Una de las cosas que me hacía ilusión viniendo a India era pillarme una Royal Enfield. Son unas motos estilo Harley de origen británico en su fundación pero que posteriormente la marca y la producción pasó a manos indias. Es la marca de motos más antigua en cuanto a su producción de forma discontinua, lo llevan haciendo desde 1901, aunque en India empezaron en 1955.
En España no son demasiado populares. Para hacerse una idea no hay concesionario en Vitoria, Bilbao o San Sebastián, el más cercano en la zona norte está en Irún. Si no habría que irse a Valladolid, Madrid o Barcelona y luego unos cuantos más por el sur. Un colega de la cuadrilla, Gartzi, tuvo una y la disfrutó como un enano.
Antes de venir a Nueva Delhi ya sabía que había unos cuantos profesores que tenían este tipo de motos, incluida mi directora en la middle school. Un colega nuevo nada más llegar, allá por septiembre, se compró una Royal Enfield Interceptor de 650cc nueva. Le costó 3.900 dólares y en su país –Chile- dice que la misma cuesta 7.200 dólares.
Entre los profes es popular esta tienda, Joga Motors. Adjunto aquí su tarjeta de visita (anverso / reverso). Quedé con uno de los profesores veteranos, Robb, el sábado 17 de octubre y me llevó de paquete en su moto hasta la tienda taller, que es un espectáculo. Hay un montón de motos clásicas, viejas para restaurar – que parece que estarían mejor en la chatarra- y recién restauradas que parecen nuevas. Puedes coger una moto vieja, decir ¨quiero este color, este asiento, cuero, no cuero, alforjas, el manillar así, el logo asau, etc.¨ y en unas semanas te la montan. Hay profesores que se compran motos ya clásicas porque entonces tienes la opción de llevártela a tu país. Pregunté a ver cuántos años tendría que tener una Royal Enfield para podérmela llevar a España y me dijo Rana, la dueña, que treinta años. Que si iba a estar aquí dos años podría comprar esta, que tenía 28 años, y customizarla como yo quisiera. Si veis la foto parece que esa moto está para llevarla directamente a la chatarra. Pero en eso consiste la magia de este taller. Te las desmontan pieza por pieza y te las hacen nuevitas. Estuvimos hablando de precios y dependiendo de lo que quisiera, que fuera 350cc o 500cc y diferentes mejoras, el precio variaba entre las 200.000 y 240.000 rupias (2.300-2.750 euros). Molaba mucho la idea, porque al final la moto iba a ser prácticamente nueva y te la podrías en un futuro llevar a España como clásica. Ellos se encargan de enviarla.
Sin embargo, pese a lo atractivo de la oferta, mi idea era otra. Molaban las motos de 500cc, pero prefería empezar con 350cc. En Dubai tuve hace 15 años una BMW de 650cc, me metí dos leñazos y desde entonces no había tenido una moto con marchas por lo que lo tengo bastante oxidado. Sí que tuve en Yakarta un scooter de 125cc pero era automático. Hace un par de años cuando estuve de turismo en São Tomé y Principe me alquilé una moto con marchas para recorrer la isla y es verdad que el que tuvo retuvo, enseguida la pillas el truco. No me apetecía ahora hacer una inversión muy grande, sino pillar una burra fiable para irle pillando el callo a pasearme por Delhi. Después de ir mirando opciones finalmente me decanté por una Royal Enfield Bullet 350ES Electra de color azul, del año 2016. El precio era 85.000 rupias, más 5.000 para algo que tenían que hacerle total 90.000 rupias = unos 1.000 euros. No tenía esa cantidad en rupias, les dije a ver si podía pagar en euros y listo, transacción hecha. Me dijeron que me la podía llevar ya, rulando con los papeles que tenía mientras tramitaban el cambio de nombre. Les dije que no estaba por la labor, que me faltaban tablas para conducirla por las calles de Delhi hasta el colegio y me dijeron que sin problemas, que al día siguiente me la llevaban a casa. Y así fue, el domingo me la trajeron al colegio y como veis en los videos de arriba ya le he pillado el truco y la estoy disfrutando a tope.
Como veis en la Web, aparte de vender motos también las alquilan y hacen tours. Así que es una opción muy buena para el futuro y que tendré en cuenta. Especialmente esos tours por Ladakh, ¡qué guapos!
El sábado después de comprar la moto Robb me llevó de vuelta a casa. Me quedaba el tema de comprar casco, si me la iban a traer al día siguiente. Así que me cogí un tuk tuk y me fui al concesionario más cercano de Royal Enfield. ¡En el mapa aparecían 20 concesionarios Royal Enfield en Nueva Delhi! La tienda muy guapa. Antes de entrar tuve que esperar en la cola, después me midieron la temperatura, me apuntaron el nombre y a mirar cascos. Compré dos, uno integral y uno abierto, por si algún día tengo que llevar a alguien. Para andar por el barrio el abierto guay, para viajes más largos prefiero casco integral.
Algunas curiosidades:
-En las motos antiguas que estuve mirando, muchas tenían las marchas a la derecha, en lugar de a la izquierda. Me dijo Rana que a partir de cierto año se empezaron a poner las marchas en la izquierda, como las motos en España o en Estados Unidos, pero antes iban al contrario. En el caso de comprar una moto antigua y querer cambiar las marchas al otro lado también lo hacían.
-Estuve viendo en Facebook market algunas otras Royal Enfield, para comparar un poco precios. Rana la propietaria fue muy amable explicándome diferentes cosas. Como por ejemplo que el trámite de cambiar una moto registrada fuera de Delhi era bastante engorroso, o cómo algunas parecían el mismo modelo pero no tenían arrance eléctrico, etc. También estuvimos hablando de kilómetros. La moto que compré marcaba 19.999 kilómetros. Le he metido unos 30 kilómetros pero el cuentakilómetros no se ha movido, está roto. Un día me pasaré a repararlo. Lo gracioso es que hablando sobre eso, Rana me dijo que en India no te podías realmente fiar de lo que marcaba un cuentakilómetros, porque fácilmente te lo podían cambiar. Que me daba garantías que el motor de la que compraba estaba bien y que en eso debía fijarme. ¡Perfecto!
Así que labor hecha, ya tengo dos ruedas y muchas ganas de disfrutar la burra rulando por India.
Conozco a alguien que conoce a alguien al que se le han metido en casa cuatro abejas que no paraban de zumbar y tristemente las ha despachado de varios zapatazos :(
Llegué a la India el 21 de septiembre y desde entonces he estado cumpliendo las dos semanas de cuarentena obligatoria en mi apartamento, sin salir para nada. Hoy por fin 6 de octubre puedo salir y no he tardado en darme una vuelta por el barrio para conocer el vecindario, que es muuuuuuuy mono. Vivo en la zona de Chanakyapuri y tengo al lado el pulmón de Delhi, el Central Park de esta ciudad, así que por ahí he andado. Me ha parecido una maravilla porque tengo un bosque al lado de casa que incluso tiene sus ruinas, las de Malcha Mahal. He seguido paseando hasta la estatua que conmemora La marcha de la sal, evento histórico liderado por Gandhi muy significativo porque se convirtió en uno de los más importantes acontecimientos que condujeron a la independencia de la India del Imperio británico. ¡Buenas sensaciones!
¨Una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en los Alpes suizos. La investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Años más tarde, el escritor Joël Dicker llega a ese mismo hotel para recuperarse de una ruptura sentimental. No se imagina que terminará investigando el viejo crimen, y no lo hará solo: Scarlett, la bella huésped y aspirante a novelista de la habitación contigua, lo acompañará en la búsqueda mientras intenta aprender también las claves para escribir un buen libro.
¿Qué sucedió aquella noche en el Palace de Verbier? Es la gran pregunta de este thriller diabólico, construido con la precisión de un reloj suizo. Joël Dicker nos lleva finalmente a su país natal para narrarnos una investigación policial en la que se mezclan un triángulo amoroso, juegos de poder, traiciones y envidias en una Suiza no tan tranquila, donde la verdad es muy distinta a todo lo que hayamos imaginado¨.
Sobre el autor:
¨Joël Dicker nació en Suiza en 1985. En 2010 obtuvo el Premio de los Escritores Ginebrinos con su primera novela, Los últimos días de nuestros padres (Alfaguara, 2014). La verdad sobre el caso Harry Quebert (Alfaguara, 2013), fue galardonada con el Premio Goncourt des Lycéens, el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, el Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa y, en España, fue elegida Mejor Libro del Año por los lectores de El País y mereció el Premio Qué Leer al mejor libro traducido y el XX Premio San Clemente otorgado por los alumnos de bachillerato de varios institutos de Galicia. Traducida con gran éxito a cuarenta y dos idiomas, se ha convertido en un fenómeno literario global. Alfaguara también ha publicado su relato El Tigre (2017) y sus novelas El Libro de los Baltimore (2016), en la que recuperaba el personaje de Marcus Goldman como protagonista, y La desaparición de Stephanie Mailer (2018). Su última y esperada novela es El enigma de la habitación 622¨.
Terminada esta novela. Lleva tiempo meterse en la trama, pero una vez que empiezan las cosas a suceder es un torbellino con sorpresa tras sorpresa y giros inesperados que te mantiene completamente enganchado, buscando momentos para seguir leyendo.
A tres kilómetros de mi pueblo San Martín de Don se encuentra Plágaro, pueblo abandonado que por cercanía siempre me gusta visitar para ver sus ruinas. Hace 9 años grabé este video (14´55¨) mostrándolas.
Hay más pueblos abandonados por la zona, muy cercanos pero que pertenecen a otro valle, como son Ribera y Villamardones en Valderejo.
Este verano pasando por Plágaro vi que habían puesto un cartel que informaba de ¨La Ruta de los pueblos abandonados¨. En él aparecen:
-Plágaro
-Barredo
-Peña El Mazo
-Villanueva del Grillo
-Imaña
-Villalómiz
Para mi sorpresa estando tan cerca, aparte de Plágaro solo conocía la necrópolis de la Peña el Mazo. Así que tocaba investigar un poco.
La iglesia de Barredo (Google Maps) se encuentra justo al lado de Villaescusa, a unos cuatro kilometros y medio de San Martín de Don. La visité andando con mi padre una mañana que nos fuimos paseando hasta allá.
Villanueva del Grillo se encuentra entre Pajares y Herrán, a unos seis kilómetros y medio de San Martín de Don y me acerqué hasta allá con la bici. Hay ruinas pero no sé si está abandonado del todo, se veían un par de casas que o se utilizan para uso agrícola o quizás vive alguien. En una de ellas había perros dentro de un vallado y otros dos fuera que me siguieron en la visita. A mitad de camino se pasa por la necrópolis de Peña El Mazo.
Imaña ya está más lejos, a unos 15 kilómetros de San Martín de Don, al lado de Lomana, famoso por su torre del siglo XV de la que desafortunadamente solo se conservan sus cuatro muros exteriores. Se ve desde la carretera a la derecha poco después de pasar Quintana pero nunca me había acercado. Aprovechando que andaba con mi padre y Alfredo por esa zona nos metimos a ver tanto las ruinas de Imaña –queda muy poquito- como la torre de Lomana.
Me quedaba por ver la ermita de Villalómiz, cerca de Las Viadas (a unos 14 kilómetros de San Martín de Don). El sábado 19 de septiembre, un par de días antes de venirme para la India, habíamos quedado la familia en Frías para comer y despedirnos a las 3 pm. Así que de camino le dije a mi padre que entrara con el coche en Las Viadas para ver si dábamos con esas ruinas. Un paisano nos indico más o menos donde estaba la ermita. Tomamos un cercano camino de parcelaria y me metí a buscarla subiéndome a un promontorio. Desde allí vi las ruinas a lo lejos pero llegábamos tarde a comer así que no pude llegar hasta ella. Ahora la he buscado en Google Maps y el próximo verano será fácil acercarse hasta el lugar. El camino que he marcado en azul es el que lleva de Gabanes a Las Viadas, el camino en rojo es el de parcelaria que hay que tomar para llegar a Villalómiz.
El Valle de Tobalina es una auténtica joya (video), hasta aquí nada nuevo. Lo que sí que sorprende es seguir descubriendo cosas tan cercanas después de toda una vida por allá.
Esta entrada inaugura un nuevo tema en mi blog, ¨India¨, y es una nueva etapa que empiezo con muchas ganas. Llego con un contrato de dos años de trabajo que me gustaría que finalmente fueran más. Los dos de Angola se me hicieron cortos, cinco como en Shanghái o en Yakarta parece un buen número.
Si alguien lee este artículo en unos añitos debo recordarle que está escrito en septiembre del infame 2020, año de la pandemia del Covid-19, un año que nos ha cambiado la vida a todos.
ESPAÑA
El 15 de marzo de 2020 empezó en España el confinamiento de la población que en mayor o menor medida duró hasta el 21 de junio. Hubo diferentes fases, del encierro total a ir levantando el pie del acelerador, hasta el 21 de junio en el que ya se podía hacer una vida relativamente –muy relativamente- normal en cuanto a poder salir de casa, pero no podía uno por ejemplo salir de la provincia. Estando en Vitoria (Álava) no podía ir al pueblo, a 60k, por encontrarse en la provincia de Burgos.
En verano se levantaron las restricciones porque la situación en cuanto a número de contagiados y fallecidos había mejorado, pero principalmente porque España depende del turismo y no se quería dar la puntilla a la economía del país.
El uso de mascarilla durante el verano pasó de ser recomendable a obligatoria. He sido de los que siempre he considerado importante llevarla, porque podría yo ser asintomático y contagiar a otros y porque si la llevo y evito que me contagien ayudo a evitar la propagación del virus. Me parece de cajón. Sin embargo no debe ser de cajón, porque conozco ya a unos cuantos negacionistas que protestan por esa obligación y en el pueblo en el que veraneo yo era de las excepciones llevándola. Hasta el punto de verdaderamente cansarme de responder la pregunta: ¨¿y tú? ¿por qué llevas mascarilla en el pueblo?¨. Pues porque las recomendaciones para parar la pandemia son muy claras y son solo tres:
-Distanciamiento social.
-Lavado de manos.
-Mascarilla
Si haciendo esas tres cosas te dicen que se puede parar una pandemia, ¿tampoco se está pidiendo mucho, no? Aparentemente por el comportamiento de mis vecinos sí. Pero cada uno es cada uno y seis media docena, cada uno sabe lo que tiene que hacer y no pretendo con ello juzgar a nadie, no creo que nadie esté en posesión de la verdad y cada uno tiene sus razones. Cada vez se sabe más de este virus y puede ser que dentro de unos meses se demuestre que la mascarilla y el distanciamiento social no valen para nada. Pero con lo que sabemos en este momento, que puede cambiar mañana, parece que llevarla es lo correcto y una muestra básica de respeto.
Estoy escribiendo estas líneas el sábado 26 de septiembre. Desde ese confinamiento en el que la situación en España llegaba a la triste cifra de casi 1.000 muertos al día se logró doblegar la curva, pero una vez más está repuntando, estamos en los peores datos del mundo y una vez más se vuelve necesario volver a los confinamientos. Miranda de Ebro anunció ayer que el domingo empezarán un confinamiento de dos semanas y en Madrid, Comunidad en la que se ha procedido a un confinamiento selectivo basado en el número de casos por zonas y distritos, hay más de un millón de personas afectadas.
ANGOLA
Esta situación de alarma mundial me pilló en Angola.
-Cerramos el campus de la escuela el miércoles 18 de marzo. A partir de ahí seguimos con la enseñanza distancia hasta el 6 de junio, mi último día en Luanda International School.
-El 20 de marzo Angola cerró sus fronteras en su estrategia para protegerse del coronavirus.
-El 27 de marzo Angola declaró el Estado de Emergencia, similar al Estado de Alarma de España que limitaba la movilidad solo a actividades esenciales.
-El 9 de abril volví a España en un vuelo especial fletado por la multinacional española Elecnor en colaboración con la Embajada española en Luanda.
-El 21 de septiembre, después de medio año, Angola ha vuelto a abrir sus fronteras aéreas.
INDIA
En el calendario laboral de mi nueva escuela estaban marcadas las siguientes fechas:
-22 de julio: comienzan los nuevos profesores con la orientación.
-29 de julio: comienzan todos los profesores.
-4 de agosto: primer día de colegio con estudiantes.
Dado que al llegar a India iba a ser obligatorio estar dos semanas de cuarentena la escuela nos informó a los profesores nuevos que debíamos llegar a India el 6 de julio.
VISADO PARA INDIA
Desde entonces anduve persiguiendo el visado de trabajo. Tenía toda la documentación preparada (contrato de trabajo, documentación de la escuela, fotos, etc.) y solo me quedaba enviarla al consulado indio en Madrid para tramitarla. Lo cual no fue tema sencillo.
Los visados para la India se tramitan a través de una agencia externa con la que trabaja el consulado indio, llamada VFS Global, que a día de hoy permanece cerrada. Me acabo de meter en su página Web y continúa apareciendo el mensaje que dice ¨Submission of Visa Applications & Collections remain suspended until further notice¨, en cristiano, ¨la presentación y recogida de solicitudes de visado permanece suspendida hasta nuevo aviso¨.
Así que tocaba saltarse al intermediario y contactar directamente con la embajada. Después de múltiples correos a lo largo de numerosas semanas, entre los que tuve que justificar por qué era necesaria mi presencia en India, finalmente el martes 8 de septiembre recibí un mensaje que decía que podía enviar mi pasaporte y la documentación a la embajada india, ¡por fin! Hice el pago correspondiente de las tasas -193 euros por un visado de trabajo de un año- y una semana después, el martes 15 de septiembre, recibí el mensaje de la embajada india que decía: ¨Your visa has been stamped. You can collect it from Embassy reception¨ = ¨tienes tu visado, puedes pasarte por la recepción de la embajada a recogerlo¨. Les pregunté a ver si lo podían enviar por mensajería a mi casa, ya que estaba en Vitoria trabajando on-line y no me podía pasar por Madrid, pero ese fue el último mensaje que recibí, no hubo más respuestas. Suficiente. Moví la maquinaria a ver a quién podía liar y finalmente la emplumada cayó del lado del bueno de Fons, que se encontraba en Palma de Mallorca pero se enrolló liando a su sobrino que estaba en Madrid, quien se pasó por la embajada, recogió mi pasaporte y me lo envió por mensajería el miércoles a Vitoria, recibiéndolo yo el jueves 17 de septiembre. ¡Otra que le debo a Fons, que me solucionó la papeleta una vez más (van unas cuantas)!
Contacté con mi colegio el miercóles 17 diciéndoles que ya estaba el visado listo y me reservaron un vuelo para 5 días después: por fin el 21 de septiembre volaba a India.
VUELO A INDIA
Este fue el plan de vuelo:
AF1401 Madrid (06:00) – Paris (08:05) (duración = 2h05´)
2h25´ de escala en Paris
AF226 Paris (10:30) – Delhi (22:10) (duración = 8h10´)
En el momento de escribir estas líneas no existen vuelos regulares a India. Hay que coger los llamados ¨vuelos burbuja¨ que existen entre India y ciertos países. En Europa esas conexiones son a través de Francia y Alemania. Y estos vuelos no los puede coger cualquiera, solamente pasajeros que caen dentro de alguna de las siguiente categorías:
1.- Ciudadanos indios que desean regresar a su país.
2.- Extranjeros con visados diplomático, oficial, Naciones Unidas/organización internacional, empleo, periodismo y por proyectos.
3.- Extranjeros con visados concedidos a partir del 18 de marzo.
Yo entraría en la categoría 2 y 3, ya que vine con un visado de trabajo expedido el 11 de septiembre.
A día de hoy India se encuentra cerrada para el turismo.
Al llegar a India es obligatorio hacer dos semanas de cuarentena, que puede ser:
-una semana en hotel y una semana en casa
o
-dos semanas en casa.
Pero para hacer las dos semanas en casa tienes que caer dentro de una de estas cinco excepciones:
-Estar embarazada.
-Volver por el fallecimiento de un familiar.
-Tener una enfermedad seria.
-Padres acompañados de un niño de menos de 10 años.
-Presentar un certificado negativo de Covid-19. Este test debía ser hecho en las 96 horas anteriores a tomar el vuelo.
Con lo cual el test del Covid no era obligatorio, solo te lo tenías que hacer si querías evitar una semana de hotel.
En mi caso opté por esa opción, la de hacerme el test. Miré en Internet laboratorios en Vitoria donde podía hacérmelo y ponía que para hacerse un test tenías que contar con la pertinente receta médica. Así que el jueves 17 de septiembre:
-Fui a una consulta médica en el hospital Vithas San José. El medico me extendió una receta para hacer el test, una factura de 50 euros y el comentario de que él cómo estaba India no viajaría allá.
-Con esa receta pedí cita y ese mismo día al mediodía me metieron el palito por la nariz. Los resultados llegaron al día siguiente. Pensaba que reflejaría ¨positivo¨ o ¨negativo¨ pero no, lo que ponía es:
¨Biología molecular
ARN Coronavirus SARS-CoV-2
No detectado
Consideraciones:
1.- La técnica empleada deteca RNA SARS-Cov-2.
2.- El resultado puede estar condicionado por la calidad de la muestra¨.
Precio por este test en la clínica privada Vithas San José = 140 euros (más 50 euros de consulta médica para la receta).
Escaneé el resultado el viernes, lo subí a la página Web del gobierno indio y recibí el sábado un correo electrónico:
¨Dear Javier Castro,
We would like to inform you that your application number ------- under exemption category RT PCR test report certificate has been approved by Delhi govt.
You need to show the attached pdf form at the international arrivals. To get more information on the process click here.
We wish you a safe journey.
Warm Regards,
Team Air Suvidha¨.
Que traducido sería:
¨Estimado Señor Javier Castro:
Le informamos de que su solicitud de exención por presentar un certificado PCR ha sido aceptada por el gobierno de Delhi. Debe presentar el certificado adjunto en llegadas internacionales. Para más información haga clic aquí.
Le deseamos un buen viaje.
Un saludo,
Equipo Air Suvidha¨.
Listo: solucionada una de las cuatro cosas que tenía que hacer antes de embarcar. Estas eran las otras 4:
1.- Exención por PCR – hecho.
2.- Registro en el que indicas tu vuelo, asiento, dirección final, contactos,ciudades visitadas en los últimos 14 días e indicas tu estado de salud (fiebre, tos, diabetes, hipertensión, asma, problemas respiratorios, cancer…). Hay que rellenarlo online 72 horas antes del viaje. Se rellena en la página del gobierno de Delhi, que lo pasa al ministerio de salud y a las autoridades aeroportuarias.
3.- Registro on-line con el consulado indio en Paris, también 72 horas antes del vuelo.
4.- Otro certificado en el que te comprometes a seguir las directivas del Gobierno de India, a hacer las dos semanas de cuarentena y firmas que entiendes lo siguiente:
¨I fully understand that while travelling in the special repatriation flight/Indian Naval ship I may be inadvertently exposed to any infection, including COVID19 virus, and having fully understood the risk to my person, I voluntarily give consent to travel to India in the special repatriation flight/Naval ship. I undertake and agree that neither I nor my heirs nor my excutors nor administrators will hold responsible Union of India, any official of Union of India or staff of airline/naval ship or any of my fellow passengers for any injury to me (including death) or loss of property due to any accidental exposure¨.
Traducido:
¨Entiendo perfectamente que en el vuelo de repatriación especial / barco de la marina India, puedo estar expuesto inadvertidamente a cualquier infección, incluido el virus COVID19, y habiendo entendido completamente el riesgo para mi persona, doy voluntariamente mi consentimiento para viajar a la India en el vuelo de repatriación / buque naval. Me comprometo y acepto que ni yo, ni mis herederos, ni mis representantes o administradores responsabilizarán a la Unión de la India, a ningún funcionario de la Union de la India o al personal de la aerolínea / barco naval o a cualquiera de mis compañeros de viaje por cualquier daño que sufra (incluida la muerte) o pérdida de propiedad debido a una exposición accidental¨.
5.- Por último te tienes que haber desgargado en el móvil la aplicación “Aarogya Sethu”, equivalente al Radar Covid del gobierno de España, solo que esta es obligatoria y no opcional como la española (donde andamos con medias tintas).
Así que esas 5 cosas tuve que hacer antes de embarcar a India.
Ahhhh, aquellos tiempos en los que era comprar un vuelo y listo…
SITUACIÓN COVID EN INDIA
¿Cómo está la India en cuanto a casos de Covid? Es un tema interesante. Mucha gente mira esta página Web de la prestigiosa universidad John Hopkins: https://coronavirus.jhu.edu/map.html
Los datos de hoy 26 de septiembre dicen que India está en el segundo lugar del mundo en cuanto a casos confirmados (5.903.932), en tercer lugar en cuanto a número de muertos (93.379). Ambas clasificaciones las lidera Estados Unidos, estando España en el puesto octavo en número de contagios (716.481) y décimo en número de muertos (31.232). Sin embargo estas estadísticas no me dicen nada, porque estamos comparando países con poblaciones muy diferentes:
-India : 1.400 millones de habitantes.
-Estados Unidos : 308 millones de habitantes.
-España : 47 millones de habitantes.
Considerando los habitantes es terrible que España, con una población tan pequeña, esté en el top-10.
Si queremos hacernos una idea más clara de en qué situación está cada país, no en terminos absolutos sino en términos relativos, entiendo que haríamos mejor en mirar esta estadística:
Si miramos muertes por cada 100.000 habitantes, España aparece en el séptimo puesto (66,60/100.000) mientras que India aparece en el puesto 68 (6,74/100.000).
Ninguna estadística es completamente cierta, depende de cómo informa de los casos cada país, luego la incidencia de casos en cada zona del país, etc. Pero viendo esta estadística igual el médico que me dijo ¨yo no iría a India¨ hacía las maletas y se venía conmigo.
PREPARATIVOS
Hechos los trámites perminentes tocaba ir cerrando cosas en España. La primera despedidas. El jueves estuve echando un par de birras con Ruben al mediodía, al que acompañaba Bingen Mendizabal. Por la noche quedé con Esti, una amiga vitoriana que también es profesora de castellano y el sábado se volvía a su escuela en Acra, en Ghana. El viernes fui a Maestu a comer con mis tíos y con mi prima Larri, el sábado me fui con mi hermano, mi sobri y mi cuñada al pueblo a despedirme de mis padres, por la noche eché unas cervezas con Gordejuela y el domingo a hacer las maletas, como siempre a última hora y corriendo.
Llevé bastante equipaje, cuatro maletas y una mochila, así que fue mi primo Dudu a buscarme el domingo a casa con el coche y mi hermano a despedirse en la estación. Cogí el autobús de Vitoria a las 17:45 y me dejó en la Avenida América a las 22:45. Del mismo intercambiador cogí un autobús a la Terminal 1, que me sorprendió que solo costara 1,50 euros. Más barato y conveniente que un taxi, especialmente llevando maletada. Y casualidades de la vida, en la T1 estuve un rato con mi hermana que venía de Palma de Mallorca en un vuelo que aterrizó a la media noche.
EMBARCAMOS
El mostrador de facturación de Air France se encargaba tanto de su vuelo a Paris como del vuelo de KLM a Amsterdam. Volando a Paris no se exigía una PCR. Por lo visto en el vuelo a Amsterdam con KLM sí, y debía ser algo bastante reciente. Vi sorprendido como a 4 personas que estaban delante de mi en la cola se les denegaba el acceso a ese vuelo de KLM:
1.- Uno había comprado el billete a Amsterdam con destino final Brasil. Le dijeron que tenía que mostrar comprobante de tener un seguro médico. No lo tenía y le dijeron que hasta que no lo presentara no le podían imprimir las tarjetas de embarque. Out!
2.- A otra mujer le pidieron el PCR y respondió que no tenía ni idea de que tenía que hacerse un PCR, que no había sido informada. Out!
3.- Otro pasajero a Amsterdam, con destino final Camerún, presentó un PCR hecho el jueves (igual que yo). Le dijeron que el plazo era las 76 horas anteriores y que ese PCR ya no valía. Out! Considerando que estábamos tomado un vuelo a las 6 am del lunes y que muchos laboratorios cierran sábado y domingo, hacerse un PCR 76 horas antes y recibir los resultados era casi misión imposible.
4.- A otra pareja les dijeron que les faltaba un formulario que les habían enviado por correo, que lo tenían que haber impreso y entregado. Out!
Los casos 2 y 3 mala solución, perdían el vuelo fijo ya que no les iba a dar tiempo a hacer el PCR y recibir los resultados antes de embarcar.
Los casos 1 y 4, con ayuda de Internet y una impresora podrían solucionar el tema, pero con una alta dosis de estrés. Si no eres de Madrid, ¿dónde encuentras un lugar para imprimir a esas horas? A no ser que te dejen presentar las cosas de forma digital, no sé.
Pero vamos, nunca había visto que se les denegara el embarque a tantos pasajeros.
En mi caso sin problemas, llevaba todo lo que tenía que llevar y la atención fue muy amable.
VOLAMOS
En el vuelo de Madrid a Paris la fila del medio iba vacía, ventana y pasillo ocupados, con lo que de cara a la distancia social genial, mejor por ejemplo que el autobús de Vitoria a Madrid donde desde Lerma a Madrid sí que llevaba acompañante en el asiento contiguo (de Vitoria a Lerma iba solo en los dos asientos, sin acompañante).
En el aeropuerto Charles de Gaulle de Paris me encontré con un profesor de mi nueva escuela al que ya había conocido antes por videoconferencia y sabía que viajaba en el mismo avión Paris-Delhi. En su caso había tenido que dar un gran rodeo, este fue su itinerario:
Bangkok – Londres – Paris – Delhi, con una escala en Londres de 11 horas (reservó una habitación en el hotel del aeoropuerto). Le pregunté si la opción Bangkok-Dubai-Delhi no hubiera sido posible. Me respondió que sí que hay vuelos Bangkok-Dubai, y Dubai-Delhi, pero que en Dubai llega uno y sale el otro de diferentes terminales, y con eso del Covid no les permiten a los pasajeros cambiar de terminal. Con lo que su única opción, dadas las escasas ofertas de vuelos burbuja disponibles, era volar de Asia a Europa y retornar a Asia.
Aterrizamos en Delhi y para salir del avión nos pidieron que nos pusiéramos unas pantallas que nos habían dado previamente. La verdad es que la salida del aeropuerto fue rápida y eficiente. Nos pusieron un sello en el brazo que dice que tenemos que estar de cuarentena hasta el cinco de octubre y recogimos las maletas. El sello, 5 días después de habérmelo puesto continúa muy claro. Me lo he lavado un montón de veces pero la tinta está hecha para durar, los 14 días de cuarentena aguanta fijo. Michael, el profesor que venía conmigo en el avión iba a hacer la cuarentena en el hotel porque comparte piso con otro colega. Yo la iba a hacer en mi apartamento. Así que nuestros caminos ahí se separaron: Michael siguió una ruta hasta unos autobuses del gobierno indio que le llevarían a su hotel, yo salí fuera donde me estaban esperando.
El hotel que nuestra escuela reservó a los profesores que hacen la cuarentena en hotel es el Taj Palace - Chanakyapuri que tiene muy buena pinta. Chateando esta semana con Michael me ha dicho que todos los días pasan a tomarle la temperatura.
En mi caso me estaban esperando en salidas del aeropuerto la subdirectora de la escuela y el jefe de recursos humanos. Nada más llegar me pusieron un collar de flores de bienvenida, estuvimos charlando un rato y en uno de los autobuses del colegio me llevaron a mi apartamento en el campus del colegio. En el suelo de la entrada un mosaico hecho con granos de arroz tintado me daba la bienvenida. El apartamento espacioso, muy chulo y me encontré un montón de cosas en la nevera para afrontar la cuarentena. Hoy he pedido más cosas simplemente rellenando un formulario y un empleado de la cafetería ha venido enseguida a traérmelas. Así que estamos muy bien cuidados.
No puedo salir del apartamento para nada pero al día siguiente de llegar los vecinos me dieron la bienvenida. Quedamos a las 6:30 pm y estuvimos echando unas cervecitas en el balcón. Ayer los vecinos de enfrente tuvieron una fiesta así que también estuve un rato charlando con la gente desde mi balcón.
En esta semana aquí en India mi calidad de vida ha mejorado bastante en lo laboral. Desde que el 4 de agosto empezamos con estudiantes, martes y jueves me conectaba a mi primera sesión por Zoom a las 4 am, lunes y viernes a las 5:30 am. Mucho curro y un horario matador. Dos días a la semana tenía tutorías a las 5 pm con estudiantes que se encontraban en la zona horaria de EEUU o al oeste de India. Ahora aquí en India han cambiado las cosas, tengo un horario normal y eso se nota muuuuuuuuucho. Desde el 4 de agosto hasta llegar aquí la verdad es que ha sido una experiencia laboral dura: currar mucho, dormir poco, haciendo algo –enseñar online- que nos toca hacer pero que ninguno de nosotros ha elegido ni es lo que nos gusta hacer. Ahora por lo menos tener un horario decente ha mejorado la cosa mucho, el mes y medio anterior es para olvidarlo pronto.
Vamos a ver cómo va evolucionado esto de la pandemia. Los estudiantes de Bachiller y de 3 y 4 de la ESO de nuestra escuela regresan a las aulas el 5 de octubre. Yo este año solo enseño EGB ( 1 y 2 de la ESO y último curso de primaria) y todavía no sabemos cuando empezaremos el modelo híbrido, con parte de la clase presencial y otra parte continuando las clases online. Tiempos inciertos los que nos toca vivir, a todos, y flexibilidad es la palabra. Lo que está claro es que un día, esperemos que más pronto que tarde, volveremos a la situación anterior de normalidad.
Este es entonces mi primer post sobre India. Hasta que acabe la cuarentena no podré salir a explorar Delhi y la vida en el país. Pero tengo muy buenas sensaciones sobre esta nueva etapa y seguro que pasaré por aquí unos años fantásticos. ¡Brindo por ello y por veros por aquí de visita! ¡Salud y a cuidarnos todos!
Después de 5 meses y 11 días en Gasteiz cambiamos de panorama. Ya no será la torre de la catedral de Santa María lo que vea desde el balcón sino alguna otra nueva vista en Nueva Delhi. ¡Mañana lo descubriremos! En 1 hora embarco el MAD-CDG, luego CDG-DEL y a las 22:10 ¡aterrizaré en India!
Artículo publicado hoy domingo 20 de septiembre en El Diario Montañés:
¨El legado Nike
El mundo de las marcas y su reputación global es un ecosistema delicado, frágil y vulnerable. Escribo esto a propósito de la marca Nike.
Mi buen amigo Javier Castro, profesor de español en Nueva Delhi, me ha recordado al hilo de un artículo anterior un asunto que ha vuelto a la actualidad estos días: El caso de Colin Kaepernick, un excelente jugador de fútbol americano que aquí conocimos en 2016 por su gesto de escuchar, rodilla en tierra, el himno americano antes de cada partido. Era una reivindicación que fue imitada por otros muchos deportistas y que hoy ha cuajado en el movimiento Black Lives Matter. A Kaepernick ese gesto le costó, probablemente, su carrera deportiva. Fue criticado por antipatriota y en 2017 se quedó sin equipo. En ese contexto Nike tuvo la visión y la valentía de contratarle para su nueva campaña que tenía como eslogan «Cree en algo, incluso si eso significa sacrificarlo todo», toda una declaración de principios. Entonces Kaepernick fue descrito por Nike como «uno de los más inspiradores atletas de su generación».
Pese a que la campaña tuvo un importante nivel de contestación y sus productos fueron boicoteados en algunas zonas de Estados Unidos, en el ámbito de la reputación global Nike se reforzó considerablemente como una marca comprometida.
No duró mucho. En 2018 una de las más laureadas atletas norteamericanas, Allyson Félix, denunció a Nike por haber reducido drásticamente los términos económicos de su acuerdo de patrocinio al conocer que estaba embarazada. Fue una batalla a la luz de la opinión pública que dejó muy tocada a la firma por su política discriminatoria respecto a los atletas masculinos. Meses después de la denuncia Nike rectificó públicamente en este caso y en el de todas las deportistas a las que patrocinaba, anunciando que ya no rescindiría ni aplicaría reducciones económicas en los contratos durante los 18 meses de embarazo y maternidad. En esta ocasión Nike reaccionó tarde y mal. Solo rectificó cuando la ola de indignación era tan grande y potente que amenazaba con llevarse por delante la imagen de la compañía en la tormenta perfecta del movimiento Me Too.
Sabemos que la reputación no se consigue, sino que se merece; y solo se logra contruyendo ese delicado castillo de naipes que se cimenta en la coherencia de los principios y la consistencia de las acciones.