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Basurde Xiao Long

Libros: ¨La flaqueza del bolchevique¨ -Lorenzo Silva-

Libros: ¨La flaqueza del bolchevique¨ -Lorenzo Silva-

Antes de empezar esta novela cogí de la biblioteca ¨El juego de Ripper¨ (2014), de Isabel Allende. Me había leído de esta escritora otros libros, pero con este no he podido. En la página 119 (de 475), después de una semanita sin meterme en la historia he pensado que la vida es demasiado corta para pasar horas leyendo cosas que no disfrutas demasiado.

 

Así que he entrado en Amazon.es y he buscado cualquier novela de uno de mis autores de referencia, Lorenzo Silva. Me he descargado ¨La flaqueza del bolchevique¨, que trata de lo siguiente:

 

¨El protagonista y narrador de esta historia se empotra contra el descapotable de una irritante ejecutiva en lunes a las ocho de la mañana. Ciertamente, él se distrajo un poco, pero ella no tenía por qué frenar en seco ni, desde luego, escupirle todos los insultos del diccionario. Por ello, y para hacer soportables las tardes de aquel bochornoso verano, decide dedicarse " al acecho y aniquilación moral de Sonsoles". La flaqueza del bolchevique sería una novela absolutamente cómica si no fuera por el carácter inquietante que adquiere a medida que se complican las argucias del protagonista. Una historia a caballo entre la comedia, la intriga y el melodrama¨.

 

La novela empieza de forma potente. Hay comienzos de libros que se te quedan para siempre: ¨Sonó el teléfono y supo que la iban a matar¨, ¨El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana…¨. Las primeras frases de esta novela no te dejan indiferente:

 

¨Era lunes y como todos los lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones. Una tarde pensé que el alma era una tercera bola que llevaba ahí colgando y que me servía tan poco como me servían las otras dos. Desde entonces cuando es lunes y el alma me pesa, cuando es otro día y el alma me pesa, hasta cuando no sé qué día es y el alma me pesa, siento ese bulto y esa carga debajo del todo, peleando con la tela elástica del slip.

 

Yo no fui siempre un tipo con el alma entre los cojones. Durante bastantes años ni siquiera decía palabrotas, y hasta utilicé durante otros muchos un vocabulario abundante y selecto. Ahora he decidido que la vida no merece arriba de quinientas palabras y que las más a propósito son palabrotas, pero no es que nunca haya pasado de aquí, sino que he llegado aquí. Muchos capullos se stascan donde yo estoy al poco de nacer y se quedan aquí para siempre. Yo he venido hasta aquí pasando por otros sitios antes, y algunos de ellos olían bastante mejor, aunque nunca duró demasiado. Puede parecer que más habría valido ser desde el principio uno de esos capullos que no ven mundo ni conocen otros sitios que huelen mejor. Y a mí me lo parece. Si toda mi vida hubiera sido un capullo ahora estaría contento, y no acordándome de que aquel día era lunes y el alma me pesaba encima del slip¨.

 

Aquí os dejo con otros extractos que me han llamado la atención:

 

¨Es increíble la cantidad de gente que ahora tiene las piernas largas, en un país de proverbiales paticortos. También es increíble la cantidad de rubias y de Licenciados en Ciencias Empresariales. Han tenido que echarnos en la comida algo que ha producido una ola de mutaciones genéticas, porque antes no éramos así. Uno de los recuerdos que guardo de mi familia es una fotografía de un puñado de soldados y suboficiales posando con cuatro mulas durante la campaña de África, allá por 1924. Uno de ellos es mi abuelo, a quién le tocó hacer allí la mili, o sea la guerra, que era lo que tocaba entonces, aunque nadie se hacía objetor de conciencia (la conciencia no es un artículo de primera necesidad, sino una veleidad de estómagos satisfechos). Si aquellos hombres renegridos y harapientos vieran a sus bisnietos bailando acid bajo un rayo láser, pensarían que estaban presenciando el fin de mundo. Y viceversa: en más de una ocasión, alguna mascachicles que pasó por mi apartamento para hacer lo único que se puede hacer con ellas se quedó mirando la foto y me preguntó que por qué tenía a todos esos turcos tan horribles allí puestos¨.

 

¨Ella estaba desorientada, y yo buceaba en su límpida mirada azul con un poco más de entusiasmo del que le convenía mostrar a un tipo de treinta y tantos años por una niña de quince en un banco de un parque público. Esquivó mis ojos y se abrazó a una de sus piernas. Esto no era un detalle sin importancia. Por aquellas piernas habría sido capaz de ir a que me sermoneara mi dentista argentino, de depositar mis residuos de vidrio en un contenedor al efecto e incluso de colgarme al cinto un teléfono móvil¨.

 

¨Salió corriendo, con la cabellera al aire, y yo me quedé devanando algo confuso sobre Dante y Beatriz y el cielo y el infierno y la jodida seguridad de que no habría mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la desgracia¨.

 

¨La noche de aquel día viernes desistí de los pasatiempos habituales y di en vaciar en casa una botella de Black Bush que había comprado en cualquier aeropuerto. El cuerpo me admitió la mitad: el resto lo escancié ceremoniosamente en el inodoro mientras mi reproductor de compactos arrojaba a todo volumen, para terminar de enrarecer mis relaciones con los vecinos, los graves acordes de esa fastua melodía que el mundo debe a Allison Moyet y que lleva por título la frase más redonda que nadie ha encontrado jamás para un título: Winter Kills¨.

 

¨En el momento actual, apabullada por los medios de comunicación, que ora dan el coñazo para que uno vaya a ver la película sobre ese cursi de Beethoven, ora beatifican a cualquier macarra anglosajón muerto por sobredosis, aunque no supiera cómo se cogía una guitarra, la gente no se atreve a decir lo que piensa de la música. Es jodido sostener que lo que hacía Mahler y lo que hace Mick Jagger sean la misma cosa, pero uno se da cuenta de que no se puede decir nada contra ninguno de los dos y la mayor parte de las personas dan en pensar que no tienen gusto y más les vale callarse o repetir lo que diga la tele o la prensa.

Reconozco que he padecido como cualquiera esa mordaza, y que alguna vez que he intentado sublevarme mi interlocutor me ha arrojado encima una tonelada de consignas oficiales y casi me he quedado sin argumentos. Digo casi porque siempre había uno, que me guardaba y ahora ya no me importa enseñar: la única música que vale es la que me emociona, y la música que me emociona es la música que a mí me sale de los cojones que me emocione¨.

 

¨El día que me echaron el guante, mientras me ponían las esposas y me leían mis derechos, la inspectora responsable de mi detención me observó con un odio y una satisfacción ue me hicieron recapacitar sbore el extraño hecho de que el Mal también anide en el generoso pecho de los buenos. Ya en el coche, la inspectora tradujo sus sentimientos a palabras:

-Mira que ese asiento tiene historia, pero dudo que haya tenido nunca encima una mierda como tú.

En cierto modo estaba de acuerdo con ella. Sin embargo, le afeé su saña:

-Como juzguéis a otros, así seréis juzgados, y la misma medida que apliquéis a otros, a vosotros se os aplicará. Mateo, capítulo 7, versículo 2.

-A mí eso me la suda. Soy atea.

-Una opción religiosa poco precavida, pero la respeto. ¿Y qué es lo que le suda, si no es indiscrección?

Según mi abogada, que da la impresión de ser una chica bastante meticulosa, aquélla fue una pregunta que muy bien podría haberme ahorrado¨.

 

Una novela que me ha gustado leer, y como no quiero sorpresas me acabo de descargar otro libro del mismo autor: ¨Noviembre sin violetas¨. Ya os contaré.

Campeonato Angolano de Rali/Raid @Albufeira da Quiminha – 1 diciembre 2018

Campeonato Angolano de Rali/Raid @Albufeira da Quiminha – 1 diciembre 2018

183 fotos aquí.

 

El Campeonato Angolano de Rali/Raid está compuesto por 7 pruebas en diferentes lugares de Angola, y hoy a unos 100 kilómetros de Luanda se celebraba la última. De esta información me he enterado porque sigo en Facebook esta página.

 

Así que para allá he ido. He reservado un coche con conductor (Sebastião) y hemos tirado al punto de salida, Albufeira da Quiminha, en estas coordenadas. Este lugar en medio de la nada -para acceder había que transitar los últimos kilómetros por una pista- está a unos 20 kilómetros de Catete, un pueblo pequeño pero que es conocido por ser el lugar de procedencia del primer presidente de Angola, António Agostinho Neto, y se puede visitar un centro cultural que recuerda la lucha por la independencia angoleña. Hemos pasado por delante pero no hemos entrado. Si estamos a setas estamos a setas.

 

Este era el programa del evento:

 

9:30-10:00: Verificaciones administrativas y técnicas y anuncio del recorrido en Albufeira da Quiminha + Reconocimiento del Prólogo.

10:30 – Salida primera etapa prólogo – 3,5km

11:30 – Salida segunda etapa prólogo – 3,5km

13:00 – Salida primera etapa especial – 44 km

14:00 – Inicio segunda etapa especial – 44 km

15:00 – Inicio tercera etapa especial – 44 km

17:00 – Entrega de premios.

 

La salida de la etapa prólogo estaba a un kilómetro más o menos del lugar donde estaban aparcados los coches y las motos. Mi idea era hacer esa ruta andando, así que comencé a caminar hacia la salida. Justo al salir paró un todoterreno y era el organizador de la prueba que iba para la salida, y me dijo que montara. Un tío muy majo. Me dijo que son su equipo y él los que organizan 5 de las 7 pruebas. En un país como Angola no tiene que ser nada fácil, sin embargo se veía que estaba todo muy bien organizado, muy profesional, con mucha gente de apoyo con walkies, coches de la policía revisando el recorrido y un hospital de campaña muy bien surtido en caso de accidente.

 

El paseito guay, porque la ruta transcurría por medio de la naturaleza. De vez en cuando me paraba a hablar con algún grupillo de espectadores. No había muchos, así que estábamos como en familia. Una de las mujeres con las que hablé me dijo ¨tú también estuviste en el motocross en Gamek¨. ¡Efectivamente! Me dijo que su hijo corría en quad, que era su primera carrera en un año porque había tenido un accidente gordo la temporada anterior, y que ahora no andaba al 100% pero quería volver.

 

Después de dar la ruta pasé por el hospital de campaña y sorpresa, los médicos eran cubanos -un hombre y una mujer- y un angoleño que también estaba con ellos había estudiado medicina en Cuba. Me invitaron a sentarme y estuvimos charlando un rato, de noticias, de libros, y me estuvieron contando su experiencia. Llevaban 4 años en Angola. Pero el médico antes había estado en Algeria -en el Sáhara- y también en Ghana. Me contó un par de ejemplos de experiencias bastante durillas que ha vivido. El ritmo de la sanidad y las emergencias en África es muy distinto al que estamos acostumbrados en España y en Cuba.

 

Después de las dos etapas prólogo me volví para Luanda, no me quedé para las especiales. Un evento muy chulo, lo disfruté un montón.

Fortaleza de São Miguel - Luanda (Angola) – 24 de noviembre de 2018.

Fortaleza de São Miguel - Luanda (Angola) – 24 de noviembre de 2018.

81 fotos aquí.

 

El sábado después de visitar el cementerio de barcos me fui al centro de Luanda a visitar el Fuerte de San Miguel. En Wikipedia no hay información en español, pero traduzco lo que dice en inglés:

 

¨La Fortaleza de São Miguel fue un fuerte portugués construido por Paulo Dias de Novais en 1576 en Luanda, Angola. Se convirtió en el centro administrativo de la colonia en 1627 y fue un centro importante para el tráfico de esclavos a Brasil. El fuerte fue durante muchos años una ciudad autónoma protegida por gruesos muros rodeados de cañones. Dentro del fuerte, elaborados azulejos de cerámica cuentan la historia de Angola desde su origen y en el patio hay grandes e imponentes estatuas del primer rey de Portugal, del primer europeo en llegar a Angola Diogo Cão, del renombrado explorador Vasco da Gama y de otros personajes importantes. Hasta 1975 el fuerte sirvió como cuartel general del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Portuguesas en Angola. Hoy alberga el Museo de las Fuerzas Armadas¨.

 

El fuerte está en un lugar estratégico, en una colina desde la que se divisa perfectamente el mar y la ciudad de Luanda. La entrada al museo cuenta 100 kwanzas, lo que al cambio de hoy serían 28 céntimos de euro. Dentro se pueden ver cañones portugueses, un par de aviones portugueses utilizados ¨para repelir acciones de los movimientos de liberación nacional¨ durante la guerra por la independencia, y tanques y aviones capturados o derribados al ejercito racista sudafricano (así lo describe en los carteles) durante la guerra civil.

 

36 fotos de Luanda desde el coche.

 

He subido fotos del cementerio de barcos, del Fuerte de San Miguel, y mientras accedía a esos dos lugares he ido sacando fotos desde el coche porque la vida de esta ciudad me sigue pareciendo fascinante, lo que veo por la ventanilla no deja de llamar mi atención. Tristemente muchas veces la razón es la situación tan dura que muchos angoleños afrontan en su día a día. Otras muchas otras es cómo pese a sus dificultades sacan lo mejor de sí mismos.

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¨Las ciudades son un conjunto de muchas cosas; memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos¨. 


 “A city is a combination of many things: memory, desires, signs of a language; it is a place of exchange, as any textbook of economic history will tell you—only, these exchanges are not just trade in goods, they also involve words, desires, and memories.”


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¨La ciudad no cuenta su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por arañazos, muescas, incisiones, comas¨.


“The city, however, does not tell its past, but contains it like the lines of a hand, written in the corners of the streets, the gratings of the windows, the banisters of the steps, the antennae of the lightning roads, the poles of the flags, every segment marked in turn with scratches, indetations, scrolls.”


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Las ciudades invisibles – Invisible Cities.

Italo Calvino.


Cementerio de barcos – Norte de Luanda (Angola) – 24 de noviembre de 2018.

Cementerio de barcos – Norte de Luanda (Angola) – 24 de noviembre de 2018.

Video – 2´44¨

 

137 fotos aquí.

 

A unos 40 kilómetros al norte de la Fortaleza de São Miguel (en el centro de Luanda) y en estas coordenadas (8°40’21.6"S 13°24’58.3"E) se encuentran las llamadas Praia do Sarico y Praia de Sao Tiago. Tienen la peculiaridad de ser un cementerio de barcos (en portugués lo llaman Cemitério de navios, en inglés Shipwreck Beach and Boat Graveyard).

 

La mejor explicación al respecto, de por qué los barcos están ahí oxidándose la he encontrado en esta página Web en portugués.

 

http://obviousmag.org/archives/2010/02/cemiterio_de_navios_em_angola.html

 

Dice lo siguiente:

 

¨Entre 1961 y 2002 Angola vivió dos terribles guerras. Durante esos años muchos barcos fueron abandonados en Luanda y remolcados hacia la playa de Santiago. Hoy, el inmenso cementerio de barcos se ha convertido en un curioso punto de encuentro de bañistas que disfrutan de este exótico paisaje bañado por las aguas del Atlántico.

 

Angola es un país en reconstrucción. En 1961 empezó una larga guerra colonial contra el dominio portugués. La independencia fue conquistada en 1975, año en que inició una nueva guerra, esta vez civil, que se extendió hasta 2002. Durante décadas decenas de navíos fueron abandonados a los alrededores del puerto de Luanda, lo que provocó diversas limitaciones para los barcos que deseaban atracar. Para resolver la situación los barcos abandonados pasaron a ser remolcados hacia una playa desierta, de nombre Santiago, ubicada a menos de 100 km al norte del puerto.

 

Las carcasas suman más de treinta embarcaciones, la mayoría de ellas muy grandes, como el barco Karl Marx, petrolero que mide seguramente más de 70 metros, ubicado a menos de diez metros de la playa. Para llegar al cementerio de barcos es deseable poseer un vehículo 4x4 y se recomienda cautela al conductor cuando esté en la orilla, para no chocar con los barcos que reposan en la arena.

 

Los fines de semana cientos de jóvenes se desplazan para pasar el día, rodeados de música muy alta, neveras repletas de bebidas y un acogedor clima de coqueteo en el aire. Aunque el ambiente es frecuentado casi exclusivamente por angoleños de hasta 30 años, el lugar parece tener un fuerte potencial turístico y hay quienes están organizando visitas dada la curiosidad que el cementerio de buques despierta en los extranjeros que tuvieron el privilegio de visitar este sorprendente paisaje.

 

Angola desde el final de la guerra en 2002 se está modernizando y una de las apuestas es en el turismo. Además de la riqueza histórica y cultural, el país cuenta con bellezas naturales propias de la sabana africana, así como bosques verdes e incluso un área desértica. Para quienes les guste lo inusitado, un cementerio de barcos no se encuentra todos los días¨.

 

Un par de meses antes, el 23 de septiembre, estuve por la costa de Luanda viendo ballenas desde un barco y en la ruta pasamos por esta playa, viendo el cementerio de barcos desde el mar (Entrada anterior ¨Por ahí sopla¨). Hablándolo con el capitán no estaba muy contento con ese proceder. En su opinión lo que habría que hacer antes de dejar un barco abandonado ahí es hundirlo en medio del mar. Dice que sería bueno para la fauna ahí abajo. No lo sé.

 

El caso es que me apetecía ver este cementerio a pie de playa. Reservé un coche con conductor a través de la escuela y para allá me fui el sábado. Muy muy pronto. Estos días amanece en Luanda sobre las 5:30 a.m., y reservé el coche a las 5:15 a.m. La razón es que en Internet había leído que no era un lugar muy seguro -nada extraño en Angola- y por un razonamiento que probablemente no tenga ni pies ni cabeza inferí que la probabilidad de ser robado sería menor a primera hora, ya que madrugar le cuesta tanto a los ladrones como a la gente de bien. Comenté mi plan con algunos profes pero algunos porque tenían plan -los sábados muchos de ellos quedan con los Hash Harriers-, otros porque no les apetecía y otros porque no les apetecía madrugar me quedé solo, lo cual para mí no es ningún problema.

 

Me vino a recoger Carlos, que es un conductor con el que me llevo muy bien y al que le tengo que traer unos Cohibas de España después de Navidades. Vivo en el sur de Luanda y tomando la circunvalación para evitar el centro de la ciudad nos costó 1h20´ recorrer los 77k. Con lo que antes de las 7 a.m. ya estábamos en el destino.

 

Relive: Esta fue la ruta de casa a Praia do Sarico.

 

Imaginaba que a esas horas la ciudad estaría durmiendo, pero qué va, en cuanto hay luz empieza la actividad, y las calles ya rebosaban de vitalidad.

 

Carlos aparcó el coche cerca de la playa y me indicó que tirara para el sur (en dirección a Luanda), porque hacia el norte (donde están los acantilados) era zona prohibida y podía tener problemas con la policía. Así que eso hice. En total fueron 9k de paseo en unas 2 horas: 5k por la playa y luego los otros 4k por el interior. No volví al punto inicial, sino que andando llegué a la carretera por la que habíamos venido y le llamé a Carlos para que me fuera a recoger allá.

 

Relive: ruta por la playa.

 

La playa la tenía para mí solito, no había nadie. El espectáculo de los barcos abandonados es espectacular: porque los hay muy grandes, porque hay muchos y porque están a pie de playa, ahí mismo. Viendo el álbum de fotos os haréis una mejor idea que lo que yo os pueda contar.

 

Después de caminar unos 2k llegué a un lugar donde había casas cerca de la orilla y empecé a cruzarme con algunas personas. Un grupo de pescadores, niños, mujeres. Con algunos me paraba a hablar, a otros simplemente saludaba.

 

En ese paseo por la playa vi un par de tortugas muertas, bastante grandes. En Facebook hay un grupo llamado Angola Ambiente en el que la gente cuelga fotos de animales salvajes y plantas (se debe poner la fecha y el lugar aproximado de avistamiento). La idea es ir poco a poco catalogando especies y hacer un estudio más serio de la flora y fauna, ya que debido a las largas guerras este campo se dejó bastante apartado en este país. Es un grupo en el que hay gente muy técnica pero no tienes que ser biólogo para entrar en él, está abierto a cualquier persona ya que cualquier dato puede ayudar. Colgué las fotos de esas tortugas y uno de los comentarios ha sido este:

 

¨Michel M.: A grande causa está associada a redes de pesca que por esta altura provoca uma mortandade de tartarugas sem precedente... estima-se uma mortalidade anual média de aproximadamente 5.000 animais a terem este fim na costa de Angola... é impactante? claro que é!¨

 

Vamos, que según Michel unos 5.000 animales al año mueren en las costas de Angola debido principalmente a las redes de pesca.

 

Después de caminar unos 5 kilómetros vi que ya para el sur no había muchos más barcos y decidí volver al coche. Poco antes me había cruzado con un tío que venía en mi dirección por la playa. Para evitar el encuentro -no me daba muy buena espina o ando demasiado alerta- me fui hacia el interior, por un montículo. Él se fue también hacia el interior y pensé -uppps, no mola-. Así que tiré para la playa. Saludé al tío y no sé que me quiso decir, pero le dije que estaba corriendo y me fui trotando poco a poco. No me siguió así que guay. Creo que simplemente ese era su camino al pueblo. En estas salidas cuentas con que te pueden dar el palo. Así que aparte de la cámara -que cuento con que algún día me la podrán socializar- no llevo casi nada de valor. De hecho en el teléfono en el que tengo dos tarjetas -el sim de Angola y el de España-, antes de ir quité la tarjeta del número de España, por si me lo quitaban no tener que liarme a pedir un duplicado. Vamos, que toco madera para que no me roben, pero que si me dan el palo les doy lo que quieran sin abrir la boca. Otra cosa. Para la cámara llevaba tres tarjetas. Para cuando llegué donde me di la vuelta ya había usado las tres, porque cuando veía a lo lejos que me iba a cruzar con gente, ante la posibilidad de que la cámara volara cambiaba de tarjeta para por lo menos tener algunas fotos.

 

Decidí no desandar el camino por la playa hasta el coche para no pasar por los mismos sitios, así que lo hice por el interior. Ahí saqué fotos curiosas, de cabras pastando y al fondo estos barcos en terrible estado. Finalmente llegué a la carretera. De vez en cuando pasaban motoristas a los que saludaba. En un momento me encontré con 4 mujeres que llevaban sus cosas en sus cabezas y me dijeron ¨¿qué haces por aquí?¨. Y le dije que pasear, que me gustaba la naturaleza. Me dijeron que era peligroso, que había muchos bandidos en moto (a los ladrones en portugués les dicen bandidos). Upps, eso no me tranquiliza. Me despedí, empecé a caminar y vi que venían dos tíos en moto con la misma pinta que los rebeldes en Diamantes de sangre, y como justo había hablado con esas mujeres retrocedí para estar con ellas y que no me pillaran solo. Es ahí cuando decidí llamar a Carlos y decirle ¨tío, no voy hasta allá, salgo a la carretera y ven a buscarme¨.

 

Mientras iba por la playa solo y al loro, disfrutando de la visión de los barcos pero también bastante atento a los alrededores, pensé: ¨joder, esto es lo que sienten las mujeres cuando van solas a casa por la noche y están pendientes de que algún gilipollas no les de un susto¨. En la mayoría de los casos esa inquietud estará injustificada, pero por esa minoría de los casos no te puedes relajar. Más vale un por si acaso que un quién lo iba a decir.

 

Sabía en cualquier caso que yendo solo en esa playa tenía que estar atento. Disfruté mucho del paseo y es un lugar que merece mucho la pena visitar. Mirando Google Maps en las coordenadas que he escrito arriba podréis haceros la idea del mogollón de barcos que hay. Muchos están al lado de un acantilado pero no los pude ver por según Carlos ser zona prohibida. Ya los vi desde el barco pero hubiera estado chulo.

 

Después de colgar las fotos en Facebook mi colega Ribera ha escrito ¨Castro, cuando tuve la oportunidad de visitar Sao Tome y Príncipe, la imagen era la misma¨. En Bangladesh también leí en su día que hay un cementerio de barcos y cuando anduve por allá me planteé visitarlo, pero no lo llegué a hacer. Chittagong Ship Breaking Yard. Pero en este caso hablamos de otra liga, ya que se trata del lugar de desmantelamiento de barcos más grande del mundo y emplea a unos 200,000 bangladíes.

 

De este cementerio de barcos me fui al centro de la ciudad, a visitar la Fortaleza de São Miguel. Lo cuento en esta entrada.

Atardecer en Talatona (Luanda, Angola). 23 de novembro de 2018.

Atardecer en Talatona (Luanda, Angola). 23 de novembro de 2018.

51 fotos aquí.

 

¨Y al llegar la noche la cosa se calienta en el garito de Ramón.

Viernes por la noche, de aquí nadie se mueve hasta que suene el rock¨.

-Los Suaves-

Fútbol: Angola 2-1 Burkina Faso @Estádio 11 de Novembro (Luanda)

Fútbol: Angola 2-1 Burkina Faso @Estádio 11 de Novembro (Luanda)

105 fotos aquí. 

 

Esta tarde 3 colegas de la escuela y un servidor hemos asistido al partido de fútbol Angola vs. Burkina Faso, jugado en el Estadio 11 de Novembro de Luanda. Ha sido un partido oficial de clasificación para la Copa Africana de Naciones que se celebrará en 2019 en Camerún.

 

En este torneo de clasificación participan 51 países.

48 participan en una fase de grupos, en los que hay 12 grupos de cuatro equipos (del Grupo A al grupo L).

-45 de ellos entraron en esa fase de grupos por clasificación directa.

-Los otros 3 salieron de una eliminatoria previa jugada por los siguientes equipos: Santo Tomé y Principe vs. Madagascar, Comoras vs. Mauricio y Yibuti vs. Sudán del Sur.

 

Los dos primeros de cada uno de los 12 grupos (en total 24 grupos) participarán en 2019 en la Copa Africana de Naciones.

 

Angola está encuadrado en el grupo I. Antes de esta quinta jornada así estaba la clasificación:

-Mauritania: 9 puntos.

-Burkina Faso: 7 puntos.

-Angola: 6 puntos.

-Botsuana: 1 punto.

 

Angola necesitaba ganar a Burkina Faso para no quedar matemáticamente eliminada o perder el tren de la competición. Se impuso en su estadio por 2-1 y con la victoria de Mauritania frente a Botsuana así queda la clasificación de este grupo antes de la sexta y última jornada:

 

-Mauritania: 12 puntos (ya clasificado).

-Angola: 9 puntos.

-Burkina Faso: 7 puntos.

-Botsuana: 1 punto.

 

El último partido de Angola será el 22 de marzo de 2019 contra Botsuana. Una victoria le metería en la Copa Africana de las Naciones, con un empate dependería del resultado del Burkina Faso vs. Mauritania. Las Palancas Negras no se clasificaron en las dos últimas ediciones de 2017 (en Gabón-Buenas noches) y 2015 (en Guinea Ecuatorial). En 2010 fueron los anfitriones

 

El partido contra Burkina Faso, por lo tanto, gozaba de gran atractivo.

 

La primera vez que la selección de Angola pasó por mi radar fue el 12 de octubre. Ese día estaba yendo en coche a la recepción que la Embajada de España daba en Luanda con motivo de la Fiesta Nacional y el conductor, Carlos, llevaba puesta la radio y fuimos escuchando el partido Angola 4-1 Mauritania. Me di cuenta de que de poco me estaba enterando si la selección nacional de fútbol de Angola jugaba ese día en Luanda y yo no lo sabía. Así que a los pocos días me puse a buscar información.

 

Encontrar información aquí tampoco es fácil. A través de Wikipedia llegué a la página de la Federación, pero a una cuyas últimas entradas databan de 2006. Finalmente revolviendo revolviendo di con la página oficial y con la página de Facebook, y leyendo la sección de deportes del Jornal de Angola me fui enterando del día y la hora del siguiente partido. A través de Facebook dijeron que las entradas salieron a la venta el sábado 10 de noviembre en los establecimientos WAMMO, que es una cadena de electrodomésticos. Por ahí me pasé ese sábado 10 y el lunes 12, y en ambas ocasiones me dijeron que no habían llegado. Finalmente opte por llamar por teléfono, y con 4 cosas básicas de portugues (¨jogo¨, ¨ingresos¨ por entradas, etc.) me decían si habían llegado o no. Por fin el jueves 15 de noviembre las recibieron y pasé a comprar 5: 3 para tres colegas, 1 para el conductor que nos llevara por si quería entrar con nosotros -fue Eugene y entró-, una para mí. Había dos precios:

-General = 500 kwanzas (al cambio oficial 1,40 euros)

-VIP = 2.000 kwanzas (al cambio oficial 5,62 euros)

Digo lo de cambio oficial porque en las calles hay otro tipo de cambio.

 

Angola tiene fama de ser un país poco seguro y las imágenes de locura que había visto en estadios africanos hacía que fuera al estadio con cierta precaución. Llevaba la cámara réflex que tengo -obviamente no a la vista-, poca pasta y la idea clara de que en Angola si me pegan el palo les doy todo lo que lleve encima casi antes de que terminen de pedírmelo. Sin embargo no tuve esa sensación de inseguridad. Había mucha policía, todas las localidades eran sentadas (no había las míticas gradas de pie de antaño) y no tuve la sensación de andar por un sitio peligroso. Era de día y había mucha gente, lo cual es bueno.

 

Vista la primera parte sentado y con una Cuca (cerveza local que se vendían dentro del estadio) me apetecía en la segunda parte darme una vueltilla para conocer otras zonas del estadio. Así que les dije a mis compis que me piraba a dar una vuelta. Anduve por el exterior, por los fondos, y me apetecía subir al último anfiteatro. En esas estaba cuando di con una zona más VIP que nuestra VIP, la zona de palcos. Le dije al de seguridad si podía entrar a sacar unas fotos y me dijo que no, que necesitaba una entrada especial. Discretamente le saqué un billete de 1,000 kwanzas y el tío me dijo que me pasara luego, que su chefe andaba por ahí vigilando en esos momentos. Me alejé un poco y luego cuando volví estaba con una entrada. Me dijo que le dejara 2,000 kwanzas en un sobre (para que la transacción fuera menos evidente) pero le dije que solo tenía 1,000. Me permitió el paso y ahí en las fotos podéis ver esa zona de palcos.

 

Mientras esperaba estuve hablando con un par de policías, majos. Uno de ellos hablaba bien inglés, si no en español y poco portugués te manejas. Después de charlar un rato me dijeron que a ver si les daba algo para unas Fantas y les solté 1,000 kwanzas (son 3 euros, pero la bufanda de Angola que compré me costó 100 en el estadio, y la cerveza estaba a 250kw con lo que da para esas Fantas y con las fuerzas del orden público hay que estar a bien).

 

Después de sacar las fotos en los boxes me subí al anfiteatro, tercer piso. En las escaleras y en esa puerta no había nadie, así que por si las moscas las subí y bajé corriendo. Al salir otra vez a los aledaños del estadio un portero me pidió pasta para unas Fantas, porque ¨era angoleño¨. Dios, por esa razón en Angola acabaría yo mal. Le dije que no y seguí dando vueltas. Casualmente al llegar a la puerta 34 donde estaban mis colegas estaba este portero, le enseñe el ticket (que estaba partido porque había entrado antes) y me dijo que no podía entrar. A otro le había preguntado antes de salir a ver si podía volver y me dijo que sin problemas. La razón por la que no me dejaba entrar era clara: que no había subvencionado su Fanta. Pero fuera no me iba a quedar quieto esperando -más que nada por tema de seguridad-, así que corrí para dentro sin hacerle mucho caso.

 

Llegué donde estaban los colegas casi al final del partido y nos fuimos de vuelta al coche y a casita. El estadio tiene capacidad para 50.000 personas y no se llegó ni a la mitad del aforo, lo que hace que las gradas parezcan un poco tristes. Pero una buena experiencia ver un partido de la selección de Angola. En dos semanitas volveré a ver a las Palancas Negras, pero esta vez al equipo de baloncesto, que participa en un torneo en Luanda de clasificación para el Mundial de Baloncesto 2019 que se celebrará en China.

Libros: ¨Angola, la intensidad de SER humano¨.

Libros: ¨Angola, la intensidad de SER humano¨.

Dice el libro sobre el autor: ¨Borja Monreal Gainza nació en Pamplona, Navarra, donde comenzó una vida que le ha llevado a saltar de un sitio a otro en busca de la mejor manera de entender el mundo. Tras terminar sus estudios de Periodismo decidió que para obtener respuestas hacía falta mucho más que leer libros y escribir historias: se necesitaba ver la realidad in situ y entender el por qué de las diferencias humanas. Para ello desde muy joven viajó para tener la oportunidad de conocer al otro. Y en sus viajes descubrió que las diferencias entre las personas no eran más que preconcepciones y malformaciones de una realidad que nos supera.

 

Publicó su primer libro en 2008, ¨Un país que se apaga: la República Democrática del Congo en busca de futuro¨, un análisis histórico-político del país africano y sus implicaciones en el futuro de laregión de los Grandes Lagos; dos años más tarde se estrenó en el mundo de la novela con ¨Cómo me convertí en un muerto¨, un libro a camino entre la novela negra y la psicológica en el que se debatían los conceptos de la moral, la razón y la justicia frente a una vida que se encaminaba a la falta de sentido.

 

Angola, la intensidad de SER humano, es su tercer libro y en él se introduce de lleno en la realidad de un país que le ha visto crecer como persona, Angola.

 

En el año 2012 recibió el galardón Francisco Ynduráin de las letras para escritores jóvenes de la Asociación Bilaketa.

 

En la actualidad reside en Angola, donde trabaja como Delegado de la Fundación CODESPA trabajando para apoyar la mejora de las condiciones de vida de campesinos de las áreas rurales del país¨.

 

A esos tres libros le siguió posteriormente ¨El sueño eterno de Kianda¨ que comenté aquí.

 

¿Por qué este título? Ya desde el principio nos lo explica:

 

¨Todo en nuestras sociedades está delimitado y normalizado. No podemos actuar con libertad porque los márgenes que se han establecido para nuestra discrecionalidad son tan escasos que nos hacen caminar en una pequeña jaula dorada en cuyos bordes se encuentra la verdadera vida. Y lo que es peor, lo hemos asumido y aceptado.

 

En Angola en cambio el hombre es mucho más hombre, más humano, para lo bueno y para lo malo. Y esto se debe a un factor diferencial: todo en Angola es intenso. Desde un paseo por la ciudad a una cena en la calle. Desde una cerveza en la playa hasta un viaje a un rincón escondido en provincias. Todo adquiere un carácter más dramático, más esencial, más intenso. O lo que casi es lo mismo, más extremo. Y son estos extremos los que hacen que la vida adquiera sentido. Es como si no existieran los términos medios: lo bueno es increíblemente bueno, y lo malo es jodidamente malo¨.

 

Este libro es una colección de experiencias personales y reflexiones sobre lo que el autor ha visto en sus años viviendo en Angola. Debo comenzar diciendo que me suele aburrir sobremanera leer libros de viajes en los que los protagonistas cuentan sus historias. Por alguna razón no puedo con ellos y si me pongo con alguno es probable que no lo termine. Este no es el caso. No es un libro de viajes, es una descripción certera de la sociedad angoleña a través de vivencias personales del escritor. Me ha mantenido enganchado desde que lo empecé. Son historias cortas que no te dejan indiferente. Muchas son como un directo a la mandíbula y me hacen darme cuenta de que a pesar de llevar tres meses en Luanda me queda mucho para romper la burbuja y llegar a comprender lo que se ve a través de la ventana del coche. Qué hay detrás del tío que te persigue en el supermercado para a la hora de pagar poderte meter en tu cesta algo de comida para llevar a su familia. Qué hay detrás de esos vendedores que esperan en los atascos venderte algo para ganarse la vida. Por qué esta corrupción endémica, de dónde vienen y a donde van. Es este ensayo sin duda uno de los libros que más me ha hecho pensar, leer las historias era ir diciendo ¨hostia, hostia, hostia¨. Mientras escribo estas líneas lo tengo delante y ya mirar la portada me produce cierto desasosiego. Es un libro que te escupe la realidad a la cara y no te puede dejar indiferente. Te lleva a conocer Angola a otro nivel y te hace darte cuenta de hasta que punto acostumbrarte a ver pobreza, aquí y en muchos de los países por los que hemos viajado, nos llega a deshumanizar. Hay lecturas que son un remanso de paz, otras una montaña rusa, divertidas, ilustrativas, esta es una ambulancia a toda velocidad con la sirena a tope, molestando y retumbando en tu cabeza, haciéndote ver que no entiendes nada. Que vives en una burbuja muchas veces juzgando sin saber nada de lo que hay detrás. ¡Muy-muy-in-ten-so!

Asamblea del Día de la Independencia – Manuel Rui.

El pasado viernes 9 de noviembre tuvimos en el colegio (Luanda Internacional School) una bonita asamblea para conmemorar la Independencia de Angola, que se proclamó el 11 de noviembre de 1975. Entre los visitantes ilustres estuvo Manuel Rui, escritor angoleño que ocupo cargos políticos en el periodo de transición a la independencia y posteriormente fue representante de Angola en la Organización para la Unidad Africana (ahora llamada Unión Africana) y en las Naciones Unidas, entre otros cargos.

 

Manuel Rui apareció en el escenario antes de que se cantara el himno nacional de Angola, dándose la circunstancia de que es él el autor de la letra. Nos contó en portugués -mientras se iba traduciendo lo que decía al inglés- que lo compusieron de urgencia, dos días antes de la independencia, el autor de la música con la guitarra (Rui Mingas) y él con una hoja escribiendo el himno.

 

Es el siguiente:

 

Ó Pátria, nunca mais esqueceremos

Os heróis do quatro de Fevereiro.

Ó Pátria, nós saudamos os teus filhos

Tombados pela nossa Independência.

Honramos o passado e a nossa História,

Construindo no Trabalho o Homem novo,

(bis)

 

CORO

Angola, avante!

Revolução, pelo Poder Popular!

Pátria Unida, Liberdade,

Um só povo, uma só Nação!

(bis)

 

Levantemos nossas vozes libertadas

Para glória dos povos africanos.

Marchemos, combatentes angolanos,

Solidários com os povos oprimidos.

Orgulhosos lutaremos Pela Paz

Com as forças progressistas do mundo.

(bis dos últimas líneas)

 

CORO

 

Oh Patria, nunca más olvidaremos

A los héroes del Cuatro de Febrero.

Oh Patria, saludamos a tus hijos

Caídos por nuestra independencia.

Honramos nuestro pasado y nuestra historia

Construyendo en el trabajo al hombre nuevo.

(bis dos últimas líneas)

 

CORO

¡Angola, adelante!

¡Revolución, por el poder popular!

Patria unida, libertad,

¡Un solo pueblo, una sola nación!

(bis)

 

Levantemos nuestras voces liberadas

Para gloria de los pueblos africanos.

Marchemos, combatientes angoleños,

Solidarios con los pueblos oprimidos.

Orgullosos lucharemos por la Paz

Con las fuerzas progresistas del mundo.

(bis dos últimas líneas)

 

CORO

 

En este video lo podéis escuchar en versión Karaoke.

 

Me gusta y ya me lo estoy aprendiendo para cantarlo el domingo, que asistiré al partido de fútbol Angola vs. Burkina Faso y seguro que se canta al inicio. En Indonesia disfrutaba de las ocasiones en las que podía cantar el himno -Indonesia Raya, muy alegre-, también en Yankeelandia con el ¨home of the braves¨ y ahora toca el de Angola.

 

La semana pasada también en la escuela se celebró una pequeña feria del libro. Compré algunos libros para pegarle al portugués: cuatro para niños, de un autor llamado Octaviano Correia con el que estuve charlando tranquilamente un rato, y de Manuel Rui compré ¨Quem me dera ser onda¨. Para mis colegas mexicanos, Manuel Rui estará en la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara que se celebrará entre el 24 de noviembre y el 2 de diciembre. Y bien sabéis que siendo este el mejor evento literario en lengua castellana, hay que ser alguien para dejarse caer por ahí.

 

Un honor contar con Manuel Rui en la asamblea.