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Basurde Xiao Long

Libros: ¨Esta noche, la libertad¨ -Dominique Lapierre y Larry Collins-.

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Esta crónica del año en que India obtuvo su independencia me ha parecido espectacular, lo he disfrutado muchísimo. Dice así la contraportada:

 

¨Este libro es la crónica de un año. Pero de un año que cambió la faz de Asia. Y es también, sobre todo, la vida del hombre que lo hizo posible: el Mahatma Gandhi.

La imagen de este hombrecillo delgado, de expresión tímida y ademanes tranquilos ni por asomo sugiere la tenacidad, la fortaleza moral, el tremendo poder de convicción que albergaba aquel cuerpo enjuto.

Fue Gandhi quién se enfrentó al gigante británico, quien lo desafió y derrotó, utilizando para ello una estrategia en la que no se sabe qué admirar más, si su carácter inmensamente ético o la fuerza rotunda de las armas que empleó: la humildad, la sinceridad, el pacifismo a ultranza.

La victoria de Gandhi, conseguida a copia de constancia y entrega, de voluntad inquebrantable, materializó la independencia de la India y constituyó la libertad para 400 millones de seres.

Lapierre y Collins han sabido extraer y mostrar lo que de colosal tuvo esta frágil figura, que parece resaltar especialmente sobre un mundo bullente, sórdido, abigarrado, fascinante, cruel y humano. Un retazo de historia, más insólito que la mejor novela, monumento vivo a una de las mayores personalidades del panteón de la libertad humana.

A un profeta de la no violencia a quien también el cine ha rendido el homenaje de una superproducción formidable, ganadora de ocho Oscars¨.

 

La historia de la partición de India y el desastre que supuso las barbaridades cometidas entre diferentes comunidades religiosas es algo que ya conocía a través de lecturas o a través de esa película de Gandhi, que es impresionantes. Volver a leer sobre ello en este libro no por ello impresiona menos.

 

En la portada del libro aparece la imagen de Gandhi y en la contraportada parece que la historia trata sobre él. El personaje de Gandhi obviamente es importante, pero la historia profundiza mucho sobre otros protagonistas de este periodo histórico, de los que he aprendido mucho:

 

-Lord Mounbatten, el que fuera el último virrey de la India, encargado de gestionar el proceso de independencia. Su mujer, Lady Mountbatten, también aparece bien reflejada y fue una mujer íntegra involucrada en causas sociales.

 

-Sir Cyril Radcliffe: A este famoso abogado se le encargó la compleja tarea de, en los mapas, particionar la India para crear el nuevo país Pakistán. Curiosamente, para evitar favoritismos e influencias, buscaron a una persona que no tuviera relación previa con la India. Radcliffe nunca había estado allí y no había intervenido jamás en ningún acuerdo jurídico que involucrara a India, y esta fue la razón por la que recibió ese difícil encargo.

 

-Jawharlal Nehru: Fue el Primer Ministro de la India, padre de Indira Gandhi. Su historia ya me era familiar por otras novelas.

 

-Mohammed Ali Jinnah: Fue el Primer Ministro de Pakistán y el hombre clave para que se produjera la participación del país. La idea de Louis Mountabatter, Ghandi o Nehru nunca fue la de partir la India, pero la inflexibilidad del representante de la Liga musulmana no dejo otra salida.

 

Sobre los autores dice lo siguiente la contraportada:

 

¨Eran dos periodistas de choque, en la cima de su prestigio y con un formidable historial, que los caracterizaba como reporteros y corresponsales de esos que, ¨casualmente¨, siempre están en el punto donde surge la noticia de gran impacto. Se conocieron en 1954 y adoptaron la decisión de dejar un poco de lado el periodismo para iniciar una colaboración literaria que, al publicarse su primer libro, ¿Arde París?, resultó gloriosa.

Dominique Lapierre (nacido en París, el año 1931) y Larry Collins (natural de West Hartford, Connecticut, desde 1930) acordaron celebrar el éxito tomándose unas vacaciones en Málaga. Entonces, para aprovechar su estancia en España, la revista Reader´s Digest les encargó un reportaje sobre ¨El Cordobés¨. Y se produjo el segundo triunfo literario: … O llevarás luto por mí.

Lapierre y Collins comprendieron que habían encontrado la clave del éxito y continuaron aplicando la misma fórmula de trabajo en sus obras siguientes: Esta noche, la libertad, ¡Oh, Jerusalén!, El quinto jinete…

Cinco títulos que forman hoy por hoy su bibliografía y de cada uno de los cuales se han vendido hasta la fecha, en todo el mundo, un promedio de tres millones de ejemplares¨.

 

De Dominique Lapierre había leído anteriormente ¨Más grandes que el amor¨, ¨La ciudad de la alegría¨ y ¨Era medianoche en Bhopal¨, co escrito este último con Javier Moro Lapierre, Premio Planeta 2011 y sobrino de Lapierre. Estos dos autores han escrito novelas maravillosas sobre la India.

 

Extraigo aquí párrafos -muchos- que me han llamado la atención:

 

¨En su celda, Gandhi iba a descubrir la segunda obra profana que habría de ejercer una profunda influencia sobre su pensamiento: el ensayo del escritor americano Henry Thoreau ¨El deber de la desobediencia civil¨. Thoreau se rebelaba en ella contra la complacencia de su Gobierno respecto a la esclavitud y contra la guerra injusta que libraba en México. Afirmaba que un individuo tiene derecho a no cumplir leyes arbitrarias y negar su sumisión a un régimen cuya tiranía se ha vuelto insoportable. Tener razón, decía, es más honorable que ser respetuoso con las leyes¨.

 

Las otras dos obras que le influyeron fueron ¨Unto This Last¨, de John Ruskin, y ¨El reino de Dios está en vosotros¨ de León Tólstoi.

 

La India se partió en dos estados: India y Pakistán. Pero por la mayoría musulmana que existía en lo que es ahora Bangladesh se decidió que Pakistán lo formarían el actual Pakistán y Pakistán Oriental, que en 1971 pasó a ser Bangladesh. No entiendo cómo se pudo hacer eso, porque no tenía ningún sentido. Un mismo país separado por 2.000 kilómetros de distancia, teniendo que pasar por India para conectar una parte y otra. No sé, no hace falta ser un experto en geopolítica para prever el desastre. Pero con Jinnah era imposible negociar:   

 

¨Mountbatten no por ello quedaba menos convencido de que estaba condenado a desaparecer el Pakistán de dos cabezas de Mohammed Ali Jinnah. ¨Antes de un cuarto de siglo -predecirá a un amigo indio-, la Bengala Oriental destinada al estado de Jinnah habrá abandonado el Pakistán.¨ La guerra de Bangla Desh, en 1971, demostraría que en su profecía se había equivocado solamente por un año¨.

 

La distribución geopolítica de la India no era en absoluto un tema sencillo. Independientemente de las religiones, existían dos Indias bajo la dominación inglesa: La India de las provincias, administrada desde la capital, Nueva Delhi, y la India de los 565 Estados principescos; 565 maharajás, rajás y nababs reinaban todavía como soberanos hereditarios y absolutos sobre un tercio del territorio de la India y un cuarto de su población. Tenían estos una especie de Fueros:

 

¨La anacrónica situación de los príncipes indios tenía sus orígenes en la conquista accidental del país por Gran Bretaña. Los soberanos que habían recibido a los ingleses con los brazos abiertos, o los que se mostraron leales adversarios en el campo de batalla, fueron autorizados a conservar su trono con la condición de que reconocieran a Inglaterra como potencia soberana. Este principio debía ser ratificado mediante tratados separados entre cada monarca y la Corona británica. Los príncipes aceptaron la soberanía del rey- emperador, representado por el virrey, abandonándole el control de sus asuntos exteriores y de su defensa. Como contrapartida, recibieron la garantía de su autonomía interior¨.

 

Ahora que a India se le daba la independencia había que ver qué pasaba con estos 565 pequeños estados, algunos minúsculos y de poca importancia, otros como Hyderabad o Cachemira tan grandes y poblados como las grandes naciones de Europa.

 

Leer sobre las extravagantes vidas de los marajás es siempre interesante y aquí no puedo evitar copiar unas cuantas páginas relacionadas con ello porque son entretenidísimas, muy informativas y  difíciles de creer:

 

¨Los maharajás y nababs de la India formaban una aristocracia tan fuera de lo común que a Rudyard Kipling le parecía que «estos hombres habían sido creados por la Providencia para suministrar al mundo decorados pintorescos, historias de tigres y espectáculos grandiosos». Poderosos o humildes, ricos o pobres, pertenecían a una raza excepcional cuyos miembros habían alimentado las fabulosas leyendas de una India condenada ahora a desaparecer. Los

relatos de sus vicios y virtudes, de sus extravagancias y prodigalidades, de sus caprichos y excentricidades, habían enriquecido el folklore de los hombres y maravillado a un mundo sediento de exotismo y de fascinación. Los maharajás atravesaban la vida sobre la alfombra volante de un cuento oriental. La época de su gloria terminaba, pero era de temer que, después de ellos, el mundo se aburriese.

Estos mitos no afectaban, en realidad, más que a un número ínfimo, aquellos a quienes la riqueza, la ociosidad y una imaginación particularmente fértil permitían entregarse a las locuras más delirantes. Estos extravagantes aristócratas compartían ardientes pasiones: la caza, los deportes, los automóviles, sus palacios, sus harenes y, por encima de todo, el culto a las joyas.

Este culto era en ellos de naturaleza semirreligiosa. Atribuían a las piedras preciosas una esencia mística provista de inmensos poderes. Así, los diamantes contenían, creían ellos, maras, es decir, fuerzas femeninas susceptibles de aumentar la potencia sexual. La elección y el tamaño de las piedras eran definidos por los astrólogos en función de su horóscopo y de su carácter.

El maharajá de Baroda profesaba una veneración fetichista al oro y a las piedras preciosas. Tan sólo una familia tenía el privilegio de tejer con hilo de oro sus túnicas de ceremonia. Las uñas de estos tejedores estaban cortadas en forma de púas de peine, a fin de lograr la perfección del tejido. Su colección de diamantes comprendía el famoso «Estrella del Sur», el séptimo diamante del mundo por su tamaño, y el «Eugenia», que había sido regalado por Napoleón III a su esposa después de haber pertenecido a Potemkin, el favorito de Catalina la Grande de Rusia. Pero las piezas más admirables de su tesoro eran un conjunto de tapices enteramente hechos de perlas adornadas con motivos de rubíes y esmeraldas.

El maharajá de Bharatpur poseía una colección de tapices más asombrosa aún. Eran de marfil. Cada uno de ellos era fruto de varios años de trabajo de toda una familia. Su fabricación exigía una extraordinaria minuciosidad, debiéndose pelar primeramente los colmillos de elefante a fin de que proporcionasen la materia prima.

El topacio más grande del mundo brillaba como un ojo ciclópeo en el turbante del simpático maharajá sikh de Kapurthala. Los tesoros del maharajá de Jaipur estaban enterrados cerca de su Ciudad Rosa en una colina del Rajastán, custodiada, de generación en generación, por una tribu de feroces rajputs. Los herederos de esta noble dinastía solamente estaban autorizados a visitarlos una vez en toda su vida para elegir las piedras destinadas a iluminar su reinado con especial fulgor. Entre estas maravillas se hallaba un collar compuesto de tres hileras de rubíes, cada uno de ellos del tamaño de un corazón de paloma, realzadas por tres esmeraldas, la más pesada de las cuales tenía veinticuatro quilates.

El más preciado ejemplar de la colección del maharajá de Patiala era un collar de perlas asegurado por el «Lloyd» de Londres en quinientos millones de antiguos francos. Su pieza más curiosa era un peto constelado de mil y un diamantes de reflejos azul pálido. Hasta principios de siglo, sus antepasados acostumbraban mostrarse todos los años al pueblo vestidos solamente con este peto y con su real virilidad en erección. Mediante esta demostración fálica, asociaban su persona a la fuerza creadora del dios Siva, mientras que los destellos de los diamantes tranquilizaban a sus súbditos alejando de ellos las potencias maléficas.

Un maharajá de Mysore supo por un viajero chino que los afrodisíacos más eficaces se elaboraban con diamantes triturados. Este desventurado descubrimiento había de originar el rápido empobrecimiento de su tesoro, ya que centenares de piedras preciosas fueron reducidas a polvo. Las bailarinas que debían beneficiarse de sus efectos mágicos desfilaban por los jardines a lomos de elefantes con colmillos incrustados de rubíes y las orejas centelleantes de gigantescos pendientes de diamantes salvados de los filtros de amor.

El elefante sobre el que se desplazaba el maharajá de Baroda estaba más ricamente engalanado todavía. Los inquietantes colmillos de este monstruo centenario habían despedazado a más de veinte rivales en otros tantos combates. Todos sus jaeces eran de oro macizo: el palanquín real, la gualdrapa, los pesados brazaletes en las cuatro patas y las cadenas que colgaban de las orejas. Cada una de ellas valía unos treinta millones de antiguos francos y representaba una victoria del animal.

Durante generaciones, los elefantes habían sido el medio de locomoción favorito de los príncipes. Símbolos del orden cósmico, nacidos de la mano del dios Rama, eran a sus ojos los pilares del universo, el sostén del cielo y de las nubes. Una vez al año, el maharajá de Mysore se prosternaba ante el rey de sus paquidermos. Con este homenaje, renovaba su alianza con las fuerzas de la Naturaleza y aseguraba un año de prosperidad a sus súbditos. La riqueza de un soberano se valoraba por el número, la edad y el tamaño de los elefantes que poblaban las cuadras de sus palacios, algunas de las cuales albergaban hasta trescientos animales.

Desde que Aníbal franqueara los Alpes con su legión de elefantes, quizá nunca se había contemplado una manada tan impresionante como la que se exhibía una vez al año en Mysore con ocasión de la fiesta de Dassahara. Un millar de estos animales, adornados con dibujos, collares de flores, joyas, sillas y riendas de oro, desfilaban a través de la ciudad. Al macho más fuerte correspondía el honor de llevar el palanquín del soberano, trono de oro macizo acolchado de terciopelo y coronado por una sombrilla, atributo del poder principesco. Detrás, venían otros dos elefantes engalanados con la misma fastuosidad. Llevaban dos palanquines vacíos cuya aparición provocaba un respetuoso silencio en la multitud: se consideraba que transportaban las almas de los antepasados del maharajá.

Combates de elefantes realzaban siempre con particular brillo las fiestas del príncipe de Baroda, dando lugar a terribles duelos. Dos machos enormes, enfurecidos a lanzadas, eran arrojados uno contra otro. Haciendo temblar la tierra con sus colosales moles y el cielo con sus barritos, combatían hasta la muerte de uno de ellos. El vencedor tenía el honor de entrar en la cuadra principesca.

El rajá de Dhenkanal, pequeño feudo del este de la India, ofrecía todos los años a millares de invitados la ocasión de asistir a una exhibición igualmente emocionante, si no menos sangrienta: el apareamiento de los elefantes más bellos de sus cuadras.

Un maharajá de Gwalior utilizó, incluso, un día a uno de sus animales para una tarea que ningún paquidermo había realizado jamás. Habiendo pedido a Venecia una lámpara cuyo peso y tamaño debían superar las dimensiones del mayor candelabro del palacio de Buckingham, decidió comprobar la solidez del tejado de su palacio haciendo deambular por él al más pesado de sus elefantes, después de haberlo hecho izar hasta allí con ayuda de una grúa especialmente ideada al efecto.

Otros animales ocupaban en el corazón de ciertos príncipes un lugar tan privilegiado como los elefantes. Para el nabab de Junagadh, minúsculo principado al norte de Bombay, eran los perros. Había instalado a sus animales favoritos en apartamentos con electricidad y teléfono, donde eran servidos por criados a sueldo. Celebró el matrimonio de su perra favorita Roshana con un «labrador» llamado Bobby en el transcurso de una grandiosa ceremonia a la que invitó a todos los príncipes y dignatarios de la India, incluido el virrey. Con gran pesar por su parte, el representante del rey- emperador declinó la invitación. Ciento cincuenta mil personas se apiñaban, sin embargo a ambos lados del recorrido del cortejo nupcial, que abrían los lanceros del nabab y los elefantes principescos. Después del desfile, el soberano ofreció un banquete en honor de la pareja canina antes de hacer conducir a los recién casados a los apartamentos nupciales para que consumaran allí su unión. Por sí sola, esta fiesta costó treinta millones de antiguos francos, suma que habría bastado para subvenir durante todo un año a las necesidades vitales de 12.000 de los 620.000 miserables súbditos del principado.

Los funerales de los perros daban lugar a ceremonias no menos solemnes. Los animales realizaban su último viaje a los sones de la Marcha fúnebre de Chopin antes de ser depositados para su reposo eterno en los mausoleos de mármol del cementerio que les estaba reservado. En Junagadh, era mejor ser perro que hombre.

 

El advenimiento del automóvil redujo el papel de los elefantes a las funciones de mera pompa. El primer coche que desembarcó en la India en 1892 era un «De Dion-Bouton» francés destinado al maharajá de Patiala. Este acontecimiento quedó consagrado para la posteridad con la atribución de un número de matrícula histórico, «0». El nizam de Hyderabad se formó una colección de automóviles gracias a una técnica que hacía honor a su legendario sentido del ahorro. En cuanto su real mirada distinguía, entre los muros de su capital, un coche que le agradaba, hacía advertir al feliz propietario que «Su Alteza Exaltada» tendría sumo placer en recibirlo como regalo. En 1947, los garajes del soberano rebosaban de centenares de automóviles que no utilizaba nunca.

El huésped favorito de los parques automovilísticos de los príncipes indios era, naturalmente, el rey de los coches, el «Rolls Royce». Los importaban de todos los modelos y de todos los tamaños, carrozados como torpedos, limousines o cupés, breaks e, incluso, como camionetas. El pequeño «De Dion-Bouton» del maharajá de Patiala no tardó en verse acompañado por una manada de elefantes mecánicos, 27 enormes «Rolls Royce». Los 22 «Rolls» del maharajá de Bharatpur eran tratados como seres vivos por un personal especializado. El príncipe poseía el ejemplar más exótico jamás construido por la firma inglesa, un «Rolls Royce» descapotable de plata maciza. Se decía que misteriosas ondas afrodisíacas emanaban de su carrocería, y el gesto más benévolo que podía realizar su propietario era prestárselo a un colega príncipe con ocasión de la ceremonia de sus bodas. El maharajá había hecho, incluso, equipar uno de sus «Rolls» para la caza del venado. Un día de 1921, llevó al príncipe de Gales y a su joven ayudante de campo, Lord Louis Mountbatten, a la jungla a bordo de este automóvil. «El coche —escribió esa noche el futuro virrey de la India en su Diario— atravesó espacios desiertos, franqueando los agujeros y los fosos, cabeceando y dando bandazos como un navío en alta mar, sin que nunca fuera necesario cambiar a segunda velocidad».

El vehículo más asombroso del parque de los soberanos indios era, sin embargo, un «Lancaster» perteneciente al maharajá de Alwar. Estaba chapado en oro, tanto en el interior como en el exterior. El conductor y el mecánico se sentaban sobre cojines de hilos de oro en un compartimiento cerrado cuyo volante era de marfil esculpido. Su forma era réplica exacta de la carroza de la coronación de los reyes de Inglaterra. Y, gracias a algún milagro mecánico, su motor lograba propulsar a 140 kilómetros por hora al pesado y majestuoso vehículo.

Algunos maharajás profesaban a la locomoción ferroviaria tanta pasión como a sus automóviles. El de Indore se había hecho construir en Alemania un vagón especial dotado de un lujo probablemente único en el mundo. Decorado por los más eminentes orfebres de la casa parisiense «Puiforcat», este vagón era un verdadero yate sobre raíles. El ferrocarril preferido del maharajá del poderoso Estado de Gwalior era un juguete tan perfeccionado que ningún niño habría podido soñar jamás en recibir uno semejante de Papá Noel. Su red de raíles de plata maciza corría sobre la inmensa mesa en forma de herradura del comedor de su palacio y se prolongaba a través de las paredes, hasta las cocinas. Las noches de gala, se instalaba un cuadro de mandos junto al soberano. Manipulando manivelas, palancas, botones y sirenas, el príncipe- jefe de estación regulaba la marcha de trenes en miniatura que llevaban bebidas, cigarrillos, cigarros y golosinas a sus invitados. Los vagones- cisterna, llenos de whisky, de oporto y de madeira, se detenían ante cada comensal para saciar su sed. Oprimiendo un botón con el dedo, el monarca podía, a su antojo, privar de bebida o de cigarro a uno de sus invitados.

Una noche de los años treinta, durante un banquete en honor del virrey, se produjo un cortocircuito en el cuadro de mandos. Ante las horrorizadas miradas de Sus Excelencias, los trenes del maharajá se lanzaron enloquecidos de un extremo a otro del comedor, proyectando sobre los vestidos de noche, los fracs y los uniformes un verdadero tornado de vino y de jerez. Esta catástrofe, única en los anales ferroviarios, estuvo a punto de provocar un incidente diplomático.

 

Los palacios de los grandes príncipes de la India rivalizaban en dimensión y en opulencia, ya que no en buen gusto, con grandiosos monumentos tales como el Taj Mahal. El de Mysore era quizás el más grande del mundo, con sus seiscientas habitaciones, de las cuales veinte estaban ocupadas exclusivamente por una colección de tigres, de panteras, de elefantes y de búfalos salvajes disecados, trofeos arrancados a las junglas del reino por tres generaciones de príncipes cazadores. Durante la noche, con sus decenas de millares de bombillas eléctricas brillando a lo largo de los tejados y de las ventanas, el edificio semejaba un monstruoso paquebote anclado en pleno corazón de la India.

Novecientas cincuenta y tres ventanas, todas ellas en mármol calado, se abrían en la alta fachada del palacio de los Vientos de la ciudad rosa de Jaipur. Para tamizar la cruda luz del desierto, el maharajá de Bikaner había dotado a las ventanas de su palacio de vidrieras de jade, de alabastro, de ámbar y de topacio. Los muros de mármol blanco del palacio de Udaipur emergían como un barco fantasma en medio de las centelleantes aguas de un lago. Entusiasmado por su visita a Versalles, el imaginativo y cultivado maharajá de Kapurthala había transportado los fastos del Rey Sol a la Corte de su reino. Hizo venir de Francia una legión de arquitectos y decoradores y construyó al pie del Himalaya una pequeña reproducción del castillo de Versalles. Lo llenó de jarrones de Sèvres, de tapices Gobelinos, de muebles antiguos, proclamó el francés lengua oficial de la Corte, impuso en su mesa el vino tinto y el agua de Evian y disfrazó a los enturbantados sikhs de su servidumbre con empolvadas pelucas, chorreras de encaje, calzones de seda y babuchas de hebilla dorada de los marqueses del rey de Francia.

Los tronos de ciertos palacios eran, sin duda alguna, los asientos más fastuosos en que jamás se hubieran posado traseros humanos. El de Mysore, de oro macizo, pesaba una tonelada. Se llegaba a él por nueve centelleantes escalones, también de oro, que simbolizaban la ascensión del Dios Visnú hacia la Verdad. Una sombrilla de metal precioso representando una flor de loto coronaba el asiento real recubierto de cojines bordados en oro y perlas finas. El trono de un rajá de Orissa semejaba una cama inmensa. El príncipe lo había comprado a un anticuario de Londres porque era copia exacta del lecho de su reina soberana, Victoria. Colocado en una sala de las dimensiones de una catedral, sobre un podio rodeado de columnas griegas y de estatuas de mujeres desnudas en mármol blanco, el trono del nabab de Rampur estaba dominado por una gigantesca corona de metal dorado de un metro de altura. Su concepción original se inspiraba también en el ilustre ejemplo del Rey Sol: en el terciopelo dorado del asiento se abría el orificio de un sillón perforado. Este reyezuelo oriental podía así, como el gran rey, hacer en público sus necesidades sin interrumpir la marcha de los asuntos de su reino.

 

A veces, el tiempo se les hacía largo a algunos de los habitantes de estos lujosos palacios. Para disipar su aburrimiento, se entregaban, por regla general, a dos pasatiempos favoritos: las mujeres y el deporte. El harén formaba parte integrante del palacio de un auténtico soberano —fuese hindú o musulmán—, lugar poblado por centenares de jóvenes bailarinas y de concubinas para su exclusivo uso.

Las junglas de sus Estados les estaban igualmente reservadas, siendo su fauna —y, en particular, los tigres, de los que había a la sazón en la India más de veinte mil ejemplares— el blanco preferido de sus fusiles. El príncipe de Bharatpur había abatido a su primer tigre a la edad de ocho años. Cuando cumplió los treinta y cinco, las pieles de las fieras matadas por él, cosidas unas a otras, alfombraban el suelo de sus salones. Su territorio fue escenario de una fabulosa matanza de patos, habiendo perecido 4.482 de estas aves en tres horas con motivo de una cacería organizada en honor del virrey Lord Hardinge de Penshurst. Por sí solo, el maharajá de Gwalior dio muerte a más de 1.400 piezas. Era autor de un libro destinado a un público muy restringido, la Guía de la caza del tigre.

El señor indiscutido de los placeres de la caza y de la carne había sido el padre del canciller de la Cámara de los Príncipes. Sir Bhupinder Singh, apodado el Magnífico, séptimo maharajá de Patiala. Con su estatura colosal, sus 130 kilos, los bigotes erguidos como los cuernos de un toro bravo, la espléndida barba negra cuidadosamente enrollada y anudada detrás del cuello a la verdadera moda de los sikhs, los labios sensuales y la arrogancia de su mirada, parecía salido de un grabado mogol. Para el mundo de entre guerras, Sir Bhupinder encarnó todo el esplendor de los maharajás de la India. Su apetito era tal que podía ingerir sin esfuerzo veinte kilos de alimento todos los días. A la hora del té, devoraba con apetito dos o tres pollos. Adoraba el polo y, galopando a la cabeza de sus «Tigres de Patiala», había obtenido en todos los campos de juego del mundo trofeos que llenaban su palacio. Para permitir estas proezas, sus cuadras albergaban quinientos de los más bellos ejemplares de la raza equina.

Desde su más tierna infancia, Bhupinder Singh manifestó extraordinarias aptitudes para el ejercicio de otra diversión igualmente digna de un príncipe, el amor. Los cuidados y atenciones que acabó dedicando al desarrollo de su harén eclipsarían incluso su pasión por la caza y el polo. Él mismo seleccionaba las nuevas adquisiciones en función de sus atractivos y de sus habilidades amorosas. En la cúspide de su esplendor, el harén real de Patiala llegó a contar 350 esposas y concubinas.

Durante los tórridos veranos del Penjab, parte de ellas se instalaban todas las tardes a la orilla de la piscina, jóvenes beldades de senos desnudos, náyades atentas que observaban sus evoluciones acuáticas. Bloques de hielo refrescaban el agua, y el monarca nadaba en un estado de extrema beatitud, subiendo de vez en cuando al borde de la piscina para acariciar un seno y beber un trago de whisky. Las paredes y los techos de sus aposentos estaban decorados con escenas inspiradas en los bajorrelieves eróticos de los templos que daban justa fama a la India, verdadero catálogo de exhibiciones amorosas suficientes para agotar el espíritu más imaginativo y el cuerpo más atlético. Una gran hamaca de seda permitía a Su Alteza buscar entre el cielo y la tierra placeres sugeridos por los retozos de los personajes del techo.

Para satisfacer sus insaciables deseos, el inventivo soberano decidió renovar regularmente los encantos de sus mujeres. Abrió su palacio a una pléyade de perfumistas, joyeros, peluqueros, especialistas en cosmética y modistas. Los más grandes maestros de la cirugía plástica fueron invitados a modelar las facciones de sus favoritas según sus caprichos y los cánones de las revistas de moda de Londres y París. A fin de estimular sus ardores, tuvo la idea de convertir un ala de su palacio en un laboratorio cuyas probetas y tamices produjeron una exótica colección de perfumes, lociones, cosméticos y filtros.

Estos extravagantes refinamientos no hacían sino enmascarar el fracaso del mundo de lujo oriental concebido por el maharajá. ¿Qué hombre, aunque fuera un sikh tan espléndidamente dotado por la Naturaleza como Bhupinder Singh el Magnífico, habría podido satisfacer las exigencias de las 350 beldades que esperaban tras las celosías de su harén? Se hizo inevitable recurrir a los afrodisíacos. Sus alquimistas a sueldo elaboraron sabias pócimas a base de oro, perlas, especias, plata, hierbas y hierro. Durante algún tiempo, la poción más eficaz se componía de una mezcla de zanahorias y sesos de gorrión. Cuando el efecto de estos preparados empezó a debilitarse, Sir Bhupinder Singh apeló a técnicos franceses, a los que suponía expertos por naturaleza en materia de amor. Por desgracia, su tratamiento de rádium resultaría de un rendimiento tan efímero como los anteriores. No podía curar el verdadero mal que aquejaba al maharajá, el mismo que postraba a tantos de sus colegas principescos, el aburrimiento. Éste iba a ser la causa de su muerte.

 

La India mística no podía por menos de atribuir orígenes divinos a los más grandes de sus príncipes. Los del maharajá de Mysore se confundían con el nacimiento de la Luna. Todos los años, durante el equinoccio de otoño, el soberano se convertía, para su pueblo, en un dios vivo. A imagen de un sadhu en una gruta del Himalaya, se retiraba del mundo a una sala oscura de su palacio. No se afeitaba, no se lavaba. Ninguna mano humana tenía derecho a tocarlo, ninguna mirada podía rozarle durante este tiempo en que se consideraba que Dios habitaba en su cuerpo. Emergía al noveno día. Un elefante, cubierto de terciopelo constelado de oro y pedrería y adornada la frente con una testera incrustada de esmeraldas, esperaba a la puerta del palacio para conducirle en medio de una escolta de lanceros hacia un destino más popular que divino, el hipódromo de la capital. Allí, ante la multitud, sacerdotes brahmanes lo bañaban cantando mantras, le afeitaban y le daban de comer. Mientras el sol se hundía en la selva, le era presentado al monarca un caballo negro. En el preciso instante en que montaba sobre él, millares de antorchas se encendían por todo el contorno de la pista. El príncipe recorría al galope esta corona de llamas, desencadenando aplausos a su paso. El hijo de la Luna había regresado entre su pueblo.

El maharajá de Udaipur, por su parte, tomaba su origen del Sol. Su trono, que se remontaba a dos mil años, era el más antiguo y el más prestigioso de la India. Una vez al año, también él se convertía en un dios vivo. De pie en la proa de una galera que semejaba la nave de Cleopatra, surcaba majestuosamente las aguas infestadas de cocodrilos del lago que bañaba su palacio. Detrás de él, en el puente, como el coro de una tragedia, permanecían en actitud de veneración los dignatarios de la Corte, vestidos con túnicas de muselina blanca.

Las pretensiones del soberano de Benarés, la ciudad santa de las orillas del Ganges, eran menos grandiosas, pero no menos piadosas. Conforme a la tradición, los ojos del príncipe de estos santos lugares debían abrirse cada mañana sobre una sola y única visión, la del símbolo hindú de la eternidad cósmica, una vaca sagrada. Al amanecer, se llevaba, pues, una vaca bajo la ventana de su habitación y se la pinchaba en un costado para que su mugido despertara al piadoso maharajá.

Un día que visitaba al nabab de Rampur, la observancia de este rito planteó un delicado problema: los aposentos reservados al visitante se hallaban situados en el segundo piso del palacio. El nabab tuvo que recurrir a un ingenioso sistema para salvaguardar el ritual de los despertares de su huésped. Compró una grúa que izaba cada mañana una vaca hasta la ventana de la habitación. Aterrorizado por su singular ascensión, el desventurado animal lazaba tan desgarradores mugidos que despertaba a todo el palacio al mismo tiempo que al maharajá de Benarés.

Ricos o pobres, devotos o depravados, decadentes o progresistas, los príncipes habían mostrado la más absoluta lealtad hacia Inglaterra y un celo ejemplar en servir sus intereses. En el transcurso de las dos guerras mundiales, no le habían escatimado ni el dinero ni su sangre. Habían reclutado, equipado y adiestrado Cuerpos expedicionarios que se distinguieron en todos los frentes bajo la bandera de la Union Jack. El maharajá de Bikaner, general del Ejército británico y miembro del gabinete de guerra, lanzó sus camelleros al asalto de las trincheras alemanas de la Gran Guerra. Los lanceros de Jodhpur arrebataron Haifa a los turcos el 23 de setiembre de 1917. En 1943, dirigidos por su joven maharajá, comandante de los Lifeguards, los cipayos de la Ciudad Rosa de Jaipur despejaron las laderas de Monte Cassino y abrieron el camino de Roma a los ejércitos aliados. Como premio al valor demostrado al frente de su batallón, el maharajá de Bundi había recibido la Military Cross en plena jungla birmana.

Los ingleses testimoniaron su reconocimiento a estos fieles y pródigos vasallos de la más hábil de las maneras: cubriéndoles de una lluvia de honores y condecoraciones, sus joyas preferidas. Los maharajás de Gwalior, de Cooch Behar y de Patiala recibieron el insigne privilegio de escoltar a caballo, en calidad de ayudantes de campo honorarios, la carroza real de Eduardo VII durante las fiestas de su coronación. Oxford y Cambridge concedieron títulos honoríficos a toda una serie de príncipes. Los pechos de los soberanos con títulos más relevantes se enriquecieron con las relumbrantes placas de órdenes nuevas creadas para la ocasión, la Orden de la Estrella de la India y la Orden del Imperio de la India.

La potencia soberana testimonió, sobre todo, su estima mediante la sutil gradación de una forma particularmente ingeniosa de recompensas. El número de cañonazos que saludaban a un monarca indio era el criterio final y sin apelación del lugar que ocupaba en la jerarquía principesca. El virrey tenía la facultad de aumentar el número de las salvas que honraban a un soberano en reconocimiento a servicios excepcionales, o, por el contrario, reducirlo en señal de castigo. La dimensión de los reinos y la importancia de su población no eran los únicos factores que determinaban el número de estos cañonazos. La fidelidad a la Corona, la sangre y el dinero entregados para su defensa eran igualmente considerados. Cinco soberanos —los de Hyderabad, Cachemira, Mysore, Gwalior y Baroda— tenían derecho al supremo honor de veintiuna salvas. Venían luego los Estados de diecinueve, luego diecisiete, quince, trece, once y nueve cañonazos. Para 425 humildes rajás y nababs que reinaban en pequeños principados casi olvidados de los mapas, no había ningún saludo. Eran los príncipes abandonados de la India, los hombres por quienes no tronaba el cañón.

 

La India de los maharajás y de los nababs poseía también otro rostro. Numerosos príncipes habían viajado a Occidente, estudiado en sus Universidades, descubierto las ventajas de la ciencia, de la técnica, de la educación. Muchos habían luchado para hacer de sus Estados faros de civilización y de progreso, con frecuencia únicos en Asia. Millones de hombres gozaban en sus reinos de condiciones de vida y ventajas materiales y sociales desconocidas en la India de Inglaterra.

El maharajá de Baroda había prohibido la poligamia e introducido la instrucción gratuita y obligatoria mucho antes de 1900. Combatió en favor de los intocables con un celo tan encarnizado como el de Gandhi, creando instituciones para alojarlos, vestirlos, instruirlos, y financiando en la Universidad de Columbia de Nueva York los estudios del hombre que debía convertirse en su dirigente, el doctor Bhimrao Ramji Ambedkar. El maharajá de Bikaner transformó ciertas partes del desierto del Rajastán en un verdadero oasis de jardines, de lagos artificiales, de prósperas ciudades a disposición de sus súbditos. Gobernado por los descendientes de un príncipe de Borbón llegado de Pau en el siglo XVI, el principado musulmán de Bhopal concedió a las mujeres una libertad que no tenía igual en todo el Oriente. El Estado de Mysore poseía la Universidad de Ciencias más famosa de Asia y toda una cadena de presas hidroeléctricas y de industrias sin equivalente en la India británica. Heredero de uno de los más grandes astrónomos de la Historia, sabio que había traducido el sánscrito los principios de la geometría de Euclides, el maharajá de Jaipur hizo del observatorio de su capital un centro de estudios de reputación internacional. Las carreteras, las vías férreas, las escuelas, los hospitales y las instituciones democráticas de que el maharajá de Kapurthala había dotado a su principado hacían de éste un Estado moderno y liberal que podía rivalizar con muchas naciones occidentales.

La Segunda Guerra Mundial vio subir a los tronos indios a una nueva generación de príncipes menos ostentosos, menos extravagantes, menos fabulosos que sus padres, pero cada vez más conscientes del carácter precario de sus privilegios y de la necesidad de reformar las costumbres de sus reinos. Una de las primeras decisiones del octavo maharajá de Patiala fue cerrar el legendario harén de su padre, Sir Bhupinder Singh el Magnífico. El maharajá de Gwalior se casó con una plebeya, hija de un funcionario, y abandonó el inmenso palacio familiar para vivir en una casa de dimensiones más acordes con las realidades del mundo de la posguerra.

Mas, para desgracia de estos príncipes y de todos los que gobernaban sus Estados con competencia y honradez, el mundo asociaría siempre a los maharajás y nababs de la India con los excesos y excentricidades de un pequeño número de sus colegas.

Para dos Estados de la India principesca, dos soberanos que gozaban del supremo honor del saludo de veintiún cañonazos, la iniciativa tomada en Londres por Sir Conrad Corfield podía tener profundas consecuencias.

 

Los dos reinos eran de una dimensión excepcional. Los dos, interiores. Los dos tenían por monarcas a hombres de una religión diferente a la mayoría de sus súbditos. Y los dos acariciaban el mismo sueño: hacer de su Estado una nación independiente y soberana.

De todos los exóticos y singulares personajes que reinaban en la India, Rustum-i-Dauran, Arustu-i-Zeman, Wal Mamalik, Asif Jah, Nawab Mir Osman, Alikhan Bahadur, Musafrul Mulk, Nizam Al-Mulk, Sipah Salar, Fateh Jang, Su Alteza Exaltada, Aliado Fiel de la Corona, el séptimo nizam del Estado de Hyderabad, era, sin duda, el más sorprendente. Este erudito y piadoso musulmán poseía el Estado más vasto y poblado de la India —veinte millones de hindúes y tres millones de musulmanes— anclado en pleno corazón de la península. Era un anciano de metro y medio de estatura que pesaba apenas cuarenta kilos. Toda una vida pasada chupando hojas de betel no había dejado en su boca más que unos cuantos dientes carcomidos y rojizos. Vivía con tal obsesión de ser envenenado, que se hacía acompañar siempre por un criado que probaba antes que él su invariable menú de queso blanco, golosinas, fruta, betel y caldo de opio. El nizam era el único soberano indio que podía ostentar el calificativo de «Alteza Exaltada», distinción que le había sido conferida por Inglaterra en agradecimiento a los cincuenta mil millones de antiguos francos donados con motivo de la Gran Guerra.

En 1947, el nizam estaba considerado como el hombre más rico del mundo. Acuñaba moneda, y su legendaria fortuna sólo cedía en reputación a una avaricia no menos legendaria.

Se vestía con miserables pijamas y sandalias compradas por unas cuantas rupias en el bazar local. Durante treinta y cinco años, había llevado el mismo fez, endurecido por el sudor y la mugre. Aunque poseía una vajilla de plata sobredorada capaz para más de cien comensales, comía en un plato de hojalata, sentado en cuclillas sobre la alfombra de su habitación. Era de una cicatería tal, que recuperaba las colillas dejadas en los ceniceros por sus invitados. Cuando una cena oficial le obligaba a ofrecer champaña, cuidaba de que la única botella que hacía descorchar no se alejara de él. Cuando el virrey lord Wavell le visitó en 1944, el nizam telegrafió a Nueva Delhi para saber si verdaderamente debía servirle champaña, pese a lo caro que estaba a consecuencia de la guerra. Todos los domingos, después del servicio religioso, acudía a saludarle el residente británico. Aparecía al instante un criado, portador de una bandeja con dos tazas de té, dos pastas y dos cigarrillos. Un día, el residente llegó sin previo aviso en compañía de un visitante particularmente distinguido. El nizam cuchicheó unas palabras a su criado, que regresó con la taza de té, la pasta y el cigarrillo que faltaba.

En la mayor parte de los Estados, era costumbre que los nobles ofrecieran todos los años a su soberano una moneda de oro, limitándose el monarca a tocarla antes de devolverla a su propietario, pero en Hyderabad, ninguna ofrenda era simbólica. El nizam se apoderaba de cada moneda de oro y la depositaba en una funda de almohada sujeta detrás de él. Un año, una de las monedas cayó rodando bajo el trono. No vacilando ni por un instante en ofrecer a sus súbditos el poco majestuoso espectáculo de su trasero, el nizam se echó a gatas para recuperar la moneda. Su tacañería era tan sórdida, que el médico llegado de Bombay para examinar su corazón no consiguió hacerle un electrocardiograma. Ningún aparato eléctrico podía funcionar correctamente en su mansión: para economizar gastos, el nizam había ordenado a la central eléctrica de Hyderabad que redujera su voltaje.

Descendiente de Mahoma, heredero del fabuloso reino de Golconda, el nizam se había negado siempre a ocupar el palacio de sus antepasados. Prefería vivir en una casa destartalada que le legara uno de sus cortesanos. Su habitación semejaba un cuchitril, amueblado con un jergón, una mesa, tres sillas, una batería de ceniceros y de papeleras, vaciadas una vez al año solamente, el día de su aniversario. Su despacho estaba abarrotado de viejas mesas y cómodas sobrecargadas de paquetes de archivos cubiertos de telarañas.

Sin embargo, este palacio de miseria ocultaba en sus rincones una fortuna que desafiaba toda imaginación. El cajón de su tambaleante mesa contenía, envuelto en una revista vieja, el Koh-i-Noor, «La Montaña de Luz», un fabuloso diamante de 280 quilates que había sido la joya más preciada del tesoro de los emperadores mogoles. El nizam lo utilizaba a veces como pisapapeles. En el abandonado jardín, había una docena de camiones tan cargados, que se hundían en el suelo hasta los ejes. Estaban abarrotados de lingotes de oro. Una colección de joyas, tan fantástica que se decía que podía recubrir las aceras de Piccadilly, llenaba cajones enteros y la vieja caja fuerte de su habitación. Poseía maletas llenas de rupias, de dólares y de libras esterlinas, empaquetadas en papel de periódico hasta un total de cinco mil millones de antiguos francos. Una legión de ratas, que hacían de los billetes su alimento favorito, depreciaban esta fortuna en varios millones cada año.

Por último, custodiadas por una compañía de amazonas africanas armadas con puñales, cuarenta esposas legítimas, un centenar de concubinas y otros tantos hijos nacidos de sus actos poblaban su harén.

La riqueza más preciosa del nizam en estos días inciertos era, en realidad, su numeroso Ejército, equipado con artillería y aviación. Disponía, así, de casi todas las bazas de la independencia, excepto una salida al mar y el apoyo de su pueblo. Hindúes en su mayoría, sus súbditos odiaban a la pequeña minoría musulmana que los gobernaba. El extraño monarca no sentía, sin embargo, ninguna duda sobre su futuro. Cuando Sir Conrad Corfield fue a informarle de la decisión de Gran Bretaña de abandonar la India, él dio un brinco en su sillón.

—¡Por fin voy a ser libre!

Idéntica ambición animaba a otro poderoso soberano en el otro extremo de la India. Reinando sobre uno de los más célebres y más bellos lugares del mundo, el valle encantado de Cachemira, Hari Singh era un hindú de una alta casta brahmánica. Sus cuatro millones de súbditos eran, por el contrario, musulmanes en sus tres cuartas partes. Su reino, incrustado entre los muros de los picos himalayos, se extendía bajo el Techo del Mundo barrido por los vientos que soplaban del Ladakh, del Tíbet y de Sin Kiang. Constituía una encrucijada vital en la que la India, el futuro Pakistán, China y Afganistán estaban seguros de enfrentarse algún día.

Personaje débil e indeciso, el maharajá Hari Singh repartía su tiempo entre las fastuosas fiestas de Jammu, su capital de invierno, y los lagos cubiertos de loto de su capital de verano, Srinagar, la Venecia de Oriente. Había inaugurado su reinado con algunos intentos de reforma, rápidamente sofocados por su creciente despotismo, enviando poco a poco a todos sus adversarios a las cárceles del Estado. Uno de ellos había sido el propio Nehru, detenido en el transcurso de una visita a su Cachemira natal. Como el nizam de Hyderabad, Hari Singh poseía un Ejército capaz de defender las fronteras de su reino y reforzar su reclamación de independencia¨.

 

Curiosidad sobre el Taj Mahal. Por pedir que no quede:

 

¨Con motivo de este reparto del patrimonio, reaparecieron las viejas rivalidades religiosas de la India. Los musulmanes reclamaron la demolición del Taj Mahal y su transporte al Pakistán piedra a piedra, alegando que este famoso mausoleo había sido construido

por un rey mogol. Los brahmanes indios reivindicaron la posesión del Indo, cuyo curso recorría el corazón del futuro Pakistán, porque sus sagrados Vedas habían sido elaborados en sus orillas veinticinco siglos antes.

Ninguno de los dos Estados, sin embargo, manifestó la menor repugnancia a heredar los símbolos más llamativos del poder imperial que les había dominado durante tanto tiempo. El suntuoso tren blanco y oro de los virreyes, que había surcado las resecas llanuras de Deccán y el fértil valle de Ganges, fue adjudicado a la India. El Pakistán recibió en compensación la limousine oficial del comandante en jefe del Ejército de las Indias y la del gobernador del Penjab¨.

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¨El Ejército de la India: su solo nombre hacía surgir todo un universo de románticos relatos que inflamaban la imaginación. Había sido la última cita de las epopeyas, el club donde toda una juventud inglesa, sedienta de gloria y de espacio, había ido a buscar la aventura.

Desde los héroes de Kipling hasta Gary Cooper galopando en las pantallas cinematográficas al frente de los lanceros de Bengala, toda una vasta imaginería celebraba las hazañas de estos gentlemen blancos arrastrando tras sus cascos de plumas a escuadrones de jinetes cubiertos de turbantes¨.

 

Marqué este párrafo para apuntarme la pelí de Gary Cooper que no he visto todavía: ¨Tres lanceros bengalíes¨.

 

Explicación de la bandera de la India:

 

¨Durante treinta años la bandera tricolor de algodón de khadi que no tardaría en remplazar a la Unión Jack en el cielo de la India había flameado sobre los mítines, las manifestaciones, los desfiles de un pueblo ávido de libertad. El propio Gandhi había dibujado este emblema. En el centro tres bandas horizontales color azafrán, blanco y verde, había colocado su sello personal, el humilde objeto que proponían a las masas indias para que sirviera de instrumento a su redención pacífica: la rueca.

Ahora, en vísperas de la independencia, en las filas mismas de su partido se alzaban voces que negaban al «juguete de Gandhiji» el derecho a ocupar el puesto de honor en la bandera nacional. Para un creciente número de militantes, esta rueca era una imagen del pasado, «un utensilio de vieja», la insignia de una India arcaica replegada sobre sí misma. La sustituyeron por otra rueda, el símbolo de la doctrina de Buda, que Asoka, fundador del primer Imperio hindú, había adoptado como signo de paz universal: el dharma chakra, la «rueda del orden cósmico», enmarcada por una pareja de leones que encarnaban la fuerza y el valor. Este noble atributo de poderío y autoridad se convirtió en el emblema de la nueva India.

Gandhi se enteró con profunda tristeza de esta decisión. «Cualesquiera que sean las calidades artísticas de este dibujo —escribió—, me negaré a saludar a la bandera que enarbole semejante mensaje».¨

 

El emblema que aparece actualmente en la bandera de India (rueda azul marino de veinticuatro picos) se tomó de la columna Ashoka en Sarnath. Buda fue a Sarnath a predicar su mensaje de la Vía Media al nirvana tras alcanzar la iluminación en Bodhgaya, y dio su famoso primer sermón en el parque de los Ciervos de Isipatana. En el s. III a.C., el emperador Ashoka erigió aquí magníficas estupas y monasterios así como esa columna grabada en la que se encuentra el dharma chakra (o "rueda del darma"), un símbolo que representa al dharma (‘ley’ o ‘religión’), en el hinduismo, el budismo y el jainismo. Ocasionalmente se traduce como ‘rueda de doctrina’. Visité Sarnath con colegas en octubre de 2022. Actualmente es uno de los cuatro lugares clave del circuito budista (junto con Bodhgaya, Kushinagar y Lumbini, en Nepal), y atrae a seguidores de todo el mundo, sobre todo para el Purnima, que celebra el nacimiento, la muerte y la iluminación de Buda, normalmente en abril o mayo.

 

Con el párrafo que viene a continuación me vino a la cabeza el regreso de México a España de mi bisabuelo y familia, tras haber pasado 20 años en Nayarit y tener que volverse a casa por la Revolución mexicana. Se cuenta en la novela ¨La Escondida¨:

 

¨Numerosos ingleses —en particular los que ejercían las funciones comerciales que antaño llevaron a sus antepasados a este país— continuarían viviendo en la India. Mas para otros sesenta mil soldados, funcionarios, inspectores de Policía, ingenieros de ferrocarriles, empleados de telecomunicaciones o guardabosques— había llegado el momento de regresar a la isla que siempre habían llamado «la casa lejana». Para algunos, la transición sería brutal. De la noche a la mañana, trocarían un palacio de gobernador y sus legiones de criados por una casita de campo y una pensión de retiro, que la inflación devoraría rápidamente. A pesar del dicho según el cual la vista más bella de la India era la que se divisaba desde la popa de un paquebote de la Peninsular and Oriental al alejarse de Bombay, millares de ingleses, temiendo las restricciones de una Inglaterra socialista, conservaban la nostalgia de sus bellos años indios. La última imagen de la rada de Bombay seria para ellos la más triste de las visiones¨.

 

El siguiente párrafo lo extraigo porque se dio una casualidad interesante. El 12 de octubre de 2022 fui a la recepción que la Embajada española dio en Nueva Delhi con motivo de la Fiesta Nacional. Me acompañaba Pallavi, quien fue mi profesora de hindi. Le comenté que estaba leyendo esta novela, hablamos un poco de los personajes principales, de Nehru, de Jinnah, etc. Me dijo que ella había dado clases de hindi a algún diplomático de los Países Bajos y que estando en la residencia del embajador le dijeron que había sido la casa de Jinnah en Delhi. Después de la fiesta llegué a casa, continué leyendo esta novela y en la página 219 me encontré con este párrafo:  

 

¨Su casa del número 10 de Aurangzeb Road había sido vendida. Durante años había organizado en ella la lucha, sentado sobre un gigantesco mapa de la India en plata, en el que estaban trazadas las fronteras de «su sueño imposible». Por una ironía del destino, su nuevo propietario era un rico industrial llamado Seth Dalmia. Dentro de unas horas, allí donde había ondeado el estandarte verdiblanco de la Liga musulmana, haría flamear «la bandera sagrada de la vaca», emblema de otra Liga: la de la Prohibición del Sacrificio de Vacas, cuyo cuartel general sería, en lo sucesivo, la ex residencia de Jinnah¨.

 

Busqué en Internet información sobre esta casa en el 10 de Aurangzeb Road y sí, efectivamente en la actualidad es la residencia del Embajador de los Países Bajos.

 

Copio el siguiente párrafo porque aparecen las palabras que Jawaharlal Nehru dirigió al Parlamento indio una hora antes de la independencia de la India, la noche del 14 de agosto de 1947. Es importante entender el contexto:

 

¨El hombre que iba a llevar la abrumadora responsabilidad de salvar a la India de su infortunio se puso en pie para hablar. Después de su dolorosa conversación telefónica con Lahore, Jawaharlal Nehru no había tenido ni el tiempo ni la fuerza de preparar un discurso para celebrar la independencia. Improvisó su alocución, dejando que hablara su corazón.

—Hace muchos años —declaró— concertamos una cita con el destino, y ha llegado el momento de cumplir nuestra

promesa... Hacia la medianoche, cuando los hombres duerman, la India despertará a la vida y a la libertad.

Las frases surgían elocuentes, vibrantes. Mas, para Nehru, esta hora triunfal había quedado irremediablemente estropeada. «Apenas me daba cuenta de lo que decía — confesará más tarde—. Las palabras acudían espontáneamente, pero mi espíritu no podía separarse de la visión de Lahore en llamas».

—Ha llegado el momento — continuó Nehru—, un momento raramente ofrecido por la Historia, en que un pueblo sale del pasado para entrar en el futuro; en que finaliza una época; en que el alma de una nación, largo tiempo sofocada, vuelve a encontrar su expresión... En el alba de la Historia, la India comenzó una búsqueda sin fin; desde la noche de los tiempos, su pasado es testigo de sus esfuerzos, de la amplitud de sus éxitos y de sus fracasos. A través de sus buenas como de sus malas fortunas, nunca perdió de vista su objetivo, ni olvidó el ideal del que extrae su fuerza. Hoy ponemos fin a una época de desventura. Por fin la India ha vuelto a encontrarse a sí misma... No es momento para críticas mezquinas y destructivas —concluyó—, ni para el rencor o las censuras. Debemos construir la noble morada de la India libre, acogedora para todos sus hijos.

Nehru propuso a la asamblea que, a la duodécima campanada de medianoche, se pusiera en pie para prestar el juramento de servir a la India y a su pueblo. Afuera, el fragor del trueno desgarró súbitamente el cielo e hizo derramarse las cataratas del monzón sobre los millares de hombres y mujeres que se habían agrupado en torno al edificio. Empapado hasta los huesos, el pueblo de Nueva Delhi esperaba estoicamente el instante fatídico.

En el hemiciclo, las dos agujas del viejo reloj británico que coronaba la tribuna se aproximaron a la cifra romana de las doce. Los delegados del pueblo indio, que, dentro de unos segundos, iba a convertirse en la segunda nación del mundo, esperaban también en meditativo silencio.

Mientras se extinguía el eco de las doce campanadas, retumbó a través de la sala el sonido, atávico llamamiento surgido de esa noche de los siglos de que había hablado Nehru. El largo y monocorde gemido de la caracola anunciaba a los representantes de la milenaria India el nacimiento de su nación, y al mundo, el fin de una época colonial.

Esta época había comenzado un día de verano del año 1492 en un pequeño puerto de España. Habiendo zarpado por las rutas infinitas de los océanos en busca de la India, Cristóbal Colón había descubierto América por error. Cuatro siglos y medio de la historia del hombre presentaban la huella de este descubrimiento y de sus consecuencias: la explotación religiosa, económica y política de los pueblos de color de todo el mundo por el occidente cristiano. Aztecas, incas, swahilis, egipcios, iraquíes, hotentotes, chinos, argelinos,

birmanos, filipinos, marroquíes, vietnamitas, un interminable mar de pueblos, de naciones, de civilizaciones que cuatrocientos cincuenta años de experiencia colonial habían diezmado, empobrecido, educado, envilecido, convertido, enriquecido, explotado o económicamente estimulado y, siempre, irrevocablemente transformado. Las multitudes hambrientas de un continente en oración acababan de arrancar su libertad a los arquitectos del más grande imperio que había producido esta colonización cristiana, un imperio cuyas dimensiones, población e importancia superaban a las de Roma, Babilonia, Cartago y Grecia. En lo sucesivo, ningún otro imperio colonial podría durar mucho tiempo. Sus jefes podrían intentar oponerse a la marcha de la Historia con discursos y con las armas: sus esfuerzos serían vanas y sangrientas tentativas condenadas al fracaso. De una manera irrevocable, definitiva, la independencia de la India ponía fin a un capítulo de la historia de la Humanidad.

Afuera, el diluvio había cesado súbitamente, y la multitud manifestaba su alegría. Cuando apareció Nehru, millares de personas se precipitaron hacia él en una loca avalancha que amenazó engullirle juntamente con sus ministros. Observando el tenue cordón de policías que intentaban contener esta marea humana, Nehru sonrió.

—¿Sabe usted? —manifestó a uno de sus compañeros—. Hace exactamente diez años, tuve en Londres una disputa con el virrey Lord Linlithgow. Yo estaba tan encolerizado que le grité: «Que me ahorquen si la India no es independiente dentro de diez años». Me respondió: «Oh, no corre usted ningún riesgo. La India no será independiente mientras yo viva, señor Nehru, ni mientras viva usted».¨

 

El siguiente párrafo lo marqué porque aparecía una palabra que desconocía:

 

¨Hora y media después, un automóvil transportaba al único socorro que ese día podía impedir un pogrom general de los musulmanes de Panipat: el Mahatma Gandhi. Para el salvador de Calcuta, el mantenimiento en una ciudad india de sus habitantes musulmanes tenía valor de símbolo. Pues la única India que Gandhi aceptaba considerar era aquella en que hindúes, sikhs, musulmanes, cristianos y parsis vivieran en paz unos junto a otros¨.

 

Buscando en la RAE pogrom te dice que esa palabra no está en el diccionario pero te redigirge a pogromo:

 

Del ruso pogrom 'devastación, destrucción'.

1. m. Masacre, aceptada o promovida por el poder, de judíos y, por ext., de otros grupos étnicos.

 

Tras la independencia de India Gandhi fue muy crítico con la creciente corrupción de la Administración india, ofreciendo por ejemplo sus ministros extravagantes banquetes mientras millones de refugiados se morían de hambre:

 

¨Cuidado, seguía declarando, «los nuevos intelectuales de la India se disponen a industrializar la nación sin preocuparse de los intereses de mis queridos campesinos». La solución que preconizaba para hacer frente a este peligro inspiraría un día no lejano a Mao Tse-Tung. Que se envíen a las aldeas a estos tecnócratas, «que se les haga beber el agua de los charcos en que se bañan los aldeanos y se revuelca y se abreva su ganado, que se les obligue a ellos también a encovar bajo el ardiente sol sus cuerpos de habitantes de la ciudad. Entonces empezarán a comprender quizá las preocupaciones de los campesinos»¨.

 

Gandhi fue asesinado el 30 de enero de 1948 en Birla House, en Nueva Delhi. Visité ese lugar el 28 de marzo de 2008 y viviendo ahora en Delhi tengo intención de volver un día, pero entre una cosa y otra no lo he hecho todavía.

Tras ser incinerados, parte de las cenizas tanto de Gandhi como de Nehru fueron llevadas a Allahabad. Así describe Lonely Planet este lugar:  

 

¨Se cree que Brhama, el dios hindú de la creación, descendió a Prayagraj (o Allahabad como se llamaba hasta hace poco), y la nombró reina de todos los centros de peregrinación. De hecho, Sangam, una confluencia de ríos a las afueras de la ciudad, es el más famoso de los cuatro lugares de la India en que se celebra el Kumbh Mela. Prayagraj era también el hogar del clan Nehru, cuya casa sirvió de cuartel general para el movimiento de independencia frente al Raj británico¨.

 

¨Sangam, que significa ¨confluencia de ríos¨, es el lugar especialmente auspicioso donde dos de los más sagrados de la India, el Ganges y el Yamuna, se unen a otra de las corriente mitológicas del hinduismo, el Saraswati¨.

 

En nuestra ruta en tren en octubre de 2022 de Khajuraho a Benarés hicimos trasbordo en esta ciudad pero no llegamos a visitarla, solo estuvimos algo más de una hora en su estación.

 

Sobre las cenizas de Gandhi llevadas a Allahabad:

 

¨Los restos del hombre mortal que había sido el Mahatma Gandhi fueron sumergidos al duodécimo día siguiente a la cremación en un río que fluía hacia el mar. El lugar elegido para esta ceremonia era uno de los más sagrados del hinduismo, el sangam, cerca de Allahabad, donde las azuladas aguas del Yamuna se unen con las aguas fangosas del Ganges eterno en el mismo punto por el que se desliza la corriente secreta del Saravasti. Allí, en Prayag, donde Brahma el Creador había celebrado uno de sus más grandes sacrificios, en la

confluencia de estos ríos cuyos nombres se hallan ensamblados desde la noche de los tiempos en la trama misma de la historia india, en el majestuoso hervor que había arrastrado las cenizas de millones de indios anónimos cuyas alegrías y penas había hecho suyas, Gandhi iba a fundirse para siempre en el alma colectiva de su pueblo como una gota de agua en medio del océano.

La urna de cobre que contenía sus cenizas llegó al final de los 615 kilómetros que separan Nueva Delhi de Allahabad a bordo de un tren especial compuesto exclusivamente de vagones de tercera clase, en medio de un pasillo triunfal de millones de hombres presentes a lo largo del trayecto para rendir homenaje a la Gran Alma de la India. En la estación de Allahabad, la urna fue colocada en una carroza fúnebre y llevada a través de una inmensa multitud hasta el río sagrado, donde le esperaba un vehículo anfibio del Ejército indio. Nehru, Patel, los dos hijos del Mahatma, Manu, Abha y varios íntimos se situaron junto a la urna. Tres millones de peregrinos apiñados en las orillas siguieron con los ojos a la blanca embarcación, que se alejó aguas abajo.

Cuando llegó el momento, se elevó de la multitud un canto védico acompañado del repicar de millares de campanillas, de gongs y del eco de las caracolas. Centenares de miles de fieles con las frentes ungidas de cenizas y pasta de sándalo entraron entonces en el agua para una gigantesca comunión mística. Tras echar a la corriente una miríada de cáscaras de coco y barquitas de hojas llenas de flores, de frutas, de leche, de mechones de cabellos, bebieron ritualmente tres tragos del agua de este río considerado como el cielo en la tierra.

Cuando la embarcación llegó a la confluencia sagrada, Ramdas Gandhi llenó la urna que contenía las cenizas de su padre con agua del Ganges y leche de vaca sagrada. Agitó suavemente la mezcla, mientras los pasajeros salmodiaban mantras de despedida.

Oh, alma santa, que el aire y el fuego te sean propicios..., que las aguas de todos los ríos y de todos los océanos te permitan servir en la eternidad a la causa de todos los hombres...

Al pronunciarse las últimas palabras, Ramdas Gandhi vació suavemente en las olas el contenido de la urna. El fino reguero grisáceo se estiró a lo largo del casco, y cada pasajero lo cubrió con un puñado de pétalos de rosa.

Llevado por la corriente, atrapado en los remolinos de las aguas mezcladas, la alfombra de flores, cenizas y leche se alejó muy pronto hacia el horizonte. Las cenizas de Mohandas Gandhi iban a realizar la última y más sagrada peregrinación de un hindú, el largo viaje hacia el mar y hacia el místico instante en el que en Ganges eterno las uniese con la eternidad de los océanos. Entonces, el alma de Gandhi escaparía «a las sombras de la noche». Se fundiría con el mahat, el Dios de su celeste Gita¨.

 

Sobre las cenizas de Nehru:

 

¨Como regalo de despedida a sus compatriotas, este refinado indio ofreció la conmovedora elocuencia de su testamento. Pedía en él que sus cenizas fuesen dispersadas desde lo alto por un avión «sobre los campos en que trabajaban los campesinos, a fin de que puedan mezclarse con el polvo de la tierra india y convertirse en parte inseparable de ella... y que un puñado sea entregado al Ganges en Allahabad para ser llevado hacia el vasto océano que baña las costas de la India»¨.

 

Al leer sobre la muerte de Lord Mountbatten, encontré interesante conocer que fue asesinado por el IRA irlandés:

 

¨A mediados de agosto de 1979, Lord Mountbatten se trasladó, como cada año, a su castillo de Irlanda a pasar las vacaciones. El día antes de partir, habló con uno de los autores de Esta noche, la libertad. Le aseguró al autor que no tenía razones para preocuparse de su seguridad personal: eran bien conocidos en la República su afecto y comprensión hacia el pueblo de Irlanda. En realidad aceptaba con muchos reparos la protección oficial durante sus visitas anuales.

La mañana del 29 de agosto de 1979, acompañado por los miembros de su familia, emprendió un crucero por las aguas de la Bahía de Donegal, en su bote de pesca The Shadow V. Unos pocos minutos después de que abandonaran el muelle, la embarcación se detuvo para examinar un recipiente para la pesca del bogavante. Una bomba escondida en tal recipiente hizo explosión al ser activada por radio. Los autores del hecho fueron unos terroristas del IRA escondidos en un farallón cercano. Mountbatten murió casi instantáneamente en el mar, al que había dedicado la mayor parte de su vida, y al que nunca había cesado de regresar en busca de sosiego y renovación espiritual. Su joven nieto, el Hon. Nicholas Knatchbull y un joven amigo irlandés murieron con él. La madre de su yerno, Doreen Lady Brabourne, murió más tarde a consecuencia de las heridas recibidas en la explosión. El funeral de Mountbatten, celebrado en la catedral de Saint Paul unos pocos días después, fue un acontecimiento de una gran magnitud no vista desde el entierro del que fuera jefe de Gobierno en tiempo de guerra, Sir Winston Churchill. El último Virrey había hecho planes para el día de su muerte con la misma meticulosa pasión por el orden y el debate con que organizara su vida. Todos los aspectos de esta ceremonia final fueron previstos por el propio Mountbatten varios años antes¨.

 

Ya veis, me pongo a copiar párrafos y podría copiar todo el libro. Para alguien interesado en conocer más sobre la historia de la India es una lectura obligada que vais a disfrutar mucho. Lo recomiendo al 100%.

 

19/11/2022 04:30 basurde Enlace permanente. Libros No hay comentarios. Comentar.

Converse Chuck Taylor All Star Classic.

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4 fotos aquí.

 

La foto que ilustra esta entrada son los pies de mi sobri calzando unas míticas Converse Chuck Taylor All Star Classic. Grandes leyendas del baloncesto han llevado esas zapatillas en los años 60, como Bill Russell o Wilt Chamberlain.

 

Este último, por cierto, conserva imbatido el récord de anotación en un partido de baloncesto NBA, con los 100 puntos que metió el 2 de marzo de 1962: New York Knicks 169-147 Philadelphia Warriors (la franquicia Warriors se mudó ese año de Philadelphia a San Francisco y ahora son los Golden State Warriors).

15/11/2022 05:08 basurde Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Libros: ¨My Little Epiphanies¨ de Aisha Chaudhary (1996-2015).

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Este 2022 India celebra su 75 aniversario y nuestra escuela, American Embassy School, su 70 aniversario. Por ese motivo en una de las paredes del edificio han puesto lo que han llamado ¨History Wall¨, el Muro de la Historia, con datos y curiosidades de estos 70 años. Es muy interesante ir leyendo los recuadros y ver qué sucedió cada año. Para una actividad con nuestros estudiantes (Gratitude) saqué fotos a todos los paneles y las podéis ver aquí.

 

Al llegar a 2015 leo el siguiente cuadro: ¨Alumni Aisha Chaudhary was an Indian author and motivational speaker. Her book My Little Epiphanies came out one day before she died in 2015 at age of 18 from Severe Combined Immuno-Deficiency. The Sky Is Pink is a film based on her life¨.

 

¨La ex alumna Aisha Chaudhary fue una autora y oradora motivacional india. Su libro ¨Mis pequeñas epifanías¨ vio la luz un día antes de que muriera en 2015, a los dieciocho años, de Inmunodeficiencia severa combinada. ¨El cielo es rosa¨ es una película basada en su vida¨.

 

Esto despertó mi curiosidad y me metí en Netflix para ver si estaba la película, y efectivamente la pude ver en esa plataforma. Muy triste.

 

Posteriormente hablé con una colega (Jeni) que lleva más de diez años en la escuela y le comenté la historia y me dijo que sí, que recordaba a Aisha, y que de hecho tenía en clase su libro, ¨My Little Epiphanies¨. Es un libro pequeñito y lo metí a la mochila en mi viaje a Pushkar, donde lo leí. Leer las pequeñas frases que escribe Aisha te rompen el corazón, porque en pocas palabras logra describir perfectamente el drama que tuvo que vivir durante toda su corta vida.

 

Esto es lo que dice la contraportada:

 

¨Aisha Chaudhary was born with S.C.I.D. (severe combined immune deficiency) and underwent a bone marrow transplant when she was 6 months old.

 

2014 was a brutal year for Aisha as he disease progressed and her lungs started giving up on her. The last few months of the year felt like a roller coaster ride, one that seemed to be mostly going down. Spending almost all her time lying down in bed, Aisha wrote down her thoughts to get some relief, to get them out of her head.

 

Aisha´s life was not anything like the average life of an urban teenager, but she has experienced a lifetime of emotions: life and death, fear and anger, love and hate, the depths of utter sorrow and the happiest one can be.

 

In My Little Epiphanies she takes a hard look at her own feelings and what it was that gave her a sense of hope and control. This book gave her life purpose and meaning, something to hold on to.

 

Sometimes Aisha´s little epiphanies have morphed into doodles that capture what was going on in her mind as her destiny played itself out. Through the book she wanted the world to understand her unusual life and hoped that it would inspire others going through similar hardships to find peace.¨

 

¨Aisha Chaudhary nació con S.C.I.D. (inmunodeficiencia combinada severa) y se sometió a un trasplante de médula ósea cuando tenía 6 meses.

 

2014 fue un año brutal para Aisha a medida que la enfermedad avanzaba y sus pulmones comenzaron a rendirse. Los últimos meses del año se sintieron como una montaña rusa, una que parecía estar bajando en su mayoría. Pasando casi todo el tiempo acostada en la cama, Aisha anotaba sus pensamientos para aliviarse un poco y sacárselos de la cabeza.

 

La vida de Aisha no se parece en nada a la vida normal de una adolescente urbana, pero ha experimentado toda una vida de emociones: vida y muerte, miedo e ira, amor y odio, las profundidades del dolor absoluto y lo más feliz que puede ser.

 

En My Little Epiphanies, analiza detenidamente sus propios sentimientos y qué fue lo que le dio una sensación de esperanza y control. Este libro le dio sentido y propósito a su vida, algo a lo que aferrarse.

 

A veces, las pequeñas epifanías de Aisha se han transformado en garabatos que capturan lo que estaba pasando en su mente mientras su destino se desarrollaba. A través del libro, quería que el mundo entendiera su vida inusual y esperaba que inspirara a otros que pasaban por dificultades similares a encontrar la paz.¨

 

Aquí tenéis un par de videos de Aisha hablando en charlas motivantes:

 

-Inktalks.com - ¨Finding Happiness¨ = Encontrando la Felicidad.

 

-TEDx - ¨Being happy and living at the moment¨ = Ser feliz y vivir el momento.

 

Una historia para poner todo en perspectiva y reflexionar sobre la inmensa suerte que tenemos de tener salud.

07/11/2022 15:23 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Feria del camello de Pushkar (Rajastán, India, 5 de noviembre de 2022).

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264 fotos aquí.

 

Video (13´24¨)

 

Relive – Pushkar (2´10¨)

 

Este año la feria del camello de Pushkar la dejaremos en feria, porque no sé si ha habido camellos. Esto es lo que dice la guía Lonely Planet:

 

¨Esta localidad es diferente al resto de Rajastán, además de ser mundialmente famosa por su espectacular Feria del Camello, que se celebra en el mes hinduista de kartika (oct/nov), que, de coincidir, sería un disparate perdérsela.

El resto del año Pushkar es un destacado destino de peregrinación hinduista, con rumores de pujas (oraciones), campanas, tambores y cánticos piadosos. La ciudad se despliega en torno a un estanque sagrado con 52 ghats para bañarse y 400 templos de un color azul lechoso, entre ellos uno de los pocos del mundo consagrados a Brahma. La calle principal es un largo bazar donde se vende de todo, desde prendas hippies teñidas con la técnica de anudado hasta instrumentos musicales como didgeridoos australianos, de lo que resulta un batiburrillo de escenas religiosas y turísticas.

Pushkar está a solo 11 km de Ajmer, al otro lado de la escarpada Nag Pahar (montaña de la Serpiente)¨.

 

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Logística:

 

Ajmer se encuentra a 443 kilómetros en tren. Y mi idea fue ir en tren nocturno el viernes por la noche y volver en tren nocturno el sábado por la noche. Porque en las literas de primera clase duermo de maravilla.

 

Viernes 4 de noviembre: Tren Delhi Shahdara (21:28) – Ajmer (06:10)

Domingo 6 de noviembre: Tren Ajmer (01:00) – Delhi Cantonment (06:40)

 

Curiosidades sobre estos billetes.

-Reservé los billetes el 18 de septiembre.

-Para el viaje de ida del 4 de noviembre no había billetes en primera clase.

Me apunté en la lista de espera, era el primero. Cuando te apuntas a la lista de espera te indica qué probabilidades tienes de finalmente conseguir billete, y la mía era de un 77%. Perfecto, si lo conseguía bien, si no me quedaba en Delhi sin problemas.

Antes de que llegaran mis colegas de España para viajar por India durante las vacaciones de Diwali, el 21 de octubre, miré a ver si se había confirmado el billete. Todavía seguía en lista de espera. Cuando volví a mirar el 31 de octubre tenía plaza confirmada, así que listo.

-Delhi tiene por lo menos 4 estaciones de trenes.

--- Hazrat Nizamuddin (a 10K de casa), que es la que había utilizado antes. Está muy bien.

--- Shahdara (a 18K de casa) de donde salí el viernes.

--- NDLS (a 8K de casa)

--- Delhi Cantonment, también a 8K de casa.

Mi billete de vuelta era a NDLS. Luego, mirando una aplicación de trenes que me instalé en el móvil (Where Is My Train) vi que este era el itinerario:  

--- Ajmer (01:00)

--- Jaipur (2:45)

--- Gurgaon (6:24)

--- Delhi Cantonment (06:40)

--- New Delhi NDLS (07:30)

Vamos, que me di cuenta de que me podía ahorrar esos últimos 50 minutos en el tren bajándome una parada antes.

 

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El viernes fue un día ajetreado. Después de clases hubo una fiesta de estudiantes a la que me había apuntado para vigilar un poco, y después una fiesta de Oktoberfest para profes. Cuando terminó la de estudiantes me eché una birra con los colegas y a la estación de tren. Dormí las 8h30´ de trayecto como un bendito.

 

De Ajmer, a donde llegaba el tren, tenía que buscar la forma de llegar a Pushkar. Fue fácil, a la salida de la estación de tren de Ajmer había autobuses públicos que costaban 30 rupias (unos 37 céntimos de euro) para los 15 kilómetros.  

 

Pushkar me encantó, por ser una ciudad pequeña (unos 22.000 habitantes) rodeada de montañas. Independientemente de que sea la feria de camellos o no, es un destino muy interesante para visitar.

 

Respecto a la feria de camellos, que era a lo que iba, no se celebró o yo no la vi. Y recibí información variada:

 

-en primer lugar, un hombre en una tienda se quejó de que el gobierno la había cancelado sin razón, de que muchos ganaderos no se habían enterado y que al llegar a Pushkar les mandaron de vuelta, con toda la pérdida económica que les suponía.  

 

-posteriormente me encontré con un veterinario que estaba en una furgoneta que ponía ¨ambulancia de animales – clínica móvil para camellos¨. Me contó que habían venido desde Jaipur. Le pregunté a ver si se había celebrado la feria de camellos y me dijo que la habían cancelado después de dos días, por problemas de logística. Que no había electricidad ni agua en el campamento y no se podían hacer así los negocios. Me dijo que eso que decían de la enfermedad de los camellos nada, que los camellos estaban bien. Yo en ese momento era la primera noticia que tenía de que hubiera o no alguna enfermedad en los camellos, motivo de la cancelación. Ahora he mirado las noticias y esta de ¨The Times of India¨ del 14 de octubre dice ¨Enfermedad de la piel nodular: se prohíbe el ganado en la feria de Pushkar, un contratiempo para el comercio de animales¨.

 

-paré en un puesto a comer y le pregunté a la propietaria, que hablaba inglés, sobre la cancelación de la feria de camellos. Me dijo que no se había cancelado, que había habido 3.000 camellos, pero que había llegado yo en los últimos días y ya se habían vuelto a casa.

 

Tres personas, tres versiones diferentes.

Por una razón o por otra allá no hubo feria de camellos.

 

Tampoco me supuso un gran problema, porque disfruté del día a tope, hay mucho que ver en Pushkar. La feria siguió adelante, en cuanto a vendedores, actividades, etc. con lo que había mucho ambiente: equilibristas, encantadores de serpientes, peregrinos, visitantes…

 

Visité los templos de Rangjl, de Brahma, de Savitri y de Gayatri. Estos dos últimos están en dos colinas opuestas, si tomamos como referencia el estanque. Al de Savitri se puede subir en teleférico. Yo subí andando, después tomé el teleférico para bajar. Al de Gayatri hay que subir a pata sí o sí por una cuesta empinada e irregular (al de Savitri son escalones).

 

¿Y quiénes son Brahma, Savitri y Gayatri? La Guía Visual India los relaciona de esta manera:

 

¨Brahma Temple.

Uno de los escasos templos dedicados a Brahma, de quien se dice que fue maldecido por su esposa Savitri cuando, en su ausencia, invitó a Gayatri, una aldeana, a ocupar su lugar durante un importante rito¨.

 

Brahmá, Visnú y Shiva son los principales dioses en la mitología hinduista: el creador, el preservador y el destructor del universo, respectivamente.

 

El centro de Pushkar lo ocupa un estanque rodeado de ghats (escaleras), donde los fieles hacen baños rituales. En una de ellas dice que se apareció Visnú en la forma de jabalí, mi avatar de Visnú favorito (Varaha). En otra se baño Brahma y en otra se esparcieron las cenizas de Gandhi. Cuando lo incineraron sus cenizas fueron repartidas en una veintena de urnas que acabaron en diferentes lugares, entre otros el Ganges a su paso por Benarés.

 

Después de pegarme una buena ruta por Pushkar (el Garmin dice que anduve 18 kilómetros) volví a Ajmer para hacer un poco turismo, visitando las impresionantes ruinas de la mezquita Adhai-Din-ka-Jhonpra con sus siete arcos y exuberante decoración. De ahí caminé al santuario musulmán Dargah Sharif, tumba del gran santo sufi Khwaja Moinuddin Chishti (1143-1235). Coincidió con la hora del rezo y fue interesante ver desde el bazar cómo se paraba todo y la gente rezaba (había vistas al patio de la mezquita sin tener que entrar).

 

Cayó la noche, tocaba cenar y opté por un restaurante con buenas vistas al lago Anasar, Attic Restro Bar. Tenía que hacer tiempo hasta la 1 am que cogía el tren, así que después me fui a la cafetería del hotel Lake Binora a tomar un café y me metí al Cine Mall a ver la peli Thank God en hindi. Bueno, miento. Me metí en el cine para echar una cabezadita. Pillé butaca que se hace cama, me puse en posición totalmente vertical y cuando se apagaron las luces me puse los tapones y la máscara para dormir. Y de ahí, después de dormir la película, al tren para regresar a Delhi.

 

Me ha encantado el viaje. Ha sido solo un día, pero es impresionante lo que puede cundir un día cuando estás viajando.

06/11/2022 12:30 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

2 noviembre 2022 @American Embassy School.

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Hoy, durante uno de los recreos, un estudiante de grado 8 (equivalente a 2º de la ESO) me ha sacado esta foto. No le doy clase, y al verle con la cámara le he preguntado a ver si estaba sacando fotos para ¨The Direct Message¨, que es la revista digital del cole. Me ha dicho que no, que era para la clase de fotografía.

Ahora al abrir el correo he visto que me la ha enviado y me encanta.

 

Foto de Cooper H.

02/11/2022 13:57 basurde Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Diwali Break (21-30 octubre 2022). Visita de colegas y viaje en tren Delhi-Agra-Gwalior-Khajuraho-Benarés (India).

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259 fotos aquí.

(Muy pocas fotos de este álbum son mías.

Es una recopilación de las fotos sacadas por los colegas).

 

Este año las vacaciones de Diwali fueron del 22 al 30 de octubre y recibí la visita de 5 amigos: dos colegas de la cuadrilla + el hermano y dos cuñados de uno de ellos. El plan fue hacer un viaje en tren de Delhi a Benarés, parando en Agra, Gwalior y Khajuraho. La vuelta a Delhi desde Benarés la hicimos en avión.

 

Esta fue LA LOGÍSTICA: 

 

Viernes 21 de octubre: España-Delhi.

 

-Aterrizan 4 de los colegas a las 3:15 am.

 

-Trabajo, y por la tarde en Delhi visitamos:

--- La tumba de Humayun.

--- La tumba de Safdarjung.

--- El templo sij Gurudwara Shri Bangla Sahib.

--- Tomamos unas cervecitas en Ministry of Beer, Connaught Place.

 

-Noche en Delhi.

 

Sábado 22 de octubre: Delhi.

 

-Aterriza a las 3:15 am el último de los colegas.

 

-Visitamos:

--- El Fuerte Rojo.

--- El Viejo Delhi (Old Delhi).

--- La Puerta de India (Indian Gate)

--- Tomamos unas cervecitas en The Chatter House, en Khan Market.

 

-Noche en Delhi.

 

Domingo 23 de octubre: Delhi-Agra.

 

-Participamos en una carrera en Chanakyapuri, llamada ¨Freedom Run¨.

-Visitamos

--- el Parque Nehru, el Parque The Ridge (visitando las ruinas de Malcha Mahal) y desayunamos una tortilla y un té en un puesto callejero en el mercado de Malcha Marg (en mi barrio).

--- Qutab Minar.

 

-Tren 22222 de Nueva Delhi (16:55) a Agra (18:48) =188km, 1h53´ en vagón de segunda clase (2AC)

 

-Noche: Hotel Sidharta (Agra).

 

Lunes 24 de octubre: Agra-Gwalior.

 

-Visitamos:

--- Taj Mahal.

--- Fatehpur Sikri.

--- Fuerte de Agra.

 

-Tren 22222 de Agra (18:50) a Gwalior (20:15) = 119km, 1h25´ en vagón de segunda clase (2AC).

 

-Noche: Hotel Clarks Inn Suite (Gwalior)

 

Martes 25 de octubre: Gwalior.

 

-Visitamos:

--- Esculturas rupestres jainistas.

--- Fuerte de Gwalior.

--- Cine en INOX DB Mall, donde vimos la película en hindi Ram Setu.

 

-Noche: En el tren a Khajuraho.

 

Miércoles 26 de octubre: Gwalior-Khajuraho-Prayagraj.

 

-Tren 11842 de Gwalior (00:38) a Khajuraho (08:00) = 354km, 7h22´. Uno en compartimento de primera clase (1AC), 4 en segunda clase (2AC) y uno en tercera clase (3AC).

 

-Visitamos:

--- Las cascadas Raneh (Raneh Falls).

--- Los templos de Khajuraho.

--- Templo jainista Sahu Shanti Prasad.

--- Una boda india.

 

-Hotel en Khajuraho: Casa di William.

 

-Noche en el tren 14115 de Khajuraho (23:15) a Prayagraj (06:00+1) = 318km, 6h45´. Tres en compartimento de segunda clase (2AC), tres en compartimento de tercera clase (3AC).

 

Jueves 27 de octubre: Prayagraj-Benarés.

 

-Tren 12582 de Prayagraj (07:40) a Benarés (10:15) = 121km, 2h25´ en vagón de primera clase (1AC).

 

-Duri y yo nos bañamos en el Ganges.

-Tomamos un bote a remos por el Ganges.

-Visitamos el crematorio Harishchandra Ghat y vimos la ceremonia en el Ganges (Ganga Aarti) en Assi Ghat.

 

-Noche: Hotel Sita (Benarés).

 

Viernes 28 de octubre: Benarés.

 

-Visitamos el crematorio Manikarnika Ghat.

-Tomamos una clase de yoga en el Yoga Training Center del Guru Sunil Kumar Pranayama.

 

-Noche: Hotel Sita (Benarés).

 

Sábado 29 de octubre: Benarés-Delhi.

 

-Tomamos un barco por el Ganges de madrugada (esta vez a motor).

-Visitamos la ciudad de Sarnath, a unos 10K de Benarés.

-Visitamos el Templo de Yishwanath (Templo Dorado) e Benarés.

 

-Vuelo de IndiGo de Benarés (22:00) a Delhi (23:30).

 

-Noche: Delhi.

 

Domingo 30 de octubre: Delhi – Vuelta a España.

 

-Visitamos

--- el mercado de motos en Karol Bagh.

--- el templo de Hanuman (Dios Mono).

--- el templo de Loto (Lotus Temple).

 

-Vuelo a Madrid/Barcelona, con escala en Abu Dhabi, con salida de Delhi a las 9pm.

 

CRÓNICA.

 

Cuento aquí el viaje con un poco más de detalle.

 

Viernes 21 de octubre: España-Delhi.

 

Aterrizan 4 de los colegas, que salieron de Madrid, a las 3:15 am.

Mi intención había sido haberlos ido a recoger en el aeropuerto, pero ese viernes trabajaba y era un día especial, porque teníamos conferencias con los padres. En un día de curro normal con estudiantes, como excepción, puedes ir a clase sin haber dormido demasiado. Pero en las conferencias con los padres tienes que estar fresco fresco así que les di indicaciones sobre cómo llegar a mi casa cogiendo un taxi pre-pago en el aeropuerto y llegaron a mi casa sin problemas, sobre las 5 am. En verano les había dejado dinero en rupias, ya que sabía entonces que iban a venir por aquí.

 

Las conferencias con los padres fueron muy bien y terminadas les pegué un toque para ver por donde andaban. Aventureros ellos se habían ido a dar una vuelta por el barrio. Volvieron a casa y les enseñé el cole. Pudieron ver una competición de rangoli y una mela que se celebraba con motivo del festival indio de Diwali. Rangoli y mela son palabras del hindi que han calado en el vocabulario de los que vivimos en India:

-rangoli = elaborado dibujo hecho con tiza, pasta de arroz o polvos de colores; también conocido como colam.

-mela = feria o festival.

 

De ahí fuimos a visitar la tuma de Humayun, que es Patrimonio de la Humanidad. Se cree que inspiró al Taj Mahal, al que antecede en 60 años.

 

Chateando con una colega de la escuela, Faze, me sugirió que fuéramos más tarde o bien a Sundar Nursery o a la tumba de Safdarjung, que por la noche se iluminan. Visitamos la tumba de Safdarjung y la verdad es que la iluminación, con los reflejos en el estanque, es espectacular.

 

Tanto las tumbas de Humayun como la de Safdarjung son de arquitectura mogola, como muchísimas otras estructuras en Delhi, y el debate sobre qué había sido el imperio mogol, si tenía algo que ver con el mongol, etc. nos acompañó durante el viaje.

 

De ahí visitamos el templo sij ¨Gurdwara Bangla Sahib¨, que así lo describe la guía Lonely Planet: ¨magnífico gurdwara (templo sij) de mármol blanco, rematado por relucientes cúpulas bulbosas de tonos dorados y construido donde vivía el octavo gurú sij, Harkrishan Dev, antes de morir en 1664. A pesar de su corta edad, el gurú, de solo 6 años, atendió a las víctimas de la epidemia de cólera y viruela de Delhi, y se dice que las aguas del estanque poseen propiedades curativas. Está lleno de vida y color, pero es un sitio tranquilo. Por todo el recinto se oyen cantos devocionales. Como en todos los gurdwaras, dan gratis de comer a diario a peregrinos. En el acceso al complejo hay un pequeño museo que repasa la historia del sijismo y sus gurús y mártires¨.

 

En este templo nos asignaron a un guía gratuito, un voluntario, que nos enseñó el templo, la cocina, el almacén, el comedor, la sala de oración, y fue un tour muy interesante. Lo de guía gratuito ya se sabe cómo suele acabar en todos los países, una donación para el templo, con lo que sí que hubo que abrir la cartera, cómo no, pero sus explicaciones fueron muy interesantes.

 

Para el primer día ya habíamos cumplido así que fuimos a bajar unas cervezas y a fumar una shisha al Ministry of Beer, en Connaught Place. Por Delhi y en general en todas las ciudades nos movíamos de maravilla en autorickshaws (tuk-tuks), tres en cada uno.

 

Sábado 22 de octubre: Delhi.

 

El último colega llegaba de Barcelona a las 3:15 am y fui a recogerle al aeropuerto.

 

El primer plan del día fue visitar el Fuerte Rojo. Lo hicimos con un guía que la verdad, de todos los que tuvimos durante el viaje, fue el más flojo. Salimos del Fuerte Rojo para pasear por la Viaje Delhi, por su calle principal Chandni Chowk y por sus estrechos callejones. A la salida del Fuerte Rojo se nos pegó un tío para llevarnos en tuk tuk por la Vieja Delhi. Le dijimos que no, que gracias. Pero no tomó un ¨no¨ como respuesta. Se pegó a nosotros y no hubo manera de despegarlo. Nos fue dirigiendo aquí y allá, y la verdad es que mereció la pena porque nos llevó a sitios interesantes y navegar bien por los callejones de la Vieja Delhi requiere conocer la zona. Cómo no, nos llevó a algunas tiendas, pero es lo de siempre, ahí obtienen su comisión.

 

Acabamos la visita a la Vieja Delhi en Jama Masjid. Esto es lo que dice Lonely Planet sobre esta mezquita: ¨Bello remanso de paz en pleno caos de Vieja Delhi, la mezquita más grande de la capital se alza sobre una elevación de 10 m entre la baraúnda circundante. Tiene capacidad para 25000 personas. La estructura de mármol y arenisca roja, conocida también como mezquita del Viernes, fue el triunfo final arquitectónico de Shah Jahan, construida entre 1644 y 1658¨.

 

Llegamos justo a la hora de oración y no pudimos entrar. Así que tomamos dos tuk-tuks para visitar La Puerta de India, Indian Gate, y el cercano National War Museum. Todos los días hay una ceremonia y vimos a un grupo de soldados vestidos de blanco desfilando.

 

Y con eso a Khan Market. Visitamos la tienda de ropa FabIndia y de ahí fuimos a The Chatter House a echar unas birras y fumar una shisha.

 

Domingo 23 de octubre: Delhi-Agra.

 

Tocaba madrugar, porque nos habíamos apuntado a una carrera en el barrio organizada por la Embajada de Hungría y el Liszt Institute – Hungarian Cultural Centre de Delhi, llamada ¨Freedom Run¨. El objetivo era recordar a los héroes de la Revolución húngara de 1956 y la información de la carrera lo describía así:

 

¨La Revolución de 1956 estalló en oposición a la opresión y ocupación comunista soviética, comenzando con una manifestación pacífica por la libertad de los estudiantes universitarios el 23 de octubre y terminando en sangrientos combates callejeros después del 4 de noviembre.

 

Miles de ciudadanos húngaros fueron asesinados, la Lucha por la libertad fue aplastada y la dictadura comunista y la ocupación soviética permanecieron, volviéndose aún más brutales. Como muestra de respeto por el 23 de octubre de 1956, ese día es fiesta nacional desde 1989 en Hungría.

 

Completando las distancias de 10K, 5.6K y 2.3 km del Freedom Run, conmemoramos el sacrificio de estos Héroes ”.

 

Fuimos andando a salida, que estaba a 2K de casa. El pistoletazo de salida se dio a las 6 de la mañana. Nos apuntamos a la categoría de 5.6K, tres de nosotros los hicimos corriendo, tres andando. ¡Buen ambiente!

 

Terminada la carrera visitamos el cercano parque Nehru (con su estatua de Lenin) y tomamos un tuk-tuk al parque The Ridge, con sus monos, coyotes, cerdos salvajes y vacas. Visitamos las ruinas de Malcha Mahal. Ja, ja, bajando las escaleras escuché que unos chavales iban a entrar, y me puse a hacer ruidos de jabalí mientras bajaba, para asustarlos. ¡Funcionó, ja, ja, se pegaron una carrera impresionante, creo que pensaron que el basajaun estaba en esas ruinas! (a ver cuándo maduro).

 

De ahí fuimos caminando al puesto de fruta en Malcha Marg donde tomamos un té, bebimos un coco y nos comimos una tortilla. Ducha en casa y a explorar Delhi. El plan para esa mañana fue visitar Qutab Minar, otro lugar de Delhi Patrimonio de la Humanidad. Dice de este complejo Lonely Planet: ¨Si solo se puede visitar una de las ruinas antiguas de Delhi, que sea esta. Los primeros monumentos de este enclave los erigieron los sultanes de Mehrauli, y los gobernantes que les sucedieron expandieron su obra, ayudados por los mejores artesanos, para exhibir el triunfo del dominio musulmán. El complejo está salpicado de tumbas y monumentos en ruinas. Destaca, majestuoso, el alminar Qutab, la torre del s. XII de 73 m de altura que da nombre al complejo¨.

 

Vuelta a casa y cogimos la mochila de viaje porque ya no volvíamos a Delhi hasta el sábado 30. Tomamos el tren de Nueva Delhi a Agra y en esta ciudad nos alojamos en el hotel Sidharta, que no está lejos del Taj Mahal.

 

Hecho el check in, a mí me apetecía echar una cerveza en el que es el mejor hotel de Agra y estaba cerca, el Oberoi Amarvilas. Esto es lo que dice la guía Lonely Planet: ¨Con un servicio a la altura de un marajá, comida exquisita y terrenos que cautivan, el mejor hotel de Agra rezuma estilo y lujo. La temática mogola se impone en el elegante interior, al igual que en el patio exterior, con una fuente y en la imponente piscina, ambos situados en un jardín acuático escalonado. Todas las habitaciones (y hasta algunas bañeras) tienen maravillosas vistas al Taj¨.

En la sección ¨Dónde beber y vida nocturna¨ dice: ¨Para tomar una cerveza o un cóctel en un ambiente exclusivo nada como el bar del mejor hotel de Agra. Los no clientes puden pasar a la terraza con vistas al Taj, pero el personal a menudo reserva las mesas para los huéspedes cuando está lleno. Hay que ponerse la mejor camisa¨.

Bien, intentamos entrar pero no pasamos el corte. Nos preguntó el de seguridad si teníamos reserva y dijimos que no. Dijo que iba a llamar y salió al rato diciendo que estaba todo reservado.

 

De ahí fuimos al hotel donde me alojé cuando estuvieron mi hermano, mi sobri y una amiga suya en junio, el Hotel Taj Resorts. Tiene ese hotel una terraza chula con vistas al Taj y quería que los colegas la vieron. El recepcionista se acordaba de mí y yo me acordaba de él, y nos hizo ilusión el reencuentro. Fue muy amable, dejándonos subir a la terraza a ver las vistas nocturas del Taj.

 

Tocaba cenar y nos metimos en un garito curioso. Pedimos unas cervezas y salieron a comprarlas a algún lugar. Allá había un paisano, Carlitos, de risa contagiosa y que estaba como un silvo. Acabamos todos bailando canciones de Bollywood que pusieron en la tele, unas risas.

 

Lunes 24 de octubre: Agra-Gwalior.

 

Tocaba madrugar para ir a ver el Taj Mahal, que dicen que conviene verlo al amanecer. En la cola nos vino un guía en inglés al que contratamos y resultó ser un excelente fotógrafo.

 

Volvimos al hotel a descansar y de ahí nos fuimos a Fatehpur Sikri, otro lugar que es Patrimonio de la Humanidad y que se encuentra a unos 35k de Agra. Vuelta a Agra, donde visitamos el Fuerte.

 

Lo de visitar tiendas es inevitable. El guía del Taj Mahal nos llevó a una en la que trabajaban la piedra con diseños como en el Taj, posteriormente el conductor que nos había llevado a Fatehpur Sikri nos llevó a una tienda igual y a una tienda de alfombras. Ja, ja, el de la tienda de alfombras se rebotó porque no compramos nada. Tío, hemos venido por hacer un favor al chófer, pero ni ganas de venir teníamos. Eso sí, los productos artesanales, alfombras, diseños en piedra, etc., espectaculares.

 

La gente en India es muy maja. Estaba Pierre mirando una Royal Enfield y el dueño le dijo a ver si se quería dar una vuelta. Así que la arrancó y se fue primero solo a dar un rule y luego se llevó a Duri de paquete.

 

A las 18:50 cogimos el tren a Gwalior, hora y media estábamos en esa ciudad. Era la noche de Diwali y se veía ambiente festivo. Cenamos en el restaurante del hotel, que estaba muy bien.

 

Martes 25 de octubre: Gwalior.

 

Por la mañana antes de desayunar algunos nos pegamos un bañito en la terraza al aire libre que tenía e hotel en la oficina. Desayuno y de ahí fuimos a visitar unas esculturas rupestres jainistas.

 

¨Esculturas rupestres jainistas (Lonely Planet):

Pese a las esculturas grabadas en la roca de varios enclaves de los alrededores del fuerte (también en la subida desde la puerta de Gwalior), las más impresionantes son las situadas en la parte superior según se llega desde el oeste, entre la puerta de Urvai y la muralla interior del fuerte. En su mayoría de mediados del s. XV, representan figuras desnudas de tirthankars (los 24 grandes maestros del jainismo), que si bien fueron desfiguradas en 1527 por el ejército islámico de Babur, luego fueron restauradas. El conjunto cuenta de nueve tallas grandes, entre ellas una espléndida de 17 m de altura del primer tirthankar, Adinath, y otras mucho más pequeñas¨.

 

Este lugar está cerca del hotel Clarks Inn y fuimos andando. Siendo el día posterior a Diwali pasamos por un templo y había una gran celebración, con gente comiendo y acercándose a orar.

 

Las estatuas espectaculares. Similares a Petra o a las cuevas de Ajanta o Ellora en India, pero a mucha menor escala. Aún así, espectaculares. Me llamó también la atención un pozo de agua excavado en la roca, y más una culebra que andaba por allá.

 

De ahí fuimos al Fuerte de Gwalior, situado en lo alto de una meseta y que merece mucho la pena visitar con un buen guía que te cuente lo que vas viendo. El nuestro era majo. Hay un montón de templos y estructuras que visitar, intramuros y extramuros, como el Palacio de la Hija del Lechero o el Templo de la Suegra. Hicimos una visita también al Museo Arqueológico.

 

En Gwalior yo tenía especial interés por visitar el Palacio de Jai Vilas. En la novela ¨Esta noche, la libertad¨, de Dominique Lapierre y Larry Collins había leído excentricidades muy interesantes de los majarás. Sobre el de Gwalior decía lo siguiente:

 

¨Algunos maharajás profesaban a la locomoción ferroviaria tanta pasión como a sus automóviles. El de Indore se había hecho construir en Alemania un vagón especial dotado de un lujo probablemente único en el mundo. Decorado por los más eminentes orfebres de la casa parisiense Puiforcat, este vagón era un verdadero yate sobre raíles. El ferrocarril preferido del maharajá del poderoso estado de Gwalior era un juguete tan perfeccionado que ningún niño habría podido soñar jamás en recibir uno semejante de Papá Noel. Su red de raíles de plata maciza corría sobre la inmensa mesa en forma de herradura del comedor de su palacio y se prolongaba a través de las paredes, hasta las cocinas. Las noches de gala, se instalaba un cuadro de mandos junto al soberano. Manipulando manivelas, palancas, botones y sirenas, el príncipe-jefe de estación regulaba la marcha de trenes en miniatura que llevaba bebidas, cigarrillos, cigarros y golosinas a sus invitados. Los vagones-cisterna, llenos de güisqui, de oporto y de madeira, se detenían ante cada comensal para saciar su sed. Oprimiendo un botón con el dedo, el monarca podía, a su antojo, privar de bebida o de cigarro a uno de sus invitados.

Una noche de los años treinta, durante un banquete en honor del virrey, se produjo un cortocircuito en el cuadro de mandos. Ante las horrorizadas miradas de Sus Excelencias, los trenes del maharajá se lanzaron enloquecidos de un extremo a otro del comedor, proyectando sobre los vestidos de noche, los fracs y los uniformes un verdadero tornado de vino y de jerez. Esta catástrofe, única en los anales ferroviarios, estuvo a punto de provocar un incidente diplomático¨.

 

Así describe la guía Lonely Planet el Palacio de Jai Vilas y Scindia Museum: ¨El museo ocupa unas 35 salas del opulento palacio de Jai Vilas de los Seindia, construido en 1874 por los reclusos del fuerte a instancias del marajá Jayajirao. Los convictos, además, fueron ¨recompensados¨ con la tarea de tejer la alfombra del vestíbulo, una de las más grandes de Asia, tarea que les ocupó 12 años.

Según se dice, colgaron ocho elefantes del techo del durbar (salón real) para asegurarse de que este soportara el peso de dos lámparas de araña de 12,5 m y 3,5 toneladas: las más grandes que se tenga noticia.

Las salas están repletas de piezas insólitas como muebles de cristal, tigres disecados y una piscina exclusivamente para mujeres con su propio barco. Pero el plato fuerte aguarda en el cavernoso comedor: una maqueta ferroviaria con un tren de plata que en la sobremesa llevaba brandi y puros a los comensales¨.

 

El palacio no es propiedad de gobierno. Las atracciones gestionadas por el gobierno estaban abiertas ese martes post Diwali, no así este complejo de propiedad particular que cerraba lunes de Diwali, martes y miércoles. Me quedé con las ganas de verlo, pero espero tener ocasión de volver algún día, probablemente en ruta a Orchha (unos 120K al sur de Gwalior) que también quiero visitar.

 

Durana, cinéfilo de la cuadrilla, quería ver una peli de Bollywood. En cartelera había 4 en hindi (Ram Setu, Thank God, Kantara y Doctor G) y Black Adam en hindi en inglés. Preguntamos en la recepción del hotel cuál podría tener bailes de Bollywood y nos sugirieron ir a Ram Setu. Pero no acertaron.

 

Fuimos al DB Mall para ver la película, pero antes encontramos un garito oscuro enfrente del centro comercial, en un primer paso, para bajar unas birras mientras hacíamos tiempo. De la peli yo no ví prácticamente nada, enseguida me puse a dormir porque llevábamos tralla. Por lo visto no debía estar demasiado bien ya que en el descanso (sí, en India en los cines hay intermedio) nos fuimos. Volvimos al hotel, cenamos en el restaurante, recogimos las cosas y a la estación de tren, ya que a medianoche viajábamos a Khajuraho.

 

Miércoles 26 de octubre: Gwalior-Khajuraho-Prayagraj.

 

Tras unas 7h30´ de viaje en tren llegamo a Khajuraho. De la estación al hotel Casa di William tomamos un tuk tuk los seis. Yo iba delante con el conductor, el resto atrás. Cuando el conductor vio que éramos españoles me dijo que su hijo hablaba bien español. Charlando mientras conducía me dijo que iba a llamar a su hijo para que hablara yo con él. A sus órdenes maestro. Estuvimos charlando un rato, me dijo que tenía un tuk tuk, y que podía hacer de guía. Quedamos en la puerta del hotel.

 

Nos instalamos en Casa di Williams, hablamos con Aman, que así se llama el hijo, y cerramos un plan y un precio. Desayunamos en el hotel y partimos rumbo a las cascadas Raneh, que se encuentran a unos 20K de Khajuraho. El cambio del ambiente urbano al rural nos vino muy bien. Volvimos y visitamos los templos, que son Patrimonio de la Humanidad. Así los describe la guía Lonely Planet:

¨Esta es una de las ciudades más fascinantes del país, famosa por las tallas eróticas en piedra que recubren tres grupos de templos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. Los templos del grupo oeste, en particular, constituyen ejemplos cumbre de la arquitectura del norte de la India; pero son las tallas las que han reportado fama a Khajuraho. Ciñendo los templos corren frisos escultóricos en piedra ricamente trabajada que representan un guión de la vida hace un milenio: dioses, diosas, guerreros, danzantes y criaturas reales y mitológicas.

Las tallas son famosas por dos elementos en particular: las mujeres y el sexo. Las sensuales surasundaris y apsaras (ninfas celestiales) y nayikas (heroínas) fueron cinceladas con un gran dinamismo, como si las voluptuosas figuras quisieran, con sus danzas y contorsiones, salirse de las paredes. Los mithunas (pares, tríos, etc., de hombres y mujeres representados en actitud erótica) dan fe de la pericia de los escultores y de la destreza de los chandelas. Sin embargo, el sexo no es la quintaesencia del arte de los templos de Khajuraho, pues la mayoría de las tallas abordan aspectos más prosaicos de la vida; pero ni que decir tiene que de estos últimos la mayoría de los visitantes no hace ni caso¨.

 

La zona de los templos estaba muy animada, con gente bailando en círculos, había alguna ceremonia por ser el tercer día de Diwali. Los hombres bailaban con un manojo de plumas de pavos reales que Amán nos dijo coleccionaban durante todo el año para este día. Duri y Pierre se dejaron llevar y también acabaron bailando en círculos con la multitud.

 

Comimos en un restaurante llamado Saffron Café Restaurant y de ahí algunos fueron a descansar, otros nos fuimos a un templo jainista llamado Sahu Shanti Prasad. Nada más entrar al recinto exterior nos encontramos con tres monjes completamente desnudos charlando entre ellos, como si tal cosas. Daniel S. habló con alguna persona que andaba por allá y quedaron en que íbamos a hablar luego con los monjes. No fue así, pero sí que asistimos a una ceremonia que lideraba uno de esos monjes desnudos, joven y de aspecto jovial. Nos pasaron un micrófono y nos pidió que le hiciéramos cualquier pregunta que tuviéramos. Le formulamos algunas que respondió amablemente. Nos regalaron un cuadro de un gurú y nos hicieron prometer que no íbamos a comer carne, o que íbamos a comer carne solo una vez al mes, no recuerdo exactamente qué nos hizo prometer (imaginad el interés que tenía en mantener esa promesa).

 

Volvimos al hotel Casa di Williams, descansamos un rato, y el siguiente plan fue asistir a una boda de una vecina de Aman, nuestro guía. Nos invitaron así que guay. Fue un evento curioso. En primer lugar conocimos a la madre. La pobre mujer estaba muy triste, llegando a llorar, porque que la hija se casara significaba que iba a dejar el hogar para irse a casa de su marido. Los padres de la hija son los que tienen que pagar la dote, que estaba en exhibición: una cama, un frigorífico, aperos domésticos y muchas de las cosas necesarias para instalarse en un nuevo hogar. Nos dieron a probar pollo, arroz dulce y chapati, que es el pan indio. Vimos como lo cocinaban en un agujero con fuego en la calzada. Y de ahí vuelta a la estación de tren. A las 23:15 tomábamos el tren a Prayagraj, donde teníamos que hacer transbordo para coger otro tren a Benarés.

 

Jueves 27 de octubre: Prayagraj-Benarés.

 

Fueron 6h45´ en tren para cubrir los 318K de Khajuraho a Prayagraj.

Allí teníamos 1h40´ hasta coger otro tren de Prayagraj (07:40) a Benarés (10:15).

 

A la hora de planificar el viaje estuve pensando en hacer aquí una parada más larga y explorar Prayagraj. Pero sería mucho tute así que reservé los diferentes trenes con una escala de menos de dos horas.

 

¿Qué hay que ver en Prayagraj?

Bien, en primer lugar puede confundir el nombre. Prayagraj es el nombre oficial de la ciudad más conocida como Allahabad. Así la describe Lonely Planet:

 

¨Se cree que Brhama, el dios hindú de la creación, descendió a Prayagraj (o Allahabad como se llamaba hasta hace poco), y la nombró reina de todos los centros de peregrinación. De hecho, Sangam, una confluencia de ríos a las afueras de la ciudad, es el más famoso de los cuatro lugares de la India en que se celebra el Kumbh Mela. Prayagraj era también el hogar del clan Nehru, cuya casa sirvió de cuartel general para el movimiento de independencia frente al Raj británico¨.

 

¨Sangam, que significa ¨confluencia de ríos¨, es el lugar especialmente auspicioso donde dos de los más sagrados de la India, el Ganges y el Yamuna, se unen a otra de las corriente mitológicas del hinduismo, el Saraswati¨.

 

Había leído sobre este punto en la novela anteriormente mencionada, ¨Esta noche, la libertad¨, porque tanto las cenizas del Mahatma Gandhi como las de primer presidente de la India, Jawarharlal Nehru, se echaron aquí. De ¨Esta noche, la libertad¨:

 

¨Los restos del hombre mortal que había sido el Mahatma Gandhi fueron sumergidos al duodécimo día siguiente a la cremación en un río que fluía hacia el mar. El lugar elegido para esta ceremonia era uno de los más sagrados del hinduismo, el sangam, cerca de Allahabad, donde las azuladas aguas del Yamuna se unen con las aguas fangosas del Ganges eterno en el mismo punto por el que se desliza la corriente secreta del Saravasti. Allí, en Prayag, donde Brahma el Creador había celebrado uno de sus más grandes sacrificios, en la confluencia de estos ríos cuyos nombres se hallan ensamblados desde la noche de los tiempos en la trama misma de la historia india, en el majestuoso hervor que había arrastrado las cenizas de millones a fundirse para siempre en el alma colectiva de su pueblo como una gota de agua en medio del océano¨.

 

Sobre las cenizas de Jawaharlal Nehru: ¨Como regalo de despedida a sus compatriotas, este refinado indio ofreció la conmovedora elocuencia de su testamento. Pedía en él que sus cenizas fuesen dispersadas desde lo alto de un avión ¨sobre los campos en que trabajan los campesinos, a fin de que puedan mezclarse con el polvo de la tierra india y convertirse en parte inseparable de ella… y que un puñado sea entregado al Ganges en Allahabad para ser llevado hacia el vasto océano que bañaba las costas de la India¨.

 

Lugar interesante, sagrado, pero que no llegamos a explorar. Lo hubiéramos podido haber hecho de no haberse dado cuenta Dani B. de que el tren que nos tenía que llevar a Benarés en lugar de salir de la plataforma 5, como estaba anunciado, llegó por la plataforma 4. Estuvo vivo para que no perdiéramos el tren.

 

A las 7:40 tomamos el tren a Benarés, llegando a las 10:15. Nuestro hotel, el Hotel Sita, estaba a orillas del Ganges. Ni taxis ni tuk-tuk pueden acceder a esa zona de callejuelas con lo que nos dejaron como a un kilómetro, que hicimos andando.

 

El hotel estaba en muy buen lugar, justo a orillas del Ganges. Lo primero que hicimos Duri y yo es pegarnos un baño en el río sagrado, en esa parte uno de los más contaminados de mundo. Lo hicimos en gayumbos, fue entrar y salir y los dos calzoncillos acabaron en la basura. Nos pegamos una ducha rápida frotando como nunca, porque esas aguas, la verdad, podrán ser muy sagradas pero que estaban en muy mal estado saltaba a la vista. Pero a lo largo de esos días que allá estuvimos comprobamos que eso no era ningún impedimento para que la gente se sumergiera en el río con fe y alegría.

 

Desayunamos en la azotea del hotel, que tiene una buena terraza con vistas al Ganges.

 

El nivel del Ganges había estado muy alto en los últimos días. Eso se veía en las orillas todavía embarradas y por lo visto había más corriente de lo habitual. Cogimos una barca a remos y el remero se las vio y las deseó para ir contracorriente. Nos llevó hasta el crematorio Harishchandra Ghat. Allá uno de los parias (así se refería él a sí mismo) nos explicó en inglés cómo funcionaba ese crematorio y respondió a nuestras preguntas. En su segunda acepción el diccionario de la RAE define paria como ¨habitante de la India, de ínfima condición social, fuera del sistema de las castas¨. Curioso ver cómo iban trayendo cuerpos y los ponían en la pira funeraria. Al marchar nos pidió una donación para leña, para la gente que no se la puede permitir.

 

Caminamos a Assi Ghat, donde vimos la Ganga Aarti (ceremonia del Ganges) ya caido el sol. Y fuimos poco a poco andando hasta casa. Buscamos un lugar para cenar con una cerveza pero no fue fácil. Finalmente dimos con el restaurante ganador, donde se servía cerveza off-the-record. Visitamos Dashashwamedh ghat, un lugar de baño ritual famoso.

 

Viernes 28 de octubre: Benarés.

 

Por la mañana fuimos andando otra vez hasta Dashashwamedh ghat. Por la noche estaba muy tranquilo, de día tenía mucha actividad, con gente bañándose y personas dando masajes. Pierre y Duri se dieron uno y quedaron satisfechos, dice que se lo dieron bien. Las camillas eran sin más estructuras de madera al aire libre, todo el mundo pasaba al lado como si tal cosa, a lo suyo.

 

De ahí fuimos al crematorio más grande de la ciudad, Manikarnika Ghat. Aparte de las piras al lado del Ganges este tiene un edificio con chimeneas. Se puede subir al primer piso para ver las piras de arriba y también tener una visión aérea de las de abajo. Los cuerpos van llegando y es non-stop, por lo visto estos crematorios están abiertos y funcionando las 24 horas del día.

 

Por la tarde tomamos una clase de respiración en un centro de yoga llamado Yoga Training Center. Así lo describe la guía Lonely Planet: ¨El antiguo militar y maestro de yoga Sunil Kumar y sus socios imparten clases cuatro veces al día en el segundo y tercer piso de este edificio en una callecita cerca al Meer Ghat, aunque siempre se puede pasar para una sesión¨. El hombre unas risas, nos divertimos con él.

 

Esa noche cenamos en otro garito en el que también pasaban las cervezas de extraperlo, debe ser que Benarés es una ciudad sagrada. Cenamos en la terraza y nos las pasaron cubiertas con un papel marrón que dijeron que no quitáramos.

 

Sábado 29 de octubre: Benarés-Delhi.

 

El sábado tocó madrugar para tomar otra barca por el Ganges, esta vez a motor. Nos llevó hasta Assi Ghat, donde ya habíamos estado el jueves por la noche viendo la ceremonia del Ganges, y vimos la ceremonia de la mañana desde la barca (Daniel S. saltó a la orilla, nosotros nos quedamos en el barco). De camino pasamos por el crematorio que visitamos el jueves y se veían de noche las piras ardiendo.

 

Ja, ja, volviendo al hotel vimos salir una rata de la habitación de Duri. Había dejado una manzana en la habitación y estaba un poco mordisqueada. El hotel molaba, por la localización, pero el estar cerca del Ganges tiene estas cosas, me imagino.

 

Tomamos un par de tuk-tuk y nos fuimos a 10 kilómetros de Benarés, a la ciudad de Sarnath que así la describe la guía Lonely Planet:

 

¨Buda fue a Sarnath a predicar su mensaje de la Vía Media al nirvana tras alcanzar la iluminación en Bodhgaya, y dio su famoso primer sermón en el parque de los Ciervos de Isipatana. En el s. III a.C., el emperador Ashoka erigió aquí magníficas estupas y monasterios así como una columna grabada. Cuando el viajero chino visitó este lugar en el año 640, Sarnath contaba con una stupa de 100 m de altura y 1500 monjes que vivían en grandes monasterios. El budismo, sin embargo, entró en declive poco después, y cuando los invasores musulmanes saquearon la ciudad a finales del s. XII, Sarnath desapareció de la faz de la tierra. Fueron los arqueólogos británicos quienes la redescubrieron en 1835.

Actualmente es uno de los cuatro lugares clave del circuito budista (junto con Bodhgaya, Kushinagar y Lumbini, en Nepal), y atrae a seguidores de todo el mundo, sobre todo para el Purnima, que celebra el nacimiento, la muerte y la iluminación de Buda, normalmente en abril o mayo¨.

 

Vimos lo que había que ver con un guía que al finalizar el tour nos llevó, como no, a una cooperativa. Ahí si qué picamos comprando cosas, los precios estaban bien y para mis visitantes era el final del viaje y tocaba ir pensando en los regalos para la vuelta.

 

Vuelta a Benarés y visitamos el Templo de Vishwanath, de lo que dice lo siguiente la guía Lonely Planet:

 

¨En Benarés hay un templo casi en cada esquina, pero este, dedicado a Vishveswara, nombre de Siva en su encarnación como señor del universo, es el más famoso. Fue construido en 1776 por Ahalya Bai de Indore y 50 años después, el marajá Ranjit Singh de Lahore añadió el recubrimiento de oro (800 kg) de la torre y la cúpula.

La zona está llena de soldados debido a las tensiones entre las diferentes confesiones religiosas. Antes de entrar en el callejón del templo hay que depositar bolsos, cámaras, móviles, bolígrafos y cualquier dispositivo electrónico en las taquillas, si no se han dejado en el hotel. Los extranjeros deben dirigirse a la puerta 2, donde los guardas de seguridad dan orden de saltarse las largas colas de los indios, para luego pasar por un detector de metales y un control de seguridad. Se sigue adelante, ignorando otra cola de indios, hasta que indiquen un mostrador donde hay que enseñar el pasaporte (el original) y depositar el calzado. Entonces se accede al templo por una puerta al otro lado del callejón.

Una vez dentro, la experiencia es realmente intensa, con empujones y pisotones para poder hacer una ofrenda y tocar el lingam (símbolo fálico de Siva), que absuelve de todos los pecados. En los días sagrados los hindúes hacen cola hasta 48 h para poder entrar¨.

 

Así fue, mucha presencia militar, tuvimos que dejar las cosas en taquilla, un guía nos acompañó y nos pudimos saltar las colas. En los lugares turísticos un extranjero suele pagar entre 5 y 10 veces más que un local. Era el mismo caso aquí así que por una vez ese sobre precio estuvo bien empleado. Eso sí, llegamos al mogollón, quise tocar el lingam como al Celedón el día 4 pero a los extranjeros no nos estaba permitido entrar donde estaba. ¡Una pena!

 

Último paseo y al hotel, a recoger las cosas. Cogimos un par de tuk-tuks y al aeropuerto, que no está cerca, a unos 25 kilómetros. Los tuk-tuks no tiraban nada. Después de dos tercios de la ruta nuestro tuk-tuk llegó a un acuerdo con otro, le pagó lo que fuera y nos cambiamos de tuk-tuk, a uno esta vez más potente. Sacamos minutada a los del otro tuk-tuk que no tenía chicha.

 

Vuelo de IndiGo a las 22:00 y a las 23:30 en el aeropuerto de Delhi. Dos taxis a casita.  

 

Domingo 30 de octubre: Delhi – Vuelta a España.

 

Ultimo día para los visitantes y mi último día de vacaciones. Cogían el avión a las 9 de la noche, 4 con destino a Madrid, 1 con destino a Barcelona, todos haciendo escala en Nueva Delhi. Para estar tranquilos quedamos en que a las 5 pm saldrían para el aeropuerto. Así que quedaba un día completo para aprovechas.

 

En primer lugar fuimos a Karol Bagh, a ver el mercado de motos, que es una maravilla. Hay cientos de motos y mucho ambiente, de mecánicos, tiendas, gente yendo y viniendo. De ahí fuimos al cercano templo de Hanuman, el Rey Mono.

 

La última visita fue Bahai House of Workship, que así lo describe Lonely Planet:

 

¨Diseñado para el culto sereno, el bello templo del Loto de Delhi es un raro remanso de paz en medio del frenesí urbano. Esta obra maestra de la arquitectura fue diseñada por el arquitecto iraní-canadiense Faribuz Sahba en 1986 y tiene la forma de flor de loto, con 27 delicados pétalos de mármol blanco. Fue creado para acercar creencias; al visitante se le invita a orar o meditar en silencio según sus propias convicciones. Está prohibido hacer fotografías dentro. Se llena de gente los fines de semana, con largas colas y mucha menos tranquilidad¨.

 

La idea es genial, un lugar de recogimiento para todas las religiones. Ahora bien, cuando fuimos, un domingo, la cola era enorme, por lo que no lo describiría como un lugar tranquilo. Sí que la cola avanzó muy muy rápidamente. Fuera del templo se podían sacar fotos sin problemas, dentro te decían que no. La gente íbamos más para verlo, porque en cuanto a los bancos que había para sentarse dentro y rezar, estaban prácticamente vacíos.

 

Vuelta a casa. Reservé un Uber XL para que pudieran ir los cinco juntos en un vehículo al aeropuerto y ahí nos despedimos.

 

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El viaje ha estado genial, lo he disfrutado a tope con muy buena gente, nos hemos echado buenas risas. Como habréis notado era un ritmo non-stop, de aquí a allá, durmiendo a veces en trenes, sin parar. Pero hemos llevado todos muy bien el tute, ya descansaremos cuando se acaben las vacaciones.

India es un país al que hay que venir con mentalidad abierta y estos colegas la tienen, así que ha sido todo muy fácil.

 

El último día tocó hacer cuentas. Al llegar a España tenían que ingresarme pasta y vi que todos habían ingresado de más. Me dijeron que querían cubrir entre todos todos los gastos de mi viaje (transporte, comida, entradas, etc.). Protesté, pero ellos también protestaron así que así quedó el tema y se han marcado el detallazo de regarlarme las vacaciones (en sentido económico, la visita ha sido un regalo también). Así que ya tengo bote para los próximos viajes, que serán a Pushkar el 5 de noviembre y a Goa del 24 al 27 de noviembre.

 

31/10/2022 01:42 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Vedanta Delhi Half Marathon – 16 octubre 2022

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70 fotos aquí.

 

Video post carrera (11´)

 

Hoy 16 de octubre se ha celebrado la media maratón de Delhi.

Es mi tercer curso en Delhi y mi tercera media de Delhi, pero en diferentes circunstancias.

-Cuando llegué en 2020 estábamos en medio de la pandemia. Así que se celebró de forma virtual (Airtel Delhi Half Marathon, 27 November 2020)

-En 2021 no hubo. En 2022 se hizo una que se planificó para el 27 de febrero de 2022, pero por la pandemia se retrasó al 27 de marzo de 2022 (Ageas Delhi Half Marathon). Estaba lesionado así que la hice andando. 

 

También he corrido otras medias en Delhi: media maratón del confinamiento (dando vueltas al campo de fútbol de la escuela cuando no se podía salir a la calle en mayo 2021), media maratón de Dwarka (5 sept. 2021), media Rustic Run (30 enero 2021) o las 12H @Delta 105. Y a eso hay que sumarle unas cuantas carreras de menos distancia. Delhi tiene buen calendario de carreras.

 

Para esta había entrenado sin problemas, y me refiero a que el gemelo izquierdo, que siempre me da guerra, me ha respetado otra vez. Ahí está diciendo a menudo ¨eh, aquí estoy¨, pero no he tenido que parar. Con lo que un triunfo.

 

Sí que la última semana me han pasado un par de incidentes:

 

-El sábado empezó a jarrear. Me asomé a la terraza y pensé ¨guay, día perfecto para correr¨. Me puse el chubasqueiro y salí a hacer unos kilómetros. Bien, llevaba el móvil para escuchar música y sobre el kilómetro ocho dejó de sonar la música. Miré el móvil y estaba calado, había muerto. Poco podía hacer porque seguía lloviendo a tope. Cuando llegué a casa lo saqué del chubasquero y goteaba agua de dentro a tope. A día de hoy sigue muerto, pese a que lo he puesto en arroz, al sol, etc. Me he tenido que comprar otro.

 

-El martes fui a clase de yoga, era mi décima clase. La instructora nos enseñó a ponernos boca abajo, apoyados con la cabeza y los brazos, contra la pared. Yo no lo pude hacer, pero en el intento me pegó un tirón brutal, oreja-cuello-pectoral derecho. Los días siguiente no podía volver la cabeza. Iba a haber salido a correr un día esa semana pero podía.

 

Así que no fue la mejor semana antes de la carrera.

 

La carrera estuvo muy bien. En los primeros kilómetros hubo música en muchos lugares, actuaciones en directo, y un montón de gente corriendo, lo que siempre anima y te anima a correr un poquito más. Pasamos por La Puerta de la India, un monumento muy famoso en Delhi, con lo que el trazado molaba. Durante la carrera coincidí con un par de colegas de la escuela, Melissa, Janice y Laura. Mirando la clasificación Melissa quedó tercera en su categoría, lo cual es un gran logro.

 

Esta vez bajé el crono de las dos horas. Mi tiempo bruto fue de 01:59:52, tiempo del chip (neto) 1:58:28, a 5´37¨/km.

 

Los tres primeros hombres en cruzar la meta fueron:

1.- Chala Regasa (Etiopía), en 1:00:30

2.- Felix Kipkoech (Kenia), en 1:00:33

3.- Boki Diriba (Etiopía), en 1:00:34

 

En categoría femenina las primeras mujeres fueron:

1.- Irine Cheptai (Kenia), en 1:06:42 (su mejor registro).

2.- Dawit Seyaum (Etiopía), en 1:08:02

3.- Stella Chesang (Uganda), en 1:08:11.

 

El primer indio fue Avinash Sable (1:04:00), y la primera india Sanjivani Yadav (1:17:53).

 

Los tiempos se pueden ver en esta página Web: https://www.sportstimingsolutions.in/

Mi dorsal fue el 9924.

 

En total terminaron la media 5.798 participantes.

 

Al cruzar la línea de meta te dan una medalla y una bolsa con comida: frutos secos, un bizcocho, zumos, barritas energéticas, agua, una toalla. Al salir del estadio había un montón de niños pidiéndote esas cosas, y por el aspecto (sucios, con ropas viejas, sin zapatos) se veía que les iba a venir muy bien, así que ahí se quedaron esas cosas.

 

Para volver a casa cogí un tuk-tuk. Después de recorrer unos metros vi que las tres compañeras también estaban esperando para coger un taxi o un tuk-tuk, así que paré y nos volvimos los 4 a la escuela.

 

Muy buen día. Ahora tendría que estar pensando en la siguiente carrera, pero desafortunadamente viviendo en Delhi esto no es así. Enseguida empezarán los niveles de contaminación a subir a tope, y los próximos meses no será muy recomendable salir a correr fuera. Con lo que con esta media damos por finalizada la temporada 2022. Bueno, el domingo que viene corro otra carrera con 5 colegas que vienen de visita de España, pero son 5.7 kilómetros. ¡Y de ahí nos vamos de ruta, a Agra, Gwalior, Kajuraho y Varanasi! Yeap, ¡vacaciones a la vista!

16/10/2022 10:39 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Recepción con motivo de la Fiesta Nacional de España - Nueva Delhi, 12 octubre 2022.

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Allá estuvimos. Me acompañó Pallavi ji, quien fue mi profesora de hindi en mi primer año en Delhi. ¡Evento muy bien organizado, lo pasamos bien!

 

12/10/2022 17:27 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Comienza hoy la Indian Super League, la Superliga india de fútbol.

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Hoy empieza la temporada 2022-23 de la liga de fútbol india.

Para celebrar tan magno acontecimiento he investigado un poco sobre esta competición y aquí van 10 curiosidades:

 

1.- Solo hay 11 equipos:

 

-ATK Mohun Bagan, de Calcuta (Bengala Occidental)

-Bengaluru F. C., de Bangalore (Karnataka)

-Chennaiyin F. C., de Chennai (Tamil Nadu)

-S. C. East Bengal, de Calcuta (Bengala Occidental)

-F. C. Goa, de Margao (Goa)

-Hyderabad F. C., de Hyderabad (Telangana)

-Jamshedpur F. C., de Jamshedpur ( Jharkhand)

-Kerala Blasters, de Cochín (Kerala)

-Mumbai City, de Bombay (Maharastra)       

-NorthEast United, de Guwahati (Assam)

-Odisha F. C., de Bhubaneshwar (Odisha)

 

2.- Los equipos son franquicias, como en la NBA. Hay una única división, pero a partir de la temporada 2024-25 se introducirá un sistema de ascensos y descensos. Es una liga en desarrollo, se está prácticamente iniciando.

 

3.- En los 11 equipos hay 5 entrenadores españoles.

 

-Juan Fernando, en el ATK Mohun Bagan de Calcuta.

-Mario Rivera Campesino, en el Sporting Club East Bengal de Calcuta.

-Carlos Peña, en el Football Club Goa.

-Manuel Márquez Roca, en el Hyderabad Football Club.

-Josep Gombau, en el Odisha Football Club.

 

Los otros seis entrenadores son de Inglaterra (3), 1 alemán, 1 ruso y un indio.

 

Algunos como el inglés Simon Grayson han tenido una larga trayectoria en primera división, concretamente éste 18 años en la Premier League. El alemán Thomas Brdarić fue internacional con su selección, y entre el resto, pues hay algunos que han sido profesionales con mayor o menor suerte, otros que no han jugado al fútbol al más alto nivel.

 

4.- En cuanto a las fichas de los equipos, estas son las reglas:  

 

-Cada club puede inscribir hasta 35 futbolistas en el primer equipo (mínimo tres porteros).

-Es obligatorio que cada equipo tenga un mínimo de cuatro jugadores naturales de la región a la que representa.

-Durante el partido, todos los equipos deben contar con al menos siete jugadores indios sobre el campo. De esos 7, al menos dos deben ser naturales de la región a la que representa el equipo.

-Se permiten un máximo de seis jugadores extranjeros por plantilla: al menos uno de ellos tiene que ser de un país afiliado a la Confederación Asiática, los otros cinco pueden ser de cualquier país. Por lo anterior, de que siempre debe haber 7 jugadores indios en el campo, el máximo de extranjeros en el verde es de 4 por equipo.

-Hay un tope salarial común en todos los equipos, pero se puede saltar ese límite salarial con solo un jugador extranjero (buscan con eso la incorporación de estrellas internacionales).

 

5.- Los españoles han tenido un peso importante en la liga de fútbol india:

 

-Dos españoles están en el top ten de la tabla histórica de goleadores: Ferrán Corominas en primera posición, Aridane Santana en la décima.

-En el top 10 de jugadores con más partidos también hay otro español, Tiri, con 93 partidos, en la décima posición.

 

6.- Esta temporada juegan 16 españoles en la liga india, repartidos en 8 equipos.

 

-Javi Hernández en el Bengaluru FC

-Iván González en el East Bengal Club

-Marc Valiente (segundo capitán), Edu Bedia, Iker Guarrotxena y Álvaro Vázquez en el FC Goa. Iker Guarrotxena, con ese nombre, no puede negar la cruz de su parroquia. Sí, bilbaíno formado en Lezama.

-Odei Onaindia, Borja Herrera y Javier Siverio, en el Hyderabad FC.

-Víctor Mongil, en el Kerala Blasters FC.

-Alberto Noguera, en el Mumbai City FC.

-Jon Gaztañaga, producto de Zubieta, en el NorthEast United FC.

-Carlos Delgado (capitán), Pedro Martín, Saúl Crespo y Víctor Rodríguez, en el Odisha FC.

 

7.- Tres estadios, el de Chennai, el de Kochi y el de Goa, llevan el mismo nombre, el del primer Primer Ministro de India Jawaharlal Nehru. Sin embargo al de Goa se le conoce más por el nombre local, Fatorda. El estadio del NorthEast United en Assam lleva el nombre de su hija, Indira Gandhi, quien fue la tercera Primera Ministra de India.

 

8.- Vivo en Delhi, pero la capital de India no tiene equipo en la máxima categoría del fútbol indio. La franquicia que es hoy el Odisha Football Club de la Superliga india fue fundada en 2014 y durante cinco años estuvo asentada en Delhi, bajo el nombre de Delhi Dynamos. Pero en 2019 se mudó a Bhubaneshwar, capital del estado de Odisha, y si a día de hoy quiero ver un partido en vivo tendría que desplazarme a Bombay, a unos 1.400 km, donde está la franquicia más cercana.

 

9.- En las ligas europeas (la Liga, la Premier, Bundesliga…) el ganador es el campeón de la liga regular. Punto. Sin embargo en la Super Liga india el formato es NBA o ACB. Se juegan las 20 jornadas de la liga regular y los cuatro mejores equipos se clasifican para el playoff por el título (1º vs. 4º, 2º vs. 3º). Semifinales a ida y vuelta, final a partido único en sede neutral.

 

10.- El vigente campeón de liga es el Hyderabad F.C. Terminó la liga regular 2021-22 en segunda posición, pero se impuso en semifinales de playoff al ATK Mohun Bagan (3er clasificado) y en la final en los penaltis al Kerala Blasters (4º clasificado), que había eliminado en su semifinal al ganador de la liga regular, el Jamshedpur.

 

Fuentes:

-Wikipedia - Superliga de India.

-Sitio web oficial de la Superliga de India.

 

07/10/2022 16:19 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Gandhi Jayanti

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Ayer se celebró el cumpleaños de Mahatma Gandhi.

Por ese motivo en India ayer fue fiesta nacional. 

Solo hay tres fiestas nacionales: 

-el Día de la República (26 de enero)

-el Día de la Independencia (15 de agosto)

-y el cumpleaños del padre de la nación, ayer 2 de octubre. 

 

Hay muchas más fiestas (como Holi, Diwali, o Dussehra este miércoles que no tenemos clase) pero son religiosas y no son nacionales. 

Según en qué estados se celebran o no.

 

Un dato más: por esta razón, la ONU en 2007 declaró el 2 de octubre como Día Internacional de la No Violencia.

 

Y otro más: al igual que George Everest no quiso que se pusiera su nombre al monte Everest, Gandhi dijo que no quería que el día de su cumpleaños fuera celebrado como una fiesta.

 

03/10/2022 09:06 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Dentista: he ido a por una segunda opinión y me han dicho dos veces lo mismo.

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Ja, ja, ayer me pasó una cosa curiosa.

Tengo una muela que me está dando guerra. Está desvitalizada y tiene una corona.

Fui a un dentista en Delhi. Me dijo que me sacara una resonancia magnética de esa muela y que la viera un especialista, que solo va a su consulta los martes y jueves. Hice eso, vi al especialista y me dijo que la muela estaba en mal estado y que había que sacarla y poner un implante. Uppps.

 

Teniendo los resultados de la resonancia decidí pedir cita con otro dentista.

Fui ayer a otra consulta en otra clínica dental y cuando le comenté la situación a la dentista que me atendió me preguntó:

-¿Sabes cómo se llama el dentista que te ha dicho eso?

-No. Sé que es un especialista que solo va a la otra clínica martes y jueves.

-Bien, entonces es mi marido. Ya le voy a decir que venga y te vuelva a ver.

 

Vino y muy majo me explicó otra vez la situación.

No me funcionó esto de intentar conseguir una segunda opinión, por estas casualidades de la vida 😅😂.

02/10/2022 07:02 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Anusma Run 10K – 1 octubre 2022 @National War Memorial (Nueva Delhi, India)

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41 fotos aquí.

 

Para enterarte de carreras en Delhi un buen recurso es seguir al Coach Ravender, bien en Facebook o a través de su página Web. Allá vi que el sábado 1 de octubre la Asociación de Antiguos Alumnos del Indian Institute of Management de Bangalore organizaba una carrera con tres categorías:

-2.5K andando

-5K corriendo

-10K corriendo.

 

Me apunté a la de 10K. La salida era cerca del National War Memorial, un monumento construido para honrar y recordar a los soldados indios que lucharon en conflictos armados para la independencia de la India.  Este monumento se encuentra al lado de la icónica Puerta de la India, arco monumental construido para conmemorar a los soldados indios que murieron en la Primera Guerra Mundial y las Guerras Afganas de 1919. En la parte superior del monumento, debajo de la palabra India, hay un texto que no podía leer. Lo he buscado en Internet y esto es lo que está grabado:

 

¨To the dead of the Indian Armies who fell and are honored in France and Flanders, Mesopotamia and Persia, East Africa, Gallipoli and elsewhere in the Near and Far East and in Sacred Memory also of those whose names are here recorded and who fell in India on the North West Frontier and during the Third Afghan War.¨

 

''A los muertos de los ejércitos de la India que cayeron con honor en Francia y Flandes, Mesopotamia y Persia, este de África, Galípoli y en cualquier lugar de Próximo o Lejano Oriente y también en la sagrada memoria de los que dejaron sus nombres inscritos al caer en India o en la frontera noroeste durante la Tercera Guerra Afgana."

 

Ambos monumentos se encuentran en Rajpath, traducido como Camino Real. He pasado por esa área bastantes veces pero nunca había tenido la ocasión de verlos de cerca, porque la zona se encontraba cerrada por obras. El proyecto de renovación de ese boulevard comenzó el 4 de febrero de 2021 y se planea que terminará en 2026. Pero el 8 de septiembre de 2022 el Primer Ministro Modi inauguró esta zona reformada dando por concluida una de las fases y uno ya se puede acercar a ver estos icónicos monumentos. Y por cierto, el área deja de llamarse oficialmente Rajpath siendo ahora Kartavya Path. La razón detrás del cambio es que Rajpath tiene connotaciones coloniales, de la dominación británica, y tras adoptar un sistema democrático tras su independencia, India quiere dejar atrás ese capítulo. El nuevo nombre elegido, Kartavya, es muy interesante. Se traduciría como ¨deber¨, y la idea es referirse a la relación que deben tener los estados modernos y sus ciudadanos. El deber de servicio sin expectativas de recompensa, sacrificando tu ego por un bien mayor. Tiene relación con la responsabilidad individual hacia la comunidad, y la palabra viene de textos antiguos.

 

En cuanto a la carrera, muy bien organizada. Sin embargo no corrimos por el boulevard Kartavya, sino que fuimos del llamado Hexágono hasta Connaught Place y vuelta, siendo el 10K dos vueltas a ese circuito. Terminé la carrera en unos 52 minutos. Como siempre, muy buen ambiente.

 

Bhopal (Madhya Pradesh, India). 24-25 septiembre 2022.

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Fotos:

-Álbum 1 (139 fotos): Bhopal (Madhya Pradesh, India). 24-25 septiembre 2022.

-Álbum 2 (82 fotos): Bhopal – Planta de Union Carbide y museo Recuerda Bhopal. 24 septiembre 2022.

-Álbum 3 (192 fotos): Sanchi – Udaigiri – Heliodorus Column – Bijamaldal Vidisha (Madhya Pradesh, India). 24 septiembre 2022.

-Álbum 4 (131 fotos): Bhojpur – Bhimbetka (Madhya Pradesh, India). 25 septiembre 2022.

 

Videos:

-Relive (2´37¨)

-Vacas en la carretera en los alrededores de Sanchi (2´03¨)

 

 

El lunes 26 de septiembre tuvimos fiesta en el colegio. Era Rosh Hashanna, el Nuevo Año judío, y no sé si que tengamos un 7.5% de estudiantes de Israel habrá influido. No sé si habrá sido casualidad o no, porque tenemos un 25% de coreanos y no tenemos ninguna fiesta de ese país. La mayoría de nuestros estudiantes son de EEUU (31%) y sí, el cuarto jueves de noviembre tenemos fiesta, por el Día de Acción de Gracias, lo que con el puente hará un finde de cuatro días.

 

Desde que el año pasado leí la novela ¨Era medianoche en Bhopal¨, de Dominique Lapierre y Javier Moro, quería visitar esta ciudad en el estado de Madhya Pradesh (India). Dice así la contraportada del libro:

 

¨Doce y cinco de la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984. Una fulgurante nube de gas tóxico se escapa de una fábrica norteamericana de pesticidas construida en el corazón de la antigua ciudad india de Bhopal. Causa treinta mil muertos y quinientos mil heridos. Es la catástrofe industrial más mortífera de la historia. Este libro narra la emocionante aventura humana y tecnológica que desembocó en esta tragedia.

 

Una familia de campesinos indios expulsada de su tierra por enjambres de pulgones asesinos. Tres entomólogos neoyorquinos que inventan un pesticida milagroso. Un gigante de la química que encuentra un gas mortal para fabricarlo. Jóvenes ingenieros de Occidente que quieren acabar con las hambrunas del tercer mundo. Una factoría tan inocente como una fábrica de chocolatinas. Las fiestas y las alegrías de los desheredados de un barrio de chabolas. Eunucos y princesas que hechizan a los ingenieros norteamericanos. Un obrero loco por la poesía que desencadena el Apocalipsis. Médicos heroicos que mueren envenenados haciendo el boca a boca a las víctimas. Una recién casada que se salva de las llamas de una hoguera gracias a la crucecita que lleva al cuello.

 

Cientos de personajes, de situaciones y de dramas se entremezclan en este fresco desbordante de amor, heroísmo, fe y esperanza. Una historia verídica. Una tragedia en el corazón de nuestro tiempo que es también una advertencia a todos los aprendices de brujo que amenazan la supervivencia de nuestro planeta¨.

 

El libro te deja sin palabras. Si queréis saber más sobre el desastre de Bhopal, uno de los peores desastres industriales del mundo, podéis echar un vistazo en Wikipedia.

 

Para el viaje tomé trenes nocturnos, que en primera clase tienen literas donde se puede dormir muy bien y son muy convenientes:

 

Delhi-Bhopal – Tren 12156 (694K, 9h)

Salida de la estación H Nizamuddin (Delhi) el viernes 23 de septiembre a las 20:40.

Llegada a la estanción de Bhopal JN el sábado 24 de septiembre a las 05:40 am

 

Bhopal-Delhi – Tren 22221 (694K, 7h50´) – Lunes 26 de septiembre.

Salida de Bhopal JN a las 02:05 am, llegada a H Nizamudding (Delhi) a las 09:55 am

 

Mi objetivo era principalmente conocer la ciudad, y si podía visitar la fábrica de Union Carbide donde se produjo la tragedia. Después, una vez comprados los billetes de tren, me puse a investigar qué más podía ver por la zona y descubrí que había muchas cosas para ver, entre ellas dos lugares Patrimonio de la Humanidad.

-Monumentos budistas de Sanchi (Patrimonio de la Humanidad).

-Cuevas rupestres de Udaigiri.

-Columna Heliodorus.

-Bijamaldal Vidisha.

-Templo Bhojeshwar en Bhojpur.

-Pinturas rupestres de Bhimbetka (Patrimonio de la Humanidad).

 

SÁBADO 24 DE SEPTIEMBRE

 

Llego a Bhopal a las 5:40 am. Mi objetivo era encontrar un taxi para el día pero no encontré ninguno, así que reservé un Uber para ir hasta Sanchi y visitar los monumentos budistas Patrimonio de la Humanidad. De Bhopal a Sanchi hay unos 46 kilómetros.

 

Monumentos budistas de Sanchi (Patrimonio de la Humanidad)

 

Así lo describe la Guía Visual - India:

 

¨El tranquilo monte de Sanchi sirve de escenario a uno de los lugares budistas mayores y mejor conservados de la India. Desde el siglo III a.C. hasta el siglo VII d.C. fue un floreciente complejo budista de stupas y monasterios. Así, el conjunto de edificios refleja el desarrollo del arte budista a lo largo de diferentes etapas, en un periodo de más de 1.000 años.

Fundado por el emperador Ashoka, cuya esposa procedía de la vecina Vidisha, Sanchi creció y prosperó bajo el dominio de sucesivas dinastías, y muy especialmente gracias al generoso mecenazgo de los ricos mercaderes de Vidisha. En el siglo XIV, el budismo comenzó a decaer en la India y Sanchi quedó abandonado y relegado al olvido, hasta ser descubierto de nuevo en 1818 por el general Taylor de la caballería de Bengala. Entre 1912 y 1919 fue restaurado exhaustivamente por el Archeological Survey of India (ASI). En 1989 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco¨.

 

De vuelta en Delhi, al ir a pagar una cosa me di cuenta de que la llamada Great Stupa en Sanchi aparece en los billetes de 200 rupias (=2,50 euros).

 

Con el conductor del Uber que me había llevado no llegué a un acuerdo para el día, así que cogí un tuk-tuk para visitar la zona. De Sanchi me fui a las

 

Cuevas rupestres de Udayagiri,

 

20 kilómetros al norte de Sanchi. Así las describe la guía Lonely Planet:

 

¨Excavados en una colina de arenisca 5km al noroeste de Vidisha, la veintena de santuarios rupestres de Udaigiri son principalmente hinduistas del s. IV d.C (período Gupta). El primero al que se llega es el 19, dedicado a Siva, con una portada exquisitamente labrada. El conjunto principal queda 400m más allá, donde destaca la cueva 5, con una gran y extraordinaria imagen de Visnú representado como Varaha, su encarnación en jabalí, que rescata con su colmillo a la diosa terrestre Bhudevi (o Prithvi) del océano del caos.

La cueva 4 contiene un raro lingam tallado con el rostro de Siva (con el tercer ojo) y el río Ganges que fluye de su cabeza. La 13 presenta a Visnú durmiente sobre un lecho de cobras. Desde aquí se puede subir a pie hasta lo alto de la colina, con ruinas de un templo gupta del s. VI consagrado al dios Sol. La cueva 1, en la ladera a 350 m al sur del conjunto principal, es uno de los dos santuarios jainistas; guarda una imagen del tirthankar Parasnath, pero está cerrada por seguridad.¨

 

Una visita interesante. Sin embargo, después de haber visto las cuevas de Ajanta y Ellora, estas parece que se quedan pequeñas. Comparaciones odiosas, porque las de Udaigiri no dejan de ser una maravilla.

 

Columna Heliodorus

 

De ahí fui a ¨Besnagar, 10  km al noreste de Sanchi, en la confluencia de los ríos Beas y Betwa. Fue un próspero centro de comercio. De su pasado conserva solamente la Heliodorus Column, con su fuste estriado en forma de campana, que data del 133 a.C. Consagrada al dios Vasudeva, fue erigida por un enviado del rey griego de Taxila (hoy Pakistán) para conmemorar su conversión al hinduismo¨. 

 

Bijamaldal Vidisha

 

Esto no lo tenía en el radar. Fue el conductor del tuk-tuk el que se ofreció a llevarme a Vidisha para que viera Bijamaldal, las ruinas de un impresionante templo del siglo XI. De este pueblo hemos visto antes que era la esposa del emperador Ashoka.

 

Vuelta a Sanchi, y de ahí me cogí un autobús público a Bhopal. En Bhopal me alojé en el FabHotel President (Bhopal Talkies Square, Berasia Road), no lejos de la estación de tren. Hice el check in, me pegué una ducha y a seguir explorando. Por la tarde rememoraría la tragedia de Bhopal. Así lo describe la guía Lonely Planet:

 

¨El desastre sin fin de Bhopal.

 

Poco después de la medianoche del 3 de diciembre de 1984, se produjo en Bhopal la fuga de 27 toneladas de isocianato de metilo (MIC) en la fábrica estadounidense de pesticidas Union Carbide. El viento arrastró hacia la ciudad una nube tóxica de 12 m de altura. En medio del pánico, hubo gente que murió pisoteada, mientras que otros estaban tan desorientados que corrieron hacia el gas.

En un principio se fijó el número de víctimas entre 3800 y 16000 personas. Hoy, si se incluye a quienes han muerto desde entonces a causa del escape, la cifra alcanza las 25000. Más de 400000 personas han padecido toda clase de enfermedades (diabetes, cáncer y parálisis, menopausia prematura, trastornos cutáneos, etc.) y sus hijos, problemas como malformaciones congénitas y raquitismo. Asimismo se cree que el vertido de residuos tóxicos, mucho antes de producirse el escape, había contaminado los acuíferos de las inmediaciones de la fábrica. En el 2014, finalmente se facilitó un sistema de agua adecuado a 22 comunidades próximas a la fábrica, pero los activistas aseguran que los niveles de toxicidad aún son muy elevados en otras comunidades.

Existe la creencia general de que la fuga de gas se debió a los recortes y al mal mantenimiento de la planta (aunque Union Carbide aduce que se trató de un sabotaje). Se exigió una indemnización de 3000 millones de US$, y en 1989 Union Carbide abonó al Gobierno indio 470, pero el monto que se pagó a las víctimas ha sido exiguo y su reparto, muy disputado. Union Carbide fue adquirida por Dow Chemical en el 2001, que rechaza cualquier responsabilidad pasada.

Tras la venta de la filial india de Union Carbide se financió un proyecto multimillonario para construir un hospital, toda vez que la institución caritativa Sambhavna Trust creada en 1996, ofrece tratamiento gratis a entre 150 y 200 víctimas al día mediante yoga, ayurveda, medicina convencional y hierbas¨.

 

En primer lugar fui al Museo Recuerda Bhopal.

 

Así lo describe la guía Lonely Planet:

¨El Remember Bhopal Museum muestra una conmovedora exposición sobre el desastre, con fotografías, objetos personales, videos y muchos registros sonoros de supervivientes, médicos y expertos forenses¨.

 

De ahí me acerqué a la fabrica de Union Carbide, causante del desastre. El del tuk-tuk me advirtió que era un área restringida y que no se podía visitar. Efectivamente, había personal de seguridad controlando el acceso y me preguntaron si tenía un permiso. No llevaba. El filósofo escocés Thomas Reid dijo en el s. XVIII que ¨una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil¨. Lo encontré y pude darme una vuelta por esa fábrica abandonada. Mientras andaba paseando por ahí vi pasar un tren. Puse imágenes a la novela, ya que recordaba que los más afectaros fueron los del slum al lado de las vías hacia donde sopló el viento. Llevaba conmigo el libro ¨Era medianoche en Bhopal¨ y lo estuve hojeando un poco:  

 

[…] «El día se levanta por fin tra la noche apocalíptica. Es un amanecer claro y cristalino. Los minaretes, las cúpulas y los palacios resplandecen con los mil destellos de los rayos de sol mientras la vida vuelve a renacer en la maraña de las callejuelas de los barrios antiguos. Nada parece haber cambiado. Sin embargo, hay lugares que parecen inmensos osarios después de una batalla. Cientos de cadáveres de hombres, de mujeres, de vacas, de búfalos, de perros, y de cabras yacen casi por todas partes. Los impulsos de solidaridad se multiplican. Nunca la India de las mil castas y de los veinte millones de divinidades sabrá mostrarse tan unida en la desgracia como en esta ocasión.»

 

Es un lugar y unos hechos que te encogen el corazón.

 

De ahí me fui al centro de Bhopal, y estuve paseando por el caos de la parte vieja, desde Moti Masjid a Jama Masjid y de ahí al hotel.

 

DOMINGO 25 DE SEPTIEMBRE

 

Ese día sí, en el hotel negocié un taxi para el día.

 

Templo Bhojeshwar en Bhojpur.

 

Así lo describe la Guía Visual – India:

 

¨Bhojpur

Distrito de Bhopal, 28 km al sureste de Bhopal.

 

Fundada en el siglo XI por el rajá paramata Bhoj, responsable también de establecer Bhopal, Bhojur aparece dominada por el monumental pero incompleto Bhojeshwar Temple. Impresionantes esculturas ornamentan parte de su techo sin terminar y de la puerta de entrada.

En el interior, sobre una plataforma escalonada, hay un enorme linga de 2,3 m de alto y 5,3 m de circunferencia. En el pavimento del patio delantero puede verse labrados en la piedra los esquemas del proyecto del templo, mientras que en el lado noreste están los restos de una gigantesca rampa de tierra que se utilizó para subir la piedra hasta el tejado¨.

 

De ahí tiré para las Pinturas rupestres de Bhimbetka, Patrimonio de la Humanidad.

 

¨En 1957 el arqueólogo indio Wakanker descubrió más de 1.000 rocas escavadas en un risco de arenisca cerca de Bhimbetka, rodeado de un bosque caduco. Más de 500 estaban cubiertas de pinturas ejecutadas con líneas desenvueltas y enérgicas, muy parecidas a las pinturas rupestres de Lascaux, en Francia, o a las pinturas del Kalahari, en África. Las más antiguas, del paleolítico superior, ilustran a grandes animales, como bisontes y rinocerontes, que aparecen pintados con pigmento rojo, mientras que las figuras humanas son de color verde. La mayoría de las pinturas son del mesolítico (8000 a 5000 a.C.) y reproducen escenas de la vida diaria, de cacerías y animales. Las cuevas posteriores (siglo I) muestran escenas de batallas y deidades hinduistas. Fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2003¨.

 

Para visitar las cuevas contraté los servicios de un guía.

 

Vuelta para Bhopal. Le pedí al chófer que me dejara en Gauhar Mahal y anduve paseando de vuelta al hotel, pasando por el lago superior, Taj-ul Masjid y disfrutando de la vida que hay siempre en las calles de India. Relax en el hotel hasta la hora de coger el tren de vuelta a Delhi, a las 2:05 am.

 

Ha sido una escapada que he disfrutado mucho.

28/09/2022 00:15 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Libros: ¨Antes de que todo se rompiera¨ -Ruth Ibáñez Ámez-

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Dice así la contraportada:

 

¨Tener 16 años es un infierno. Te pasas el día intentando impresionar a peña que ni siquiera te conoce: tu padre, tu madre, tus profes, las tías (si eres Gorka), los tíos (si eres Pedro), o los dos (si eres Alex). Qué ganas de gritar, dar un puñetazo en la mesa y largarte para siempre. Mandar todo a la mierda con un corte de mangas mientras sales por la puerta.

 

Por eso, cuando Gorka propone un fin de semana lejos de casa, sin adultos y con mucho alcohol, nadie se lo piensa demasiado. Diez chicos y chicas, una casa de pueblo, mucho estrés que soltar y alguna que otra virginidad que perder. ¿Cómo decir que no a algo así? ¿Qué puede salir mal?

 

Poco saben que este fin de semana cambiará su vida para siempre. Poco saben que, por mucho que lo intenten, les será imposible volver atrás en el tiempo al momento antes de que todo se rompiera¨.

 

En su página Web la autora de ¨Armarios y fulares¨ (2016), ¨Profe, una pregunta¨ (2018), ¨Eres un profe de mierda (felicidades)¨ (2019), ¨Antes de que todo se rompiera¨ (2019), ¨Manuel (in)falible de animación a la lectura¨ (2021) y ¨Graciana¨ (2022) describe el libro de esta manera:

 

¨Antes de que todo se rompiera es una historia juvenil que trata temas tan adultos como el feminismo o los roles de género e intenta dar la vuelta a muchos de los clichés que nos devoran en la sociedad desde muy jóvenes. Es, ni más ni menos, la historia que me hubiera gustado leer cuando tenía la edad de los y las protagonistas (16 años) con los personajes que me hubiera gustado tener a mi lado en aquel momento¨.

 

Esta escritora es profesora -actualmente trabaja en Estados Unidos- y sus publicaciones se dividen entre novelas de ficción, y publicaciones y entradas en su blog más destinadas a docentes o personas interesadas en conocer cómo es la vida de un profesor. Me gusta mucho cómo escribe y sobre lo que escribe.

 

Esta novela, la verdad, me costó un poco hasta la primera mitad, debe ser que no estoy acostumbrado a novela juvenil. Sin embargo, a partir de la segunda mitad la historia empezó a ganar intensidad y ayer cuando la terminé me robó tiempo de sueño porque no podía dejar el libro hasta ver cómo se resolvía la historia.

 

No puedo dar muchos detalles porque entonces desvelaría la trama. Como señala la autora, sí que es una novela que les puede venir muy bien leer a jóvenes adolescentes que se van a encontrar con situaciones nuevas que pueden no saber resolver. En alguna entrevista a Arturo Pérez Reverte le preguntaban, escribo de memoria, sobre su experiencia como corresponsal de guerra. Y lo que venía a decir es que lo que había visto ya lo había leído anteriormente en los clásicos, que ya había vivido la guerra a través de sus lecturas. Y que eso le daba una ventaja, más lucidez. Me viene esto a la cabeza porque ¨Antes de que todo se rompiera¨ puede ser un referente para adolescentes que en un momento se encuentren en una situación, nueva para ellos y de muy difícil resolución, que podrían asociar a esta novela. Ya tendrán una conexión, una experiencia (aunque sea lectora), y con ello más cartas para jugar la partida.

Libros: ¨Más grandes que el amor¨ -Dominique Lapierre-.

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Desde que ando por India me gusta leer libros sobre este país, y Dominique Lapierre es un experto. Anteriormente de este autor había leído ¨La ciudad de la alegría¨ y ¨Era medianoche en Bhopal¨, escrito con Javier Moro. Los dos me gustaron mucho. Por cierto, Javier Moro ha estado esta semana en Nueva Delhi, dando unas conferencias y participando en un acto del Instituto Cervantes. Acto que era público, me hubiera encantado haber ido, pero me enteré tarde. La Embajada Española en Delhi, desde que llevo aquí, me ha parecido que puede mejorar bastante a la hora de promocionar eventos, siempre tarde, y dando la sensación de que no quiere que los españoles asistamos a eventos. Anunciaron la conferencia en el Instituto Cervantes, que era el martes 6 de septiembre a las 6 pm, publicando un mensaje en su Facebook ese marte 6 de septiembre a las 4:39pm. Y en el mensaje decía ¨¡no te lo pierdas!¨. En fin. Y como no es la primera ni la segunda vez que pasa eso con eventos que organizan, pues aquí queda esto a ver si sirve para que anuncien los eventos con más tiempo.

 

Esta es la sinopsis de esta novela, recogida en la contraportada:

 

¨Un día, hallándose de paso en Nueva York, Dominique Lapierre lee en un periódico una noticia sorprendente: «La Madre Teresa de Calcuta ha abierto, en pleno corazón de las calles más calientes de Manhattan, un hogar para acoger a las víctimas del sida sin recursos.» Se precipita a la dirección indicada, y encuentra allí a seis hermanitas indias vestidas con sari blanco orlado de azul, como las que ha visto atarearse en las leproserías, los orfelinatos y los «morideros» de Calcuta. Sus huéspedes son presidiarios de Sing Sing, toxicómanos negros de Harlem, visitantes asiduos de los lupanares «gay» cercanos. Una de las hermanas se llama Ananda -hermana Alegría-. Es una intocable originaria de Benarés cuyo padre es dueño de las piras funerarias que hay a orillas del Ganges. Uno de los enfermos es un joven arqueólogo judío con barba de profeta. El médico del hogar es un joven especialista obsesionado por la voluntad de curar.

El choque de estos tres encuentros le catapulta al centro de una aventura humana, médica y científica como quizá no se ha visto otra en el mundo. Ésta será la encuesta de su vida.

 

Durante tres años forzará la puerta de los laboratorios de investigación, reconstruirá la caza de virus más formidable de la reciente historia médica, compartirá la embriaguez de los descubridores de los invisibles agentes mortales, revivirá la jadeante carrera en pos del primer medicamento eficaz contra el mal y será testigo del prodigioso impulso de generosidad y de compasión de los que cuidan a los enfermos, del valor y de la esperanza de éstos.

 

¨Más grandes que el amor¨ relata el incesante combate de todos aquellos -médicos, investigadores, sanitarios, víctimas- que se muestran cada día aún más grandes que el amor en la realización de su vocación o en la aceptación de sus sufrimientos.

 

¨Más grandes que el amor¨ es la historia de docenas de héroes de nuestro tiempo, conocidos o anónimos. Es la historia de la hermana Ananda, la pequeña india de las piras de Benarés convertida en la enfermera preferida de los toxicómanos neoyorquinos; es la historia de un inmunólogo de Los Ángeles que descubre, en la primavera de 1980, los cinco casos más desconcertantes de la medicina moderna; es la historia de los médicos-detectives que se encierran durante semanas en habitaciones de hoteles de Nueva York y San Francisco con centenares de homosexuales, a los que hicieron las preguntas más embarazosas, con el propósito de acorralar al misterioso virus; es la historia de un monje libanés a quien la Madre Teresa «casa» espiritualmente con una de sus Misioneras de la Caridad; es la historia de un científico norteamericano que descubrió una familia de virus humanos tan diabólicos, que una oleada de pánico hizo huir de los laboratorios a los investigadores; es la historia de un equipo de biólogos parisienses que son los primeros en identificar el agente responsable del sida en el ganglio de un estilista de moda; es la historia de una enfermera negra y de un médico neoyorquino que consigue mantener a raya los ataques de la enfermedad; es la historia de un fotógrafo extraordinario que logra la hazaña de inmortalizar sobre su película el virus buscado por todos los laboratorios del mundo. Es también la historia de una viróloga de Carolina del Norte, que descubre en el esperma del arenque el primer agente activo contra la enfermedad; es la historia de la Madre Teresa, que obliga al alcalde de Nueva York a confiarle los presos afectados por el sida; es la historia de los pasajeros de un vuelo de Air France que cruzan el Atlántico con mil millones de virus mortales debajo de sus asientos; es la historia de las religiosas indias salidas de los barrios miserables de Calcuta, enfrentadas de pronto al choque con los Estados Unidos; es la historia del hijo de unos emigrantes polacos que se convierte en el artesano de las primeras victorias sobre la epidemia…

 

¨Más grandes que el amor¨ es el relato, a través de cien personajes, del fantástico desafío lanzado a los médicos y a los investigadores de este final de milenio».

 

«Investigares, médicos-detectives, hermanas de Teresa de Calcuta, un monje libanés y enfermos del SIDA enfrentados al más terrible azote de nuestro tiempo. Una aventura rebosante de valor, de compasión, de generosidad, de fe y de esperanza.»

 

El libro me ha encantado. Especialmente, con la reciente pandemia de la Covid-19, es fácil imaginar lo que han tenido que ser estos últimos tres años en los diferentes laboratorios del mundo intentar encontrar una vacuna para la Covid-19.

 

Esta historia narra las acciones en el primer lustro de los años 80 para identificar el virus del sida y encontrar un remedio. Actualmente existen tratamientos antirretrovirales, con los que personas con VIH pueden llevar una vida normal, pero sigue sin descubrirse una cura para el VIH. Viendo por casualidad las conferencias TEDx de Vitoria-Gasteiz me salió esta presentación de la Doctora María Salgado, investigadora especializada en sida, en el que cuenta el caso de dos pacientes curados de VIH. ¡Esperemos que en el futuro se encuentre una cura a esta terrible pandemia!

 

Libro muy interesante, que me ha tenido enganchado y recomiendo. Me traje a Delhi la novela ¨Esta noche la libertad¨, del mismo autor, y pronto me pondré con ella.

 

Uno de los centros de investigación que se mencionan en el libro es la Universidad de Duke. Y hubo una anécdota histórica que me llamó la atención:

 

¨La Universidad de Duke, con su vasto hospital especializado en enfermedades infecciosas, su facultad de medicina, sus centros de investigación y sus batallones de médicos y de investigadores escogidos, representaba un prodigioso depósito de materia gris y de competencias. Sin embargo, aquel templo del saber había estado a punto de no existir nunca. Su fundador, un plantador de tabaco multimillonario, tuvo en principio la intención de legar su fortuna a Princeton, la gran universidad del Norte. Había prometido su herencia con una condición: la construcción de un campanario semejante al de la Universidad de Yale, pero un pie más alto (es decir, treinta y tres centímetros). Princeton rechazó su oferta y el plantador pensó en la modesta universidad de su país natal, le entregó sus millones, hizo construir allí la torre gótica de sus sueños, le dio su nombre y la convirtió en el centro de enseñanza y de tratamientos médicos más renombrado del sur de los Estados Unidos¨.

 

11/09/2022 04:46 basurde Enlace permanente. Libros No hay comentarios. Comentar.

Campeonato nacional indio de autocross – 3 de septiembre de 2022 – Delhi NCR.

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103 fotos aquí.

 

En el calendario de la Federación india de deportes de motor (FMSCI – The Federation of Motor Sports Clubs of India) vi que este fin de semana se celebraba en la zona de Delhi NCR una prueba del Indian National Autocross Championship 2022. No indicaba dónde, pero sí que ponía una persona y número de contacto. Escribí un WhatApp y rápidamente me respondieron con la información: el evento era el sábado y el domingo, de 10 am a 6pm, en Yansh Off-Road Baliawas (Google Maps), lugar que se encuentra a unos 30 kilómetros de casa. Así que me he cogido la moto y me he dado una vuelta a ver qué se cocía.

03/09/2022 14:18 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Palomas en mi terraza de casa (con triste final) – Nueva Delhi, India, agosto 2022.

¨La paloma¨, canción del alavés Sebastián Iradier, es la canción más grabada en español y junto con ¨Yesterday¨, de los Beatles, la canción más grabada en la historia de la música.

¨Si a tu ventana llega una paloma, trátala con cariño que es mi persona…¨.

Bien, a mi terraza en Nueva Delhi, hasta el viernes, llegaban muchas palomas y me encantaba verlas.

Llegaban.

Para ver el triste final tenéis que ir al final del video…

 

Video (2´32¨)

 

Versiones de ¨La paloma¨ incluidas en este video:

1.- Nana Mouskouri

2.- Plácido Domingo

3.- Joseph Schmidt

4.- Eugenia León

5.- Elvis Presley

6.- Julio Iglesias

7.- André Rieu

8.- Inka Gold

+

Astronomia de Tony Igy.

 

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En este TEDx, Álvaro González de Langarika cuenta la historia de ¨La Paloma¨de una manera muy amena – Video (16´57¨)

 

En el reloj de la Plaza Nueva de Vitoria-Gasteiz, a las 12 del mediodía, suena todos los días ¨La Paloma¨ - Video (2´52¨)

28/08/2022 08:37 basurde Enlace permanente. India No hay comentarios. Comentar.

Libros: ¨El Libro Negro de las Horas¨, Eva García Sáenz de Urturi.

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El 2 de febrero se publicó ¨El Libro Negro de las Horas¨, de Eva García Sáenz de Urturi, vitoriana ganadora del Premio Planeta 2020 por ¨Aquitania¨ y autora, entre otros éxitos editoriales, de la trilogía de la Ciudad Blanca (¨El silencio de la ciudad blanca¨, ¨Los ritos del agua¨, ¨Los señores del tiempo¨), ¨La Saga de los Longevos¨ y ¨Los Hijos de Adán¨.

 

El viernes 11 de febrero presentó el libro en Vitoria, en la Catedral de Santa María, y mi colega Iban asistió. Al final de la presentación Eva le firmó el libro, como se ve en la imagen que ilustra esta entrada, y me lo regaló en verano cuando fui a Vitoria. Eskerrik asko!

 

Esta es la sinopsis del libro:

 

¨Alguien que lleva muerto cuarenta años no puede ser secuestrado y, desde luego, no puede sangrar.

 

Vitoria, 2022. El exinspector Unai López de Ayala —alias Kraken— recibe una llamada anónima que cambiará lo que cree saber de su pasado familiar: tiene una semana para encontrar el legendario Libro Negro de las Horas, una joya bibliográfica exclusiva, si no, su madre, quien descansa en el cementerio desde hace décadas, morirá.

 

¿Cómo es esto posible?

 

Una carrera contra reloj entre Vitoria y el Madrid de los bibliófilos para trazar el perfil criminal más importante de su vida, uno capaz de modificar el pasado, para siempre¨.

 

Sobre la autora:

 

¨Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria) publicó en 2012 su primera novela, La saga de los longevos, un fenómeno de crítica y ventas, y en 2014 la segunda entrega, Los hijos de Adán, junto con la novela histórica Pasaje a Tahití. En 2016 publica El silencio de la ciudad blanca, un thriller apasionante ambientado en su ciudad natal que ha supuesto un gran éxito en nuestro país y ha sido traducido a más de una veintena de idiomas, copando la lista de los más vendidos en países como EE. UU., Francia, Alemania, Italia, Polonia, México, Argentina o Brasil. También fue objeto de una adaptación cinematográfica en 2019 de la mano de Atresmedia. Con esta novela arrancó una trilogía de la que Los ritos del agua fue la segunda entrega y Los señores del tiempo la tercera y el desenlace de la Trilogía de la Ciudad Blanca. Ha sido galardonada con prestigiosos premios, como el Libro de Ficción del Año en 2018 y The Golden Bullet a la mejor novela negra extranjera de 2019.

Su novela Aquitania ha sido la ganadora del Premio Planeta 2020. Toda su obra literaria ha llegado a más de dos millones de lectores¨.

 

Esta novela en particular me ha parecido un poco confusa. Entretenida, pero si tengo que recomendar un título de esta escritora recomendaría cualquiera de los otros antes que este. Está bien porque se aprenden cosas, pero no me ha sido fácil seguir la trama.  

 

28/08/2022 04:30 basurde Enlace permanente. Libros No hay comentarios. Comentar.

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