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Libros: ¨Spark of Compassion¨ y ¨Salvemos a la infancia¨, de Kailash Satyarthi

Libros: ¨Spark of Compassion¨ y ¨Salvemos a la infancia¨, de Kailash Satyarthi

Este próximo martes 19 de noviembre recibiremos en la escuela a Kailash Satyarthi.

¿Quién es esta persona? Nada menos que el ganador del Premio Nobel de la Paz 2014, junto a la quizás más mediática Malala. ¿Por qué razón les dieron este premio? El Comité Noruego del Nobel siempre añade un pequeño párrafo describiendo el motivo, que en este caso fue:

«Por su lucha contra la represión de los niños y jóvenes, y por el derecho de todos los niños a la educación».

 

Tenía curiosidad por ver si otorgar el Premio Nobel de la Paz a dos personas es algo novedoso o una práctica común. Mirando la lista, sí que parece una práctica común. Los que reciben el premio Nobel el mismo año suelen trabajar por una causa igual o similar.  Estos son años con más de un ganador:

 

-1902: Jean Henri Dunant, Élie Ducommun y Charles Albert Goba (suizos).

-1907: Ernesto Teodoro Moneta (Italia) y Louis Renault (Francia).

-1908: Klas Pontus Arnoldson (Suecia) y Fredrik Bajer (Dinamarca).

-1909: Auguste Beernaert (Bélgica) y Paul d'Estournelles (Francia).

-1911: Tobias Michael Carel Asser (Países Bajos) y Alfred Hermann Fried (Imperio astrohúngaro).

-1925: Austen Chamberlain (Reino Unido) y Charles Gates Dawes (Estados Unidos).

-1926: Aristide Briand (Francia) y Gustav Stresemann (Alemania).

-1927: Ferdinand Buisson (Francia) y Ludwig Quidde (Alemania).

-1931: Jane Addams y Nicholas Murray Butler (Estados Unidos).

-1946: Emily Greene Balch y John Raleigh Mott (Estados Unidos).

-1947: Organizaciones Friends Service Council (Reino Unido) y American Friends Service Committee (Estados Unidos).

-1973: Henry A. Kissinger (Estados Unidos) y Lê Ðức Thọ (Vietnam del Norte). Este último lo rechazó, siendo la única persona que ha rechazado un Premio Nobel de la Paz.

-1974: Seán MacBride (Irlanda) y Eisaku Satō (Japón).

-1976: Betty Williams y Mairead Corrigan (Reino Unido).

-1978: Mohamed Anwar Al-Sadat (Egipto) y Menachem Begin (Israel).

-1982: Alva Myrdal (Suecia) y Alfonso García Robles (México).

-1993: Nelson Mandela y Frederik de Klerk (Sudáfrica).

-1994: Yasir Arafat (Palestina) y Isaac Rabin y Shimon Peres (Israel). ¡Qué triste la situación actual en Israel y Palestina :(

-1995: Józef Rotblat (Reino Unido) y Conferencia Pugwash (Canadá).

-1996: Carlos Felipe Ximenes Belo y José Ramos-Horta (Timor Oriental).

-1997: Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Antipersona y Jody Williams (Estados Unidos).

-1998: John Hume y David Trimble (Reino Unido).

-2001: Organización de las Naciones Unidas (Naciones Unidas) y Kofi Annan (Ghana).

-2005: Organismo Internacional de Energía Atómica (Austria) y Mohamed el-Baradei (Egipto).

-2006: Banco Grameen y Muhammad Yunus (Bangladés).

-2007: Al Gore (Estados Unidos) y Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (Suiza).

-2011: Ellen Johnson-Sirleaf y Leymah Gbowee (Liberia) y Tawakkul Karman (Yemen).

-2014: Kailash Satyarthi (India) y Malala Yousafzai (Pakistán).

-2018: Nadia Murad (Irak) y Denis Mukwege (República Democrática del Congo).

-2021: María Ressa (Filipinas) y Dmitri Murátov (Rusia).

-2022: Alés Bialiatski (Bielorrusia), Memorial (Rusia) y Centro para las Libertades Civiles (Ucrania).  

 

Como veis, desde que se entregó el primer Premio Nobel de la Paz en 1901, en 31 ocasiones lo han recibido el mismo año más de una persona/organización. Me pregunto si el hecho de ser Kailash y Malala de India y Pakistán respectivamente tuvo algún peso a la hora de entregarles ese año el premio a los dos.

 

Kailash Satyarthi es el segundo indio en recibir el Premio Nobel de la Paz. La primera fue Teresa de Calcuta, que en el cómputo se le considera ciudadana india. Mahatma Gandhi, por ejemplo, no fue galardonado con este premio, lo que me parece una injusticia. También, leyendo la lista hay personas que creo que no lo deberían haber recibido, no asociaría su nombre con la paz.

 

La primera vez que oí hablar de Kailash Satyarthi fue en marzo de 2023, cuando asistí a la feria del libro de Nueva Delhi (fotos). Estaba presentando el libro ¨Stories That Inspire¨. La presentación fue en hindi así que no me quedé con nada de lo que dijo, pero sí me inspiró a aprender un poco más sobre la historia de este activista.

 

Existe una organización llamada ¨Peace Jam¨, que fue fundada en 1996 para que galardonados con el Premio Nobel de la Paz tengan un medio de trabajar con jóvenes en el arte de la paz. Actualmente 14 premios Nobel lideran esta organización:

1. Dalai Lama

2. Betty Williams

3. Rigoberta Menchu Tum

4. Oscar Arias

5. Desmond Tutu

6. Adolfo Perez Esquivel

7. Mairead Maguire

8. Shirin Ebadi

9. Jose Ramos-Horta

10. Jody Williams

11. Sir Joseph Rotblat

12. Leymah Gbowee

13. Kailash Satyarthi

14. Tawakkol Karman

 

A través de esta organización se produce la visita de Kailash Satyarthi (lesson in English) a la American Embassy School.

 

Libro: ¨Spark of Compassion – Extraordinary stories from the life of Nobel Peace Laureate¨, de Kailash Satyarthi

 

El colegio ha dado a cada alumno un ejemplar de este libro, publicado en 2024. Contiene 13 historias cortas con ilustraciones que describen momentos clave en la vida de Kailash. Lo hemos leído y comentado en las clases de tutoría, para prepararnos para esta visita del martes. Dice así la contraportada:

 

¨Kailash Satyarthi´s life and work reflect the transformative power of compassion. Walking that extra mile, widening the circles of compassion, combined with action, he has done his bit for the most vulnerable members of society.

Bringing about remarkable change in the lives of the most marginalized, the voiceless and the defenceless, compassion is a way of life for him.

He had summed it up beautifully in his Nobel Peace Prize acceptance speech with the story of the Humming bird who carried a drop of water to extinguish the forest fire. When ridiculed by the king of the jungle who was running away himself, the bird simply said, ¨I am doing my bit.¨

 

Traducido al español:

 

¨La vida y obra de Kailash Satyarthi reflejan el poder transformador de la compasión. Caminando ese kilómetro extra, ampliando los círculos de compasión, combinado con la acción, ha hecho su parte por los miembros más vulnerables de la sociedad.

Generando un cambio notable en las vidas de los más marginados, los sin voz y los indefensos, la compasión es para él un estilo de vida.

Lo resumió maravillosamente en su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz con la historia del colibrí que llevaba una gota de agua para extinguir el incendio forestal. Cuando fue ridiculizado por el rey de la selva, quien huía, el colibrí simplemente dijo: "Estoy haciendo mi parte".

 

Es un libro para jóvenes que se lee muy bien y da una visión de la dimensión de esta persona.

 

Libro: ¨Salvemos a la infancia – La lucha de un hombre contra la explotación infantil¨ -Kailash Satyarthi

 

Me quedé con ganas de leer más y vi que había un título traducido al castellano, así que le pedí a Mon que me lo trajera cuando vino a India en octubre. Este es un libro ya más serio, para adultos. Dice así la contraportada:

 

¨El trabajo infantil es cruel en el presente y en el futuro: hoy arroja a los menores de edad a actividades riesgosas, demoledoras, casi sin remuneración, y mañana los condena al círculo vicioso de la pobreza y a una vida llena de adversidades, sin educación ni alegrías, con una mayor probabilidad de padecer enfermedades. Se cuentan por millones las niñas y los niños forzados a trabajar, a veces en condiciones de esclavitud y a menudo obligados a prestar servicios sexuales: es una plaga de escala planetaria. Kailash Satyarthi lleva casi cuatro décadas combatiendo en la India y otros países asiáticos las estructuras sociales, económicas y religiosas que permiten estas horrendas prácticas: a la cabeza del Movimiento Salvemos a la Infancia ha identificado, liberado y rehabilitado a cerca de 90 mil niños y jóvenes, a menudo arriesgando su propia vida. En los textos reunidos aquí, el ganador del Premio Nobel de la Paz en 2014 narra su transformación de ingeniero con una posición acomodada a activista a favor de la infancia, expone las estrategias que le han dado alcance mundial a su labor, diserta sobre las herramientas jurídicas y políticas para enfrentar las tradiciones y las fuerzas de mercado que justifican estas atrocidades. La lucha de este hombre excepcional contra la explotación infantil es un ejemplo de sensibilidad, audacia y generosidad¨.

 

Sobre el autor Kailash Satyarthi:

 

¨Es un defensor de los derechos de la infancia. Nacido en el estado de Madhya Pradesh, en la India, se formó como ingeniero electricista pero desde muy joven encausó su vida hacia el combate al trabajo infantil. En 1980 creó Bachpan Bachao Andolan [Movimiento Salvemos a la Infancia] y en 1998 inició la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, que involucró a activistas en más de cien países. Ha recibido numerosos premios y doctorados honoríficos en su país natal, Estados Unidos, Alemania, Italia y España; en 2014, compartió el Premio Nobel de la Paz con Malala Yousafzai ¨por su lucha contra la ocultación de niños y jóvenes y en favor del derecho de todos los niños a la educación¨. Salvemos a la infancia es su primer libro traducido al español¨.

 

Consta de los siguientes capítulos:

-Prólogo – Nashieli Ramírez Hernández (Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México)

-Presentación.

-Cómo cambió mi vida.

-Salvemos a la infancia.

-El trabajo infantil explicado.

-Infancia y democracia.

-Terminemos con el negocio del trabajo infantil.

-Por favor, salven a nuestros niños.

-La protección de los derechos de los niños: el paradigma triangular.

-Derechos humanos y trabajo infantil.

-Urge un modo de pensar favorable a la niñez.

-Se buscan leyes de protección a la infancia.

-Por qué la educación es la última frontera.

-La trata de personas: una lucha moral y económica.

-Marcha conmigo y evitemos que los niños sean despojados de su infancia.

-Marcho para hacer que la India vuelva a ser un lugar seguro para los niños.

-Siete razones para marchar contra la violación infantil.

-El poder de la pasión y los sueños.

-Trabajo doméstico infantil: esclavitud disfrazada.

-¿Obtendrán justicia las trabajadoras domésticas?

-Un movimiento que rinda cuentas.

-Debemos elegir a los héroes correctos.

-Regalos de los dioses, tirados en las calles.

-La desesperada situación de los niños perdidos.

-Nos enfrentamos al circo.

-La cortina de humo del matrimonio.

-Vayamos más allá de la retórica y los rituales.

-No impongamos una identidad comunitaria a los niños.

-Los niños tibetanos, en la marginación.

 

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Para despertar interés en mis estudiantes de cara a su próxima visita, en una de mis clases de español con estudiantes más avanzados preparé estas actividades sobre este héroe.

 

¡Muy ilusionado por la oportunidad de poder escucharle en persona el martes!

Libros: ¨La vuelta al mundo en 80 días¨ -Julio Verne-

Libros: ¨La vuelta al mundo en 80 días¨ -Julio Verne-

Dice así la contraportada:

 

¨Referente indiscutible de la ciencia ficción y de la novela de aventuras, el francés Jules Verne compaginó, como ningún otro escritor del siglo XIX, unos conocimientos geográficos enciclopédicos con un optimismo desbordante sobre las posibilidades de la ciencia.

 

En 1873, el Imperio británico abarcaba medio mundo y los avances tecnológicos hacía posible que un millonario como Phileas Fogg, uno de los grandes personajes de Verne, diera la vuelta al mundo en ochenta días valiéndose de todos los medios de transporte imaginables.

 

Exotismo, persecuciones, erudición y una ingeniosa vuelta de tuerca final se unen en un clásico imperecedero de la novela de aventuras que sigue maravillando más de un siglo después de su publicación¨.

 

En verano me leí ¨El faro del fin del mundo¨, del mismo autor, y me encantó. Después me apetecía leer este para ver qué contaban de su paso por la India. Encontré en una librería una edición de ¨Alma Clásicos Ilustrados¨, publicada en 2022, que me encantó. Tapa dura, bonitas ilustraciones, el cordoncillo rojo para marcar la página y un diseño muy atractivo. Es caer en tus manos un libro así y apetecer leerlo.

 

Y de ¨La vuelta al mundo en 80 días¨ qué vamos a decir, los de mi generación hemos crecido con la serie de dibujos animados y nos sabemos la historia, la canción, el ¨corre Bully corre¨, ¨ya voy Dix¨, Romy, Rigodón, etc. Nombres que no son los mismos que en la novela. La serie de dibujos animados es fantástica. Además de la serie hay dos películas, una de 1956 con Cantinflas como Passepartout, sirviente de Phileas Fogg, y en la que debe haber cameos interesantes (Frank Sinatra, Marlene Dietrich, Buster Keaton o el torero Luis Miguel Dominguín). Ganó el Óscar a la Mejor Película ese año. Y otra película más moderna, de 2004, en la que Passepartout es Jackie Chan. Ja, ja, ¡eligen buenos actores! Me las apunto.

 

La novela me ha encantado, he disfrutado leyéndola como un niño. Son 37 capítulos breves que da gusto leer. ¡Muy muy recomendable, aunque penséis que ya conocéis la historia!

 

Transcribo algunos párrafos que me han llamado la atención:

 

¨Phileas Fogg era uno de esos hombres matemáticamente exactos, que sin precipitarse, pero siempre dispuestos, economizan sus pasos y sus movimientos. No daba nunca un paso de más e iba siempre por el camino más corto. No perdía una mirada dirigiéndola al techo. No se permitía ningún gesto superfluo. Nadie lo había visto conmovido ni alterado. Era el hombre menos apresurado del mundo, pero llegaba siempre a tiempo. Por tanto, se comprenderá que viviese solo y, como quien dice, apartado de todo compromiso social. Sabía que la sociedad requiere cierta etiqueta y, como esta exige tiempo, no se trataba con nadie¨.

 

Buen viajero el Señor Fogg, que viaja ligero. A la hora de preparar el equipaje le dice a su sirviente:

 

¨-¿Y el equipaje? -arguyó Passepartout, balanceando inconscientemente la cabeza de derecha a izquierda.

-Nada de equipaje. Una bolsa de viaje solamente, con dos camisas de lana y tres pares de calcetines. Lo mismo para usted. Ya compraremos lo necesario por el camino. Baje mi mackintosh y mi manta de viaje. Lleve buen calzado; aunque en realidad andaremos muy poco o nada. ¡Vamos!¨.

 

Me ha llamado la atención en este párrafo lo del mackintosh, que aparecía en cursiva. Evidentemente en aquella época no iba a ser un ordenador y hubiera estado escrito con mayúscula. Me he metido en el diccionario Merriam-Webster y lo define como un impermeable. En Wikipedia lo describe de la siguiente manera: ¨El impermeable Mackintosh es una forma de impermeable, vendido por primera vez en 1824, hecho de tela recubierta de goma. El Mackintosh lleva el nombre de su inventor escocés Charles Macintosh, aunque muchos escritores agregaron una letra k¨. A día de hoy existe como marca de impermeables, https://www.mackintosh.com/es/man. Me he metido en el diccionario de la RAE a ver si había pasado el término al castellano pero no aparece, lo más cercano es ¨mataquintos¨, un cigarrillo de mala calidad y de sabor muy fuerte.

 

Otra palabra que me he encontrado en cursiva es la siguiente, fellah:

 

¨Entre tanto, el muelle se animaba poco a poco. Marineros de diversas nacionalidades, comerciantes, corredores, mozos de cuerda, fellahs, afluían para esperar al vapor, cuya llegada era inminente¨.

 

El Merriam-Webster lo define como ¨campesino o trabajador agrícola en un país árabe (como Egipto)¨. Me ha interesado la palabra porque en inglés británico se suele oir la palabra fella como ¨un tipo¨, a nice fella, un tipo simpático, pero mirándolo he visto que a estos sustantivos los diferencia una ¨h¨.

 

Durante el libro es evidente que Phileas Fogg está interesado en dar la vuelta en 80 días, pero no demasiado en conocer los lugares por los que va pasando. Ejemplo de su paso por Bombay:

 

¨Así pues, no pensó en admirar las maravillas de Bombay, ni el Ayuntamiento, ni la magnífica biblioteca, ni los fuertes, ni los muelles, ni el mercado de algodón, ni los bazares, ni las mezquitas, ni las sinagogas, ni las iglesias armenias, ni la espléndida pagoda de Malebar Hill, adornada con dos torres polígonas. No contempló ni las obras maestras de Elefanta, ni sus misteriosos hipogeos, escondidos en el sudeste de la rada, ni las grutas Kanheri de la isla de Salcete, admirables restos de la arquitectura budista.

¡Absolutamente nada!¨.

 

Todos los capítulos llevan un título. Evidencia de ese paso fugaz por los lugares es el título del capítulo XIV, ¨En el que Phileas Fogg desciende todo el admirable valle de Ganges sin pensar siquiera en contemplarlo¨.

 

Antes de este capítulo salvan a la princesa india Aouda:

 

¨Phileas Fogg, que había oído la palabra pronunciada por sir Francis Cromarty, preguntó cuando la procesión hubo desaparecido:

-¿Qué es un sati?

-Un sati, señor Fogg -respondió el brigadier general-, es un sacrificio humano, pero un sacrificio voluntario. Esa mujer que acabamos de ver será quemada mañana con las primeras luces de la aurora.

-¡Ah, bribones! -exclamó Passepartout, sin poder contener un grito de indignación.

-¿Y ese cadáver? -volvió a preguntar mister Fogg.

-Es el del príncipe, su marido -respondió el guía-, un rajá independiente de Bundelkund.

-¿Cómo es -continuó Phileas Fogg, sin demostrar ninguna emoción -que subsisten todavía estas bárbaras costumbres en la India y que los ingleses no hayamos podido destruirlas?

-En la mayor parte de la India -respondió sir Francis Cromarty- esos sacrificios no se llevan ya a cabo; pero no tenemos ninguna influencia en estas comarcas salvajes, y sobre todo en este territorio de Bundelkund. Toda la vertiente septentrional de los montes Vindhya es escenario de asesinatos y saqueos constantes.

-¡Desgraciada! -murmuró Passepartout-. ¡Quemada viva…!

-Sí -prosiguió el general-, quemada; y si no lo fuera, no pueden ustedes imaginarse a qué miserable condición se vería reducida por sus parientes. Le cortarían el cabello, la alimentarían con unos puñados de arroz, la repudiarían, sería considerada por todos como una criatura inmunda y moriría en cualquier rincón como un perro sarnoso. La perspectiva de una existencia tan horrorosa impulsa a estas desgraciadas al suplicio, más que el amor o el fanatismo religioso. A veces, sin embargo, el sacrificio es realmente voluntario y se necesita la intervención enérgica del Gobierno para impedirlo. Hace ya algunos años, residía yo en Bombay cuando una joven viuda se presentó con el fin de pedir autorización al Gobierno para quemarse junto al cuerpo de su marido. Como pueden suponer, el gobierno se la denegó; entonces la viuda abandonó la ciudad, refugiándose en el territorio de un rajá independiente, donde consumó su sacrificio.

     Durante el relato del brigadier general, el guía hizo varios movimientos negativos con la cabeza y, cuando aquel concluyó su explicación, el parsi dijo:

-El sacrificio que se realizará mañana al rayar el alba no es voluntario.

-¿Cómo lo sabe usted?

-Es una historia que todo el mundo conoce en Bundelkund -respondió el guía.

-Pues esta desgraciada no parecía ofrecer ninguna resistencia -observó sir Francis Cromarty.

-Porque la han embriagado con vapores de cáñamo y opio¨.

 

Bárbara costumbre aquella. En este escrito Pérez-Reverte mencionaba la siguiente anécdota:

 

En ese sentido, no estaría de más recordar lo que aquel gobernador británico en la India dijo a quienes querían seguir quemando viudas en la pira del marido difunto: «Háganlo, puesto que son sus costumbres. Yo levantaré un patíbulo junto a cada pira, y en él ahorcaré a quienes quemen a esas mujeres. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras».

 

Pasa ahora Phileas Fogg por Hong Kong:  

 

¨Passepartout llegó al puerto Victoria. Allí, en la embocadura de la ría de Cantón, hormigueaban buques de todas las nacionalidades: ingleses, franceses, americanos, holandeses; buques de guerra y mercantes, embarcaciones japonesas o chinas, juncos, sampanes, tankas y hasta bateles floridos que forman jardines flotantes sobre las aguas. Paseando, Passepartout se fijó en algunos indígenas vestidos de amarillo y de edad muy avanzada. Tras entrar en una barbería china para afeitarse «a la china», supo por el barbero del lugar, que hablaba bastante bien el inglés, que aquellos viejos tenían por lo menos ochenta años y que a partir de aquella edad gozaban del privilegio de vestir de amarillo, que es el color imperial. A Passepartout le pareció gracioso, sin saber exactamente por qué¨.

 

En este párrafo me encuentro con una palabra que no he visto en la vida:

 

¨Los viajeros, dispersos por las plataformas, contemplaban el curioso espectáculo. Pero el que tenía que estar más nervioso de todos, Phileas Fogg, permaneció en su sitio, esperando filosóficamente que pluguiese a los rumiantes dejarles el paso libre¨.

 

¿Pluguiese? Es un sinónimo de ¨placiese¨, así lo explica esta entrada:

 

La forma verbal pluguiera también pluguiese, placiera o placiese corresponden a la tercera persona del singular del pretérito imperfecto del modo subjuntivo del verbo placer: Bien podía Antonio escoger lo que le pluguiera. Actualmente se usa en algunos textos literarios con intenciones claramente arcaizantes simulando el español medieval y clásico, según lo precisa el Diccionario panhispánico de dudas (2005): «¡Aun cuando pluguiera al cielo ponerme a prueba del dolor, […] no dudaría de vuestra fidelidad!» (Sánchez-Espeso, Germán: En las alas de la mariposa. Barcelona: Plaza & Janés, 1985).

 

Me apunto más libros de Julio Verne porque este ha sido una auténtica gozada leerlo.

Hoy en la historia: miércoles, 2 de octubre, pero de hace 152 años.

Hoy en la historia: miércoles, 2 de octubre, pero de hace 152 años.

El 2 de octubre de 1872, Phileas Fogg comienza su vuelta al mundo en 80 días.

 

Justo me estoy leyendo esta novela de Julio Verne y me ha hecho ilusión encontrarme con esta fecha:

 

¨-¡Veinte mil libras! -exclamó John Sullivan-. ¡Veinte mil libras que un retraso imprevisto puede hacerle perder!

-Lo imprevisto no existe -respondió simplemente Phileas Fogg.

-Pero, señor Fogg, ese lapso de ochenta días no está calculado más que como un mínimo.

-Un mínimo bien empleado es suficiente.

-Pero para no rebasarlo es preciso saltar matemáticamente de los trenes a los vapores y de estos a los trenes.

-Saltaré matemáticamente.

-¡Esto es una broma!

-Un buen inglés no bromea nunca cuando se trata de una cosa tan seria como una apuesta -respondió Phileas Fogg-. Apuesto veinte mil libras esterlinas contra quien quiera que daré la vuelta al mundo en ochenta días o en menos, o sea, en mil novecientas veinte horas o ciento quince mil doscientos minutos. ¿Aceptan ustedes?

-Aceptamos -respondieron Stuart, Fallentin, Sullivan, Flanagan y Ralph, después de ponerse de acuerdo.

-Bien -dijo mister Fogg-. El tren de Dover sale a las ocho y cuarenta y cinco. Lo tomaré.

-¿Esta misma noche? -preguntó Stuart.

-Así es, esta misma noche -contestó Phileas Fogg-. Por consiguiente, caballeros -continuó, consultando un calendario de bolsillo-, puesto que hoy es miércoles, 2 de octubre, tendré que estar de regreso en Londres, en este mismo salón del Reform Club, el sábado 21 de diciembre, a las ocho cuarenta y cinco de la tarde; en caso contrario, las veinte mil libras depositadas actualmente en mi cuenta de la casa Baring Brothers les pertenecerán de hecho y de derecho. ¡Aquí tienen un cheque por esa cantidad!¨

 

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MIRA LO QUE ESTOY LEYENDO – Sr. Castro

 

En esta entrada expliqué una iniciativa de la biblioteca del cole que me gustó mucho.

 

Aquí unas fotos del cartel que he puesto en la puerta de mi clase, con la siguiente descripción:

 

¨Dar la vuelta al mundo en 2024 no tiene ninguna dificultad, tomando aviones. Pero en 1873 era otra historia. ¿Sería posible dar la vuelta al mundo en 80 días? Un millonario inglés, Phileas Fogg, apuesta que sí y se embarca en una aventura valiéndose de todos los medios de transporte imaginables. ¿Lo conseguirá?

 

El autor del libro, el francés Julio Verne (1828-1905), es un referente indiscutible de la ciencia ficción y de la novela de aventuras. En verano me leí uno se sus libros, ¨El faro del fin del mundo¨, y me encantó¨.

Libros: ¨Cuchillo. Meditaciones tras un intento de asesinato¨, de Salman Rushdie

Libros: ¨Cuchillo. Meditaciones tras un intento de asesinato¨, de Salman Rushdie

Dice así la contraportada:

 

¨El 12 de agosto de 2022, treinta años después de la fetua decretada contra él por el ayatolá Jomeini, un joven se abalanzó sobre Salman Rushdie para acuchillarle sin piedad. Cuchillo es una meditación poderosa, profundamente personal y, en última instancia, consoladora sobre la vida, la pérdida, el amor, el arte… y sobre cómo reunir la fuerza necesaria para volver a ponerse en pie¨.

 

«Sentí la necesidad de escribir este libro: una forma de procesar lo sucedido y de responder a la violencia con arte».

 

«Debemos proteger a toda costa a Rushdie. Proteger a Rushdie es proteger la alegría, la risa, las ganas de vivir. Proteger a Rushdie es proteger la civilización».

-Javier Cercas-

 

«Rushdie, desde la insignificancia de un escritor, ha recordado a todos los que creemos en un mundo libre que una sátira vale más que mil millones de ofendidos, y que el día en que lo olvidemos no habrá más risas».

-Sergio del Molino-

 

¨Salman Rushdie es un ejemplo de nuestra capacidad para construir la libertad».

-Ivabelle Arroyo, Letras Libres

 

Sobre el autor:

 

¨Salman Rushdie

(Bombay, 1947) es autor de numerosos libros, de entre los que destacan Hijos de la medianoche (que ganó el premio Booker en 1981, el «Booker de los Booker» en 1993 y, en 2008, «el Mejor de los Booker»), Los versos satánicos, El último suspiro del moro, Joseph Anton, Quijote y Ciudad Victoria, su novela más reciente. Ha sido galardonado con el Grinzane Cavour y el Premio Nacional de las Artes de Estados Unidos, además de otros muchos premios. En 2007, Salman Rushdie fue nombrado Caballero del Imperio Británico por su contribución a la literatura. Miembro de la Royal Society of Literature, Commandeur dans l´Ordre des Arts et des Lettres y abanderado en la lucha por la libertad de expresión, ha vivido amenazado durante años por el Estado Islámico. En 2022 sobrevivió a un ataque sufrido mientras dictaba una conferencia en el estado de Nueva York¨.

 

Extraigo algunos párrafos que me han llamado la atención:

 

     ¨La palabra me salió al paso por primera vez en 1974, más o menos por la época en que terminé mi primera novela. Aparecía en el libro de culto de aquel año, Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta, de Robert M. Pirsig. Ya no recuerdo gran cosa de ZAMM, como se lo conocía por su título original inglés -tampoco me interesan mucho las motos ni el budismo zen-, pero recuerdo que me gustó aquella extraña palabra, como también la idea de los encuentros, o «chautauquas», en los que se debatían ideas en un marco de tolerancia, libertad y miras abiertas. El «movimiento chautauqua» se extendió por todos los estados desde la localidad del mismo nombre; Theodore Roosevelt lo calificó de «la cosa más americana de América»¨.

 

Durante el libro muchas veces divaga relacionando sus pensamientos con obras literarias o películas. Sobre la pérdida de su ojo comenta:

 

     ¨Al final me acordé también de Le voyage dans la Lune, la película muda de catorce minutos realizada por Georges Meliès, un clásico de los inicios del cinematógrafo (1902) sobre los primeros hombres que llegan a la luna en una cápsula con forma de bala disparada desde un cañón inmensamente largo, vestidos con sombrero de copa y levita y armados de paraguas. Es el momento más famoso de dicha película, el alunizaje.

Yo ignoraba por completo -mientras recordaba la imagen de la nave espacial hincándose en el ojo derecho de la luna- lo que el día siguiente le tenía deparado a mi propio ojo derecho¨.

 

Esa imagen creo que la hemos visto todos. Lo que no he visto es ese corto y me lo apunto.

 

En el siguiente párrafo describe la noche anterior a su atentando:

 

   ¨Miro en retrospectiva a ese hombre feliz -yo- bañado en luz de luna estival un jueves de agosto por la noche. Se siente dichoso porque la escena es bella; y porque está enamorado; y porque ha terminado su novela -acaba de hacer lo último que se hace: corregir las galeradas- y las primeras personas que lo han leído están entusiasmadas. La vida le sonríe. Pero nosotros sabemos lo que él ignora. Sabemos que ese hombre feliz junto al lago corre peligro de muerte. Y el hecho de que él no sepa nada hace que nuestro temor sea más grande aún.

     A este recurso literario se lo conoce como prefiguración. Uno de los ejemplos más citados de ello es el famoso comienzo de Cien años de soledad. «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento…». Cuando nosotros, como lectores, sabemos lo que el personaje ignora, quisiéramos advertirle. «Corre, Ana Frank, mañana descubrirán tu escondite». Al pensar en esa última noche de despreocupación, la sombra del futuro se topa con mi memoria. Pero yo no puedo advertirme a mí mismo: demasiado tarde para eso. Lo único que puedo hacer es contar la historia.

     He aquí un hombre solo en la oscuridad, ajeno al peligro que ya se cierne sobre él.

     He aquí un hombre que va a acostarse. Por la mañana su vida cambiará. Él, pobre inocente, no sabe nada. Está dormido.

     El futuro se le viene encima mientras duerme¨.

 

Ya lo cantaba Eskorbuto: ¨Una mañana muy temprano de tus sueños despertarás,

no lo sabrás, es tu día, vas a morir¨.

 

De prefiguración, otro ejemplo que me viene a la cabeza es el comienzo de uno de mis libros favoritos, ¨Crónica de una muerte anunciada¨. Empieza así: ¨El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en el que llegaba el obispo¨. Otro de los comienzos más impactantes que he leído en una novela es el de ¨La Reina del Sur¨, de Arturo Pérez-Reverte: ¨Sonó el teléfono y supo que la iban a matar¨.

 

No conocía en el párrafo anterior el término ¨galerada¨. Lo he buscado en la RAE y dice que en la imprenta se refiere a ¨prueba de la composición, sin ajustar, que se saca para corregirla¨.

 

     ¨Yo tenía cuarenta y un años cuando Los versos satánicos salió a la venta, en 1988. Era el quinto libro que publicaba. El 12 de agosto de 2022 tenía setenta y cinco años y esperaba con ilusión la publicación de mi vigésimo primer libro, Ciudad Victoria.

     Más de tres cuartas partes de mi vida de escritor han sucedido desde que -como yo mismo solía decir- la mierda se coló en el sistema de ventilación. Personas que sienten curiosidad por mi obra tienen mucho más donde elegir que en aquellos primeros tiempos, y a tales personas les digo que quizá deberían empezar por un libro que no fuera «ese».

     Durante muchos años me he sentido obligado a defender el texto de «esa» novela y también al personaje de su autor. En ciertos círculos literarios se puso de moda decir que el libro era ilegible, que no había quien pasara de la página 15. En tales círculos la gente hablaba de un «Club de la Página 15». En el Royal Court londinense se estrenó una producción sobre el así llamado Affair Rushdie bajo el título Iranian Nights. La obra contenía el recurrente dicho: «Era un libro imposible de leer». Yo sentí la necesidad de defender el texto¨.

 

En una fiesta conoció a la que es actualmente su esposa, Rachel Eliza Griffiths:

 

     ¨Me contó que prefería que la conocieran por el segundo nombre de pila, porque era el que su madre había utilizado siempre. De hecho, yo también prefiero usar mi segundo nombre, o sea que teníamos al menos una cosa en común. Nunca me han llamado «Ahmed», salvo mi madre cuando estaba enfadada conmigo, y cuando eso ocurría empleaba los dos nombres: «¡Ahmed Salman, ven aquí enseguida!». A lo largo de los años había confeccionado una lista mental de personas famosas que optaron por su segundo nombre de pila: James Paul McCartney, Francis Scott Fitzgerald, Robyn Rihanna Fenty, F. Murray Abraham, Lafayette Ron Hubbard, Joseph Rudyard Kipling, Edward Morgan Foster, Keith Rupert Murdoch, Thomas Sean Connery, Rachel Meghan Markle. A veces (demasiado a menudo, quizá) sacaba a relucir mi lista en una fiesta, pero algo en la sonrisa de Eliza me advirtió de que era mejor no tomar ese camino¨.

 

Les presentaron, se despidieron, y se volvieron a reencontrar:

 

     ¨El PEN había organizado una fiesta para después del acto en la azotea del hotel Bowery Standard, a poca distancia de la Cooper Union. Estuve tomando algo con Marlon Jones y Colum McCann en el bar de la planta baja del hotel, y luego pensé: «Creo que me iré a casa». Ellos dijeron que iban a subir a la fiesta e intentaron convencerme, sin insistir mucho. Hubo un poquito de tira y afloja, y al final accedí.

     Un momento así, de cara o cruz, puede cambiar una vida. El azar determina nuestro destino tanto o más que nuestras decisiones o esos vanos conceptos como el karma o el kismet.

     Nada más llegar a la fiesta en la azotea, la primera persona que vi fue Eliza, y después de eso ya no miré a nadie más¨.

 

¨Siempre he sentido interés por escribir sobre la felicidad, en gran parte porque es algo extremadamente difícil. El autor francés Henry de Montherlant dijo aquello de «Le bonheur écrit à l´encre blanche sur des pages blances». La felicidad escribe en blanco sobre blanco. O sea, no es posible plasmarla en la página. Es invisible. No se deja ver. Todo un reto, vaya, me dije a mí mismo. Y a mí me gustan los retos. Empecé a escribir un relato titulado «Tinta blanca sobre página en blanco». El protagonista se llamaba Henry, un tributo a Montherlant así como al Henry de los Dream Songs de John Berryman. Quería que mi Henry sufriera de felicidad como la gente sufre de enfermedades incurables, o de estupidez. Pensé en el Cándido de Voltaire y quise que ese Henry mío creyese -a la manera de Cándido- que vivía en el mejor de los mundos posibles. Luego pensé que no podía tratarse de una persona de color, si era tan feliz. Tenía que ser forzosamente blanco¨.

 

Párrafo que se refiere al día después del apuñalamiento:

 

     ¨Cuando notas en la cara el aliento de la Muerte, el resto del mundo queda muy atrás y puedes experimentar una enorme soledad. En momentos así, palabras amables te reconfortan y te dan fuerza, te hacen sentir que no estás solo, que quizá no has vivido y trabajado en vano. Durante las siguientes veinticuatro horas fui consciente de la gran cantidad de amor que recibía, un alud de espanto, respaldo y admiración a escala mundial. Además del mensaje del presidente Biden, me llegaron palabras contundentes del presidente francés Macron: «Durante treinta y tres años, Salman Rushdie ha encarnado la libertad y la lucha contra el oscurantismo. Rushdie acaba de ser víctima de un cobarde atentado a manos de las fuerzas del odio y la barbarie. Su lucha es nuestra lucha; es algo universal. Ahora más que nunca, estamos de su lado». Hubo mensajes similares por parte de otros dirigentes. Incluso Boris Johnson, por entonces primer ministro británico, que en una ocasión había escrito un artículo diciendo que yo no merecía ser nombrado caballero (lo fui en junio de 2007) «por servicios a la literatura» pues no era lo bastante bueno como escritor, me hizo llegar unos cuantos tópicos. Solamente India, el país donde nací y que ha sido mi mayor inspiración, no encontró palabras para dirigirme¨.

 

¡Qué triste, muy mal India!

 

¨La medianoche del 14 al 15 de agosto siempre había tenido para mí un significado especial. Fue el momento en que la India alcanzó la independencia en 1947. Era también el momento en que nacía mi personaje de ficción Saleem Sinai, el antihéroe y narrador de Hijos de la medianoche. Yo había tomado por costumbre llamar «el cumpleaños de Saleem» al día de la Independencia de India. Pero esta vez el día de la Independencia tuvo un significado más personal.

     El lunes 15 de agosto fue el Día 3. Ese día quedó claro que yo iba a seguir viviendo. O, digamos, que tendría la libertad de vivir. Que era la clase de libertad que, en aquellos momentos, más me interesaba¨.

 

Menciona Salman en el libro esta cita de Sócrates varias veces:

 

«La vida, sin reflexión, no merece la pena vivirla»

 

En el siguiente párrafo he aprendido un par de cosas, el nombre aditamento y el principio La navaja de Ockham:

 

     ¨Durante esas noches sin poder dormir, pensé mucho en El Cuchillo en tanto que idea. Cuando un cuchillo hace el primer corte en una tarta nupcial, forma parte del ritual por el que dos personas se unen. Un cuchillo de cocina es un utensilio indispensable del creativo arte de cocinar. Una navaja suiza es un aditamento capaz de realizar muchas tareas pequeñas, tales como abrir una botella de cerveza. La navaja de Ockham fue un cuchillo conceptual, un cuchillo de teoría, que echaba por tierra un montón de chorradas al recordarnos que la explicación más sencilla es siempre preferible a una muy compleja. En otras palabras, un cuchillo era una herramienta que adquiría significado por el uso que hacíamos de ella. Una herramienta éticamente neutral. Lo inmoral era el mal uso que se hacía de los cuchillos¨.

 

Ya lo cantaba Fito en ¨Antes de que cuente diez¨:

 

¨Siempre es la mano y no el puñal.

Nunca es lo que pudo haber sido.

No es porque digas la verdad, es porque nunca me has mentido¨.

 

¨Eliza me pidió que hablara a la cámara sobre Los versos satánicos:

 

            Cuando empecé a escribir ese libro, jamás se me ocurrió que no estuviera autorizado a hacerlo. Tenía unas historias que quería narrar y estaba intentando ver de qué manera contarlas. Eso era todo¨.

 

     ¨En numerosas ocasiones, después del atentado que sufrí, he pensado que al Muerte se equivocaba de persona. ¿Acaso no era yo el señalado por la Parca, aquel acerca del cual todo el mundo coincidía en afirmar que mis posibilidades de sobrevivir eran exiguas? Y sin embargo ahí estaba yo, erguido, bien parapetado en la sala de recuperación, volviendo a la Vida, mientras algunos de mis mejores amigos iban cayendo a mi alrededor¨.

 

Entre ellos menciona a Paul Auster, en aquella época con cáncer de pulmón, que falleció en abril de 2024, fecha de la primera edición de ¨Cuchillo¨.

 

¨Uno de los motivos de que la película de Alfred Hitchcock Psicosis sea tan terrorífica es que mueren los que no deberían. La estrella más famosa del film, Janet Leigh, ya está muerta cuando solo se lleva media hora de metraje. Aparece Martin Balsam, el cauteloso y bonachón inspector, y de pronto ya está muerto. Es brutal. Bien, pues esa era la clase de miedo que yo empezaba a sentir. La Muerte estaba equivocándose de puerta¨.

 

En la última parte del libro Salman Rushdie tiene varias conversaciones con su agresor, al que en el libro se refiere como A., de Asno (del inglés ass, que tendría un sentido más fuerte que en la traducción al castellano).

 

     ¨Usted no me conoce y nunca llegará a conocerme.

       Una cosa que yo solía decir hace mucho, cuando la catástrofe se cebó en Los versos satánicos y en su autor, era que una forma de entender la discusión en torno a ese libro era que se trataba de una pelea entre los que tienen sentido del humor y los que no. Ahora te veo a ti, mi frustrado asesino, hypocrite assassin, mon semblable, mon frère. Puede que intentaras matarme porque no sabías reír¨.

 

     ¨El arte no es un lujo. Es algo esencial al género humano y no demanda ninguna protección especial salvo el derecho a existir.

     Acepta la discusión, la crítica, incluso el rechazo. Pero no la violencia.

     Y, al final, sobrevive a quienes lo reprimen. El poeta Ovidio fue enviado al exilio por César Augusto, pero la poesía de Ovidio ha perdurado y el Imperio romano no. Stalin le arruinó la vida al poeta Mandelshtam, pero la obra de este ha perdurado y la Unión Soviética no. El poeta Lorca fue asesinado por los matones del general Franco, pero su arte ha perdurado y el fascismo y la Falange no¨.

 

En el libro Salman Rushdie expone que no le gusta la situación actual de la política en India.

 

     ¨En la India, el sectarismo religioso y el autoritarismo político van de la mano y la violencia no deja de aumentar mientras la democracia decae. Una vez más están en juego falsas narrativas sobre la historia del país, narrativas que privilegian a la mayoría y oprimen a las minorías;¨

 

     ¨En la India, tras el baño de sangre de las matanzas por la Partición, que se extendieron por todo el subcontinente en tiempos de la independencia del Imperio británico y de la creación de los estados de India y Paquistán -hindúes masacrados por musulmanes, musulmanes por hindúes, un total de entre uno y dos millones de muertos-, otro grupo de padres fundadores, liderado por Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru, resolvió que el único modo de garantizar la paz en el país era apartar la religión de la esfera pública. En consecuencia, la nueva Constitución fue laica tanto en lenguaje como en intención, y así ha permanecido hasta el presente, en que la actual administración pretende socavar esos cimientos laicos, desacreditar a Gandhi y Nehru y crear un estado mayoritariamente hindú y abrumadoramente religioso¨.

 

Ya sabemos de quién estamos hablando.

 

     ¨Pero no estamos indefensos. Incluso después de ser hecho pedazos, Orfeo -mejor dicho, su cabeza cercenada- siguió cantando mientras flotaba río Evros abajo, recordándonos que la canción es más fuerte que la muerte. Nosotros podemos cantar la verdad y nombrar a los mentirosos, podemos solidarizarnos con nuestros colegas en primera línea del frente y amplificar sus voces añadiendo las nuestras a las suyas.

     Pero sobre todo, debemos entender que en el centro de todo lo que está pasando hay unas historias, y que las fraudulentas narrativas de los opresores han cautivado a mucha gente. Debemos trabajar, pues, para superar las falsas narrativas de tiranos, populistas y locos contando mejores historias, historias en el seno de las cuales la gente desee vivir.

     Las fuerzas no se baten solamente en el campo de batalla. Las historias en las que vivimos también son territorios en disputa. Quizá deberíamos emular al Dedalus de Joyce, que buscaba forjar, en la fragua de su alma, la increada conciencia de su raza. O emular a Orfeo y seguir cantando pese al horror reinante, y no dejar de hacerlo hasta que cambie la marea y dé comienzo un día mejor¨.

 

     ¨Nunca he sentido la necesidad de que la fe religiosa me ayude a comprender el mundo. No obstante, entiendo que la religión proporcione a muchas personas un anclaje moral y que les parezca esencial. Y, a mi modo de ver, la fe de cada individuo no le incumbe a nadie más que a la persona en concreto. No tengo problemas con la religión si esta ocupa un espacio privado y no intenta imponer a otros sus valores. Pero cuando la religión se politiza, por no decir que se arma, entonces eso incumbe a todo el mundo debido a su capacidad de hacer daño¨.

 

¨¿Quién soy yo? ¿Soy la misma persona que era el 11 de agosto, o ahora soy una diferente? En más de un sentido no soy el mismo. Mi yo del 11 de agosto jamás habría elegido como ejemplo a un deportista, por muy bueno que fuera. Y también es cierto que algunos parecen pensar que he cambiado. Hay gente que me pregunta en qué afectará a mis libros lo que me sucedió. Hubo una persona que me comparó con Nietzsche -¡nada menos!- porque el filósofo había dicho, cuando empezó a sufrir miopía extrema, que su manera de escribir había cambiado. Se daba por supuesto que la mía iba a cambiar también, tanto estéticamente como en la sustancia de mi pensamiento. Cuando me lo plantearon, reaccioné con firmeza. Dije: «No creo que eso haya cambiado mi estilo ni vaya a cambiarlo en lo más mínimo. Estilo, forma y lenguaje de cualquier proyecto literario, sea de ficción o no, vienen determinados por los requerimientos del proyecto en sí y pueden variar de libro en libro, de lo barroco a lo más austero... No veo qué contribución al arte puede tener un acto violento como ese del que fui objeto». Diciendo esto, me acordé de otra cosa que solía decir a la gente antes del 11 de agosto. «Supongamos que no supieras nada de mí, que hubieras llegado de otro planeta y alguien te hubiera dado a leer mis libros, y no hubieras oído hablar de mí ni nadie te hubiera contado nada de mi vida o de lo que pasó con Los versos satánicos en 1989. Bien, pues si leyeras mis libros en orden cronológico, dudo que se te ocurriera pensar "Algo muy gordo tuvo que pasar en la vida de este escritor en 1989". Cada libro lleva su propio camino». Recordé que en su momento me pareció que la fetua podía acabar conmigo, en cuanto escritor, de dos maneras diferentes: si empezaba a escribir libros «atemorizados», o si empezaba a escribir libros «vengativos». Ambas opciones destruirían mi independencia y mi individualidad y me convertirían en un títere. Yo ya no sería yo, sino la víctima de la fetua. Así pues, el único camino, la única manera de sobrevivir como artista, era entender el sendero literario en el que yo estaba, aceptar el viaje que yo había elegido y continuar por ese camino. Eso supuso un gran esfuerzo de voluntad. Y ahora me hacían otra vez la misma pregunta. ¿Quién era yo? ¿Y podía seguir siendo el de antes?¨

 

     ¨Atravesamos idílicos pueblos y ciudades pequeñas, encantadores salvo por algún que otro pasquín de TRUMP. Nombres de lugares iban quedando atrás. Seneca, en el territorio original de la nación seneca, que formó parte de la Confederación Iroquesa. Angola, bautizada así en el siglo XIX porque la población había apoyado las actividades misioneras en África. Eden, «la Ciudad Jardín». Dunkirk, que había tomado el nombre del Dunkerque francés mucho antes de la Segunda Guerra Mundial. Y mi favorita, Fredonia. Como sabe cualquier forofo del cine, Freedonia es el nombre del país imaginario cuyo máximo dirigente acaba siendo Groucho Marx en Sopa de ganso, el clásico de los Hermanos Marx de 1931. Retazos de los diálogos del film me vinieron a la memoria y dibujaron sonrisas en mi cara. Me hizo bien tener en la cabeza una burrada como esta:

 

Hombre, pero si hasta un niño de cuatro años entendería este informe. Vaya usted corriendo a buscarme un niño de cuatro años. Yo no entiendo ni papa de lo que pone aquí¨.

 

     ¨Estaba haciendo lo que había imaginado y necesitado hacer: plantarme en el punto justo (en lo que yo me decía a mí mismo que era el sitio exacto) donde me había desplomado. Confieso que experimenté cierta sensación de triunfo al estar allí. Recordé, pero me abstuve de recitar, unos versos de «Invictus» de W.E. Henley: «Bajo las tundas del destino / mi cabeza sangra, pero continúa erguida».

 

Me ha gustado leer estas meditaciones de Salman Rushdie tras ese intento de asesinato. Una vida que ha estado décadas amenazada. Un hombre que simplemente quiere ser feliz. Leyendo las últimas páginas se te forma un nudo en la garganta. Mis respetos.

 

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Estando Xabi y Shei por Nueva Delhi de visita, el 7 de septiembre, fuimos a echar unas birras al PCO bar. Me alegró encontrar un cuadro con esta cita en el baño:

 

¨What is freedom of expression?

Without the freedom to offend, it ceases to exist¨.

 

"¿Qué es la libertad de expresión?

Sin la libertad de ofender, deja de existir”.

-Salman Rushdie-

Mira lo que estoy leyendo: ¨Cuchillo¨, de Salman Rushdie

Mira lo que estoy leyendo: ¨Cuchillo¨, de Salman Rushdie

En esta entrada expliqué una iniciativa de la biblioteca del cole que me gustó mucho.

 

Terminado ¨A flor de piel¨ de Javier Moro vamos a por ¨Cuchillo¨ de Salman Rushdie:

 

¨Salman Rushdie was born in Bombay two months before the Independence of India, but he has lived abroad since he was 13. After visiting Hampi in Karnataka, I read his book Victory City, which helped me better understand the Empire of Vijayanagara. I enjoyed it a lot! In 1988, Sir Rushdie (yes, he has that title) wrote The Satanic Verses, and because of that novel, there have been assassination attempts against him by Islamic extremists. In August 2022, he was stabbed multiple times as he was about to give a public lecture in the United States. He survived, and I am very interested in reading his latest book, which contains his reflections on that assassination attempt.¨

 

¨Salman Rushdie nació en Bombay dos meses antes de la independencia de la India, pero ha vivido en el extranjero desde que tenía 13 años. Después de visitar Hampi en Karnataka, leí su libro Ciudad Victoria, el cual me ayudó a comprender mejor el Imperio de Vijayanagara. ¡Lo disfruté mucho! En 1988, Sir Rushdie (sí, tiene ese título) escribió Los versos satánicos, y debido a esa novela, ha habido intentos de asesinato en su contra por extremistas islámicos. En agosto de 2022, fue apuñalado varias veces mientras estaba a punto de dar una conferencia pública en Estados Unidos. Sobrevivió, y estoy muy interesado en leer su último libro, que contiene sus reflexiones sobre ese intento de asesinato¨.


Libros: ¨A flor de piel¨ de Javier Moro.

Libros: ¨A flor de piel¨ de Javier Moro.

En la portada, aparte del título ¨A flor de piel¨ se lee esta breve descripción:

¨Una mujer. Dos adversarios. Veintidós niños.

Una aventura que cambió el rumbo de la Historia¨.

 

La contraportada dice así:

 

¨El 30 de noviembre de 1803, una corbeta zarpa del puerto de La Coruña entre vítores y aplausos. En su interior viajan veintidós niños huérfanos cuya misión consiste en llevar la recién descubierta vacuna de la viruela a los territorios de Ultramar. Los acompaña Isabel Zendal, encargada de cuidarlos. Los héroes de esta descabellada expedición, dirigida por el médico Francisco Xabier Balmis y su ayudante Josep Salvany, sobrevivirán a temporales y naufragios, se enfrentarán a la oposición del clero, a la corrupción de los oficiales y a la codicia de quienes buscan lucrarse a costa de los desamparados.

 

Si al final esta aventura se convirtió en la mayor proeza humanitaria de la Historia, se debió no sólo al coraje de aquellos niños que se vieron abocados a salvar las vidas de tantísima gente, sino también al arrojo de los dos directores, hombres sin miedo que se disputaron el amor de la única mujer a bordo.

 

A raíz del descubrimiento de la identidad de Isabel Zendal, Javier Moro, autor de Pasión india y El Imperio eres tú, reconstruye una prodigiosa epopeya de la mano de un personaje femenino inolvidable. Los protagonistas de A flor de piel, desgarrados entre la pasión de salvar al mundo y la necesidad de salvarse a sí mismos, son como luces en el horizonte oscuro de una época¨.

 

Sobre el autor:

 

¨Javier Moro (Madrid, 1955) es autor de Senderos de libertad (Seix Barral, 1992), El pie de Jaipur (Seix Barral, 1995), Las montañas de Buda (Seix Barral, 1997) y Era medianoche en Bhopal, en colaboración con Dominique Lapierre (2001). Sus libros El sari rojo (Seix Barral, 2008), basado en la vida de Sonia Gandhi y Pasión india (Seix Barral, 2005), la historia de la bailarina española que se casó con el maharajá de Kapurthala, han sido dos de los grandes éxitos de crítica y ventas de los últimos años en España y en el mundo. En 2011 obtuvo el Premio Planeta con la novela El imperio eres tú¨.

 

Me encanta este autor y tras conocer el argumento de esta novela me apetecía mucho leerla y me ha gustado mucho. Extraigo algunos párrafos que me han llamado la atención:

 

¨De pronto le dieron unos sofocos, luego le subió la fiebre y por la noche se retorcía de dolor en la cama. Avisado el cura, mandó llamar al médico, que vivía en Ordes, pero el hombre no llegó hasta el tercer día. Demasiado tarde; aunque, si hubiera venido antes, tampoco hubiera podido hacer nada. La flor negra, como llamaban a la viruela, era cruel y antojadiza, sobre todo con los pobres¨.

 

Ese párrafo da explicación a la flor negra que aparece en la portada de la novela.

 

¨Afuera llovía. De camino hacia la casa, ni el padre ni la hija abrieron la boca. En los pobres existía la aceptación tácita de que no se elegía el destino. Éste se imponía, la mayoría de las veces para mal, algunas para bien. Pero siempre de forma ineluctable¨.

 

¨-Padeció una grave oftalmia, es cierto. Pero se ha repuesto. Y don Carlos también. Los datos dicen que aproximadamente un tres por ciento de los variolizados desarrollan la viruela y mueren. Otros pueden enfermar y tardar semanas en recuperarse; algunos, pocos, desarrollan infecciones añadidas como la sífilis o la tuberculosis… Es el precio que hay que pagar por librarse de la viruela.

     El rostro de don Jerónimo reflejaba la angustia que le producían las palabras del médico, que siguió con sus argumentos:

     -Aún así, es preferible asumir esos riesgos, que atrapar la viruela por contagio. Porque en ese caso la mortalidad sube del veinte al cuarenta por ciento, o pueden llegar a perder la vista. Si hay suerte, como en el caso de su esposa, sólo quedan cicatrices.

     La idea del contagio voluntario para provocar la respuesta inmune del organismo era tan antigua como el deseo del hombre de acabar con aquella lacra. El médico le contó cómo en la China antigua se soplaba en las narice de personas sanas polvo de costras procedentes de un enfermo que estaba en proceso de curación; cómo en la India, una casta de brahmanes era la encargada de inyectar una gota de viruela extraída de un enfermo por medio de finas agujas. En Europa se seguían varios métodos, desde «comprar viruelas», es decir, las costras casi secas de niños que estaban en las últimas fases de la enfermedad, hasta acostar a jóvenes sanos con enfermos para así pasar las viruelas naturales.

     -La variolización no es algo nuevo, don Jerónimo -le siguió explicando el doctor Posse-, ¿sabe desde cuándo se practica en Europa? Desde hace cincuenta años, desde que una inglesa, mujer del embajador británico en Constantinopla, importase la técnica de Turquía. Se llamaba Mary Montagu. Era una mujer lista y estaba desesperada porque su hermano había muerto de viruela y ella había acabado desfigurada. Después de observar cómo inoculaban a personas sanas, por medio de punciones en la piel, el pus procedente de las lesiones cutáneas de enfermos ya convalecientes, lo ensayó en su hijo… ¿y sabe qué ocurrió?

     Don Jerónimo negó con la cabeza.

     -Que el niño nunca desarrolló la enfermedad. Luego inoculó a su hija, que también se libro. La mujer consiguió que el procedimiento se hiciese popular entre la aristocracia británica, hasta el punto de que las hijas del príncipe de Gales fueron variolizadas. ¿Y sabe por qué el procedimiento era popular en Turquía?

     -Cómo lo voy a saber.

     -Por los harenes, don Jerónimo. Porque allí donde hacían su vida, la belleza era el principal valor de las mujeres. Por eso las inoculaban desde muy pequeñas en lugares donde no se viera la cicatriz de la llaga¨.

 

¨    Poco tiempo después, don Jerónimo tuvo que cerrar la fábrica aduciendo poco consumo. Para él, era una pérdida sin importancia; sus negocios, basados en el comercio de coloniales que transportaba su flota de veleros, iban, literalmente, viento en popa. Ahora que sabía que su riqueza bastaba para que varias generaciones de descendientes vivieran bien, ganar más dinero dejó de ser el gran aliciente de su vida. La viruela de su mujer le había quebrantado y, siendo un hombre religioso en los umbrales de la vejez, le preocupaba el más allá. En su afán de congraciarse con Dios y con los hombres, dedicaba parte de su tiempo a la administración del Hospital de la Caridad, el primer gran hospital público de la ciudad, obra impulsada por la muy admirable Teresa Herrera, la soltera de oro que dejó su impronta en la historia de la ciudad y que murió antes de ver su sueño realizado. Era tan devota que la gente la recordaba recorriendo de rodillas la distancia entre su casa y la iglesia de San Nicolás para librarse de los demonios que albergaba en su cuerpo. Toda su vida atendió a mujeres enfermas que no podían mantenerse y convirtió su casa en lo que llamaban «el hospitalillo de Dios». Luego, cuando recibió la herencia de su madre, la donó íntegramente a la Congregación de los Dolores, de la que Jerónimo Hijosa era miembro de la junta directiva, para levantar el hospital, la obra de su vida. El día en que pusieron la primera piedra no pudo firmar el acta de donación por ser analfabeta¨.

 

Teresa Herrera. Ese nombre lo tenía asociado con el torneo veraniego de fútbol que se disputa desde 1946 en La Coruña, uno de los torneos amistosos más prestigiosos del mundo. El Athletic lo ha ganado en tres de sus 9 participaciones, quedando otras tres veces subcampeón. El primer gol de este torneo lo marcó el histórico león Telmo Zarra en 1946. El trofeo es muy característico, réplica a escala de la Torre de Hércules de La Coruña. Nunca me había puesto a pensar quién sería Teresa Herrera y me ha alegrado descubrirlo en esta novela.

 

¨    La Corte, que unos meses antes le alababa, ahora le había reprendido tan severamente que Gálvez se había convertido en un ser melancólico. Balmis entendió que los sentimientos de injusticia y frustración habían precipitado la enfermedad. El virrey no podía entender que le tratasen con semejante dureza, insinuando que era un traídor a la patria por querer aliviar las penalidades de los más pobres. Él, que había protagonizado una de las hazañas heroicas de toda la historia militar española al entrar solo con su bergantín en la bahía de Pensacola y conseguir reducir a los enemigos ingleses, lo que le valió que el rey añadiera la leyenda Yo solo a su escudo de armas. Él, que había llevado con éxito la política española de contribuir a la independencia de Estados Unidos, dando nombre a una ciudad en Texas y a una bahía en el golfo de México. Él, que estuvo a la derecha de George Washington en el primer desfile de la victoria norteamericana, el 4 de julio de 1783. Ahora, el héroe había sido despojado de su gloria porque se habían vuelto las tornas. Al rey ya no le interesaba prodigar que España apoyaba a los republicanos del norte, porque la idea de independencia podía contagiarase hacia la América española.

     -Todas estas cicatrices -dijo Gálvez-, ¿no son prueba suficiente de mi patriotismo?

     Balmis miró la cicatriz de la pierna que él mismo había cauterizado y le volvió la memoria a la batalla de Argel. Le invadió un sentimiento de rabia contenida. Un gobernante como el virrey, que atendía con extremado celo las necesidades del pueblo, no merecía ser humillado de aquella manera. Si aliviar las penalidades de los más débiles significaba ser un traidor, algo iba definitivamente muy mal en la maquinaria del Imperio. Para Balmis, estaba claro que el virrey estaba aquejado de una enfermedad nerviosa provocada por un quebranto del humor y del ánimo.

     -Voy a morir -dijo Gálvez después de un largo silencio.

     Balmis le miró:

     -Todos vamos a morir. -Luego prosiguió-: Quizás no tan pronto como creéis. Voy a sangraros y daros unas recetas a base de artemisa, espliego y flores de amapola. Os recomiendo beber mucho zumo de uva, evitar comer carnes y salazones, nada excitante. Y baños tibios.

     Fue la última vez que lo vio. Unos días más tarde, el virrey exhaló su último suspiro en esa misma alcoba. Tenía cuarenta años de edad. Fue sepultado junto a su padre en la iglesia de San Fernando, en Ciudad de México. Balmis asistió al entierro, donde empezó a correrse la voz de que había sido envenenado. Pero el médico sabía que Gálvez había muerto de pena, víctima de las envidias y recelos que su propia gloria habían alentado.

     Se quedó sin protector, pero no sin protección, porque el arzobispo Núñez de Haro fue nombrado virrey interino, a la espera de uno nuevo que vendría de España¨.

 

¨    Tenía la impresión de haber dado un enorme paso atrás en su carrera. Para alguien que vivía por y para el reconocimiento profesional, lo que acababa de ocurrirle era sencillamente lo peor. Para luchar contra el desencanto, se dejó llevar por su curiosidad innata, su afición al estudio y su amor a la medicina. Balmis necesitaba poco a los demás; tenía un mundo interior rico y estimulante, y prefería quedarse encerrado en casa leyendo las últimas revistas médicas que reunirse en las tertulias con otros colegas para criticar a sus detractores o hablar de lo dura o injusta que era la profesión. Como era un hombre que vivía en un estado de formación permanente, prefirió hincar los codos y estudiar dos cursos de medicina clínica, con el objetivo de obtener el título de doctor en Medicina. Era un sueño antiguo, el de pasar a formar parte de los hombres que trabajaban con la mente. Pensó en su padre, en su abuelo, y en lo orgulloso que se sentirían de él si lo conseguía¨.

 

¨    Un día el doctor Posse llegó a casa de don Jerónimo en un estado de suma excitación. Llevaba en su mano un ejemplar del Semanario de agricultura y artes dirigidos a los párrocos, que, a pesar del título, era una revista científica. Aquel ejemplar reproducía un resumen del libro del médico inglés Edward Jenner.

     -Esto es una auténtica revolución, don Jerónimo. Es un hito en la Historia de la humanidad.

     Don Jerónimo estaba un poco perplejo ante el desbordante entusiasmo de su amigo.

     -¡Es el principio del fin de la viruela! -repetía exaltado Posse.

     -¿No estáis exagerando, doctor?

     -No, no... Ya le he hablado de los trabajos de este médico rural inglés, llevo mucho tiempo siguiéndolo. Empezó por una observación muy sencilla, que las campesinas que ordeñan vacas nunca padecen la viruela. ¿Por qué? Ha tardado veinte años en encontrar una respuesta.

     -¿Y...?

     -Descubrió que estaban protegidas de la viruela por un virus parecido, que sólo se da en las vacas, y que provoca una enfermedad similar a la viruela humana, pero mucho más benigna, y no contagiosa. Jenner ha demostrado que el virus de la viruela bovina inmuniza definitivamente contra el de la viruela humana.

     El doctor Posse le tendió el ejemplar que llevaba en la mano, y don Jerónimo se enfrascó en su lectura. Los experimentos del médico inglés habían consistido en inocular pus infectado de viruela de las vacas en seres humanos. Ninguno había desarrollado la enfermedad ni efectos indeseables.

     -A su procedimiento lo ha llamado vacuna, de la palabra vaca, y es bastante simple. Es parecido a la variolización, pero inoculando pus de vaca en vez de pus de la viruela humana. Quiero poner en práctica el remedio, y le vengo a pedir que me conceda el uso de una sala en el Hospital de la Caridad para efectuar las primeras vacunaciones.

     Don Jerónimo frunció el ceño.

     -¿No hay riesgo en infectar a gente sana con material extraído de un animal? —preguntó.

     -Siga leyendo el artículo... Ningún riesgo.

     Don Jerónimo leía con sumo interés, y siempre con una mueca de escepticismo.

     -No os voy a negar que hay algo que me perturba en todo esto... Al fin y al cabo, se están mezclando las especies al inocular fluido de vaca en un ser humano.

     -Es cierto que hasta ahora no se ha puesto en práctica ninguna medida que introduzca materia animal en la especie humana. Imagino que muchos curas alzarán los brazos al cielo, pero lo importante es el resultado.

     -Sí, pero no sabemos qué puede ocurrir si se mezclan las especies, ¿quién sabe los efectos que pueden desarrollarse a largo plazo, como resultado de mezclar fluidos de especies distintas?

     -Todo avance de la ciencia conlleva sus riesgos, don Jerónimo. Si podemos atajar una enfermedad que ataca al sesenta por ciento de la población y causa el diez por ciento de todas las muertes con un procedimiento que no ofrece peligro, ¿nos vamos a quedar de brazos cruzados?

     -Hay que asegurarse de que no ofrece peligro. Déjeme consultar con los demás patronos de la Congregación sobre el uso de la sala.

     La publicación del informe de Edward Jenner daba la vuelta al mundo, suscitando tanto críticas feroces como felicitaciones. El argumento principal de los detractores era el que había apuntado don Jerónimo. Les parecía inmoral y sacrílego infectar a gente sana con el fluido repugnante y sucio de un animal. En Inglaterra, un médico se atrevió a decir en público:

     -¡Os aseguro que la vacunación hará que al vacunado le crezcan cuernos bovinos en la frente! ¡No se pueden desafiar las leyes de la naturaleza, que son también las leyes de Dios, sin pagar un alto precio!¨

 

     ¨La Granja de San Ildefonso, 4 de noviembre de 1802. Una nevada temprana sorprendió a la familia real días antes de su anual peregrinación al Palacio de Aranjuez, donde, como toso los años, pasarían el invierno disfrutando de un clima más benigno que entre las montañas de Segovia¨.

 

Tengo en la mente La Granja de San Ildefonso porque visité ese lugar con mi familia el 26 de junio de 2022. Así lo contaba en mi blog:

 

¨ El domingo 26 hicimos una excursión al Real Sitio de San Ildefonso, a 11 kilómetros de Segovia capital, y me encantó el municipio. Visitamos el impresionante Palacio Real de la Granja de San Ildefonso y vimos sus fantásticas fuentes. También hice una visita que me hacía mucha ilusión: picoteamos algo en el Bar Restaurante Castilla, regentado por el gran Luisete, una leyenda al trail running en España. Había coincidido con él en China cuando ganó la maratón de la Gran Muralla y desde entonces somos amigos en Facebook y he ido siguiendo todos sus desafíos deportivos, que han sido muchos y muy exigentes, pero no habíamos vuelto a estar.  Se portó de maravilla con nosotros, súper simpático. Me regaló su libro ¨El mundo en sus piernas¨, nos presentó a su familia y su padre me enseño en el bar la sala en la que tiene expuestos sus trofeos, que no son pocos. Si vais por La Granja de San Ildefonso, el bar restaurante Castilla es visita obligada¨.

 

     ¨Godoy le propuso entonces nombrar un subdirector, que asumiría el mando en caso de accidente o enfermedad del director, o si hubiera que dividir la expedición. El médico frunció el ceño. Tampoco le gustaba esa idea.

     -Una expedición, un barco, un director -dijo Balmis, luchando por disimular su irritación.

     Se encontraba incómodo, como siempre que trataba con gente de un rango social superior. Ni el tacto ni la diplomacia eran lo suyo. A pesar de haber llegado muy lejos en su carrera, seguía pesándole no haber nacido en esa parte de la sociedad en la que se tomaban las grandes decisiones¨.

 

     ¨Balmis quería conseguir el puesto, pero no a cualquier precio. Había aprendido a conocer bien la tortuosa manera en que se tomaban las decisiones en las altas esferas de poder, y aunque le nombrasen director, temía que le cercenaran la libertad de acción necesaria para organizar la expedición tal y como la tenía pensada. Él era un profesional de la medicina, no un político¨.

 

     ¨Balmis y Salvany pugnaban por solucionar un problema imprevisto, la falta de un barco. Inexplicablemente, las gestiones del juez de Arribada habían fallado, y tuvieron que buscar ellos mismos algún buque disponible. Siguiendo el criterio de velocidad frente a comodidad, Balmis optó por la fragata San José, pero como, pese a las promesas del armador, no estuvo lista en el día indicado, se replegó sobre su segunda elección, una corbeta más pequeña, de doscientas toneladas y una sola cubierta llamada María Pita en honor a la heroína que defendió La Coruña en 1589 contra los corsarios ingleses de Francis Drake. Incorporaba las últimas innovaciones, como un artilugio formado por una pieza de hierro de un metro de longitud con forma de cono truncado que servía de pararrayos, y embarcaciones menores situadas sobre cubierta para facilitar su uso¨.

 

María Pita. De esta señora ya conocía su historia. La razón es que el siglo pasado, cuando trabajaba de informático en Madrid tuve que viajar en alguna ocasión a La Coruña. Allá nos alojábamos en el hotel María Pita que era un hotel fantástico de 4 estrellas que ahora pertenece a la cadena Meliá.

 

      ¨Salvany no estaba obligado, pero para matar el tiempo hacía guardias como los demás. Le gustaba departir con Isabel, por ser la única mujer, porque tenían edades parecidas y porque admiraba su dedicación. También para contrarrestar el desdén que le profesaban los marineros. Le intrigaba esa mezcla de niñera, institutriz y enfermera; de madre y generala; de dulce y de estricta, a la vez aureolada del misterio de su vida pasada. La encontraba previsible y sorprendente al mismo tiempo, como cuando dijo de Balmis:

     -Quiere a la humanidad más que a los seres humanos… Pero chist, no digáis nada -dijo poniendo el dedo sobre sus labios.

     -No os preocupéis -le respondió Salvany ahogando una carcajada.

     Isabel esgrimió una sonrisa cómplice. A ambos los unía su aversión hacia el trato altanero del director, que no hacía esfuerzos por disimular que los individuos era un medio para conseguir sus fines¨.

 

     ¨Se reprendió por haberse equivocado con Isabel. «¡Qué torpeza la mía!», se dijo. Tuvo que reconocer que aquella mujer le despertaba sentimientos enterrados hacía mucho tiempo en el fondo de su corazón. Su voz, profunda y sonora, y con un deje gallego que ahora mezclaba con el seseo que escuchaba a su alrededor, le hacía estremecerse. Recordaba haber leído a un autor oriental que decía que casamenteros afganos aseguraban que la voz era más de la mitad del amor. Razón tenían, pero en este caso también contaba el olor. Isabel olía a jabón y a mar, y cuando percibía la brisa de su aroma, a Balmis le asaltaban sus tics y empezaba a parpadear y a contraer el cuello de lo mucho que se alteraba. Quizás se estaba aficionando demasiado a esa mujer, como en sus años de México, ahora que había cruzado la cincuentena y sentía el agrio sabor del fracaso inminente. La humillación de haber sido rechazado, mezclada con cierta indignación porque también pensaba que ella se lo debía todo a él, le llevó a encerrarse en su camarote. Se sentía como un pájaro con un ala rota, las certezas de su mundo se desmoronaban como estaba a punto de hacerlo la expedición, así que tomó belladona para conciliar el sueño. Pensó en su padre, en la vida en Alicante, en Josefa y en su hijo, en esa otra existencia que quizás debió haber seguido para no hundirse estrepitosamente, como estaba a punto de hacer¨.

 

     ¨En uno de aquellos festejos, le echó el ojo al sevillano don Santiago de la Cuesta Rodríguez, un hombre moreno y de facciones marcadas, con una prominente panza, vestido con traje de lino blanco, sombrero de jipijapa y zapatos de piel española, el mayor importador de esclavos negros «bozales» (directamente de África) y dueño también de una casa comercial con banco y refacción, es decir, que prestaba dinero para la producción azucarera¨.

 

      ¨Cuando por fin llegó a Trujillo, estaba en tal estado de agotamiento, y con tanta calentura, que se mantuvo varios días apartado de todo, sometido a baños de agua fría, víctima de las alucinaciones de la fiebre, sin ganas de vivir ni de morir, en un estado de confusión mental que no le permitía tomar decisiones. Sus compañeros veían que su jefe se les iba delante de sus ojos sin poder hacer nada. Salvany era un muerto en vida que se consolaba diciendo que su equipo y la gente que había formado continuarían su labor. Parecía como si él mismo se apartase del camino. Permaneció dos semanas en la oscuridad de su habitación, que no era más que el reflejo de la negrura de su mente. Poco a poco la fiebre fue bajando, la tos cedió, pero el ánimo siguió empantanado. Todo hacía pensar que esa rama de la expedición podía darse por finalizada, pero la vida tiene su propia lógica que no siempre coincide con la lógica de los hombres¨.

 

      ¨Pero, a pesar del reposo, su salud no terminaba de mejorar. Había recuperado las ganas de vivir y el entusiasmo por su trabajo, hasta que un súbito ataque de convulsiones que los médicos confundieron con apoplejía le dejó de nuevo postrado. No tenía ni treinta años, pero los dolores en el pecho, la ausencia total de apetito, los mareos y los ataques de tos le hicieron sentirse muy viejo.

     «Ésa debe ser la tragedia de la vejez -pensó Salvany-, tener la cabeza lúcida y llena de proyectos pero un cuerpo incapaz de sacarlos adelante.»

     Aquella noche debió sentir que le rondaba la muerte, porque se puso a escribir una carta a Isabel¨.

 

     ¨El 18 de enero de 1805, una caravana de treinta caballos mansos, seguida de una docena de mulas que cargaban el equipaje, salió de Ciudad de México rumbo al Pacífico. Los niños iban en las angarillas, cada uno en un flanco de los pencos. Llegados a la altura de la Sierra Madre del Sur, contemplaron la bahía esplendorosa de Acapulco, donde crecían tamarindos, almendros, guayabos y mangos. Único puerto natural de aguas profundas en toda la costa oeste de América del Norte, Acapulco había nacido como astillero y allí habían construido los buques que ayudaron a Francisco Pizarro en su conquista del Perú, o las naves de Cortés que descubrieron las islas del mar Bermejo, donde abundaban las perlas, o las de Legazpi, que descubrieron las Filipinas, de las que tomó posesión en nombre del rey, cerrando así el círculo del imperio donde no se ponía el sol¨.

 

     ¨Como no podía hablar con nadie, ni desvelar a nadie los secretos de su corazón, antes de que el barco zarparse decidió confiarse a un viejo amigo, a quien le debía una carta: «Aprovecho esta corta estancia en Acapulco, de donde parten los barcos correo hacia el Perú, para contestar vuestra misiva de Lima y enviaros mis más sinceros deseos de recuperación ―le escribió a Salvany-. Estoy a punto de partir hacia las islas Filipinas. Es un viaje largo y peligroso, y si Dios me permite sobrevivir, regresaré a Puebla dentro de unos meses a reencontrarme con mi hijo, que ha quedado a cargo del obispo. Lleváis razón cuando decís que uno cree haber ganado cuando obtiene una victoria, pero siempre se presenta una nueva batalla. La batalla que estoy librando es una batalla perdida. Pero el corazón no sabe de triunfos y derrotas. Por eso me voy al otro lado del mundo. Os hago esta confidencia por la amistad que me une a vuestra persona, a quien admiro más que a nadie en esta expedición. Os deseo el mayor de los éxitos, que estoy segura ya habéis alcanzado, y que encontréis al final del camino la salud que tanto necesitáis y el sosiego que tanto anheláis. Mientras, yo seguiré vuestro consejo, el de aceptar la lucha, la duda, y seguiré avanzando, salvando un obstáculo tras otro, aunque haya momentos en que no lo vea posible...».

 

     ¨Entendió lo que no decía explícitamente, que el corazón de Isabel estaba sufriendo por un amor que nada tenía que ver con él. ¡Qué ingenuo le parecía ahora el sueño al que se había aferrado tanto, el de reunirse con ella en un lugar soleado y de clima seco donde se dedicarían a curar a la gente! El tiempo era una ola gigante que lo arrasaba todo, la salud, el amor, y ahora se llevaba por delante sus últimas ilusiones. La carta le devolvió a la realidad, que era la de un enfermo, solo y a merced de una naturaleza hostil, enfrentado a la hercúlea tarea de salvar un continente de un mal bíblico¨.

 

     ¨Era el 2 de septiembre de 1805 cuando la fragata Diligencia abandonó la bahía de Manila. Isabel permaneció en el muelle largo rato, hasta que la embarcación desapareció en la línea del horizonte¨.

 

     ¨Isabel Zendal seguía sin saber quién era, porque no se parecía a nadie ni podía compararse con ninguna otra mujer. No era de la sociedad ni del pueblo, ni rica ni pobre, ni culta ni ignorante. Era gallega, española y mexicana a la vez. Era cuidadora de niños, especialista en vacunar, enfermera... Era médico sin serlo. También era madre de familia a su manera, que en aquella época no se estilaba. ¿Deseaba otra cosa? ¿Casarse, llevar la vida convencional de las mujeres españolas en las Indias? ¿La gloria que le prometía Balmis? No, lo único que quería era trabajar en un hospital y seguir cerca de Benito y de Cándido. Quería ser lo que era, una mujer libre, rodeada de afecto. Sola por elección, no por imposición, como se había sentido hasta entonces¨.

 

El párrafo siguiente lo reproduzco porque Cochabamba es un lugar en Bolivia que me gustaría visitar algún día, desde que hace muchos años un colega me habló de esa ciudad y me dijo que sería un destino perfecto para mí, trabajar en la American International School of Bolivia.

 

     ¨-He llegado a pensar algo más grave...

     -¿Como qué?

     -Que Salvany ha abandonado del todo la expedición.

     Balmis tenía razón. Josep Salvany dejaría finalmente la expedición... por causa de fallecimiento. Por eso no había recibido la orden de Balmis de regresar a la Península. Después de haber recorrido dieciocho mil kilómetros a caballo por selvas, desiertos y agrestes montañas, su vida se había apagado en Cochabamba. Había tardado trece meses en realizar el trayecto desde La Paz. Su entusiasmo por propagar la vacuna no menguó con las dificultades del terreno ni con su extenuación, al contrario de lo que podía pensar Balmis. Entró en Puno, donde vacunaron a más de mil individuos en tan sólo cuarenta y ocho horas y donde Salvany volvió a dar muestras de su espíritu de sacrificio: «Él no ha perdonado fatiga a fin de cumplir con su deber; él se ha hecho amable con todos, mediante su urbanidad, afable trato y honrada conducta», señaló el cabildo de esta ciudad, proponiéndolo al rey como regidor honorario de esta corporación. Luego pasó por Potosí y Oruro, donde tuvo que permanecer dos semanas en reposo absoluto. A duras penas consiguió ponerse en pie e hizo un gran esfuerzo para llegar a Cochabamba, donde el clima era seco y templado. Pensó que aquella bella ciudad colonial, situada en el valle del Tunari, sería un buen sitio para retirarse. Pero ya era demasiado tarde sueños. La bondad del clima no bastó para que recuperase fuerzas y su salud se agravó de golpe¨.

 

     ¨Fue enterrado en un pequeño cementerio detrás del templo del convento de Cochabamba, sin que nadie se preocupara por recuperar su cadáver ni de rendirle los honores que merecía. Después de haber inoculado el suero contra la viruela a más de doscientas cincuenta mil personas, el doctor Josep Salvany murió, como dijo el cura en su responso, solo y a la edad de Cristo. Como nunca se acercaba nadie a dejar flores en su tumba, el propio cura tomó la costumbre de hacerlo, año tras año en la fiesta de Todos los Santos.

     —Nadie me escribió preguntando por sus últimos días, nadie mostró curiosidad por saber dónde está enterrado -le confesó el cura a un viajero español muchos años después¨.

 

     ¨Isabel permaneció en Puebla hasta su muerte, de la que la Historia no ha dejado constancia. Hoy en día, la escuela de Enfermería de la Facultad de Medicina de Puebla lleva su nombre, póstumo homenaje a una mujer que la Organización Mundial de la Salud, en 1950, nombró «primera enfermera de la Historia en misión internacional». También hubiera podido ser nombrada <<primera enfermera hispana de la Historia»>, y primera pediatra, antes de que existieran los especialistas en salud infantil. El Premio Nacional de Enfermería, que cada año concede el Gobierno de México, lleva el nombre de Isabel Cendala Gómez. En España, solamente recibió el homenaje de la ciudad de La Coruña, que le dedicó una calle estrecha y pequeña en el barrio viejo, la calle Isabel López Gandalia¨.

 

Este libro se publicó por primera vez en mayo de 2015. El hospital Isabel Zendal de Madrid se construyó en 2020, a raíz de la pandemia del Covid-19.

 

     ¨Pero su legado más valioso lo disfrutó la humanidad entera. En 1858, cuando Louis Pasteur inventó la inmunización contra la rabia, la llamó vacuna en honor a Jenner. La palabra pasó a ser sinónimo de inmunización contra un sinfín de enfermedades que poco o nada tenían que ver con la viruela. De modo que a finales del siglo XIX, los esfuerzos por vacunar contribuyeron de forma determinante al aumento de la población de las Américas y de Asia. Ciento cincuenta años después de la expedición, en 1951, se dio el último caso de viruela en México. En el mundo, la última víctima del virus fue la fotógrafa médica Janet Parker, que en un accidente, por un error de manipulación en su laboratorio de Inglaterra, contrajo la enfermedad, y que murió el 11 de septiembre de 1978. En la actualidad, el más espantoso asesino de seres humanos de la Historia reposa en las neveras de dos laboratorios, en el Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta, Estados Unidos, y en el Centro de Investigación en Virología de Novosibirsk, en Siberia, Rusia¨.

 

     ¨Pero la frase que quizás mejor definiría la odisea de la Real Expedición Filantrópica la pronunció el mismo inventor de la vacuna, el doctor Edward Jenner, cuando, al enterarse del regreso de Balmis a España, una tarde de 1806 dijo a su amigo, el reverendo Dibbin: «No imagino que los anales de la Historia hayan aportado un ejemplo de filantropía tan noble y tan extenso como éste».

Mira lo que estoy leyendo.

Mira lo que estoy leyendo.

3 fotos aquí

 

Esta semana ha aparecido este cartel en la puerta de mi clase:

 

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¨Mira lo que estoy leyendo.

Sr. Castro

 

Primero, me encanta este autor. Es de España pero ha escrito muchos libros relacionados con India como ¨El sari rojo¨, ¨Era medianoche en Bhopal¨, ¨Pasión india¨o ¨Las montañas de Buda¨. ¨A flor de piel¨ tiene lugar en 1803 y trata sobre una expedición para llevar la recién descubierta vacuna de la viruela de España a América.

 

¨A flor de piel¨ de Javier Moro.

 

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Es una iniciativa de la gente de la biblioteca del cole. Nos preguntaron a los profesores qué estamos leyendo en este momento y de ahí han surgido estos posters. ¡Me encanta la idea!

Libros: ¨El faro del fin del mundo¨ -Julio Verne-

Libros: ¨El faro del fin del mundo¨ -Julio Verne-

En India me estaba leyendo ¨Mil soles¨, de Dominique Lapierre, antes de volar a España. Acababa de acabarme una de las historias y decidí dejar el libro para la vuelta, porque en España entre leer El Correo, el Semanal y otras historias que caen en mis manos suelo dejar un poco de lado la literatura. La idea era coger algún libro que hubiera por casa, pequeñito, para terminarlo rápido. El título elegido fue ¨El faro del fin del mundo¨, de Julio Verne.

 

Así resume la historia la Web de Amazon:

 

¨En una isla deshabitada de la Patagonia donde se confunden los océanos Atlántico y Pacífico habita una banda de piratas dirigidos por el terrible Kongre. Estos se dedican a atacar embarcaciones que encallan en la zona. Su modo de vida se ve seriamente amenazado cuando el gobierno argentino envía tres marinos para construir y poner en funcionamiento un faro. En el enfrentamiento que sigue se debatirán la desesperada lucha por la libertad del cabecilla de los piratas, Kongre, y la tenacidad y heroísmo, de Vázquez uno de los fareros, con quien se alían los elementos de la naturaleza y el implacable paso del tiempo¨.

 

Una historia entretenida que he disfrutado leyendo. Julio Verne no necesita presentación. He comprado en España ¨La vuelta al mundo en 80 días¨. Todos los de mi generación hemos visto la serie de dibujos animados pero me apetece leer la novela, sabiendo que parte transcurrirá en India.