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Basurde Xiao Long

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Libros: ¨Crisálida¨ -Andrés Alonso Castillo-

Libros: ¨Crisálida¨ -Andrés Alonso Castillo-

Esta novela la tenía que leer sí o sí por una razón. Dice la contraportada:

 

¨Octubre de 2015: Obras de dragado en el embalse de Sobrón.

 

Ernesto Vergara es un destacado teniente de la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos, a quien se asigna el caso de la aparición de un cadáver en el embarcadero de San Martín de Don.

 

Quince años atrás, el bróker Augusto Liberman se halla en pleno proceso de OPA hostil a una empresa que cotiza en la Bolsa americana. Durante la  misma, se suceden varios asesinatos con rituales satánicos que amenazan la operación más importante de su vida.

 

El rastro de la crisálida disecada que aparece en la tráquea de la víctima del embalse, llevará a Ernesto hasta Argentina para seguir el hilo de investigación de unos crímenes en serie sucedidos en el pasado. Su astucia deberá rastrear la macabra huella de un demente, tiranizado por una fuerza incontrolable, para descubrir a tan negra alma en un caos poblado de hijos menores de Dios.

 

Perfectamente enlazados los capítulos gracias a continuos flash-backs, el autor nos sumerge en un mundo de intrigas, expedientes sin resolver, historias y miserias humanas que entrelazan una compleja red. Utilizando las técnicas propias del género del suspense, Crisálida se erige como un thriller en su versión más oculta y fascinante¨.

 

El embalse de Sobrón es mi backyard, como dirían los yankees, ya que San Martín de Don es mi pueblo. Con lo que leer esta historia era una obligación. Ya en las primeras páginas se hace referencia a este precioso entorno del Valle de Tobalina:

 

¨Llegó al embalse de Sobrón al mediodía. Ubicado en el desfiladero creado por el río Ebro, se había convertido desde 1961 en el límite entre las provincias de Álava y Burgos. En todo lo alto, los montes Obarenes y la Sierra de Árcena escrutaban sus elucubraciones. No había olvidado la hermosura de aquellos bosques en los que moraban hayas, encinas, robles, enebros y los emocionados recuerdos de su niñez. Antes de acercarse al embarcadero, contempló anonadado aquella estampa inolvidable. El agua se había desvanecido para dar paso a una llanura yerma en la que los mejillones cebra devastaban el aire convirtiéndolo en un hedor mientras agonizaban sus cuerpos putrefactos.

Se dirigió hacia el embarcadero de San Martín de Don.¨

 

Las referencias en la novela a esta zona se centran principalmente en Frías, porque posteriormente la acción salta el charco a la Argentina. No esperéis por tanto que la trama vaya recorriendo pueblos de este entorno. Salvo al final, que también se dan una vuelta por Miranda.

 

Es un libro donde la locura está muy presente. De hecho en una de sus páginas hace referencia a una fantástica novela sobre el tema, ¨Los renglones torcidos de Dios¨. Recuerdo acabar ese libro hará ya unos 20 años y quedarme bastante sorprendido al pasar la última página. Se trata aquí también el transtorno de identidad múltiple, algo con lo que los lectores de la recientemente publicada ¨Los señores del tiempo¨ (3ª parte de la Trilogía de la Ciudad Blanca) ya están algo familiarizados.

 

Es una novela larga, 497 páginas, y a lo largo de ella el autor consigue transmitir el desasosiego que viven los protagonistas de la misma. El escritor se recrea en las palabras, no es de descripciones fáciles sino que le gusta explayarse utilizando palabras de un uso menos común. A ciertos lectores les puede gustar esto, otros son de pasar rápidamente a la acción. Para ver si os gusta ese estilo no os queda otra que navegar entre sus páginas.

 

Sobre el autor Andrés Alonso Castillo:

 

¨Andrés Alonso (Miranda de Ebro, 1965) es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y, en la actualidad, socio fundador de una asesoría de empresas.

Es autor de Los ángeles del mar (2014) y El legado de Sophie (2015).

Crisálida es su tercera novela. Con ella se introduce en los misterios de la mente humana, soterrando los límites de lo prohibido y construyendo una red que te atrapa sin poder huir de su lectura¨.

Libros: ¨Noviembre sin violetas¨ -Lorenzo Silva-

Libros: ¨Noviembre sin violetas¨ -Lorenzo Silva-

Otra novela que cae de Lorenzo Silva, un autor que me encanta.

-Noviembre sin violetas.

-La flaqueza del bolchevique.

-Música para feos.

Serie Bevilacqua y Chamorro.

-El alquimista impaciente.

-La marca del meridiano.

-Los cuerpos extraños.

-Donde los escorpiones.

-Tantos lobos.

-Lejos del corazón.

 

Dice la contraportada:

 

¨Juan Galba se cree a salvo en su tranquilo empleo en un balneario. Hace ya una década que disolvió la sociedad criminal que formaba con su gran amigo, Pablo Echevarría, muerto en extrañas circunstancias. Pero un día se presenta en el balneario Claudia Artola, la viuda de éste con unas cartas que le obligarán a volvera los manejos ilícitos de antaño¨.

 

Debo reconocer que el comienzo me ha costado más que otros libros del autor, pero luego empieza a coger ritmo y he disfrutado de su lectura.

 

Aquí van unos extractos que me han llamado la atención:

 

¨But while I see that there is nothing wrong in what one does,

I see that there is something wrong in what one becomes.¨

-Oscar Wilde, De profundis-

 

¨-¿Puedo sentarme con usted? –oí, mientras me giraba, y vi que era un viejecillo enjuto, impecablemente vestido de beis, con corbata y pañuelo a juego. Haciendo un esfuerzo, reconocí su cara en la penumbra. Era un ex militar, asmático, a quien todo el mundo llamaba respetuosamente don Eladio. Podía haber sido general o sargento, pero nunca especificaba ese detalle. Si alguien insistía al respecto se limitaba a decir:

-El título más honorable para un militar es el de soldado. Yo he sido sólo eso, un soldado¨.

 

¨Pero esto es lo que he aprendido en treinta años de negación: no vale la pena ser riguroso. Al final, ahora, poco importa si uno fue piadoso o un desalmado, si fue coherente o un juguete del viento. Creo que nadie se molesta en juzgarnos, porque no valemos el trabajo de pensar para nosotros un castigo o una recompensa. Los únicos que pierden son aquellos que cometen la ingenuidad de juzgarse a sí mismos. Yo he perdido y sé de lo que estoy hablando. Podría verle caer en mi mismo error sin mover un dedo, porque eso me ayudaría a creerme menos estúpido. Pero no quiero vivir de esos consuelos. Prefiero avisarle de que todo lo que hace es innecesario, por si desea escucharme¨.

 

¨-Disculpe la falta de consideración. Soy demasiado viejo para ser educado. Ya no tengo más vida que la que consiga robar (…)¨.

 

¨En los últimos tiempos vienen a inquietarme una serie de signos. Algunos son ridículos; otros me impiden dormir por la noche. Entre los ridículos puedo mencionar que cada vez tengo el pene más pequeño. Entre los otros, que un infeliz a quien siempre me he complacido en despreciar de la forma más humillante empieza a mirarme con condescendencia. Lo del pene no sé que significa. Lo del infeliz sí. Tú también lo sabes, porque juntos le pusimos nombre, a ésta como a tantas otras cosas. Es la hora del lobo. Recuerda: viene en mitad de la noche, de una noche que pudiera ser como otras, tranquila o anodina. Pero el hombre se levanta y camina hacia el acantilado. Las olas rugen abajo, desatándose contra las rocas, frías y tenaces. Todo está oscuro; en la hora del lobo no hay luna, porque es una noche de naufragios. El hombre mira hacia la oscuridad, hacia el estrépito, hacia el frío, y el mar le mira a él con los ojos vacíos de todos los ahogados entre sus dedos de espuma. Es la hora del lobo, no hay escapatoria. El hombre siente que hasta la más insignificante hierba que pisa le condena. No intenta huir. Los que le ven irse noche tras noche a partir de entonces hasta el acantilado, no lo entienden. Unos pocos lloran de la rabia de no entenderle, y eso es lo máximo que el mundo hace por él. Sólo los tontos y los canallas saben hacia dónde camina. Cuando la concebimos imaginamos cuánto debía herir esa soledad. Ahora puedo asegurarte que no nos equivocamos¨.

 

¨-Eres un inocente si piensas que el alcohol me dominó alguna vez. Siempre he sido dueña de mis vicios, aunque a ti te cueste concebir que eso es posible.

-Desde luego que me cuesta. Si el mundo es una cuestión de flores e insectos, yo nunca he tenido pétalos.

-Qué pena que la verdad no quepa en una metáfora. Habrías sido un sabio, Juan, y no el último de los desprevenidos¨.

 

¨Un minuto después, caminaba tras ella por un pasillo de color gris pálido, descubriendo cada cinco pasos una lámina de ese pintor de alma deshabitada que se hacía llamar Paul Klee. Decididamente, aquél era uno de los lugares más esterilizantes que había conocido nunca. No me cabía duda de que, si se lo proponían, en un par de semanas podían reducir al estado de catequista o de académico al crápula más tortuoso y al más contumaz bailarín de samba¨.

 

¨-Perdóneme si le parezco descortés, pero en mi profesión uno acostumbra a ser quizá demasiado directo. ¿Me permitiría que le hiciera una pregunta un poco indiscreta?

-Según dicen por ahí, lo será o no dependiendo de mi respuesta –alegué al azar, para ganar tiempo.

-Entenderé que me autoriza, entonces –y después de fruncir un par de veces la nariz extendió el índice hacia mí y apostó-: ¿Whisky irlandés?

Le miré como si tuviera ante mí un mono de feria. Agradecí que las gafas oscuras ocultaran mis ojos, porque siempre he odiado aquella clase de campechanía grosera y prematura que el doctor Azcoitia exhibía¨.

 

¨-La dulce Claudia, una mujer pecadora, nadie lo duda, y sin embargo, capaz de una insospechada nobleza. De todos modos, nadie merece tanto mal –resumió, absurdamente-. He de confesar que me sorprendes, joven Juan. ¿Sigues dejando que las mujeres dicten el curso de tu vida? Te creía escarmentado.

Bajo ningún concepto, por más que él lo intentara o yo lo desease, podía permitirme el lujo de perder la calma. Aquél era su modo de tratar a todo el mundo, y comprenderlo e ignorar sus insultos era el único camino para vencerle¨.

 

¨Una vez recobradas las fuerzas, el padre Francisco volvió a encontrar espacio para la ironía:

-Querido amigo, no quieras llegar demasiado rápido a lo que ignoras. Lo menos que puede pasarte es que pierdas. A partir de ahí, la imaginación es libre. Un zorro en el cepo también es un explorador que ha llegado¨.

 

¨El vigilante me esperaba allí, con su alarmante sonrisa. Le faltaba uno de los colmillos superiores. Algún intercambio de impresiones con un visitante lento de comprensión y rápido de puños, deduje sin brillantez. Cerca de la garita, tras él, y ocultos por la valla para cualquiera que mirara desde fuera, dormitaban dos mastines que cada mañana desayunaban diez o doce tipos como yo, migados en la leche. Estaban atados, pero era notorio que permanecían quietos solo por la lástima de romper la cadena, de lo que parecían perfectamente capaces si se lo proponían¨.

 

¨Me instalé en el asiento del copiloto y Olarte arrancó suavemente. Mientras conducía, a paso de tortuga, hablamos un poco del tiempo y en seguida se acercó al grano del asunto. Daba la sensación de ser un hombre ocupado, de los que miran de frente, golpean deprisa y no valoran el ballet¨.

 

¨Le dejé hablar, recrearse en su arrogancia y su desdén. Era exactamente la especie de canalla que había imaginado. Busqué un modo de transmitírselo:

-Se precipita a hacer un resumen de este encuentro cuando aún no ha concluido, Jáuregui. Debería salir a la calle y dejar de tratar todo el día con cretinos con la cintura engrasada para doblarse a su paso. Los psiquiatras lo llaman la imbecilidad del golfista. Es la enfermedad que sufren quienes tienen vastas superficies de césped entre sus ojos y la realidad. Acaban incapacitados para el juego en corto. Le he dicho por qué he venido a verle, pero no para qué¨.

Libros: ¨La flaqueza del bolchevique¨ -Lorenzo Silva-

Libros: ¨La flaqueza del bolchevique¨ -Lorenzo Silva-

Antes de empezar esta novela cogí de la biblioteca ¨El juego de Ripper¨ (2014), de Isabel Allende. Me había leído de esta escritora otros libros, pero con este no he podido. En la página 119 (de 475), después de una semanita sin meterme en la historia he pensado que la vida es demasiado corta para pasar horas leyendo cosas que no disfrutas demasiado.

 

Así que he entrado en Amazon.es y he buscado cualquier novela de uno de mis autores de referencia, Lorenzo Silva. Me he descargado ¨La flaqueza del bolchevique¨, que trata de lo siguiente:

 

¨El protagonista y narrador de esta historia se empotra contra el descapotable de una irritante ejecutiva en lunes a las ocho de la mañana. Ciertamente, él se distrajo un poco, pero ella no tenía por qué frenar en seco ni, desde luego, escupirle todos los insultos del diccionario. Por ello, y para hacer soportables las tardes de aquel bochornoso verano, decide dedicarse " al acecho y aniquilación moral de Sonsoles". La flaqueza del bolchevique sería una novela absolutamente cómica si no fuera por el carácter inquietante que adquiere a medida que se complican las argucias del protagonista. Una historia a caballo entre la comedia, la intriga y el melodrama¨.

 

La novela empieza de forma potente. Hay comienzos de libros que se te quedan para siempre: ¨Sonó el teléfono y supo que la iban a matar¨, ¨El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana…¨. Las primeras frases de esta novela no te dejan indiferente:

 

¨Era lunes y como todos los lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones. Una tarde pensé que el alma era una tercera bola que llevaba ahí colgando y que me servía tan poco como me servían las otras dos. Desde entonces cuando es lunes y el alma me pesa, cuando es otro día y el alma me pesa, hasta cuando no sé qué día es y el alma me pesa, siento ese bulto y esa carga debajo del todo, peleando con la tela elástica del slip.

 

Yo no fui siempre un tipo con el alma entre los cojones. Durante bastantes años ni siquiera decía palabrotas, y hasta utilicé durante otros muchos un vocabulario abundante y selecto. Ahora he decidido que la vida no merece arriba de quinientas palabras y que las más a propósito son palabrotas, pero no es que nunca haya pasado de aquí, sino que he llegado aquí. Muchos capullos se stascan donde yo estoy al poco de nacer y se quedan aquí para siempre. Yo he venido hasta aquí pasando por otros sitios antes, y algunos de ellos olían bastante mejor, aunque nunca duró demasiado. Puede parecer que más habría valido ser desde el principio uno de esos capullos que no ven mundo ni conocen otros sitios que huelen mejor. Y a mí me lo parece. Si toda mi vida hubiera sido un capullo ahora estaría contento, y no acordándome de que aquel día era lunes y el alma me pesaba encima del slip¨.

 

Aquí os dejo con otros extractos que me han llamado la atención:

 

¨Es increíble la cantidad de gente que ahora tiene las piernas largas, en un país de proverbiales paticortos. También es increíble la cantidad de rubias y de Licenciados en Ciencias Empresariales. Han tenido que echarnos en la comida algo que ha producido una ola de mutaciones genéticas, porque antes no éramos así. Uno de los recuerdos que guardo de mi familia es una fotografía de un puñado de soldados y suboficiales posando con cuatro mulas durante la campaña de África, allá por 1924. Uno de ellos es mi abuelo, a quién le tocó hacer allí la mili, o sea la guerra, que era lo que tocaba entonces, aunque nadie se hacía objetor de conciencia (la conciencia no es un artículo de primera necesidad, sino una veleidad de estómagos satisfechos). Si aquellos hombres renegridos y harapientos vieran a sus bisnietos bailando acid bajo un rayo láser, pensarían que estaban presenciando el fin de mundo. Y viceversa: en más de una ocasión, alguna mascachicles que pasó por mi apartamento para hacer lo único que se puede hacer con ellas se quedó mirando la foto y me preguntó que por qué tenía a todos esos turcos tan horribles allí puestos¨.

 

¨Ella estaba desorientada, y yo buceaba en su límpida mirada azul con un poco más de entusiasmo del que le convenía mostrar a un tipo de treinta y tantos años por una niña de quince en un banco de un parque público. Esquivó mis ojos y se abrazó a una de sus piernas. Esto no era un detalle sin importancia. Por aquellas piernas habría sido capaz de ir a que me sermoneara mi dentista argentino, de depositar mis residuos de vidrio en un contenedor al efecto e incluso de colgarme al cinto un teléfono móvil¨.

 

¨Salió corriendo, con la cabellera al aire, y yo me quedé devanando algo confuso sobre Dante y Beatriz y el cielo y el infierno y la jodida seguridad de que no habría mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la desgracia¨.

 

¨La noche de aquel día viernes desistí de los pasatiempos habituales y di en vaciar en casa una botella de Black Bush que había comprado en cualquier aeropuerto. El cuerpo me admitió la mitad: el resto lo escancié ceremoniosamente en el inodoro mientras mi reproductor de compactos arrojaba a todo volumen, para terminar de enrarecer mis relaciones con los vecinos, los graves acordes de esa fastua melodía que el mundo debe a Allison Moyet y que lleva por título la frase más redonda que nadie ha encontrado jamás para un título: Winter Kills¨.

 

¨En el momento actual, apabullada por los medios de comunicación, que ora dan el coñazo para que uno vaya a ver la película sobre ese cursi de Beethoven, ora beatifican a cualquier macarra anglosajón muerto por sobredosis, aunque no supiera cómo se cogía una guitarra, la gente no se atreve a decir lo que piensa de la música. Es jodido sostener que lo que hacía Mahler y lo que hace Mick Jagger sean la misma cosa, pero uno se da cuenta de que no se puede decir nada contra ninguno de los dos y la mayor parte de las personas dan en pensar que no tienen gusto y más les vale callarse o repetir lo que diga la tele o la prensa.

Reconozco que he padecido como cualquiera esa mordaza, y que alguna vez que he intentado sublevarme mi interlocutor me ha arrojado encima una tonelada de consignas oficiales y casi me he quedado sin argumentos. Digo casi porque siempre había uno, que me guardaba y ahora ya no me importa enseñar: la única música que vale es la que me emociona, y la música que me emociona es la música que a mí me sale de los cojones que me emocione¨.

 

¨El día que me echaron el guante, mientras me ponían las esposas y me leían mis derechos, la inspectora responsable de mi detención me observó con un odio y una satisfacción ue me hicieron recapacitar sbore el extraño hecho de que el Mal también anide en el generoso pecho de los buenos. Ya en el coche, la inspectora tradujo sus sentimientos a palabras:

-Mira que ese asiento tiene historia, pero dudo que haya tenido nunca encima una mierda como tú.

En cierto modo estaba de acuerdo con ella. Sin embargo, le afeé su saña:

-Como juzguéis a otros, así seréis juzgados, y la misma medida que apliquéis a otros, a vosotros se os aplicará. Mateo, capítulo 7, versículo 2.

-A mí eso me la suda. Soy atea.

-Una opción religiosa poco precavida, pero la respeto. ¿Y qué es lo que le suda, si no es indiscrección?

Según mi abogada, que da la impresión de ser una chica bastante meticulosa, aquélla fue una pregunta que muy bien podría haberme ahorrado¨.

 

Una novela que me ha gustado leer, y como no quiero sorpresas me acabo de descargar otro libro del mismo autor: ¨Noviembre sin violetas¨. Ya os contaré.

Libros: ¨Angola, la intensidad de SER humano¨.

Libros: ¨Angola, la intensidad de SER humano¨.

Dice el libro sobre el autor: ¨Borja Monreal Gainza nació en Pamplona, Navarra, donde comenzó una vida que le ha llevado a saltar de un sitio a otro en busca de la mejor manera de entender el mundo. Tras terminar sus estudios de Periodismo decidió que para obtener respuestas hacía falta mucho más que leer libros y escribir historias: se necesitaba ver la realidad in situ y entender el por qué de las diferencias humanas. Para ello desde muy joven viajó para tener la oportunidad de conocer al otro. Y en sus viajes descubrió que las diferencias entre las personas no eran más que preconcepciones y malformaciones de una realidad que nos supera.

 

Publicó su primer libro en 2008, ¨Un país que se apaga: la República Democrática del Congo en busca de futuro¨, un análisis histórico-político del país africano y sus implicaciones en el futuro de laregión de los Grandes Lagos; dos años más tarde se estrenó en el mundo de la novela con ¨Cómo me convertí en un muerto¨, un libro a camino entre la novela negra y la psicológica en el que se debatían los conceptos de la moral, la razón y la justicia frente a una vida que se encaminaba a la falta de sentido.

 

Angola, la intensidad de SER humano, es su tercer libro y en él se introduce de lleno en la realidad de un país que le ha visto crecer como persona, Angola.

 

En el año 2012 recibió el galardón Francisco Ynduráin de las letras para escritores jóvenes de la Asociación Bilaketa.

 

En la actualidad reside en Angola, donde trabaja como Delegado de la Fundación CODESPA trabajando para apoyar la mejora de las condiciones de vida de campesinos de las áreas rurales del país¨.

 

A esos tres libros le siguió posteriormente ¨El sueño eterno de Kianda¨ que comenté aquí.

 

¿Por qué este título? Ya desde el principio nos lo explica:

 

¨Todo en nuestras sociedades está delimitado y normalizado. No podemos actuar con libertad porque los márgenes que se han establecido para nuestra discrecionalidad son tan escasos que nos hacen caminar en una pequeña jaula dorada en cuyos bordes se encuentra la verdadera vida. Y lo que es peor, lo hemos asumido y aceptado.

 

En Angola en cambio el hombre es mucho más hombre, más humano, para lo bueno y para lo malo. Y esto se debe a un factor diferencial: todo en Angola es intenso. Desde un paseo por la ciudad a una cena en la calle. Desde una cerveza en la playa hasta un viaje a un rincón escondido en provincias. Todo adquiere un carácter más dramático, más esencial, más intenso. O lo que casi es lo mismo, más extremo. Y son estos extremos los que hacen que la vida adquiera sentido. Es como si no existieran los términos medios: lo bueno es increíblemente bueno, y lo malo es jodidamente malo¨.

 

Este libro es una colección de experiencias personales y reflexiones sobre lo que el autor ha visto en sus años viviendo en Angola. Debo comenzar diciendo que me suele aburrir sobremanera leer libros de viajes en los que los protagonistas cuentan sus historias. Por alguna razón no puedo con ellos y si me pongo con alguno es probable que no lo termine. Este no es el caso. No es un libro de viajes, es una descripción certera de la sociedad angoleña a través de vivencias personales del escritor. Me ha mantenido enganchado desde que lo empecé. Son historias cortas que no te dejan indiferente. Muchas son como un directo a la mandíbula y me hacen darme cuenta de que a pesar de llevar tres meses en Luanda me queda mucho para romper la burbuja y llegar a comprender lo que se ve a través de la ventana del coche. Qué hay detrás del tío que te persigue en el supermercado para a la hora de pagar poderte meter en tu cesta algo de comida para llevar a su familia. Qué hay detrás de esos vendedores que esperan en los atascos venderte algo para ganarse la vida. Por qué esta corrupción endémica, de dónde vienen y a donde van. Es este ensayo sin duda uno de los libros que más me ha hecho pensar, leer las historias era ir diciendo ¨hostia, hostia, hostia¨. Mientras escribo estas líneas lo tengo delante y ya mirar la portada me produce cierto desasosiego. Es un libro que te escupe la realidad a la cara y no te puede dejar indiferente. Te lleva a conocer Angola a otro nivel y te hace darte cuenta de hasta que punto acostumbrarte a ver pobreza, aquí y en muchos de los países por los que hemos viajado, nos llega a deshumanizar. Hay lecturas que son un remanso de paz, otras una montaña rusa, divertidas, ilustrativas, esta es una ambulancia a toda velocidad con la sirena a tope, molestando y retumbando en tu cabeza, haciéndote ver que no entiendes nada. Que vives en una burbuja muchas veces juzgando sin saber nada de lo que hay detrás. ¡Muy-muy-in-ten-so!

Libros: ¨Los señores del tiempo¨. Eva García Sáenz de Urturi.

Libros: ¨Los señores del tiempo¨. Eva García Sáenz de Urturi.

Sinopsis:

 

¨Vitoria, 2019. Los señores del tiempo, una épica novela histórica ambientada en el Medievo, se publica con gran éxito bajo un misterioso pseudónimo: Diego Veilaz.

 

Victoria, 1192. Diago Vela, el legendario conde don Vela, retorna a su villa después de dos años en una peligrosa misión encomendada por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra y encuentra a su hermano Nagorno desposado con la que era su prometida, la noble e intrigante Onneca de Maestu.

 

Unai López de Ayala, Kraken, se enfrenta a unas desconcertantes muertes que siguen un modus operandi medieval. Son idénticas a los asesinatos descritos en la novela Los señores del tiempo: un envenenamiento con la «mosca española» -la Viagra medieval-, unas víctimas emparedadas como se hacía antaño en el «voto de tinieblas» y un «encubamiento», que consistía en lanzar al río a un preso encerrado en un tonel junto con un gallo, un perro, un gato y una víbora.

 

Las investigaciones llevarán a Kraken hasta el señor de la torre de Nograro, una casa-torre fortificada habitada ininterrumpidamente desde hace mil años por el primogénito varón. Pero el reverso de tanta nobleza es la tendencia de los señores de la torre a padecer el transtorno de identidad múltiple, un detalle que arrastrará a Estíbaliz a vivir una arriesgada historia de amor.

 

Unai López de Ayala acabará descubriendo que Los señores del tiempo tiene mucho que ver con su propio pasado. Y ese hallazgo cambiará su vida y la de su familia¨.

 

Nota del editor – Aviso importante

 

¨Para poder disfrutar de una mejor experiencia de lectura de la trilogía de la Ciudad Blanca recomendamos escuchar las novelas en orden de publicación:

Primero: El silencio de la ciudad blanca.

Segundo: Los ritos del agua.

Tercero: Los señores del tiempo.

En cada novela se desvelan detalles que podrían afectar al disfrute de la lectura¨.

 

No lo recomiendan al principio del libro, pero también es muy recomendable leer ¨La saga de los longevos¨, ya que los personajes que se mencionan en esta otra obra de esta autora también aparecen en esta última parte de la Trilogía de la ciudad blanca.

 

En cualquier caso, me pasa con las secuencias, para cuando leo la siguiente parte se me ha olvidado el 80% de lo que leí en anteriores partes. Con lo que mal andamos.

 

Sí que en esta novela se hace referencia al asedio de 8 meses que sufrió Vitoria -entonces parte del Reino de Navarra- en 1199 por tropas castellanas, pasando a formar tras su rendición parte del Reino de Castilla. Del tenente Martín Chipia -otro personaje de la novela- me acuerdo perfectamente por la novela histórica de Pello Guerra ¨Vitoria - Asedio al Reino de Navarra¨, que todo gasteiztarra debería leer. No es muy conocido por mis paisanos ese hecho, que será uno de los más trágicos de la historia de nuestra ciudad.

 

¨Los tenentes eran militares que iban y venían, destinados de un castillo a otro, pero nunca eran vecinos, ni tampoco los soldados que traían, y algunos victorianos estaban cansos de pagar pechas a un rey que no conocían y que yacía con infieles en tierras sureñas. Los chismes calenturientos de princesas moras en brazos del gigante navarro eran los favoritos cuando el vino corría por las posadas de los caminos desde Tudela a Pamplona, desde San Sebastián a Santander.

Aquella mañana lo esperábamos, a Martín Chipia y a la nueva guarnición que traía de su visita a la corte de Tudela. El tenente tenía la nariz hundida por alguna pelea tabernaria, el pelo por los hombros y unas piernas muy cortas que contrastaban con unos hombros demasiado anchos¨.

 

Dice la autora en las notas al final ¨una parte importante de la trama trata de la torre de los Nograro, sita en Valdegobía y hoy en estado ruinoso, aunque para la arquitectura del conjunto fortificado tomé como modelo e inspiración la torre de los Varona, cuya historia familiar no tiene ninguna conexión con la ficción que se cuenta en esta novela¨.

 

Leyendo esta novela siempre que viajaba a la torre de los Nograro en la ficción, mi mente me llevaba a imágenes la Torre de los Varona que he visitado unas cuantas veces y es una maravilla. Muy recomendable su visita. Se da además la circunstancia de que en una de esas visitas con mis padres el guía fue Rodrigo María Varona, descendiente directo de la Varona de Castilla (27 generaciones). Desde finales del siglo XI esa familia ha estado habitando ininterrumpidamente esa torre.

 

Transcribo aquí algunos párrafos que me han llamado la atención:

 

¨Me llamo Diago Vela, me dicen el conde don Diago Vela, tanto da. Comencé a dar fe de cuanto acontecía en este cronicón que parte del día que regresé, tras dos años de ausencia, a la antigua aldea de Gasteiz o, como la llamaban los paganos, Gaztel Haitz, la Peña del Castillo¨.

 

¨-De saberte vivo, de haber tenido esa certeza, no me habría desposado. Pero se sucedieron dos propuestas matrimoniales que Onneca rechazó, sabes que por ley de los navarros estaba obligado a aceptar la tercera¨.

 

¨-¿Y a qué ha venido un López de Ayala al hogar de los Nograro?

-En calidad de inspector de Investigación Criminal de la comisaría de Vitoria. Nos gustaría charlar con usted y hacerle varias preguntas. Ella es la inspectora Estíbaliz Ruiz de Gauna...

-Ruiz de Gauna..., vamos mejorando. ¿Sabía usted que Aestibalis es una palabra latina? Designa los fundos romanos que se habitan en verano.

-Y yo sin saberlo -contestó ella.

A Ramiro Alvar le debió hacer gracia su espontánea respuesta porque su mirada se detuvo en ella como si fuese una talla valiosa.

-Insisto, ¿y qué los trae por aquí? No se me ocurre lugar menos indicado para dos guardianes del orden. Aquí todo está en orden. Siempre. Apenas estoy yo y a veces esa muchacha enviada por el alguacil.

-Contratada por el Ayuntamiento, querrá decir -le corregí. Ramiro Alvar no parecía tener muy claro en qué siglo estábamos.

-Tecnicismos sin valor, ¿van a contestarme ya? Las crestas de gallo se me estarán enfriando, a no ser que se unan a mí¨.

 

¨Si allí no había premeditación, que viniera Dios y lo viera. Pero Dios andaba despistado aquellos días de otoño soplando hojas podridas y esparciéndolas por los caminos de la demencia¨.

 

¨La animé a seguir con la mirada.

-Tú eres un Unai en tu casa, con tu familia. En el trabajo eres el inspector López de Ayala y utilizas otras habilidades. Tal vez tengas que ser más rudo con algunos sospechosos y te comportas de una manera que no lo harías con tus hermanos o con tus padres. Con tus amigos puede que seas un gamberro, vuelves a la personalidad que tenías cuando los conociste en la adolescencia. Y para la prensa y la gente que no te conoce eres Kraken y te asumen otros rasgos que tú eliges asimilar o negar, pero en todo caso, no eres con ellos el Unai íntimo que conoce tu entorno.

 

Miré a un charco del suelo incómodo.

Nunca me gustaron las autopsias en vivo.

 

-Normalmente todos funcionamos así -continuó-. Somos la madre, la amiga, la hija, la amante, la jefa... Y actuamos de diferente manera en base a quién tenemos delante y si estamos en una situación laboral, familiar, social o íntima. Pero la mayoría de nosotros hemos integrado todos estos aspectos de nuestra personalidad y acudimos a cada recurso cuando lo necesitamos¨.

 

¨Habría sido sencillo.

Hundirla. Hacerle daño.

Recordarle que sus instintos de protección no le sirvieron en el pasado y que ella era el paradigma de la policía que se mezcla con un asesino. No lo hice. Supongo que esas pequeñas decisiones marcan como un puntero láser la dirección de lo que cada uno quiere que sea una relación. No quería ser un mierda de tío que la dañara, que la atacase por los flancos durante las batallas verbales.

Eso era lo fácil. Y a mí no me iba lo fácil.

Respiré hondo. Pensé en alguna imagen que me relajara, agua fluyendo por algún manantial de montaña, un lugar que me llevase lejos de allí y me sirviese de ancla.

-Cada uno elige qué no va a perdonar -le dije-¨.

 

¨¿Quién las destruyó?, ¿quién expolió todo aquel patrimonio?

-Vitoria por aquel entonces era ya un campo de batalla en la lucha de bandos, que empeoró con la Guerra de las Comunidades. Obviamente, los linajes rivales.

-¿Qué apellidos, Iago? ¿Han sobrevivido hasta el presente?

-Sí, muchos de ellos sí. Otros colapsaron, como los Calleja, de los que ya en el siglo XVII no quedaba rastro de la rama primigenia. Eran los Maturana, los Isunza, los Ortiz de Zárate, los Mendoza...¨.

 

La novela muy entretenida, más si cabe para un lector de Vitoria.

 

Libros: ¨Sabotaje¨ (Serie Falcó) -Arturo Pérez-Reverte-

Libros: ¨Sabotaje¨ (Serie Falcó) -Arturo Pérez-Reverte-

El 3 de octubre salió a la venta la última novela de Reverte, ¨Sabotaje¨, tercera de la saga de Falcó. En esos momentos me encontraba empezando otro libro sobre Angola que me habían recomendado: ¨Blue Dahlia, Black Gold – A Journey Into Angola¨, de Daniel Metcalfe. Tenía muy buena pinta, pero para yo leerme un libro en inglés tiene que interesarme mucho. Y con ¨Sabotaje¨ runruneando en mi cabeza dejé a un lado ¨Blue Dahlia¨. He mirado a ver si está traducido al español, porque sí que me gustaría leerlo, pero por ahora solo lo han traducido a portugués y alemán.

 

Así que el 9 de octubre compré en Amazon ¨Sabotaje¨ y lo terminé ayer día 16. Una semana de placer, buscando ratillos para seguir con la historia. Dar con el clic del libro que te gusta no es tan frecuente como sería deseable, y cuando lo encuentras el disfrute es enorme, como así ha sido con esta novela.

 

Dice la contraportada -en un Kindle las últimas páginas-:

 

¨¿Es el Guernica que conocemos el verdadero cuadro que pintó Picasso?

 

¿Qué hacía Falcó en París en la primavera de 1937?¨

 

«La luz declinante de la ventana y su efecto óptico en el cristal daban un tenue efecto rojizo al enorme lienzo; como si éste, antes de ser realidad, ya empezase a ensangrentarse lentamente. Y de pronto, todo adquirió sentido.

-Se llamará Guernica -dijo Picasso».

 

¨Mayo de 1937. La Guerra Civil sigue su sangriento curso en España, pero también lejos de los campos de batalla se combate entre las sombras. Una doble misión lleva a Lorenzo Falcó hasta París con el objetivo de intentar, de cualquier forma posible, que el Guernica que está pintando Pablo Picasso no llegue nunca a la Exposición Universal donde la República pretende conseguir apoyo internacional. Aunque ya se adivinan en Europa los vientos de la nueva guerra que asolará el continente, la música alegre sigue sonando, y el arte, los negocios, la vida frívola, ocupan todavía a intelectuales, refugiados y activistas. Acostumbrado al peligro y las situaciones límite, Falcó debe enfrentarse esta vez a un mundo en el que la lucha de ideas pretende imponerse sobre la acción. Un mundo que a él le es ajeno, y al que aplicará sus propios métodos.

 

Arturo Pérez-Reverte construye en Sabotaje una trama magistral que envuelve al lector hasta la última página y completa con esta novela la trilogía protagonizada por Falcó, el personaje literario más fascinante de los últimos tiempos¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en 1951. Fue reportero de guerra durante veintiún años. Con más de veinte millones de lectores en todo el mundo, muchas de sus novelas han sido llevadas al cine y a la televisión. Hoy comparte su vida entre la literatura, el mar y la navegación. Es miembro de la Real Academia Española¨.

 

Sin desvelar la trama, aquí van unos extractos interesantes de la novela:

 

¨El jefe del Servicio Nacional de Información y Operaciones vestía de paisano, como acostumbraba: traje gris, paraguas, sombrero. Aunque era de Betanzos, el mostacho de color ceniza y el paraguas le hacían parecer inglés. Miró el ambiente del bar por encima del hombro de Falcó y señaló el vestíbulo.

-Demos un paseo.

-No creo que hoy necesite usted eso -Falcó indicaba el paraguas-. Hace un día espléndido.

Hizo el otro un además de indiferencia.

-Soy gallego, lo que incluye no fiarse ni del propio padre. Una precaución de más es una sorpresa de menos¨.

 

¨Se alejaban del hotel por la orilla izquierda del Urumea, en dirección al último puente. Sobre un cartel pegado en una valla -Una Patria, un Estado, un Caudillo-, el cielo era de un azul casi falangista. Uno de esos días, pensó Falcó sarcástico, en los que a Dios le apetecía poner de manifiesto de qué parte estaba¨.

 

¨-(...).Son unos bárbaros. Y desde luego que lo hicieron ellos.

-Si usted lo dice...

-Pues claro que lo digo -el Almirante pareció pensarlo un momento, volviendo a balancear el paraguas-. Lo que no es obstáculo para que dentro de un rato, si lo estimo conveniente, te diga lo contrario¨.

 

¨-Cuando llegan a darse cuenta y al fin le vislumbran el mecanismo, ya están jodidos o a punto de estarlo.

-¿Jodidos? -parpadeó Canaris, interesado.

-Kaputt.

-Ah, entiendo.

-Es profesional como una madame de burdel.

Falcó los miraba alternativamente, cual si asistiera a un partido de tenis.

-¿Puedo decir algo?

-No, carallo, no puedes¨.

 

¨En ese momento, los ojos pálidos de la trigueña se posaron casualmente en Falcó, que la miraba. Sonrió éste de modo instintivo, pues poseía el don más preciado del nómada y el aventurero: la facilidad para entablar conversación con cualquier extraño, sobre todo si el extraño pertenecía al sexo opuesto¨.

 

¨La tercera, tomada en una base aérea española, mostraba a Bayard de cuerpo entero, delgado y alto, con las manos en los bolsillos del pantalón y una canadiense de piloto sobre los hombros. Tenía un cigarrillo en la boca, el pelo revuelto por el viento y una expresión de aristocrático desdén dirigida al fotógrafo o al mundo en general. Y mirando aquella foto, Falcó moduló una sonrisa al recordar las palabras con que el Almirante había definido al paladín aéreo de la República: un vanidoso cantamañanas¨.

 

¨-Eso era en Berlín.

-Pues las cosas, como digo, no andan bien en Alemania. Y no soy de los que esperan a mojarse para abrir el paraguas. Después de lo de mi socio, mi novia Britta, que es muy larga de lengua y no sólo en la cama, empezó a frecuentar a un Obergruppenfuhrer de las SS: un tipo muy rubio, muy ario, muy nacionalsocialista y muy hijo de puta... ¿Me sigues?

-Claro¨.

 

¨-¿Te acuerdas de lo que te dije?

-Pues claro: «No sé qué sueño maravilloso es usted, pero no puedo permitir que desaparezca. Debo hacer una gestión cerca, solo diez minutos. Si cuando salga no sigue aquí, entraré en esa armería de enfrente a comprar un revólver y me pegaré un tiro»¨.

 

¨-La última noche en Berlín hablamos más que otra cosa -dijo-. Tumbados y desnudos, sin luz... O más bien lo hacías tú. Fumabas y hablabas.

-No me acuerdo bien -mintió Falcó.

-Dijiste una cosa... De pronto dijiste algo que no he olvidado: «Es posible que los hombres que fueron acariciados por muchas mujeres encaren sus horas finales con más decisión y con menos miedo»... ¿Sigues pensando lo mismo?

-No sé -volvió a mentir Falcó-. No recuerdo haber dicho eso¨.

 

¨María le acariciaba la espalda, afectuosa y tranquila. Cuando una mujer empieza a acariciarte la espalda después de que hayas terminado, le había dicho en cierta ocasión a Falcó un tío suyo -su padrino Manolo González-Osborne, avezado y elegante seductor-, es hora de largarse porque va a empezar a complicarte la vida. Así que, llegado ese momento, por muy atractiva e inteligente que sea la dama, y en especial si es lo último, incluso aunque estés empezando a enamorarte o descubras que ya lo estás, mi consejo es que te vistas sin prisa y con elegancia, sonrías, la beses y te vayas. Para siempre, quiero decir. Entre tipos como nosotros, Chenchito -su padrino siempre lo llamaba así-, quien pierde a una mujer que le acaricia la espalda no sabe lo que gana¨.

 

¨Pensó de nuevo Falcó en el tío Manolo. En lo que habría dicho, y sin duda aplaudido, de ver a su sobrino en París, o en donde se terciara, con aquel hermoso ejemplar de mujer a tiro de pistola. O con cualquiera de las otras. Hermano de su madre, vividor viajado, pródigo y elegante, solterón contumaz de tertulia y casino, sobreviviente incluso a un anacrónico duelo por asunto de faldas, Manuel González-Osborne había muerto en Jerez sólo unos días después de que su ahijado fuese expulsado de la Academia Naval de San Fernando por pegarse con un profesor, capitán de corbeta, con cuya esposa se había acostado. Vencido, el tío Manolo, por una pulmonía doble cuyo desenlace afrontó con entereza en plan adiós, me voy, es cierto, pero que me quiten lo bailado. Ahí os quedáis y que aproveche. Dándole tiempo a dedicar a Falcó, sinceramente afligido al borde de su lecho, un comentario afectuoso que rubricaba con cierta precisión la historia de uno y otro: Chenchito, querido sobrino, yo he perdido pocos trenes en la vida; pero tú te subes hasta en los mercancías¨.

 

¨-¿Me permite una pregunta?

-Si no es complicada de responder, hágala.

-¿Qué representa ese círculo parecido a un sol, con un...?

Lo dejó ahí, pues no era capaz de definir el resto. Picasso arrugó el entrecejo, interesado.

-¿Se refiere a lo de encima?... ¿Qué le parece que es?

-¿Un puño sosteniendo una zanahoria?

El pintor lo miraba, estupefacto, con el habano humeándole entre los dedos y la boca abierta. Estudió el cuadro un momento y volvió a mirarlo¨.

 

¨-Interesante... Y toda esa carne, ¿a cambio de qué?

-Depende -dio una tranquila chupada al cigarrillo-... Un puñado de dátiles, un collar de perlas o una sonrisa oportuna. Según oscilara el valor en el mercado.

-Confía demasiado en su sonrisa, me parece.

-Es mi único patrimonio¨.

 

¨(...) ¿Qué trajinas aquí?

-Lo mismo que en Berlín, ya sabes. Negocios.

-¿Como los que tenías con aquel amigo tuyo de la Gestapo?

-Más o menos.

Torció el bigotillo Acajou en un mohín neutral. Ecuánime. En su mundo, como en el de Falcó, las fronteras siempre resultaban imprecisas. Era más fácil entenderse con hombres así que con moralistas¨.

 

¨-Hay una ley matemática en nuestro oficio -dijo Kovalenko tras un momento-. Los que tienen patriotismo, fe y valor siempre pierden al final mucho más que los que no los tienen¨.

 

¨-Tengo un informe delicioso -dijo el Almirante- sobre la oferta que Picasso ha hecho al presidente Aguirre para que el gobierno vasco se quede con el cuadro al acabar la Exposición. Te tronchas de risa con los comentarios. Dicen que no, gracias. ¿Y sabes cómo lo ha descrito el propio Urcelay, el pintor vasco comisario del pabellón?... «Son siete por tres metros de pornografía que se cagan en Guernica, en Euskadi y en todo»¨.

 

¨Seguía el otro mirándolo como antes. Al fin se quitó el sombrero y pasó la mano por el cabello duro y gris, como si de pronto sintiera demasiado calor.

-Tú no eres católico practicante, ¿verdad, chico?... De comunión y tal.

-No demasiado.

-Claro -el jefe del SNIO asentía irónicamente comprensivo-. Tendrías que ir a confesarte... y en tal caso, después de escuchar cinco minutos, el cura colgaría la sotana para hacerse rico escribiendo un libro¨.

 

Mi peli favorita -con diferencia sobre la segunda- es Casablanca, y no se me hace difícil asociar a Falcó con Humprey Bogart. Llevar al cine ¨Sabotaje¨ en blanco y negro, al estilo de Casablanca sería la leche, un disfrute total.

 

Tristemente creo que la serie Falcó termina con esta tercera novela. Al final de la segunda, ¨Eva¨, se nos pone en antecedentes sobre la nueva misión en ¨Sabotaje¨, ya que Falcó tenía que viajar a Biarritz buscando a un tío de pasta vinculado al PNV. Tenía esperanzas al terminar este libro de encontrar el pie a una nueva misión, pero no ha sido así. Una pena, al igual que con Alatriste nos tendremos que conformar con ir releyendo estas aventuras, y esperar a ver qué nueva genialidad se saca Pérez-Reverte de la chistera.

 

Libros: ¨La química del odio¨. -Carme Chaparro-

Libros: ¨La química del odio¨. -Carme Chaparro-

Dice así la contraportada:

 

¨¿Qué harías si, tras haber sobrevivido a la que creíste que era la prueba más dura que podías soportar, el destino te llevara otra vez al límite?

 

Para la inspectora jefa Ana Arén no hay tregua: después de que resolviera el caso que prácticamente acabó con ella, deberá enfrentarse a un reto endiablado, el asesinato de una de las mujeres más famosas de España.

 

Siempre cuestionada por su superior, al frente de un equipo que aún no confía en ella y con el foco mediático sobre la investigación, Ana se ve de nuevo ante un crimen aparentemente irresoluble que el tiempo y el pasado se empeñan en jugar en su contra.

 

Tras el éxito de No soy un monstruo (Premio Primavera de Novela 2017), traducida a varias lenguas y que será llevada a la pantalla, Carme Chaparro se consolida con La química del odio, su segunda novela, como una de las autoras más interesantes y arriesgadas del thriller en español¨.

 

Sobre la autora:

 

¨Carme Chaparro (Barcelona, 1973) es periodista, con una amplia y consolidada carrera como presentadora y editora en informativos de televisión. Desde hace veinte años está al frente de las principales ediciones informativas del grupo Mediaset, en Telecinco y Noticias Cuatro, espacios para los que ha cubierto los acontecimientos más destacados de las últimas dos décadas.

 

Firmemente comprometida con la libertad, la igualdad y los derechos de las mujeres, y militante contra cualquier forma de manifestación de violencia hacia las personas más vulnerables, en 2018 recibió el Premio Feminismo PSOE, así como el reconocimiento a su trayectoria por parte del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial.

 

Su pasión por la lectura se ha traducido en pasión por escribir. Carme Chaparro ha compaginado su trabajo en televisión con colaboraciones como columnista para las revistas Yo Dona -con un espacio semanal-, GQ y Mujer Hoy. Actualmente también escribe su propio blog en Yahoo. Con su primera novela, No soy un monstruo, obtuvo el Premio Primavera de Novela en 2017¨.

 

Esta novela me la regaló mi cuñada mencionando que era de Carme Chaparro, que por lo visto debe ser una presentadora famosa. Viviendo fuera de España no veo canales de televisión españoles, con lo que mirando su fotografía en la solapa no reconozco a la escritora.

 

Es un libro que me ha dejado bastante indiferente, no saltaría de emoción para recomendarlo. La primera novela de esta escritora es ¨No soy un monstruo¨, y por lo que he podido ver es sobre la misma investigadora. En esta segunda novela de la saga se hacen muchas referencias a hechos y personajes de la primera, que sin haberla leído te dejan algo fuera de contexto. Por lo que si tenéis oportunidad y os apetece poneros con algo de Carme Chaparro, no leáis esta sin haber leído la primera.

 

Uno de los temas que se tratan en este libro es el robo de bebés durante el franquismo, asunto este ahora de actualidad. De hecho este pasado lunes 8 de octubre un tribunal español reconoció que un ginecólogo español que cuenta ahora con 85 años estuvo en 1969 involucrado en uno de estos casos (Noticia en New York Times). El juez Baltasar Garzón indicó en su día que hasta 30.000 niños fueron robados durante el franquismo. El régimen buscaba que los menores de edad de familias republicanas y de izquierdas fueran adoptados por personas que propugnaban el catolicismo y la ideología nacional conservadora, y estos secuestros -incluso haciendo creer a los padres que el bebé nacía muerto- fueron facilitados por representantes médicos y el clero (muchas monjas trabajaban en hospitales de maternidad y dirigían orfanatos de España). Para aprender más sobre este tema esta novela es interesante.

Libros: ¨El sueño eterno de Kianda¨ -Borja Monreal Gainza-

Libros: ¨El sueño eterno de Kianda¨ -Borja Monreal Gainza-

Dice así la contraportada:

 

¨Cuando su madre enferma, Kianda, una refugiada de la guerra de Angola arraigada en Londres desde su niñez, decide regresar a su país natal en un viaje que lo será también al pasado de su familia, a los motivos de su trágico exilio y a los secretos que encierra la desaparición de su padre, el guerrillero Rui Alves. Allí la historia de Kianda y su madre se trenzará con la de Fabio y Paulo, dos amigos de la infancia cuyos caminos divergieron a medida que lo hicieron también sus respectivas posiciones frente al gobierno corrupto que vive indiferente al sufrimiento de su pueblo. De fondo, el pasado y presente de un país africano donde el conflicto no terminó tras la descolonización sino que continuó de forma cruenta entre las distintas facciones libertadoras, segó la vida de decenas de miles de personas y arrasó con las esperanzas de toda una generación de angoleños.

 

Ganadora del premio de novela Benito Pérez Armas, El sueño eterno de Kianda es una ambiciosa y documentada novela coral que nos introduce en la historia reciente de Angola mientras nos habla de la necesidad de diálogo intergeneracional y de las dificultades y frustraciones de nuestras aspiraciones utópicas¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Borja Monreal Gainza nació en Pamplona en 1984. Galardonado en 2012 con el premio Francisco Ynduráin de las letras por la crónica social Angola, la intensidad del SER humano y autor de la novela negra Cómo me convertí en un muerto. Como profesional de la cooperación al desarrollo ha viajado durante años por todo el continente africano y ha publicado artículos, relatos de viajes, crónicas y ensayos en diferentes medios españoles e internacionales (Mundo Negro, Esglobal o Foreign Policy). En ellos intenta siempre acercarse al concepto del Otro y a todo aquello que nos une frente a lo que nos separa. El sueño eterno de Kianda es su cuarto libro y fue galardonado con el premio Benito Pérez Armas de Novela en 2016¨.

 

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Sabiendo que Luanda iba a ser mi nuevo hogar para los dos próximos años empecé a buscar literatura sobre este país. Entre otras cosas di con un par de libros de este escritor al que no conocía. Acabo de terminar el primero, ¨El sueño eterno de Kianda¨, y me ha parecido una novela fantástica.

 

Es un libro que te ayuda a entender perfectamente el trágico pasado reciente de este país, haciéndote comprender mejor su presente y reflexionar sobre de dónde viene cada persona que te encuentras. Después de los últimos 5 años en Indonesia una de las cosas que más me sorprende tras este primer mes en Luanda es la seriedad de las personas: Indonesia es el país de la eterna sonrisa; aquí les cuesta mucho más. Y una de las explicaciones puede ser la tragedia de su pasado reciente: veinticinco años de guerra civil, continuación de más años de conflicto anticolonial y a la que sigue el sistema de gobierno impuesto por los vencedores, tienen a la fuerza que hacer mella en la gente.

 

La novela entrelaza las historias de varios personajes: protagonistas que tuvieron parte activa en la sublevación contra los portugueses, en la guerra civil y en la postguerra, y los hijos de estos que no llegaron a conocer la guerra (de una forma consciente al ser pequeños) pero que han sufridos sus consecuencias. La nueva generación se acostumbró a no hacer preguntas sobre el pasado porque la generación previa optó por enterrar el pasado, pero en este libro se dan las circunstancias para que se tire del hilo y se descubran las grandezas y las miserias de esos tiempos de guerra y actuales.

 

Al comprar la novela no tenía demasiadas esperanzas puestas en ella: un autor al que no conocía y del que nunca había oído hablar y un tema que tampoco a priori me atraía demasiado: la guerra en Angola. Había leído las experiencias de un cubano en ese conflicto en ¨Angola, la guerra innecesaria¨ y me apetecía que pasara un tiempo antes de leer más sobre esto. Sin embargo la sorpresa ha sido muy agradable. El autor escribe de maravilla, la historia está muy bien montada para irte guiando sobre la evolución de los personajes y transmite mucho más que una simple historia: reflexiona sobre nuestros valores y nuestra integridad a la hora de tomar decisiones difíciles. ¿Qué haríamos nosotros en una situación de conflicto? ¿Tomaríamos la parte que nos permitiera una vida más cómoda, o nos sacrificaríamos por mantener nuestra ética? Respuesta fácil de contestar sobre el papel, decisión muy difícil de tomar en la realidad. Salvando las distancias me ha gustado el controvertido último anuncio de Nike, con Colin Kaepernick como protagonita y el slogan: ¨Cree en algo. Aunque ello suponga sacrificarlo todo¨.

 

Es una novela llena de sorpresas y en la que de vez en cuando se te puede caer alguna lagrimilla. Un libro muy recomendable e indispensable para gente que quiera conocer más la historia reciente y la realidad actual de Angola.

 

¨-¿Qué crees que deberíamos hacer ahora que sabemos esto? –Por un momento Paulo vislumbró la posibilidad de devolvérsela al general. Se vio a sí mismo generando la justicia que la justicia se negaría a impartir.

-¿Hacer qué? ¿Crees que es mejor hacer algo…? Si de verdad lo crees es que no has aprendido nada de todo esto. Todo esto pasó exactamente porque alguien quiso devolver el golpe, porque nadie decidió que había que parar ahí. Nada de lo que hagamos nos devolverá a tu madre. Ni me devolverá a mí todos los años que he perdido. El mal existe, Paulo, y sólo para cuando la víctima decide que ya ha sido suficiente. Para mí ha sido suficiente. No necesito más odio. Creo que tú deberías hacer lo mismo¨.