

MINAR-I-PAKISTÁN

  

Me dirijo a Iqbal Park, un parque que a esa hora y siendo un domingo registra un montón de actividad. Por el camino veo un montón de profesiones sorprendentes: barberos en la calle, tíos con calculadoras en las esquinas –serían cambistas?-, tíos con básculas para pesarte… vaya forma de ganarse la vida, con una báscula!

  

En el parque hay un montón de familias, cometas, gente jugando a criket, vendedores, muy buen ambiente. También hay un montón de gente pidiendo, en el parquet y en los semáforos. Me dirijo a Minar-i-Pakistán. Es un minarete de unos 60 metros de altura que conmemora la firma de una resolución en ese lugar que pavimentaría el camino para la fundación de Pakistán. Dice la guía que se puede subir y hay unas buenas vistas de Lahore, pero lo están restaurando y no se puede.

  

Un tío musulmán, con su gorro, barbas y su camisón me viene a hablar. Me cuenta que es profesor de niños, y  después de una breve introducción se me pone a dar la chapa sobre Alah y las maravillas de este mundo. Otro pesado. Después de un rato digo que me piro.com, y me alejo. Me siento en un banco a leer, y aparece otra vez el mismo con su tema religioso. Estoy por decirle que si me habla de tías guay, pero si no que se largue, pero me corto. Que cierto es lo que dijo el pensador alemán: “La religión es el opio del pueblo”.

  

LAHORE FORT

  

Al lado del parque, cruzando una carretera, se encuentra el Fuerte Lahore. Fue construido, dañado, demolido, reconstruido y restaurando varias veces, hasta que el Emperador Akbar le dio la forma que ahora tiene, en 1566. Akbar fue un gobernante del Imperio Mogol desde 1556 hasta 1605, y fue considerado como el mayor de los emperadores mogoles. La palabra “mogol” es una derivación indo-aria de la palabra “Mongol”. Este pueblo estuvo en el subcontinente indio desde 1526, cuando derrotaron en Delhi al último de los sultanes, hasta 1857 cuando el Imperio Británico terminó con su poder.

  

Al llegar me encuentro con una maraña de guías ofreciéndome sus servicios. Seguro que sus explicaciones son muy interesantes, pero con la guía que llevo y con los letreros informativos, bastante buenos, me basta. Dentro es enorme. Continuamente me estoy cruzando con un grupo de boy-scouts que no hacen más que hacerme preguntas. En una de las estancias más solitarias un par de chavalillos que rondan por ahí me ofrecen una bolsa de marihuana. Les digo que no y se me descojonan  ;-)

  

BADSHAHI MOSQUE

  

Salgo del fuerte, y justo enfrente está la mezquita Badshahi. Es una de las mayores mezquitas del mundo, se dice que su patio puede albergar a unas 100.000 personas. En los escasos 100 metros que hay entre el fuerte y la mezquita me siento un rato a leer. Me vienen dos chapas, que claramente son guías, pese a que me cuentan que son estudiantes, o están también de turismo. Dios, como cuesta quitárselos de en medio.

  

Esta mezquita saltó al panorama internacional en 1991. Mullahs de la sección más dura protestaron porque consideraron que la falda que la difunta princesa Diana llevaba durante su visita a este lugar sagrado era demasiado corta. No les gusto que el director de la mezquita permitiera entrar a una no-musulmana a ciertas estancias, y que le regalará una copia del Corán. El caso termino en la corte, y el juez lo resolvió pidiendo que no le hicieran perder el tiempo. Good call!  ;-)

  

En esta mezquita hay un museo interesante, ya que puedes encontrar un montón de reliquias del Profeta Mahoma (p.b.u.h.) y de otros ilustres. Señalar pelo de Mahoma, una túnica que llevaba, un bastón, … en fin Serafín!

  

Dentro de la mezquita un honorable anciano de barba blanca me pide que le siga. Le doblo en altura y le cuadriplico en peso así que le sigo con tranquilidad. Me lleva a un pasillo estrecho y me pide que me siente en un lado. El se sienta en otro, y empieza a hablar en susurros que llegan a mis oídos amplificados. Interesante. Después vamos a una bóveda. Me pide que ponga mi cabeza en una esquina, él la pone en la opuesta. Habla muy bajo y está lejos pero consigo oírle y entenderle bastante bien. El sonido se debe transmitir a través de uno de los nervios de la bóveda. Me estaba el tío enseñando esto por amor al arte? Por supuesto que no, al final me pide dinero. Le doy 50 rupias (un dólar) y el viejo me pide 100. Ok, leave me alone!

  

Dando vueltas me doy cuenta de que la mezquita es la que aparece en la portada de Lonely Planet. Uno de las chapas que me dio la soba fuera se me vuelve a acercar. Me dice que quiere ser mi amigo, que pocholo. Lárgate julai!

  

Salgo de la mezquita, camino un poco y por una de las 13 puertas –yo creo que Sheranwala- entro a la ciudad vieja. La idea es perderse, y es lo que hago. Doy vueltas y más vueltas, y finalmente acabo en una puerta que está entre el fuerte y la mezquita, y que no había visto anteriormente. Cansado de callejear le digo a un tío con un motocarro que me lleve a “The Golden Mosque”, una mezquita en la ciudad vieja que debe ser bastante bonita. El tío me lleva, y me pide 100 rupias. Le doy 50 y me largo, ya me voy haciendo con el tema de los precios. El tío no pone ninguna objeción así que no he hecho nada descabellado  ;-) Cuando se piro miro a mi alrededor y efectivamente hay una mezquita, pero verde, ni dorada ni nada, y no tiene nada en especial. Qué cabrón, me la ha jugado.

  

Sigo dando un paseo, y me siento en un portal a ver un partido de criket callejero. Cada vez que pasaba un coche –cada minuto o menos- tenían que parar. Después me encuentro con un tío que me dice que es músico, y que van de gira por Londres, New Jersey, Canadá… sí, y yo soy el Papa de Roma. Me lleva a un cuarto y me enseña unas fotos de su grupo. OK.

  

De ahí me cojo un autocarro, y me dirijo al muso de Lahore. Sin embargo son casi las 3 y media, y dicen que van a cerrar. Me meto en la librería que está al lado, y encuentro la Lonely Planet de India última edición. De lujo!  ;-)

  

Paseando paso por la universidad de Lahore, y un poco más adelante me cruzo con un montón de coches que iban en manifestación, con banderas del partido de la difunta Buttho. Me escaqueo porque tengo la paranoia de que en cualquier aglomeración de esas puede aparecer un suicida y volar todo. La probabilidad es ridícula, pero después de seguir las noticias de Pakistán durante dos meses te emparanoias.

  

Estos días no he visto ningún cyber-café por ahí. Busco en la guía a ver donde hay uno y me dirijo a Regale Internet Inn, un hotelillo con Internet. Miro vuelos y compro uno de Delhi a Dubai para el 29 de Marzo.

  

Llego a casa y me pongo a hojear la guía de la India. Lo de coger un autobús directo Lahore-Delhi no me parece ahora una buena idea, ya que a treinta kilómetros de la frontera, ya en la India, hay una ciudad, Amritsar, que merece la pena ver.

SÁBADO 22 DE MARZO: LAHORE – WAGAH BORDER (PAKISTÁN)

SÁBADO 22 DE MARZO: LAHORE – WAGAH BORDER (PAKISTÁN)

La noche anterior Ayaz me comentó que me iba a poner un conductor para enseñarme la ciudad o lo haría el personalmente. Al día siguiente me lo encuentro y no me dice nada, así que salgo a mi aire. Cojo un moto-carro (autorickshaw) y le digo que me lleve al centro. A la hora de pagar me dice que le de lo que sea. Pruebo con 100 rupias, unos dos dólares. Al tío se le ilumina la cara, así que mierda, la he cagado. Le he dado mucho. Pero siendo la primera vez…  ;-)

  

Paseo por el Mall, la calle principal. Esa tarde quiero ir a la frontera con India para ver la bajada de las banderas. Para ello necesito ir a la estación de tren, y coger el autobús número 4. Pasa un tío joven boxeando al aire, y le pregunto a ver por donde está la estación de tren. Se ofrece a acompañarme, ya que está parado y no tiene nada mejor que hacer. Cuando le digo que soy español me dice que su profesor de boxeo era cubano, y por ello conoce algunas palabras.

  

Antes de ir a la estación se ofrece a enseñarme la tumba de Data Ganj Bakhsh. Este es un autor del siglo XI, escritor de un famoso libro de misticismo. Uno de los predicadores Sufis más relevante, y uno de los santos más importantes de Pakistán. El sitio es un lugar sagrado que acoge a un montón de peregrinos musulmanes. Al llegar me encuentro que está lleno de gente, y me viene a la cabeza la recomendación del Ministerio de Asuntos Exteriores: “Evitar manifestaciones, aglomeraciones, lugares de culto…”  ;-)  Ahí mi socio hace una cosa que no me gusta nada nada. En la entrada todo el mundo se quita los zapatos y los deja fuera. Nosotros entramos con ellos en la mano. Miro, y de los cientos de personas que hay ahí somos los únicos. Un viejo nos llama la atención. Shit, menudo guía me he echado.

  

El tío es religioso hasta la médula. En el camino no hace más que hablarme del Corán, de Dios, de su bondad y de lo listo que es. Muestra su indignación por las caricaturas del profeta Mahoma (p.b.u.h) en Dinamarca, y al salir de este sitio me comunica su enfado porque había mujeres visitando la tumba. Su conversación llega a un punto en que se hace insoportable y entre eso, lo de los zapatos, y sus continuos uppercuts y golpes al hígado de un pugilista imaginario, decido que es un buen momento para hacer la del humo. Le digo que no me siento bien, y me largo. “pero no ibas a la estación a coger un autobús a la frontera?”. “Otro día Castillejo!”.

  

Me cojo un motocarro a donde fuera para escapar del nota. En el primero fui solo, pero me di cuenta de que esa no es la idea. Van tres delante, tres detrás y uno agarrado al conductor: 7 y con el conductor 8, mas que en una mini-van. Llego por fin a la estación de tren, y cojo el autobús número 4 a la frontera, que está a unos 30 kilómetros al este de Lahore. Se pone a hablar conmigo un chaval que se había sacado el título de economista, y estaba buscando trabajo. Me enseña sus diplomas y su currículo. Me dice que hay que hacer un trasbordo, y me echa un cable para ello. A 8 kilómetros cojo una mini-van y por fin llego a la frontera.

  

Aquí es hora de hablar un poco de la interesante historia de este subcontinente. A todos nos suena Gandhi y su lucha no-violenta para acabar con el imperialismo británico en India. Finalmente sus esfuerzos llevaron a la independencia en 1947, sin embargo lejos de la forma en la que Mahatma quería que se produjera. En la India existían tres comunidades bien diferenciadas: hindús, musulmanes y shiks. Los indios musulmanes pensaron que en un país independiente, la mayoría hindú abusaría de la minoría musulmana, y finalmente consiguieron persuadir al gobierno británico de la conveniencia de hacer dos países, India y Pakistán; así que los británicos dibujaron una línea en un mapa para delimitar los dos estados. El papel lo traga todo, pero la realidad era bien diferente. En lo que sería Pakistán había muchas comunidades hindús, y lo contrario. Así que empezó un trasiego de gente de un lado a otro: musulmanes que estaban en India hacia Pakistán, hindús que estaban en lo que iba a ser Pakistán hacia la India. Podría haber sido un movimiento pacífico, pero no lo fue en absoluto. Trenes llenos de musulmanes que iban a Pakistán eran detenidos por hindúes que mataban a los seguidores de Alah. Y viceversa. Autenticas masacres, cientos de miles de personas murieron. Que se dice pronto.

  

Las comunidades musulmanas existían al este y al oeste. Así que al oeste crearon Pakistán, y al este Pakistán del este. Tener un país separado por muchos kilómetros y con otro país hostil en medio no funcionó, y en 1971, después de una sangrienta guerra, East Pakistán se separó y se convirtió en Bangladesh.

  

En estas líneas lo que he querido reflejar es que las relaciones entre India y Pakistán históricamente no han sido buenas. Todavía no lo son, y no hay más que ver el conflicto por Kashimir.

  

Volvemos a la frontera, en Wagah. Todos los días por la tarde hay una ceremonia de bajada de banderas, que es cuando cierran la frontera. Hay una línea en el suelo que separa los dos países y unas verjas indicando claramente quién es quién.

  

A ambos lados de la línea hay un anfiteatro con capacidad para un montón de personas. Y tanto los indios como los pakistaníes van al lado correspondiente para animar a sus soldados, y a su país.

  

Cuando llegué me preguntaron la nacionalidad, y dije que era español. Eso me dio acceso a la zona V.I.P. unos asientos en primera fila. Allí coincidí con el resto de extranjeros, tampoco muchos. Hablé con un checo que trabajaba en una O.N.G. en Kashmir, y que estaba con sus padres de visita. Un chino de Beijing que me dijo que había ido a Pakistán… a aprender ingles! (yo alucino). Y distinto paisanaje, cada uno con su historia.

  

Detrás nuestro las gradas para nacionales. Una para hombres, y otra para mujeres. Empieza el show. Ponen música a tope “Pakistán, Pakistán!!!!”, y aparecen dos tíos vestido con los colores verde y blanco y portando banderas, animando al público a que grite. Se va calentando el ambiente. “Pakistán, Pakistán, Pakistán!!!!”, unos metros más allá se escucha “India, India, India…!!!”. En esto aparecen los soldados, con uniformes de gala. Se ponen a dar zapatazos, a poner cara de enfado, y marchan hasta la línea donde están los indios. En el lado contrario lo mismo, la línea divisoria funciona como un espejo. Se miran mal, se gritan, intentan asustarse, a ver quien es más gallo… todo ello sin pasar a la otra zona. Todos asistimos gustosos al paripé, disfrutando con los desplantes a los soldados del otro país. Finalmente bajan las banderas, cierran las fronteras y se van. Digno de ver  ;-)

  

De ahí me cojo el autobús de vuelta. El resto de turistas andaba con guías, menos yo, que me montón en el autobús publico. Se sientan tres pakistaníes al lado mío que me empiezan a dar conversación, pero no hablan ingles. Sacan el móvil y me piden que lea los nombres en árabe. Todo por resultar simpático. Tengo la sensación de que el resto del autobús me mira como diciendo: “este tío que cono hace aquí?”. No saludan ni sonríen ni pa’Dios, no parecen muy friendly.

  

Durante el trayecto, tanto a la ida como a la vuelta, tengo la oportunidad de ver como es la vida rural.

  

Llego a la estación de tren, y hay un apagón generalizado. Apunto la dirección de la casa en un papel, y se la doy al de un motocarro, que se acerca a un fuego a leer lo que pone. Prueba de fuego, sabrá llegar al destino? Sabe!

  

Doy una vuelta por los alrededores de “casa”. El restaurante donde quería haber cenado, que le había echado el ojo la noche anterior, tiene menos luces que un barco pirata, por el apagón. Así que lo descarto. Compro cuatro bobadas en un súper y a dormir.

  

Por cierto, hay gente armada por todos los sitios. No ciudadanos, sino guardas de seguridad. Hay uno en el edificio donde duermo, otro en la tenducha esta, y bueno, en casi todos los sitios hay un segurata armado. No se si por ello duermo más tranquilo o no.

JUEVES 20 DE MARZO: VUELO DUBAI (UAE) – PAKISTÁN (LAHORE)

JUEVES 20 DE MARZO: VUELO DUBAI (UAE) – PAKISTÁN (LAHORE)

Llego el momento esperado, hoy vuelo a Pakistán con Gulf Air haciendo una larga escala de tres horas y media en Bahrain. Es lo que tiene buscar vuelos baratos. Salgo de Dubai a las 20:25… llego a Lahore a las 05:30 a.m. del viernes. Siendo un país musulmán el viernes es laborable lo cual me parece extraño. El fin de semana lo tienen occidentalizado, sábado y domingo.

 

En Dubai antes de salir cierro los últimos detalles. On-line compro un seguro de viaje con Europ-Assistance por lo que pueda pasar, y escribo un e-mail a la Embajada de España en Islamabad avisando de mi llegada y facilitando información de contacto… just in case. Es lo que dice la página Web del Ministerio de Asuntos Exteriores que hay que hacer.

  

Monto en un taxi. El conductor es de India, y cuando le cuanto que voy a Pakistán me dice… “sabes que hoy han puesto una bomba?”. Great! En el aeropuerto, la azafata que me entrega el billete se sorprende de que vaya a ese país. Curioso   ;-)

  

Haciendo tiempo en el aeropuerto de Bahrain voy paseando por las diferentes puertas. Las caras y las etnias van cambiando según el destino de las aeronaves. Pasó por delante de una y viendo al paisanaje deduzco que es mi puerta de embarque. Efectivamente.

VIERNES 21 DE MARZO: LAHORE (PAKISTÁN) - Rancho

VIERNES 21 DE MARZO: LAHORE (PAKISTÁN) - Rancho

“Allá en el rancho grande, allá donde vivíííííía, había una rancherita…”. Como acordamos me viene a recoger al aeropuerto a las 7 a.m. un empleado de la compañía del padre de la alumna y me lleva al edificio de su empresa. Es un edificio de 4 plantas. En las dos primeras están las oficinas, la tercera tiene habitaciones de invitados con baño, y en la cuarta es donde vive la familia. Parece que la industria farmacéutica –a lo que se dedican- da dinero, porque para tener un edificio en propiedad!  ;-) Está en la zona de Shadman Plaza, no muy lejos del centro.

  

El aeropuerto da la sensación de ser bastante moderno y las carreteras por las que paso hasta llegar al destino no están mal. Me deja el conductor en lo que será mi alojamiento en los próximos cuatro días, y me dice que alguien de la familia pasará a recogerme a las 12, para llevarme a no sé donde. Bien, porque después de pasar la noche sin dormir viajando una cabezadita me va a venir bien.

  

A las 12 aparece por allá Ayaz, uno de los primos de la estudiante, para llevarme a un rancho que tiene la familia en las afueras de Lahore. Cuando vamos a coger el ascensor para bajar se produce un apagón. Son bastante frecuentes en la ciudad. Le pregunto que hubiera pasado si nos pilla dentro, y me contesta que tienen grupos electrógenos que saltan rápidamente. Luego lo pude comprobar, ja, ja, especialmente en la última llamada a la oración. Estaba escuchando al clérigo de la mezquita correspondiente cantar cuando “puff”, todas las luces fuera y un montón de paz. Sin embargo enseguida llegó la corriente a los altavoces y pudo seguir lanzando su mensaje.

  

Salimos de la ciudad a través de un peaje, y en 10 metros el paisaje cambia radicalmente, de urbano a rural. En solo 10 metros! Hay que pagar para entrar o salir de la ciudad a través de este peaje. En nada ves búfalos bañándose en los ríos, tractores llenos hasta las cartolas de hierba, y te ves en medio de un ambiente agreste.

  

Llegamos al rancho, y es como estar en Texas más que en Pakistán. Tienen un montón de hectáreas de cereal, guisantes, cabras, un pony…increíble. Me sacan la primera cerveza. Ja, ja, me ha pasado lo mismo que en Irán. En el aeropuerto de Dubai y en el avión me tome las últimas cervezas solo por el factor psicológico de que no iba a tomar una en mucho tiempo. En Persia la francesa que me alojó en su casa la primera noche tenía vino, y esta familia me recibió con cerveza. Curioso  ;-)  Ah, la cerveza era de producción local.

  

Comiendo me preguntan sobre mis planes. Les digo que me apetece ir a las montanas –Karakorum Highway- y que tengo el vuelo de vuelta desde Peshawar. Me dicen que ellos mismos no irían, upsss. En el almuerzo están los vecinos. Uno de ellos me invita a ir a una boda esa noche, y yo acepto encantado. Dijo que me recogería en casa… lo cual nunca hizo. Great. Si no te apetece no me invites, pero no abras la boca para luego cagarla  ;-)

  

Volviendo a Lahore veo la primera manifestación. Un montón de gente con banderas blancas coreando no sé que consignas. Vamos por detrás con el coche hasta que podemos pasarlos. Ayaz me dice… “Esto es lo que pasa cuando no hay alcohol, la gente no tiene nada más que hacer”  ;-)

  

Ayaz salé con sus colegas, yo me quedo esperando al vecino. Como no viene a la hora acordada ni una hora más tarde me salgo a explorar la zona, a Shadman Plaza. Ceno algo, y me meto un zumo natural de naranja, pensando que siendo zumo no hay ningún problema. El problema es que el tío saca un bloque de hielo, lo machaca y lo mezcla. Todo. No hay que beber agua local, pero ya estamos rompiendo esa regla, qué pasa!

  

Estando sentado en un bordillo tomando el zumo aparece una furgoneta llena de policías armados que se bajan, ya que un tío les ha llamado por no sé qué. No me quedo a averiguarlo y me piro, no me hace ilusión estar muy cerca de la poli en este país.